Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

viernes, 25 de septiembre de 2026

«LA IGLESIA CATÓLICA «ESTÁ VIVA»; «LA IGLESIA SINODAL ES UN CADÁVER»: TERCERA Y ÚLTIMA PARTE DE LA ENTREVISTA CONCEDIDA POR MONS. VIGANÒ

 


En la primera parte de esta entrevista concedida a Gaetano Masciullo para LifeSiteNews, Mons. Carlo Maria Viganò expuso la tesis central de su última obra, El Cisma capital : un cisma que ya no nace de miembros que se separan de la cabeza, sino de la propia cabeza, cuando quien ocupa la Sede de Pedro utiliza la autoridad recibida “ad ædificationem” para demoler aquello que tiene por misión guardar. Explicó cómo el Concilio Vaticano II debilitó el papel de la Iglesia como katéchon, esa fuerza que, según san Pablo, retiene el desencadenamiento del “mysterium iniquitatis” en la historia. También abordó la cuestión de la autoridad pontificia, las reformas posconciliares, la sinodalidad y la creciente presencia de mujeres al frente de los dicasterios romanos, que separa el poder de gobierno de la sacra potestas conferida por el Orden.

En la segunda parte, Su Excelencia se concentró en la reforma litúrgica y en el motu proprio Traditionis custodes, que considera elementos clave de una deformación teológica y eclesiológica más amplia. También evocó el pontificado de León XIV, cuyo estilo mesurado hace, según él, todavía más insidiosa la continuación del programa de su predecesor, así como la existencia de redes de protección mutua en el seno de las élites eclesiásticas y la influencia de las potencias globalistas sobre la jerarquía actual.

Esta tercera parte de la entrevista reúne las reflexiones del antiguo Nuncio apostólico en Estados Unidos sobre los límites de la obediencia, que él define como una virtud y no como un ídolo. Cuando un mandato contradice la Fe o el bien de las almas, recuerda con santo Tomás y el ejemplo de los santos, obœdire oportet Deo magis quam hominibus. Trata de la legitimidad de la resistencia al error doctrinal y del estado de necesidad invocado por la Fraternidad San Pío X para sus nuevas consagraciones episcopales. También responde a las acusaciones de sedevacantismo dirigidas contra él: nunca tuvo la intención de separarse de la comunión apostólica, y pidió en vano a León XIV que lo confirmara en la Fe (confirma fratres tuos) y que le indicara en qué contradiría el Depositum Fidei. Finalmente, indica lo que considera como el camino de una restauración de la doctrina, de la liturgia y del gobierno de la Iglesia católica. Este camino pasa primero por un Papa que condene solemnemente los errores del Concilio y devuelva a la Iglesia su liturgia. Mientras tanto, pasa por la fidelidad de los católicos a la Misa de siempre y por la certeza sobrenatural de que, según la promesa de Fátima, el Corazón Inmaculado de María triunfará.

Tercera Parte de la entrevista concedida por Mons. Viganò a Gaetano Masciullo de LifeSiteNews: Sede y Sedente, entre sedevacantismo y papolatría.

Gaetano Masciullo: En varias ocasiones, usted ha informado de haber pedido en vano a León XIV una aclaración teológica. ¿Cómo interpreta el hecho de que un Papa que insiste tanto en el diálogo, la reconciliación y la escucha esté dispuesto a encontrarse con interlocutores muy alejados de la doctrina católica (pienso en James Martin o en el pseudoarzobispo de Canterbury), y no parezca dispuesto a abrir una confrontación con un arzobispo que le pide públicamente explicaciones sobre cuestiones teológicas fundamentales?

Lo interpreto como la prueba más clara de lo que digo desde hace varios años. El diálogo de la Iglesia sinodal no es un diálogo: es un dispositivo selectivo. Se dialoga con quienes no creen, porque con quienes no creen no hay nada que defender; no se dialoga con quienes creen, porque quienes creen hacen preguntas a las que no se quiere responder. La audiencia que me había sido concedida fue anulada sin explicación; en esos mismos días, una «arzobispa anglicana» era recibida con honores y daba su bendición cerca de la Tumba de San Pedro. La secuencia de los acontecimientos es más elocuente que cualquier comentario.

Escribí a León tres cosas sencillas: le pedí audiencia; le pedí que se arrepintiera y me confirmara en la Fe, como Cristo lo ordenó a Pedro; y le pedí que me dijera de qué manera yo contradecía el Depositum Fidei, porque se lo habría mostrado punto por punto, y le habría dicho cómo tengo intención de continuar. No recibí ninguna señal de respuesta. Y la razón no es ni una simple distracción ni la carga de trabajo: es que responder le habría exigido decir en qué cree la Iglesia sinodal, y por tanto confesar en qué difiere de lo que la Iglesia católica siempre ha creído. El silencio le sirve para mantener la ambigüedad; la excomunión lo dispensa de refutar. Pero el silencio es en sí mismo una respuesta, y la más elocuente. Un Papa que recibe a James Martin y no recibe a un Arzobispo que le pide ser confirmado en la Fe ya ha dicho de qué lado se coloca.

SPES CONTRA SPEM – MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 


Observaciones sobre la Nota «Un camino de esperanza» de los Dicasterios para la Doctrina de la Fe, para la Unidad de los Cristianos y para el Diálogo Interreligioso

 

Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

Et non est in alio aliquo salus. Nec enim aliud nomen est sub caelo datum
hominibus, in quo oporteat nos salvos fieri.

Act 4, 12

Habere non potest Deum patrem qui Ecclesiam non habet matrem.

S. Cyprianus, De unitate Ecclesiæ, 6

 

Preámbulo: una fecha que acusa

 

La Nota Un camino de esperanza, redactada con motivo del sexagésimo aniversario de Nostra Ætate, lleva la firma de los Cardenales Fernández, Koch y Koovakad. León XIV la ha aprobado y ha ordenado su publicación. Está fechada el 16 de septiembre, memoria de los Santos Cornelio y Cipriano.

No sé si los redactores se han dado cuenta de la ironía: San Cipriano es el Padre que entregó a la Iglesia la fórmula salus extra Ecclesiam non est. Él enseñó que no puede tener a Dios por Padre quien no tiene a la Iglesia por Madre. Bajo su protección se publica un documento que, durante sesenta párrafos, se cuida mucho de no repetir aquella verdad; es más, de muchos modos la contradice y la niega. Y se trata del Dicasterio que fue el Santo Oficio. El órgano instituido para custodiar la Fe Católica ahora firma su liquidación.

Añadiré que la Nota ve la luz cuatro días después de la fiesta del Santísimo Nombre de María. El Beato Inocencio XI la extendió a la Iglesia universal en acción de gracias por la liberación de Viena de los otomanos, en 1683. Precisamente en esos días la Santa Sede nos explica que el verdadero peligro para la Cristiandad se llama islamofobia.

Examinemos, pues, el documento, no por lo que declara que quiere ser, sino por lo que «enseña».

 

I.           Una ruptura confesada

 

La Nota se presenta como testimonio de una «continuidad enriquecida». Pero basta leerla para darse cuenta de que ella misma desmiente esta pretensión, y más de una vez.

Ya al comienzo (n. 1) afirma que Nostra Ætate ha marcado un cambio profundo en el modo en que la Iglesia comprende su propia relación con las otras religiones. En la conclusión (n. 57) se complace en que aquella Declaración conciliar haya transformado radicalmente las relaciones interreligiosas. La Iglesia, se lee allí, habría pasado de una actitud reservada y distante a un camino de diálogo. En el n. 51 se llega a decir que el diálogo transforma a las personas, las comunidades y a veces incluso las estructuras eclesiales.

Ahora bien, la Iglesia no puede «comprender de otro modo» su propia relación con el error, porque esa relación está fijada por la Revelación divina. El Concilio Vaticano I lo enseñó con palabras que no admiten actualizaciones. El sentido de los sagrados dogmas declarado una vez por la Iglesia debe mantenerse para siempre: nec umquam ab eo sensu, altioris intelligentiæ specie et nomine, recedendum; jamás se debe apartar uno de aquel sentido [de los dogmas] bajo el pretexto o la apariencia de una mejor comprensión (Dei Filius, cap. 4). Y en el Juramento Antimodernista de San Pío X todo clérigo, hasta 1967, juraba: prorsus rejicio hæreticum commentum evolutionis dogmatum, ab uno in alium sensum transeuntium diversum ab eo, quem prius habebat Ecclesia; rechazo absolutamente la ficción herética de la evolución de los dogmas, que pasarían de un significado a otro diferente de aquel que la Iglesia profesaba anteriormente.

Un documento que celebra la «transformación radical» de una enseñanza no describe un desarrollo homogéneo. Describe una mutación. Y quienes desde esos Dicasterios adulteran la Fe, con el consentimiento y bajo los auspicios de León, traicionan y abusan de la autoridad que ocupan.

 

II. El indiferentismo con sotana

 

El corazón doctrinal de la Nota es una tesis que la Iglesia ha condenado siempre: las falsas religiones serían, en alguna medida, vías de acceso a Dios.

Se repite (n. 1) que la Iglesia no rechaza nada de lo que es verdadero y santo en las otras religiones. Se hace propia (n. 33) la catequesis de León del 29 de octubre de 2025, según la cual en toda búsqueda religiosa sincera se debería discernir un reflejo del único Misterio divino. Se afirma (n. 59) que el Espíritu Santo actúa en el interior de las diversas religiones de los pueblos y en ellas enciende la llama de la sabiduría. Y finalmente (n. 51) se define el diálogo interreligioso «un lugar teológico, donde el Espíritu Santo quiere hacerse oír».

¿POR QUÉ LA FRATERNIDAD SAN PIO X IGNORA A MONS. VIGANO?

 




 Por IGNACIO KILMOT

 

En lenguaje criollo diríamos que lo “ningunea”. Notoriamente. Esto es interesante porque la Fraternidad hace exactamente lo mismo que hace León XIV, exactamente la misma actitud, muy llamativa, ciertamente.

Para los sitios de noticias de la FSSPX, Mons. Viganò “no existe”. O, si existe, lo que dice no es digno de interés, no es digno de ser mencionado.

Y no es que la FSSPX no refleje o destaque las críticas de otros obispos contra Roma modernista. Por el contrario, suele destacar en su sitio web de noticias a Mons. Schneider, en primera plana, y también a Mons. Strickland a veces. Sin embargo, Viganò, quien es el más lúcido, el más punzante, el más jugado y comprobado defensor de la 0rtodoxia católica frente a la Iglesia conciliar/sinodal –y por eso fue excomulgado y repelido como si fuese un “hereje” y “cismático”, lo que no ocurrió con los otros obispos- sin embargo, la Fraternidad lo ignora olímpicamente. ¿Por qué?

Vamos a ver que se trata de una actitud farisaica, como son muchas de las actitudes de la Fraternidad, que en esto resulta coincidente con los herejes romanos. Por eso no puede decirse sino que los conciliares, dándoles la espalda a la Fraternidad, le han dado un poco de su propia medicina.

Esto no tiene nada que ver con las inválidas “excomuniones”, que repudiamos. Es algo relacionado con el orgullo religioso, que es el fermento farisaico que echa a perder lo que es verdaderamente religioso, y es por eso el mayor problema de la Tradición católica.

Recientemente, Mons. Viganò acaba de postear en la red social X acerca de su “ninguneo” por parte de León:

“Le escribí a León tres cosas simples: le pedí una audiencia; le pedí que se arrepintiera y me confirmara en la Fe, como Cristo ordenó a Pedro; y le pedí que me dijera en qué contradigo el Depositum Fidei, porque se lo habría mostrado punto por punto, y le habría dicho cómo pienso continuar. No recibí el menor indicio de respuesta. Y la razón no es la distracción ni el exceso de trabajo: es que responderle habría costado decir qué cree la iglesia sinodal, y por tanto confesar en qué difiere de lo que la Iglesia Católica ha creído siempre. El silencio le sirve para conservar la ambigüedad; la excomunión lo exime de refutar. Pero el silencio es en sí mismo una respuesta, y la más elocuente. Un papa que recibe a James Martin y no recibe a un Arzobispo que le pide ser confirmado en la Fe ya ha dicho de qué lado está”.

Va de suyo que Viganò no adoptó una posición sedevacantista, pues si lo fuera no tendría sentido pedirle una audiencia al papa León: simplemente lo ignoraría como a un impostor. Pues si bien Viganò en tiempos de Francisco cuestionó la legitimidad de éste, sin embargo, en un reciente libro que publicó toma distancia de la posición sedevacantista, y acaba de confirmar su rechazo de tal posición en una entrevista concedida a LifeSiteNews. Su postura no difiere esencialmente de la de Monseñor Lefebvre.

La actitud de Prevost hacia Viganò ha sido la misma hacia la FSSPX, que le demandó una audiencia pero fue ignorada.

Aparentemente, entonces, Mons. Viganò y la FSSPX coinciden. De hecho Mons. Viganò aplaudió la resolución de la Fraternidad de consagrar obispos y fue muy elogioso en sus términos de apoyo.

Recientemente, además, Mons. Viganò, que se mantiene muy activo, publicó un pequeño libro sumamente interesante y que se inscribe en este combate de la Tradición: “El cisma capital”, y luego brindó una extraordinaria entrevista (la mencionada al sitio LifeSiteNews, ver en este mismo blog) donde con mucha lucidez desmonta los mecanismos de acción subversiva de la secta conciliar que busca reemplazar la Iglesia católica mediante la “Iglesia sinodal”. Y finalmente hace dos días publicó un magistral análisis del último documento vaticano, celebratorio de los 60 años de Nostra Aetate.

Pero, pese a todo esto, la Fraternidad no hace la menor mención del valiente Arzobispo.

¿Qué pasa?

Creemos que hay dos motivos para esta actitud, ya dijimos farisaica, de la FSSPX.

1.-En primer lugar, hace varios años la congregación que entonces dirigía Mons. Fellay, en su campaña de acercamiento a Roma, en busca de un acuerdo práctico, y a instancias de una empresa de branding comercial, adoptó una política oficial de comunicación más light, menos dura, más simpática y amistosa, a fin de atraer más público (y donaciones). La marca de la Fraternidad pasó a ser manejada por una empresa que gestionaba distintas marcas comerciales, con el fin de hacerla más vendible (pueden verse detalles acá, acá y  acá ). Esa política institucional jamás cesó y es por eso que la FSSPX prefiere siempre usar un lenguaje más suave, diplomático, técnico o evasivo, “friendly”, y cuando hace críticas un poco más osadas lo hace a través de otras firmas y fuentes ajenas a la misma congregación. Un lenguaje acerado y viril como el del obispo Viganò no tiene cabida en ese marco lingüístico comunicacional (de paso: ¿alguien ha escuchado hablar últimamente a los nuevos obispos, desde que fueron consagrados?). Cuestiones como la religión noájida, el sionismo, el anticristo y la parusía, o la farsa pandémica no caben en la línea editorial de la FSSPX. Luego de la ignominiosa expulsión de Mons. Williamson de sus filas (debían expurgar a los “antisemitas”) muchas verdades quedaron al margen. Y eso no tiene que ver con la prudencia necesaria, sino con la imprudencia carnal de buscar agradar a Roma. ¿Acaso no pidieron el levantamiento de las “excomuniones”, cuando afirmaban que éstas eran nulas y no las reconocían?  Se nos dirá que la FSSPX terminó haciendo consagraciones episcopales contra la voluntad del Papa, pero eso obedeció a su extrema necesidad de supervivencia. Antes de ello buscaron desesperadamente (¿ingenuamente?) entenderse para obtener la aprobación romana. Y si bien la declaración de fe de la FSSPX está muy bien, se podrá observar que las críticas hacia Roma siempre han sido tímidas y nunca se dejó de remarcar el deseo de “dialogar”. Podrá verse también en este artículo un antecedente de esta actitud de la Fraternidad en relación al obispo Viganò. La Fraternidad debe tener el monopolio de la Tradición católica, así de simple.

2.-En segundo lugar, Mons. Viganò ha sido reconocido públicamente por los obispos de la “Resistencia” (ver acá), de quienes la Fraternidad condenó la consagración, por la única razón de que no pertenecían a la misma Fraternidad. Y, por si fuera poco, Mons. Viganò recibió la consagración bajo condición por parte de Mons. Williamson. Esto puso en evidencia algo que la Fraternidad dejó de hacer con el obispo Huonder, cuando lo recibió en su seno (sobre el dudoso obispo conciliar, judaizante y amigo de Francisco pueden verse estos artículos: acá, acá y acá). Por lo tanto, si Mons. Viganò tiene buenas relaciones con los obispos de la Resistencia, que salieron de la FSSPX, ésta no puede sino tratarlo de la misma manera desdeñosa. Por obvias razones no hace lo mismo con Mons. Schneider: porque éste tiene aún los pies dentro del plato y puede servirles para mantener las líneas de diálogo abiertas con Roma. Sin ir más lejos, en un artículo reciente (acá) el padre Daniele Di Sorco, superior de distrito de Italia, vuelve a insistir con el tema del diálogo, ese “mantra” que instaló el Vaticano II como muletilla para alcanzar la concordia universal. ¿La FSSPX quisiera dialogar para alcanzar la concordia con sus enemigos? Allí está el problema. La no distinción entre amigo-enemigo, una distinción que sólo tiene sentido cuando uno está en guerra. Dice Di Sorco que “a Roma no le gusta hablar de los problemas doctrinales planteados por el Concilio y el posconcilio. Esta discusión permanece siempre al margen y se busca más bien centrar la atención en los aspectos jurídicos o en aspectos de otra naturaleza, como la desobediencia, el cisma o las consagraciones episcopales”. ¡Chocolate por la noticia! Pero luego este sacerdote dice, no obstante eso: “…incluso antes de que termine esta crisis, se reanudarán las relaciones entre la Fraternidad y Roma”. ¿En qué quedamos? ¿Retomar relaciones, o sea, intercambio en un diálogo de sordos? Explica Di Sorco por qué dice eso: “Por una parte, porque la Fraternidad no se presenta como una alternativa a la Iglesia de Roma. La Fraternidad es parte de la Iglesia de Roma y busca, evidentemente, que las autoridades de la Iglesia de Roma vuelvan también a profesar la doctrina católica en su integridad”. Aquí vemos la gran confusión. La Fraternidad no es una alternativa a la Iglesia de Roma pero conserva la Tradición de la Iglesia de Roma, cosa que la Iglesia que hoy está en Roma no conserva ni quiere conservar. Eso es lo que impide el entendimiento y hace que la Roma modernista se sienta amenazada por la Tradición. Por lo tanto, hay que hacer la distinción que la Fraternidad ya no hace, pero que la Roma actual sí hace: ellos se llaman a sí mismos Iglesia sinodal, y enseñan una doctrina contraria a la doctrina católica tradicional. Allí sólo puede caber, por parte de la Tradición y de la Fraternidad, un anatema. En cambio, no se descarta reanudar las relaciones con quienes son enemigos, los peores enemigos, de la Iglesia católica.

Tal vez sea por esto, porque Mons. Viganò sí ve y señala el cisma capital que hay en Roma, que la corriente dominante en la Fraternidad no manifiesta su apoyo a este arzobispo. Y, en cambio, se mostró extrañamente obsequiosa con un obispo conciliar modernista y judaizante como Vitus Huonder, que nunca renegó de sus errores y su pasado y sin embargo fue sepultado con todos los honores junto a Mons. Lefebvre.

Es claro: el enemigo está adentro.

NUESTRA TAREA

 



“Nuestra tarea no es declarar la Sede vacante, ni resignarnos a una obediencia que nos convertiría en cómplices. Nuestra tarea es permanecer católicos: conservar la Fe intacta, celebrar y asistir a la Misa de siempre, formar sacerdotes y obispos que no estén contaminados, resistir a las órdenes ilícitas con la firmeza de los Santos y sin perder jamás la caridad. Esta crisis es una prueba permitida por Dios para purificar Su Iglesia, y como todas las pruebas, pasará. El katéchon humano puede ser retirado; pero permanece Aquella que prometió «al final mi Corazón Inmaculado triunfará». Recemos el Santo Rosario, hagamos penitencia, hagamos reparación, y pidamos a la Bienaventurada Virgen que nos obtenga un Papa que sea verdaderamente Pedro. El Papado es de Cristo, y Cristo no abandona aquello que es Suyo: los hombres pueden traicionarlo, pero no pueden destruirlo. Esta es la razón por la que nunca he perdido la esperanza y por eso no la perderé. Scio Cui credidi.”

 

MONS. CARLO MARIA VIGANÒ.

HORAS DE PRUEBA

 



Por D. FELIX SARDA Y SALVANY

 

En tiempos como los actuales lo que más sorprende a ciertas personas, lo que las llena de pavor y hasta las hace vacilar muchas veces en su fe es la siguiente consideración: ¿Cómo Dios, suma bondad, autoriza este predominio de la maldad sobre la tierra? ¿En qué miras de su providencia pueden entrar esta incesante persecución de todo lo bueno, esta opresión de la verdad, este eclipse universal de los sanos principios? Y de ahí las quejas más o menos embozadas contra Dios, las dudas más o menos explícitas sobre la verdad de sus promesas, la desconfianza, el profundo desaliento. Mas ¿a qué seguir describiendo lo que quizás la mayor parte de mis lectores han sentido en su propio corazón?

Insensatez y grosera insolencia sería esta conducta, si no la disculpase en gran parte lo grave de la aflicción, que pone mil veces en los labios frases cuyo significado pasa desapercibido hasta para el mismo que las pronuncia. El dolor extravía fácilmente la inteligencia, y al alma embriagada de amargura, como con expresión felicísima dicen los Libros Santos, no puede exigírsele la serenidad y el recto juicio de los tiempos normales. Sin embargo, cuando la tribulación por lo duradera viene a constituir también en cierto modo un estado normal, es deber de cristiano sobreponerse a los arrebatos de aflicción excusables en los primeros momentos; la resignación tranquila y sosegada debe suceder a los ayes y gemidos, y con ella deben recobrar su imperio en el alma la reflexión y el sereno discurso.

Reflexionemos, pues, y discurramos.

En el fondo de todas estas amarguras con que el mal oprime al bien en este valle de lágrimas, hay, como en todo, un designio amoroso de Dios que se nos revela a cada paso en las Santas Escrituras y en la doctrina de la Iglesia católica.

Este secreto profundo que lo explica todo, este designio amorosísimo, al cual todo está subordinado, esta ley altísima que ignoró la filosofía pagana, es lo que hoy, gracias a las enseñanzas de la fe, conocen hasta los niños, aunque alguna vez lo olviden los mayores; es lo que se llama la prueba.

Los poetas e historiadores del Paganismo al describir las desventuras de los héroes y de los pueblos no supieron atribuirlas más que a un hado funesto e inexorable que en ellos se cebaba ciegamente, o cuando más, á odio de los dioses agraviados y sedientos de venganza, y agitados por las mismas miserables pasiones de los mortales. No así el pueblo judío, precursor del pueblo cristiano en la verdad de la revelación y en el conocimiento de Dios. Job es terriblemente afligido, pero la mano que le aflige es una mano amiga que quiere enaltecerle y sacar de él un modelo de paciencia; Tobías se ve reducido a la cautividad, a la ceguera y a la indigencia, pero el libro que nos refiere sus desventuras nos muestra claramente como sólo para su bien se las envió el Señor. Y lo que decimos de los individuos podemos decirlo de los pueblos. Las grandes calamidades del pueblo hebreo nos las refiere siempre la Escritura como sucesos providenciales para su enmienda y para la mejor consecución de sus misteriosos destinos.

Esta es la doctrina cristiana sobre las calamidades que afligen a los buenos; ¿habrá necesidad de grandes discursos para que la aplique cada cual a las tribulaciones que afligen hoy a los católicos de nuestra patria? Atravesamos un periodo de grandes pruebas: bendita sea la mano de Dios y benditas sean ellas, si de este paso salimos probados y mejorados. Dios las ha dispuesto; sin duda las necesitábamos.

TERCERAS JORNADAS DE LA HISPANIDAD EN EL RIO DE LA PLATA

 


Ya se encuentra abierta la inscripción a la 3a edición de las Jornadas de la Hispanidad en el Río de la Plata.

En un contexto global confuso, comprender la identidad es clave para incidir en el futuro.

Estas jornadas no son un evento académico mas; es formar parte de un espacio de alto valor intelectual donde se reúnen referentes para pensar las raíces, la historia y la proyección geopolítica y cultural de nuestra región.

Te invitamos a las 3as Jornadas de la Hispanidad en el Río de la Plata  2026, un congreso de tres días de debate y formación.

Ejes de las Jornadas:

* Conferencias Magistrales: Exposiciones de autor a cargo de destacados referentes e intelectuales.

* Paneles de Debate: Espacios de discusión profunda sobre geopolítica, cultura e identidad.

* Espacio Cultural: Un punto de encuentro para honrar la historia y afianzar lazos en torno a nuestro destino común.

 Agenda:

* Fechas: 10, 11 y 12 de Octubre de 2026

* Actividades: Conferencias, paneles de debate y expresiones culturales.

Organiza el Instituto ELEVAN

Puede encontrar mas información en nuestra página web: www.elevanargentina.com.ar o bien dirigirse a nuestra secretaria al correo elevanargentina@gmail.com

Agradecemos la difusión de este gran encuentro entre sus contactos, colegas y círculos de interés.

sábado, 19 de septiembre de 2026

IMPERDIBLE ENTREVISTA A MONS. VIGANO: SEGUNDA PARTE

 


Mons. Viganò afirma que León XIV ha intensificado la agenda de Francisco, no la ha frenado

 

En esta entrevista exclusiva, Mons. Viganò sostiene que cambiar la manera en que los católicos rinden culto termina cambiando aquello en lo que creen, haciendo de la reforma litúrgica un elemento central de la crisis posconciliar.

Gaetano Masciullo

 

(LifeSiteNews) — En la Parte 1 de esta entrevista, el arzobispo Carlo Maria Viganò afirmó que las reformas asociadas con el Concilio Vaticano II debilitaron el papel de la Iglesia como katéchon, la fuerza que frena la propagación del espíritu del Anticristo en la historia. Abordó la naturaleza de la autoridad papal, la distinción entre el papado como institución divina y los papas individuales al criticar los desarrollos posconciliares, el auge de la sinodalidad y las mujeres en el liderazgo del Vaticano.

Esta segunda parte de la entrevista se centra en la crítica de Viganò a la Iglesia posconciliar, con especial atención a la reforma litúrgica y a Traditionis Custodes como instrumentos de una transformación teológica más amplia. También aborda el pontificado de León XIV, particularmente las acusaciones de redes de protección entre las élites eclesiásticas y la influencia de fuerzas ideológicas y globales sobre la jerarquía contemporánea.

 

LifeSiteNews: A lo largo de toda esta crisis, usted siempre ha identificado la reforma litúrgica no como una consecuencia, sino como una causa. ¿Por qué la cuestión de la Misa, a su juicio, es anterior y más decisiva que la cuestión doctrinal? ¿Y qué significado tiene en este contexto la implacabilidad de Traditionis Custodes, mantenida intacta por León XIV?

Arzobispo Carlo Maria Viganò: Porque la Iglesia siempre ha sabido lo que los modernistas deliberadamente olvidaron: ut legem credendi lex statuat supplicandi («que la ley de la oración establezca la ley de la creencia»). Es la ley de la oración la que establece la ley de la fe, y no al revés. El pueblo cristiano no aprende el dogma de los manuales: lo respira en el altar. Un hombre que durante años se ha arrodillado ante el Santísimo Sacramento, que ha visto al sacerdote vuelto hacia Dios y no hacia la asamblea, que ha presenciado la Consagración en el sagrado silencio del Canon Romano, cree en la Presencia Real y en el Sacrificio, aunque no supiera formular los dogmas correspondientes; y ningún teólogo logrará quitarle esa fe. Cambie la manera en que una persona reza, y cambiará aquello en lo que cree, sin que ella lo advierta y sin que nadie tenga jamás que formular una sola proposición herética.

Por eso digo que la reforma litúrgica no fue una consecuencia de la crisis: fue su instrumento. Fue la manera más rápida y segura de obtener aquello que una definición jamás habría conseguido. Obsérvese: es la aplicación perfecta de aquel principio bergogliano según el cual «el tiempo es superior al espacio». No se define nada, se inicia un proceso, y luego solo hacen falta un par de generaciones para que el resto se acomode en su lugar. Cualquiera que quiera confirmar este método debería leer el Breve examen crítico del Novus Ordo Missae, de los cardenales Ottaviani y Bacci, quienes ya en 1969 advertían que el nuevo rito «se aparta de manera impresionante, en su conjunto y en sus detalles, de la teología católica de la Santa Misa tal como fue formulada en la Sesión XXII del Concilio de Trento». No eran dos sediciosos: uno era el antiguo secretario del Santo Oficio[1] y el otro era un cardenal de la Curia. Fueron ignorados, y hoy las estadísticas sobre la creencia en la Presencia Real confirman cuánta razón tenían. Cranmer comprendió cuatro siglos antes que cambiar la Misa basta para cambiar la religión de un pueblo, y no necesitó negar ningún dogma para erradicar el Santo Sacrificio de Inglaterra.

UN CAMINO DE APOSTASIA

 


Por ENIOR JIMENEZ

 

Acabo de terminar de leer la última Nota aprobada por León XIV titulada «Un camino de esperanza», publicada ayer, 16 de septiembre:

• Admite que fue "el judío Jules Isaac" quién desencadenó la eventual redacción de un "texto conciliar" que cambiaría drásticamente la relación entre "la Iglesia y el pueblo judío". Este documento vendría a ser conocido como Nostra Aetate (1965), producido en la última etapa del Concilio Vaticano II. [párr. 4]. Ahora bien, punto histórico aparte: fue Jules Isaac quién pidió a Pío XII revisar la oración del Viernes Santo llamando por la conversión de los "pérfidos judíos" y a Juan XXIII "rectificar" la enseñanza cristiana histórica sobre Israel. Juan XXIII, impresionado por ese encuentro y amigo de Jules, impulsó el tema en el Concilio Vaticano II que él mismo convocó; Nostra Aetate fue el producto de esa "rectificación" (más revocación) de la doctrina milenaria de la Iglesia.

• La Nota admite que Nostra Aetate es "la primera expresión magisterial que reconoce claramente las raíces judías del cristianismo". [párr. 5].

• La Nota afirma que Pablo VI (1963-1978) "subrayó con firmeza que las religiones no cristianas ya no debían percibirse como adversarias, sino como compañeras de camino". [párr. 18].

• La Nota afirma que fue Juan Pablo II (1978-2005) que afirmó que los judíos son "nuestros hermanos predilectos" y "hermanos mayores". [párr. 20].

• La Nota afirma que Benedicto XVI (2005-2013) creía que el dialogo entre el judaísmo y el cristianismo "debe comenzar por la gratitud de los cristianos hacia los judíos" ya que ellos son nuestros "padres en la fe". [párr. 12].

• La Nota afirma que Francisco (2013-2025) enseñó que "la religiosidad de los judíos actuales es relevante para los cristianos", y que el "diálogo judeocristiano" es un "fundamento teológico". [párrs. 13 y 28].

• La Nota afirma que León XIV (2025- ) reconoce Nostra Aetate como un "luminoso documento" que nos "enseña a tratar a los seguidores de otras religiones no como extraños, sino compañeros de viajes" y que "debido a las raíces judías del cristianismo, todos los cristianos tienen una relación particular con el judaísmo". [parrs. 33 y 34].

En fin: La Nota no condena la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo a manos de los judíos.

La Nota no condena la incredulidad del pueblo judío y su rechazo obstinado hasta el día de hoy de Jesucristo.

La Nota no condena las enseñanzas blasfemas del judaísmo sobre nuestro Señor Jesucristo, la Virgen María y los cristianos.

¿Qué sí condena la Nota?

Dos cosas de manera clara y extendida: el "antisemitismo" y el "proselitismo" cristiano. Según León XIV, "la defensa intransigente de la propia posición y el proselitismo ... no tienen sentido en un mundo que se asemeja cada vez más a una aldea global interconectada y en continuo fermento".

En lugar de evangelizar y buscar la conversión de los incrédulos, el llamado es a "la fraternidad entre creyentes de diferentes tradiciones religiosas", lo cual "no es un simple ideal, sino una exigencia moral, espiritual y social". [párrs. 54 y 58]

 En pocas palabras: dejen de predicar a Cristo Crucificado, que eso es ofensivo para los judíos. Y bueno, ¿quién ya nos lo había dicho que les es ofensivo? Un verdadero Apóstol, San Pablo: — "Mas nosotros predicamos a un Cristo Crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Corintios 1:23–24).

La Iglesia no le debe absolutamente ninguna disculpa a la sinagoga por el supuesto pecado de «antisemitismo»; es la sinagoga la que le debe a Dios un verdadero arrepentimiento por haber crucificado a su Hijo y por escupir, hasta el día de hoy, sobre su santa cruz.

Que Dios convierta los corazones de los judíos pérfidos. Amén.

https://x.com/EniorJimenez/status/2100590739809804296?s=20

 

LA VERDADERA FRATERNIDAD NO ES LA QUE PREDICA LA IGLESIA CONCILIAR

 


“Lo mismo ocurre con la noción de la fraternidad, cuyo fundamento ponen en el amor de los intereses comunes o por encima de todas las filosofías y de todas las religiones, en la simple noción de humanidad, englobando así en el mismo amor, y en una igual tolerancia, a todos los hombres con todas sus miserias, lo mismo intelectuales y morales que físicas y temporales. Pero la doctrina católica nos enseña que el primer deber de la caridad no está en la tolerancia de las doctrinas erróneas, por sinceras que sean, ni en la indiferencia teórica o práctica para el error, o el vicio en que vemos sumidos a nuestros hermanos, sino en el celo por su mejora intelectual y moral, no menos que por su bienestar material.

 

“Al separar la fraternidad de la caridad cristiana así entendida, la democracia, lejos de ser su progreso, constituiría un retroceso desastroso para la civilización.

“Porque si se quiere llegar, y Nos lo deseamos con toda nuestra alma, a la mayor suma de bienestar posible para la sociedad y para cada uno de sus miembros por la fraternidad, o, como también se dice, por la solidaridad universal, es precisa la unión de los espíritus en la verdad, la unión de las voluntades en la moral, la unión de los corazones en el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo. Pero esta unión no es realizable sino por la caridad católica, la cual, por consiguiente, es la única que puede conducir a los pueblos por el camino del progreso hacia el ideal de la civilización.

 

“Verdad es que Jesucristo nos ha amado con un amor inmenso, infinito, y que vino a la tierra a sufrir y a morir para que, reunidos en torno suyo, en la justicia y el amor, animados de los mismos sentimientos, todos los hombres vivieran en la paz y en la felicidad. Pero, a la realización de esta dicha temporal y eterna, Él puso, con una autoridad soberana, la condición de que se forme parte de su rebaño, que se acepte su doctrina, que se practique la virtud y que se deje enseñar y guiar por Pedro y sus sucesores.


[…] si Jesús fue bueno para los extraviados y pecadores, no respetó sus convicciones equivocadas, por sinceras que parecieran; los ha amado a todos para instruirlos, convertirlos y salvarlos. Si ha llamado a Él, para aliviarlos, a los que gimen y sufren, no ha sido para predicarles el sueño de una igualdad quimérica. Si ha levantado a los humildes, no ha sido para inspirarles el sentimiento de una dignidad independiente y rebelde a la obediencia. Si su corazón desbordado de mansedumbre para las almas de buena voluntad, igualmente supo armarse de una santa indignación contra los profanadores de la casa de Dios, contra los miserables que escandalizaban a los pequeñuelos, contra las autoridades que abrumaban al pueblo con la carga de pesados impuestos, sin hacer nada para ayudarles. Fue tan enérgico como dulce; regañó, amenazó, castigó sabiendo y enseñándonos que, con frecuencia, el temor es el principio de la sabiduría, y que conviene, a veces, cortar un miembro para salvar el cuerpo.


“[Jesús] no anunció para la sociedad futura el reinado de una felicidad ideal, sin mezcla de sufrimiento, antes al contrario, con la palabra y con el ejemplo trazó el camino de la dicha posible sobre la tierra y de la felicidad perfecta en el cielo: el camino real de la cruz. Enseñanzas son estas que no deben aplicarse tan sólo a la vida individual, con miras a la salvación eterna, sino que son enseñanzas eminentemente sociales y que nos ofrecen en Nuestro Señor Jesucristo algo más que un humanitarismo sin autoridad y sin consistencia”.

 

Papa San Pío X, Notre charge apostolique, 25 de Agosto de 1910.

 

LA SANTA SEDE LEGITIMA EL PANENTEÍSMO: UNA HEREJÍA CONTRA EL CREADOR

 


Por GAETANO MASCIULLO

Un nuevo documento del Vaticano elogia el panenteísmo, una herejía que desdibuja la distinción esencial entre Creador y creación. Este cambio teológico aparentemente sutil en realidad golpea los mismos fundamentos de la Creación, el Pecado Original, la Redención y la necesidad de la Cruz de Cristo.

 

Panenteísmo: Cuando Dios y la Creación ya no son distintos

El 21 de agosto, la Comisión Teológica Internacional publicó un documento titulado «Cuidando nuestra Casa Común: Una respuesta responsable y fraterna al Dios Trinitario».

Este documento establece el contexto en el cual se han producido textos teológicos al menos en los últimos meses. Dentro de él, sin embargo, se presentan numerosos aspectos extremadamente problemáticos. El aspecto más problemático es ciertamente la apertura para la aceptación del panteísmo en su variante suave, a saber, el panenteísmo.

El panenteísmo preserva la premisa panteísta —la divinidad del cosmos— y un lenguaje que crea la ilusión de preservar la distinción entre Creador y criatura.

Antes de detenernos en este problema específico, sin embargo, enumeremos brevemente los otros puntos problemáticos del documento.

Un documento muy peligroso

Ante todo, el documento propone la estructuración teológica de la categoría de «pecado contra la creación y contra el Creador», definiéndolo como desobediencia al mandato divino de cuidar la tierra.

En realidad, la moral católica clásica ya considera la crueldad gratuita hacia el mundo no humano (plantas, animales) un pecado grave que puede tomar diversas formas y puede implicar diferentes clases de pecado: por ejemplo, si un incendiario prende fuego a un bosque, comete una serie de pecados mortales contra la templanza y contra la justicia: impiedad hacia Dios Creador (cf. S.Th. II-II, q. 64-66), daño a cualquier propiedad privada perteneciente a otros, escándalo mediante el desprecio de la ley. Y quizá más.

Por lo tanto, la propuesta de un nuevo pecado debe ser entendida de manera diferente, dentro de ese gran proyecto iniciado por Bergoglio de politizar y secularizar la moral católica, desplazando el centro de gravedad del pecado personal y de la salvación eterna hacia cuestiones sociopolíticas cada vez mayores.

En efecto, la discusión de la Comisión sobre este pecado «nuevo» está acompañada por constantes referencias a datos científicos sobre el clima, la contaminación por microplásticos y —por encima de todo— los objetivos ecológicos de la ONU.

En segundo lugar, en el párrafo 107, leemos: «El ser humano ofrece la creación a Dios en Cristo y, a cambio, implora la bendición de Dios en Cristo para todas las cosas. Cristo es así el eje de la maduración del mundo». En la nota 184 al final de este texto, el documento revela la clave con la cual estas palabras deben ser interpretadas. Dice: «En esta perspectiva, la contribución del P. Teilhard de Chardin debe ser acogida».

A saber, la contribución de uno de los heresiarcas neomodernistas más consecuentes del último siglo. La idea de Teilhard de la maduración y recapitulación del mundo en Cristo es precisamente una de las tesis más heréticas del teólogo jesuita.

EL ENEMIGO DE ADENTRO

 



por FRAY LLANEZA


Oráculo de Yahvé a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, hasta que Yo haga de tus enemigos el escabel de tus pies.”

Salmo 109,1

 

Una imagen simbólica nos ofrece la “obra artística” que se exhibió recientemente ante el papa León en el Vaticano. El agua del mundo que casi sumerge del todo la Iglesia. Continuando con su catequesis líquida, León, al igual que su predecesor, a sabiendas o no, nos está diciendo lo que realmente ocurre con esa iglesia conciliar y sinodal a través de los gestos. Pero aunque los vemos claramente, no ocurre lo mismo con la mayoría silenciosa, particularmente los conservadores que ya decidieron, por omisión e incumplimiento de sus deberes, colocarse del otro lado de la Tradición, aunque se llamen “contrarrevolucionarios”, en ciertos casos.

La hora es demasiado grave.

“Hemos de rogar para que Dios padre ponga a sus enemigos como peana de sus pies; y que apresure eso, el mundo actual sufre mucho”.

(Padre Castellani)

¿Y la Iglesia copada por sus enemigos? Esos enemigos de Dios en Roma, no dejan de hablar de “paz” y “unidad en el mundo”, ¡como si Cristo no hubiese dicho que no vino a traer la paz sino la espada”! (Mt. 10,34)

A lo que comenta Mons. Straubinger: “La verdad es como una espada. No puede transigir con las conveniencias del mundo. Por eso los verdaderos discípulos de Jesucristo serán siempre perseguidos. El Señor no envía sus elegidos para las glorias del mundo sino para las persecuciones, tal como Él mismo ha sido enviado por su Padre”.

Hemos de rogar para que Dios desaloje de sus enemigos la sede de Pedro, porque el enemigo, el peor enemigo, está adentro.

 

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...