Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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lunes, 10 de agosto de 2026

CÓMO MANTENER CATÓLICAS A LAS FAMILIAS EN LA SOCIEDAD MODERNA

 


Por MONS. RICHARD WILLIAMSON

Winona, 1 de enero de 1999

 

Queridos amigos y bienhechores:

Como enero es el mes de la Sagrada Familia y hoy la familia se encuentra gravemente amenazada, he aquí algunas reflexiones del sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, P. James Doran, que resumen varios años de experiencia pastoral con los problemas de la familia en las parroquias «tradicionales» de los Estados Unidos de América en la actualidad:

¿Cuál es el problema fundamental de la familia en la sociedad actual?

Los padres carecen de una visión: la visión de la Paternidad de Dios y, por tanto, la visión de su propia paternidad. No ven la grandeza ni las obligaciones de su vocación, que consiste en manifestar la Paternidad de Dios en su propio hogar, de modo que su propia paternidad se descompone en una serie de detalles inconexos. Quedan reducidos a «proveedores», «esposos», «papás», etc. Necesitan recuperar una visión unificada de su vocación y de su consagración en el sacramento del matrimonio.

¿Por qué el mundo actual dificulta tanto las cosas para la familia?

El mundo actual está contra Cristo, contra la naturaleza y a favor del nuevo orden mundial. En primer lugar, al rechazar a Cristo por su materialismo, rechaza lo sobrenatural y, junto con todo el orden de la gracia, rechaza la superestructura salvífica del sacramento del matrimonio. En segundo lugar, al rechazar la naturaleza, tal como siempre fue entendida en el pasado —porque el hombre tecnológico cree saberlo todo mejor—, desmantela en nombre de la modernidad la estructura natural del matrimonio y aparta al hombre y a la mujer de la verdad para transformar su complementariedad natural en una tensión antinatural. En tercer lugar, para construir el nuevo orden mundial, procura dar a la familia una nueva estructura que, en teoría, respeta todas las diferentes necesidades, pero que, en la práctica, separa a todos de todos en una descomposición y un caos planificados.

¿Es todo esto principalmente un problema de la naturaleza o de la gracia?

Es un problema de ambas, porque la naturaleza caída no puede ser redimida sin la gracia, pero sin la naturaleza la gracia no tiene nada que sanar, transformar y elevar. El hombre es uno solo. La gracia y la naturaleza deben unirse. La gracia es en sí misma infinitamente superior a la naturaleza, pero no existe ningún estado de gracia sin alguna pobre naturaleza que la reciba. Una vez más, la visión debe ser integral.

En términos generales, ¿qué porcentaje de culpa atribuye al hombre y cuál a la mujer por los problemas actuales de la familia?

Un 90 % al hombre y un 10 % a la mujer. Dios creó al hombre como cabeza de la creación, como su guía. La mujer fue creada como ayuda y compañera del hombre. Cuando Eva cayó y comenzó a dirigir, Adán se perdió; pero solo cuando Adán cayó, la humanidad quedó perdida. Su negativa a dirigir, su sometimiento a ella, hirió a toda la creación. Nada se corregirá hasta que el hombre vuelva a dirigir; por eso Cristo, el nuevo Adán, va delante de nosotros y nos guía llevando la cruz, que es la reparación por haber fallado en dirigir. Cuando los hombres se niegan a dirigir, las mujeres se apartan de su papel. Entonces aumenta también su parte de responsabilidad en esta desgracia.

¿Cómo se produjo la destrucción de la familia? ¿Quiénes fueron sus destructores?

En primer lugar, los protestantes, que quitaron a la Iglesia y colocaron al individuo aislado frente a Dios. Esto socavó tanto a la familia como a la sociedad. El Cielo de Dios es la «comunión de los santos»; la parroquia católica es una comunidad de creyentes; pero el hombre aislado pierde el sentido del bien común. La comunidad viva comienza a morir. La sociedad y la familia se convierten en simples agrupaciones de individuos. Este proceso fue completado en el siglo pasado por el industrialismo. Los gobiernos corrompidos ya no procuraron hacer de la sociedad una comunidad viva en la que todos trabajaran principalmente por el bien común. En lugar de ello, los hombres pasaron a ser simples engranajes al servicio del beneficio en la máquina industrial, que está muerta y mata. Las ganancias pasaron a ocupar el primer lugar. Las familias quedaron relegadas al segundo. El trabajo dejó de ser un servicio al prójimo y pasó a ser un «empleo». Hoy las familias son, en realidad, una carga para los empleadores, una simple mercancía que debe tenerse en cuenta en el salario del «proveedor». De ahí provienen los contratos, las negociaciones, los seguros, las prestaciones laborales, las huelgas, las licencias de maternidad, etc. El industrialismo fue la muerte de la familia.

jueves, 16 de julio de 2026

LAS CONSECUENCIAS: GUÍA PARA UN CATÓLICO PARA COMPRENDER LAS SANCIONES DE ROMA CONTRA LA FSSPX

 


La red de Fernández contra la FSSPX, el descuido de Roma en la aplicación del derecho canónico, la vieja campaña del miedo sobre las confesiones y los matrimonios, y el juramento de fidelidad oculto dentro de la "plena comunión".

 

Por CHRIS JACKSON

3 de julio de 2026

 

Roma finalmente dijo en voz alta lo que hasta ahora callaba

 

Los documentos llegaron con el habitual aparato romano: membrete del dicasterio, número de protocolo, firmas, lenguaje solemne, advertencias, notas explicativas, expresiones pastorales y ese inconfundible aroma a pánico cuidadosamente administrado.

El mensaje es lo bastante sencillo como para que cualquier padre de familia sentado en un banco de una capilla de la FSSPX lo entienda.

Roma ha declarado excomulgados a los obispos. Quiere que los sacerdotes de la FSSPX sean tratados como cismáticos y que los fieles laicos teman las consecuencias de una adhesión formal. Quiere volver a sembrar dudas sobre la validez de las confesiones y de los matrimonios, y que las familias miren al sacerdote que bautizó a sus hijos, enterró a sus padres, catequizó a sus hijos varones, escuchó sus confesiones y ofreció la Misa de los Siglos, para preguntarse de repente si todo ello estaba contaminado.

Ése es el objetivo.

El decreto castiga a seis obispos. La nota explicativa intenta asustar a todos los demás.

Los hombres que firmaron estos documentos saben perfectamente cómo funciona el miedo. Saben que los católicos corrientes no pasan las noches leyendo el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Saben que los padres de familia oyen expresiones como «confesión inválida» o «matrimonio inválido» y entran en pánico. Saben que los jóvenes sacerdotes oyen «ministro cismático» y se preguntan si alguna diócesis los recibirá si abandonan la Fraternidad. Saben que la prensa difundirá la versión más simple: «El Vaticano excomulga a la FSSPX».

Ésa es la estrategia: declarar una pena limitada mediante un acto jurídico, rodearla de una retórica mucho más amplia, dejar que los titulares de la prensa amplíen el alcance de la explosión y hacer que cada familia de la FSSPX se sienta, de repente, como si fuera radiactiva.

Sin embargo, los propios documentos contienen la debilidad del ataque.

martes, 26 de mayo de 2026

LOS PELIGROS DE LA TORPEZA

 


 

La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia, no existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está muerta, o sólo vive exteriormente, porque perdió el espíritu. Siendo la fe el fundamento de la vida sobrenatural, la tolerancia en materia de fe es el punto de partida para todos los males, especialmente para las herejías.”

Mons. Antonio de Castro Mayer

 

“La Iglesia Católica es una institución que estoy obligado a considerar divina; pero para los no creyentes, una prueba de su divinidad podría encontrarse en el hecho de que ninguna institución meramente humana, conducida con tan bribona imbecilidad, habría durado ni una quincena.”


Hilaire Belloc

 

 Por P. FLAVIO MATEOS

 

El connotado intelectual E. Michael Jones, había hasta ahora demostrado con creces su lucidez en algunos temas concernientes a lo que él llama “guerras culturales”. Sus libros son muy destacables y nos resultan del mayor interés. Sin embargo, no se caracteriza, por lo que comprobamos mejor ahora, por su lucidez ni probidad en materia religiosa. Por el contrario, y lo decimos sorprendidísimos, ha cometido recientemente un artículo que es una fenomenal burrada, para decirlo en un lenguaje llano y muy gráfico. No merece ser descripto de forma más elegante, lo que no es sino un brulote impertinente, carente de fundamentación. Una grosería disfrazada de piadosa reconvención. Un improperio irresponsable.

Hasta ahora habíamos visto, leído, escuchado, muchas tonterías y algunas incluso con notoria mala intención, contra las consagraciones de la FSSPX (y dejamos constancia que no pertenecemos a esta organización de la cual somos muy críticos, no sin razón). Ninguno de esos artículos, salidos generalmente de conservadores o pseudo-tradicionalistas, tiene un serio sostén como para impugnar las consagraciones. El problema del Dr. Jones es que supera la torpeza de todo l0 anterior, haciendo uso de un sentimentalismo pueril para anunciar a los miembros de la Fraternidad su ineluctable caída en el averno, luego de las consagraciones episcopales. ¿Éste hombre le habría lanzado la misma diatriba a San Atanasio?

Copiamos el artículo, con nuestros comentarios entre corchetes:

martes, 12 de mayo de 2026

DÉCIMO ANIVERSARIO DE LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES

 




Por MONS. RICHARD WILLIAMSON

 

1 de junio de 1998

Queridos amigos y benefactores:

El último día de este mes será el décimo aniversario de las famosas consagraciones episcopales realizadas por el arzobispo Marcel Lefebvre y el obispo Antonio de Castro Mayer en Ecône, Suiza, el 30 de junio de 1988. ¿Cómo se ve aquel acontecimiento heroico diez años después? ¡Más heroico que nunca! Recordemos su lugar en la historia.

Había una vez, en la llamada Edad Oscura, la Iglesia Católica reinaba suprema como la indiscutida señora de la civilización, y toda la Cristiandad era católica. Luego, al final de la Edad Media, el mundo moderno comenzó verdaderamente con la ruptura de la Cristiandad por Martín Lutero. Media Europa se volvió protestante, pero la otra mitad recompuso su ser católico en la llamada Contrarreforma, y la Iglesia cruzó los océanos para formar muchos nuevos pueblos católicos que reemplazaran a aquellos que habían caído.

Pero, por supuesto, el Diablo no iba a dejar en paz a las antiguas o nuevas naciones católicas. A partir de la yuxtaposición de la verdad católica y el error protestante desarrolló un nuevo y virulento error: el liberalismo (¿Qué es la verdad? ¿Quién lo sabe? ¿Qué importa?), con el cual infectó la política tanto en las naciones católicas como protestantes, generando una serie de Revoluciones desde finales del siglo XVIII que destruyeron altares católicos y derribaron tronos católicos. La Santa Madre Iglesia vaciló, pero nuevamente reunió su fe y su energía, e hizo incluso del liberal siglo XIX uno de los más grandes siglos misioneros de todos los tiempos.

Para entonces el Diablo estaba decidido a penetrar en la propia Iglesia, pero naturalmente sólo podía hacerlo mediante el engaño. Así inventó otro error, tan antiguo como las colinas pero que parecía nuevo, una reedición del protestantismo y del liberalismo, mediante el cual se mantendrían todas las apariencias católicas, pero la sustancia sería cambiada o “actualizada” para alinearse más con el mundo moderno; de ahí el nombre del error: modernismo. Este atrapó a varios sacerdotes que deseaban continuar pareciendo católicos mientras se volvían mundanos, ¡una combinación atractiva para el hombre pecador!

miércoles, 29 de abril de 2026

DEVOCIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA

 



Por MONS. RICHARD WILIAMSON

 

“Así como la maternidad es la esencia de la feminidad, así el Corazón maternal es la esencia de la Santísima Virgen”.

 

5 de agosto de 1997

Nuestra Señora de las Nieves

 

Sería difícil exagerar hoy la importancia de la Devoción al Corazón Inmaculado de la Santísima Virgen María. ¿Por qué devociones? ¿Por qué la Santísima Virgen María? ¿Por qué su Corazón Inmaculado?

Nuevas devociones han surgido siempre a lo largo de los veinte siglos de historia de la Iglesia Católica, pero estas devociones nunca han sido enteramente nuevas, ni podrían serlo, porque ni Dios ni la religión católica pueden cambiar. Sin embargo, el mundo cambia, los tiempos siempre están cambiando, y así los hombres en una variedad de circunstancias históricas diferentes pueden necesitar una variedad de prácticas religiosas, o devociones, para ayudarles a alcanzar al mismo Dios. Dentro de la Iglesia Católica es Dios mismo, el Espíritu Santo, quien inspira estas diversas devociones a lo largo de los siglos según las distintas necesidades de los hombres (Jn. XVI, 12, 13).

Por ejemplo, la única y verdadera Misa católica mediante la cual el sacrificio sangriento de Cristo en la Cruz se hace presente de nuevo de manera incruenta, no puede cambiar en sus elementos esenciales, pero en el apogeo de la Edad Media Dios sabía que los siglos siguientes necesitarían no olvidar que Nuestro Señor realmente está presente bajo las apariencias de pan y vino cuando son consagrados, por lo que inspiró y suscitó en su Iglesia la Devoción al Santísimo Sacramento. Así los católicos pudieron estar preparados 300 años después para el asalto protestante contra la Presencia Real.

De manera similar, cuando el protestantismo, sin embargo, había echado raíces firmes en la mitad de la Cristiandad, y amenazaba en la otra mitad también con marchitar la Fe mediante sus doctrinas de un frío amargo, entonces Nuestro Señor hizo a un alma, a finales del siglo XVII, la revelación privada del fuego de su amor por los hombres ardiendo dentro de su pecho, lo cual dio origen, por supuesto, como Él quería, a la gran devoción pública a su Sagrado Corazón. Así los católicos fueron espiritualmente prevenidos, o calentados de antemano, contra los vientos helados del cientificismo naciente (idolatría de las ciencias materiales), de modo que el creciente enfriamiento de la caridad fue nuevamente seriamente retrasado.

Sin embargo, las naciones cristianas continuaron apostatando de Cristo, especialmente por medio de la Revolución Francesa, cuyo liberalismo envenenó al mundo entero. Por este liberalismo los hombres se estaban volviendo demasiado enfermos para aceptar cualquier medicina fuerte, y así para los tiempos modernos, como San Luis Grignion de Montfort había predicho a principios del siglo XVIII, Nuestro Señor, por así decirlo para endulzar la píldora, presentó a su Madre, y la Devoción a la Santísima Virgen María, en muchas formas, se volvió más prominente que nunca en la Iglesia Católica.

Así, a mediados del siglo XIX, el Papa católico eligió a la Madre de Dios para clavar una estaca en el corazón del liberalismo mediante su definición en 1854 del dogma de su Inmaculada Concepción — no, los hombres no son todos personas buenas nacidas sin pecado y deseosas de seguir la verdad y hacer el bien en cuanto lo conocen — nacen en pecado y llevados a hacer el mal por una misteriosa maldición que los hombres atrajeron sobre los hombres, de la cual maldición, solo entre los hijos de un padre humano, la Santísima Virgen María fue protegida por el privilegio de su inmaculada concepción en el seno de Santa Ana.

Objeción: “Ah, pero ese privilegio extraordinario no pudo haber sido merecido por la Santísima Virgen porque no podía existir antes de recibirlo.” Cierto, pero correspondiente al privilegio no merecido de sus comienzos, el Papa católico a mediados del siglo XX definió el privilegio plenamente merecido de su Asunción corporal al Cielo al final de su tiempo en la tierra. Por su fidelidad completa e inquebrantable a Dios y luego a su divino Hijo, en cada momento de su vida, pero especialmente al pie de la Cruz cuando la fidelidad a la voluntad de Dios infligió a su corazón maternal un dolor abrumador, ella mereció, mereció plenamente, al final de sus días ser llevada por Dios no solo con su alma sino también con su cuerpo al Cielo.

Esta es la madre que Dios mismo, a través de su única Iglesia, ha puesto ante la humanidad moderna, un paciente ya casi terminalmente enfermo, como su única esperanza de curación. ¿Y cómo debería ella ser esta fuente de sanación sino por medio del corazón con el que una madre ama a su hijo enfermo, se inclina sobre él, lo cuida, lo atiende, y luego se dirige a quien pueda ayudar para suplicar, suplicar, suplicar los medios de una cura? Así como la maternidad es la esencia de la feminidad, así el Corazón maternal es la esencia de la Santísima Virgen.

Ahora vemos los tres elementos de la Devoción al Doloroso e Inmaculado Corazón de María, y cuán adecuada es esta devoción para nuestros tiempos. Es como un resumen de todas las devociones a la Santísima Virgen, porque habla de la pureza de su ser (Inmaculado), de su amor en acción (Corazón), y de su amor en el sufrimiento (Doloroso). Cuán importante es ahora esta devoción lo dice el mismo Nuestro Señor. Cuando la Segunda Guerra Mundial comenzaba su matanza, Él dijo a un alma privilegiada, el 2 de julio de 1940: “Son los corazones los que deben cambiar. Esto se logrará solo mediante la Devoción al Doloroso e Inmaculado Corazón de mi Madre siendo proclamada, explicada, predicada y recomendada en todas partes. El recurso a mi Madre bajo este título que deseo para ella universalmente, es la última ayuda que daré antes del fin de los tiempos.”

De manera similar se nos ha dicho por Nuestra Señora que la actual caída de la Iglesia y del mundo, que está poniendo en peligro la salvación de todas nuestras almas, solo se revertirá cuando Rusia sea consagrada por el Papa y los obispos de todo el mundo a su Doloroso e Inmaculado Corazón. Desde entonces, ¿cómo podría Nuestro Señor (que es omnipotente) permitir cualquier otro medio para salvar a la Iglesia y al mundo, sin — ¡lejos esté el pensamiento! — hacer de su Madre una mentirosa? Por lo tanto, la devoción al Corazón Inmaculado es, por voluntad de Dios, no una cuestión de elección para la humanidad, sino una necesidad absoluta.

[…]

Recen por vocaciones al sacerdocio que comprendan y sirvan al Corazón Inmaculado de María, que sin duda comparte el gozo de su Hijo: “Te alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien” (Lc. X, 21).

No por mero ingenio o inteligencia humana, sino por los medios propios de Dios, que Él continúe siendo su servidor; en Cristo, a quien profesa.

Sinceramente suyo,

+Richard Williamson

miércoles, 5 de noviembre de 2025

“LA LINEA DE MONSEÑOR LEFEBVRE”

 



Le Sel de la terre n° 132, Junio 2025.

 

La sentencia figura en lugar destacado en cada número de Le Sel de la terre desde su fundación: la revista se sitúa en la línea del combate por la Tradición en la Iglesia emprendido por Su Excelencia Mons. Marcel Lefebvre.

Subrayemos que esta línea se refiere ante todo al combate por la Tradición. No se trata tanto de seguir a una persona cuanto de seguir la consigna sagrada: guardar el depósito de la fe [1]. Pero, en la práctica, Mons. Lefebvre dio el ejemplo decisivo. Al enfrentarse con la Roma conciliar, recordó que el Magisterio es un órgano de transmisión —tradición— esencialmente definido y finalizado por esta operación. Si se emancipa abiertamente de ella y manifiesta su voluntad de adaptar la doctrina cristiana a la mentalidad moderna, pierde todo derecho a ser seguido [2].

En una situación hasta entonces inaudita —un concilio y una serie de papas desviando el magisterio de su finalidad y utilizándolo en sentido contrario—, Mons. Lefebvre supo actualizar la advertencia de san Pablo: “Si nosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un Evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema” (Ga 1,8).

Esta gravísima crisis tiene explicaciones humanas. Para defender la fe, fue necesario afirmar cada vez más la importancia del magisterio eclesiástico. Esta insistencia pudo hacer olvidar que dicho magisterio está él mismo al servicio de una Revelación que ya está completa. El efecto de una definición dogmática no es añadir una verdad al depósito de la fe, sino certificar con autoridad que ella pertenece a dicho depósito. Mons. Williamson gustaba compararlo con la nieve, que hace más visible la cima de una montaña. Explicaba:

“No es la definición la que hace la verdad. Solo hace nuestra certeza de la verdad. El orden real es el siguiente:
1º) El objeto real, la realidad.
2º) La verdad de la proposición que enuncia esa realidad.
3º) La definición que viene a reforzar nuestro conocimiento de esa verdad.
4º) La certeza en el espíritu del católico piadoso desde el momento en que sabe que tal verdad es objeto de una definición.
Repito: 1º) Objeto. 2º) Verdad. 3º) Definición. 4º) Certeza.”
(En Le Sel de la terre, n.º 23, p. 21).

Y desarrollaba así su comparación:

(1) La montaña produce (2) la cima, a la cual (3) la nieve solo añade (4) la visibilidad.
¿Quién pensaría decir que es la nieve la que hace la cima, o que es la cima la que hace la montaña?
La Tradición, en el momento de la muerte del último de los Apóstoles, ya constituía todo el cuerpo de la doctrina revelada de la Iglesia; las definiciones de diversas verdades no han añadido nada más a esas verdades que su certeza para los creyentes.
Solo que, a medida que la caridad se enfría, la línea de nieve en la cima desciende.
Pero de ahí a decir que, cuando no hay nieve, no hay montaña, o que donde no hay definición en cuatro condiciones no hay verdad cierta, es perder todo sentido de la montaña, todo sentido de la verdad: es la enfermedad del subjetivismo. [Ibid.]

La definición de la infalibilidad, en 1870, tuvo, a este respecto, su peligro:

“El efecto accidental de la definición de 1870 fue invertir este orden en el espíritu de los católicos y poner la definición antes que la verdad, como si fuese la definición la que hace la verdad. [...] Fue buena per se, porque permitió anclar los espíritus católicos [...].
Pero tan pronto como la definición fue cosa hecha, los liberales cambiaron de táctica: ‘Sí, de acuerdo, [...] hay un magisterio infalible [...], pero por debajo de esta cima, ¿quién ve ahora que algo sea absolutamente seguro?’
Y los liberales empezaron a poner en duda toda verdad por debajo de esa cima constituida por el conjunto de verdades definidas infaliblemente [...].
Los católicos, por más que dijeran que no, que la definición no hace la verdad, que la cima no hace la montaña, que en la enseñanza de la Iglesia hay toda una masa —una montaña— de verdades ciertas por debajo de las del vértice, nada sirvió.
En el espíritu de la gente, poco a poco, fue la cima la que hacía la montaña y no ya la montaña la que hacía la cima.” [3]

Esta desvalorización de la Tradición abría el camino a una noción revolucionaria del magisterio, inaugurada en el Vaticano II. Mons. Lefebvre supo desenmascararla. Denunciando el golpe maestro de Satanás, afirmaba la necesidad de desmitificar una enseñanza conciliar constantemente en la ambigüedad, la incoherencia y la contradicción, que reclama el respeto debido al magisterio sin querer él mismo satisfacer las condiciones de un verdadero magisterio [4].

Frente a la Roma conciliar de Pablo VI, el espíritu de Asís de Juan Pablo II, la Iglesia sinodal de Francisco, la línea de conducta quedó fijada. Y sigue siendo actual.

Entre los hijos de Mons. Lefebvre, honramos en este número a Mons. Richard Williamson. A su persona debemos mucho. Pero más allá de su personalidad —con sus grandes cualidades y sus inevitables defectos— saludemos sobre todo su fidelidad a la línea doctrinal de Mons. Lefebvre.

Su palabra ha permanecido la misma, sin atenuación ni compromiso, hasta su último aliento.

Fidelis inveniatur (1 Co 4,2): ése fue su lema episcopal.

 

[1] — ¡Guarda el depósito! 1 Tim 6, 20; 2 Tim 1, 14.
[2] — Véase a Mons. Tissier de Mallerais, citado y resumido en Le Sel de la terre n.º 131, pp. 47-59.
[3] — Íbid. — Frente a este error, Pío XII recordó en Humani generis (§ 20) que el cristiano no puede limitar mezquinamente su adhesión de fe a los únicos dogmas definidos de modo infalible.
[4] — Véanse especialmente Mons. Lefebvre, El golpe maestro de Satanás (1974; reproducido en Le Sel de la terre n.º 110, pp. 145-148) y Yo acuso al concilio, 1976.

miércoles, 12 de marzo de 2025

REEDICIÓN: “FÁTIMA Y RUSIA”

 


Presentamos a nuestros lectores una reedición de nuestro libro “FÁTIMA Y RUSIA”, en versión corregida y en un solo tomo (776 págs.) toda la obra.

El libro se consigue en Amazon.

Reseña:

“¿Qué hacer?” Esta es la pregunta que se hace el hombre sensato y despierto ante el vértigo de estos tiempos atribulados, turbulentos y confusos que, especialmente desde la aparición de la "pandemia" de Covid-19, parece haberse acelerado, amenazándonos con una catástrofe como nunca antes ha sufrido el mundo. Una tiranía mundial se cierne y la posibilidad de una guerra mundial no parece remota. ¿Qué hacer cuando todo parece perdido?

Pues bien, el Cielo ya nos ha dado la respuesta, pero los hombres siguen ignorándola, desdeñándola o, los pocos que saben el compromiso que significa, ocultándola. Estamos hablando de las apariciones y el mensaje de la Virgen en Fátima.

Los revolucionarios comunistas –con Lenin en primer lugar- se vieron interpelados y estimulados cuando leyeron una novela llamada “¿Qué hacer?” (Chernyshevski, 1864). Sin dudas ellos tomaron muy en serio las elucubraciones ideológicas fruto del orgullo, a impulsos del diablo que los conminaba a comprometerse en un camino de odio y violencia en un horizonte revolucionario. Pero, ¿qué pasa con los hombres de fe, que no se sienten llamados a pelear, cuando se les ha advertido de lo que ocurriría por anticipado, en caso de no seguir el camino por Dios trazado?

Sí, el Corazón Inmaculado de María triunfará, Rusia será consagrada y se convertirá, pero eso no será sin un costo, no será sin antes afrontar las gravísimas consecuencias de las propias negligencias de los cristianos, porque no se ha respondido al llamado de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. En eso estamos, pero podemos acelerar este triunfo, si hacemos lo que la Virgen nos ha demandado.

Globalismo, sionismo, masonería, conjuración anticristiana y crisis de la Iglesia: cóctel mortífero de la Contra-Iglesia luciferiana. “Fátima y Rusia”, aporta muy abundante documentación y testimonios nunca antes reunidos en un libro, para ofrecer al lector un panorama muy amplio de cómo hemos llegado hasta aquí, y de lo que podemos esperar en los tiempos que vienen. Historia y Profecía se encuentran e iluminan nuestros pasos. No podemos, como Pilatos, seguir lavándonos las manos, no si conocemos el mensaje de Fátima. Poseemos la Esperanza que no defrauda: en el Corazón Inmaculado.

“¿Qué hacer?” fue un libro que, como afirmó Lenin, creó centenares de revolucionarios. De nuestra parte, ¿será posible que este libro despierte siquiera algunos cristianos, ávidos de militar bajo el estandarte del Corazón Inmaculado y combatir por el Reino del Sagrado Corazón de Jesús, contra las fuerzas del Infierno que se han desatado? El lector es parte de la respuesta.

 

miércoles, 12 de febrero de 2025

"MONS. WILLIAMSON: UN AMIGO, UN COMPAÑERO, UN PADRE" POR MONS. JEAN MICHEL FAURE, SAJM

 


Queridos amigos,

 

Monseñor Williamson fue siempre para mí un amigo, pero también un camarada desde que entramos en el seminario de Monseñor Lefebvre en Ecône el mismo día de octubre de 1972, y también un profesor (por ejemplo, estudiamos el texto griego del Apocalipsis), un maestro y, finalmente, mi padre en el episcopado desde que me consagró, el 2015, en una gran ceremonia en el monasterio de Monseñor Tomás de Aquino en las montañas de Nova Friburgo, Brasil, en la que participaron numerosos fieles.

En el Capítulo general de la FSSPX de 2012 éramos demasiado pocos para evitar su expulsión del Capítulo, luego de la Fraternidad, y todo estaba programado por los superiores con este fin. Y es principalmente a partir de ahí que la Fraternidad se encaminó hacia un acuerdo práctico, canónico, con la Roma modernista, cuyos primeros efectos fueron el reconocimiento canónico ("oficial") de los matrimonios de la Fraternidad y la jurisdicción "oficial" para las confesiones de los sacerdotes de la Fraternidad. Fue, de hecho, la búsqueda de un acuerdo práctico y no doctrinal entre la Fraternidad y la Roma modernista lo que le valió a Monseñor Williamson su expulsión. Se encontró entonces en la necesidad de resistir -por lealtad a la lucha de la fe, que era la de Monseñor Lefebvre- a la FSSPX que intentaba obtener un "acuerdo práctico" con las autoridades subversivas del Vaticano.

Al comenzar el año escolar 1972, en Ecône, éramos treinta y cinco nuevos candidatos, mientras que los seminarios diocesanos en Francia y en el mundo iban cerrando uno tras otro por falta de vocaciones. Por miles, sacerdotes y religiosos abandonaron sus hábitos, dejaron definitivamente sus votos y optaron por el matrimonio después de haber perdido la fe. Fue en este contexto que los obispos de Francia declararon que el seminario de Monseñor Lefebvre era "irregular", una flagrante falsedad ya que los documentos romanos establecían lo contrario.

Los años de seminario de Monseñor Williamson fueron los años en los que Monseñor Lefebvre defendió la existencia de su seminario a pesar de los ataques constantemente repetidos de las autoridades que querían acabar con la Tradición de la Iglesia en nombre de una falsa caridad ecuménica y de una falsa obediencia que no era otra cosa que un abuso de poder dirigido contra la Tradición y contra la fe, lo que es evidente medio siglo después. El árbol se conoce por sus frutos.

Desde entonces, Monseñor Williamson no hizo más que permanecer fiel, siguiendo el ejemplo de los santos, resistiendo contra viento y marea las pretensiones de los innovadores instalados al timón, a los mandos del barco para desviarlo.

Monseñor Williamson, así, permaneció fiel hasta el final a lo que Monseñor Lefebvre le había legado: "tradidi quod accepi"Fidelis inventus est: fue hallado fiel, como decía su lema. Que lo seamos a nuestra vez…

 

Fuente

https://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2025/02/mons-williamson-un-amigo-un-colega-un.html

 

lunes, 10 de febrero de 2025

¿DE QUÉ SE RÍEN?

 


Reunión de Mons. Schneider con Francisco, el 21 de enero de 2025.

«Lo que puedo decir es lo siguiente: durante la audiencia, el Papa Francisco fue muy cordial conmigo. Le planteé temas importantes de la vida de la Iglesia. Me escuchó con atención. Recemos por el Papa, para que fortalezca a toda la Iglesia en la fe».

¿¿¿Recemos para que el Papa progresista fortalezca a la Iglesia en la fe??? ¿No hay que rezar más bien para que Francisco abjure de las ideas masónicas y se convierta de veras a la fe católica?


De acuerdo, Mons. Schneider tenía una audiencia con Francisco, y allí fue. OK. Pero, según la foto jocosa, el papa porteño llevó a Schneider para el lado que quiso, como suele hacer con habilidad. Todo “fenómeno, che”. Por eso la pregunta va más bien dirigida hacia el obispo tradi-conserva-liberal.

¿Puede uno reírse y gozar de bromas y chascarrillos con quien ha negado la Inmaculada Concepción? ¿Puede uno reírse con quien ha reivindicado a Lutero, Wyclif y la reforma protestante? ¿Con quien sostiene y apoya la sodomización de la Iglesia? ¿Con un revolucionario que persigue la Misa tradicional y a los tradicionalistas?  ¿Con quien intenta destruir el Papado? ¿Con quien llevó el Congreso Judío Mundial a reunirse dentro mismo del Vaticano? Etceterísima. ¿Puede uno reírse con quien traiciona a Jesucristo?

¿Uno puede aparecer "divertido" junto a los enemigos de Cristo?

De acuerdo, es el papa. Recemos por él, pero, ¿reírnos? ¿Acaso su alma no está en extremo peligro, por todo lo que ha venido haciendo?

Leemos en un blog que  “En el libro-entrevista realizado por Diane Montagna, el obispo Athanasius Schneider considera que estamos inmersos en uno de los cuatro momentos más turbulentos de la historia de la Iglesia, junto con el arrianismo, los papas-príncipes y el cisma de Occidente”. Bueno. ¿Y el actual sumo pontífice no tiene gran responsabilidad en esa "turbulencia"?

¿Quizás Mons. Schneider –el obispo tenido por el más ortodoxo y combativo en los ámbitos conservadores católicos- optó por demostrarle a Francisco que los “tradis” no andan con cara de “pepinillos en vinagre” y en cambio son personas alegres y “normales”?

Que nos perdonen los que se molesten, pero más allá de los aciertos que puede tener Schneider (que muchas veces ha hablado claro contra los errores y abusos emanados de Roma), al fin de cuentas no deja de ser un inofensivo invitado al sainete con el cual Francisco muestra la variedad de oferta que su teatro de variedades permite al católico inconforme con sus más escandalosas medidas.  Sus objeciones sin vigor –las de Schneider- jamás van a poner en riesgo su situación en la Iglesia, al punto de que pueda llegar a ser perseguido o execrado. La foto de arriba simplemente dice eso de manera clara.

Schneider, ya lo hemos dicho, de manera que lo entienda fácilmente cualquiera, y con todo el respeto que nos merece, es más espuma que cerveza. Nos permitimos decir esto porque no deja de adscribir, en la práctica, a muchos de los errores profesados y practicados por la “Iglesia conciliar”, por caso el ecumenismo. En definitiva es un liberal. Es parte del problema, no de la solución.

Vayan unas imágenes suyas.

A continuación publicamos un artículo de Mons. Williamson –obispo que sin dudas no anduvo de risotadas con Bergoglio- sobre Schneider.


Con representantes de otras "religiones".



Foto del “tradicionalista” Mons. Schneider, notable promotor del acuerdo entre Roma y la FSSPX, celebrando misa novus ordo con una niña monaguilla en Fátima, a los pies del “crucifjo” modernista..

 

¿ALIADO BENEVOLENTE?

 

Por Mons. Williamson

 

COMENTARIO ELEISON Número DXXX (530)

09 de septiembre de 2017

 

 

Su Excelencia, lea, y usted descubrirá
¡Cómo los villanos tienen una villana influencia total!

 

Cuando el año pasado Monseñor Athanasius Schneider de Astana en Kazakhstan en una entrevista con Adelante la Fe expresó muchas opiniones en concordancia con la Tradición Católica y con las posiciones tomadas por Mons. Lefebvre, estos “Comentarios” (498, 17 de enero de 2017) preguntaron si él era un verdadero aliado de la Fraternidad del Arzobispo. En julio de este año él autorizó la publicación de un artículo expresando sus opiniones aún más católicas y de apoyo a la Tradición. Si él no era un verdadero aliado, ¿se ha convertido en uno? Para responder esta pregunta, uno debe distinguir: subjetivamente, su corazón está en el lugar correcto porque él quiere salvar almas por la fiel aplicación de la Tradición inmutable, pero objetivamente su mente todavía no llega hasta el fondo, porque él todavía piensa, o dice que piensa, que la intención del Vaticano II no era crear una nueva Iglesia. Pero, Su Excelencia, Nuestro Señor dijo que por sus frutos los conoceréis. ¿Y los frutos del Vaticano II? ¡La Neo-iglesia!

Así, mucho de lo que Mons. Schneider dice esta vez acerca de la Tradición Católica es doctrina católica, completamente cierta. Por ejemplo (párrafo 6), la Tradición es el criterio con el cual se juzga toda doctrina posterior, y (8) en caso de duda planteada por ambigüedad o novedad, la Tradición tiene la prioridad. Hay ambigüedades y novedades del Vaticano II que chocan con la Tradición (10), y la “Hermenéutica de la Continuidad” es insuficiente para resolver el choque. Desgraciadamente (19), por 50 años una Nomenklatura (burocracia de estilo Comunista) dentro de la Iglesia ha usado las ambigüedades del Vaticano II para distorsionar la intención original del Concilio y para crear una nueva iglesia, de estilo protestante y relativista. Hoy está en su clímax (20) el uso de las ambigüedades objetivas del Concilio y sus desviaciones de la Tradición para bloquear toda discusión al declararlas “infalibles”. Pero esta “infalibilización” del Concilio debe detenerse (22), y dar paso a la discusión teológica abierta y libre, a la cual (24) una FSSPX canónicamente reconocida podría realizar una contribución valiosa. Sólo la verdadera doctrina es verdaderamente pastoral, y sola para la salvación de las almas es la voluntad de Dios. Hasta aquí el último artículo del Obispo.

Pero, Su Excelencia, ¿qué lo hace tan seguro de que la intención original del Concilio no fue crear una Neo-iglesa neoprotestante? ¿Usted piensa que las ambigüedades no fueron deliberadas? ¿No ha leído, por ejemplo, cómo el P. Schillebeeckx admitió que estas fueron plantadas como bombas de tiempo, para ser detonadas después del Concilio? Tal vez muchos Padres del Concilio podían decir después del Concilio, como Guillermo II de Alemania después de la Primera Guerra Mundial, “Ich habe es nicht gewollt”, Yo no la quería. Pero ciertamente no todos de entre los Padres del Concilio no querían la Neo-iglesia, y los que “mueven los hilos” la querían. Usted no puede pensar que la “nueva iglesia”, como usted mismo la llama, ¡salió del Concilio por accidente! Estudie libros acerca del Concilio, como El Rin desemboca en el Tíber por Ralph Wiltgen. El Concilio fue una lucha épica, y los Católicos perdieron.

Y si la Neo-iglesia es el fruto de una minoría conspiradora conduciendo hacia ella a la masa de cardenales, obispos, sacerdotes y laicos quienes ven demasiada televisión y no rezan lo suficiente, ¿realmente cree que una “discusión teológica abierta y libre” resolverá el problema? Medio año antes de morir, Mons. Lefebvre dijo que el problema real con el Vaticano II no es ni siquiera los grandes errores identificables como la libertad religiosa, la colegialidad y el ecumenismo, sino un subjetivismo omnipresente que vacía de la doctrina Católica toda su fuerza objetiva y de este modo disuelve a la Iglesia Católica. Y la cuestión no es si el Arzobispo dijo esto, sino si esto es cierto. Y es rotundamente cierto. La mente del hombre moderno se ha vuelto papilla, por su propia culpa y en particular por la de la Masonería. Excelencia, ¿sabe usted algo sobre la Masonería, o usted piensa, como muchas pobres almas han sido inducidas a pensar, que es una organización inofensiva de hacedores del bien, calumniados injustamente?

Entre 2009 y 2011, hubo media docena de sesiones de “discusión teológica abierta y libre” entre cuatro teólogos de Roma y cuatro de la FSSPX (antes de su traición por el Capítulo General del 2012). ¿Resultado? ¡Nada! Menzingen prometió que publicaría los contenidos de las discusiones. Todavía estamos esperando. ¡Para agradar a Roma, alguien dentro de la FSSPX quiere barrer la doctrina bajo el tapete!

Kyrie eleison.

 

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