Por LUIZ
ALVAREZ PRIMO
La
judeo-masonería inglesa pasó factura a la selección argentina por el bendecido
banderazo malvinero de nuestros jóvenes futbolistas después del brillante
triunfo frente a Inglaterra, que 3.000 millones de personas vieron en el mundo.
Las consultas en Google sobre la historia de Malvinas aumentaron 2500 por
ciento.
Personalmente
no tengo dudas de la superioridad del equipo argentino, extorsionado para
aceptar una derrota antes de jugar contra la selección española. La campaña
anti argentina que se desató luego acusando a los argentinos de “sionistas” y
“racistas” carecía de sustento “in re”. Los argentinos no somos sionistas ni
somos racistas. El gobierno títere vendepatria del desequilibrado cipayo Javier
Milei, impuesto a los argentinos por el imperialismo judeo masónico anglo
estadounidense, en cambio sí lo es. Este es un asunto político que el pueblo
argentino más tarde o más temprano resolverá. Por las buenas o por las malas.
