Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

martes, 21 de julio de 2026

DE LAS CONSAGRACIONES DE LA FSSPX Y DEMÁS ACTUALIDADES DE LA TRADICIÓN CATÓLICA - ENTREVISTA EXCLUSIVA CON MONSEÑOR JEAN-MICHEL FAURE, SAJM

 


20 de julio de 2026

Tuvimos hoy (20/07/26) el honor de realizar una breve entrevista escrita con Monseñor Jean-Michel Faure, SAJM, aprovechando su reciente visita a Brasil y al Seminario Dom Marcel Lefebvre, situado junto al Monasterio de la Santa Cruz, para preguntarle sobre algunas cuestiones actuales que conciernen directamente a la Tradición Católica.

A continuación:

 

1. Sobre la oportunidad de vuestra más reciente visita a Brasil

Ya he estado, en diversas ocasiones, en Nova Friburgo con Monseñor Tomás y los hermanos, y me alegro de esta nueva visita.

2. Sobre las nuevas consagraciones de la FSSPX y su actualidad para la Tradición Católica

La actualidad son las consagraciones en la FSSPX, que prueban, una vez más, el rechazo de la Tradición Católica por parte del Vaticano. Pretenden imponer falsas excomuniones, como en tiempos de Monseñor Lefebvre, y se niegan, equivocadamente, a reconocer el estado y la situación calamitosa de la Iglesia, así como el correspondiente estado de necesidad en la Iglesia para conservar íntegros la doctrina de la fe y la validez de los sacramentos, dos elementos absolutamente necesarios para alcanzar la salvación.

Esta situación obliga a los obispos a justificar claramente ese estado de necesidad; es decir, a denunciar ante los fieles todos los escándalos del falso ecumenismo, de la liturgia, de las misas modernas y de las declaraciones escandalosas que destruyen la fe en las almas por parte de muchos miembros de la Jerarquía. Santa Juana de Arco decía aquello que la Iglesia hoy puede repetir: «Obispo, por tu causa muero».

Lo que hoy sostiene a la Iglesia, decía Monseñor Lefebvre, son los obispos que abren seminarios y enseñan la verdadera doctrina de la fe católica a los futuros sacerdotes.

Varios santos y místicos nos advirtieron que, en esta época de apostasía general, nada, absolutamente nada, permanecerá en pie.

En el desierto conciliar existirán pocos oasis familiares donde la fe será conservada; y, cuando todo parezca perdido, entonces vendrá la hora de Dios y, en el futuro, una magnífica resurrección para todos los pueblos y para la Iglesia Católica.

Por eso, recen todos los días los actos de Fe, de Esperanza y de Caridad, incluso contra las sugestiones del demonio, que procura desanimarnos.

Sursum Corda («¡Arriba los corazones!»).

«Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará».

S.E.R. Monseñor Jean-Michel Faure, SAJM.

20 de julio – San Jerónimo Emiliano, confesor.

 

https://tradtalk.substack.com/p/das-sagracoes-da-fsspx-e-demais-atualidades

 

¿QUIÉN EXCOMULGÓ A LA FRATERNIDAD SAN PÍO X?

 


Por MONS. DOM TOMAS DE AQUINO OSB

 

Dos años después de su suspensión a divinis, Mons. Lefebvre escribía:

«Estamos suspendidos a divinis por la Iglesia conciliar y para la Iglesia conciliar, de la cual no queremos formar parte. Esa Iglesia conciliar es una Iglesia cismática, porque rompe con la Iglesia Católica de siempre¹.»

El propio Mons. Tissier de Mallerais no es menos explícito:

«Considerada formalmente, la Iglesia conciliar es una secta que ocupa la Iglesia Católica².»

El Padre Calmel también, ya en 1971, denunciaba, en la revista Itinéraires, esa «falsa Iglesia», esa «pseudo-Iglesia»:

«La falsa Iglesia que se manifiesta entre nosotros desde el extraño Concilio Vaticano II se aleja sensiblemente, año tras año, de la Iglesia fundada por Jesucristo. La falsa Iglesia posconciliar se opone cada vez más a la santa Iglesia que salva las almas desde hace veinte siglos (y, además, ilumina y sostiene la ciudad). La pseudo-Iglesia en construcción se opone cada vez más a la verdadera Iglesia, a la única Iglesia de Cristo, mediante las más extrañas innovaciones, tanto en la constitución jerárquica como en la enseñanza y en las costumbres³.»

Ahora bien, quienes excomulgaron a la Fraternidad San Pío X después de las consagraciones del 1.º de julio no son otros que esa Iglesia conciliar denunciada por Mons. Lefebvre. Después de identificar a los autores de todas esas condenas, veamos ahora con qué finalidad las pronunciaron. Es nuevamente a Mons. Lefebvre a quien pediremos ayuda. Hablando de su negativa a obedecer a Pablo VI, en 1976, explicó que no quería, después de su muerte, oír a Nuestro Señor decirle: «Usted también contribuyó a destruir mi Iglesia.»

Destruir la Iglesia: ese es el objetivo. Es el viejo sueño de la Masonería. Pero la Providencia vela y suscitó a Mons. Lefebvre y a Mons. Castro Mayer, gracias a quienes las puertas del infierno no prevalecieron. Todas esas condenas, evidentemente, no tienen ningún valor. No es la Roma eterna la que las fulmina. Además, son contrarias a toda justicia, a todo derecho y al bien de la Iglesia, porque fueron pronunciadas para destruirla. Aunque la Fraternidad presente ahora un recurso, eso no cambia en nada el conjunto de la cuestión. Esas excomuniones son nulas.

Es necesario que vengan los escándalos, pero ¡ay de aquellos por quienes vienen los escándalos! (Mt 18, 7). Ojalá las autoridades actuales se den cuenta de lo que están haciendo y hagan penitencia por todos los crímenes cometidos contra la verdadera Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo, durante y después del Concilio Vaticano II.

Que la Fraternidad, por su parte, recobre la firmeza de su fundador, quien afirmaba no formar parte de la Iglesia conciliar, la cual es cismática porque rompe con la Iglesia Católica de siempre.

† Tomás de Aquino O.S.B.

Notas

  1. Citado por Mons. Bernard Tissier de Mallerais en Le Sel de la Terre, n.º 85, editorial: «¿Existe una Iglesia conciliar?», p. 12.
  2. Ibíd., p. 6.
  3. Ibíd., p. 11.

  

https://www.mosteirodasantacruz.org/post/quem-excomungou-a-fraternidade-s%C3%A3o-pio-x

 

LA VIRGEN DE FATIMA, EL CONCILIO VATICANO II Y LA PROFETIZADA "IGLESIA SINODAL"

 

SE PROYECTAN DIOSES PAGANOS SOBRE UNA IGLESIA CATÓLICA, MUJERES DIRIGEN UNA LITURGIA DEL PAN Y LAS UVAS, LA BASÍLICA DE SAN PEDRO TIENE UN BISTRÓ Y UN SACERDOTE CALIFICA UNA «BODA GAY» DE «ÉPICA». MIENTRAS TANTO, LA FSSPX ESTÁ EN «CISMA».

 


La Iglesia posconciliar ya no sabe lo que significa que un lugar, un rito, un sacerdote o el matrimonio estén consagrados y reservados para Dios.

 

Los dioses regresan a Leffe

Durante cuatro noches de julio, la ciudad italiana de Leffe transformó su centro histórico en «Noches en el Olimpo», un festival de verano con música, comida, entretenimiento para niños y mitología griega. El programa municipal anunciaba una «Taberna de Dionisio», un «Reino de Poseidón», representaciones con trajes sobre dioses y héroes, y proyecciones nocturnas (video mapping) sobre la fachada de la iglesia parroquial. El evento se desarrolló del 16 al 19 de julio, con apoyo de las autoridades municipales y regionales.

Según el informe original, el párroco, don Giuseppe Merlini, autorizó la proyección de deidades griegas sobre la propia iglesia de San Miguel.

Nadie en Leffe pretendía restaurar literalmente los sacrificios paganos. No se sacrificó ningún toro en honor de Zeus. No se derramó ninguna libación a Dionisio. La defensa prácticamente se escribe sola: era arte, mitología, turismo, entretenimiento para la comunidad, una diversión inocente proyectada sobre la piedra.

Esa defensa pone de manifiesto el daño.

La fachada de una iglesia católica anuncia quién posee ese edificio. Un crucifijo, una estatua de san Miguel, una imagen de la Virgen o una escena de la Sagrada Escritura dicen a la ciudad que ese lugar ha sido reclamado para Cristo. La iglesia se eleva por encima del mercado porque el culto que en ella se ofrece ordena toda actividad inferior hacia Dios.

Leffe invirtió ese orden. El edificio sagrado se convirtió en un decorado alquilado al servicio del festival exterior. Su fachada sirvió como una gigantesca pantalla municipal, mientras los dioses derrotados por el Evangelio regresaban convertidos en un colorido entretenimiento.

 

Seguir leyendo acá: https://bigmodernism.substack.com/p/pagan-gods-are-projected-on-a-catholic

EL PAPA Y CRISTO FORMAN LA ÚNICA CABEZA DE LA IGLESIA. ÉSTA NO TIENE DOS CABEZAS: EL PAPA Y CRISTO SEPARADAMENTE

 


por DON CURZIO NITOGLIA

 

EL ÚNICO SUJETO DE LA JURISDICCIÓN Y DEL MAGISTERIO ES EL PAPA, NO EL EPISCOPADO

 

El cardenal Juan de Torquemada (1388-1468), en la Summa de Ecclesia (II, 112, f. 258r, Colonia, 1480), siguiendo al Aquinate (Quodl., IX, q. 7, a. 16; S. Th., II-II, q. 1, a. 10, sed contra; ibíd., q. 11, a. 2, ad 3um), admite un solo sujeto del supremo poder de jurisdicción universal en la Iglesia y de la infalibilidad, y no dos sujetos distintos: el Papa y la Iglesia universal sine Papa, o el solo Episcopado disperso por el mundo (in Orbem dispersus), o el Episcopado reunido en un concilio imperfecto.

En efecto, la Iglesia sin el Papa (el Episcopado en las diócesis o reunido en un concilio imperfecto), que es su Cabeza, es decir, considerada como congregatio distincta aut separata a Papa («congregación distinta o separada del Papa»), no goza de la infalibilidad ni de la jurisdicción suprema y universal.

De este modo, nuestro Autor (Torquemada, S. de Eccl., II, 112, f. 258v) hace derivar la infalibilidad del Papa de la promesa de Cristo sobre la asistencia de Dios, fundada en la eficacia divina de su oración.

En virtud de esta oración y de esta asistencia, el Papa no puede ser considerado un hombre como todos los demás, porque es objeto de una providencia y de una asistencia divina completamente especial, en cuanto Vicario de Cristo, que debe mantener la unidad de la fe y de la comunión o caridad en la Iglesia con la plenitud del poder de gobierno y de Magisterio. Dios es la Causa primera y eficiente principal de esta asistencia, y el Papa es la causa segunda, principal y subordinada a Dios (cf. Santo Tomás de Aquino, S. Th., II-II, q. 1, a. 9; Id., Quodlib., IX, q. 7, a. 16).

EL CONCILIO TIENE PODER SÓLO «UNA CUM PAPA»

El Concilio convocado por el Papa no tiene un poder distinto del poder del Romano Pontífice, sino que «habet potestatem una cum Papa / tiene poder junto con el Papa», en cuanto el Papa comunica y participa al Concilio su potestad, del mismo modo que el vigor del cuerpo humano le proviene de su cabeza, la cual, si es cortada, hace que todo el cuerpo muera» (Torquemada, Summa de Eccl., III, 35, f. 315r).

El Papa es la Cabeza de la Iglesia docente, es decir, del Episcopado disperso por el mundo o reunido en Concilio, y también de la Iglesia discente, es decir, de los clérigos y de los fieles laicos.

EL EPISCOPADO NO ESTÁ EN PIE DE IGUALDAD CON EL PAPA, SINO QUE LE ESTÁ SUBORDINADO

Los Obispos en los Concilios ecuménicos no son «co-jueces» en igualdad o de manera adecuada con el Papa; por el contrario, el Papa define como causa eficiente principal y los Obispos como causas subordinadas al Sumo Pontífice. Ellos concurren al efecto de la definición dogmática de manera inadecuada, es decir, no en igualdad con la causa principal, que es el Papa.

REFUTACIÓN AL PADRE OLIVERA RAVASI SOBRE LA FSSPX (PARTE 1): MITOS BIOGRÁFICOS DE MONS. LEFEBVRE

 


Por GABRIEL PINEDO

Hace casi un par de semanas, el 27 de junio, el padre Javier Olivera Ravasi publicó un video que ataca duramente a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX). En él, vierte argumentos falsos que parecen creíbles y que tuvieron un impacto muy significativo. La interacción pública y privada en redes sociales demuestra que el video surtió efecto: confundió a algunos simpatizantes de la FSSPX y puso radicalmente en contra de esta congregación a quienes dudaban de si simpatizar o no con ella.

En honor a la verdad y atendiendo al enorme daño que hizo el video, cabe destruir los mitos presentados por el sacerdote, quien destaca por su larga trayectoria haciendo un enorme bien a las almas con sus enseñanzas históricas y doctrinales, pero opaca su reputación con argumentos tan bajos, impropios de un consagrado. Como aclaración, valga decir que, sabemos que su primer apellido es Olivera, pero para referirme a él, usaré el segundo, Ravasi, que es por el cual se le conoce más, y que es más distintivo.

Antes que nada, es recomendable ver la réplica que hicieron José Plascencia y César Sánchez al padre Ravasi. Su respuesta constituye una refutación al menos parcial.

PABLO MARINI PROFUNDIZA EN LOS SOLIDÍSIMOS CIMIENTOS DE LA FE CATÓLICA, INMUNES A TODO VIENTO DE DOCTRINA

 


Pablo Marini, casado, 8 hijos, es licenciado en Filosofía (UNSTA) y licenciado en Educación religiosa (UFASTA). Durante más de 30 años se desempeñó como docente universitario dictando las materias de formación (Teología, Filosofía y Ética) en distintas universidades católicas. Autor de más de 10 libros, artículos y conferencias de esas disciplinas, también ha realizado investigaciones de política internacional. Ha ocupado cargos de gestión educativa de Nivel secundario en distintas instituciones educativas. Siendo también editor, estuvo a cargo de proyectos de libros de textos para colegios católicos. Actualmente sigue ejerciendo la docencia.

 

¿Por qué un libro sobre los fundamentos de la fe católica?

Este libro es el resultado de haber enseñado durante 30 años las materias de formación en universidades católicas ubicadas en la ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, Filosofía, Teología, Moral católica. Tiempo harto suficiente para darnos cuenta de la orfandad en la formación católica de la juventud que llega a las aulas (y, en general, de los católicos adultos). Cuando empecé a finales de la década de los ’80 del siglo pasado, casi todos los alumnos (más del 90%) estaban bautizados en la Iglesia Católica y el 60% de ellos provenía de haber pasado un mínimo de 10 años en colegios católicos. Progresivamente fui acumulando horas de estas materias de formación que eran parte de la currícula de todas las carreras de la universidad (de tal modo que llegué a tener 10 cursos por año), así que puedo decir que por mis aulas pasaron no menos de 7.000 alumnos de distintas carreras y con diferentes intereses.

Mi primera clase empezaba haciendo una sencilla pregunta: “¿Conocen el ‘catecismo de perseverancia’, ése de las 99 preguntas que nosotros, los mayores, teníamos que memorizar cuando éramos chicos?”. Obviamente, no tenían ni idea (y cuantos más años pasaban, peor venía la cosa). Entonces, les repreguntaba: “¿Saben lo que decía la primera de esas 99 preguntas? Decía así: ¿Soy cristiano? (Una pregunta “rara” si se quiere, teniendo en cuenta que se trataba de un catecismo católico). Bueno, la respuesta a esa pregunta era: Sí, soy cristiano por la gracia de Dios”. Inmediatamente, les seguía preguntando: “¿Y qué es la gracia?”. Pues bien, en los 30 años que di clases universitarias, de esos millares de alumnos, UNO SOLO contestó “aproximadamente” qué era la gracia (ni siquiera fue muy preciso). Recordemos que estoy hablando de alumnos mayoritariamente “católicos” que habían cursado no menos de 10 años en instituciones que supuestamente les brindaban “educación católica”. Ante el embarazoso silencio que seguía a esto, entonces los confrontaba con lógica de este modo: “¿Se dan cuenta lo que pasa aquí? Si ninguno de ustedes sabe qué es la gracia, entonces, no tienen ni la más p…álida idea de por qué son cristianos?” (haciendo así, una pausa después de pronunciar la letra “p”, lo que distendía algo el clima de tensión pero, por cierto, generaba al mismo tiempo un murmullo de risitas nerviosas).

Así iniciaba mis cursos anuales.

¿Por qué empieza planteando la distinción entre el orden natural y el sobrenatural?

Es lo mínimo y primero que hay que hacer para evitar que la gente reduzca la religión católica a una de las tantas opciones del “menú religioso” contemporáneo. Si hay algo que uno nota enseguida, es que la gente vive en una enorme indiferencia práctica hacia lo religioso. Es cierto que, seguramente, en una charla personal –como rezaba el lema cardenalicio de John H. Newman, “cor ad cor loquitur” (el corazón habla al corazón)– la gracia de Dios, “usándolo a uno” podría despertar genuino interés, pero no hay duda de que hoy millones de personas viven “como si Dios no existiera”. Podría decirse que cuando se trata de tomar decisiones existenciales, esas decisiones “serias” en las que uno pone todo su interés –sea que tengan que ver con la familia, el dinero, el sexo, el trabajo– no parece que haya mucha diferencia entre cómo las toma un pagano moderno, ateo, agnóstico o personas incluso de otras religiones o confesiones, y un católico “nominal” (“católico en estado de coma”, los denomino). Y la explicación de esa indiferencia práctica está en que la absoluta mayoría de los católicos en el mundo, debido a una pésima formación doctrinal, no logran ver la diferencia abismal que existe entre la religión católica y cualquier otra religión o forma de pensamiento humano.

Por eso inicio en el Capítulo 1 con ese apartado sobre la “radical originalidad de la religión católica frente a otras religiones y frente a cualquier forma de sabiduría humana”. Y señalo claramente las diferencias que hay entre Cristo y los fundadores de otras religiones, entre la Iglesia Católica y las otras religiones y cualquier otra expresión del pensar humano.

LA ESTRATEGIA IMPERIAL DE EE. UU. PARA DESTRUIR A RUSIA, IRÁN Y CHINA

 

jueves, 16 de julio de 2026

LA PASIÓN ARGENTINA Y EL FÚTBOL

 


Por MARCELO GONZÁLEZ

 

Sin ánimo de polemizar con personas de sólida formación intelectual y buena doctrina, que califican la pasión futbolística como una mera idolatría, me atrevo a hacer unas pocas reflexiones matizando -apenas la Argentina se ha lanzado a las calles a festejar su paso a la final del campeonato mundial-. Deberá defenderlo ante la selección de España en pocos días y si bien será un partido “final”, quizás no disfrute tanto si lo gana como lo ha hecho al vencer al seleccionado de Inglaterra (nótese, no Gran Bretaña).

Admitiendo lo indiscutible, a saber, que el negocio del fútbol está entre los más lucrativos de la historia contemporánea y en crecimiento, y además que nuestras naciones pavorosamente descristianizadas han caído en una pasión casi desenfrenada por este deporte, su popularidad es asombrosa y genuina en todo el mundo. Y por lo tanto, si bien una forma de idolatría como tantas, más o menos matizada, según las personas y las circunstancias y otras características que queremos señalar. Sin ese poderoso atractivo jamás se hubiera podido montar tan fabuloso negocio. Y el negocio alimenta la pasión, cierto, pero la pasión produce el negocio y le da la posibilidad de ampliarlo en múltiples direcciones.

Sin embargo… en los deportes internacionales, incluyendo los masónicos juegos olímpicos modernos, pueden observarse signos de una condición natural, humana, el amor por lo propio, por la tierra, por la bandera. En los campeonatos internacionales, de momento y seguramente por mucho tiempo, lo que se defiende es la representación de una bandera nacional. Las nacionalidades modernas, pos-revolucionarios sin duda pero a pesar de ello son el resto más genuino que nos queda de un tiempo en que las personas tenían un arraigo y ideal que admirar y defender, por lo que dar la vida a lo largo de años de trabajo o en una sola batalla. Las banderas pesan. Sobre todo cuando los jugadores son nacidos bajo esa misma bandera que defienden y no importados por medio de trucos legales, cosa que viene ocurriendo ya mucho en Europa.

Decía el padre Castellani que el fútbol es un deporte jerárquico, sus cuadros tienen un capitán, los partidos un juez (cuya autoridad también tiende a ponerse en cuestión hoy bajo razones técnicas) pero juez sigue siendo casi inapelable. Es su forma pura son escuadras que se someten a un general (el director técnico) y a un capitán que anima y ordena el juego en el campo, normalmente más eficaz cuando él mismo es ejemplo de orden y disciplina. A veces juegan sucio y se finge: nada más natural para quienes son hijos del pecado original como todos nosotros. Pero eso no nos impide se leales a una causa, son pecado que se borran cuando al final del encuentro se manifiesta la caballerosidad.

En un ensayito a modo de diálogo sobre la educación el padre fantasea un diálogo en el que un joven discute con su tío, hombre a la antigua, que ve en este deporte y en otros una pérdida de tiempo y un embrutecimiento. Dice el tío en diálogo con su sobrino:

—Lo que yo censuro no es el juego en sí, es el entusiasmo exagerado de las turbas. Revela poquísimo ideal, poquísima elevación de miras, un materialismo craso, el culto animal de la fuerza...

—El pueblo tiene que admirar alguna cosa, tío. Ay del pueblo sin entusiasmo. “We live of admiration, hope and love”, dijo un poeta. (Para que vea si sé solamente jugar fútbol). “Il faut que les pauvres gens aient aussi son ideal”, dijo otro. ¡Que vayan las masas a ver partidos atléticos para respirar aire puro y olvidar que son desdichadas, tío!

—¿Y no pueden entusiasmarse por cosas un poco más elevadas que la fuerza bruta?

DE 1988 A 2026: UNA FRATERNIDAD SAN PIO X VACILANTE

 


Por MARTIN DETOURS

 

“Desde ahora tenemos que habérnoslas con asesinos de la fe católica, sin el menor pudor.”

Mons. Lefebvre,

(Carta a los Dominicos de Avrillé, 7 de enero de 1991)


“La Iglesia conciliar no es solamente una enfermedad ni una teoría, sino que es una asociación de jerarcas católicos que, inspirados por pensadores liberales y modernistas, quieren, con fines mundialistas, realizar un nuevo tipo de Iglesia, con numerosos sacerdotes y fieles católicos que están más o menos ganados por este ideal. No es una pura asociación de víctimas. Formalmente considerada, la Iglesia conciliar es una secta que ocupa la Iglesia católica. Tiene sus promotores y actores organizados, como los tuvo el modernismo condenado por san Pío X”

Mons. Tissier de Mallerais

 

La comparación surge de inmediato, y no puede ser más chocante.

En 1988, luego de las inválidas sanciones contra Mons. Lefebvre, Mons. De Castro Mayer y los obispos consagrados, los Superiores de la FSSPX publicaron una carta, donde, entre otras cosas, se dicen unas palabras categóricas que denotan su actitud renuente a todo pacto con los que estaban destruyendo desde adentro la Iglesia, y calificaban a quienes veían claramente como los enemigos de la Iglesia católica:

 

Carta abierta de los Superiores de la Hermandad San Pío X al Cardenal Gantin, Prefecto de la Congregación de los Obispos. Ecône, 6 de julio de 1988:

“Nosotros jamás quisimos pertenecer a ese sistema que se califica a sí mismo de Iglesia Conciliar y se define por el Novus Ordo Missæ, el ecumenismo indiferentista y la laicización de toda la sociedad. Sí, nosotros no tenemos ninguna parte, nullam partem habemus, con el panteón de las religiones de Asís; nuestra propia excomunión por un decreto de Vuestra Eminencia o de otro dicasterio no sería más que la prueba irrefutable. No pedimos nada mejor que el ser declarados ex communione del espíritu adúltero que sopla en la Iglesia desde hace veinticinco años; excluidos de la comunión impía con los infieles.

Creemos en un solo Dios, Nuestro Señor Jesucristo, con el Padre y el Espíritu Santo, y seremos siempre fieles a su única Esposa, la Iglesia Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana. El ser asociados públicamente a la sanción que fulmina a los seis obispos católicos, defensores de la fe en su integridad y en su totalidad, sería para nosotros una distinción de honor y un signo de ortodoxia delante de los fieles. Estos, en efecto, tienen absoluto derecho de saber que los sacerdotes a los cuales se dirigen no están en comunión con una iglesia falsificada, evolutiva, pentecostal y sincretista.” [1]

 

El texto es tajante, de una claridad absoluta. Fuerte, sin dudas, para los espíritus apocados, pero no injusto.

Ahora, uno de los nuevos obispos de la Fraternidad, Mons. Michel de Sivry, dijo en su primer sermón:

“Así pues, evidentemente, esta sanción nos hiere profundamente porque somos católicos, porque estamos unidos al Santo Padre, porque estamos unidos a los obispos, porque estamos unidos a los sacerdotes. Estas sanciones hieren nuestro corazón de hijos. Pero las llevamos. Las llevamos como una cruz por la Santa Iglesia Católica”.

Si los que comandan la Iglesia son claramente enemigos de la misma, entonces es lógico que quien se les opone sea agredido, en este caso mediante “excomuniones”. “Estamos unidos” dice, pero, en verdad, están separados y ya lo estaban en la doctrina, en la misa, en la Tradición. ¿Cómo es que estaban unidos?

Y ahora, además, ya muy lejos de ese vigoroso lenguaje, la Fraternidad presenta un recurso contra el decreto del 2 de julio, diciendo:

“La Fraternidad Sacerdotal San Pío X anuncia que, en respuesta al decreto emitido el 2 de julio de 2026 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe, presentó el 11 de julio un recurso preliminar ante el mismo Dicasterio, de conformidad con los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico.

Esta solicitud, que constituye el paso preliminar obligatorio antes de la posible interposición de un recurso jerárquico, tiene por efecto suspender la ejecución del decreto, de conformidad con el canon 1353 del Código de Derecho Canónico.

Mediante este recurso, la Fraternidad pretende ejercer el derecho que la Iglesia reconoce a toda persona que se considere perjudicada por un acto administrativo de solicitar su corrección, en un espíritu de respeto a la autoridad eclesiástica y de fiel adhesión a la justicia, a la verdad y al bien de la Iglesia.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X encomienda esta solicitud a las autoridades competentes y recomienda esta iniciativa a las oraciones de todos los fieles.”

(Comunicado del 13 de julio)

¿Qué pretende la FSSPX con esto? ¿Mostrar a Roma que no tiene un espíritu belicoso, como años atrás, y que por lo tanto estaría dispuesta a retomar negociaciones y diálogos de sordos? Llama la atención que el 2 de julio, el cardenal ultramodernista y judaizante Koch, prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, afirmó en una entrevista en podcast para la revista alemana Communio que las recientes consagraciones episcopales llevadas a cabo por la FSSPX sin mandato pontificio no impiden permanentemente una futura reconciliación con la Santa Sede. No es cualquiera el que dice esto. Es el principal vocero de la sinagoga –al menos públicamente- en Roma.

UNA FRATERNIDAD AMBIGUA

 


Por IGNACIO KILMOT

 

A estas alturas sólo los necios, los mal informados o los que no quieren saber, pueden insistir en que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es cismática y que las excomuniones infligidas por “Tucho” Fernández son válidas. Ese es un tema fuera de discusión. Quien quiera saber la verdad tiene los medios de hacerlo, y un verdadero tradicionalista sabe de qué lado colocarse en la contienda.

Je suis Charlie”, era la consigna que hace unos años se impuso desde lo políticamente correcto en Francia y en el mundo, cuando el atentado a la revista blasfematoria “Charlie Hebdo”. En sentido contrario, pero mucho más honestos, y en sentido virtuoso, podríamos decir todos nosotros los que rechazamos el conciliarismo sinodal de la Iglesia oficial: “Yo estoy excomulgado”. Lo cual no quiere sino decir que no queremos profesar la nueva religión humanista y apóstata surgida del Concilio Vaticano II.

Pero, dejando de lado eso, hay un tema del que prácticamente no se ha hablado desde que se empezó a tratar públicamente el asunto de las consagraciones episcopales de la FSSPX. Desde fuera de la FSSPX, porque no conocen la situación interna de la misma, y por lo tanto la idealizan. Desde dentro de la Fraternidad, porque es un tema incómodo, y muchos no lo perciben. Pero es un tema de suma importancia.

La imagen que reproducimos arriba muestra un breve escrito de puño y letra de Mons. Lefebvre. En octubre de 1988, ya se habían realizado las polémicas consagraciones episcopales. Mons. Lefebvre dice allí lo que piensa sin subterfugios. Eso mismo es lo que la Fraternidad enseñaba hasta hace unos años atrás. No es una mera opinión del Arzobispo, se funda en profundos estudios realizados por los teólogos de la Fraternidad.

Así dice el texto, traducido:


“S. E. Monseñor Marcel Lefebvre + Écône, 28 de diciembre de 1988

Muy querido Sr. E. O. Wilson:

Muchas gracias por su carta. Estoy de acuerdo con su deseo de reordenar condicionalmente a estos sacerdotes y he hecho esta reordenación muchas veces.

Todos los sacramentos provenientes de los obispos o sacerdotes modernistas son ahora dudosos; los cambios aumentan y sus intenciones ya no son católicas.

Estamos en el tiempo de la gran apostasía.”


Destaquemos este párrafo: “Todos los sacramentos provenientes de los obispos o sacerdotes modernistas son ahora dudosos; los cambios aumentan y sus intenciones ya no son católicas”.

 

El inicio del cambio

 

“¿DEPONER AL PAPA?”

 


Por PIETRO PALINURI

 

Introducción

 

Algunos autores, frente al «caso Bergoglio», sobre todo a partir de la Exhortación apostólica Amoris laetitia (19 de marzo de 2016), han reunido firmas y lanzado peticiones para deponer al papa Francisco y nombrar a otro Papa.

Estos autores se han planteado el problema de si es posible deponer a un Papa que haya caído objetivamente en la herejía material. La mayoría ha respondido negativamente, apelando al axioma Prima Sedes a nemine judicetur («La Primera Sede no puede ser juzgada por nadie»). Solo unos pocos autores han propuesto, con cierta insistencia, la opción de deponer al papa Bergoglio para nombrar a otro en su lugar, pero con escaso éxito y seguimiento.

Las Edizioni Radio Spada han publicado el libro Deporre il Papa? («¿Deponer al Papa?»), de don Curzio Nitoglia, sobre este acuciante problema[1].

Este libro puede ayudar al lector a formarse una idea de lo que los mejores teólogos católicos dicen acerca de la hipótesis de un Papa hereje y, eventualmente, susceptible de ser depuesto. En efecto, estas páginas reúnen lo que los teólogos, los Padres de la Iglesia y los Doctores escolásticos (hasta el padre Reginald Garrigou-Lagrange) han escrito sobre la eventual e hipotética herejía material de un Papa y sobre su posible deposición por parte del Episcopado o del Colegio Cardenalicio.

El libro puede resultar útil para que el lector estudie —con relativa facilidad y sin tener que realizar investigaciones complicadas y difíciles— la doctrina expuesta por los teólogos, pero sin ninguna pretensión ni voluntad de «definir» ni de «obligar a creer».

 

La Primera Sede no puede ser juzgada por nadie

 

El Papa no puede ser juzgado por ninguna autoridad humana o eclesiástica (Emperador, Episcopado, Colegio Cardenalicio) mediante un juicio de valor canónico o jurídico, como si fuera súbdito de ella, pues el único superior del Papa es Jesucristo, de quien el Papa es Vicario inmediato y próximo; por consiguiente, el Romano Pontífice no tiene a ningún hombre (laico o incluso eclesiástico) por encima de sí, fuera de Jesús, quien, siendo verdadero hombre, es también verdadero Dios.

En efecto, si la hipótesis de una eventual falta de fe separaría a un Papa caído en el error contra la fe del cuerpo de la Iglesia, y la falta de la gracia santificante lo separaría del alma de la misma, la jurisdicción, en cambio, no se vería afectada, pues esta se refiere al gobierno de la Iglesia, que es una sociedad visible y no puede ser privada de la autoridad que la gobierna por la falta de gracia o de fe, ya que estas son hábitos sobrenaturales, espirituales e invisibles, mientras que el gobierno o la jurisdicción de una sociedad visible deben ser visibles.

Por tanto, el Papa hipotéticamente hereje no sería miembro vivo de la Iglesia por falta de gracia, ni formaría parte del cuerpo de la Iglesia por un hipotético error contra la fe, pero seguiría siendo, sin embargo, su cabeza visible en cuanto al gobierno o a la jurisdicción (cf. Domingo Bañez, In IIam-IIae, q. 1, a. 10, Venecia, 1587, col. 196; Ch.-R. Billuart, Cursus theologiae, III pars, Venecia, 1787, p. 66; II-II pars, Brescia, 1838, pp. 33-34, 123 y 125; R. Garrigou-Lagrange, De Christo Salvatore, Turín, Marietti, 1946, p. 232).

 

La autoridad de un Papa en ejercicio es esencial para la Iglesia

 

La autoridad es la esencia de toda sociedad temporal y espiritual y, por tanto, también de la Iglesia, que es una sociedad perfecta de orden espiritual. Por ello, el Papa en ejercicio (y no un Papa virtual) no es accidental, sino esencial y necesario para la subsistencia de la Iglesia. Sin un Papa que gobierne efectivamente, el Cuerpo Místico sería semejante a un cuerpo sin forma o sin alma, es decir, muerto.

Siendo la autoridad el principio de unidad y de ser de la sociedad, esta dejaría de ser una y dejaría de existir sin autoridad. Por tanto, el Papa no es accidental, sino esencial para la subsistencia de la Iglesia (cf. Santo Tomás de Aquino, Contra Gentiles, IV, c. 76). Sin un Papa que gobierne efectivamente, no subsistiría el Cuerpo Místico. El papado virtual y la Iglesia virtual no son compatibles con la institución divina de la Iglesia fundada por Cristo sobre la persona física y realmente actual de Pedro (y, del mismo modo, sobre sus sucesores: los Papas, hasta el fin del mundo).

LAS CONSECUENCIAS: GUÍA PARA UN CATÓLICO PARA COMPRENDER LAS SANCIONES DE ROMA CONTRA LA FSSPX

 


La red de Fernández contra la FSSPX, el descuido de Roma en la aplicación del derecho canónico, la vieja campaña del miedo sobre las confesiones y los matrimonios, y el juramento de fidelidad oculto dentro de la "plena comunión".

 

Por CHRIS JACKSON

3 de julio de 2026

 

Roma finalmente dijo en voz alta lo que hasta ahora callaba

 

Los documentos llegaron con el habitual aparato romano: membrete del dicasterio, número de protocolo, firmas, lenguaje solemne, advertencias, notas explicativas, expresiones pastorales y ese inconfundible aroma a pánico cuidadosamente administrado.

El mensaje es lo bastante sencillo como para que cualquier padre de familia sentado en un banco de una capilla de la FSSPX lo entienda.

Roma ha declarado excomulgados a los obispos. Quiere que los sacerdotes de la FSSPX sean tratados como cismáticos y que los fieles laicos teman las consecuencias de una adhesión formal. Quiere volver a sembrar dudas sobre la validez de las confesiones y de los matrimonios, y que las familias miren al sacerdote que bautizó a sus hijos, enterró a sus padres, catequizó a sus hijos varones, escuchó sus confesiones y ofreció la Misa de los Siglos, para preguntarse de repente si todo ello estaba contaminado.

Ése es el objetivo.

El decreto castiga a seis obispos. La nota explicativa intenta asustar a todos los demás.

Los hombres que firmaron estos documentos saben perfectamente cómo funciona el miedo. Saben que los católicos corrientes no pasan las noches leyendo el Libro VI del Código de Derecho Canónico. Saben que los padres de familia oyen expresiones como «confesión inválida» o «matrimonio inválido» y entran en pánico. Saben que los jóvenes sacerdotes oyen «ministro cismático» y se preguntan si alguna diócesis los recibirá si abandonan la Fraternidad. Saben que la prensa difundirá la versión más simple: «El Vaticano excomulga a la FSSPX».

Ésa es la estrategia: declarar una pena limitada mediante un acto jurídico, rodearla de una retórica mucho más amplia, dejar que los titulares de la prensa amplíen el alcance de la explosión y hacer que cada familia de la FSSPX se sienta, de repente, como si fuera radiactiva.

Sin embargo, los propios documentos contienen la debilidad del ataque.

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