Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

sábado, 12 de septiembre de 2026

EL CISMA CAPITAL - IMPERDIBLE ENTREVISTA A MONS. VIGANÒ

 


CON GAETANO MASCIULLO PARA LifeSiteNews

Sobre el Concilio, el Katechon y el Cisma de la Cabeza -
Primera Parte

Carlo Maria Viganò

 

Gaetano Masciullo: Excelencia, en su nuevo libro usted sostiene que hoy el primer enemigo del Papado es el propio Papa. ¿Cómo se explica esta paradoja?

La paradoja es solamente aparente, y se resuelve en cuanto se distingue aquello que la teología católica siempre ha distinguido: el Papado como institución divina, querida por Nuestro Señor cuando dijo a Pedro Tu es Petrus, y la persona que en un determinado momento de la historia ocupa su Cátedra. El Papado es indefectible, porque es de Cristo; la persona del Papa es un hombre, con su libre arbitrio, que puede corresponder a la gracia de estado o rechazarla. Por otra parte, la Iglesia reza por el Sumo Pontífice pidiendo a la Majestad divina que conserve en la santa Religión al Domnum Apostolicum, precisamente porque sabe que su perseverancia en la Fe no está garantizada automáticamente por el oficio. Si no fuera así, es decir, si el Papa estuviera exento de la posibilidad de faltar a su mandato, rezar por él no tendría sentido.

Cuando un Pontífice utiliza la autoridad que le ha sido conferida ad ædificationem para demoler aquello que esa autoridad está llamada a custodiar —la doctrina, la liturgia, la disciplina, la misma constitución monárquica y jerárquica de la Iglesia— se pone en contradicción con su propio munus. Ya no es el servidor del Papado: es su primer adversario, porque ningún enemigo externo podría herir a la Iglesia tanto como aquel que la hiere desde dentro revestido con la vestidura de Pedro.

He llamado a este fenómeno cisma capital en el sentido propio de la palabra: un cisma que parte del caput, de la cabeza. El cisma clásico es la separación de una porción del cuerpo de la cabeza; aquí asistimos a lo contrario: es la cabeza la que se separa del cuerpo místico y de la Tradición que la precede, que se rebela contra aquello que sus predecesores han enseñado y que él tendría la obligación de transmitir intacto. San Pablo lo dice con palabras que no admiten réplica: sed licet nos aut angelus de cœlo evangelizet vobis præterquam quod evangelizavimus vobis, anathema sit (Gál 1,8-9). Ni siquiera un ángel, ni siquiera un Apóstol, ni siquiera el Sucesor del Apóstol Pedro puede anunciar otro evangelio. El Papa es el custodio del Depositum, no su dueño; y quien de custodio se hace dueño, traiciona la razón misma por la cual Nuestro Señor Jesucristo instituyó el Papado en forma vicaria.

 

Gaetano Masciullo: Usted compara la situación actual con la remoción del katéchon de la que habla San Pablo (2 Tes 2, 6-8). ¿Qué papel desempeña la figura de León XIV en esta dramática remoción del “freno” a la iniquidad?

Los Padres y los grandes comentaristas han visto en el katéchon, en «aquel que retiene», tanto el Imperio romano cristiano como, con él, la autoridad de la Iglesia, y de modo eminente la autoridad del Papado, que durante siglos ha opuesto un dique al mysterium iniquitatis. Ese freno comenzó a ser aflojado desde el momento en que la jerarquía, con el Concilio Vaticano II, renunció a ejercer su autoridad en el sentido querido por Cristo, para buscar la conciliación con el mundo, con el pensamiento moderno, con la Revolución. Desde entonces, quien debería haber retenido comenzó a secundar.

León XIV se inserta en este proceso no como un innovador, sino como aquel que lo consolida y lo hace presentable. Bergoglio desarticuló el Papado con violencia; Prevost da a esa desarticulación una forma institucional, «ordenada», casi tranquilizadora. Su tarea —y creo que es perfectamente consciente de ello— es hacer irreversible la sinodalidad, es decir, aquella «revolución permanente» que lleva el Concilio a sus consecuencias extremas, y hacer que la Iglesia Católica deje definitivamente de ser un obstáculo al proyecto masónico y globalista. Cuando el Papa ya no es freno sino acelerador, la remoción del katéchon no es un acontecimiento futuro: es lo que sucede ante nuestros ojos. Y el Señor nos ha advertido: tunc revelabitur ille iniquus. No lo digo con complacencia apocalíptica, sino con el dolor de un Obispo que ve a la Esposa de Cristo entregada a sus enemigos por quien debería defenderla.

 

Gaetano Masciullo: Frente a las sanciones canónicas, usted invoca el estado de necesidad, como, por lo demás, lo ha hecho la Fraternidad San Pío X para sus nuevas consagraciones episcopales. ¿Cómo responde a tantos conservadores que lo acusan de desobediencia formal al Papa?

Respondo que la obediencia es una virtud, no un ídolo. Tiene por objeto un mandato legítimo dado por una autoridad legítima para el fin para el cual existe esa autoridad. Cuando el mandato es contrario a la Fe, a la ley divina o al bien de las almas, no solamente no obliga, sino que obliga a no obedecer: obœdire oportet Deo magis quam hominibus (Hech 5,29). Esto no es una invención de los tradicionalistas: es San Pedro, es Santo Tomás, es el Magisterio de siempre, es la conducta de los Santos que han resistido a los Pontífices cuando estos se han equivocado, desde San Pablo que resistió a Pedro in faciem, hasta San Atanasio y Santa Catalina de Siena.

CARTA A UN PÁRROCO POR MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 


SOBRE LA OBEDIENCIA AL PAPA

 

La resistencia filial a los mandatos ilícitos no es rebelión, sino el acto supremo de fidelidad a la Iglesia y a Nuestro Señor mismo.

 

Por MONS. CARLO MARIA VIGANÒ

 

A Su Excelencia Reverendísima monseñor Carlo Maria Viganò, arzobispo.

Soy un sacerdote de 70 años de la diócesis de... He escuchado su sentido y sufrido llamamiento al Papa. No tengo dificultad en imaginar sus sufrimientos, que en parte comparto —si «licet magna componere parvis»—. Comparto sus preocupaciones por esta Iglesia posconciliar en la cual, sin embargo, florecen continuos ejemplos de santidad.

Permítame decirle, con filial respeto y franqueza, que el punto débil de su posición, que le ha costado una gravísima sanción que usted considera ilegítima, es el rechazo del último Concilio —un Concilio que tiene como protagonistas a Papas santos y al episcopado más numeroso de la historia de los concilios— y la confusión entre Concilio y posconcilio. Usted, me parece, de las desviaciones posconciliares deduce su rechazo o su no aceptación del Concilio mismo en cuanto tal, es decir, en cuanto acontecimiento eclesial guiado y certificado por el Espíritu Santo en su esencia doctrinal. En nombre de la Tradición, no solamente critica, sino que rechaza la autoridad magisterial del Concilio y la del Papa «en carne y hueso».

No hace falta que yo le recuerde que la continuidad de la Tradición, por voluntad del Señor, se apoya en esta instancia visible, en esta roca que es la fe de Pedro (a pesar de los límites humanos de Pedro) y de sus sucesores (a pesar de sus límites humanos, a menudo evidentes), y no en un Papa fantasmagórico e ideal, quizá remitiéndose a los Papas del pasado. ¿Quién juzga en última instancia sobre la fidelidad a la Tradición? ¿En nombre de la Tradición se puede rechazar de hecho en materia doctrinal al garante de la Tradición? ¿Y quién representa esta garantía última y suprema si no el Papa y el concilio con el Papa?

Con la oración de que continúe la buena batalla por la fidelidad y la santidad de la Iglesia, pero que desista de una posición inspirada por un falso ángel de luz, que solo la humildad puede derrotar, le dirijo mi saludo filial con un sincero augurio,

Suyo en Cristo, sacerdote ...

+

 

Reverendo don...,

he leído con atención y con sincero respeto su carta, captando en ella el tono sentido de quien ha gastado la vida al servicio del altar y lleva en el corazón la solicitud por el destino de la Iglesia. Comprendo su llamado a la comunión y la preocupación por una fractura que lacera el Cuerpo Místico, pero precisamente en virtud de nuestros años de ministerio y de la gravedad de la hora presente, deseo responderle con la misma franqueza y con la luz de la verdad objetiva.

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS A LA COMPAÑÍA DE SATÁN

 


Thomas Reese sj, alma negra de los jesuitas en Estados Unidos, titula su “confesión”: «Por qué odio la antigua Misa en latín». Y llama a esa Misa «un zombie»: creía que estaba muerta, y en cambio regresa. En el fondo, Reese no inventa nada nuevo. El hereje agustiniano Lutero vomitaba blasfemias análogas: la Misa papal es «la más grande y horrenda abominación», «la más alta idolatría sobre la tierra»; «todos los burdeles, los homicidios y los adulterios han cometido menos abominación que la Misa papista». Y precisaba su programa: «Cuando la Misa sea suprimida, habré derrocado al Papa por completo». Calvino la llamaba «ordenanza diabólica», «la más eficaz máquina de Satán». Cranmer quería que el pueblo odiara la Misa que antes había amado. Reese no odia las rúbricas litúrgicas: detesta el concepto de Santo Sacrificio. Odia el Canon que no habla al mundo, sino a Dios. Odia la voz de la Santa Iglesia que desmiente sesenta años de herejías y abusos. Por eso “esa Misa” debe desaparecer, ser quitada a los jóvenes, prohibida en las festividades: no porque esté muerta, sino porque está viva. El zombie no es la Misa de siempre: ¡el zombie es el jesuita Reese! El zombie es el sacerdote renegado que, después de jurar en manos del Obispo celebrar esa Misa “ad majorem Dei gloriam”, remueve en la cloaca del protestantismo buscando dar vida al cadáver inanimado del Novus Ordo montiniano.

MONS. VIGANO

¿CAIFÁS ERA SUMO SACERDOTE?

 


Por DON CURZIO NITOGLIA

 

En el Evangelio según San Juan (XI, 45-53) leemos que Jesús resucitó a Lázaro, que llevaba cuatro días muerto, y entonces «muchos judíos creyeron» (v. 45). Sin embargo, otros fueron y lo denunciaron a los fariseos y sumos sacerdotes (vv. 46-47). Entonces «los sumos sacerdotes y los fariseos reunieron el Sanedrín» (v. 47) para decretar legalmente la sentencia de muerte de Jesús, que ellos ya habían establecido en sus corazones.

Santo Tomás de Aquino, en su In evangelium Joannis expositio (lección VII, parte II, n. 1567), explica: «a propósito de aquella reunión del Sanedrín emerge la maldad de los sumos sacerdotes que querían hacer perecer a Jesús […] sobre todo por la condición de sus personas, pues no eran simples fieles o personas comunes, sino sumos sacerdotes y fariseos. Ahora bien, los sumos sacerdotes eran los jefes de las cosas sagradas, pero ellos las ignoraron y las odiaron en la persona de Jesús».

¡Atención! La maldad de los sacerdotes de la Antigua Alianza no se debía a su vida privada, sino a su incredulidad en el Mesías prometido por la Revelación divina y a su voluntad perversa e incluso deicida de matarlo, y, aun así, ellos son siempre llamados «sumos sacerdotes» por los cuatro Evangelios.

HISTORIA FALSIFICADA CON PATRICIO LONS: SAN MARTÍN Y LA BANCA BARING - POR ANTONIO CAPONNETTO

 


SAN MARTÍN, LA BANCA BARING Y OTROS ASUNTOS

Primera Parte

Introito

El pasado 17 de agosto, desde su programa habitual “Historia con Patricio Lons”, su autor dedicó el de tal fecha a abordar el tema: “San Martín, su amistad con la Banca Baring”; utilizando como subtítulo: “La extraña relación de San Martín con la banca británica”. Apuntamos el link desde el cual las personas interesadas pueden verlo íntegro[1].

Lons termina su exposición –por momentos desvertebrada y caótica pidiendo que la gente que esté en desacuerdo con él no lo cubra de “insultos”. “Déjenme argumentos y los analizamos, yo no tengo ningún problema” [...]. Y agrega: Me dijeron por qué no acepté un debate hace poco con un historiador, pero también vi que este hombre solo me ha insultado. Bueno, si me insultan no voy a debatir”.

Creo saber a quién alude, y siempre es ponderable que se prefiera la vía de la argumentación a la del dicterio. Va de suyo que en estas ocasiones será mejor el coloquio inteligente que la verba infundada. Ahora bien; es difícil, primero, creer que quien lo llamó a la confrontación sólo se haya limitado a insultarlo. Es hombre de una vasta obra con la que puede refutar sobradamente el petardismo verbal del charlista Lons. Pero más difícil es, asimismo, creer en la sinceridad de la petición de principios que este reclama, y mucho más respetarla.

Difícil de creer que esté dispuesto a la disputatio, cuando yo mismo he tenido la experiencia de señalarle algunos de sus innúmeros errores, confusiones, ignorancias y falsías, sin que del conjunto de mis observaciones haya desautorizado o descalificado alguna. Me explayo al respecto en la nota al pie[2]. Y difícil de respetar su premisa, agregamos, porque el hombre que exige la impolutez discursiva cuando se le dirija la palabra, es el mismo que no trepida en insultar a San Martín con los peores denuestos, ofensas y rústicos golpes bajos. Habría pues dos varas para condicionar la reyerta: él puede insultar a los próceres a mansalva, pero nadie puede devolverle la diatriba, aunque al hacerlo se guarde la ley de la justicia que amerita el legítimo uso del género epidíctico, según enseña Aristóteles en La Retórica.

Por eso estas líneas no constituyen una respuesta a Lons sino una guía esquemática para quienes son sus víctimas; esto es aquellos a quienes  llegan sus antojadizas interpretaciones de los personajes y los hechos de nuestra historia. Lo repito: me tienen sin cuidado las incesantes majaderías de Lons, que utiliza además, explícitamente, como sustento económico. Se han convertido en su oficio y ganapán. Dios lo ayude. En cambio, mucho me preocupan y desvelan los daños que su mitolatría hace a tantas almas desprevenidas y crédulas, y que no están obligadas a tener el profesionalismo del historiador.

Tras el necesario introito aclaratorio, vayamos sin rodeos a los puntos concretos que el mismo Lons ha enunciado[3]:

 

1)     Dice Lons: “San Martín conoció a Alexander Baring en Londres a fines de 1811, antes de zarpar hacia el Río de la Plata; la presentación fue gestionada por James Duff, Conde de Fife, quien financió el viaje del Libertador, lo que sugiere que el primer contacto no fue casual sino canalizado por la élite financiera británica”. La reunión inaugural ocurrió en las oficinas de Baring Brothers, en Bishopgate Street 8, lo que coloca a San Martín físicamente dentro del epicentro del capitalismo londinense antes incluso de pisar suelo americano”.

Aclaremos:

I. -La amistad de San Martín con James Duff, Conde de Fife, no se fraguó en los “epicentros capitalistas” ni frecuentando la “élite financiera británica”, sino en los campos de batalla, peleando a la par por la soberanía de España, durante la Guerra de la Independencia contra la invasión de las tropas bonapartistas. Fue en un horizonte épico, no bursátil donde estos hombres aunaron su camaradería. Duff demostró su valor principalmente en la Batalla de Talavera, en 1809, y en 1810, en el asalto al fuerte de Matagorda, durante la defensa de Cádiz. En ambas ocasiones fue herido de gravedad; y por su conducta heroica –más meritoria aún si se piensa que se enroló en pro de España como “voluntario por dolor”- fue ascendido al rango de Mariscal de Campo, declarado “Grande de España” y condecorado con la memorable Cruz Laureada de San Fernando[4]. El hombre presentado por Lons como un oscuro bolsista y agente bancario, derramó su sangre por la Hispanidad, junto a José de San Martín, quien en tales circunstancias no se quedó atrás en materia de arrojo.

LA ILUSIÓN DE LA SOBERANÍA

 


Del Estado laico a la hegemonía cultural en Occidente

 

Por RICARDO ZORNOSA SALAZAR

 

Para abordar el análisis de las convulsiones políticas, económicas y sociales de nuestro tiempo, solemos olvidar los hitos históricos más decisivos que han trazado el derrotero que hoy padecemos. Resulta, pues, indispensable recordar la verdadera dimensión de aquel proceso revolucionario que, iniciado con la Revolución Francesa, edificó un nuevo poder sobre las ruinas humeantes de la Iglesia católica y de la Cristiandad milenaria, y que significó para Occidente no un simple ajuste de rumbo, sino un giro de ciento ochenta grados.

Este triunfo del Trono sobre el Altar constituyó un episodio decisivo en la confrontación trazada ya desde el Génesis (3, 15) entre dos estirpes espirituales: por un lado, la del hombre autosuficiente que ─olvidando que no se hizo a sí mismo, y que es apenas una criatura contingente, limitada y fugaz─ se rebela henchido de orgullo creyéndose su propio dios y negándose a reconocer la autoridad de su Creador; por el otro, la de aquellos que, aun en su fragilidad humana, buscan con corazón sincero subordinar su existencia a la Revelación divina.

Se había instaurado así el Estado laico, un Estado que, suplantando a Dios, escondía su aversión hacia Él y hacia su Iglesia bajo una pretendida neutralidad, y se alzaba como árbitro supremo de la conciencia humana, de la verdad y el bien, y de todas las creencias y religiones. Este cambio de paradigma no implicó una simple sucesión de gobernantes, sino una ruptura con el orden trascendente para instaurar una hegemonía antropocéntrica. Las naciones que durante siglos habían moldeado sus instituciones conforme a las leyes inmutables de Dios se vieron constreñidas a someterse a la voluntad mudable y coyuntural del legislador humano.

miércoles, 26 de agosto de 2026

NOVEDAD EDITORIAL: A TRAVÉS DE LA BIBLIA

 


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En Argentina en: Librería Santiago Apóstol, Librería Don Quijote

“Fundación Gladius” y Club del libro cívico.  

 


LA FAMILIA SEGUN DIOS

 


 La familia según Dios


según el padre Emmanuel (1826-1903)

 

por Dominicus

Este estudio se inspira en las enseñanzas del padre Emmanuel, abad de Notre-Dame de la Sainte-Espérance y párroco de Mesnil-Saint-Loup [1] (desde Navidad de 1849 hasta marzo de 1903). Le Sel de la terre.

 

Una cristiandad, una parroquia cristiana, se apoya en las familias cristianas. Y, en la obra de restauración del cristianismo, la restauración de las familias cristianas es una prioridad. El padre Emmanuel, el santo párroco de Mesnil-Saint-Loup, no podía, por tanto, desinteresarse de un aspecto tan importante.
Porque la familia es la célula básica de la sociedad. La misión de las familias es, por tanto, grande; el futuro está en manos de los padres, pues, salvo gracias extraordinarias, de la educación recibida en la familia dependen los comportamientos futuros. Es en la familia donde las inteligencias se abren a la verdad; es en la familia donde las almas se forjan y aprenden a practicar la virtud; es allí donde se aprende a rezar y a practicar el sacrificio; es allí donde despiertan las vocaciones religiosas y sacerdotales y donde se forman los futuros padres cristianos; es allí donde se preparan los santos y los jefes que la sociedad cristiana tanto necesita.

Además, la familia cristiana es hoy objeto de un combate capital. La Revolución le hace una guerra a muerte y fabrica sin cesar nuevas leyes para dislocarla un poco más. En la guerra que se libra contra la Iglesia, la familia está, por tanto, en primera línea y se puede decir sin exageración que la gran desgracia de nuestra sociedad (además de la crisis en la Iglesia, pero no sin relación con ella) es la disolución de las familias.

Por desgracia, frente a este estado de cosas, los católicos están a menudo en la ignorancia de lo que es realmente la familia cristiana y demasiadas familias siguen el espíritu del mundo, tanto en sus costumbres como en la educación de los hijos. Se dejan contaminar por el naturalismo ambiente y por la falsa idea de la libertad surgida de Jean-Jacques Rousseau. Este pseudofilósofo pretendía que el hombre era naturalmente bueno y que era la sociedad la que lo corrompía. La consecuencia de esta doctrina es que hay que reformar la sociedad en lugar de reformarse uno mismo. La virtud consiste entonces en reclamar revoluciones y reformas y ya no en vencer los propios vicios y corregir los propios defectos.

Ahora bien, Nuestro Señor nos dio un ejemplo totalmente inverso. Quiso pasar treinta de los treinta y tres años de su vida en la tierra viviendo en familia, honrando y santificando la institución familiar, practicando las virtudes ocultas que son su patrimonio. No hizo una revolución para restaurar la familia.
Retengamos la lección. La obra de la familia no se realiza a golpe de revoluciones, sino mediante una lenta y profunda maduración, sobre todo oculta, que exige de los padres mucha virtud y humildad. Es el misterio del Verbum silens, del Verbo de Dios silencioso. El Verbo de Dios, el Creador todopoderoso, quiso durante treinta años permanecer en una especie de inacción exterior y ocultar la luz que había venido a traer al mundo, reservándola a la Virgen María y a san José. Y esto, para enseñarnos a amar la vida oculta, a buscar la vida interior, a rezar antes de actuar; en resumen, para inculcarnos la primacía de la contemplación sobre la acción y mostrarnos que la primera reforma que hay que realizar es la reforma interior, la reforma de las costumbres y de las almas.

Este es el gran principio que gobierna la vida familiar. En este ámbito más que en cualquier otro, lo que cuenta es ser almas de verdad y de humildad, huir de la vanidad y del deseo de aparentar, cultivar las virtudes de Belén y de Nazaret.

El plan de Dios sobre la familia

Para comprender lo que Dios espera de las familias cristianas y conocer los peligros a los que se enfrentan, hay que conocer el plan de Dios sobre la familia y su historia.

Porque la familia tiene una historia que es completamente paralela a la del hombre individual.

El hombre fue creado por Dios; cayó en el pecado; fue salvado por Jesucristo y, mediante el sacramento del bautismo, se hizo cristiano.

MONSEÑOR SCHNEIDER: EL BIEN A MEDIAS

 


Por IGNACIO KILMOT

 

Monseñor Athanasius Schneider parece haberse convertido en el principal publicista de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Es por eso que el sitio oficial de noticias de ésta lo promociona por encima de todo y en este caso con un artículo titulado: «La FSSPX presta a la Iglesia un servicio de gran valor histórico», del 17 agosto de 2026 (https://fsspx.news/es/news/monsenor-schneider-la-fsspx-presta-la-iglesia-un-servicio-gran-valor-historico-60603).

Dice en el citado texto muchas cosas interesantes y por supuesto, justas, que no desdicen de la verdad.

Pero, como en otras ocasiones, el obispo conciliar no puede dejar de mostrar su inconsistencia cuando se trata de analizar la crisis profunda que se vive dentro de la Iglesia, e identificar al enemigo. Renueva su actitud conciliadora, de vieja data, que preferiría una Fraternidad reconciliada con Roma, o una Roma reconciliada con la Fraternidad, pero sin ver por qué es que existe esta situación insoluble.  Lo vamos a ejemplificar con la analogía que da el obispo kasajastano en su artículo. Citamos:

 

“La crisis actual entre la Santa Sede y la FSSPX también puede ilustrarse con la siguiente parábola: Se declara un incendio en una gran casa. El jefe de bomberos autoriza el uso únicamente de los nuevos métodos de extinción, a pesar de que estos han demostrado ser menos eficaces que los antiguos y probados. Un grupo de bomberos desobedece esta orden, continúa utilizando los métodos tradicionales e incluso recluta a nuevos bomberos —todo ello a pesar de la prohibición del jefe de bomberos— y, en efecto, el fuego se controla en muchos lugares. Sin embargo, estos bomberos son tachados de desobedientes y cismáticos, y son castigados por ello.

Para continuar con la parábola: el jefe de bomberos ahora solo admite a aquellos bomberos que reconocen los nuevos métodos y obedecen las nuevas normas del cuartel. Pero dada la magnitud del incendio, la lucha desesperada por contenerlo y la insuficiencia de los métodos oficiales, otros voluntarios intervienen desinteresadamente —a pesar de la prohibición del jefe de bomberos— aportando habilidad, conocimiento y buenas intenciones, y al final ayudando a salvar la misma casa que el jefe de bomberos se esforzaba por proteger.

Con el tiempo, las circunstancias históricas cambian y surge un nuevo jefe de bomberos, quien reconoce los efectos negativos de los nuevos métodos de extinción. No solo autoriza el uso de los métodos tradicionales, sino que se convierte en su ferviente defensor. Asimismo, reconoce la contribución de aquellos bomberos que antes habían sido incomprendidos, castigados severamente, marginados y expulsados ​​como rebeldes, y les da la bienvenida de nuevo a sus filas. Al final, una vez superada aquella gran conmoción, lo que antes se había condenado como desobediencia y rebelión se reveló como un acto de entrega desinteresada”.

 

Mons. Schneider entrega, como el lector atento e informado podrá ver, una versión naif y hasta infantil de la crisis en la Iglesia. Y esa versión es la que difunde la Fraternidad al destacar a Mons. Schneider.

Cabe agregar que la solidaridad de Schneider no está bajo ningún riesgo: no ha estado presente de las consagraciones episcopales de la Fraternidad ni jamás ha querido unirse a la misma. Y sus críticas a Roma son siempre suaves, como en sordina.

Pero veamos al detalle lo que dice Mons. Schneider:

 

“El jefe de bomberos autoriza el uso únicamente de los nuevos métodos de extinción”.

Por el “jefe de bomberos” designa al papa, claro está. Está hablando de León XIV. Pero, ¿el papa actual reconoce que hay un incendio? ¿Reconoce una crisis profunda en la Iglesia? No. Por el contrario, apunta siempre a la crisis ambiental, migratoria o lo que fuere, pero nunca habla de lo que sucede dentro de la Iglesia. Nunca deplora ni critica la apostasía interna, la impiedad, los sacrilegios, las herejías, etc. Lejos de eso, todo lo promueve y acepta, en vistas de la formación de la “Iglesia sinodal”. No autoriza, por lo tanto, “nuevos métodos de extinción de un incendio” porque no reconoce que haya ningún incendio. ¡Es al revés, ayuda a los pirómanos a propagarlo!

 

“…el jefe de bomberos ahora solo admite a aquellos bomberos que reconocen los nuevos métodos y obedecen las nuevas normas del cuartel”.

Lo mismo. León no admite bomberos sino incendiarios, destructores, reformadores e innovadores.

 

“…, y al final ayudando a salvar la misma casa que el jefe de bomberos se esforzaba por proteger”.

¿León –y los papas anteriores- se esforzaban por proteger la casa, o más bien querían destruir la casa para sobre sus ruinas erigir una casa nueva, irreconocible? Es lo que se ha visto luego del Vaticano II. La imagen más clara está en las nuevas iglesias de arquitectura profana, moderna y horrenda de los templos nuevos en Guadalupe, Lourdes, Fátima y San Giovanni Rotondo, donde se reza la nueva misa y no la verdadera misa católica. Y se ha visto en la demolición de iglesias y catedrales para reconstruir sobre sus ruinas iglesias feas como el pecado.

 

“Con el tiempo, las circunstancias históricas cambian y surge un nuevo jefe de bomberos, quien reconoce los efectos negativos de los nuevos métodos de extinción. No solo autoriza el uso de los métodos tradicionales, sino que se convierte en su ferviente defensor. Asimismo, reconoce la contribución de aquellos bomberos que antes habían sido incomprendidos, castigados severamente, marginados y expulsados ​​como rebeldes, y les da la bienvenida de nuevo a sus filas”

Siguen las “ingenuidades” del obispo conciliar Schneider. Las cosas volverán a la normalidad en la Iglesia “con el tiempo”. Así que sólo debemos esperar. El tiempo se ocupa de arreglar las cosas, con nuevas circunstancias históricas. Nada de mártires, de combatientes fieles, de perseguidos, de intervención divina, de castigo a los impíos e invertidos que mantienen el voraz incendio.

 

Vemos también que siempre la única preocupación es que la Fraternidad sea reconocida, es el tema recurrente. Y por eso es publicado ese artículo.

Finalmente, cabe además señalar esta gran contradicción del artículo: Mons. Schneider afirma que hay un “dilema entre preservar la integridad inequívoca de la fe católica y ser reconocidos canónicamente por el Papa”. Y que para preservar la integridad de la fe, la Fraternidad ha preferido no tener el reconocimiento canónico de Roma. Pero entonces, Mons. Schneider, que sí goza del reconocimiento canónico de Roma, ¿está confesando indirectamente que él no ha preservado la integridad inequívoca de la fe?

 

ENTRE LA FIDELIDAD Y LA METAMORFOSIS: LA PASCENDI, LA HUMANI GENERIS, EL CONCILIO Y EL POSTCONCILIO A LA LUZ DE ORWELL

 


Hay analogías que no pretenden simplificar la realidad, sino hacerla más visible. La lectura conjunta de La “granja de los animales”, de George Orwell, con documentos como la Pascendi Dominici Gregis, de Pío X, y la Humani Generis, de Pío XII, así como de la experiencia histórica del Concilio Vaticano II y del período postconciliar, ofrece precisamente esto: no una explicación exhaustiva, sino una clave interpretativa capaz de iluminar procesos.

El punto de convergencia no reside en los contenidos —teológicos por una parte, literarios por otra—, sino en la dinámica descrita: la transformación progresiva de principios que permanecen formalmente intactos, mientras su significado es gradualmente modificado.

I. La crisis según san Pío X: la disolución desde dentro

En la Pascendi Dominici Gregis, san Pío X identifica en el modernismo no un error puntual, sino un sistema. Su gravedad reside precisamente en el hecho de que no se presenta como ruptura, sino como desarrollo[1]. El modernista no rechaza la fe; la reinterpreta. No destruye el dogma; redefine su naturaleza.

El célebre análisis del Papa describe un proceso en cadena: el primado de la experiencia subjetiva conduce al relativismo; este, a su vez, exige la evolución de los dogmas; y tal evolución termina por disolver el carácter objetivo de la Revelación.

Este cuadro encuentra una sorprendente resonancia en la lógica narrativa de Orwell. En La granja de los animales, no existe un único momento de traición. Hay más bien una secuencia de pequeñas inflexiones, cada una aparentemente justificable, que acumulativamente alteran la naturaleza de la revolución.

La fuerza de la analogía reside precisamente aquí: lo que cambia no es solamente el contenido de las normas, sino el propio criterio de su interpretación.

II. La continuidad de la advertencia: de Pío X a Pío XII

Si la Pascendi Dominici Gregis tiene el tono de una denuncia frontal, la Humani Generis asume una tonalidad más analítica. Pío XII ya no afronta un movimiento claramente identificable como “modernista”, sino tendencias difundidas que operan dentro de la teología.

Advierte contra el abandono de la precisión conceptual de la tradición filosófico-teológica, contra el historicismo que relativiza la verdad y contra una concepción evolutiva del dogma que sobrepasa los límites del desarrollo homogéneo.

Si san Pío X describe el origen del mal, Pío XII analiza su persistencia bajo formas más sutiles.

Aquí la correspondencia con Orwell se vuelve aún más sugestiva. En la fase intermedia de la granja, los mandamientos no son abolidosson retocados. No hay escándalo inmediato, porque el cambio es mínimo. Sin embargo, es precisamente esta gradualidad la que hace posible la transformación total.

La advertencia implícita es clara: el error más eficaz no es el que se impone con violencia, sino el que se insinúa con discreción.

EL DECLIVE DEL IMPERIO ESTADOUNIDENSE SE ACELERA RÁPIDAMENTE

 

LA OTRA CAMPANA N°12 - DEL MINISTRO NECKER AL PRESIDENTE MILEI – PRIMERA PARTE

 

HACIA EL TERCER TEMPLO

 


Por MAURIZIO BLONDET

23 de agosto de 2026

 

Israel autoriza el culto judío en la Mezquita de Al-Aqsa en una violación sin precedentes del statu quo

 

Por primera vez, se permite a los fieles judíos llevar libros de oración al recinto sagrado musulmán. El Waqf islámico denuncia «un desmantelamiento sistemático» del acuerdo histórico

Las autoridades israelíes han permitido formalmente, por primera vez, la oración judía dentro de la Mezquita de Al-Aqsa, en la Jerusalén Oriental ocupada, en una violación sin precedentes del statu quo que desde hace décadas regula el lugar sagrado musulmán. Lo informa MEE.

Según una fuente palestina del Waqf islámico de Jerusalén, el domingo la policía israelí permitió a los colonos que irrumpieron en el lugar llevar consigo los siddurim, es decir, los libros de oración judíos, y recitar oraciones en grupo. Aunque estas prácticas ya se habían producido en el pasado, en su mayoría se llevaron a cabo sin aprobación oficial. La decisión de autorizarlas oficialmente marca un cambio significativo.

La violación del statu quo: una «práctica organizada»

La fuente, que pidió permanecer en el anonimato, afirmó que esta medida representa la última violación del statu quo del lugar. «Hay una distinción importante entre venir a visitar el lugar y venir a rezar allí», dijo la fuente. «Cuando vengo a tu casa como huésped, eres tú quien me impone tus reglas. Pero hoy llegan con sus propias reglas. Cuando la policía lo permite oficialmente, significa, de un modo u otro, que les estás permitiendo establecer sus propias reglas en ese espacio. Esta es una violación oficial del statu quo».

El statu quo es un acuerdo de décadas de antigüedad, reconocido internacionalmente, que regula el acceso y la administración de la Mezquita de Al-Aqsa. Según este acuerdo, todo el complejo de 144 dunams (14,4 hectáreas) es reconocido como un lugar sagrado exclusivamente islámico. La responsabilidad del acceso, la organización de las oraciones, el mantenimiento y las excavaciones corresponde al Waqf islámico de Jerusalén, la institución religiosa que administra la mezquita.

Sin embargo, desde la ocupación de Jerusalén Oriental en 1967, Israel ha ido erosionando progresivamente el statu quo, y la autorización formal de la oración judía representa el último paso en este sentido. Durante años, las fuerzas israelíes han hecho la vista gorda ante los israelíes que rezaban en Al-Aqsa durante las incursiones diarias en el lugar.

«La oración judía en la Mezquita de Al-Aqsa se está convirtiendo en una práctica organizada, en lugar de un simple acto individual aislado», afirmó la fuente.

Restricciones más amplias y aceleración de la campaña

La fuente afirmó que la última medida forma parte de una campaña más amplia de restricciones al acceso y a la administración palestina de Al-Aqsa, que se ha acelerado desde octubre de 2023. «El ritmo de los acontecimientos en la Mezquita de Al-Aqsa desde el 7 de octubre es asombroso. Las cosas están cambiando a una velocidad increíble, casi diariamente. Básicamente hemos perdido el control».

Según Haaretz, la campaña destinada a permitir a los fieles judíos llevar hojas de oración al interior de la Mezquita de Al-Aqsa comenzó en enero. La policía también ha autorizado oraciones, danzas y cantos en el patio de la mezquita. El diario añadió que la policía declaró que sus políticas de aplicación de la ley en Al-Aqsa son «conformes con las directivas del liderazgo político».

El papel de Ben Gvir y las reacciones palestinas

El mes pasado, ministros y parlamentarios encabezaron una incursión masiva en Al-Aqsa por parte de israelíes ultranacionalistas, con más de 3.500 participantes. Entre ellos se encontraba Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad Nacional de Israel, quien supervisa a la policía. Ben Gvir, un colono, reclama desde hace tiempo lo que denomina la imposición de la «soberanía israelí» sobre la Mezquita de Al-Aqsa. Durante la incursión de julio, declaró: «Miren lo que está sucediendo aquí: judíos rezando, sintiéndose como si fueran los dueños de este lugar».

Mustafa Abu Sway, miembro del Consejo Islámico del Waqf de Jerusalén, afirmó que las violaciones forman parte de un plan gubernamental y no de actos aislados. «Esta profanación, incluida la introducción de libros de oración dentro de la mezquita, forma parte del desmantelamiento sistemático de lo que queda del histórico statu quo en la bendita Mezquita de Al-Aqsa, con Itamar Ben Gvir determinando lo que sucede sobre el terreno, con la aprobación del primer ministro Benjamin Netanyahu», declaró Abu Sway a MEE.

Añadió que, paralelamente a la creciente presencia judía en el lugar, el gobierno continúa imponiendo fuertes restricciones al acceso de los palestinos y a la actividad del Waqf, que administra el complejo. «A los fieles musulmanes se les impide la entrada de una manera que a primera vista parece arbitraria, pero que en realidad refleja una política sistemática», añadió.

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