Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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miércoles, 26 de agosto de 2026

NOVEDAD EDITORIAL: A TRAVÉS DE LA BIBLIA

 


Disponible en tiendas Amazon

En Argentina en: Librería Santiago Apóstol, Librería Don Quijote

“Fundación Gladius” y Club del libro cívico.  

 


martes, 21 de julio de 2026

PABLO MARINI PROFUNDIZA EN LOS SOLIDÍSIMOS CIMIENTOS DE LA FE CATÓLICA, INMUNES A TODO VIENTO DE DOCTRINA

 


Pablo Marini, casado, 8 hijos, es licenciado en Filosofía (UNSTA) y licenciado en Educación religiosa (UFASTA). Durante más de 30 años se desempeñó como docente universitario dictando las materias de formación (Teología, Filosofía y Ética) en distintas universidades católicas. Autor de más de 10 libros, artículos y conferencias de esas disciplinas, también ha realizado investigaciones de política internacional. Ha ocupado cargos de gestión educativa de Nivel secundario en distintas instituciones educativas. Siendo también editor, estuvo a cargo de proyectos de libros de textos para colegios católicos. Actualmente sigue ejerciendo la docencia.

 

¿Por qué un libro sobre los fundamentos de la fe católica?

Este libro es el resultado de haber enseñado durante 30 años las materias de formación en universidades católicas ubicadas en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, Filosofía, Teología, Moral católica. Tiempo harto suficiente para darnos cuenta de la orfandad en la formación católica de la juventud que llega a las aulas (y, en general, de los católicos adultos). Cuando empecé a finales de la década de los ’80 del siglo pasado, casi todos los alumnos (más del 90%) estaban bautizados en la Iglesia Católica y el 60% de ellos provenía de haber pasado un mínimo de 10 años en colegios católicos. Progresivamente fui acumulando horas de estas materias de formación que eran parte de la currícula de todas las carreras de la universidad (de tal modo que llegué a tener 10 cursos por año), así que puedo decir que por mis aulas pasaron no menos de 7.000 alumnos de distintas carreras y con diferentes intereses.

Mi primera clase empezaba haciendo una sencilla pregunta: “¿Conocen el ‘catecismo de perseverancia’, ése de las 99 preguntas que nosotros, los mayores, teníamos que memorizar cuando éramos chicos?”. Obviamente, no tenían ni idea (y cuantos más años pasaban, peor venía la cosa). Entonces, les repreguntaba: “¿Saben lo que decía la primera de esas 99 preguntas? Decía así: ¿Soy cristiano? (Una pregunta “rara” si se quiere, teniendo en cuenta que se trataba de un catecismo católico). Bueno, la respuesta a esa pregunta era: Sí, soy cristiano por la gracia de Dios”. Inmediatamente, les seguía preguntando: “¿Y qué es la gracia?”. Pues bien, en los 30 años que di clases universitarias, de esos millares de alumnos, UNO SOLO contestó “aproximadamente” qué era la gracia (ni siquiera fue muy preciso). Recordemos que estoy hablando de alumnos mayoritariamente “católicos” que habían cursado no menos de 10 años en instituciones que supuestamente les brindaban “educación católica”. Ante el embarazoso silencio que seguía a esto, entonces los confrontaba con lógica de este modo: “¿Se dan cuenta lo que pasa aquí? Si ninguno de ustedes sabe qué es la gracia, entonces, no tienen ni la más p…álida idea de por qué son cristianos?” (haciendo así, una pausa después de pronunciar la letra “p”, lo que distendía algo el clima de tensión pero, por cierto, generaba al mismo tiempo un murmullo de risitas nerviosas).

Así iniciaba mis cursos anuales.

¿Por qué empieza planteando la distinción entre el orden natural y el sobrenatural?

Es lo mínimo y primero que hay que hacer para evitar que la gente reduzca la religión católica a una de las tantas opciones del “menú religioso” contemporáneo. Si hay algo que uno nota enseguida, es que la gente vive en una enorme indiferencia práctica hacia lo religioso. Es cierto que, seguramente, en una charla personal –como rezaba el lema cardenalicio de John H. Newman, “cor ad cor loquitur” (el corazón habla al corazón)– la gracia de Dios, “usándolo a uno” podría despertar genuino interés, pero no hay duda de que hoy millones de personas viven “como si Dios no existiera”. Podría decirse que cuando se trata de tomar decisiones existenciales, esas decisiones “serias” en las que uno pone todo su interés –sea que tengan que ver con la familia, el dinero, el sexo, el trabajo– no parece que haya mucha diferencia entre cómo las toma un pagano moderno, ateo, agnóstico o personas incluso de otras religiones o confesiones, y un católico “nominal” (“católico en estado de coma”, los denomino). Y la explicación de esa indiferencia práctica está en que la absoluta mayoría de los católicos en el mundo, debido a una pésima formación doctrinal, no logran ver la diferencia abismal que existe entre la religión católica y cualquier otra religión o forma de pensamiento humano.

Por eso inicio en el Capítulo 1 con ese apartado sobre la “radical originalidad de la religión católica frente a otras religiones y frente a cualquier forma de sabiduría humana”. Y señalo claramente las diferencias que hay entre Cristo y los fundadores de otras religiones, entre la Iglesia Católica y las otras religiones y cualquier otra expresión del pensar humano.

martes, 30 de junio de 2026

LOS PAPAS CONCILIARES CONTRA EL PAPADO

 


 

Por P. FLAVIO MATEOS

Capítulo de nuestro libro “FATIMA Y EL MILAGRO DEL SOL. LA GUERRA DEL ANTICRISTO CONTRA EL PAPADO”, Ediciones Reacción, 2024. Actualizado.

 

Puede verse una lógica en las acciones y actitudes de los revolucionarios que tomaron la Iglesia en el Vaticano II (“la Revolución de octubre pacífica en la Iglesia”, como lo llamó el dominico Congar). La intrusión de la democracia (influencia sobre todo del americanismo, pero llevada a cabo con particular habilidad por los neo-teólogos subjetivistas alemanes) ha debido desacralizar paulatinamente el Papado, mientras iban democratizando cada vez más la Iglesia, que de conciliar está pasando a ser ahora sinodal.

Podemos establecer algunos de esos hitos en este camino de deformación del Papado:

 

1.- Concilio Vaticano II: colegialidad y bicefalismo en la Iglesia, en la constitución dogmática Lumen Gentium (1964). [1]

2.- Pablo VI visita la sede de las Naciones Unidas (ONU). Se presenta como un hombre igual a los demás, que ha de ponerse al servicio de las Naciones (cuando las Naciones deben estar al servicio de la Iglesia). Hace una “ratificación moral y solemne de esta augusta Organización” (nacida de la Revolución anticristiana y merced al triunfo masónico-liberal-comunista tras la Segunda Guerra Mundial), y afirma que “Los pueblos se vuelven a las Naciones Unidas como hacia la última esperanza de concordia y paz” (¡!) (1965).

3.- Pablo VI entrega su anillo, símbolo de la autoridad papal suprema, al herético, cismático y falso arzobispo de Canterbury, en la basílica de San Pablo extramuros (1966).

4.-Declaración de Pablo VI: “el Papa es el más grave obstáculo en el camino hacia el ecumenismo” (1967).

5.- Deposición de la tiara por Pablo VI (1969). La Iglesia adopta la democracia, el Papa deja de ser un monarca.

6.- Actitudes populistas, adopción de sombreros, gorras o cascos grotescos y hasta bailes de música moderna por parte de los papas conciliares (desde el posconcilio hasta la actualidad).

7.- Reunión interreligiosa de Asís. El Papa (Juan Pablo II) es uno más entre todos los líderes de las falsas religiones. (1986)

8.- Juan Pablo II es el primer Papa en visitar una sinagoga (1986). El Papa en pie de igualdad con el Rabino de Roma, como dos amigos. Los Papas posteriores seguirán su ejemplo.

9.- Redefinición ecuménica del Papado, proyectada en la encíclica Ut unum sint de Juan Pablo II (1995).

10.- Benedicto XVI quita la tiara del escudo papal (2005).

11.- Tras su renuncia (2013), Benedicto XVI se convierte en “papa emérito” (viejo proyecto suyo, en connubio con Karl Rahner). Permanece en Roma, donde hay ahora “dos Papas”.

12.- Francisco se dedica sistemáticamente a derruir la imagen de Papa, bajo capa de “humildad”. Hasta llegará a colocarse una nariz de payaso.

13.- Documento de estudio del Dicasterio para la promoción de la unidad de los cristianos: “El Obispo de Roma. Primacía y sinodalidad en los diálogos ecuménicos y en las respuestas a la encíclica Ut unum sint”, tendiente a establecer una “Iglesia sinodal”, donde el Papa pasaría a ser no ya un primus inter pares con los obispos católicos, sino también con los de otras denominaciones o sectas cristianas. Así lo explicita el cardenal Koch (modernista y, desde luego, “sinodal”): “el primado debe ejercerse de manera sinodal […] poniéndonos a la escucha de las diferentes tradiciones cristianas con respecto a la sinodalidad y al primado, como contribución al proceso sinodal”.

14.-Francisco, hacia el penoso final de su pontificado, aparece públicamente sin la sotana blanca, con un grotesco pijama.

15.-León XIV, promotor de la iglesia “sinodal” o “democrática, afirma indirectamente en un discurso a una “Peregrinación ecuménica ortodoxa-católica de los Estados Unidos” que Roma (es decir, el Papa) no tiene la primacía respecto de las otras denominaciones cristianas. El Papa ya no es “un obstáculo en el camino al ecumenismo”. La doctrina católica es arrojada al cesto de la basura.

 

Última reflexión: aunque los modernistas, herejes y masones hagan todos los esfuerzos que su perversa sinuosidad les aconseje, aunque conjuren y arbitren asambleas y nuevos documentos, todo va a un final fracaso: el Papado seguirá en pie puesto que la palabra de Dios no pasa: “Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificare mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella” (Mt. XVI, 18).

 

[1] “¿Cómo introduce esta constitución la bicefalia en la Iglesia? Tras recordar que el Papa «tiene la potestad plena, suprema y universal sobre la Iglesia [...]», LG añade inmediatamente que «el orden de los obispos [...] constituye también el sujeto de la potestad suprema y plena sobre toda la Iglesia» (§ 22). Mientras que hasta entonces la Iglesia había sido una monarquía con un único poder supremo, el del Papa, LG afirma de repente un doble poder supremo, una Iglesia bicéfala. Junto al Papa, el colegio episcopal (incluido el Papa) también está sometido al poder supremo. Este cambio de doctrina fue tan considerable que el Papa Pablo VI consideró que debía intervenir y redactar una «nota explicativa prævia» (nota explicativa preliminar) que debía adjuntarse a la Constitución, en la que matizaba este cambio: «Para no poner en tela de juicio la plenitud del poder del Romano Pontífice, [...] el colegio está siempre y necesariamente de acuerdo con su cabeza, que en el colegio conserva íntegramente su oficio de vicario de Cristo y pastor de la Iglesia universal». Esta nota impide, pues, que el colegio ejerza por sí solo el poder supremo en la Iglesia, lo que constituye una herejía condenada, pero no suprime la «bicefalía». El nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 ratificó esta doctrina de la doble potestad suprema en el canon 336: «El colegio episcopal, cuya cabeza es el sumo pontífice y del que forman parte los obispos [...] está también, en unión con su cabeza y nunca sin ella, sometido a la suprema autoridad de la Iglesia”. (Petit catéchisme du concile Vatican II, Le Sel de la terre No 93, ÉTÉ 2015).

 


La tiara sólo para la estatua de San Pedro en el Vaticano, el 29 de junio.


lunes, 8 de diciembre de 2025

NOVEDAD EDITORIAL: “LA CRUZ Y LA PALABRA”

 


Ave María Purísima

Sin pecado concebida.

Informamos a los lectores de un nuevo título salido en nuestro sello editorial:

LA CRUZ Y LA PALABRA de Flavio Mateos.

Ediciones Reacción, 508 págs.

El libro se consigue ACÁ.

Índice de contenido:

sábado, 6 de diciembre de 2025

EL APOCALIPSIS – PADRE PICOT DE CLORIVIÈRE S.J.

 


Prefacio al libro EXPLICATION LITTÉRALE DU TEXTE DE L’APOCALYPSE (Explicación literal del texto del Apocalipsis), en siete tomos, Editions Saint remi 2024, del Padre Pierre-Joseph Picot de Cloriviere (1735-1820)

 

San Jerónimo, en su epístola a San Paulino, ha hecho en pocas palabras el elogio más completo del libro del Apocalipsis, cuando dijo que este libro contenía tantos misterios como palabras; que estaba por encima de todo elogio, y que incluso en cada una de sus palabras se encerraba una multitud de sentidos. Apocalypsis Joannis tot habet sacramenta, quot verba. Parum dixi, et pro merito voluminis laus omnis inferior est. In verbis singulis multiplices latent intelligentiae. [“El Apocalipsis de Juan contiene tantos misterios como palabras. He dicho poco, y todo elogio queda por debajo del mérito de este libro. En cada una de sus palabras se ocultan múltiples inteligencias]. Todos los escritores católicos suscriben unánimemente este elogio de San Jerónimo.

Me parecería poco conveniente, después de esto, extenderme en alabanzas del Apocalipsis. Nada de lo que pudiera decir añadiría algo al testimonio unánime de los santos Doctores y de los intérpretes de los Libros Sagrados, sobre todo desde que la Santa Iglesia ha colocado solemnemente este libro en el Canon de las Escrituras.

No puede dudarse de que San Juan, el Discípulo amado, sea su autor; el mismo libro lo indica expresamente, y la Iglesia siempre lo ha reconocido como tal. Pero el primero y principal autor de este libro divino es el mismo Jesucristo en su estado glorioso; es el Espíritu Santo quien, mediante signos misteriosos, nos habla en el Apocalipsis, y lo hace, me parece, de un modo tanto más inmediato cuanto más santo y más estrechamente unido a Él era el órgano del que se sirvió. Es el Discípulo amado del Salvador, el Apóstol del divino Amor, San Juan, en su extrema vejez, cuando se hallaba en el más alto grado de santidad, y cuando, después de haber salido aún más sano de la caldera de aceite hirviendo en la que había sido arrojado por la causa de Jesucristo, podía considerársele más bien como un ciudadano del Cielo que como un habitante de la tierra.

San Juan escribió su Apocalipsis en el decimocuarto y penúltimo año del imperio de Domiciano, el año 97 de Jesucristo, según San Jerónimo, Eusebio, Baronio y varios otros; veinticinco años después de la ruina total de Jerusalén por Tito, y dos años antes de escribir su Evangelio. Lo compuso en griego, lengua natural de los Obispos, a quienes el Apocalipsis está dirigido. No se puede, por lo demás, dudar de ello cuando se considera el uso que hace el Apóstol del Alfa y la Omega, la primera y la última letra del alfabeto griego.

En cuanto al objeto principal del libro del Apocalipsis, cualesquiera que hayan sido al respecto las opiniones de los comentaristas, el sentir de los Padres y de los Doctores, y el mismo de la Iglesia, es considerar este libro como la historia profética de la Iglesia de Jesucristo desde su establecimiento hasta el fin de los siglos. Son palabras mismas de San Agustín: Liber Apocalypsis totum hoc tempus complectitur, quod a primo adventu Christi usque ad finem, quo erit secundus ejus adventus, excurrit. [El libro del Apocalypsis abraza todo este período de tiempo, que va de la primera venida de Cristo hasta el fin, cuando será su segunda venida]. Este sentimiento es lo que me ha guiado en la explicación que doy de este libro; y aunque no ignoro que este libro misterioso pudo también haber tenido otros objetos en la intención del autor sagrado, me adhiero casi únicamente al sentido alegórico, que mira a la historia de la Iglesia, como al sentido literal que el autor tenía principalmente en vista. No es afirmar nada contrario a este sentir decir que el santo Apóstol se propuso al mismo tiempo corregir y perfeccionar las costumbres de los cristianos, y refutar los dogmas impíos que Ebión y Corinto sembraban entonces entre los fieles, e incluso todas las herejías que debían surgir con el correr de los siglos.

SOBRE EL APOCALIPSIS: LIBROS RECOMENDADOS

 


Textos de los Santos Padres. Edición de lujo, en portugués.



Traducción y exégesis del Padre de Cloriviere, en siete tomos, en francés.



 Interpretación del padre ecuatoriano y prócer antiliberal Julio Matovelle, 

basado en los Stos. Padres e intérpretes anteriores.


 Gran desarrollo de los últimos tiempos, obra ya clásica del benedictino francés. 

Versión en español.



 Clásico del Padre Castellani, últimamente llevado al cine. Muy original 

y adaptado a nuestros tiempos.


 Otra excelente obra de Castellani que se complementa con la anterior.


Excelente expositor de las Sagradas Escrituras, el benedictino Dom de Monleon. 

Versión en francés.


La Parusía, clásico de referencia del cardenal Louis Billot.

Además de en francés hay versión en portugués.



Excelente comentario del sacerdote místico italiano, en dos tomos.



 Explicación literal y mística de una religiosa mística italiana, versión en francés.



Un libro muy estimulante, que hizo mucho bien

a Santa Teresa del Niño Jesús.




El gran mariólogo belga aporta muchas profecías de interés.

En idioma portugués.



Pequeño y enjundioso estudio editado a fines del siglo XIX por el Padre Huchédé.

Sólo en francés.


Otro interesante estudio basado en los SS.PP. y diversos expositores.

Sólo en francés.



Breve pero muy interesante libro del Cardenal Newman.



Obra muy erudita, del prof. Carlos Nougué (Brasil). 

sábado, 16 de agosto de 2025

NOTAS SOBRE LA GUERRA DE LA OTAN CONTRA RUSIA EN UCRANIA Y OTROS ESCENARIOS DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL – 31 DE JULIO DE 2025

 


Por LUIS ALVAREZ PRIMO

 

Parte I

La historia sigue su curso más allá de la voluntad caprichosa de los hombres que eligen desconocer que es Dios quien la ordena en su desarrollo, sirviéndose de sus decisiones particulares. 

Vivimos un momento histórico en que pareciéramos estar necesitados más que nunca de la filosofía de la historia y, todavía más, de la teología de la historia. E. Michael Jones, el genial polímata estadounidense, nos regaló en el 2020 un libro fascinante que vino a dar respuesta a esa necesidad: “La Epifanía del Logos. Historia de la realidad última”. Tuve el gusto y el honor de traducirlo y la primera edición está prácticamente agotada. El libro se divide en dos partes: I. Historia del logos y II. El logos de la historia. Todos tenemos necesidad de ver y comprender qué está pasando en el mundo y hacia dónde se encaminan los acontecimientos en desarrollo.

En estas notas he tratado de registrar los hechos de la geopolítica mundial e interpretarlos, situándolos en primer lugar, en el contexto de los dos grandes campos de la gran historia agustiniana: las dos ciudades que dos amores hicieron: el amor propio hasta el desprecio de Dios, la Ciudad Terrena o Civitas diaboli; y el amor de Dios hasta el olvido de sí, la Ciudad Celeste.

La Federación de Rusia, bajo el lúcido liderazgo de Vladimir Vladimirovich Putin continúa implacable su avance militar en Ucrania mientras Zelensky y la OTAN se niegan a reconocer la realidad de su derrota e imponen más muertes y destrucción al pueblo ucraniano. Siguiendo su acertada estrategia de desgaste (attrition war) Putin no sólo ha causado una catastrófica derrota al régimen de Zelenski sino, más importante aún, a la propia OTAN y a los Estados Unidos, quienes, llevados por su hybris imperialista, provocaron la terrible tragedia de esta guerra.

La ofensiva rusa continúa demoledora y sistemáticamente. El desarrollo de la tecnología militar rusa es tan admirable y sin comparación como el heroísmo patriótico de sus soldados. Los patrones del degenerado régimen de Kiev están desesperados ante el desastre político-militar y el vaciamiento de sus propios recursos militares y financieros, pero no ceden porque, más tarde o más temprano, tendrán que afrontar las consecuencias de esta guerra.

Trump, el extorsionador, ha humillado a la Unión Europea nuevamente en la cabeza de Úrsula von der Leyen, la presidenta de la Comisión de la UE, al imponerle abusivas tarifas arancelarias directas e indirectas a través de sanciones secundarias que impiden a Europa comprar gas y petróleo ruso y la obligan a carísimas importaciones de los Estados Unidos. 

Trump es una figura patética que se descompone a cada hora que pasa. Da manotazos tuiteros desde la oficina Oval disparando medidas arbitrarias y contradictorias que carecen de toda eficacia, resultan contraproducentes para los intereses de EE.UU. y lo convierten en el hazmerreír de China, Rusia e India.

Donald J. Trump traicionó al movimiento MAGA (Make America Great Again) incumpliendo todas sus promesas electorales (“en 24 horas pondré fin a la guerra en Ucrania”, se ufanaba grandilocuente). Su discurso y sus políticas, aberrantemente infundadas, le han hecho perder credibilidad. Trump optó por ceder al “Deep State” (los oligarcas judíos que lo financiaron, el complejo militar industrial, la CIA, el MI6, y el Mossad) en lugar de apoyarse en el pueblo estadounidense y buscar la paz.

El llamado “Deep State” lo aprieta y lo sostiene porque lo usa. Por momentos parece una figura desahuciada. Pero se recompone. El desgaste de su persona y de su capital político en seis meses tienen pocos antecedentes que lo igualen. Hasta los propios rusos tratan de insuflarle aire y apuntalarlo a fin de lograr un eventual acuerdo.

DE PROXIMA APARICIÓN: “GRAL. JOSE DE SAN MARTIN, ARQUETIPO DE LA HISPANIDAD”, POR ANTONIO CAPONNETTO

 





LA POLÍTICA DE SAN MARTÍN

 


ROQUE RAÚL ARAGÓN: La Política de San Martín. Universidad Nacional de Entre Ríos, Córdoba, 1982.

Por OCTAVIO A. SEQUEIROS

 

La presentación es descorazonante: papel satinado, publicación oficial por haber ganado un premio del Comando en Jefe del Ejército. Con semejantes antecedentes era previsi­ble una apología desvergonzada de San Martín, y sólo empecé a leerlo por respeto a otras obras del autor.

Valía la pena. En el prólogo Aragón encara la relación -inmutable desde Adán al anticristo-, entre militarismo y política: ni habrá ni hubo ningún gran político que no aproveche al máximo la fuerza militar, ni gran militar sin designios políticos. San Martin no era precisamente un civilista republicano sino un militar completo, es decir político y ambicioso del poder, de todo el poder: «La política, por eso mismo, no es un agregado a su ejecutoria del que se pudiera prescindir. Política es todo lo que hizo con la espada y la palabra» (p. 12).

El primer capítulo nos enfrenta con una pregunta clave: ¿por qué vino San Martín? No por la tierra y una patria chica (esa Argentina del virreinato o de Corrientes), que desconocía; ni por ideología liberal, puesto que era monárquico recalcitrante, ni por ser agente inglés como pretendía Alberdi deseando ponerle su camiseta, la de “uno de los grandes abogados del capital británico”, ni por masón, pues la Logia Lautaro “fue una sociedad secreta con signos de reconocimiento masónicos y sin ningún tipo de iniciación”: sus propósitos fueron estrictamente políticos. San Martín profesó un catolicismo escandaloso en público y en privado, y no hay motivos para sospecharlo esquizofrénico. Aun aceptando, por hipótesis, que hubiese contraído un compromiso masónico ocasional, éste “no gravitó sobre su conducta”, ergo no vino por convicciones o mandatos masónico.

Vino, nos dice Aragón, para salvar lo que podía de un imperio en descalabro; vino pues como patriota imperial que observando la decadencia del todo, por el que había luchado en Bailén, intentaba salvar la parte: «San Martín llego a ser un héroe de América por amor a España o, como se dice hoy, a la hispanidad» (p. 12). «Aquí no tenía parientes ni amigos ni bienes materiales. Su patria era, indivisamente, el Imperio Español y en la península estaba cuanto da nobleza a su vida: las tumbas de sus abue­los; su educación familiar: escolar y militar; su carrera, sus campañas, la sangre que derramó, el renombre que supo ganarse» (p. 16). «Toda su carrera dependió de ese pun­to decisivo (la decisión del regreso), para el que hay que buscar una interpretación coherente aunque no pueda ser concluyente. Se trata de comprender a San Martín, no de inventarlo» (p. 15).

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...