Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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sábado, 12 de septiembre de 2026

EL CISMA CAPITAL - IMPERDIBLE ENTREVISTA A MONS. VIGANÒ

 


CON GAETANO MASCIULLO PARA LifeSiteNews

Sobre el Concilio, el Katechon y el Cisma de la Cabeza -
Primera Parte

Carlo Maria Viganò

 

Gaetano Masciullo: Excelencia, en su nuevo libro usted sostiene que hoy el primer enemigo del Papado es el propio Papa. ¿Cómo se explica esta paradoja?

La paradoja es solamente aparente, y se resuelve en cuanto se distingue aquello que la teología católica siempre ha distinguido: el Papado como institución divina, querida por Nuestro Señor cuando dijo a Pedro Tu es Petrus, y la persona que en un determinado momento de la historia ocupa su Cátedra. El Papado es indefectible, porque es de Cristo; la persona del Papa es un hombre, con su libre arbitrio, que puede corresponder a la gracia de estado o rechazarla. Por otra parte, la Iglesia reza por el Sumo Pontífice pidiendo a la Majestad divina que conserve en la santa Religión al Domnum Apostolicum, precisamente porque sabe que su perseverancia en la Fe no está garantizada automáticamente por el oficio. Si no fuera así, es decir, si el Papa estuviera exento de la posibilidad de faltar a su mandato, rezar por él no tendría sentido.

Cuando un Pontífice utiliza la autoridad que le ha sido conferida ad ædificationem para demoler aquello que esa autoridad está llamada a custodiar —la doctrina, la liturgia, la disciplina, la misma constitución monárquica y jerárquica de la Iglesia— se pone en contradicción con su propio munus. Ya no es el servidor del Papado: es su primer adversario, porque ningún enemigo externo podría herir a la Iglesia tanto como aquel que la hiere desde dentro revestido con la vestidura de Pedro.

He llamado a este fenómeno cisma capital en el sentido propio de la palabra: un cisma que parte del caput, de la cabeza. El cisma clásico es la separación de una porción del cuerpo de la cabeza; aquí asistimos a lo contrario: es la cabeza la que se separa del cuerpo místico y de la Tradición que la precede, que se rebela contra aquello que sus predecesores han enseñado y que él tendría la obligación de transmitir intacto. San Pablo lo dice con palabras que no admiten réplica: sed licet nos aut angelus de cœlo evangelizet vobis præterquam quod evangelizavimus vobis, anathema sit (Gál 1,8-9). Ni siquiera un ángel, ni siquiera un Apóstol, ni siquiera el Sucesor del Apóstol Pedro puede anunciar otro evangelio. El Papa es el custodio del Depositum, no su dueño; y quien de custodio se hace dueño, traiciona la razón misma por la cual Nuestro Señor Jesucristo instituyó el Papado en forma vicaria.

 

Gaetano Masciullo: Usted compara la situación actual con la remoción del katéchon de la que habla San Pablo (2 Tes 2, 6-8). ¿Qué papel desempeña la figura de León XIV en esta dramática remoción del “freno” a la iniquidad?

Los Padres y los grandes comentaristas han visto en el katéchon, en «aquel que retiene», tanto el Imperio romano cristiano como, con él, la autoridad de la Iglesia, y de modo eminente la autoridad del Papado, que durante siglos ha opuesto un dique al mysterium iniquitatis. Ese freno comenzó a ser aflojado desde el momento en que la jerarquía, con el Concilio Vaticano II, renunció a ejercer su autoridad en el sentido querido por Cristo, para buscar la conciliación con el mundo, con el pensamiento moderno, con la Revolución. Desde entonces, quien debería haber retenido comenzó a secundar.

León XIV se inserta en este proceso no como un innovador, sino como aquel que lo consolida y lo hace presentable. Bergoglio desarticuló el Papado con violencia; Prevost da a esa desarticulación una forma institucional, «ordenada», casi tranquilizadora. Su tarea —y creo que es perfectamente consciente de ello— es hacer irreversible la sinodalidad, es decir, aquella «revolución permanente» que lleva el Concilio a sus consecuencias extremas, y hacer que la Iglesia Católica deje definitivamente de ser un obstáculo al proyecto masónico y globalista. Cuando el Papa ya no es freno sino acelerador, la remoción del katéchon no es un acontecimiento futuro: es lo que sucede ante nuestros ojos. Y el Señor nos ha advertido: tunc revelabitur ille iniquus. No lo digo con complacencia apocalíptica, sino con el dolor de un Obispo que ve a la Esposa de Cristo entregada a sus enemigos por quien debería defenderla.

 

Gaetano Masciullo: Frente a las sanciones canónicas, usted invoca el estado de necesidad, como, por lo demás, lo ha hecho la Fraternidad San Pío X para sus nuevas consagraciones episcopales. ¿Cómo responde a tantos conservadores que lo acusan de desobediencia formal al Papa?

Respondo que la obediencia es una virtud, no un ídolo. Tiene por objeto un mandato legítimo dado por una autoridad legítima para el fin para el cual existe esa autoridad. Cuando el mandato es contrario a la Fe, a la ley divina o al bien de las almas, no solamente no obliga, sino que obliga a no obedecer: obœdire oportet Deo magis quam hominibus (Hech 5,29). Esto no es una invención de los tradicionalistas: es San Pedro, es Santo Tomás, es el Magisterio de siempre, es la conducta de los Santos que han resistido a los Pontífices cuando estos se han equivocado, desde San Pablo que resistió a Pedro in faciem, hasta San Atanasio y Santa Catalina de Siena.

CARTA A UN PÁRROCO POR MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 


SOBRE LA OBEDIENCIA AL PAPA

 

La resistencia filial a los mandatos ilícitos no es rebelión, sino el acto supremo de fidelidad a la Iglesia y a Nuestro Señor mismo.

 

Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 

A Su Excelencia Reverendísima monseñor Carlo Maria Viganò, arzobispo.

Soy un sacerdote de 70 años de la diócesis de... He escuchado su sentido y sufrido llamamiento al Papa. No tengo dificultad en imaginar sus sufrimientos, que en parte comparto —si «licet magna componere parvis»—. Comparto sus preocupaciones por esta Iglesia posconciliar en la cual, sin embargo, florecen continuos ejemplos de santidad.

Permítame decirle, con filial respeto y franqueza, que el punto débil de su posición, que le ha costado una gravísima sanción que usted considera ilegítima, es el rechazo del último Concilio —un Concilio que tiene como protagonistas a Papas santos y al episcopado más numeroso de la historia de los concilios— y la confusión entre Concilio y posconcilio. Usted, me parece, de las desviaciones posconciliares deduce su rechazo o su no aceptación del Concilio mismo en cuanto tal, es decir, en cuanto acontecimiento eclesial guiado y certificado por el Espíritu Santo en su esencia doctrinal. En nombre de la Tradición, no solamente critica, sino que rechaza la autoridad magisterial del Concilio y la del Papa «en carne y hueso».

No hace falta que yo le recuerde que la continuidad de la Tradición, por voluntad del Señor, se apoya en esta instancia visible, en esta roca que es la fe de Pedro (a pesar de los límites humanos de Pedro) y de sus sucesores (a pesar de sus límites humanos, a menudo evidentes), y no en un Papa fantasmagórico e ideal, quizá remitiéndose a los Papas del pasado. ¿Quién juzga en última instancia sobre la fidelidad a la Tradición? ¿En nombre de la Tradición se puede rechazar de hecho en materia doctrinal al garante de la Tradición? ¿Y quién representa esta garantía última y suprema si no el Papa y el concilio con el Papa?

Con la oración de que continúe la buena batalla por la fidelidad y la santidad de la Iglesia, pero que desista de una posición inspirada por un falso ángel de luz, que solo la humildad puede derrotar, le dirijo mi saludo filial con un sincero augurio,

Suyo en Cristo, sacerdote ...

+

 

Reverendo don...,

he leído con atención y con sincero respeto su carta, captando en ella el tono sentido de quien ha gastado la vida al servicio del altar y lleva en el corazón la solicitud por el destino de la Iglesia. Comprendo su llamado a la comunión y la preocupación por una fractura que lacera el Cuerpo Místico, pero precisamente en virtud de nuestros años de ministerio y de la gravedad de la hora presente, deseo responderle con la misma franqueza y con la luz de la verdad objetiva.

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS A LA COMPAÑÍA DE SATÁN

 


Thomas Reese sj, alma negra de los jesuitas en Estados Unidos, titula su “confesión”: «Por qué odio la antigua Misa en latín». Y llama a esa Misa «un zombie»: creía que estaba muerta, y en cambio regresa. En el fondo, Reese no inventa nada nuevo. El hereje agustiniano Lutero vomitaba blasfemias análogas: la Misa papal es «la más grande y horrenda abominación», «la más alta idolatría sobre la tierra»; «todos los burdeles, los homicidios y los adulterios han cometido menos abominación que la Misa papista». Y precisaba su programa: «Cuando la Misa sea suprimida, habré derrocado al Papa por completo». Calvino la llamaba «ordenanza diabólica», «la más eficaz máquina de Satán». Cranmer quería que el pueblo odiara la Misa que antes había amado. Reese no odia las rúbricas litúrgicas: detesta el concepto de Santo Sacrificio. Odia el Canon que no habla al mundo, sino a Dios. Odia la voz de la Santa Iglesia que desmiente sesenta años de herejías y abusos. Por eso “esa Misa” debe desaparecer, ser quitada a los jóvenes, prohibida en las festividades: no porque esté muerta, sino porque está viva. El zombie no es la Misa de siempre: ¡el zombie es el jesuita Reese! El zombie es el sacerdote renegado que, después de jurar en manos del Obispo celebrar esa Misa “ad majorem Dei gloriam”, remueve en la cloaca del protestantismo buscando dar vida al cadáver inanimado del Novus Ordo montiniano.

MONS. VIGANO

lunes, 10 de agosto de 2026

MONS. VIGANÒ: LA IGLESIA SINODAL TIENE LA ORDEN DE NORMALIZAR LA SODOMÍA. Y RECUERDA A DON MILANI…

 


Después de haber atacado frontalmente las palabras del jesuita partidario de la agenda homosexual y transgénero James Martin, que quiere la ordenación de homosexuales como sacerdotes, el arzobispo Carlo Maria Viganò ha vuelto a tronar sobre la cuestión de la Iglesia LGBT.

El prelado lombardo comentó en X una iniciativa de una peregrinación franciscana LGBT, con un Tau adornado con los colores del arcoíris, que se celebra en estos días en Umbría.

«Los adeptos de la Iglesia sinodal —siguiendo el modelo de lo que ocurre en la esfera civil en todos los Estados sometidos a la élite globalista— tienen la orden de normalizar la sodomía», escribe monseñor. «Para ello no se contentan con legitimar o despenalizar los comportamientos de los individuos, sino que incluso pretenden “canonizarlos”».

«Por eso autorizan misas sacrílegas y peregrinaciones. No solo quieren que el sacerdocio sea accesible a sodomitas y transexuales, sino que también se preparan para canonizar a algún homosexual pedófilo».

«En este contexto se comprende cómo la controvertida figura de don Milani (elogiada tanto por Bergoglio como por Prevost) es “perfecta” —por así decirlo— como símbolo de la reivindicación del modernismo y de la sodomía», acusa Viganò.

«Se apoyarán en las leyes antidiscriminatorias para obtener no solo el acceso de las mujeres al sacerdocio, sino también la imposición de sacerdotes trans y homosexuales. Es difícil imaginar una disolución más desastrosa, llevada a cabo con mayor eficacia».

Monseñor Viganò ha arremetido en repetidas ocasiones contra el escándalo de las reiteradas audiencias concedidas por los últimos papas a Martin y a su «homoherejía». Todavía hace dos años el prelado lombardo acusaba que «el objetivo de Bergoglio es normalizar la sodomía y la perversión y destruir el sacerdocio».

Como informó Renovatio 21, anteayer el arzobispo había declarado que «en definitiva, aquí estamos ante un Cicero pro domo sua: un lobby de pervertidos enquistado en el cuerpo eclesial está conduciendo inexorablemente a la jerarquía neomodernista a alinearse abiertamente en favor de la sodomía, en beneficio propio. El modus operandi es siempre el mismo: quienes legitiman ciertos pecados (en la esfera religiosa) y ciertos delitos (en la esfera civil) lo hacen únicamente porque esos son los pecados y los delitos que ellos mismos practican impunemente».

Llama la atención la referencia a don Milani, quien, en efecto, fue elogiado de inmediato por el papa León apenas subió al solio pontificio. El 11 de octubre, hablando a los peregrinos de las diócesis toscanas, Prevost citó de manera muy elogiosa al controvertido sacerdote-maestro de Barbiana:

«Don Lorenzo Milani, profeta de la Iglesia toscana, a quien el papa Francisco definió como “testigo e intérprete de la transformación social y económica”, tenía como lema I care, es decir, “me importa”, me interesa, me preocupa».

ARZOBISPO VIGANÒ: LA INVASIÓN DE MIGRANTES A ESPAÑA FORMA PARTE DE UN «PLAN DIABÓLICO DE SUSTITUCIÓN ÉTNICA»

 


La invasión planificada del Occidente apóstata no es un fenómeno espontáneo, sino un plan diabólico de sustitución étnica, una destrucción deliberada del orden social y una provocación al desorden y a la guerra civil. Los pueblos sin fe, sin raíces y sin identidad son sumergidos en masas de extranjeros que no comparten ni la fe, ni la cultura, ni la ley natural, con el fin de destruir toda cohesión e impedir cualquier forma de resistencia.

Así se cumple la maldición que Dios ya había pronunciado contra Su pueblo desobediente.

«El extranjero que habita en medio de ti se elevará sobre ti cada vez más alto, mientras que tú descenderás cada vez más abajo. Él te prestará a ti, pero tú no le prestarás a él; él será cabeza, y tú serás cola.» (Dt 28, 43–44)

La jerarquía sinodal, apóstata y traidora, no solo permanece en silencio, sino que es parte activa de este plan diabólico. Con sus palabras de acogida incondicional, con sus documentos que niegan la primacía de la fe y de la civilización cristiana, con su silencio cómplice frente a la eliminación del cristianismo de las familias y de la sociedad, coopera en la destrucción de lo que queda de la cristiandad.

Eso no es caridad cristiana: es complicidad.

Eso no es misericordia: es traición.

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Y todo aquel que quiera salvar su alma y su patria, que vuelva a Dios y a Su ley, antes de que sea demasiado tarde.

https://www.lifesitenews.com/opinion/archbishop-vigano-spain-migrant-invasion-part-of-diabolical-plan-of-ethnic-replacement/?utm_source=featured-news

 

martes, 30 de junio de 2026

EN LA INMINENCIA DE LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES…

 


ARCIVESCOVO CARLO MARIA VIGANÒ

 

En la inminencia de las Consagraciones episcopales de Ecône, cuando “omnia parata sunt ad nuptias”, llega la patética comunicación con la que León recuerda a la Fraternidad San Pío X que “lacerar la Túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad” (uno se pregunta si es la misma túnica inconsútil de Bernardin y Cupich —pasada al mismo Prevost— para degradar y legitimar el crimen abominable del aborto…). En el mismo día en que firmó esta carta, León ha comunicado “in sacris” con un cismático, el patriarca de Constantinopla, durante el Pontifical de los Santos Pedro y Pablo en la Basílica Vaticana. Este es el llamamiento de León: «¡Volved sobre vuestros pasos! Os exhorto a considerar atentamente el bien espiritual de los fieles, porque el acto cismático que cometeríais les privaría de la recepción lícita y en algunos casos incluso válida de los Sacramentos que aman y buscan para su propia santificación.» Por lo tanto, ahora serían las Consagraciones episcopales sin mandato las que constituirían un “acto cismático”, mientras que todo lo demás no representaría ningún problema, incluido el rechazo del Vaticano II y de la Misa montiniana. Bueno saberlo… Pero ¿a qué Prevost debemos creer? ¿al autor de esta carta o al de la entrevista en Castel Gandolfo en la que habló de “elementos fundamentales” del Vaticano II que no pueden ponerse en discusión? En cualquier caso, León no ve la hora de excomulgar a todos nosotros. La excomunión y la pérdida de todos los privilegios concedidos por Bergoglio a la Fraternidad —incluida la aprobación de las Ordenaciones diaconales y sacerdotales a pesar de la voluntad del Ordinario del lugar— operarán un providencial y saludable “reset”. También esto, con una mirada sobrenatural, forma parte del desvelamiento de los últimos tiempos. «No hay nada oculto que no será revelado, ni secreto que no será conocido.»

EL SEUDO-CATOLICISMO CONSERVADOR

 


Arcivescovo Carlo Maria Viganò

@CarloMVigano

 

En lugar de reconocer la devastadora crisis que enfrenta la Iglesia Católica debido a la revolución conciliar y sinodal, el cardenal Müller —desafiando toda razón— mantiene que la Jerarquía postconciliar nunca se ha desviado de la Tradición y que la Sociedad de San Pío X se equivoca al afirmar lo contrario. Müller propone una versión renovada del motu proprio “Ecclesia Dei adflicta” para replicar el fraude de 1988, haciendo pasar la fidelidad al Magisterio inmutable como cisma, mientras enmarca la aceptación de los errores del Concilio como ortodoxia. Hemos llegado al punto de “credo quia absurdum”. La Iglesia Conciliar y sinodal reclama el poder de remodelar la realidad, doblegándola para que se ajuste a su propia narrativa. Exige de los fieles un asentimiento acrítico y contradictorio, bajo pena de excomunión. Su Eminencia cree que el clero y los laicos asociados a la Sociedad pueden ser apaciguados ofreciéndoles un sustituto de lo que ya poseen —algo así como lanzar un hueso a un perro encadenado—. Müller descubrirá pronto —al igual que los miembros de los institutos Ecclesia Dei— que reducir la denuncia del golpe conciliar a un mero asunto ceremonial es una elección miope e ideológica, especialmente cuando la Jerarquía no tiene la menor intención de ceder ni un ápice en los principios heréticos que promueve. Que se lo pregunte a Fernández: se puede regatear sobre la doctrina de la Gracia con luteranos y otorgar altos honores a un hereje anglicano, pero expresar la menor reserva respecto al fetiche del Vaticano II está prohibido. Y sin embargo, Müller mantiene que la Iglesia postconciliar no se ha apartado del camino de la Tradición... El seudo-catolicismo conservador de estos “porteros” sirve a la implementación de la sinodalidad y debe ser rechazado con desprecio.

 

jueves, 25 de junio de 2026

O LA TRADICIÓN, O EL VATICANO II

 


Arzobispo Carlo Maria Viganò
@CarloMVigano

«La FSSPX (Fraternidad Sacerdotal San Pío X) afirma que la Tradición contiene los remedios para los males más profundos de la Iglesia.

León XIV afirma que el Vaticano II no es negociable. Esas dos afirmaciones no pueden reconciliarse mediante otro grupo de estudio.

Si la Tradición es la norma, el Vaticano II debe ser juzgado a la luz de lo que vino antes de él. Si el Vaticano II es la norma, la Tradición debe ser reinterpretada, recortada, excusada y administrada hasta que encaje en el nuevo orden.

Esa es toda la guerra.

La profesión de fe de la FSSPX ha planteado la cuestión con una claridad inusual. No le pide a León que sea más amable ni que ofrezca un mejor compromiso litúrgico. No pide ser una opción aprobada más dentro de un menú conciliar pluralista.

Afirma que la fe es una, la Iglesia es una, la verdad es inmutable, la Misa es sacrificial, Cristo es Rey, las falsas religiones no salvan, el desorden moral no puede ser bendecido y el Espíritu Santo no inspira hoy aquello que condenó ayer.

La Roma de León puede aceptar eso como católico o condenarlo como cismático. Si lo condena, los católicos deberían prestar atención.

La condena diría menos sobre la FSSPX que sobre los hombres que la emiten. Los sistemas apóstatas siempre se revelan por aquello que no pueden tolerar.

Este puede tolerar casi cualquier cosa, excepto la antigua fe católica expresada sin disculpas.»

@BigModernism

 

miércoles, 24 de junio de 2026

APUNTES DESDE LA “EXCOMULGADA” TRINCHERA

 




Por FRAY LLANEZA*

 

Distinciones necesarias, en torno a la ofensiva anti-tradicionalista de la Iglesia conciliar, y las disímiles reacciones ante la misma.

 

1.-Se trata de una guerra religiosa, no de una diferencia de criterios.

 

En nuestros días, más que nunca, la fuerza principal de los malos, es la cobardía y la debilidad de los buenos, y todo el nervio de Satán reside en la molicie de los cristianos”, así hablaba San Pío X.

El último papa santo tenía mucha razón. Llegamos a este punto porque los buenos han sido cobardes y débiles y no han querido hacer frente a los enemigos. Peor aún: no han sabido reconocer y distinguir entre amigos y enemigos, o si han visto a los enemigos han preferido hacer de estos algo abstracto. Lucha contra el error en abstracto pero no contra el enemigo concreto que pone en acción esos errores.

En toda guerra se pelea y se mata a enemigos concretos. Guste o no, si alguien se involucra en una guerra, eso es lo que pasa.

En la guerra religiosa, evidentemente, se utilizan otras armas, pero los que combaten a un lado y otro no dejan de ser personas reales y no seres abstractos. No se enfrenta sólo la Tradición contra el Modernismo. No solo la Iglesia católica contra la Iglesia conciliar o sinodal. Los enemigos lo entienden bien, Mons. Lefebvre lo entendió bien. Por eso ellos lo “excomulgaron”, y ahora Roma se apresta a lanzar nuevas falsas excomuniones. Sin embargo, ¿la FSSPX entiende eso? Ojalá que recupere la memoria.

“Los puestos de autoridad en Roma están en manos de anticristos”, dijo Mons. Lefebvre antes de las consagraciones de 1988. ¿Qué no habría que decir ahora?

Es verdadero que la FSSPX aparece dividida entre los más duros, fruto de la antigua escuela de Lefebvre, y los liberales acuerdistas, que buscaron durante muchos años ser reintegrados a la estructura vaticana, sin conseguirlo. Ahora, habiendo fracasado, estos últimos buscan por otra manera apaciguar a Roma pese a las necesarias nuevas consagraciones episcopales. De allí las sonrisas diplomáticas hacia el degenerado impío “Tucho” Fernández, o la elección de candidatos al episcopado nada combativos, de allí que en la última carta abierta de la FSSPX, firmada por dos de los más caracterizados acuerdistas como son Fellay y Schmidberger, se presente una verdadera y excelente “Profesión de fe” pero a la vez se confíe en que la misma sirva para que “un día este texto doctrinal pueda servir de base para una discusión franca con la Santa Sede, en un clima pacífico, fraterno y caritativo”. No dicen que eso ocurrirá porque Roma haya vuelto a la Tradición, como pedía Mons. Lefebvre. O sea, siguen deseando ser recibidos (¿para discutir una profesión de fe, o una reintegración o qué?) por los que atacan impíamente a la Virgen en un documento vaticano, por los que promueven la sodomía, la idolatría pagana, los que persiguen la misa tradicional, y trabajan para la descristianización de las sociedades y la instalación de la iglesia sinodal a gusto del Anticristo.

TRADICIÓN O FARISEÍSMO

 


 Arzobispo Carlo Maria Viganò:

Invito a todos a la meditación de este excelente artículo. https://radiospada.org/2026/06/lettera-sia-fatta-la-volonta-dei-modernisti/

«Ante la crisis que devora las almas, la elección es clara: o la fidelidad incómoda, escandalosa y militante a la Tradición, o la ceniza de un fariseísmo que, para salvar su posición en el sistema, ha canjeado su propia alma por el culpable silencio. Nosotros no estamos dispuestos a este trueque: nuestra batalla no es por un derecho canónico que justifique el error, sino por la gloria de Dios y por la salvación de aquellas almas que, a pesar de todo, aún esperan ver encendida, en la oscuridad del desierto postconciliar, la llama pura e inmutable de la Iglesia de siempre.»

martes, 16 de junio de 2026

CARTA A LEÓN XIV – ARZOBISPO VIGANO

 


 Hace unas semanas hice públicos los acontecimientos relacionados con mi solicitud de reunión con León: concretamente, su aceptación inicial, su repentina retractación y su posterior cancelación definitiva. Mientras que un arzobispo católico fue considerado indigno de ser recibido en audiencia, una figura abortista y homoerética —bajo la apariencia de una “arzobispa” anglicana— no solo recibió todos los honores del protocolo vaticano, sino que incluso se le permitió participar en la comunión in sacris con León y otros prelados, llegando al extremo de impartir una “bendición” en la capilla del Príncipe de los Apóstoles. Esto no hace sino demostrar la doble moral que aplican los defensores de la “iglesia sinodal”. No creo necesario extenderme más sobre este tema. Tras largos meses de silencio, ha llegado el momento de dar a conocer el contenido de mi carta a León del 25 de enero de 2026, dejando así constancia documental del asunto.



Santidad,

Con esta carta deseo poner bajo su consideración los acontecimientos más importantes de mi vida personal y ministerial, con el fin de permitirle conocerme y situar las intenciones que me animan.

Nací el 16 de enero de 1941 en Varese, en el seno de una familia profundamente católica gracias a la cual pude crecer en la práctica diaria de la fe, recibir una sólida educación superior y madurar la vocación al sacerdocio. Fui ordenado sacerdote el 24 de marzo de 1968 y, después de un breve período de ministerio parroquial en Pavía, fui invitado por el entonces Sustituto de la Secretaría de Estado, Mons. Giovanni Benelli, a ingresar en la Pontificia Academia Eclesiástica, donde fui admitido en octubre de 1971.

He servido a cinco Pontífices: en las Nunciaturas de Bagdad, Kuwait y Londres; luego, desde enero de 1978, en la Secretaría de Estado durante más de diez años como secretario de tres sustitutos; finalmente, como Observador Permanente ante el Consejo de Europa y el Parlamento Europeo en Estrasburgo (1988-1992). Después de mi consagración episcopal, recibida de manos de Juan Pablo II, fui enviado a Nigeria como Nuncio Apostólico (1992-1998), para luego ser llamado a la Secretaría de Estado con el cargo de Delegado para las Representaciones Pontificias (1998-2009). En 2009, el Papa Benedicto XVI me nombró Secretario General del Gobernación y, en 2011, Nuncio Apostólico en los Estados Unidos de América, cargo que ejercí hasta 2016.

Fue en calidad de Delegado para las Representaciones Pontificias que me encontré tratando los procesos informativos para las promociones al Episcopado —tanto en la Curia como en las nunciaturas— y los casos más reservados y delicados referentes a obispos y cardenales, entre los cuales se contaba el dossier de Theodore McCarrick y de otros prelados homosexuales. Mi acción en este ámbito me valió la remoción de la Secretaría de Estado y mi traslado a la Gobernación como Secretario General, donde el Papa Benedicto me encomendó combatir la mala gestión y la amplia red de corrupción financiera. Incluso en ese caso, a pesar de que había llevado el balance de la Gobernación, en el transcurso de un año y medio, de un déficit de 15 millones de euros a un beneficio de 35 millones, y a pesar de que el Papa quería promoverme a la Presidencia del Pontificio Consejo para los Asuntos Económicos de la Santa Sede, fui apartado de la Curia Romana y enviado a Washington como Nuncio Apostólico. Mi acción molestaba a personas en ese momento muy poderosas y capaces de prevalecer sobre la voluntad del Papa Benedicto.

En 2016, al cumplir exactamente los setenta y cinco años, Bergoglio me ordenó dejar la Nunciatura de Washington y me prohibió regresar al Vaticano, donde Juan Pablo II me había asignado permanentemente un apartamento. Asimismo, me prohibió residir en la residencia romana de los nuncios jubilados, especialmente dispuesta por el Papa Benedicto. Antes de morir, Bergoglio también me hizo revocar la ciudadanía vaticana y el pasaporte; me impidió disfrutar de la asistencia sanitaria proporcionada a los miembros del Servicio Diplomático, a pesar de que siempre he pagado regularmente las contribuciones. Bergoglio ordenó la baja de mi vehículo del Registro de Vehículos Vaticanos e impidió la renovación del permiso de conducir vaticano del que había disfrutado ininterrumpidamente desde 1973, causándome graves inconvenientes y condenándome, de hecho, a arresto domiciliario.

Después de haber hecho público en agosto de 2018 el impactante memorial sobre Theodore McCarrick y sobre la extensa red de corrupción y complicidad dentro de la Curia Romana —en la que estaba directamente involucrado el mismo Jorge Mario Bergoglio—, viví durante algunos años en lugares secretos, tal como me aconsejó el Cardenal Raymond Leo Burke. Esto se dispuso en consideración a las amenazas recibidas y al hecho de que mi inmediato predecesor en Washington, el Nuncio Pietro Sambi, había encontrado la muerte en circunstancias muy sospechosas, después de haber tenido duras confrontaciones con el entonces cardenal McCarrick al informarle las medidas tomadas por Benedicto XVI para contrarrestar sus crímenes como abusador serial.

martes, 12 de mayo de 2026

POR VIRTUD DIVINA

 


Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ


Homilía en la Aparición de San Miguel Arcángel, día de la Súplica a la Reina del Santísimo Rosario de Pompeya

Non est, inquit, vobis opus hanc,
quam ædificavi, dedicare ecclesiam:
ipse enim, qui condidi, etiam dedicavi.
Vos tantùm intrate, et, me adstante patrono,
precibus locum frequentate»

«No os corresponde a vosotros consagrar
esta iglesia que Yo he edificado;
Yo mismo, que la he fundado, también la he consagrado.
Vosotros debéis solamente entrar y, bajo mi protección,
frecuentar en oración este lugar».

 

Aparición de San Miguel Arcángel en el Monte Gargano

En este día compartimos la alegría de los queridísimos Giuseppe y Cristina, Claudio y Tina, quienes celebran respectivamente el vigésimo séptimo y el segundo aniversario de Matrimonio. Damos gracias al Señor y a la Santísima Virgen por las gracias que les han sido concedidas, por el camino recorrido y por la ayuda prodigada por la Divina Providencia durante estos años. Ofrecemos por ellos esta Santa Misa invocando sobre ellos abundantes bendiciones, por intercesión de la Virgen de Pompeya y de San Miguel Arcángel.

Hoy, 8 de mayo, la Santa Iglesia celebra tres apariciones del glorioso Arcángel San Miguel ocurridas entre los años 490 y 493 en el Monte Gargano, en la Apulia.

La primera aparición, conocida como el «episodio del toro», se sitúa en el año 490, bajo el Pontificado de Félix III y el Imperio de Zenón, en la ciudad de Siponto (la actual Manfredonia). Un rico señor de Siponto llamado Gargano, habiendo perdido un toro que estaba pastando, reunió un gran número de siervos y organizó búsquedas en los lugares escarpados del monte, encontrándolo en la cima, detenido frente a la entrada de una gruta inaccesible. Preso de ira, Gargano tomó el arco y disparó una flecha envenenada contra el animal rebelde. Pero el dardo invirtió inexplicablemente su trayectoria y golpeó al propio Gargano, hiriéndolo gravemente.

Asombrado por el prodigio, Gargano acudió al Obispo de Siponto, San Lorenzo Maiorano, para pedir consejo. El Prelado, discerniendo una intervención sobrenatural, ordenó un triduo de ayuno y de oración pública para que fuera revelado el significado de lo sucedido. Al finalizar el tercer día (tradicionalmente el 8 de mayo), el Arcángel Miguel apareció al Obispo y pronunció estas palabras:

viernes, 20 de marzo de 2026

AURES HABENT ET NON AUDIUNT

 


TIENEN OÍDOS Y NO OYEN

 

Por MONS. VIGANO


«¡Escucho a todos!»

Habría esperado que León, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, viniera a buscar a la oveja perdida y la devolviera al redil del que su predecesor la había expulsado. Esto no ocurrió.

Aunque estoy convencido de que mi «excomunión» es una acción injusta y malvada que, por esta razón, no ha tenido efecto jurídico real, no puedo dejar de señalar que constituye, para quienes me la impusieron, una especie de aquae et ignis interdictio, la pena en el derecho romano antiguo equivalente a una forma de exilio perpetuo, que obligaba al condenado a abandonar el territorio romano, con la prohibición de que cualquiera le proporcionara agua, fuego o cualquier forma de ayuda, incluida la hospitalidad o el refugio, bajo pena de severo castigo. En la práctica, esto convertía al condenado en un proscrito, privándolo de lo esencial para sobrevivir y aislándolo de la sociedad. Y así, en desafío a las bellas palabras sobre acogida e inclusión, me veo condenado a una «pena de muerte espiritual», privado de los Sacramentos y supuestamente destinado a la condenación eterna. Para Bergoglio y Prevost, la pena capital, que solo mata el cuerpo, sería inadmisible, pero la excomunión, que mata el alma y la condena a la muerte eterna, es permisible.

Por esta razón, queriendo no dejar piedra sin remover, consideré mi deber escribir a León y solicitar una audiencia. He aquí la cronología de todo el asunto:

jueves, 5 de marzo de 2026

LA OPOSICIÓN DE SU MAJESTAD – EL “CONSERVADURISMO” CATÓLICO FRENTE A LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES DE LA FSSPX, POR MONS. VIGANÒ, ARZOBISPO

 


Las contradicciones y la pseudo-oposición de los tres cardenales Müller, Sarah y Burke

 

La intervención de Müller

El pasado 21 de febrero, en Kath.Net, el cardenal Gerhard Ludwig Müller comentó la decisión de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X de proceder a las consagraciones episcopales sin mandato pontificio, después de que el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe reiterara al Superior General, el padre Davide Pagliarani, el veto de la Santa Sede sobre la concesión del mandato y la negativa a revisar los textos del Concilio Vaticano II que la Fraternidad considera, con razón, heterodoxos.

En su discurso Die Piusbruderschaft und ihre Einheit mit der Kirche, el cardenal alemán sostiene que proceder sin mandato pontificio constituye una “herida objetiva a la unidad visible de la Iglesia”: no una simple desobediencia administrativa, sino un acto que socava la autoridad papal en sus fundamentos. Insiste en que “ningún obispo puede consagrar contra el sucesor de Pedro”. Müller subraya la necesidad de reconocer la autoridad papal no solo en teoría sino también en la práctica, sin condiciones, afirmando que la FSSPX debe someterse al magisterio de la Iglesia para ejercer una influencia positiva en la historia eclesial.

El antiguo Prefecto del antiguo Santo Oficio intervino así:

“La única solución posible ante Dios consiste en que la Fraternidad San Pío X, con sus obispos, sacerdotes y laicos, reconozca no solo en teoría sino también en la práctica a nuestro Santo Padre el Papa León XIV como el Papa legítimo y se someta, sin condiciones previas, a su autoridad doctrinal y a su primacía de jurisdicción. Entonces será también posible encontrar una solución justa a su estatus canónico, por ejemplo dotando a su prelado de una jurisdicción ordinaria para la Fraternidad, directamente subordinada al Papa (quizás sin la mediación de una oficina de la Curia).”

 

La intervención de Sarah

 

Al día siguiente, 22 de febrero, en un artículo publicado en Le Journal du Dimanche, el cardenal Robert Sarah reiteró el llamado a la unidad dentro de la Iglesia, expresando profunda preocupación ante el posible cisma que podría fracturar su unidad. Insistió en que la verdadera comunión eclesial debe estar arraigada en la obediencia al Papa y en la adhesión al Magisterio.

Sus palabras no dejan lugar a malentendidos:

sábado, 27 de diciembre de 2025

GLORIA IN EXCELSIS DEO - HOMILÍA SOBRE LA NATIVIDAD DEL SEÑOR – MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 


Gloria in excelsis Deo,
et in terra pax hominibus bonæ voluntatis
.

Lc 2,14

 

Si a Mí me persiguieron, también a vosotros os perseguirán (Jn 15,20). Y desde el mismo momento de su Nacimiento secundum carnem, Nuestro Señor ha sido perseguido: aún envuelto en pañales, los soldados de Herodes lo buscaban para matar al Niño que Herodes temía que pudiera eclipsar su poder terrenal. Mártires de un falso monarca designado por el emperador, los Santos Inocentes —cuya memoria celebraremos dentro de pocos días— fueron los primeros, ellos mismos niños, en ser martirizados por un poder tan tiránico como ilegítimo, que precisamente por eso debía imponerse mediante la violencia, incluso sobre los más pequeños y desprotegidos. Crudelis Herodes, Deum venire quid times? dice el himno de la Epifanía: «Cruel Herodes, ¿por qué temes la venida de Dios?». Nuevos Herodes, a lo largo de la historia y especialmente en este lúgubre crepúsculo que marca el colapso de la civilización cristiana, han infligido y continúan infligiendo sufrimientos a los pequeños, para crucificar una y otra vez, en Sus miembros, a la Cabeza divina del Cuerpo Místico. Su linaje perpetúa a través de los siglos la aversión ciega y vengativa de quienes saben que son usurpadores y temen la llegada del Rey, porque representaría el fin de sus fraudes. Temen aún más su regreso, porque en la Segunda Venida —esta vez en el fulgurante esplendor del Rex tremendae maiestatis— no será Nuestro Señor quien huya de Sus enemigos, sino que Él mismo los arrastrará ante Sí y los juzgará delante del mundo, y sobre la base de la evidencia universal de sus crímenes serán precipitados en el abismo. La violencia de los malvados oculta el terror de la conciencia de que sus días están literalmente contados.

Gloria a Dios en lo más alto de los cielos y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad, cantan los Ángeles sobre la gruta de Belén. Paz: cuanto más oímos repetir esta palabra por el mundo, y desgraciadamente incluso por quienes ocupan los más altos niveles de la Iglesia, tanto más pierde su significado y se revela por lo que es: la ilusión, o mejor dicho la presunción, de poder tener paz en el mundo después de haber expulsado deliberadamente a Nuestro Señor, Princeps Pacis (Is 9,5); el delirio insensato de glorificar al hombre por su inexistente y blasfema dignidad infinita, en la negación rebelde de los derechos soberanos de Cristo Rey y Sumo Sacerdote, y en la subversión sistemática de los Mandamientos de Dios. No lo olvidemos, queridos fieles: el Anticristo es simia Christi —el mono de Cristo— del mismo modo que Satanás es simia Dei —el mono de Dios—. Es en la inversión operada por la revolución donde se realiza su reino infernal: en lugar del mundo entero compuesto en paz —toto orbe in pace composito— que marca el Nacimiento del Divino Salvador, es en el mundo entero dividido por la guerra —toto orbe in bello diviso— donde reconocemos la marca del Enemigo del género humano, homicida desde el principio, mentiroso y padre de la mentira (Jn 8,44). De un lado la Luz, del otro las tinieblas. De un lado la Verdad, del otro la mentira. De un lado la Paz de Cristo en el Reino de Cristo, del otro la guerra del Anticristo en la tiranía del Anticristo. Las tinieblas temen a la Luz, así como el fraude teme a la Verdad, y como el χάος teme al κόσμος.

Gloria a Dios, paz a los hombres; donde la gloria de Dios es la premisa y la condición para que los hombres de buena voluntad —es decir, aquellos que observan Sus Mandamientos y los ponen en práctica con verdadera Caridad iluminada por la Fe— tengan la verdadera paz. «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo» (Jn 14,27). No con mentiras, no con fraude, no con injusticia e iniquidad; no en el desorden del pecado y en la tolerancia del mal. No donde los inocentes son asesinados en el seno materno y los ancianos en sus camas de hospital. No donde la familia natural es perseguida y culpabilizada, mientras las uniones sodomíticas son calificadas como “matrimonios” y la maternidad subrogada es legalizada en la más abyecta explotación de las mujeres y de las madres. No donde la propia naturaleza es manipulada para borrar en el hombre esa Imagen y Semejanza de su Creador que la Serpiente detesta. No donde el hombre es afeminado y la mujer masculinizada. No donde quienes trabajan son tratados como esclavos para enriquecer a sus amos. No donde los culpables son absueltos y los inocentes encarcelados. No donde la ficción sustituye a la realidad, donde la pobreza es una oportunidad de lucro, donde la pureza y la castidad son ridiculizadas y los peores vicios promovidos y alentados incluso entre los más jóvenes. No donde el clamor de la scelesta turba suprime las fiestas cristianas, no donde el sonido de las campanas cede su lugar al grito del muecín, mientras los gobernantes —que se proclaman laicos cuando prohíben los belenes y los Crucifijos— rinden orgulloso homenaje a la fiesta judía de Janucá, cuyas luces han tomado el lugar de la Natividad de Nuestro Señor. No donde la codicia del dinero y del poder ha sustituido al honor y a la honestidad. No donde los poderes subversivos dirigen a políticos sin dignidad ni decencia, y donde la información es servil y cómplice de la mentira. No donde personas sanas son enfermadas para alimentar al Moloch farmacéutico y millones de seres humanos son enviados al matadero para enriquecer a los fabricantes de armas. No donde la luz del sol es oscurecida y el aire, el agua y los campos son envenenados, el ganado masacrado y las cosechas destruidas en beneficio de las multinacionales. No donde rezar silenciosamente frente a una clínica abortista conduce al arresto, y donde decir la verdad en las redes sociales es considerado discurso de odio. No donde toda autoridad, en todos los niveles, gobierna ilegítimamente, legislando contra Dios y contra el hombre. No donde los hombres se engañan pensando que pueden escapar a la mirada de Dios, mientras imponen un control total sobre las masas. No donde la Santa Iglesia —beata pacis visio— es eclipsada por una secta de herejes, fornicarios y corruptos. No donde quienes desean permanecer fieles a Nuestro Señor son borrados y excomulgados por mercenarios que usurpan Su nombre mientras exigen obediencia.

Los servidores del Anticristo quieren hacernos creer que no hay salida, que esta guerra ya está perdida y que cada uno de nosotros debe resignarse a vivir en esta distopía infernal, sin posibilidad de expulsar a los usurpadores, traidores y cómplices de este golpe global. El terror de los enemigos de Dios es, en realidad, el miedo a perder un poder obtenido mediante el fraude y ejercido ilegítimamente; y el temor de que nuestra determinación de permanecer fieles a Cristo desenmascare su engaño criminal y los obligue a mostrarse por lo que verdaderamente son.

Volvamos nuestra mirada al Niño Santo. En estas densas sombras que nos rodean, miremos a Él, la verdadera Luz que ilumina a todo hombre (Jn 1,9). Miremos al Rey de reyes, que, en obediencia al Padre, eligió encarnarse y morir por nosotros. Puer natus est nobis, cantábamos en el introito: un Niño nos ha nacido. Por nosotros: propter nos homines et propter nostram salutem, por nosotros los hombres y por nuestra salvación. Mirad a Aquel a quien hoy adoramos en el ocultamiento de Su divinidad, y a quien veremos regresar cum gloria para juzgar a los vivos y a los muertos.

La Encarnación del Verbo eterno del Padre no nos da una paz según el mundo, ni una esperanza meramente humana. El Nacimiento de Nuestro Señor nos da la verdadera paz del corazón: la paz con Dios que procede de vivir en Su Santa Gracia, y la esperanza inquebrantable de que Él nos asiste con el Espíritu Santo para que alcancemos aquella bienaventuranza eterna que coronará nuestra lucha terrena.

Junto con el Divino Consolador, el Señor nos da a Su propia Madre, haciéndonos Sus hijos y colocándonos bajo la protección de Aquella que aplastó la cabeza de la antigua Serpiente. El Hijo de Dios apareció precisamente para destruir las obras del diablo (1 Jn 3,8): Él es la descendencia real de la Mujer coronada de estrellas, a quien nuestros Padres esperaban. Él es el Mesías prometido, a quien hemos reconocido en Jesucristo, y a la más santa, purísima y humildísima de las criaturas le ha complacido confiar la tarea de arrojar a Satanás al abismo, después de que el Arcángel San Miguel haya derribado y dado muerte al Anticristo. Mientras esperamos esta derrota del Mal y el triunfo definitivo del Bien, no dejemos de invocarla como nuestra Reina, la Regina Crucis, nuestra Madre, nuestra Esperanza. A Su Providencia han sido confiados los tesoros de todas las gracias: que Ella acorte estos días de tribulación y nos muestre, después de este exilio, al Niño Rey cuyo nacimiento celebramos hoy. Así sea.

·      Carlo Maria Viganò, Arzobispo

25 de diciembre de MMXXV

In Nativitate D.N.J.C.

jueves, 20 de noviembre de 2025

HA LLEGADO EL MOMENTO DE OPONERSE CON FIRMEZA A ESTA IGLESIA TRAIDORA

 


por MONSEÑOR CARLO MARIA VIGANÒ

 

Primero tuvimos la provocación de una confirmación conferida a un concubinario homosexual público, “casado” civilmente con su propio padrino. Presente —obviamente— el capellán LGBTQ+, James Martin sj. Luego, pocas horas después, la asistencia de Prevost: una pareja de homosexuales “casados” civilmente recibida en audiencia, con ostentosos tonos de cordialidad (ver nota debajo). No simples obreros ni empleados, sino los propietarios de una empresa que emplea la inteligencia artificial para funcionalidades de smart-home de lujo.

La sodomía queda así legitimada desde arriba, con las provocaciones de los obispos gay-friendly y la tácita aprobación de Prevost.

Todo lo que está ocurriendo en la iglesia sinodal sigue un esquema muy preciso, y ya son muchos los que reconocen el fraude de la iglesia conciliar-sinodal.

Ha llegado el momento de que sacerdotes y fieles contesten con valentía y firmeza la traición de quienes —a partir de León— en lugar de guiar a la Santa Iglesia custodiando y transmitiendo intacto el Depósito de la Fe, la demuelen desde dentro y empujan a las almas hacia la condenación eterna.

La iglesia conciliar y sinodal NO ES la Iglesia católica en comunión con la cual hemos jurado vivir y morir.

 

https://www.aldomariavalli.it/2025/11/14/e-arrivato-il-momento-di-contrastare-con-fermezza-questa-chiesa-traditrice/

 

Dos hombres “casados” (y ricos) en audiencia con el Papa

 

La figura de León XIV parece superponerse cada vez más con la de Francisco sin ninguna diferencia apreciable.

La última noticia al respecto es que el mes pasado, durante una audiencia privada en el Vaticano con el arzobispo José Gómez de Los Ángeles, Leone recibió a dos hombres, Alex Capecelatro, empresario tecnológico, director ejecutivo de una empresa de inteligencia artificial, y su “marido” Brian D. Stevens, filántropo católico.

“Cuando el Papa León se enteró de que estamos casados – dijo Alex Capecelatro en las redes sociales – nos recibió con inconfundible calidez y amabilidad, sin la menor vacilación”.

El sitio web helettersfromleo.com informa con entusiasmo: “Al hablar ante un Papa de habla inglesa, cuyo mensaje es de unidad y paz, se sintieron plenamente bienvenidos en el abrazo de la Iglesia”. Y “lo que es más importante: Capecelatro y Stevens compartieron con el Papa León cuánto significa para ellos el compromiso del padre James Martin con los católicos LGBTQ”.

También según el sitio, “la amable aceptación de esta pareja gay casada, escuchar su historia e incluso apreciar su amor por un ministerio que sirve a los fieles LGBTQ, han dicho mucho sin necesidad de una sola proclamación en primera plana”.

Brian D. Stevens es el jefe de una fundación, que lleva su nombre, cuyo propósito es “financiar organizaciones benéficas que apoyen a un amplio espectro de comunidades históricamente desfavorecidas o marginadas”. El objetivo es “brindar educación y oportunidades que mejoren la vida a las personas LGBTQ, las personas con VIH/SIDA, los discapacitados, las personas sin hogar, los pobres y hambrientos, y los afectados por COVID-19 y las adicciones”.

Católico, que ingresó al seminario durante algún tiempo para convertirse en sacerdote, Stevens es Caballero de Malta y en esta capacidad ha dirigido más de treinta peregrinaciones a Lourdes. “Amigos cercanos dicen que su generosidad no conoce límites”.

Alex Capecelatro, cuyo “matrimonio” con Stevens se remonta a 2023, hizo coming out en 2015 y es cofundador y CEO de Josh.ai, empresa que se ocupa de la inteligencia artificial aplicada a los hogares, “diseño elegante” y la privacidad.

Después de la audiencia, Capecelatro afirmó que el Papa León “radia compasión y aceptación y realmente se preocupa por unir a la gente”.

https://www.aldomariavalli.it/2025/11/14/due-uomini-sposati-e-ricchi-in-udienza-dal-papa/


MÁS:

León XIV almuerza con cientos de pobres y un grupo de transexuales latinoamericanas

Ciudad del Vaticano, 16 nov (EFE).- El papa León XIV almorzó este domingo en el Vaticano con cientos de personas necesitadas y un grupo de mujeres transexuales, casi todas latinoamericanas, siguiendo la estela de Francisco con este gesto organizado con motivo del Jubileo de los Pobres.

https://www.swissinfo.ch/spa/le%C3%B3n-xiv-almuerza-con-cientos-de-pobres-y-un-grupo-de-transexuales-latinoamericanas/90342933

Activistas trans agradecen al Vaticano su participación en el almuerzo del Jubileo de los Pobres

https://infovaticana.com/2025/11/19/activistas-trans-agradecen-al-vaticano-su-participacion-en-el-almuerzo-del-jubileo-de-los-pobres/

NOTA DEL BLOG:

¿Dónde están los influencers y youtubers famosos -varios de ellos sacerdotes- que son tenidos por tradis o conservadores (algunos hasta se hacen llamar contrarrevolucionarios a los que no se la cuentan) y pasan todo esto en silencio? ¿Dónde está su celo por la Iglesia? ¿Y la neo-FSSPX? Silencio. Escandaloso silencio.

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