Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL CISMA CAPITAL - IMPERDIBLE ENTREVISTA A MONS. VIGANÒ

 


CON GAETANO MASCIULLO PARA LifeSiteNews

Sobre el Concilio, el Katechon y el Cisma de la Cabeza -
Primera Parte

Carlo Maria Viganò

 

Gaetano Masciullo: Excelencia, en su nuevo libro usted sostiene que hoy el primer enemigo del Papado es el propio Papa. ¿Cómo se explica esta paradoja?

La paradoja es solamente aparente, y se resuelve en cuanto se distingue aquello que la teología católica siempre ha distinguido: el Papado como institución divina, querida por Nuestro Señor cuando dijo a Pedro Tu es Petrus, y la persona que en un determinado momento de la historia ocupa su Cátedra. El Papado es indefectible, porque es de Cristo; la persona del Papa es un hombre, con su libre arbitrio, que puede corresponder a la gracia de estado o rechazarla. Por otra parte, la Iglesia reza por el Sumo Pontífice pidiendo a la Majestad divina que conserve en la santa Religión al Domnum Apostolicum, precisamente porque sabe que su perseverancia en la Fe no está garantizada automáticamente por el oficio. Si no fuera así, es decir, si el Papa estuviera exento de la posibilidad de faltar a su mandato, rezar por él no tendría sentido.

Cuando un Pontífice utiliza la autoridad que le ha sido conferida ad ædificationem para demoler aquello que esa autoridad está llamada a custodiar —la doctrina, la liturgia, la disciplina, la misma constitución monárquica y jerárquica de la Iglesia— se pone en contradicción con su propio munus. Ya no es el servidor del Papado: es su primer adversario, porque ningún enemigo externo podría herir a la Iglesia tanto como aquel que la hiere desde dentro revestido con la vestidura de Pedro.

He llamado a este fenómeno cisma capital en el sentido propio de la palabra: un cisma que parte del caput, de la cabeza. El cisma clásico es la separación de una porción del cuerpo de la cabeza; aquí asistimos a lo contrario: es la cabeza la que se separa del cuerpo místico y de la Tradición que la precede, que se rebela contra aquello que sus predecesores han enseñado y que él tendría la obligación de transmitir intacto. San Pablo lo dice con palabras que no admiten réplica: sed licet nos aut angelus de cœlo evangelizet vobis præterquam quod evangelizavimus vobis, anathema sit (Gál 1,8-9). Ni siquiera un ángel, ni siquiera un Apóstol, ni siquiera el Sucesor del Apóstol Pedro puede anunciar otro evangelio. El Papa es el custodio del Depositum, no su dueño; y quien de custodio se hace dueño, traiciona la razón misma por la cual Nuestro Señor Jesucristo instituyó el Papado en forma vicaria.

 

Gaetano Masciullo: Usted compara la situación actual con la remoción del katéchon de la que habla San Pablo (2 Tes 2, 6-8). ¿Qué papel desempeña la figura de León XIV en esta dramática remoción del “freno” a la iniquidad?

Los Padres y los grandes comentaristas han visto en el katéchon, en «aquel que retiene», tanto el Imperio romano cristiano como, con él, la autoridad de la Iglesia, y de modo eminente la autoridad del Papado, que durante siglos ha opuesto un dique al mysterium iniquitatis. Ese freno comenzó a ser aflojado desde el momento en que la jerarquía, con el Concilio Vaticano II, renunció a ejercer su autoridad en el sentido querido por Cristo, para buscar la conciliación con el mundo, con el pensamiento moderno, con la Revolución. Desde entonces, quien debería haber retenido comenzó a secundar.

León XIV se inserta en este proceso no como un innovador, sino como aquel que lo consolida y lo hace presentable. Bergoglio desarticuló el Papado con violencia; Prevost da a esa desarticulación una forma institucional, «ordenada», casi tranquilizadora. Su tarea —y creo que es perfectamente consciente de ello— es hacer irreversible la sinodalidad, es decir, aquella «revolución permanente» que lleva el Concilio a sus consecuencias extremas, y hacer que la Iglesia Católica deje definitivamente de ser un obstáculo al proyecto masónico y globalista. Cuando el Papa ya no es freno sino acelerador, la remoción del katéchon no es un acontecimiento futuro: es lo que sucede ante nuestros ojos. Y el Señor nos ha advertido: tunc revelabitur ille iniquus. No lo digo con complacencia apocalíptica, sino con el dolor de un Obispo que ve a la Esposa de Cristo entregada a sus enemigos por quien debería defenderla.

 

Gaetano Masciullo: Frente a las sanciones canónicas, usted invoca el estado de necesidad, como, por lo demás, lo ha hecho la Fraternidad San Pío X para sus nuevas consagraciones episcopales. ¿Cómo responde a tantos conservadores que lo acusan de desobediencia formal al Papa?

Respondo que la obediencia es una virtud, no un ídolo. Tiene por objeto un mandato legítimo dado por una autoridad legítima para el fin para el cual existe esa autoridad. Cuando el mandato es contrario a la Fe, a la ley divina o al bien de las almas, no solamente no obliga, sino que obliga a no obedecer: obœdire oportet Deo magis quam hominibus (Hech 5,29). Esto no es una invención de los tradicionalistas: es San Pedro, es Santo Tomás, es el Magisterio de siempre, es la conducta de los Santos que han resistido a los Pontífices cuando estos se han equivocado, desde San Pablo que resistió a Pedro in faciem, hasta San Atanasio y Santa Catalina de Siena.

jueves, 13 de agosto de 2026

LUCHAS LITÚRGICAS SE INTENSIFICAN: CÓMO LAS MISAS DE INDULTO ESTÁN SIENDO UTILIZADAS COMO ARMA CONTRA LOS TRADICIONALISTAS

 


Los últimos acontecimientos en Pittsburgh y Texas demuestran que Roma se está volviendo más astuta en su guerra contra la fe, en lugar de cejar en ella.

Por RIAAN VAN ZYL

11 de agosto de 2026

 

Mucho se ha hablado en el mundo de los medios católicos acerca de la última migaja arrojada a los católicos, cuando el obispo Michael Sis, de la diócesis de San Angelo, Texas, anunció que ampliaría la celebración de la llamada Forma Extraordinaria en su diócesis.

Este anuncio de la «generosidad» de Sis fue elogiado por el P. Ryan Rojo, Director de Vocaciones de los seminarios de la diócesis, quien afirmó que la decisión de Sis estaba «motivada por la salvación de las almas».

Los usuarios y comentaristas sensatos de las redes sociales se apresuraron a señalar que la nueva Misa Tradicional en Latín parece tener menos que ver con «la salvación de las almas» y más con una maniobra estratégica de la astuta jerarquía sinodal para mantener a los católicos dentro de la plantación conciliar, ya que resulta que la nueva Misa está, según se informa, a solo unas cuatro millas de una capilla de la FSSPX.

Esta nueva Misa Tradicional diocesana resulta estar a 4 minutos de una capilla de la FSSPX que también tiene Misa solo una vez al mes.

Estas observaciones adquieren especial significado a la luz de los recientes comentarios del arzobispo Salvatore Cordileone. Cordileone reconoció, durante una entrevista con EWTN, el peligro de una restricción de las Misas de Indulto, en una entrevista posterior a la controvertida consagración de cuatro obispos por parte de la FSSPX.

Pidió un «acceso más fácil» a la Misa Tradicional en Latín para que los católicos «apegados a la antigua liturgia» no se sintieran obligados a buscar alimento espiritual fuera de la plena comunión con Roma.

Pero mientras este espectáculo circense vaticano en Texas plantea interrogantes acerca de las motivaciones de Sis, la última maniobra en Pittsburgh no deja ninguna duda acerca de si la demolición del catolicismo va a disminuir en el futuro cercano.

El obispo Mark Eckman anunció que la Misa Tradicional en Latín en la iglesia de San Tito llegará a su fin el 4 de septiembre. El acuerdo, que comenzó en 2022 con permiso de Roma, fue prorrogado una vez en 2024, pero ahora el obispo ha decidido no solicitar otra prórroga.

En una carta en la que anuncia su decisión, Eckman reveló el plan de los modernistas de Roma, admitiendo que el permiso nunca tuvo la intención de ser permanente. Se espera que los católicos «crezcan en su aprecio» por la liturgia posconciliar y regresen a ella, afirmó.

De esta franca y directa admisión queda claro que la Misa en Latín, por lo tanto, no estaba siendo tolerada como una expresión legítima y duradera del culto católico, sino solamente soportada como una adaptación pastoral temporal.

Y esto debe quedar claro: se trata de una adaptación pastoral que ahora está llegando al final de su existencia.

Pittsburgh, por supuesto, no es un caso aislado, sino simplemente otro dato más en la continua aplicación de la política establecida por Traditionis Custodes.

Hay que ser bastante insensato para no reconocer el patrón: restringir la liturgia tradicional, impedir su normalización y, finalmente, animar a quienes están apegados a ella a pasar a la Misa posconciliar. En otras palabras, dar a los católicos tradicionales el espacio suficiente para mantenerlos dentro de la estructura diocesana, al mismo tiempo que se garantiza que la Misa tradicional permanezca subordinada, restringida y, en última instancia, momentánea.

Por eso, la apertura ocasional de una Misa Tradicional en Latín no debería interpretarse automáticamente como una revocación de Traditionis Custodes ni como un debilitamiento de la campaña contra la Misa Tradicional. La carta de Pittsburgh es la última expresión del objetivo del Vaticano de trasladar finalmente a los católicos tradicionales al panorama posconciliar. Después de todo, Traditionis Custodes dejó claro que el Misal reformado debe ser la expresión única del Rito Romano. La guerra, por lo tanto, no ha terminado, sino que simplemente se ha vuelto más sofisticada e intensa.

Moderen su entusiasmo. Habrá ocasionalmente nuevas Misas, adaptaciones pastorales y enclaves tradicionales cuidadosamente controlados, pero junto a ellas vendrán cierres, restricciones y presión para asimilarse, hasta que la Misa Tradicional en Latín sea completamente erradicada de la Iglesia Sinodal.

 

https://integritymagazine.org/2026/08/10/liturgy-wars-intensify-how-indult-masses-are-being-weaponized-against-traditionalists/

 

lunes, 10 de agosto de 2026

MONS. VIGANÒ: LA IGLESIA SINODAL TIENE LA ORDEN DE NORMALIZAR LA SODOMÍA. Y RECUERDA A DON MILANI…

 


Después de haber atacado frontalmente las palabras del jesuita partidario de la agenda homosexual y transgénero James Martin, que quiere la ordenación de homosexuales como sacerdotes, el arzobispo Carlo Maria Viganò ha vuelto a tronar sobre la cuestión de la Iglesia LGBT.

El prelado lombardo comentó en X una iniciativa de una peregrinación franciscana LGBT, con un Tau adornado con los colores del arcoíris, que se celebra en estos días en Umbría.

«Los adeptos de la Iglesia sinodal —siguiendo el modelo de lo que ocurre en la esfera civil en todos los Estados sometidos a la élite globalista— tienen la orden de normalizar la sodomía», escribe monseñor. «Para ello no se contentan con legitimar o despenalizar los comportamientos de los individuos, sino que incluso pretenden “canonizarlos”».

«Por eso autorizan misas sacrílegas y peregrinaciones. No solo quieren que el sacerdocio sea accesible a sodomitas y transexuales, sino que también se preparan para canonizar a algún homosexual pedófilo».

«En este contexto se comprende cómo la controvertida figura de don Milani (elogiada tanto por Bergoglio como por Prevost) es “perfecta” —por así decirlo— como símbolo de la reivindicación del modernismo y de la sodomía», acusa Viganò.

«Se apoyarán en las leyes antidiscriminatorias para obtener no solo el acceso de las mujeres al sacerdocio, sino también la imposición de sacerdotes trans y homosexuales. Es difícil imaginar una disolución más desastrosa, llevada a cabo con mayor eficacia».

Monseñor Viganò ha arremetido en repetidas ocasiones contra el escándalo de las reiteradas audiencias concedidas por los últimos papas a Martin y a su «homoherejía». Todavía hace dos años el prelado lombardo acusaba que «el objetivo de Bergoglio es normalizar la sodomía y la perversión y destruir el sacerdocio».

Como informó Renovatio 21, anteayer el arzobispo había declarado que «en definitiva, aquí estamos ante un Cicero pro domo sua: un lobby de pervertidos enquistado en el cuerpo eclesial está conduciendo inexorablemente a la jerarquía neomodernista a alinearse abiertamente en favor de la sodomía, en beneficio propio. El modus operandi es siempre el mismo: quienes legitiman ciertos pecados (en la esfera religiosa) y ciertos delitos (en la esfera civil) lo hacen únicamente porque esos son los pecados y los delitos que ellos mismos practican impunemente».

Llama la atención la referencia a don Milani, quien, en efecto, fue elogiado de inmediato por el papa León apenas subió al solio pontificio. El 11 de octubre, hablando a los peregrinos de las diócesis toscanas, Prevost citó de manera muy elogiosa al controvertido sacerdote-maestro de Barbiana:

«Don Lorenzo Milani, profeta de la Iglesia toscana, a quien el papa Francisco definió como “testigo e intérprete de la transformación social y económica”, tenía como lema I care, es decir, “me importa”, me interesa, me preocupa».

sábado, 4 de julio de 2026

A ESTOS NO LOS EXCOMULGAN

 

EL CARDENAL RADCLIFFE, FAVORABLE A LOS HOMOSEXUALES, Y SU HOMILÍA DEL ARCOÍRIS

 


Por FRANCESCA DE VILLASMUNDO

13 de junio de 2026

El cardenal Radcliffe, favorable a los homosexuales, pronunció recientemente la homilía de una misa que conmemoraba el 50.º aniversario de la «relación» homosexual entre dos hombres.

Una «misa» favorable a los homosexuales

Durante una misa celebrada en Pimlico el mes pasado, el cardenal Timothy Radcliffe, OP, favorable a los homosexuales, pronunció la homilía en una misa celebrada para conmemorar el 50.º aniversario de la «relación» homosexual entre dos hombres.

El 13 de junio de 2026, dos hombres homosexuales, Julian Filochowski y Martin Pendergast, miembros de una de las principales organizaciones del arcoíris y supuestamente pastorales de la diócesis de Westminster para personas LGBTQ+, reunieron a amigos y familiares venidos de lejos para celebrar una «Misa de acción de gracias por 50 años de amistad, unión y compromiso en la búsqueda de la justicia».

Los dos homosexuales tienen amigos influyentes en la Roma modernista, de esas personalidades destacadas que prefieren el arcoíris a la Tradición. Así, en esta «misa» del arcoíris, que tuvo lugar en la iglesia de los Santos Apóstoles de Pimlico, un barrio de Londres, Inglaterra, el celebrante principal fue el padre Jim O’Keefe, un amigo de toda la vida. Y los concelebrantes de esta misa de Pablo VI fueron monseñor John Crowley, obispo emérito de la diócesis de Middlesbrough; monseñor John Rawsthorne, obispo emérito de la diócesis de Hallam; y el canónigo Chris Vipers, sacerdote de la parroquia de los Santos Apóstoles. El cardenal Timothy Radcliffe, figura central de los recientes sínodos de Roma y ferviente defensor del ministerio con las personas LGBTQ+, pronunció la homilía.

El cardenal Radcliffe se refirió a los supuestos «buenos frutos» de la relación de una «pareja» homosexual

A esta celebración «gay-friendly» asistieron también otras personalidades partidarias del arcoíris: la hermana Jeannine Gramick, SL, cofundadora de New Ways Ministry, y Francis DeBernardo, director ejecutivo de esta organización cuyo objetivo es «tender puentes entre la comunidad LGBTQ y la Iglesia», a la que nos referiremos no como católica, sino como conciliar. Durante su homilía, el cardenal Radcliffe destacó los supuestos «buenos frutos» de la relación de una «pareja» homosexual:

«Tras la comunión, todos nos comprometemos a celebrar y a atesorar nuestros lazos de amistad como dones de Dios. En vuestro caso, Julian y Martin, cincuenta años de amistad. La amistad es más que un simple sentimiento afectivo. Cada uno de nosotros es fruto de las profundas amistades que marcan nuestra vida».

Para seguir siendo católico hay que separarse de esta Iglesia conciliar, sinodal y arcoíris.

Cuando el cardenal dominico habla de amistad, entendamos que se refiere a una relación contra natura, uno de los cuatro pecados que claman venganza ante la faz de Dios. Esto pone de manifiesto la pérdida de la doctrina católica en este clérigo totalmente imbuido del espíritu modernista del Vaticano II y de su apertura al mundo, a sus costumbres y tradiciones de moda. Ahora bien, la Iglesia católica siempre ha enseñado, hasta el funesto concilio y sus papas conciliares, que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y contrarios a la ley natural, y que la inclinación homosexual es objetivamente desordenada.

El Catecismo afirma claramente que la actividad homosexual nunca puede ser aprobada y recuerda que las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Los actos homosexuales son pecados mortales; por lo tanto, quien cometa estos pecados y no se arrepienta mediante el sacramento de la confesión se expone a la condenación eterna.

El famoso consejo de monseñor Marcel Lefebvre es más actual que nunca, tanto para los sacerdotes como para los fieles que desean conservar su fe católica de siempre:

«Por lo tanto, es un deber ineludible para todo sacerdote que desee seguir siendo católico separarse de esta Iglesia conciliar mientras no recupere la tradición del Magisterio de la Iglesia y de la fe católica». (Monseñor Lefebvre, Itinerario espiritual, Iris, 2010, p. 40.)

 

https://www.medias-presse.info/cardinal-radcliffe-lgbt-messe/246152/

 

martes, 16 de junio de 2026

PRIMER AÑO DEL PONTIFICADO DEL PAPA LEÓN XIV

 

 Imagen ilustrativa de IA.

 

León XIV enseña que la Virgen no es corredentora y que no tiene ningún mérito.

Se dispone a construir la «Gran Iglesia» de Ratzinger: Osservatore Romano 08.10.2000, reuniendo a ortodoxos y anglicanos.

No deja de repetir que hay que prepararse para «lo Nuevo que Dios nos reserva». El papa Francisco anunció «las sorpresas de Dios». Todo está a punto de cumplirse con la superiglesia preparada desde el Vaticano II, desde Asís hasta la apertura de la Puerta Santa en 2000 con los ortodoxos y los anglicanos.

León XIV anuncia: «El movimiento ecuménico… Redescubrir la única y universal comunidad de los discípulos de Cristo en todo el mundo.» «Las Iglesias hermanas de Roma y de Constantinopla.» «Un culto común allí donde sea posible.» «La comunión, hasta la Iglesia universal.» «Esperar lo que aún no se ha visto.» «Convirtámonos en un solo pueblo.» «Allí donde los contrarios se unen para formar la unidad.» «La unidad en la diversidad legítima.» «Entramos como exploradores en el nuevo mundo del Resucitado

León XIV: «Una sinodalidad cada vez más intensa.» «Conversión sinodal.» «Expreso el deseo de decidir juntos.» «Newman, doctor de la Iglesia.» «El derecho a la libertad religiosa.» «El hermanamiento "Trinidad-deporte".»

 

Capítulo I. La Revolución antimariana

 

Los papas del Concilio Vaticano II enseñan la doctrina protestante según la cual la Virgen y los hombres no pueden tener mérito y, por consiguiente, ella no es Corredentora.

El papa León XIV, en el O.R. del 04.11.2025: «La Madre del pueblo fiel no es Corredentora… Siempre es inapropiado utilizar el título de Corredentora… y ello se vuelve inconveniente... Ratzinger... estaba en contra de la proclamación de este dogma… es una terminología incorrecta… Benedicto XVI… la fórmula "Corredentora" genera malentendidos.»

En este documento, León XIV niega ante todo que la Virgen pueda tener méritos: «n.º 33: Todo esto no a causa de sus méritos». Es el primer documento que niega oficialmente los méritos de la Santísima Virgen. [Y todo ello "por"]: «n.º 18: por razones ecuménicas», para que sea aceptable para los protestantes. La Virgen, sin embargo, continúa teniendo méritos porque todo el Magisterio tradicional lo enseña, y León XIII lo resume definitivamente el 08.09.1892, citando a santo Tomás, dice: «Solo dos personas han adquirido tanto mérito que pueden salvar a todos los hombres, Nuestro Señor Jesucristo y la Virgen».

León XIV, O.R. 06.09.2025: «La misión de la Madre del Señor. Como mujer "del jubileo", María se nos aparece… como mujer "sinodal"… la jerarquía de las verdades de la fe… derribando los muros… en la armonía de la diversidad.» [¿unidos con diferencias en la Fe?]

Los protestantes escriben y se alegran en O.R. 08.11.2025: «Esto abre caminos valientes y sólidos para una teología mariana ecuménica en los espacios protestantes y católicos… esto nos da esperanza.»

CARTA A LEÓN XIV – ARZOBISPO VIGANO

 


 Hace unas semanas hice públicos los acontecimientos relacionados con mi solicitud de reunión con León: concretamente, su aceptación inicial, su repentina retractación y su posterior cancelación definitiva. Mientras que un arzobispo católico fue considerado indigno de ser recibido en audiencia, una figura abortista y homoerética —bajo la apariencia de una “arzobispa” anglicana— no solo recibió todos los honores del protocolo vaticano, sino que incluso se le permitió participar en la comunión in sacris con León y otros prelados, llegando al extremo de impartir una “bendición” en la capilla del Príncipe de los Apóstoles. Esto no hace sino demostrar la doble moral que aplican los defensores de la “iglesia sinodal”. No creo necesario extenderme más sobre este tema. Tras largos meses de silencio, ha llegado el momento de dar a conocer el contenido de mi carta a León del 25 de enero de 2026, dejando así constancia documental del asunto.



Santidad,

Con esta carta deseo poner bajo su consideración los acontecimientos más importantes de mi vida personal y ministerial, con el fin de permitirle conocerme y situar las intenciones que me animan.

Nací el 16 de enero de 1941 en Varese, en el seno de una familia profundamente católica gracias a la cual pude crecer en la práctica diaria de la fe, recibir una sólida educación superior y madurar la vocación al sacerdocio. Fui ordenado sacerdote el 24 de marzo de 1968 y, después de un breve período de ministerio parroquial en Pavía, fui invitado por el entonces Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons. Giovanni Benelli, a ingresar en la Pontificia Academia Eclesiástica, donde fui admitido en octubre de 1971.

He servido a cinco Pontífices: en las Nunciaturas de Bagdad, Kuwait y Londres; luego, desde enero de 1978, en la Secretaría de Estado durante más de diez años como secretario de tres sustitutos; finalmente, como Observador Permanente ante el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo en Estrasburgo (1988-1992). Después de mi consagración episcopal, recibida de manos de Juan Pablo II, fui enviado a Nigeria como Nuncio Apostólico (1992-1998), para luego ser llamado a la Secretaría de Estado con el cargo de Delegado para las Representaciones Pontificias (1998-2009). En 2009, el Papa Benedicto XVI me nombró Secretario General del Gobernación y, en 2011, Nuncio Apostólico en los Estados Unidos de América, cargo que ejercí hasta 2016.

Fue en calidad de Delegado para las Representaciones Pontificias que me encontré tratando los procesos informativos para las promociones al Episcopado —tanto en la Curia como en las nunciaturas— y los casos más reservados y delicados referentes a obispos y cardenales, entre los cuales se contaba el dossier de Theodore McCarrick y de otros prelados homosexuales. Mi acción en este ámbito me valió la remoción de la Secretaría de Estado y mi traslado a la Gobernación como Secretario General, donde el Papa Benedicto me encomendó combatir la mala gestión y la amplia red de corrupción financiera. Incluso en ese caso, a pesar de que había llevado el balance de la Gobernación, en el transcurso de un año y medio, de un déficit de 15 millones de euros a un beneficio de 35 millones, y a pesar de que el Papa quería promoverme a la Presidencia del Pontificio Consejo para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, fui apartado de la Curia Romana y enviado a Washington como Nuncio Apostólico. Mi acción molestaba a personas en ese momento muy poderosas y capaces de prevalecer sobre la voluntad del Papa Benedicto.

En 2016, al cumplir exactamente los setenta y cinco años, Bergoglio me ordenó dejar la Nunciatura de Washington y me prohibió regresar al Vaticano, donde Juan Pablo II me había asignado permanentemente un apartamento. Asimismo, me prohibió residir en la residencia romana de los nuncios jubilados, especialmente dispuesta por el Papa Benedicto. Antes de morir, Bergoglio también me hizo revocar la ciudadanía vaticana y el pasaporte; me impidió disfrutar de la asistencia sanitaria proporcionada a los miembros del Servicio Diplomático, a pesar de que siempre he pagado regularmente las contribuciones. Bergoglio ordenó la baja de mi vehículo del Registro de Vehículos Vaticanos e impidió la renovación del permiso de conducir vaticano del que había disfrutado ininterrumpidamente desde 1973, causándome graves inconvenientes y condenándome, de hecho, a arresto domiciliario.

Después de haber hecho público en agosto de 2018 el impactante memorial sobre Theodore McCarrick y sobre la extensa red de corrupción y complicidad dentro de la Curia Romana —en la que estaba directamente involucrado el mismo Jorge Mario Bergoglio—, viví durante algunos años en lugares secretos, tal como me aconsejó el Cardenal Raymond Leo Burke. Esto se dispuso en consideración a las amenazas recibidas y al hecho de que mi inmediato predecesor en Washington, el Nuncio Pietro Sambi, había encontrado la muerte en circunstancias muy sospechosas, después de haber tenido duras confrontaciones con el entonces cardenal McCarrick al informarle las medidas tomadas por Benedicto XVI para contrarrestar sus crímenes como abusador serial.

viernes, 20 de marzo de 2026

"DE LA SECTA NEO-MODERNISTA QUE OCUPA LA IGLESIA CATÓLICA"

 


Volvemos a publicar este esclarecedor artículo, pues si no se hace una distinción cabal entre lo que es la Iglesia católica y los que es la Iglesia conciliar-sinodal (u oficial) no se puede entender y afrontar la crisis en la Iglesia. Mismo esta omisión u ocultamiento por parte de la FSSPX la ha llevado a una grave crisis de la que se cree pretendería salir mediante las futuras consagraciones episcopales. Pero, puesto que se trata de un problema de principios, difícilmente ocurra si no se vuelve a los principios fundacionales que estableció su fundador Monseñor Lefebvre, quien no hizo otra cosa más que seguir a los Papas de antes del Concilio Vaticano II.

 

Publicado en Le Sel de la Terre, Otoño de 2015.

  

Cincuenta años después del Concilio Vaticano II y la subsecuente reacción del movimiento tradicionalista ante la crisis de la Iglesia, se pueden distinguir tres tendencias divergentes sobre la relación a mantener entre la Iglesia Católica y la iglesia oficial. Es decir, entre el Cuerpo Místico de Nuestro Señor Jesucristo y los clérigos y fieles apegados a la Jerarquía y a las reformas posconciliares.

Para algunos, estas son dos Iglesias sustancialmente distintas, absolutamente separadas, y no se puede pertenecer a las dos al mismo tiempo. Estas dos Iglesias tienen una fe diferente, ritos diferentes, una legislación diferente, y es necesario escoger entre una y otra. La lógica lleva también a ya no rezar públicamente por el papa actualmente reinante, pues es el papa de otra iglesia que no es -o ya no es- católica.

Para otros, al contrario, la Iglesia oficial, jerárquica, romana, conciliar no es una iglesia aparte, sino que es verdaderamente la Iglesia católica real, la única, la verdadera, la visible, la Iglesia de hoy, y es inadmisible hacer una distinción real entre la iglesia conciliar, oficial, y la Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo. Esta lógica llevará también a pertenecer oficialmente, visiblemente, canónicamente a esta jerarquía, para asegurarse de pertenecer a la única Iglesia, católica y apostólica.

Estas dos concepciones, durante un medio siglo de debates entre tradicionalistas, los han dividido y llevado a formar dos líneas extremas, etiquetadas comúnmente como “sedevacantistas” y “ralliés”.

Nuestro análisis puede parecer sumario, pero la experiencia lo ha probado: cuando un tradicionalista, clérigo o laico, ya no hace distinción entre la Iglesia oficial y la Iglesia católica, termina un día u otro poniéndose al servicio de la primera, y así abandona el combate de la fe exigido por la segunda en este tiempo de apostasía inmanente y general.

De hecho, el problema está mal planteado, como si hubiera un dilema entre sólo dos alternativas. Hay una distinción entre la Iglesia oficial y la Iglesia católica, y ésta ha sido hecha por todos nuestros antecesores del combate de la fe después del concilio. Es suficiente con refrescar nuestras memorias y recordar estas fórmulas bien conocidas: “La Iglesia ocupada”, “Roma ocupada”. La Iglesia conciliar y neo-modernista no es por lo tanto ni una Iglesia substancialmente diferente de la Iglesia Católica, ni absolutamente idéntica, ella misteriosamente tiene de la una y de la otra, es un cuerpo extraño que ocupa la Iglesia Católica. Por lo tanto, es necesario distinguirlas sin separarlas.

Dejamos bien en claro: un “cuerpo” y no una “enfermedad”, “tendencia”, “espíritu”, o “concepción falseada”, como han querido demostrarlo en DICI n° 273 [órgano informativo de la FSSPX], rechazando por principio el considerar a la iglesia conciliar como una “sociedad distinta de la otra” (pág. 8). Esta negación podría ser admitida, tomada rigurosamente, en el sentido, definido más arriba, de una sociedad absolutamente, sustancialmente diferente de la Iglesia católica. Pero nos parece peligrosa en su sentido obvio, y en todo caso contraria a la doctrina de San Pío X, que calificaba a los modernistas de asociación secreta (clandestinum foedus; Motu proprio del 1-09-1910) que se esconde en el mismo seno y en el corazón de la Iglesia (sinu gremioque Ecclesiae; Pascendi, 1907).

Lo que el magisterio enseñó en el origen del modernismo, nuestros antecesores lo recordaron en términos enérgicos respecto al neo-modernismo, calificando a sus jerarcas de “secta”; y no vemos en qué el principio habría cambiado en la actualidad… Que se nos permita por lo menos, incluso si ahora este debate desagrada a algunos en la Tradición, recordar algunas citas lapidarias:

Mons. Lefebvre: “Es una secta que se ha apoderado de Roma, de los puestos de mando de la Iglesia” (Conferencia en Flavigny, diciembre de 1988, Fideliter n° 68, pág. 10).

Padre Tissier de Mallerais: “[…] en las circunstancias de una Iglesia ocupada por la secta progresista […]” (Fideliter n° 53, pág. 38, sept. – oct- 1986).

P. Calmel: “[…] organizaciones ocultas de una falsa Iglesia, de una Iglesia aparente”. (Itinéraires n° 123, pág. 174, de mayo de 1968); “Iglesia aparente en el seno mismo de la Iglesia verdadera […]” (Itinéraires n° 106, pág. 178, de sept. De 1966).

P. Marcille: “[…] la secta en el poder en la Iglesia […] la secta conciliar en favor del poder que ella ocupa […]” (Fideliter n° 96, págs.. 67 y 71, nov.-dic. de 1993).

lunes, 15 de diciembre de 2025

IGLESIA CONCILIAR Y SINODAL: LA ‘PAREJA’ GAY, MODELO DE FAMILIA

 


La presión de la Gaystapo sobre la Iglesia conciliar y sinodal no deja de intensificarse. En una diócesis italiana, las ‘parejas’ gay son un modelo de amor y de vida familiar.

La Iglesia conciliar y sinodal se convierte en promotora de la destrucción de la familia tradicional.

La destrucción de la familia tradicional, el empeño en ‘reescribir’ la creación divina, la promoción de lo contranatural: de todas estas batallas anticatólicas, la Iglesia conciliar y sinodal se hace promotora, dejando que las diócesis experimenten estas novedades, tan viejas como Satanás y su odio a la ley divina y a la obra de Dios.

En Italia, la diócesis de Chiavari ha decidido considerar también a las parejas homosexuales como modelos de amor y de vida familiar. En un folleto que ha publicado, la ‘pareja’ gay creyente, la ‘pareja’ gay en la que uno de los dos no cree, la pareja de personas divorciadas y unidas civilmente, son todas experiencias de amor y, por tanto, de familia, al igual que quienes se han casado y han permanecido fieles a su cónyuge durante años.

El folleto arcoíris se titula No hay amor más grande y está editado por el Servicio diocesano de pastoral familiar, realizado por don Marco Torre, cuyo objetivo es «recoger historias de amor de nuestra diócesis». Olvídense de los testimonios destinados a suscitar el deseo de santidad entre los esposos. No: en realidad, cuanto más “imperfecto”, mejor. Pero lo que la diócesis llama imperfección es, en realidad, una vida que contradice totalmente la enseñanza de la Iglesia y de Jesús sobre la moral, la familia y el matrimonio. Es una vida de pecado grave y público.

Un folleto arcoíris publicado por el Servicio diocesano de pastoral familiar

Un diario italiano, LNBQ, que relata la historia, comenta:

«Pero ya se sabe que la deriva homo-herética ha encontrado desde hace tiempo un hogar estable en las oficinas pastorales de las diócesis, donde sacerdotes confusos e ideológicamente orientados reciben carta blanca de sus obispos para trastocar químicamente el ADN de la familia. Esta familia fundada en el matrimonio que, desde los tiempos de Jesús —“por esta razón el hombre se unirá a su mujer”—, hoy se vuelve mucho más variada en nombre del “todo vale”. Todo ello no es, en realidad, más que un río de amor aquí y de amor allá, en un argumento verboso al estilo de los Baci Perugina. Se llega incluso a decir que “el amor es algo que se mueve, que informa la acción y la modela”. ¿Y entonces? Pero, sobre todo: ¿qué amor?».

La NBQ continúa:

«Junto a historias de verdaderos dones entre cónyuges que se aman en la enfermedad, por ejemplo, el librito nos muestra también la vida de Marco y Michele, dos homosexuales que viven juntos y hablan de lo hermoso que es “vivir nuestro amor aún más libremente incluso dentro de nuestra comunidad”.

Pero además de cantar en la iglesia y formar parte del grupo “Amore in cammino”, el espacio que se les concede tiene un objetivo muy preciso. He aquí cuál: “El objetivo último de nuestro trabajo, creo, es derribar esos muros de división que siempre han obstaculizado la participación activa de las personas pertenecientes a la vasta esfera de la homoafectividad en la vida de la Iglesia, bajo el amor del Padre único que nos acoge en la libertad de la forma en que nos ha creado”. Lo cual constituye ya una flagrante violación de la advertencia no solo del Catecismo… La operación es, pues, la clásica que ya hemos visto en otros lugares: la Iglesia es vieja y, en materia de homosexualidad, hay que cambiarla».

Divorciados vueltos a casar y dúos gays se convierten en modelos de familias

Sigue luego la historia de Gianluca, que «llega —analiza LNBQ— para confirmar nuestra estrategia. Gianluca se presenta solo y no en pareja, porque su “compañero” —al que se nombra únicamente con un genérico “él”—, “en lo que respecta a su relación con la Iglesia, siempre ha sido muy crítico y distante”». Pero no hay problema: Gianluca también puede ser tomado como modelo por las parroquias circundantes como buen cristiano: «Contrariamente a lo que podría pensarse, esta diferencia entre nosotros nunca ha sido un obstáculo para nuestra relación, sino que ha sido para ambos una razón de mayor comprensión mutua, de mayor profundidad». Y, en cualquier caso, esta situación le da también la posibilidad de sentirse «en comunión y en camino incluso con mi Iglesia, en la que la escucha, el reconocimiento y la aceptación se viven en la reciprocidad».

El folleto presenta también como modelo la vida de los divorciados vueltos a casar Alessandra y Luca, quienes, para justificar su recorrido como pareja en una “nueva unión”, utilizan las palabras de Amoris Laetitia, n.º 297: «Se trata de integrar a cada uno; debemos ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial». Los dos divorciados y unidos civilmente ni siquiera ocultan haber violado «las reglas de Dios» para conocer mejor su rostro (!) sin abandonar «ese ideal de amor que siempre se ha deseado».

Por el momento, el obispo de Chiavari, Giampio Devasini, no solo no ha dicho nada, sino que deja hacer, pues permite la publicación del folleto. Además, la diócesis es conocida por organizar una serie de iniciativas LGBT en el seminario con La Tenda di Gionata (La Tienda de Jonatán), la asociación promotora del ‘peregrinaje’ Lgbtqi+ con ocasión del Jubileo.

En el mismo registro, LNBQ revela «que en Rapallo, que se encuentra en la misma diócesis ligur, según La Verità, se descubre que existe una asociación llamada La Nassa, con sede en la parroquia de Sant’Anna, que organiza el Sextival, el festival de la salud sexual, que ya por su nombre lo dice todo».

El librito destinado a las familias cristianas en versión gay-friendly está llamado a permanecer y a no ser considerado como un simple accidente de viaje. «Después de las vigilias anti-homofobia —concluye LNBQ—, el paso siguiente consiste en clarificar la práctica homoerótica como plenamente integrada en el corpus de la familia natural y cristiana. Con el aval de los obispos».

Así avanza, de traición en traición a la doctrina católica, la Iglesia conciliar y sinodal.

 

Francesca de Villasmundo

https://www.medias-presse.info/eglise-conciliaire-synodale-couple-gay-modele-famille-lgbt/213165/

 

 

miércoles, 26 de noviembre de 2025

TODOS LOS ERRORES DE “IN UNITATE FIDEI”, ENÉSIMO DESASTRE TEOLÓGICO Y ECLESIAL

 



“Se puede afirmar con certeza que In unitate fidei es el enésimo desastre teológico y eclesial, animado por un propósito siniestro: la promoción de un falso ecumenismo como trampolín hacia una religión mundial única”.

 

por ALDO MARIA VALLI

 

La Carta apostólica “In unitate fidei”, publicada en el 1700º aniversario del primer Concilio de Nicea, es el enésimo intento de los usurpadores modernistas de unirse a toda secta herética “cristiana” a expensas de la Verdad revelada por Cristo a su única Iglesia.

Aunque León pueda presentarla como una noble reafirmación del Credo niceno-constantinopolitano y como una invitación a los cristianos a renovar su propia fe, el texto revela diversos errores teológicos, eclesiales y pastorales.

Como de costumbre, el texto refleja una orientación teológica posconciliar ambigua que se aparta de modo significativo de la claridad, de la precisión y del sobrenaturalismo del magisterio de la Iglesia anterior al Concilio Vaticano II.

Uno de los temas más recurrentes de “In unitate fidei” es la descripción de la fe cristiana como “camino” y “encuentro” con Jesucristo. La carta afirma, por ejemplo, que los cristianos están “llamados a caminar juntos, custodiando y transmitiendo… el don recibido” (n. 1). Este lenguaje, aunque pastoralmente atractivo, desplaza el enfoque de la fe del asentimiento intelectual y doctrinal respecto a la revelación hacia una dinámica más subjetiva y relacional. En otras palabras, el énfasis se pone en las sensaciones agradables de la experiencia.

La fe es ante todo un acto del intelecto: el acto de creer las verdades divinas reveladas por Dios, sobre la base de la autoridad de Dios. Esta comprensión está profundamente arraigada en la enseñanza magisterial de la Iglesia, como en la Dei Filius (Concilio Vaticano I), que define la fe como “el asentimiento de la voluntad a lo que es revelado por Dios a través de la Iglesia”, recibido por el intelecto. Cuando la fe se presenta principalmente como un “encuentro” relacional, subvierte el contenido objetivo de la revelación, la autoridad del dogma y la necesidad de una formación doctrinal.

En el documento hay un fuerte énfasis antropocéntrico: sobre la dignidad humana, sobre el patrimonio compartido y sobre el deseo humano. La carta invoca frecuentemente el “camino” de la humanidad, su “búsqueda” y su “fragilidad” (por ejemplo, nn. 3, 6). El hombre es Dios y es el centro de la nueva religión.

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