Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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jueves, 16 de julio de 2026

LAS CONSECUENCIAS: GUÍA PARA UN CATÓLICO PARA COMPRENDER LAS SANCIONES DE ROMA CONTRA LA FSSPX

 


La red de Fernández contra la FSSPX, el descuido de Roma en la aplicación del derecho canónico, la vieja campaña del miedo sobre las confesiones y los matrimonios, y el juramento de fidelidad oculto dentro de la "plena comunión".

 

Por CHRIS JACKSON

3 de julio de 2026

 

Roma finalmente dijo en voz alta lo que hasta ahora callaba

 

Los documentos llegaron con el habitual aparato romano: membrete del dicasterio, número de protocolo, firmas, lenguaje solemne, advertencias, notas explicativas, expresiones pastorales y ese inconfundible aroma a pánico cuidadosamente administrado.

El mensaje es lo bastante sencillo como para que cualquier padre de familia sentado en un banco de una capilla de la FSSPX lo entienda.

Roma ha declarado excomulgados a los obispos. Quiere que los sacerdotes de la FSSPX sean tratados como cismáticos y que los fieles laicos teman las consecuencias de una adhesión formal. Quiere volver a sembrar dudas sobre la validez de las confesiones y de los matrimonios, y que las familias miren al sacerdote que bautizó a sus hijos, enterró a sus padres, catequizó a sus hijos varones, escuchó sus confesiones y ofreció la Misa de los Siglos, para preguntarse de repente si todo ello estaba contaminado.

Ése es el objetivo.

El decreto castiga a seis obispos. La nota explicativa intenta asustar a todos los demás.

Los hombres que firmaron estos documentos saben perfectamente cómo funciona el miedo. Saben que los católicos corrientes no pasan las noches leyendo el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Saben que los padres de familia oyen expresiones como «confesión inválida» o «matrimonio inválido» y entran en pánico. Saben que los jóvenes sacerdotes oyen «ministro cismático» y se preguntan si alguna diócesis los recibirá si abandonan la Fraternidad. Saben que la prensa difundirá la versión más simple: «El Vaticano excomulga a la FSSPX».

Ésa es la estrategia: declarar una pena limitada mediante un acto jurídico, rodearla de una retórica mucho más amplia, dejar que los titulares de la prensa amplíen el alcance de la explosión y hacer que cada familia de la FSSPX se sienta, de repente, como si fuera radiactiva.

Sin embargo, los propios documentos contienen la debilidad del ataque.

sábado, 4 de julio de 2026

EXCOMUNIONES DE LA FSSPX: SON EL CARDENAL FERNÁNDEZ Y LEÓN XIV QUIENES DEBEN RESPONDER ANTE LA FE QUE DESTRUYEN

 


por XAVIER CELTILLOS


El decreto publicado este 2 de julio de 2026 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, bajo la firma del cardenal Víctor Manuel Fernández y avalado por León XIV, pretende declarar la excomunión latae sententiae de Mons. de Galarreta, de los cuatro nuevos obispos, de Mons. Fellay como co-consagrante, y amenaza con las mismas penas a los clérigos y fieles vinculados a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X.

Este texto se reviste con los ropajes del derecho y de la solicitud maternal. Hay que tener el valor de decirlo: se trata de un acto sin fundamento canónico, y quienes lo han firmado son los menos cualificados para hablar en nombre de la fe y de la moral.

 

I – Un decreto que se derrumba bajo el peso de su propio derecho

 

El decreto invoca los cánones 1387 y 1364 § 1 del Código de 2021. Ahora bien, esos mismos cánones no pueden aplicarse mecánicamente ignorando los cánones que los regulan.

El canon 1323 exime de toda pena a quien actúa bajo el imperio de una necesidad grave, o en la convicción —aunque sea errónea, pero no culpable— de encontrarse en un estado de necesidad. El canon 1324 § 1, 8.º reduce o suspende la pena para quien haya estimado, por un error que no sea puramente subjetivo, encontrarse en alguno de los casos previstos por el canon 1323. El decreto no examina en ningún momento estas cláusulas. Constata un acto material y deduce mecánicamente una pena, como si la parte del Código que regula la imputabilidad no existiera. Ahora bien, una pena latae sententiae solo se incurre si el delito es plenamente imputable; allí donde existe un estado de necesidad, real o razonablemente considerado como tal, la censura no obliga en conciencia, diga lo que diga el decreto.

La Fraternidad sostiene desde siempre que la crisis doctrinal de la Iglesia —la misma que ha producido Fiducia supplicans, las bendiciones de parejas en situación irregular y el eclipse práctico de Cristo Rey— constituye el estado de necesidad que justifica la transmisión del episcopado para la supervivencia del sacerdocio y de los sacramentos. Se puede discutir esta apreciación. Lo que no se puede hacer es declararla inexistente mediante un simple decreto y, a continuación, deducir de ello una pena automática como si los cánones 1323-1324 no existieran. Un decreto que mutila el Código suprimiendo sus propias cláusulas de exención no es un acto de justicia: es un acto de autoridad que se contradice a sí mismo.

 

II – La palabra «cisma» no sustituye la demostración del cisma

 

El cisma, en el sentido del canon 751, consiste en el rechazo de la sumisión al Romano Pontífice o de la comunión con los miembros de la Iglesia. La Fraternidad nunca ha negado que León XIV sea el Papa. Reza por él en el canon de cada Misa. No se ha establecido un jefe paralelo, no ha erigido una jerarquía concurrente ni reivindica jurisdicción territorial alguna frente a los obispos diocesanos. Consagrar obispos para conferir las órdenes sagradas y administrar la confirmación, sin otorgarles jurisdicción ordinaria, no significa fundar una contra-Iglesia: significa proveer a una necesidad.

El decreto elude esta dificultad mediante un juego de manos: cita la carta Ecclesia Dei de 1988, afirmando que la desobediencia a un mandato pontificio «entraña un rechazo práctico de la primacía romana». Pero precisamente ese es el punto en discusión, y una cosa no se demuestra simplemente repitiéndola. Desobedecer una orden concreta, aunque sea pontificia, demostrando que un bien superior y la conservación de la fe lo exigen, pertenece al ámbito de la resistencia —que toda la tradición teológica admite en su principio— y no al rechazo de la primacía como institución. Confundir la desobediencia disciplinaria con la negación de un dogma constituye un error de razonamiento que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe no debería cometer.

 

III. Los verdaderos atentados contra la fe y la moral están del lado del acusador

 

He aquí la inversión que se impone. El cardenal Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, es el autor de Fiducia supplicans (2023), texto que introdujo la bendición de parejas en una situación objetivamente contraria a la ley divina, incluidas las parejas del mismo sexo. Conferencias episcopales enteras lo han rechazado por ser contrario a la doctrina católica. El mismo cardenal es autor, en su juventud, de una obra sobre el beso cuyo contenido provocó escándalo, así como de desarrollos sobre la mística y el goce que nunca han recibido un desmentido serio.

Es este hombre quien pretende juzgar la fe y las costumbres de obispos católicos cuyo único delito consiste en mantener íntegramente el catecismo, la Misa de siempre y la moral conyugal recibida. Hay aquí una inversión grotesca: quien ha desdibujado la frontera entre la bendición y la aprobación del pecado excomulga a quienes la mantienen.

En cuanto a León XIV, al poner su autoridad sobre este acto, asume la responsabilidad de un gesto que no restablece ni la unidad ni la claridad doctrinal, sino que golpea a la parte de la Iglesia más apegada a la fe transmitida. El § 3 de la nota explicativa llega incluso a declarar inválidas las confesiones recibidas y los matrimonios asistidos por los sacerdotes de la Fraternidad. Esto es falso y es grave. La Iglesia suple la jurisdicción en caso de necesidad y de error común (canon 144); sembrar dudas sobre la validez de los sacramentos recibidos por decenas de miles de fieles de buena fe constituye un atentado pastoral de una crueldad que ninguna fórmula sobre la «Madre atenta» puede reparar.

 

IV – Lo que deben saber los fieles

 

A los padres y madres de familia preocupados hay que decirles serenamente la verdad: una excomunión en la que no se incurre ante Dios no obliga en conciencia. La amenaza lanzada contra los laicos «que adhieran formalmente» a la Fraternidad retoma una nota de 1996 que ya fue impugnada en su momento y tropieza con las mismas objeciones de fondo. Continúen asistiendo a la Misa, recibiendo los sacramentos y educando a sus hijos en la integridad de la fe. No son ustedes quienes deben justificarse.

Son el cardenal Fernández y la autoridad que lo ampara quienes algún día deberán responder —ante la Iglesia y ante Dios— por haber golpeado, en nombre de la fe, a la propia fe.

https://www.medias-presse.info/excommunications-de-la-fsspx-cest-le-cardinal-fernandez-et-leon-xiv-qui-doivent-repondre-devant-la-foi-quils-detruisent-par-xavier-celtillos/246156/


ÉCÔNE NO CREÓ LA CRISIS. LA DEJÓ AL DESCUBIERTO.

 


Las consagraciones de la FSSPX, la indignación selectiva de Roma, la acusación de Goldade contra el modernismo y el derrumbe del mito de que la Tradición es el problema.

Por CHRIS JACKSON

2 de julio de 2026

Écône actuó mientras Roma recurría a la palabra «cisma»

El 1 de julio de 2026, Écône hizo lo que Roma pasó meses advirtiéndole que no hiciera.

Cuatro nuevos obispos fueron consagrados para la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Miles de personas asistieron. Sacerdotes y religiosos llenaban el lugar. La ceremonia fue larga, solemne, pública y sin disculpas. El comunicado de la Fraternidad tras las consagraciones empleó exactamente el tono que cabría esperar de hombres que saben que el acto es extraordinario, grave y necesario: pesar por la falta de autorización, pesar porque el Superior General nunca tuvo la oportunidad de reunirse personalmente con León XIV, y una profunda alegría por las propias consagraciones.

Esa combinación es precisamente lo que los enemigos de la Fraternidad no pueden asimilar.

Quieren rebeldía y desafío insolente. Quieren una historia sencilla: unos tradicionalistas arrogantes rechazan al Papa y rompen la unidad. En cambio, el comunicado les ofrece algo mucho más difícil. Expresa dolor por la anormalidad y alegría por la necesidad.

Ese es el verdadero espíritu de Écône. La amarga alegría de hombres que creen que los cauces normales han fracasado tan profundamente que la supervivencia exige ahora medios extraordinarios.

Los críticos recurrieron de inmediato al vocabulario habitual: cisma, herida, desafío, ruptura, desobediencia. Según se informa, el cardenal Parolin estaba «profundamente apenado». El cardenal Fernández afirma que quizá sea posible un diálogo en el futuro. Los medios dicen que la FSSPX ha desafiado a León. Los católicos conservadores advierten que la Fraternidad ha ido demasiado lejos. Los tradicionalistas aprobados se escandalizan y esperan no ser los siguientes.

Pero la verdadera cuestión no es si las consagraciones episcopales sin mandato pontificio son un asunto grave. Lo son.

La verdadera cuestión es si la crisis posconciliar es lo bastante grave como para explicar por qué hombres católicos harían algo semejante.

Esa es precisamente la pregunta que Roma se niega a responder.

El pesar de la Fraternidad es más serio que la tristeza de Roma

La declaración de la FSSPX afirma que lamenta que unas circunstancias excepcionales hayan exigido realizar consagraciones sin autorización. Esa frase es teológicamente más seria que la mayor parte de los comentarios del Vaticano contra ella.

¿Por qué?

Porque reconoce que el acto no es normal.

La Fraternidad no está diciendo que la autorización de Roma carezca de importancia en circunstancias ordinarias. Está diciendo que las circunstancias no son ordinarias.

miércoles, 20 de mayo de 2026

SATANÁS CREE EN ROMA

 


por PEDRO GÓMEZ CARRIZO

 

La nota del cardenal Fernández contra la FSSPX abre una pregunta más grave que la del cisma selectivo: si Satanás tentó a Cristo y pidió cribar a Pedro, ¿por qué habría de mantenerse lejos de los dicasterios, los seminarios y los despachos donde se custodia, o se desfigura, la fe?

Ayer el cardenal Fernández volvió a dar su nota. En ella recordaba «formalmente» que las ordenaciones episcopales de la FSSPX constituyen un acto cismático, y que el cisma comporta la excomunión.

Lo primero que llama la atención es ver palabras tan gruesas salidas de una pluma tan fina. ¡Cisma! Esa palabra vetusta, con el sonido metálico de las advertencias romanas, en boca de un cardenal tan juvenil; ese grave concepto, que conserva el peso antiguo de las cosas últimas y sagradas, en la mente de un cardenal liviano, amante de la modernidad, y de todas sus cosas.

Hay que tomarse en serio la nota breve. La sucesión apostólica no es una herencia privada, ciertamente, y consagrar obispos sin mandato pontificio hiere la unidad visible de la Iglesia. Pero cabe preguntarse por qué Roma pronuncia la palabra «cisma» con tanta solemnidad cuando mira hacia Écône y se la queda dentro cuando asiste a toda esa colorida y colorista panoplia de rupturas doctrinales, litúrgicas, morales y sacramentales que desde hace décadas han entrado por la puerta grande de la Iglesia oficial.

De esa vistosa procesión de cromatismo convertido en programa acabamos de tener una estampa difícil de superar con la reciente visita de Sarah Mullally. La arzobispa de Canterbury ha sido recibida en el Vaticano con las formas propias de una dignidad eclesiástica e introducida en una oración común bajo techumbre apostólica. Ninguna nota breve ha tenido a bien recordar que León XIII declaró en Apostolicae curae la nulidad de las ordenaciones anglicanas, y que a esa nulidad se añade ahora, en una especie de desafío teatral, el hecho de que se trate de una mujer. Con la mayor naturalidad, a una figura que la doctrina católica no puede considerar obispo bajo ningún concepto, Roma la trata en público como si lo fuera, y la amable coreografía de la escena transmite urbi et orbi tanta aprobación como desaprobación la seca nota breve de Fernández.

jueves, 5 de marzo de 2026

¿CÓMO CALIFICAR LA ACTIVIDAD DE ROMA EN RELACIÓN CON LA FSSPX?

 


Por MONS. TOMÁS DE AQUINO, OSB

 

El Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández, recibió al Superior General de la Fraternidad San Pío X en el Palacio del Santo Oficio en Roma.

¿Qué quiere el Cardenal Fernández? Quiere que la Fraternidad suspenda su decisión de consagrar obispos el 1 de julio, como condición para continuar el diálogo. El término «diálogo» es del Cardenal; es típico del lenguaje y la mentalidad de los progresistas.

Pero ¿cómo debemos calificar este diálogo? ¿Qué pretende Roma al dialogar? Este diálogo con Roma está lleno de ambigüedades; tras él se cierne una amenaza de excomunión. Esto nos remonta a 1988. ¿Cuál es la validez de estas excomuniones? ¡Ninguna! ¡Absolutamente ninguna! Igual que la que el obispo Pierre Cauchon emitió contra santa Juana de Arco. Excomulgar a quienes defienden a la Iglesia es un acto nulo ante Dios.

Las excomuniones de 1988 fueron nulas. Las de 2026 también lo serán si la Fraternidad mantiene su intención de consagrar el 1 de julio de este año, con las mismas razones e intenciones que tuvo el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988. Pero este diálogo conlleva otras amenazas y peligros: la elección de los candidatos, la presión de Roma, la ambigüedad de las palabras; la noción misma de Iglesia, que no es la misma para la Iglesia conciliar que para la Iglesia católica.

Seguimos con interés y oraciones estas peligrosas negociaciones, esperando que la Fraternidad no sea vencida por la astucia de los modernistas, sobre quienes Mons. Lefebvre advirtió a Mons. Gérard Calvet con una nota que le fue entregada en 1988, que decía: “Cuidado con la serpiente romana”.

A pesar de los años transcurridos y de los posibles pequeños o grandes lapsus de memoria, aún recuerdo la expresión de Monseñor Lefebvre: “la serpiente romana”.

El padre Davide Pagliarani y su consejo deberían tener cuidado. Los modernistas no buscan el bien de la Fraternidad ni de la Iglesia. San Pío X ya nos advirtió sobre esto.

Que la Fraternidad vuelva a las disposiciones y acciones de su fundador, y sabrá vencer la serpiente romana, con la ayuda de Aquella que venció todas las herejías.

Ipsa conteret.

 

COMENTARIO SOBRE LA CARTA DEL P. PAGLIARANI AL CARD. "TUCHO" FERNANDEZ

 


Por IGNACIO KILMOT

Pretendemos hacer una evaluación lo más justa y objetiva posible de la respuesta de la FSSPX a la Roma modernista. Esta evaluación no puede ser debidamente justa si no se tiene en cuenta todo lo que ha ocurrido en la Fraternidad desde el estallido de la crisis en 2012, y precedentemente la manera en que Monseñor Lefebvre manejó sus relaciones con Roma. Queremos mantenernos distantes tanto de la postura de los conservadores histéricos que deploran las consagraciones, como de los ultra-sedevacantistas que siguen sin comprender el problema de la crisis de la Iglesia. Unos y otros se equivocan, más allá de que sin dudas puedan tener algunas críticas acertadas sobre la Fraternidad, en temas colaterales. Nosotros hemos comprendido -a Dios gracias- ese problema mediante Monseñor Lefebvre y los Padres de la Fraternidad, pero no cerramos los ojos ante la crisis interna que se vive desde poco después de la muerte de su Fundador.

Alguno hablará de la “fina diplomacia” del Superior General, lo cual haría que Mons. Lefebvre fuera un maleducado, rústico y desconsiderado al llamar a las autoridades romanas de “anticristos”. Pero quien así elogiase al Superior General estaría hablando muy desde afuera y sin conocer la situación interna de la Fraternidad: dividida, permeada por liberales, con muchas fugas de sacerdotes y hasta con graves casos de pecados en altas autoridades que no queremos nombrar y motivaron acciones legales contra los mismos. El hecho de que vayan a realizar consagraciones episcopales sin permiso del Papa no cambiará esta situación: simplemente es una salida desesperada tras el fracaso de los acuerdos o ralliement (“prelatura personal) buscado a lo largo de las últimas décadas, pues sin estas consagraciones la congregación terminará por extinguirse. Se nos dirá que podrían hacer las consagraciones previo un acuerdo de regularización con Roma y no lo hacen: perfecto, eso simplemente muestra que hay muchos elementos sanos en la Fraternidad que siguen resistiendo a los liberales, pero no significa que la Fraternidad no esté en crisis ni que no haya ralliés dentro mismo trabajando para volver a estar bajo las garras de los modernistas romanos. Por lo tanto, el combate por la fe, la resistencia, continúa.

El estado de división y confusión dentro de la Fraternidad puede verse sutilmente influyendo en la carta escrita por Pagliarani, que comentamos a continuación.

Nuestros comentarios dentro del texto en mayúsculas. Los destacados en negritas y rojo nos pertenecen.

 

Carta del Padre Pagliarani al Cardenal Fernández

19 Febrero 2026

Fuente: FSSPX Actualidad

 

Respuesta del Consejo General de la Fraternidad San Pío X al Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Menzingen, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza

Eminencia Reverendísima,

Ante todo, le agradezco haberme recibido el pasado 12 de febrero, así como haber hecho público el contenido de nuestro encuentro, lo cual favorece una perfecta transparencia en la comunicación.

No puedo sino acoger favorablemente la apertura a una discusión doctrinal, manifestada hoy por la Santa Sede, por la sencilla razón de que fui yo mismo quien la propuso hace exactamente siete años, en una carta fechada el 17 de enero de 20191. En aquel momento, el Dicasterio no mostró realmente interés por tal discusión, aduciendo —de forma oral— que era imposible llegar a un acuerdo doctrinal entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X.

UNA CRECIENTE APRENSIÓN

 


+Schneider proporciona el pretexto

Por SEAN JOHNSON

Introducción


La semana pasada ofrecí algunos comentarios sobre la reciente carta del P. Pagliarani al cardenal Fernández, en la cual el primero rechaza la oferta de volver a entablar discusiones doctrinales inútiles en lugar de seguir adelante con las consagraciones episcopales anunciadas por la FSSPX, previstas para el 1 de julio.

En el curso de ese comentario, expresé tanto sorpresa como aprobación ante esta respuesta del P. Pagliarani, señalando que parecía sonar muy similar al Lefebvre posterior a 1988, pues tanto el tono como el contenido parecían representar un cambio abrupto respecto de lo que ha emanado de Menzingen durante los últimos 15 años, y contrastaban marcadamente con la actitud “no combativa” de marca que ha caracterizado a la FSSPX durante el largo ralliement en busca de un acuerdo práctico con la Roma modernista.

Pero, aun así, también hice una advertencia: la posibilidad de que todo esto pudiera ser un “teatro Kabuki” calculado y preescrito (es decir, comunicados, cartas e intervenciones poco sinceros, diseñados y difundidos para crear la impresión de una oposición auténtica entre las dos partes, cuando en realidad y a puertas cerradas ya se habría forjado un acuerdo con mucha antelación).

En este artículo voy a explicar mi creciente aprensión respecto de esa posibilidad, aunque manteniendo todavía la esperanza de que el contenido de la carta del P. Pagliarani sea sincero y deba tomarse al pie de la letra.

Rechazo de antemano la idea de que sea paranoico o poco caritativo explorar la posibilidad de que las cosas no sean como parecen, especialmente a la luz de los compromisos, cambios y contradicciones documentados que han caracterizado el largo ralliement de la FSSPX hacia la Roma modernista, tanto en mi libro como en la sección Resistance Writings de The Seraphim.

El esposo de una esposa conocida por su adulterio no es paranoico ni poco caritativo por cuestionar sus intenciones, motivos y acciones a la luz de infidelidades pasadas; más bien está alerta, con una conciencia agudizada que otros, no conocedores de los hechos, consideran exagerada (pero solo por ignorancia). Lo mismo puede decirse de quienes no han seguido de cerca el largo proceso de ralliement de la FSSPX durante las últimas décadas. Tampoco una declaración repentina de fidelidad —como podría interpretarse la carta del P. Pagliarani— restaura la confianza después de 25 años de infidelidad. Se necesita tiempo para observar, sanar y probarse nuevamente.

Repito lo que dije anteriormente: cualquier cosa que no sean excomuniones declaradas después de las consagraciones del 1 de julio sugerirá un acuerdo preestablecido entre Roma y Menzingen, con esta última ya aprobada, subordinada y bajo control de la primera. Expondré algunas observaciones que podrían reforzar esta sospecha, reiterando al mismo tiempo mi esperanza de estar equivocado.

 

Preocupaciones ante un giro abrupto

 

Desde al menos 1997 (con el inicio de las reuniones secretas del GREC), la FSSPX ha buscado un acuerdo práctico con la Roma modernista, pese a las diferencias doctrinales.

sábado, 20 de diciembre de 2025

CONSECUENCIAS DE LA NOTA MATER POPULI FIDELIS

 


Por ROBERTO DE MATTEI

 

El pasado 4 de noviembre se publicó la nota doctrinal Mater Populi Fidelis, con la que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe se propone aclarar el sentido y los límites de algunos títulos marianos relativos a la cooperación de María a la obra de la salvación. La declaración ha suscitado consternación entre los fieles de a pie, y también entre los mariólogos, porque objetivamente reduce los privilegios reservados a la Virgen en la Tradición de la Iglesia. Cabe preguntarse las consecuencias que tendrá en la práctica.

La entrevista concedida a Diane Montagne por el cardenal Víctor Manuel Fernández el pasado 27 de noviembre, publicada por la citada vaticanista en su blog el día 27 [en español aquí], resulta muy oportuna para orientarse en el  horizonte  de confusión creado por el mencionado documento. En su respuesta a la periodista, monseñor Fernández explicó que la afirmación contenida en el párrafo 22 de la nota doctrinal Mater Populi Fidelis, según la cual es «siempre inoportuno» emplear el título de Corredentora para referirse a la colaboración de María en la obra de la Redención de Cristo se refiere exclusivamente al empleo oficial del título de Corredentora en textos litúrgicos y documentos de la Santa Sede, pero no se extiende a la devoción privada ni a los debates teológicos entre fieles.

El momento central de la entrevista es cuando se dice que la expresión siempre inapropiado se aplica al título de Correndentora. Diane Montagne pregunta si dicho título, que según él «es siempre inoportuno el uso del título de Corredentora» (…) «se refiere al pasado, especialmente teniendo en cuenta que fue utilizado por los santos, los doctores y el magisterio ordinario». Y el cardenal responde: «No, no, no. Se refiere al momento actual» (…) La periodista insiste: «Entonces, ¿«siempre» significa «a partir de ahora»? El purpurado confirma: «A partir de ahora, sin duda». La reportera, insatisfecha, pide otra aclaración sobre el sentido de la palabra siempre: «Fernández recalca que no se refiere al pasado sino únicamente al presente, y en un sentido limitado a los documentos oficiales.

viernes, 10 de noviembre de 2023

GRAVÍSIMO: EL VATICANO PERMITE A HOMOSEXUALES Y TRANSEXUALES SER PADRINOS EN BAUTISMOS Y TESTIGOS EN MATRIMONIOS

 



Fuente: Infovaticana 

El Dicasterio para la Doctrina de la Fe que dirige Víctor Manuel Fernández ha publicado una nota aclaratoria -a su manera- sobre seis preguntas planteadas por un obispo brasileño.

El 14 de julio de 2023, el Dicasterio recibió una carta de Monseñor José Negri, obispo de Santo Amaro en Brasil, que contiene algunas preguntas sobre la posible participación en los sacramentos del bautismo y del matrimonio por personas transexuales y personas homosexuales.

El documento publicado por el Dicasterio lleva la firma de Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y del propio Papa Francisco. El texto, fiel al estilo de los dos argentinos, deja en manos «de la prudencia pastoral» algunos asuntos de especial calado. Desde la llegada de Tucho Fernández a Doctrina de la Fe, estamos empezando a acostumbrarnos a que en sus documentos se deje una amplia interpretación y que cada uno actúe según le venga en gana o le interese. Y esto, lejos de despejar dudas y unificar criterio, genera aún más confusión tal y como les sucedió a los cardenales que presentaron las últimas dubias.

Las siguientes respuestas reproducen esencialmente los contenidos fundamentales de lo que ya ha dicho al respecto este Dicasterio1 en el pasado.

El "Guardián de la fe"

La primera pregunta que plantea el obispo brasileño es si se puede bautizar a un transexual. Doctrina de la Fe asegura que «un transexual, que también se había sometido a un tratamiento hormonal y a una cirugía de reasignación de sexo – puede recibir el bautismo, en las mismas condiciones de los demás fieles, si no existen situaciones en las que exista riesgo de generar escándalo público o desorientación entre los fieles. En el caso de niños o adolescentes con problemas naturales transexuales, si están bien preparados y dispuestos, pueden recibir el Bautismo».

«Al mismo tiempo, es necesario considerar lo siguiente, especialmente cuando existen dudas sobre la situación moral objetiva en la que se encuentra una persona, o sobre sus disposiciones subjetivas hacia la gracia. En el caso del Bautismo, la Iglesia enseña que cuando se recibe el sacramento sin arrepentimiento por pecados graves, el sujeto no recibe la gracia santificante, aunque recibe el carácter sacramental», se lee en el documento.

Víctor Manuel Fernández señala que «así podemos entender por qué el Papa Francisco quiso subrayar que el bautismo «es la puerta que permite a Cristo Señor establecerse en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio»  Esto implica concretamente que «ni siquiera las puertas de los Sacramentos deben cerrarse por ningún motivo. Esto es especialmente cierto cuando se trata de ese sacramento que es «la puerta», el Bautismo […] la Iglesia no es una aduana, es el hogar paterno donde hay lugar para todos con su vida agotadora».

«En cualquier caso, la Iglesia debe recordarnos siempre vivir plenamente todas las implicaciones del bautismo recibido, que siempre debe ser comprendido y desarrollado dentro de todo el camino de la iniciación cristiana», agrega el cardenal.

Transexuales padrinos de bautismo y testigos de bodas

En relación a la pregunta de si puede un transexual ser padrino o madrina en el bautizo, responden que «en determinadas condiciones, un transexual adulto que además haya pasado por un tratamiento hormonal y una cirugía de reasignación de sexo puede ser admitido para el papel de padrino o madrina«. Acto seguido, explica el prefecto de Doctrina de la Fe que «sin embargo, dado que esta tarea no constituye un derecho, la prudencia la pastoral exige que no se permita si existe riesgo de escándalo, legitimación indebida o desorientación en el ámbito educativo de la comunidad eclesial». Es decir, deja en manos del sacerdote adoptar la decisión.

Sobre si puede un transexual ser testigo en una boda, el Vaticano responde escuetamente diciendo que «no hay nada en el actual derecho canónico universal que prohíba a una persona transexual ser testigo de una boda».

"Esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros" (Lc 22, 53).




Padrinos homosexuales

Otra cuestión planteada es si pueden dos personas homosexuales aparecer como padres de un niño, que debe ser bautizado, y que fue adoptado u obtenido por otros métodos como el vientre alquilado. Roma responde también escuetamente argumentando que «para que el niño sea bautizado debe haber una esperanza fundada de que será educado en la religión católica (cf. can. 868 § 1, 2 o CIC; can. 681, § 1, 1° CCEO)».

Por otro lado, sobre si puede una persona homosexual que convive en pareja ser padrino de un bautizado, Doctrina de la Fe explica que «de conformidad con el can. 874 § 1, 1.º y 3.º CIC, puede ser padrino o madrina quien posea aptitud para ello (cf. 1.º) y «lleva una vida conforme a la fe y al papel que asume» (cf. can. 685, § 2 CCEO). Diferente es el caso en el que la convivencia de dos personas homosexuales consiste, no en una simple convivencia, sino en una relación estable y declarada más uxorio, bien conocida por la comunidad».

De nuevo, el Dicasterio apela a que «la debida prudencia pastoral exige considerar sabiamente cada situación, para salvaguardar el sacramento del bautismo y, sobre todo, su recepción, que es un bien precioso que hay que proteger, por ser necesario para la salvación».

«Al mismo tiempo, es necesario considerar el valor real que la comunidad eclesial da a las tareas de los padrinos y madrinas, el papel que estos tienen en la comunidad y la consideración que muestran hacia la enseñanza de la Iglesia. Finalmente, también se debe tener en cuenta la posibilidad de que exista otra persona del círculo familiar que pueda garantizar la correcta transmisión de la fe católica al bautizado, sabiendo que todavía se puede asistir al bautizado, durante el rito, no sólo como padrino o madrina sino, también, como testigos del acto bautismal», se lee en la resolución de Doctrina de la Fe.

Por último, sobre si puede una persona homosexual conviviente ser testigo de una boda, el Vaticano lanza balones fuera afirmando que «no hay nada en la actual legislación canónica universal que prohíba a una persona homosexual y conviviente ser testigo de un matrimonio».

https://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2023/11/gravisimo-el-vaticano-permite.html

 

martes, 5 de septiembre de 2023

HEREJES

 


Artículo publicado originalmente el viernes, 17 de abril de 2015

en el blog Syllabus.


  

Tenemos un partido de innovadores que está inventando la Iglesia.

 Arthur Loth, La Vérité, 23 de septiembre de 1896



Escribió Gregorio XVI en su encíclica Singulari Nos: «Es muy deplorable hasta qué punto vayan a parar los delirios de la razón humana cuando uno está sediento de novedades y, contra el aviso del Apóstol, se esfuerza por saber más de lo que conviene saber, imaginando, con excesiva confianza en sí mismo, que se debe buscar la verdad fuera de la Iglesia católica, en la cual se halla sin el más mínimo sedimento de error».

Un ejemplo lamentablemente actual de esta pestífera serie de novedades, engaños y delirios pueden encontrarse expuestos en el “pensamiento” de estos obispos y papas conciliares, a los que tan bien por su parte describió y condenó en su momento el último papa santo Pío X, y de los que damos aquí un extracto con citas del libro que “explica” lo que piensa Francisco.   


Mons. Victor M. Tucho Fernández:


“Finalmente, la jerarquía de verdades invita a distinguir entre el contenido innegociable y el modo de expresarlo. Por­que, por el modo de expresarlo, algo que es secundario termina apareciendo como central. Claro, si uno quiere tener tranquilidad doctrinal, puede repetir expresiones que nadie entiende. Nunca hay que olvidar que “una cosa es la sustancia [...] y otra la manera de formular su expresión”. El Papa ha explicado que “a veces, escuchando un lenguaje completamente ortodoxo, lo que los fieles reciben, debido al lenguaje que ellos utilizan y comprenden, es algo que no responde al verdadero evangelio de Jesucristo. Con la santa intención de comunicarles la verdad sobre Dios y sobre el ser humano, en algunas ocasiones les damos un falso dios o un ideal humano que no es verdaderamente cristiano. De ese modo, somos fieles a una formulación, somos fieles a un lenguaje, pero no entregamos la sustancia. Ese es el riesgo más grave” (EG 41). El Papa retoma así lo que enseñaba Juan Pablo II: “La expresión de la verdad puede ser multiforme, y la renovación de las formas de expresión se hace necesaria para transmitir al hombre de hoy el mensaje evangélico en su inmutable significado” (Ut Unum Sint 19).”

 

¿Podríamos profundizar qué significa poner las cosas en su contexto si hablamos de cuestiones morales?

Como dijo el Papa, las cuestiones morales que planteemos tienen que estar dentro de un contexto para que sean bien entendidas. Esto implica un contexto cercano y un contexto amplio. Veamos.

El contexto amplio es el kerygma, es la invitación a encontrarse con un Dios que ama y que salva, y que por eso nos propone una vida mejor. Esto, ha dicho el Papa, es hacer “arder los corazones”, y es lo primero. Cuando la Iglesia habla excesivamente de cuestiones filosóficas o de ley natural, supuestamente, lo hace para poder dialogar sobre temas morales con el mundo incrédulo. Pero, al hacerlo, no convencemos a nadie con los argumentos filosóficos y nos perdemos la oportunidad de anunciar a Jesucristo, de hacer “arder los corazones”. En cambio, si uno hace arder los corazones o, al menos, logra mostrar el atractivo del evangelio, entonces sí las personas se disponen a conversar sobre una respuesta moral.

Pero hay también un contexto cercano, que es siempre un planteo positivo relacionado con lo que se está planteando o proponiendo. Por ejemplo, no sirve de mucho hablar en contra del matrimonio homosexual, porque la gente tiende a vernos como seres resentidos, crueles, poco comprensivos e incluso exagerados. Otra cosa es cuando nos referimos a la belleza del matrimonio y a la armonía en la diferencia que resulta de la alianza entren un varón y una mujer, y, en ese contexto positivo, brota casi sin necesidad de decirlo lo inadecuado de utilizar la misma denominación y llamar “matrimonio” a la unión de dos homosexuales.”

 

Un debate muy vivo se encendió a partir de la conversación que tuvo el Papa en octubre de 2013, en La Reppublica, con Eugenio Scalfari. Sobre todo, muchos han discutido su intercambio de frases significativas: “Usted, Santidad —dice Scalfari al Papa-, ya lo escribió en la carta que me envió: ‘La conciencia es autónoma y cada uno debe obedecer a la propia conciencia ’. Pienso que es una de las frases más valientes pronuncias por un Papa”. El Papa Francisco le respondió: “Ahora lo repito. Cada uno tiene su idea del bien y del mal, y debe elegir seguir el bien y combatir el mal como él mismo lo concibe. Eso bastaría para mejorar el mundo”. También John Henry Newman hablaba del “primado de la conciencia”, entendiendo la conciencia como el “representante de Dios en nuestra intimidad”. ¿Es así para Francisco?

Es así, por supuesto. Pero esto requiere una gran honestidad, que en el mundo de hoy es difícil de encontrar. Si usted me dice que está profundamente convencido de algo y que, después de un largo, profundo y sincero discernimiento, realmente piensa que no puede ir en contra de esa conciencia cultivada, entonces debe seguir su conciencia. De lo contrario, si usted toma todo a la ligera, si tiende a decidir según lo que le conviene, si no escucha a los demás porque es deliberadamente terco, si no ha formado con honestidad su conciencia, entonces no le recomiendo que siga esa conciencia con tanta ligereza, porque puede provocar mucho sufrimiento a los demás. Una cosa es seguir la propia conciencia y otra cosa es seguir los propios impulsos. Hoy es muy común que se confundan las dos cosas.

En Evangelii Gaudium, el Papa ha reafirmado el principio de la libertad religiosa, que incluye “elegir la religión que se estima verdadera” (255). Eso implica obediencia a la propia conciencia, aunque esta indique seguir una religión que no sea la cristiana. Pero si usted se fija bien, verá que el Papa Francisco dice esto utilizando una cita de Benedicto XVI que, quizá, no se tuvo en cuenta en su momento.”

 

 



El Papa Francisco pide a los obispos que no solo estén delante del pueblo, sino que también sepan estar en medio del rebaño o detrás de él. ¿Qué quiere decir exactamente con esto?

Estar detrás del pueblo es dejarse guiar por el rebaño, “porque el rebaño mismo tiene su olfato para encontrar nuevos caminos” (EG 31). Esto es propio de esa confianza en el pueblo que mencionamos antes. El pueblo es una variada trama de relaciones, de experiencias, de historias, y entonces allí hay una inmensa riqueza que el obispo debe ser capaz de reconocer, recoger y alentar.”

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