Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

lunes, 17 de agosto de 2026

LA REPARACION EN LA DEVOCION AL CORAZON DE MARIA

 


Por P. SANTIAGO NAVARRO, C.M.F.

Del libro TEOLOGIA DE FÁTIMA, Editorial Coculsa, Madrid, 1961.

 

El estudio de la devoción al Corazón de María sigue analógicamente los por que el de la devoción al Corazón de Jesús. Por eso, no pensamos detenernos mucho en el desarrollo de estas consideraciones. En su estudio sobre el Corazón de María, afirma Campana que, como la del Corazón de Jesús, la reparación tiene en la devoción al Corazón de María un puesto privilegiado. Tampoco aquí orientaba San Juan Eudes la devoción en el sentido reparador, dado luego por Santa Margarita. Sus ojos se volvían con frecuencia a los dolores del Corazón de María, pero pensaba que la consideración y el recuerdo de estos dolores, causados por nuestros pecados, deben inducirnos, más que a la reparación, al arrepentimiento y a una renovación de nuestra vida. A pesar de todo, afirma Campana, “es innegable que la idea de la reparación al Corazón de María se va abriendo camino, y es ya ampliamente practicada. Se ofrecen para ello la comunión y la misa de los primeros sábados de mes. No está lejano el tiempo, no hace falta ser profeta para saberlo, en el que esta reparación será una parte esencial de esta devoción”.

Los títulos de la Virgen a esta forma especial de su culto son, análogamente, los mismos que vimos en el Corazón de Jesús: un título de Justicia y un título de amor.

Un título de Justicia, porque los pecados de los hombres son también un atentado contra los derechos que la Virgen tiene sobre ellos. Un título de amor, porque la obra de María en la redención del mundo es, como la de Jesucristo, obra de amor.

Nadie puede poner en duda los derechos de María sobre los hombres, como Madre, Corredentora y Dispensadora de todas las gracias. En la misma medida en que el pecado fue causa de los dolores redentores de Cristo, lo fue de los sufrimientos de la Corredentora. Y el pecado, que hoy vuelve a crucificar a Cristo, puede ser paralelamente considerado un atentado contra la Corredentora. La intensidad de los sufrimientos padecidos por María en la hora de la redención no pueden dejarla hoy indiferente a la suerte de los redimidos. Y el oficio principal que su misión corredentora le da en el cuerpo místico la hace más sensible a todos los males de sus miembros.

Como Madre, es también sensible a las ofensas inferidas a su Hijo Jesucristo, y al mal que a sí mismos se causan los pecadores. Pecando, violan éstos los derechos que la Virgen tiene sobre ellos, en razón de su Maternidad espiritual; la rebeldía contra Dios es también, en cierta medida, insolencia y rebeldía contra la Virgen, y la herida causada en el Corazón divino por la ingratitud de los hombres hiere, del mismo modo, el Corazón de la Virgen.

Todo esto es consecuencia de la unión íntima que Dios estableció entre el Redentor y la Corredentora; nuevo Adán y nueva Eva, que el árbol de la cruz unió en el dolor y en el amor, en el uno como fuente, en la otra, como canal de gracia".

Los dolores de la Virgen no estaban yuxtapuestos a los de Jesús. Son idénticos en la causa; están ordenados al mismo fin; el Corazón de María es el resonador, y su dolor es el eco de los dolores del Corazón de Cristo.

No deja de sorprender la unanimidad con los Pontífices últimos, que se han sucedido en el gobierno de la Iglesia, han llamado la atención de los fieles sobre este aspecto de la vida de la Virgen, del que deriva este carácter reparador de su devoción. San Pio X lo deduce de lo que la Virgen trabaja en el cielo por sus hijos. Comenta el santo Pontífice la conocida visión del Apocalipsis (12, 1 ss), en la que se muestra una mujer vestida del sol... y que estaba encinta, y dice: “Clamaba al dar a luz, y era que sufría en el parto. Vio pues Juan a la Santísima Madre de Dios gozando de la bienaventuranza eterna, y, sin embargo, sufriendo por un parto misterioso. ¿Cuál? El nuestro... El sufrimiento del parto significa el deseo y el amor con que la Virgen desde el cielo vigila y trabaja con ruegos asiduos para que sea completado el número de los predestinados".

En 1904 enriquecía ya con indulgencias la práctica de la comunión reparadora en los primeros sábados de mes; y el 3 de junio de 1912 concedía indulgencia plenaria a cuantos, previa confesión y comunión, practicaran el ejercicio de la reparación mariana.

Benedicto XV, el 9 de noviembre de 1920, concedía indulgencia plenaria in articulo mortis a todos los que practicaran este ejercicio durante ocho primeros sábados de mes seguidos.

En su Encíclica Ingravescentibus malis, Pío XI, respondiendo a injurias lanzadas en un escrito contra la santísima Virgen, exhorta a que, “unidos a los Obispos y pueblo que veneran a la Virgen María como Reina del pueblo de Polonia, cumpliendo un deber de piedad, ofrezcamos a la misma augusta Reina nuestra la debida reparación”. No se trata, ciertamente, de una forma especial de devoción, pero contiene todos los elementos que en ella son necesarios para que pueda darse la verdadera reparación.

Pío XII habló muchas veces de este tema, y hemos de citar más adelante algunas de las enseñanzas dadas por este gran Maestro, ofrecido por Jesucristo a su Iglesia en estos tiempos difíciles.

Si examinamos tanto la tradición como algunos documentos del Magisterio de la Iglesia, encontramos que se habla en ellos con relativa frecuencia de dolores y sufrimientos de la Virgen; de ofensas inferidas a la Virgen, Todo lo cual, como hemos dicho al hablar de la devoción al Corazón de Jesús, pide una reparación. En este lugar hicimos notar cómo Jesucristo y los bienaventurados tienen una esperanza que será saciada sólo cuando haya llegado al cielo el último de los predestinados; en tanto llega esa hora, hay en el cielo un afecto de compasión, y una especie de inquietud, por la que se puede decir, en cierto sentido, que los santos sufren con todos los miembros del cuerpo místico que padecen en la tierra, aunque notábamos que las palabras no tienen un significado totalmente idéntico en ambos casos. La Virgen es miembro privilegiado del cuerpo místico, y, en razón de tal, participa más intensamente que todos los miembros, exceptuado Cristo, Cabeza del cuerpo, de los sentimientos de compasión y solicitud por los miembros que aún se encuentran peregrinando por este valle de lágrimas.

¿POR QUÉ UNA SOLA MISA VALE MÁS QUE TODO EL ORO Y TODAS LAS PERLAS DE LA TIERRA?

 


Para responder a esta pregunta, leamos «El Vademécum de los jóvenes salesianos» de Don Luigi Barberis, sacerdote salesiano (1847-1927)


Cómo actúa la misa


La misa no actúa solo, como es el caso de las otras oraciones, ex opere operantis, es decir, según la devoción y la pureza de quienes las recitan; sino, como dicen los teólogos, ex opere operato, es decir, por sí misma. En efecto, aunque el instrumento que ofrece sea indigno, la ofrenda es la del cuerpo y la sangre de Jesús, siempre digna de ser escuchada por Dios, aunque sea ofrecida por un miserable. Puesto que es Jesús mismo quien se ofrece aquí, comprenderás cómo esta ofrenda es infinitamente más agradable a Dios que cualquier otra obra de piedad, por excelente y sublime que sea. Una misa vale ciertamente innumerables rosarios y otras oraciones, porque por el sacrificio de la misa nos apropiamos realmente de los méritos de la pasión y de la muerte de Jesucristo. Estos méritos así recibidos nos pertenecen realmente, y podemos ofrecer al Señor como verdaderamente nuestros los méritos del mismo Jesucristo.

La ofrenda es lo mejor que se puede hacer durante la misa; y por tanto, cuanto más frecuentemente y más sinceramente ofrezcas algo al Señor, más bien haces. Por consiguiente, cuando no estás presente en la misa, haces bien en ofrecer las numerosas misas que se celebran en el mundo. Pues cuanto más ofrezcas al Padre eterno la sangre de su divino Hijo, más se alegra Dios, más se pagan las deudas de nuestros pecados, más mérito se obtiene para el paraíso, más eficazmente se alivian las almas del purgatorio. Cuantas veces dices: «ofrezco, ofrezco», esto vale tanto como decir: pago, pago.

Pago para disminuir mis deudas, para comprar bienes celestiales, para liberar a las almas del purgatorio; pago para obtener gracias para aquellos por quienes ofrezco. Incluso la oración fuera de la misa tiene mucho valor ante Dios, pero en la misa, o uniéndose a la intención de las misas que se celebran, se ofrece un sacrificio real, se ofrece al mismo Jesucristo. Jesús se ofrece por nosotros a su Padre celestial; el valor es infinitamente mayor. Aunque seas un gran pecador, puedes estar seguro del perdón si ofreces la pasión de Jesús a su Padre eterno.


No hay ninguna comparación posible con la misa


¿Quieres saber, mediante una comparación, cuál es el valor de la misa? Vale más que todo el oro y todas las perlas de la tierra. Si alguien fuera dueño del mundo entero y ofreciera todo esto a Dios todopoderoso, su don seguiría siendo infinitamente inferior al valor de una sola misa. Si este pudiera disponer igualmente de todo el paraíso y de sus felices habitantes, y ofreciera todo esto a Dios, tampoco esta ofrenda podría compararse con el don que se hace a Dios por la santa Misa. Porque en la santa Misa se ofrece al Padre eterno un don tan excelente que vale tanto como el mismo Dios infinito y todopoderoso, con todas sus perfecciones, su majestad y su gloria.

No se puede ir más lejos en la explicación del valor de la santa Misa, porque no se puede encontrar ni pensar en nada más grande que supere la divinidad o el infinito. Si das un trozo de pan o un vaso de agua por amor a Dios, Jesús nos ha dicho que esto ya tiene un gran valor. Si un príncipe ofrece sus riquezas, un emperador su imperio por amor de Dios, es un heroísmo digno de ser alabado durante todos los siglos. Pero cuando el sacerdote (y el pueblo que asiste a la santa Misa) ofrecen al Padre eterno al mismo Hijo de Dios, es una ofrenda de valor inestimable.


Grandes males se derivan del hecho de no comprender bien la santa Misa


Si lo que se ha dicho anteriormente sobre la gran eficacia del Sacrificio eucarístico es verdad, y es muy verdad, hay que decir que si continúas con tus pecados y no sientes de una vez por todas la fuerza para corregirte, es porque no asistes bien a este sacrificio.

Si los pecadores no se convierten y perseveran en su impenitencia hasta el final, ¿no será, quizá, por tu culpa? Porque si hubieras ofrecido por ellos la sangre de Jesucristo con una oración ferviente, sin duda se habrían convertido. Si el purgatorio todavía no está vacío de sus habitantes, ¿no será, quizá, porque entre todas las misas que se celebran, los fieles no asisten a ellas o no asisten bien?
Y si todavía no has alcanzado la perfección a la que estás llamado, ¿no será a causa de tu negligencia en ofrecer con el sacerdote al Padre eterno el sacrificio expiatorio que quita los pecados del mundo y que da la vida eterna? Si te hubieras encontrado presente en el Calvario, y con el amor que ahora tienes por Jesús, hubieras tomado en tus manos la sangre que corría por el suelo, si la hubieras ofrecido a Dios sosteniéndola en alto, con una confianza inquebrantable y un corazón contrito, ¿no es verdad que con esta sangre tan preciosa ofrecida a Dios habrías tenido confianza de obtener todas las gracias para ti y para aquellos por quienes la hubieras ofrecido?

Esto es lo que obtendrías ahora [pues en la misa se está en el Calvario], haciendo esta ofrenda con una gran fe y un amor ardiente. ¿Qué pecados son tan horribles que no puedan ser lavados por esta sangre tan preciosa? ¿Qué deudas son tan enormes que no puedan ser pagadas por este tesoro infinito? La sangre de Jesús es capaz de purificar, de perdonar y de pagar más que todo lo que el mundo puede ensuciar, acusar, endeudar. Pon una confianza ilimitada en la sangre de Jesús y ofrécela con mucha diligencia a Dios durante la santa Misa, y no temas que no obtendrás todo.

La santa comunión en la Misa


Si en la santa misa, además de ofrecer con el sacerdote la santa hostia, te unes también a él mediante la santa comunión, te unes al sacrificio, pero también participas con él en el sacramento. Tendrás, por tanto, mucho más mérito y muchas más gracias, pagarás muchas más deudas, y Dios será aún más convenientemente adorado y agradecido por ti. De modo que la Santa Iglesia, en el Concilio de Trento, exhorta vivamente a los fieles a asistir todos los días a la Misa, y expresa también el ardiente deseo de que cada uno comulgue sacramentalmente, y no solamente espiritualmente, cada vez que asiste a la santa Misa.


Extracto de “Il Cedro”, abril de 2025.


LA VERDADERA HISTORIA DE SAN MARTÍN: LIBROS RECOMENDADOS

 







CONTRA LA LEYENDA NEGRA ANTI-SANMARTINIANA

 


Durante décadas se ha inculcado en las escuelas, universidades y ámbitos académicos la falsa idea de que el proceso de independencia fue logrado gracias al apoyo de la Corona Británica. Se ha llegado al extremo de sugerir o afirmar directamente que el general J. de San Martín fue funcional a los intereses de los británicos. Hemos demostrado que ocurrió justamente todo lo contrario. Nada debemos los americanos, menos los argentinos, a esta nación, enemiga histórica, que sigue usurpando una parte de nuestro territorio y saqueando sus recursos naturales con impunidad. La violación de la soberanía, el robo y el desprecio de las libertades han sido y son las constantes de la política británica en el mundo. En la medida en que esta mentalidad colonial no se destierre es difícil que recuperemos la confianza en nosotros mismos como nación y que desarrollemos los anticuerpos necesarios para defender a la Patria de esta plutocracia de mercaderes y saqueadores enemiga de las libertades de los pueblos.

A través de estas líneas hemos analizado la documentación que suma un nuevo aporte a la historia del Libertador que supo batirse contra los británicos y sus aliados portugueses, contra los absolutistas y sus aliados ingleses y, ya exiliado, apoyó el gobierno de J. M. de Rosas y su gesta contra las potencias extranjeras. Sirvan estas líneas como un justo homenaje al Padre de la Patria y como una herramienta más para llevar a la Argentina al destino de gloria que se merece.

 

Sebastián Miranda, en la conclusión de su libro “José de San Martín contra el Imperio británico. El mito del agente inglés. Gran Bretaña contra la libertad de Hispanoamerica”, Ed. Gladius – Elevan.

 

 

SAN MARTÍN Y LA TRADICIÓN MILITAR ESPAÑOLA

 


Por GABRIEL CAMILLI

 

Cuando se recuerda a José de San Martín solemos imaginar al conductor del Ejército de los Andes, al vencedor de Chacabuco y Maipú o al Protector del Perú. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué hombre era antes de convertirse en el Libertador y, sobre todo, cuáles fueron las ideas que moldearon su carácter durante los veintidós años que sirvió como oficial del ejército español.

Esa pregunta no es menor. Ningún gran conductor aparece de improviso. Antes de conducir hombres, San Martín fue un joven oficial que se educó en una de las instituciones militares más prestigiosas de Europa. Entre 1789 y 1811 sirvió en el ejército español, combatió en África, en Portugal y en la Guerra de la Independencia española contra Napoleón. Aquellos años no fueron solamente una escuela de armas; fueron también una escuela de pensamiento y de carácter.

La historiografía ha destacado la influencia de la experiencia napoleónica. Sin embargo, suele olvidar que el joven San Martín se formó dentro de una tradición intelectual mucho más antigua: la del ejército español heredero de los Tercios y del Siglo de Oro. Allí convivían la lectura de tratados militares con las obras de Cervantes, Calderón de la Barca y los grandes autores de la literatura española. Estrategia y cultura no eran mundos separados; ambas contribuían a formar el carácter del oficial.

Uno de los libros fundamentales de ese ambiente fue las “Reflexiones Militares” del Marqués de Santa Cruz de Marcenado. Publicada en el siglo XVIII, esta obra constituye uno de los grandes tratados de estrategia anteriores a Clausewitz. Lo llamativo es que Marcenado no comienza hablando de batallas. Su primer libro está dedicado a las "virtudes morales, políticas y militares de un generalísimo". El mensaje es claro: antes que táctico, un conductor debe ser un hombre virtuoso. La guerra no puede separarse de la política ni la política de la moral. El ejército existe para servir al bien del Estado y no a la gloria personal del caudillo. Esa concepción integral de la guerra anticipa muchas ideas que un siglo después desarrollaría Clausewitz.

Resulta difícil no advertir la semejanza con la conducta del propio San Martín. Nunca buscó batallas por prestigio personal. Preparó responsablemente un regimiento modelo, como el regimiento de granaderos a caballo, planificó y ejecutó una de las campañas más difíciles de la historia militar como fue el cruce de los Andes y finalmente logró dotar a una  flota de poderío y de unidad de mando para poder dominar el Pacífico y llegar al Perú.

PUNCHAUCA: EL SAN MARTÍN DESCONOCIDO

 

Óleo de Juan Lepiani que representa la entrevista de Punchauca, entre el virrey del Perú José de la Serna y el Libertador José de San Martín.

 

Por GABRIEL CAMILLI


La figura del General José de San Martín ocupa un lugar eminente en la historia de la independencia sudamericana. Sin embargo, no ha estado exenta de controversias. Determinadas corrientes historiográficas han sostenido que su condición de héroe nacional sería el resultado de una construcción posterior, particularmente asociada a la obra de Bartolomé Mitre.

Según esta interpretación, San Martín no habría sido percibido como un héroe en su tiempo, sino que habría sido elevado a esa categoría mediante un relato político que buscaba dotar de fundamentos simbólicos a la nación.

Frente a esta postura, es necesario afirmar con claridad que San Martín fue un héroe histórico real, cuya grandeza no solo se funda en sus acciones concretas, sino también en el reconocimiento contemporáneo que recibió. El libro de José Luis Busaniche, San Martín visto por sus contemporáneos, es una de las fuentes más valiosas para reconstruir la imagen que tuvieron del Libertador quienes lo conocieron, combatieron junto a él o fueron sus adversarios.

Más aún, el análisis detallado de episodios poco conocidos -como la entrevista de Punchauca- permite reforzar esta afirmación, mostrando una figura compleja, estratégica y profundamente inserta en las tensiones de su tiempo, muy lejos de cualquier simplificación mítica.

NOCION DE HEROE

El punto de partida para abordar esta cuestión es la noción misma de héroe. Los pueblos no solo se organizan en instituciones, sino que también construyen su identidad en torno a figuras ejemplares que encarnan valores, orientan conductas y simbolizan momentos fundacionales.

El héroe político no es una invención ficticia ni un personaje idealizado en términos absolutos, sino un individuo excepcional cuya acción produce transformaciones decisivas en la historia.

En este sentido, San Martín cumple sobradamente con estas condiciones. El Cruce de los Andes, la liberación de Chile y la proclamación de la independencia del Perú constituyen hechos históricos verificables que exceden cualquier construcción discursiva posterior. Su figura no nace del relato: el relato surge a partir de la magnitud de su obra.

CONFUSION CONCEPTUAL

Quienes sostienen que San Martín sería un “mito” incurren en una confusión conceptual. Toda comunidad elabora narrativas sobre su pasado, pero ello no implica que los protagonistas de ese pasado sean ficticios. La diferencia entre simbolización e invención es fundamental. En el caso de San Martín, la evidencia histórica demuestra que su reconocimiento como figura eminente fue contemporáneo a sus acciones. Diversos gobiernos americanos decretaron honores en su nombre, y su figura fue celebrada en vida y tras su muerte.

En el plano cultural, numerosos escritores y poetas exaltaron su figura. Autores como Vicente López y Planes, Juan Cruz Varela y Olegario Víctor Andrade lo reconocieron explícitamente como héroe, evidenciando que su grandeza era ya percibida por sus contemporáneos. Estos testimonios invalidan la hipótesis de una creación tardía. No obstante, es en el análisis de la entrevista de Punchauca donde se revela con mayor claridad la inconsistencia de la tesis del “mito” y, al mismo tiempo, la profundidad del pensamiento político sanmartiniano.

MOMENTO SIGNIFICATIVO

Este episodio, ocurrido en 1821 durante la campaña del Perú, constituye uno de los momentos más significativos y, paradójicamente, menos difundidos de su trayectoria. En Punchauca, San Martín se reunió con el virrey José de la Serna en el marco de negociaciones destinadas a poner fin al conflicto entre realistas y patriotas. Lejos de limitarse a una discusión militar, el encuentro tuvo un carácter eminentemente político y reveló el proyecto institucional que el Libertador concebía para América.

La propuesta de San Martín fue clara y estructurada. En primer lugar, planteó el reconocimiento de la independencia del Perú como nación soberana. En segundo término, propuso la formación de un gobierno provisional -una regencia o junta- que organizara la transición política. Finalmente, y aquí radica el aspecto más controvertido, sugirió invitar a un príncipe de la casa de Borbón para que asumiera como monarca constitucional. Este plan implicaba una síntesis entre independencia y monarquía, orientada a garantizar estabilidad, legitimidad y continuidad institucional.

Lejos de tratarse de una maniobra engañosa, como algunos autores han sugerido, la propuesta fue presentada de buena fe y considerada seriamente por las autoridades realistas. El propio virrey La Serna llegó a calificar el plan como “admirable”, lo que demuestra que no se trataba de una estrategia improvisada, sino de un proyecto político viable. Asimismo, testimonios como los del comisionado Manuel Abreu y del colaborador sanmartiniano Tomás Guido coinciden en señalar la sinceridad de la iniciativa.

El plan de establecer una monarquía en América no estaba dirigido a un candidato indefinido, sino a Carlos María Isidro de Borbón y Parma. San Martín lo elige precisamente por sus cualidades morales y su carácter católico. Con esto, afirmamos que no es solamente una predilección monárquica para asegurar el orden o la normatividad, sino que es una predilección monárquica específica dirigida al mejor hombre de la casa de Borbón. Y para llevar a cabo esta maniobra San Martin mantiene una correspondencia fluida con su hermano Justo Rufino, quien servía en el ejército español.

LOS ENEMIGOS DEL GENERAL SAN MARTÍN: UNA POLÉMICA QUE AÚN NO TERMINA

 


Ciento setenta y seis años después, el conductor que la Argentina necesita volver a descubrir

 

Por GABRIEL CAMILLI

 

Hace ciento setenta y seis años murió José de San Martín. Sin embargo, pocas figuras de nuestra historia continúan generando un debate tan intenso sobre quién fue realmente, qué representó y cuál es el sentido de su legado. Quizá ello se deba a que los grandes hombres nunca pertenecen únicamente al pasado: también son objeto de disputa en el presente.

San Agustín enseñaba que una comunidad puede conocerse por aquello que ama. Esa intuición, desarrollada en La Ciudad de Dios, conserva una sorprendente actualidad. Los pueblos revelan su alma por los ideales que veneran, por los ejemplos que transmiten y por los hombres que eligen como modelos para las nuevas generaciones. También puede formularse la cuestión desde su reverso: la forma en que una sociedad discute, relativiza o incluso procura disminuir a sus grandes referentes dice mucho acerca de la jerarquía de valores que pretende afirmar.

Siglos más tarde, Max Scheler desarrolló la idea de los arquetipos y de las contrafiguras. Según prevalezcan unas u otras las sociedades se levantarán moral y espiritualmente o irán por el camino de la decadencia como comunidad.

Por lo tanto: existe un orden de los amores que determina la escala de valores de cada persona y de cada comunidad. Aquello que una nación admira -o deja de admirar- termina configurando su identidad histórica.

Desde la filosofía política clásica, Santo Tomás de Aquino recordaba que la prudencia del gobernante y la orientación hacia el bien común constituyen el fundamento de toda auténtica comunidad política. Por ello, la memoria histórica nunca es una cuestión meramente académica: los modelos humanos que una sociedad propone influyen decisivamente en la formación de sus dirigentes y en el rumbo de la vida pública.

Estas reflexiones ayudan a comprender por qué, ciento setenta y seis años después de su muerte, José de San Martín continúa siendo objeto de interpretaciones contrapuestas.

 

IMAGEN OFICIAL

 

La imagen oficial nos presenta al vencedor de Chacabuco y Maipú, al conductor del Ejército de los Andes y al héroe máximo de nuestra independencia. Sin embargo, detrás de esa figura aparentemente indiscutida persisten debates historiográficos que atraviesan más de un siglo.

Uno de quienes más contribuyó a replantearlos fue el historiador mendocino Enrique Díaz Araujo. Su extensa investigación cuestionó numerosas interpretaciones consolidadas y propuso recuperar al San Martín histórico: el militar formado durante más de veinte años en el Ejército español, heredero de la tradición política y cultural de la Monarquía Hispánica y conductor de una empresa genuinamente americana.

La respuesta habitual identifica a los ejércitos realistas como sus enemigos. Sin embargo, Díaz Araujo sostuvo que la cuestión es más compleja. San Martín no combatió a España entendida como nación, sino que actuó en el marco de la profunda crisis de legitimidad abierta por la invasión napoleónica de 1808. Más tarde surgiría otro conflicto decisivo con el proyecto político encabezado por Bernardino Rivadavia y el grupo dirigente porteño. Pero existe todavía una tercera batalla: la batalla por la Verdad histórica.

Diversos autores han señalado que la figura de San Martín fue progresivamente reinterpretada desde categorías ideológicas ajenas a su tiempo. Frente a esas lecturas, la tarea iniciada por Enrique Díaz Araujo y continuada durante décadas por el recordado Mayor José Antonioni no concluyó con ellos. Como ocurre en toda auténtica escuela de pensamiento, sus investigaciones abrieron un camino que otros estudiosos procuraron profundizar, ampliar y contrastar con nuevas fuentes y perspectivas.

En ese sentido, las obras de Antonio Caponnetto -especialmente Los arquetipos y la Historia, Poesía e Historia y San Martín: arquetipo de la Hispanidad-, de Sebastián Miranda en José de San Martín y el Imperio Británico, y del coronel Santiago Rospide en El sueño frustrado de San Martín constituyen una expresión de esa continuidad intelectual. Con enfoques y metodologías propios, estos autores han contribuido a enriquecer el debate historiográfico y a recuperar la figura de José de San Martín desde una lectura atenta a su contexto histórico, a su formación hispánica y a la complejidad de su pensamiento político y estratégico. Más que una coincidencia de opiniones, esta continuidad expresa la vitalidad de una tradición de estudios que entiende que la historia no es un relato cerrado, sino una búsqueda permanente de la verdad histórica.

No se trata solamente de una controversia entre especialistas. Como enseñaban San Agustín, Santo Tomás y Scheler, la manera en que una comunidad recuerda a sus grandes hombres expresa también aquello que considera digno de ser amado, imitado y transmitido.

Por eso, la discusión sobre San Martín nunca será un simple ejercicio erudito. En el fondo, constituye una discusión sobre nosotros mismos: qué conductor queremos proponer a las nuevas generaciones, qué virtudes deseamos conservar y qué idea de Nación aspiramos a construir.

 

TRES GRANDES COMBATES

 

Quizá la vida de San Martín pueda resumirse como una sucesión de tres grandes combates. El primero fue contra el expansionismo napoleónico; el segundo, por Hispanoamérica; el tercero continúa hasta nuestros días: la defensa de la verdad histórica frente a las deformaciones ideológicas.

Esa convicción inspira una de las iniciativas académicas del Instituto Elevan: la Diplomatura Universitaria "Liderazgo Sanmartiniano para el Siglo XXI: Lucidez y Coraje". Su propósito no consiste únicamente en estudiar episodios del pasado, sino en comprender cómo piensa un conductor estratégico y qué enseñanzas ofrece San Martín para la formación de los dirigentes del presente.

Nuestro recordado Mayor D. José Antonioni resumía ese desafío en una frase tan sencilla como profunda:

"Hay que traer a San Martín al siglo XXI"

No para adaptarlo a las modas del momento, sino para redescubrir la permanente actualidad de sus principios: la lucidez para comprender la realidad, el coraje para decidir, la austeridad en el mando, la primacía del bien común sobre los intereses personales y el liderazgo cimentado en el ejemplo.

 

PROFUNDAS INCERTIDUMBRES

 

La Argentina atraviesa una época de profundas incertidumbres. En ese contexto, estudiar a San Martín deja de ser un ejercicio de nostalgia para convertirse en una necesidad nacional.

Porque los pueblos que olvidan a sus grandes conductores terminan perdiendo también el rumbo de su propia historia. Y los que vuelven a ellos con inteligencia descubren que, dos siglos después, todavía tienen mucho que enseñar.

En la próxima entrega abordaremos la formación intelectual y militar de José de San Martín y cómo los más de veinte años de servicio en España forjaron al conductor del Ejército de los Andes.

 

https://www.laprensa.com.ar/Los-enemigos-del-general-San-Martinuna-polemica-que-aun-no-termina-574182.note.aspx

 

SAN MARTÍN EN PERÚ

 


“Entre los primeros actos de gobierno [en Perú] figuran: dar libertad a los hijos de esclavos, abolición de la pena de azotes, prohibición de que se injurie a los españoles, clausura del museo de la inquisición, que contenía las más torpes calumnias a la Iglesia, fundación de la biblioteca de Lima. Consagra la libertad de imprenta diciendo que los periódicos pueden circular libremente, pero: «A quienes abusen de esa libertad y atacan la moral pública, la religión o incitan a la rebelión o actos traidores, los somete a juicio de una junta conservadora de la libertad de imprenta». Sabio criterio que regula el verdadero uso de la libertad.

Fiel a sus principios en todos los demás actos de gobierno que sería largo enumerar (titánica obra que hace en catorce meses, lo que para otros sería cosa de muchos años, dice Alberto Palcos), se hizo querer profundamente por los peruanos, que aún hoy conservan un gran retrato suyo en la sala de audiencias del Cabildo. Las damas de Lima le obsequiaron una gran colcha de raso de seda, toda bordada por ellas, que San Martín trajo a Mendoza y obsequió a su comadre, Josefa Álvarez Delgado y que hoy se conserva en el Museo San Martín de Mendoza.

Ante su renuncia indeclinable, a pesar de la insistencia de los peruanos para que se quede, le regalan también el estandarte de Pizarro.

En 1821 ha promulgado el Estatuto Provisional, cuyo artículo 1º establece la Religión Católica, Apostólica, Romana, como religión del Estado, reconociendo el gobierno como uno de sus primeros deberes el mantenerla y conservarla por todos los medios que estén a su alcance. Cualquier ataque público o privado a sus dogmas o principios será castigado con severidad. Artículo 3º, nadie podrá ser funcionario si no profesa la religión del Estado.

Respecto a este artículo cabe recordar que en el Piamonte durante 1821, las logias masónicas comienzan a actuar y existe un caso similar: Carlos Alberto de Carignanno, nombrado regente de Saboya, quiere adoptar la constitución española, pero debe suprimirle la cláusula declarando la religión católica como del Estado, por imposición de la masonería, que lo llevaba al poder”.

 

Estela Arroyo de Sáenz, El secreto de San Martín, ediciones Gladius, 1993.

 

EL SUEÑO FRUSTRADO DE SAN MARTÍN

 


Por SANTIAGO ROSPIDE

 

Se han cumplido 200 años de la llegada de San Martín a Buenos Aires, acaecida esta un 4 de diciembre de 1823, luego de la inconclusa campaña militar y política al Perú.

Fue una llegada tortuosa, sabemos de los inconvenientes y las tensiones que desde antaño venía teniendo el gran capitán con la administración de Buenos Aires, y que en ese momento se habían agravado, principalmente por la presencia de su gran enemigo Bernardino Rivadavia. Sabemos del consejo amical del gobernador de Santa Fe Estanislao López referido a que lo querían apresar –para enjuiciarlo– los personajes del más encumbrado liberalismo masón que tejía en las sombras la política rioplatense. En fin, sabemos muchas más cosas, pero la gente común, el pueblo llano no lo sabe, porque de San Martín se habla mucho, pero de esto poco y nada, por no decir se lo oculta.

¿Pero, qué soñó San Martín cuando vino a América en 1812, concretó todo lo que tenía en su mente, en su plan estratégico? ¿Por qué se exilió a Europa en febrero de 1824, por qué lo empujaron a irse y nunca más pudo pisar el suelo argentino? Habría que recordar el infructuoso regreso en 1829 y las palabras de condena y admonitorias que le dirigió a Lavalle y sus adláteres después del magnicidio provocado contra el gobernador de Buenos Aires, el coronel Manuel Dorrego.

 

DESCONOCIMIENTO

 

Para que recordemos bien, San Martín vino a la América, su patria, con un bagaje de sueños por cumplir, pero de todos estos sueños hubo uno que hoy a doscientos años de su llegada a Buenos Aires –ocurrida como dijimos un 4 de diciembre de 1823– vióse frustrado y sigue ahí esperando a que se cumpliese y es tarea de cada uno conocer cuál es el sueño. Por eso vino San Martín a la América, su patria.

¿Cuál era el motor que impulsaba ese sueño? ¿Quiénes estuvieron detrás de ese sueño? ¿Quiénes le impidieron concretarlo? ¿Quiénes lo apoyaron en su empresa? ¿Por qué los argentinos no conocemos más profundamente a San Martín? ¿Es que acaso era mejor presentar un San Martín que encajase en la visión liberal de la historia y por eso ha quedado distorsionada su figura?

Es importante saber –estimado lector– desde el principio que, a contrapelo de lo que nos quisieron enseñar oficialmente, la historia de San Martín nada tiene que ver con la historia ni de Inglaterra, ni de Francia, ni de los Estados Unidos, ni hubo nada en su vida que haya pretendido emular a estas naciones. La historia de San Martín –para que se entienda mejor– tiene relación directa con la historia de su familia, con su patria, con su sangre, es decir con la historia de España, de América y de la Argentina. Pero parece que –para Mitre, su gran biógrafo– la historia de nuestro héroe debía estar condicionada con lo que él admiraba. El biógrafo hubiera querido que la América hispana hubiese sido conquistada por Inglaterra, y lo dice sin ambages a lo largo de su enjundiosa obra histórica-literaria. San Martín fue silenciado por la historia oficial, fue silenciada su cosmovisión política y religiosa como se puede comprobar en la historia mitrista, que estaba en las antípodas de la cosmovisión sanmartiniana.

Y si nos ponemos en la posición de defender públicamente al gran capitán aparte del sueño frustrado que quedó inconcluso, el San Martín que menos se conoce es el San Martín católico, hispanista, monárquico y encendidamente contrarrevolucionario, porque no vende, porque da vergüenza a los timoratos, pacifistas y cobardes. Ya se lo había aconsejado el general Belgrano en carta del 6 de abril de 1814:

“La guerra, allí, no sólo la ha de hacer usted con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre éstas en las virtudes morales, cristianas y religiosas, porque los enemigos nos la han hecho llamándonos herejes […] no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre nuestra Generala, y no olvide los escapularios a la tropa, deje que se rían, los efectos le resarcirán a usted de la risa de los mentecatos […] Acuérdese usted que es un general cristiano, apostólico y romano, cele usted de que en nada, ni aún en las conversaciones más triviales se falte el respeto de cuanto diga nuestra santa religión”. Sin comentarios.

 

LOS ENEMIGOS

 

Es imperioso entonces en este momento por el que atraviesa nuestra patria que las generaciones que nos siguen conozcan un poco más quién es San Martín y para qué vino a América, aunque parezca una obviedad, la mayoría de los argentinos no lo saben.

Este es un buen momento –el de los doscientos años de su exilio– para desenmascarar a los verdaderos enemigos del gran capitán, reordenar su historia y poner las cosas en su lugar. ¿Para qué? Para desagraviar su figura y porque la historia oficial ha ocultado la verdad de los hechos.

Doscientos años hemos dicho se han cumplido de su llegada a Buenos Aires y este hecho histórico, que es de una gran trascendencia para nuestra patria, pasa desapercibido para la mayoría de los historiadores y el pueblo argentino sigue ignorando la verdad en torno a la figura del gran capitán.

Aunque nos duela y nos lastime, la voz del generalísimo sigue golpeando nuestros corazones patrios y llamándonos a la reflexión, como aquellas palabras que en carta a su amigo Bernardo O’Higgins –un 1° de marzo de 1832– le escribiera lo que sigue, palabras que aún mantienen plena vigencia:

“Cuando uno piensa que tanta sangre y sacrificios no han sido empleados más que para perpetuar el desorden y la anarquía, se llena el alma del más cruel desconsuelo”.

 

https://criticarevisionista.blogspot.com/2026/08/el-sueno-frustrado-de-san-martin.html

 

viernes, 14 de agosto de 2026

URGENTE: EL PAPA LEÓN XIV NOMBRA A UN MASÓN PARA UN COMITÉ DEL VATICANO

 


Umberto Longo, nombrado miembro del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, aparece reiteradamente en registros masónicos.

[Gaetano Masciullo]

Vie. 14 de agosto de 2026 - 11:00 a. m. EDT

CIUDAD DEL VATICANO — El Papa León ha nombrado a un historiador que aparece reiteradamente en registros masónicos para formar parte de un comité histórico del Vaticano.

El 13 de agosto, el Papa León XIV nombró a Umberto Longo, director del Instituto Histórico Italiano para la Edad Media y profesor de Historia Medieval en la Universidad de Roma La Sapienza, como miembro del Comité Pontificio de Ciencias Históricas.

El nombramiento se produce a pesar de las pruebas documentales que lo vinculan con la masonería, incluidos registros del Rito Escocés Antiguo y Aceptado y posteriores apariciones de Longo en eventos organizados dentro de la esfera de la principal logia masónica de Italia, el Gran Oriente de Italia (GOI).

El 9 de febrero de 2019, por ejemplo, Longo participó en la conferencia “Dios y Pueblo. República Romana. 170 años de amor”, organizada en Roma por el GOI y el Colegio Distrital de Venerables Maestros del Lacio. El video que se conserva proporciona evidencia visual de Longo hablando en el evento, inaugurado por Giuseppe Bramucci, Maestro Masón. En particular, Longo pronunció una conferencia titulada “El legado de la República Romana”.

La República Romana de 1849 estuvo profundamente influida por los ideales de libertad, igualdad y fraternidad que se extendieron por Europa después de la Ilustración y la Revolución Francesa, y fue fundada en el odio contra el Romano Pontífice. Los dirigentes de la República —entre ellos Giuseppe Mazzini— eran en su mayoría masones y compartían con la tradición masónica una visión de regeneración moral y cívica de la humanidad, fundamentada en la razón y en la fraternidad universal más que en la autoridad religiosa.

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