Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

martes, 26 de mayo de 2026

SOBRE LAS CONSAGRACIONES, EL ESTADO DE NECESIDAD Y LA CRISIS EN LA IGLESIA

 


Le Sel de la terre

Los debates actuales sobre la legitimidad de las consagraciones suelen verse distorsionados por un debate subyacente: ¿hay una crisis en la Iglesia? ¿Existe un estado de necesidad?

Si el interlocutor niega esta crisis y esta necesidad, entonces el resto del debate y de los argumentos jurídico-teológicos corre el riesgo de ser inútil.

Más allá de los abusos prácticos, la cuestión de fondo es la siguiente:
¿Los abusos y la descristianización occidental continuos desde los años 1970 tienen su origen en el Vaticano II o en su interpretación por parte de clérigos malintencionados?

¿El Vaticano II y la enseñanza posterior son enseñanzas de la Iglesia, o existe una ruptura?

Si existe una ruptura, ¿cómo explicarla?

Para responder a estas preguntas, y retomando un término utilizado por el sustituto de la Secretaría de Estado de Pablo VI, Mons. Giovanni Benelli, Mons. Tissier de Mallerais desarrolló en Sel de la terre el concepto de “Iglesia conciliar”.

¿En qué sentido puede utilizarse este término? ¿Cómo comprender la coexistencia de dos principios formales opuestos (católico y conciliar) en una misma materia (la sociedad de los bautizados)?

Mons. Tissier responde a ello con precisión, y esta explicación es una lectura indispensable para quien quiera comprender las consagraciones del 1 de julio.

El lector ganará mucho leyendo los demás artículos de fondo sobre la crisis conciliar, que le permitirán tener una verdadera comprensión del problema, sin caer en la simplificación.

¿EXISTE UNA IGLESIA CONCILIAR?: Ver en la siguiente entrada.

¿EXISTE UNA IGLESIA CONCILIAR?

 


¿EXISTE UNA IGLESIA CONCILIAR?

 


por MONS. BERNARD TISSIER DE MALLERAIS

Notas de Agenda Fátima al final.

 

¿Existe una Iglesia conciliar, sociedad constituida y distinta de la Iglesia católica, que difiere de ella, si no por sus miembros, al menos por sus fines? Y si es así, ¿cuáles son sus relaciones con la Iglesia católica? He aquí cuestiones que se plantean a la conciencia católica desde el 25 de junio de 1976, día en que el sustituto de la Secretaría de Estado del papa Pablo VI, Mons. Giovanni Benelli [1], utilizó esta expresión en una carta escrita de parte del papa a Mons. Lefebvre:

«[Si los seminaristas de Écône] son de buena voluntad y están seriamente preparados para un ministerio presbiteral en verdadera fidelidad a la Iglesia conciliar, nos encargaremos después de encontrar para ellos la mejor solución.»

Desde entonces han aparecido varios estudios sobre el tema en Le Sel de la terre [2]. Formulemos un nuevo estado de la cuestión para responder a esta.

 

Aproximación a una definición de la Iglesia conciliar

 

Esforcémonos primero en definir las dos Iglesias en cuestión según sus cuatro causas, siguiendo a Aristóteles. Una sociedad es un ser moral, perteneciente a la categoría de relación, la cual establece el vínculo entre los miembros. Podemos distinguir:

La causa material: son las personas unidas en la sociedad. Diremos que, tanto en el caso de la Iglesia católica como en el de la Iglesia conciliar, son los bautizados.

La causa eficiente es el jefe de la sociedad: para la Iglesia católica, Nuestro Señor Jesucristo, su fundador, y los papas que son sus vicarios; y para la Iglesia conciliar, los papas del Concilio, por tanto los mismos papas; de modo que la misma jerarquía parece gobernar las dos Iglesias.

La causa final, que es la causa de las causas, es el bien común buscado por los miembros: en el caso de la Iglesia católica, ese bien buscado es la salvación eterna; en el caso de la Iglesia conciliar, es más o menos principalmente la unidad del género humano: «La Iglesia, dice el Concilio, es en Cristo como el sacramento o, si se quiere, el signo y el medio de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano [3].»

La causa formal es la unión de los espíritus y de las voluntades de los miembros en la búsqueda del bien común. En la Iglesia católica, por la profesión de la misma fe católica, la práctica del mismo culto divino y la sumisión a los mismos pastores y, por tanto, a las leyes que ellos establecen, es decir, el Derecho canónico. En la Iglesia conciliar, por la aceptación de la enseñanza del Concilio y del magisterio que se reclama de él, y por la práctica de la nueva liturgia y la obediencia al nuevo Derecho canónico.

A partir de estos datos aproximados podemos deducir definiciones aproximadas de las dos Iglesias:

LA VIRGEN (SIGUE SIENDO) CORREDENTORA AUNQUE EL PAPA LEON XIV DIGA QUE NO


 Y algunos dicen que no hay estado de necesidad en la Iglesia…

¿PUTIN ES DISCÍPULO DE SOLZHENITSYN O DE DUGIN? – PRIMERA PARTE

 


por DON CURZIO NITOGLIA

 

PRIMERA PARTE EN CUATRO CAPÍTULOS

Introducción

Inicio una serie de artículos para estudiar la cuestión de la “forma mentis” de Vladimir Putin, con el fin de intentar comprender, en la medida en que lo permita la limitación de la mente humana, cuál es —realmente y más allá de las apariencias— su “modus operandi” como líder político, militar e intelectual.

Este es el primero y, para comodidad del lector, lo he dividido en cuatro capítulos.

Premisa

Algunos a) consideran que él ha permanecido bolchevique y que la guerra actual es la “perenne” (desde el lejano 1945) “guerra fría”, cada vez más recalentada —a partir del primer mandato presidencial de Putin (7 de mayo de 2000, hasta 2014/2022)— entre el bolchevismo y Estados Unidos; otros, b) que fue formado y sigue estando influenciado por el pensamiento gnóstico/esoterista (de impronta sobre todo evoliana y también secundariamente guenoniana) de Dugin. En cambio, otros más (y me parece más correctamente), c) lo consideran un convertido real y sinceramente al cristianismo (aunque en la forma del cisma llamado ortodoxo) y al sano amor de la patria, gracias a la influencia que ejercieron sobre él el pensamiento y el ejemplo de un gigante de la filosofía antimoderna y antiatlántica (Aleksandr Solzhenitsyn, † 3 de agosto de 2008), quien soportó primero la reclusión en Siberia por parte de los soviéticos y luego el “silenciamiento” democrático de la subcultura americanista a partir de su discurso pronunciado en la Universidad de Harvard el 8 de junio de 1978, al cual se añadió, finalmente, la publicación de su última obra —en 2007— publicada en francés por Fayard y traducida inmediatamente al italiano en el mismo año por Controcorrente de Nápoles (Dos siglos juntos), en la que desentrañaba la enorme influencia ejercida por el judaísmo internacional sobre la historia de Rusia en el siglo XIX (1.er volumen) y luego el papel preponderante (no exclusivo; se trataba solo del… 98 % de los dirigentes de la Revolución bolchevique que eran de origen judío) en la revolución bolchevique durante el siglo XX (a partir de octubre de 1917); obra que le costó el olvido definitivo por “antisemita”…

Esta primera serie de artículos comprende cuatro capítulos que abordan sobre todo el pensamiento de Dugin, en su forma esotérica (1.er capítulo); en el 2.º capítulo se comparan —de manera sumaria, por ahora— las personalidades (con sus filosofías) de Dugin y Putin para poder distinguir sus afinidades (poco consistentes) y sus divergencias (enormes); en el 3.er capítulo se desentraña el alcance metafísicamente nihilista del pensamiento de Dugin y en el 4.º capítulo se explica qué es el nihilismo metafísico (al que Dugin remite teóricamente, añadiéndole la magia infernal, como hizo Julius Evola con su “Idealismo mágico”, para llegar realmente a “crear” la realidad —gracias a la magia— y no solo a teorizar —con la sola filosofía— el primado del pensamiento sobre el ser).

De hecho, Dugin, como Evola, no solo no pertenece a la Modernidad, sino que (¡atención!) ni siquiera le es contrario; más bien, la sobrepasan y la empeoran, pasando α) del Idealismo moderno (que va de Descartes a Hegel: †1650 / †1831); es decir, aquella filosofía inmanentista y subjetivistamente relativista que considera la razón humana omnipotente hasta el punto de crear ella misma la realidad, como si fuera divina (“Cogito, ergo sum”), β) al nihilismo filosófico posmoderno; es decir, a la negación destructora: 1.º) de la razón, que consideran incapaz de conocer nada; 2.º) de la moral, haciendo del mal el bien y viceversa; 3.º) del ser creado y sobre todo del Increado, objeto último del odio nihilista, desencadenado a comienzos del siglo XX con Marx (materialismo), Freud (pansexualismo) y Nietzsche (superhumanismo) y que nos ha llevado ahora al “redde rationem”, iniciado primero en 1991 con la guerra del “terror infinito” de Estados Unidos contra Irak; luego con el 11 de septiembre de 2001 para desencadenar la segunda guerra en 2003, que tenían como “término precursor”: la guerra bacteriológica del Coronavirus/19 (2019); la guerra OTAN/ucraniana/rusa (2022); la shoah de Gaza (2024/26…) más el Líbano, Siria y finalmente Irán, que quizá será el trampolín hacia la catástrofe final… que tiene como “término último” el Reino del Anticristo final.

LOS PELIGROS DE LA TORPEZA

 


 

La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia, no existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está muerta, o sólo vive exteriormente, porque perdió el espíritu. Siendo la fe el fundamento de la vida sobrenatural, la tolerancia en materia de fe es el punto de partida para todos los males, especialmente para las herejías.”

Mons. Antonio de Castro Mayer

 

“La Iglesia Católica es una institución que estoy obligado a considerar divina; pero para los no creyentes, una prueba de su divinidad podría encontrarse en el hecho de que ninguna institución meramente humana, conducida con tan bribona imbecilidad, habría durado ni una quincena.”


Hilaire Belloc

 

 Por P. FLAVIO MATEOS

 

El connotado intelectual E. Michael Jones, había hasta ahora demostrado con creces su lucidez en algunos temas concernientes a lo que él llama “guerras culturales”. Sus libros son muy destacables y nos resultan del mayor interés. Sin embargo, no se caracteriza, por lo que comprobamos mejor ahora, por su lucidez ni probidad en materia religiosa. Por el contrario, y lo decimos sorprendidísimos, ha cometido recientemente un artículo que es una fenomenal burrada, para decirlo en un lenguaje llano y muy gráfico. No merece ser descripto de forma más elegante, lo que no es sino un brulote impertinente, carente de fundamentación. Una grosería disfrazada de piadosa reconvención. Un improperio irresponsable.

Hasta ahora habíamos visto, leído, escuchado, muchas tonterías y algunas incluso con notoria mala intención, contra las consagraciones de la FSSPX (y dejamos constancia que no pertenecemos a esta organización de la cual somos muy críticos, no sin razón). Ninguno de esos artículos, salidos generalmente de conservadores o pseudo-tradicionalistas, tiene un serio sostén como para impugnar las consagraciones. El problema del Dr. Jones es que supera la torpeza de todo l0 anterior, haciendo uso de un sentimentalismo pueril para anunciar a los miembros de la Fraternidad su ineluctable caída en el averno, luego de las consagraciones episcopales. ¿Éste hombre le habría lanzado la misma diatriba a San Atanasio?

Copiamos el artículo, con nuestros comentarios entre corchetes:

ARMENIA CONSTRUYE LA IMAGEN DEL CRISTO MÁS GRANDE DEL MUNDO; SE ELEVARÁ SOBRE UN PEDESTAL DE 44 METROS

 


A partir de este mes de enero de 2026, la imagen de Jesús más grande del mundo será la estatua que se construye en el monte Hatis, cerca de Ereván, Armenia.

La estatua, que se encuentra en construcción avanzada, tendrá una altura total de 77 metros y estará conformada por una figura de 33 metros, la cual irá sobre un pedestal de 44 metros.

Esta imagen supera al monumento de Cristo Protector que se encuentra en Encantado, Brasil, que posee 43.5 metros y que fue inaugurado en 2025; al igual que al Cristo de la Concordia que se encuentra en Cochabamba, Bolivia, con una altura de 40.44 metros; y al más conocido Cristo Redentor ubicado en Río de Janeiro, Brasil, el cual posee 38 m de altura.

Y aunque en Indonesia también se alza un Cristo de más de 60 metros de alto (incluyendo pedestal), la imagen de Armenia también lo supera.

La figura mide 33 metros (en honor a la edad de Cristo) y se apoya sobre un pedestal de 44 metros, sumando un total de 77 metros. | Foto: Redes sociales

Un gran símbolo

El proyecto es conocido como "Salvador del Mundo", el cual se levanta como un símbolo de esperanza, unidad y cultura para el pueblo armenio.

Cabe mencionar que Armenia se convirtió en el primer país en adoptar el cristianismo como religión estatalpor lo que la fe cristiana juega un papel fundamental en la identidad cultural del país.

La imagen se constituye en un recordatorio de la resiliencia del pueblo armenio frente a los genocidios y conflictos territoriales por los que ha tenido que atravesar.

Es diseñada por el escultor Armen Manvelian, la cual se caracteriza por ser una figura imponente en la montaña, la cual se eleva a 2,528 metros sobre el nivel del mar en el monte Hatis.

El material en el que se construye es acero inoxidable, para que resista las inclemencias del tiempo, simbolizando además la durabilidad de la fe.

La obra será un espacio de reflexión, oración y encuentro, el cual contará con áreas recreativas, además de espacios para eventos culturales.

Con este panorama, el lugar no solo atraerá a turistas, sino que también fomentará un sentido de comunidad y de fe entre los residentes de la zona y los visitantes.

Misma razón por la que el proyecto genera gran expectativa entre fieles, líderes religiosos y el sector turístico, ya que se prevé un aumento significativo de visitantes luego de que la obra sea inaugurada.

La figura se encuentra a 2,528 metros sobre el nivel del mar en el monte Hatis. |

Es así como Armenia busca consolidarse como un destino clave del turismo religioso y cultural, al mismo tiempo que rinde un sentido homenaje a la figura de Jesucristo con una de las obras más imponentes del mundo.

https://www.elpais.com.co/mundo/armenia-construye-la-imagen-del-cristo-mas-grande-del-mundo-se-elevara-sobre-un-pedestal-de-44-metros-1036.html

 

 

25 DE MAYO DE 1810: LA PRINCIPAL RAZÓN DE LA LEGITIMIDAD DE LA AUTONOMÍA

 



Por ENRIQUE DÍAZ ARAUJO (1934–2021)

 

En un nuevo aniversario de los sucesos de mayo de 1810, y ante las actuales y extrañas posturas de ciertos llamados «hispanistas», adversos a la independencia de los países hispanoamericanos durante el S.XIX, estimamos oportuno publicar un pequeño pero muy esclarecedor fragmento del capítulo titulado «Otra utopía: El Pseudo-Carlismo americano» que integra el libro «Ensayos ásperos» de Díaz Araujo[1].

[...]

 

Sin embargo, el argumento legitimador central radicaba en la peculiaridad e intangibilidad americana, frente al caso concreto de la cautividad del monarca que se ceñía la Corona de Castilla.

En tal sentido, cabe adelantar que en 1810 los gobiernos provisionales de las Juntas Americanas fueron legítimos (por lo menos, tan legítimos como los de las Juntas Peninsulares), mientras el Consejo de Regencia de Cádiz fue claramente usurpador (porque violaba la peculiaridad americana, pactada en 1520, y porque la Junta Central no tenía facultades para nombrarlo).

Resulta que los neocarlistas, que con tanta delectación examinan las luchas internas de los criollos independentistas americanos, pasan como sobre ascuas ante el tema de las Regencias gaditanas. No dicen, por ejemplo, que fueron varias, peleadas entre sí, y que a su regreso Fernando VII apresó a sus miembros por traidores. Menos aún quieren recordar que John Hooklan Frére, vicecónsul sustituto inglés en Cádiz, fue quien inventó la idea del susodicho Consejo y hasta procedió a designar a cuatro de sus cinco integrantes, para que gobernaran el extinto Imperio Español desde el islote de León[2]. Por razón de su liberalismo impugnan a gobiernos independentistas americanos; pues, para liberalismo de tomo y lomo había en la metrópolis desde Carlos III, con Godoy y ni qué decir con la Junta Central de Sevilla y las Cortes gaditanas[3]. Exaltan el fidelismo demodé de negros, zambos, indios o mulatos, como si el tema subjetivo de las castas pudiera sobreponerse al análisis jurídico objetivo de la peculiaridad del Reino de Indias. Eligen para ilustrar el liberalismo de los fundadores de la Independencia a personajes como Miranda, Nariño, Moreno, Monteagudo o el Bolívar de la juventud. Por lo tanto, deciden omitir el análisis de las ideas políticas de Agustín de Iturbide, José de San Martín o el Bolívar tardío[4], los tres grandes Libertadores, combatidos, como es sabido, por los Liberales[5]. También manifiestan que las diferencias de Saavedra con Moreno no eran significativas[6].

La tesis neocarlista ha sido expuesta por Luis Corsi Otálora quien, al tratar de la «trágica vituperación de la estirpe familiar», asegura que los americanos creían en: «presunta vacancia del trono producida por el secuestro bonapartista de sus monarcas. Maliciosa versión…típica maniobra subversiva que no se atrevía a explicar sus verdaderos objetivos»[7].

Cierto es que en tan malvada especie incurrieron también la mayoría de las Juntas instaladas en España en 1808, quienes, ruinmente entendieron que el apresamiento de Fernando VII en Valençay suponía la vacancia -provisional, desde luego- de su trono[8]. Verdad es que las susodichas Juntas peninsulares más adelante recapacitaron, y, reemplazando al Rey, legalizaron a los gobiernos peninsulares burgueses. Por lo menos, eso es lo que asevera Corsi Otálora:

«En tan patéticas circunstancias como las de entonces, las varias “Juntas” de la Metrópoli, en seguimiento a normas directrices del Estado Hispánico, ya habían transmitido tanto legalidad como legitimidad al “Consejo de Regencia”. Otra cosa era que en los Reinos y Provincias de Ultramar, algunos grupúsculos pequeños pero influyentes, pretendiesen, con retardo, desconocerle; alucinados por supuestas ventajas materiales, cuyos atractivos espejismos les eran ofrecidos a través de Logias masónicas manipuladas desde el exterior por contrapuestas influencias de Francia y Gran Bretaña»[9].

La ardua cuestión de si un gobierno de burgueses podía representar al Rey, y asumir su herencia (no vacante, según Corsi O.), queda así resuelta de un plumazo. De un plumazo democrático y revolucionario, digamos de paso[10]. Empero, aun con ese gambito, no probado, continuaba pendiente el punto central de todo este problema: el de la peculiaridad americana. Esto es, de si aunque las juntas metropolitanas se avinieran a reconocer al Consejo de Regencia, si aquel acto peninsular obligaba de alguna manera a los americanos.

Vayamos examinando la cuestión por partes.

miércoles, 20 de mayo de 2026

EL DEBER DE RESISTIR

 



¿Desarrollo o contradicciones?


Al católico convenientemente informado, y con mayor razón al sacerdote y al religioso, hoy se le impone la siguiente elección: o resistir a la nueva corriente eclesial y entonces ser acusado de rebelión contra la autoridad, o bien, adaptándose a esta orientación, negar ipso facto la infalibilidad de la Iglesia, que hasta el Vaticano II, en lugar de “guardar, transmitir y explicar fielmente el depósito de la Fe” (Primer Concilio Vaticano), habría durante tantos siglos ignorado, errado y jurado “sin saber lo que debía creer” (San Vicente de Lérins: Commonitorium).

La adaptación a la nueva orientación eclesial es, sin duda alguna, más cómoda para la naturaleza humana, que detesta el esfuerzo y la lucha; pero es el camino más directo hacia la apostasía y está igualmente en oposición al más elemental sentido común. Admitiendo que las contradicciones actuales con lo que siempre fue creído, enseñado y, por tanto, puesto en práctica en la Iglesia, provengan de esta misma Iglesia, ¿por qué se debería prestar fe hoy a una institución que se equivocó ayer y que podría entonces equivocarse también hoy?

Estos mismos innovadores que imponen sus innovaciones en nombre de la Iglesia parecen resentirse del peso decisivo de esta objeción y por eso afirman que las novedades actuales “se inscriben en la única Tradición de la Iglesia” (cardenal Ratzinger), como si fueran desarrollos de la única e inmutable verdad. Pero no basta afirmar que una novedad se inscribe en la Tradición de la Iglesia; es necesario que realmente se inscriba en ella, y esto es evidentemente imposible cuando estas novedades chocan abiertamente con la Tradición. A menos que se quiera renunciar a la lógica, con su principio de no contradicción, y a las declaraciones solemnes del Primer Concilio dogmático Vaticano sobre la inmutabilidad sustancial de la Tradición (Dz. 1800), incurriendo en la excomunión del canon correspondiente (Dz. 1818). En realidad, la única e inmutable Verdad no puede desarrollarse y, por tanto, progresar, como jamás progresó durante dos mil años, por medio de contradicciones. Las contradicciones doctrinales en la Iglesia siempre fueron denominadas errores o herejías; no pueden ser propagadas como si fueran progreso y desarrollos doctrinales, salvo en el triunfo actual de la herejía modernista, cuya esencia reside precisamente en considerar que “en la tradición, todo es relativo y sujeto a cambios” (San Pío X, Alocución consistorial, A.A.S. 1.40, 1907, p. 268).

Por tanto, a las almas rectas, a las cuales la “perversión modernista de la inteligencia” (Marcel de Corte) aún no les ha quitado el “miedo a la contradicción” (R. Amerio), se les impone el deber de resistir a la nueva orientación eclesial porque ella está, en todos los ámbitos, en contradicción con el pasado de la Iglesia.


El arma de los innovadores


Para evitar o al menos contener esta resistencia, los autores y partidarios de este vuelco modernista en la Iglesia recurrieron a numerosos medios, pero sobre todo al arma de la obediencia.

Pero entonces surgen tres preguntas:

1.     ¿Obediencia a qué?

2.    ¿Qué obediencia?

3.    ¿Obediencia a quién?


¿Obediencia a qué?


Desde el Concilio, la Iglesia ya no dio una orden que tenga las características propias de una orden, de modo que se sepa con exactitud: cuál es el objeto de esta orden y si el legislador tiene voluntad de obligar.

La propia reforma litúrgica, que fue durante largo tiempo el punto neurálgico del conflicto, no tuvo una real y correcta promulgación jurídica, si es cierto que la promulgación de una nueva ley debe hacerse “de tal modo que revele la voluntad del legislador de establecer la ley, y que coloque a la comunidad en condiciones de conocerla” (Roberti Palazzini, Diccionario de Teología Moral, voz: promulgación de la Ley). Ahora bien, el propio cardenal Bugnini, factótum de la reforma, tratando de la “obligación del [nuevo] misal”, nos demuestra que jamás se consideró oportuno responder a las insistentes peticiones de los Obispos para una declaración oficial. Cuando, a instancia de Mons. Sustar, Secretario del Consejo de las Conferencias Episcopales Europeas, la Congregación para el Culto elaboró una respuesta y la sometió al Secretario de Estado, éste respondió el 15 de octubre de 1973 (prot. n.º 243874): “Dada la delicadeza del asunto, objeto de polémica, parece oportuno que Vuestra Excelencia responda a quien le escribió de manera enteramente personal, por una carta no oficial y sin número de protocolo”: “Se quería esclarecer el problema sin ofender a nadie”, escribe Mons. Bugnini.

PROXIMA APARICION: "A TRAVÉS DE LA BIBLIA"

 



 Para información sobre el libro escribir a:

fatimayrusia@gmail.com


“JUDEO/CRISTIANOS” Y “JUDAIZANTES”

 



por DON CURZIO NITOGLIA

 

Introducción: un problema de máxima actualidad

 

El tema de este artículo podría parecer cronológicamente superado. Sin embargo, tanto 1.º desde el punto de vista teológico (después del Concilio Vaticano II, con la Declaración Nostra aetate del 28 de octubre de 1965; luego con la teología claramente judaizante de Juan Pablo II desde 1978 hasta 2005; retomada y continuada por Benedicto XVI desde 2005 hasta 2013); como 2.º desde el punto de vista hegemónico cultural/político/económico (con la Religio holocáustica, el único dogma que no puede ser puesto en discusión ni siquiera en la posmodernidad); como 3.º desde el punto de vista bélico (con el nacimiento del Estado de Israel en 1948 hasta el genocidio de los gazatíes y cisjordanos desde 2024 hasta 2026…), el problema del Judeo/Cristianismo y de los Judaizantes ha vuelto al primer plano con una enorme fuerza y actualidad.

Por ello, para ser comprendido en toda su importancia y gravedad —que nos está conduciendo hacia un conflicto universal—, debe ser afrontado primero desde un punto de vista teológico para poder luego ser resuelto políticamente, socialmente, económicamente y militarmente.

En efecto, mientras se siga considerando que Israel es el “Mesías militante” de los Goyim, que (según el Talmud) son una especie de “animales parlantes” al servicio de Israel, no habrá paz sobre esta tierra.

 

LOS JUDEO/CRISTIANOS:

 

Cristianos de religión, pero de etnia hebrea.

El término Judeo/Cristianismo se aplica —en sentido estricto— a los “Cristianos nacidos judíos, los cuales sostenían que la Ley ceremonial del Antiguo Testamento no había sido abolida y entraron así en conflicto no sólo con san Pablo, sino con el Cristianismo mismo”.

 

Complot contra la Iglesia de Cristo

 

Ellos, desde el nacimiento mismo de la Iglesia de Cristo, que perfeccionaba la Antigua Alianza, comenzaron a sembrar errores doctrinales y cizaña práctica entre las filas de los Cristianos, presumiendo ser una “raza superior” ante la cual debían inclinarse incluso Cristo y el Evangelio.

No satisfechos con haberlo crucificado, al constatar el nacimiento de una numerosa comunidad de Cristianos, intentaron matar al Cristianismo, ya no de manera cruenta, como hicieron el Viernes Santo en el Gólgota, sino de modo incruento, mediante el complot secreto y la infiltración subterránea, para transformar el Evangelio de Cristo desde dentro y devolverlo al viejo fariseísmo talmúdico y cabalístico.

Esta infiltración en el seno de la Iglesia de Cristo (como lamentó san Pío X, hasta el punto de llamar al Modernismo “secta secreta”) nunca ha cesado, así como tampoco el complot contra la Roma de los Papas, que —en la Nueva Alianza— ha tomado el lugar de la Jerusalén deicida, la cual había renegado no sólo de Cristo, sino también del Antiguo Testamento, que está enteramente referido al Nuevo y Eterno.

 

LINEA MEDIA, VERDAD A MEDIAS

 


Por IGNACIO KILMOT

 

Por línea media nos referimos a ciertos publicitados conservadores en la Iglesia que, lejos de reclamar ni siquiera la permisión de la misa tradicional, son bi-ritualistas sin complejos y aceptan sin aversión las demoledoras reformas salidas del revolucionario Concilio Vaticano II. Suelen clamar contra lo que llaman “abusos”, y sólo contra éstos, sin ser capaces de identificar la causa de estos “abusos” en la estructura y la ideología montada por los modernistas para hacerlos posibles. Y a pesar de todo esto, a pesar de su aceptación de la revolución litúrgica y doctrinal neo-modernistas, se suelen presentar mediáticamente como contrarrevolucionarios y antiliberales. Así nomás. Luego, consecuencia lógica de su adscripción a la estructura oficial bajo el poder de los liberales, ellos se muestran furibundos anti-lefebvristas. Señal impecable de que están cooptados por el amor a la legalidad por encima del amor a la fe y la verdad.

Sobran ejemplos de su conducta incoherente. Para ellos siempre se trata de ver los errores en determinados personajes subalternos, pero jamás en las más altas instancias de la Iglesia. Por, ejemplo, uno de estos sacerdotes (“Que no te la cuenten”) verá claramente la estafa de una falsa vidente que montó un negocio mediático con las supuestas revelaciones que recibiría de Dios y la Virgen (“Luz de María”). Y clama contra la mujer que afirma, sin sonrojarse, que la Virgen le dijo que debíamos estar todos unidos y ser fieles más allá de una Iglesia o denominaciones religiosas determinadas. Aberrante, por supuesto. Pero, ¿no es este el mensaje que, indirectamente y no tanto, se nos viene dando desde que se instaló el ecumenismo y el diálogo interreligioso del Concilio? ¿No es la de esa mujer una posición coherente con la adoptada por los papas conciliares a través de los encuentros interreligiosos de Asís, o el último que hubo en Roma con León XIV? Claro está, es más fácil criticar a esa mujer desdichada que a las altas autoridades eclesiásticas, sobre todo si fueron “canonizados” como Juan Pablo II… “Parresía”, le llaman.

Otro ejemplo, sobre el que vamos a extendernos, de esta verdad a medias, lo tenemos en una entrevista realizada por el P. Javier Olivera Ravasi  (https://www.youtube.com/watch?v=rqnkR6_iolw)   a un joven argentino que es monje y sacerdote benedictino de la abadía de Le Barroux, Francia. Esta abadía es presentada erróneamente en los medios conservadores como enteramente tradicional, pero, como sabemos, es parte del movimiento de los “ralliés” que pactaron con Roma seguir siendo tolerados en ciertas prácticas tradicionales a cambio de no criticar el Vaticano II ni los errores doctrinales de las autoridades modernistas. Una prueba de eso la tenemos cuando el joven religioso menciona la crisis que atravesó en su momento el monasterio, diciendo: “los cambios, empezaron cuando el prior de esta fundación empezó a introducir cambios a partir de las interpretaciones de… siguiendo el Concilio Vaticano Segundo, o una falsa interpretación, como cada uno lo quiera entender”. El Concilio es intocable: el problema es la interpretación desviada de algunos…Pero, como sabemos, esto está completamente desmentido por todos los que seriamente se han dedicado a estudiar los documentos del Concilio.

EL DOBLE RASERO ECLESIADÉISTA: SILENCIO SOBRE LOS ESCÁNDALOS DE ROMA, VITUPERIOS CONTRA LAS CONSAGRACIONES DE ECÔNE

 


por XAVIER CELTILLOS

 

Existe, en el orden de la polémica eclesial contemporánea, pocos espectáculos más edificantes que el de un contradictor sorprendido en flagrante delito de mala fe. Tal es precisamente el caso de esas comunidades Ecclesia Dei que, desde el anuncio de las próximas consagraciones episcopales (1) de la Fraternidad San Pío X, rivalizan en celo para condenar lo que denominan con énfasis un «acto cismático». ¡Curiosa premura por parte de instituciones que, frente a los escándalos doctrinales más graves emanados de Roma misma, observan el más perfecto de los silencios! Esta geometría variable en la indignación merece detenerse en ella, pues ilumina crudamente la verdadera naturaleza de lo que conviene llamar el eclesiadéismo contemporáneo.

El silencio cómplice frente a las desviaciones romanas

Recordemos primero los hechos. La Fraternidad San Pío X se pronunció sobre Amoris laetitia el 2 de mayo de 2016 para denunciar, con notable lucidez, los errores contenidos en esta exhortación postsinodal que trastocaba la doctrina tradicional sobre el matrimonio y la familia. ¿Dónde estaban entonces las voces de la Fraternidad San Pedro, del Instituto de Cristo Rey Sumo Sacerdote, del Instituto del Buen Pastor y de todas esas comunidades que hoy se envuelven en los harapos de la ortodoxia? ¿Dónde estaban sus protestas frente a lo que constituía, sin embargo, una revolución pastoral de una amplitud inaudita?

El silencio fue total. Peor aún: fue cómplice. Porque estas comunidades “eclesiadéistas” deben, a cambio, reconocer la nueva misa como un rito legítimo y abstenerse de denunciar los errores del Vaticano II. He ahí el precio de su reconocimiento canónico: la aceptación tácita de todas las desviaciones, con tal de que se les conceda el uso de la liturgia tradicional. Tal silencio constituye, en sí mismo, una complicidad culpable.

Esta actitud no es nueva. Para obtener el reconocimiento canónico de la Iglesia conciliar, las comunidades Ecclesia Dei aceptaron callar sobre los errores y escándalos doctrinales de la jerarquía eclesiástica, e incluso justificarlos. El ejemplo del monasterio de Le Barroux es, a este respecto, particularmente elocuente. Dom Gérard, superior del monasterio de Le Barroux, había declarado que el reconocimiento de su monasterio por Roma no iba acompañado de “ninguna contrapartida doctrinal o litúrgica”, y que “ningún silencio sería impuesto a su predicación antimodernista”. Los hechos demostrarían luego la vanidad de tales garantías: algunos años más tarde, el monasterio de Le Barroux se convertía en defensor del concilio Vaticano II y de la libertad religiosa.

La indignación selectiva de los reconciliados

Pero he aquí que la Fraternidad San Pío X anuncia su intención de proceder a nuevas consagraciones episcopales y, de repente, ¡milagro! Las lenguas se desatan, las plumas tiemblan, la indignación estalla. El número de abril de 2026 del Courrier de Rome propone un estudio doctrinal de primer orden sobre la naturaleza del episcopado, en respuesta a las críticas formuladas por el movimiento Ecclesia Dei, especialmente la Fraternidad San Pedro. Porque hay que reconocer que estas comunidades, tan prontas al silencio frente a los extravíos doctrinales de la jerarquía moderna, recuperan súbitamente una voz atronadora cuando se trata de condenar los actos de resistencia tradicional.

SATANÁS CREE EN ROMA

 


por PEDRO GÓMEZ CARRIZO

 

La nota del cardenal Fernández contra la FSSPX abre una pregunta más grave que la del cisma selectivo: si Satanás tentó a Cristo y pidió cribar a Pedro, ¿por qué habría de mantenerse lejos de los dicasterios, los seminarios y los despachos donde se custodia, o se desfigura, la fe?

Ayer el cardenal Fernández volvió a dar su nota. En ella recordaba «formalmente» que las ordenaciones episcopales de la FSSPX constituyen un acto cismático, y que el cisma comporta la excomunión.

Lo primero que llama la atención es ver palabras tan gruesas salidas de una pluma tan fina. ¡Cisma! Esa palabra vetusta, con el sonido metálico de las advertencias romanas, en boca de un cardenal tan juvenil; ese grave concepto, que conserva el peso antiguo de las cosas últimas y sagradas, en la mente de un cardenal liviano, amante de la modernidad, y de todas sus cosas.

Hay que tomarse en serio la nota breve. La sucesión apostólica no es una herencia privada, ciertamente, y consagrar obispos sin mandato pontificio hiere la unidad visible de la Iglesia. Pero cabe preguntarse por qué Roma pronuncia la palabra «cisma» con tanta solemnidad cuando mira hacia Écône y se la queda dentro cuando asiste a toda esa colorida y colorista panoplia de rupturas doctrinales, litúrgicas, morales y sacramentales que desde hace décadas han entrado por la puerta grande de la Iglesia oficial.

De esa vistosa procesión de cromatismo convertido en programa acabamos de tener una estampa difícil de superar con la reciente visita de Sarah Mullally. La arzobispa de Canterbury ha sido recibida en el Vaticano con las formas propias de una dignidad eclesiástica e introducida en una oración común bajo techumbre apostólica. Ninguna nota breve ha tenido a bien recordar que León XIII declaró en Apostolicae curae la nulidad de las ordenaciones anglicanas, y que a esa nulidad se añade ahora, en una especie de desafío teatral, el hecho de que se trate de una mujer. Con la mayor naturalidad, a una figura que la doctrina católica no puede considerar obispo bajo ningún concepto, Roma la trata en público como si lo fuera, y la amable coreografía de la escena transmite urbi et orbi tanta aprobación como desaprobación la seca nota breve de Fernández.

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

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