Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

sábado, 15 de enero de 2022

“DESORIENTACIÓN DIABÓLICA”

 

“DESORIENTACIÓN DIABÓLICA”

  


 Padre, la Santísima Virgen está muy triste porque nadie ha prestado ninguna atención a Su Mensaje, ni los buenos ni los malos. Los buenos continúan su camino, pero sin dar ninguna importancia a Su Mensaje. Los malos, no viendo realmente caer el castigo de Dios sobre ellos, continúan su vida de pecado sin atender siquiera el Mensaje. Pero créame, Padre, Dios castigará al mundo y eso será de una manera terrible. El castigo del Cielo es inminente.”

Hermana Lucía de Fátima, 26 de diciembre de 1957

 

 Por FLAVIO MATEOS

La mencionada vidente de Fátima habló cierta vez de la “desorientación diabólica” que se esparcía por todas partes, particularmente dentro de la Iglesia (lo que el papa modernista Pablo VI llamaría más adelante “humo de Satanás”), obra del “padre de la mentira” que es sembrador de la confusión, el error, la ignorancia y la mentira, con lo cual pretende impedir que veamos claro el camino que debemos seguir (“Yo soy el camino, la verdad, la vida…Quien me sigue no anda en tinieblas” ha dicho Nuestro Señor). Con el Mensaje de Fátima ha pasado lo que la misma Hermana Lucía afirma en el acápite de esta nota: nadie le da importancia, y he allí una victoria de Satanás.

En la actual situación del mundo, parece aún más increíble que los católicos no busquen la solución donde deben, y estén dando “manotazos de ahogado”, o simplemente se conformen con lo que consideran las propias y sabias conclusiones intelectuales. Estamos en un punto en que hay que saber orientarnos en el combate y para eso, no hay otra brújula o gps que nos pueda ayudar mejor que el mensaje de la Virgen en Fátima. Es lo que tratamos de difundir desde este humildísimo y apenas frecuentado rincón de la “blogósfera”.

Es claro que se debe resistir la tiranía mundial, las vacunaciones forzadas y sus terribles consecuencias, pases sanitarios, etc. Pero lo es también que esta guerra es de una envergadura tal, que humanamente hablando ya se ha fracasado en lo sustancial, más allá de las victorias accidentales, pues detrás y por debajo hay una crisis espiritual y moral que ya no puede revertirse, simplemente porque “si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la salará?”, y la sal y la luz del mundo es la Iglesia, pero hoy y tras el Vaticano II, ha perdido su sabor y la luz apenas es visible, sólo resta un pequeño remanente fiel, en medio de una espantosa apostasía y confusión (el papa Francisco, hablando como el vicario del “Nuevo Orden Mundial” acaba de afirmar que "Vacunarse contra el covid es una obligación moral", a pesar de la abrumadora evidencia de los daños causados por muchas de esas vacunas). Entonces, es tiempo de recordar lo que la Virgen de Fátima pidió y prometió, porque de lo contrario por nuestra falta de fe y confianza, habremos merecido los terribles castigos que pueden aún caer sobre nosotros.

Apuntamos simplemente algunas señales de esta profunda desorientación, que hace falta revertir, o por lo menos de nuestra parte, mantenernos a un lado:

-El pasado 6 de enero, el valiente Arzobispo Viganò hizo una convocatoria a una Cruzada mundial del Rosario. Dice allí que “Para librar una batalla espiritual hacen falta armas espirituales. Lo han entendido bien millares de católicos, hombres sobre todo, que en varios lugares del mundo han empezado a rezar públicamente el Rosario por la liberación de su patria. Tan loable y valerosa iniciativa es el comienzo de un contraataque cristiano y un resurgir de la Fe, además de un acto solemne de veneración a la Madre de Dios”. Concordamos con esto, y de hecho ya en nuestro blog hemos hablado de las armas espirituales y del contraataque necesario de los cristianos. Enhorabuena que un obispo lo diga. Y es indudable que el Santo Rosario es una de nuestras armas más poderosas –la última junto con la devoción al Corazón Inmaculado, como hizo saber la Sma. Virgen a los pastorcitos de Fátima-, y debe proclamarse insistentemente, aplaudimos toda iniciativa a recordárnoslo. El Rosario es nuestra gran arma de guerra en esta batalla. Si todos los católicos que hay en el mundo –es decir, todos los bautizados- rezaran el Rosario, no nos encontraríamos en esta situación de la Iglesia y el mundo. Pero Mons. Viganò habla del Rosario sin mencionar en absoluto Fátima. Ahora bien, si vinculamos el Rosario al Corazón Inmaculado de María, es claro que también debemos vincularlo a aquello que pidió solemnemente la Virgen en la aparición de la Sma. Trinidad del 13 de junio de 1929: debe pedirse la consagración de Rusia, pues sólo así le será dado al mundo un tiempo de paz. Entonces, lo que debe hacerse es convocar a los católicos a rezar el Rosario (entero de ser posible) por el triunfo del Corazón Inmaculado de María y la consagración de Rusia a este mismo Corazón, y no esporádicas cruzadas que dejan de lado lo esencial. No debemos hacer lo que nuestra iniciativa nos sugiere, sino lo que la iniciativa del Cielo nos ha mandado hacer.    

-Otro signo de desorientación lo encontramos en algunos católicos otrora lúcidos (¡oh, los profesores e intelectuales!) que, habiendo dejado el mensaje de Fátima en el desván de los trastos viejos, porque sería una antigualla, algo anacrónico e inútil, se dedican a enseñar que ya estamos ante el Anticristo –o casi-, y, sin embargo, no son capaces de ver lo que tienen enfrente, y así se inoculan el experimento tóxico que llaman vacunas, y aceptan el relato oficial de la pandemia a pie juntillas, sin dedicar un minuto a investigar (¿para qué si ya saben?).

-También podemos ver la desorientación en una congregación religiosa de la Tradición que alguna vez, cuando era enteramente fiel a su fundador (“excomulgado” por los masones y modernistas romanos, algo que para él era un timbre de honor, una cicatriz de la guerra, pero para sus seguidores una “mancha” en su reputación que debía ser extirpada mediante una cirugía plástica), difundía el mensaje de Fátima, pero que cuando empezó a caer en las ínfulas de creerse “importante” y “poderosa”, se alejó de eso, para creer que mediante conversaciones, diplomacia y acuerdos prácticos podía “convertir a Roma”. Recientemente un sacerdote de esa corriente, durante un sermón, clasificó a los tradicionalistas en tres categorías: “los parásitos, los clientes, y los fieles”. Los fieles serían únicamente los que mostrasen una adhesión incondicional, ciega, becerril, hacia la tal congregación, aptos entonces para recibir todos sus sacramentos. O sea, sería algo así como el que es poseedor de un “pase sanitario”, que lo vuelve “confiable”, mientras el resto sería gente sospechosa, de segunda categoría. Desorientación diabólica, sin dudas.

-Finalmente podemos hablar del desinterés en general por el tema de Fátima, pues basta dar una mirada a las redes sociales, sitios y blogs de internet, para darse cuenta de que abundan sobremanera las informaciones referidas a los hechos de la “pandemia” o “plandemia”, pero no existe quien aporte algo para revertir y combatir efectivamente esto. Por eso no nos sorprende la falta de interés, receptividad o difusión de nuestro blog. Las tinieblas se han extendido tanto, que la gente ya no puede ver ni distinguir lo accesorio de lo importante, lo circunstancial de lo permanente. Esta indiferencia puede desanimarnos, sin dudas, sobre todo el ver que nadie hace caso a la Santísima Virgen, especialmente los buenos, los que están de nuestro lado. Pero tenemos el deber de ser fieles y por lo tanto continuar nuestro trabajo, si Dios lo permite y a la Virgen le agrada, y las circunstancias nos ayudan.

Hacen falta oración y sacrificios, adhesión absoluta a la verdad y santificación personal, para lograr que aunque sea un alma entienda que tenemos la victoria a nuestro alcance, que debemos trabajar por el triunfo del Corazón Inmaculado, que es una forma de trabajar por el Reinado de Nuestro Señor Jesucristo, y que vamos hacia ese triunfo glorioso, al cual tenemos que contribuir desde ahora con nuestra fidelidad y adhesión –aquí, sí, incondicional- al mensaje de Nuestra Señora. Sin este fervor de vida, sin este compromiso, sin esta cruz que debemos ofrecer a María, corremos el riesgo de caer en esa desorientación diabólica de la que hablábamos. Tomemos en serio el mensaje del Cielo, o suframos las consecuencias, pues ya estamos avisados.

 

¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María!    


VICTORIAS DEL SANTO ROSARIO – II

 

VICTORIAS DEL SANTO ROSARIO – II

  

 

Por FLAVIO MATEOS

 

Continuamos nuestro informe acerca de los triunfos del Santo Rosario, para la fe de la Iglesia y la gloria de Dios, como una lección para nuestros oscuros días de cristianismo tibio y acobardado, y en atención a la acción que debemos emprender, en estos tiempos bajo asedio del enemigo. Uno debe esperarlo todo de Dios y su imbatible Misericordia y Omnipotencia, pero a la vez uno debe combatir, porque ese es el modo de mostrarle a Dios cuánto deseamos que por su intercesión Él sea glorificado.

-En 1646, la victoria del Rosario en Filipinas salvó el catolicismo en toda el Asia. Una flota de navíos protestantes holandeses se apostó amenazante frente a la ciudad de Manila, defendida sólo por dos galeones comerciales, el “Encarnación” y el “Rosario”, armados de apuro. Entonces el venerable padre Juan de Conca O.P. se lanzó a predicar el rosario y hacerlo rezar en los dos navíos. Los marinos hicieron el voto de ir, en caso de victoria, en peregrinación sobre los pies desnudos a la imagen de la Virgen del Rosario conservada en el convento dominico de Manila. De marzo a octubre, se produjeron cinco encuentros violentos, que resultaron en cinco victorias humanamente inexplicables para los hispano-filipinos. Desde entonces se difundió una muy grande devoción del Rosario en todo Filipinas, llamado el “Reino del Santo Rosario” por el papa Pío XII.

-El 12 de septiembre de 1683, fiesta del santo nombre de María, en la batalla de Viena las armas cristianas del sacro Imperio Romano Germánico –conducidas por el rey polaco Jan III Sobieski- obtuvieron una extraordinaria victoria sobre los invasores islámicos, sosteniéndose en el rezo del santo Rosario. El Imperio otomano reunió un ejército de 125.000 soldados con intención de atacar Viena, capital de Austria. Ante la situación que se había tornado desesperante, Leopoldo I de Habsburgo dejó la ciudad, que quedó custodiada por 16.000 soldados. El emperador, escaso de tropas, hizo un llamado para organizar una cruzada, y gracias al papa Inocencio XI (1676-1689) logró formarse una Liga que contaba con príncipes alemanes y el rey polaco Sobieski, experimentado en la guerra. Fue difícil reunir las fuerzas ya que hubo algunas intrigas por parte de los franceses, pues Luis XIV apoyaba el galicanismo y azuzaba a los turcos contra Polonia y Austria. Debido a la situación desesperada de Viena, ya sitiada por los musulmanes, Sobieski envió un ejército de sólo 20.000 hombres para defender una ciudad que parecía a punto de caer. Finalmente pudieron reunir un ejército de 75.000 soldados. Antes de entrar en la que se conoció como la batalla de Kahlenberg, Sobieski hizo celebrar una misa. La victoria sobre los otomanos fue aplastante: las pérdidas de los enemigos ascendieron a 20.000 muertos y 5.000 heridos. Sobieski escribió este mensaje al papa: "Venimus, Vidimus, Deus vincit!”. Al día siguiente se cantó el Te Deum en la catedral de Viena. El impulso espiritual había sido dado por el fraile capuchino Marco d’Aviano, que era capellán del ejército austríaco y animó y arengó fervorosamente a las tropas durante toda la batalla, sosteniéndose en el rezo del Rosario.

-Pese a las derrotas infringidas por los ejércitos cristianos, los turcos no cesaron de acosar a la Europa cristiana. Pero nuevamente en otra fiesta mariana serían derrotados. El 5 de agosto de 1716, durante la fiesta de Ntra. Sra. de las Nieves, el príncipe Eugenio al frente del ejército imperial austríaco, obtuvo la victoria sobre los turcos que amenazaban Europa, en Belgrado, en la batalla de Petrovaradin. A raíz de esta victoria el papa Clemente XI (1700-1721) dispuso que fuera celebrada por la Iglesia universal la fiesta de Ntra. Sra. del Rosario.

-Entre 1793 y 1795, la heroica guerra de la Vendée condujo a la gloria del martirio a una multitud de vendeanos, salvando el catolicismo en la Francia revolucionaria, que buscaba exterminarlo. Fue el fruto de las predicaciones del amor de la sabiduría de la cruz y el santo Rosario por parte de San Luis María Grignion de Montfort, casi cien años antes.

-En el Japón, el rezo del Rosario, que había sido predicado por jesuitas y franciscanos, mantuvo el coraje de los mártires en el siglo XVI, y conservó a los japoneses firmes en la fe aun cuando estuvieron sin sacerdotes, en todo el siglo XIX. En el siglo XX, el 6 de agosto de 1945 los norteamericanos arrojarían la primera bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima, matando a no menos de 100.000 personas. Cuatro sacerdotes jesuitas alemanes se encontraban en ese momento en la casa parroquial de la iglesia Nuestra Señora de la Asunción, que fue uno de los pocos edificios que quedó en pie. Los cuatro no sólo no sufrieron daños mayores, sino que no tuvieron ningún efecto por las radiaciones a posteriori. Los cuatro atribuyeron el hecho a una especial protección divina: “Vivíamos el mensaje de Fátima y rezábamos juntos el Rosario todos los días”, explicaron.

-En 1807 se produjo la segunda invasión inglesa a Buenos Aires (llamada en verdad Santa María de los Buenos Aires), en el por entonces Virreinato del Río de la Plata. El año anterior los británicos habían ocupado la ciudad y realizado todo tipo de desmanes incluyendo profanaciones a las iglesias católicas. Pero fueron expulsados tras la campaña de la Reconquista, encabezada por el comandante y luego virrey Santiago de Liniers y Bremond (1753-1810), noble y militar de origen francés, con ancestros protagonistas de la gesta vendeana. Por entonces Liniers, se había comprometido ante la imagen de la Virgen, en la iglesia del Convento de Santo Domingo, a reconquistar la ciudad, cosa que logró. En la segunda invasión, luego de tomar Montevideo, los ingleses se propusieron ocupar Buenos Aires. Fueron repelidos en lo que ha quedado para la historia como la Defensa de Buenos Aires. Es llamativo que, hasta el día de hoy, el expediente del proceso levantado por la Corona británica contra el general Whitelocke, comandante de sus tropas, continúa siendo secreto, pues los británicos no se explican cómo, según un historiador, “las veteranas tropas británicas, que venían de vencer a las patriotas de Liniers en los Corrales de Miserere, no pudieron alcanzar la Plaza de la Victoria y concluyeron rindiéndose. Se habían examinado todos los argumentos. Desde el de la pequeña resistencia organizada por el alcalde Martín de Álzaga, a la versión de los obstáculos puestos por la población (piedras, aceite hirviendo arrojado desde las azoteas), etc. Nada resultaba convincente a los jueces militares que juzgaban a Whitelocke”. Dice el mismo historiador que los ingleses no habían tenido en cuenta que Liniers, fervoroso mariano, había enterrado un rosario en el convento de Santo Domingo, para que protegiera la ciudad. Así ocurrió y así se venció.

-El 24 de septiembre, fiesta de Ntra. Señora de la Merced, de 1812, tuvo lugar la batalla de Tucumán, en las inmediaciones de la ciudad de San Miguel de Tucumán, en el corazón del territorio argentino, donde las fuerzas patriotas criollas comandadas por el Gral. Manuel Belgrano, vencieron a los mal llamados “realistas”, en realidad, como dice un historiador, “bonapartistas, afrancesados, iluministas y borbones”, es decir liberales sostenidos por la corona española que bajo presión masónica había expulsado a los jesuitas y emprendido una política influida por las ideas iluministas contra los Reinos de ultramar. Los patriotas criollos en buena medida intentaron sostener una Hispanidad que se venía derrumbando desde la metrópoli. Los días previos a la batalla, Belgrano, abogado y general católico, junto a sus capellanes invocó la protección de la Virgen de las Mercedes, la nombró Generala del Ejército y juntos rezaron el Rosario. En la mañana del 24 de septiembre Belgrano estuvo largo rato rezando ante el altar de la Virgen. Las fuerzas enemigas contaban con el doble de soldados y de piezas de artillería. La batalla se tornó indefinida y muy reñida, pero la aparición providencial de una enorme manga de langostas que se abatió sobre la escena sembró confusión e hizo parecer a las fuerzas españolas que había un número muy superior de tropas criollas, lo cual provocó su retirada, quedando el campo de batalla en manos de la infantería patriota, esto fue decisivo para su victoria. El 27 de octubre se celebró una misa en acción de gracias; en la procesión que portaba la estatua de la Virgen, Belgrano colocó su bastón de mando en manos de la Virgen de las Mercedes, en la catedral de Tucumán. Belgrano envió al gobierno este mensaje: “La Patria puede gloriarse de la completa victoria que han obtenido sus armas en el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección nos pusimos”. La Virgen de la Merced había sido nombrada en 1687 Patrona y Abogada de la ciudad por el Cabildo de San Miguel de Tucumán, por lo que esta victoria refrendó tales títulos.

-Otro 24 de Septiembre, pero de 1860, la intercesión de Ntra. Sra de la Merced fue muy clara para todo el Ecuador. Gracias a Ella, el ejército ecuatoriano liderado por Gabriel García Moreno, el prócer católico por excelencia, obtuvo el triunfo sobre el ejército peruano, en la Batalla de Guayaquil. Por ello, la Convención Nacional, en 1861 la reconoció a la Virgen de la Merced como Patrona y Protectora de la República. Destaca la resolución: “Que el triunfo de la causa nacional y restablecimiento de la tranquilidad de la República han sido efectos visibles de la protección y amparo de la Divina Providencia, mediante la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María en su advocación de Merced, cuyo día será memorable entre nosotros por el completo triunfo que alcanzaron las armas de la Nación”.

 

¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María!

 

RUSIA COMO PUNTO DE PARTIDA

 


“En lo que hace a Rusia –no digo: Unión Soviética, digo: Rusia-, considero inadmisible que se niegue su pertenencia a la misma civilización que nosotros. Mientras hubo civilización cristiana, por supuesto. Más aún, sostengo que, cuando nosotros ya no hacíamos referencia al cristianismo de nuestros mayores más que como a un recuerdo nostálgico, o vergonzoso, según los casos objeto de lágrimas o de escarnio, los rusos seguían y siguen afirmándose con firmeza y orgullo siempre mayores en la fe de sus antepasados. Allá, pese a las persecuciones atroces (o en respuesta a ellas) de que es objeto constante, la preocupación religiosa no es referencia histórica, es renovación de la fe de los confesores que dieron su gloria a la Iglesia y su vida a la nación. De suerte que –y esto lo sostengo desde hace muchos años-, cuando queremos hablar de “civilización cristiana”, tomemos a Rusia como punto de partida para nuestra resurrección por cuanto, mientras los cristianos, los católicos que seguimos resueltos en nuestra fe en el Oeste, estamos reducidos a luchar a la defensiva aun, a veces, contra la impaciencia irritada de quienes deberían ser nuestros pastores; nuestros hermanos del Este han optado por dar batalla y por darla atacando”.

Alberto Falcionelli, “Los signos de los tiempos” (con perdón), Revista Moenia N° 1, Buenos Aires, Marzo 1980. 

RUSIA DOCUMENTAL

 



Nota del blog:

Decía Alberto Falcionelli, uno de los mayores expertos en Rusia y la Unión Soviética que ha habido: “Hace muchos años que he podido comprobar que Rusia es el país peor conocido en Occidente, aquel acerca del cual, por consiguiente, los historiadores tuvieron la facultad de emitir los más impensados propósitos”.

No pretendemos que con un par de documentales se pueda conocer la inmensa complejidad de una nación como Rusia, por supuesto, pero alguna cosa valiosa se puede sacar de su visión. Por lo menos se esfumará la idea absurda que tienen muchos en nuestros países de que Rusia sigue siendo “comunista” (¡!).  

Nos extendemos a lo largo de tres capítulos, en nuestro libro “Fátima y Rusia”, acerca de la historia y actualidad de Rusia, y su misión providencial en la historia. Entre otras cosas nos ocupamos de zanjar acerca del mito de que Dugin (que aparece en uno de los videos) sería el asesor de Putin, que lo estaría empujando hacia el “perenialismo” (¡!), entre otras cosas. Nada que ver. Putin es un caso único en el mundo, pues es un conservador pragmático que es guiado sólo por su patriotismo –si se quiere, por su pasión eslava- pero que no tiene ni sombra de ideología que lo influya, ni su aversión a la democracia liberal a la manera yanqui lo ha corrido hacia la autocracia al estilo oriental (estilo chino-coreano). Decía un texto de Calderón Bouchet, recientemente dado a conocer por un sitio revisionista: “Castellani nos recordó que la autoridad era la causa eficiente del orden social y que no debía confundirse con el poder ciego de una comandita dispuesta a arrasar con todo lo que resistiera. La autoridad supone la existencia de una inteligencia egregia. Un gobierno puede tener poder, pero si carece de inteligencia y no es capaz de dar solución a los problemas que la realidad social le presenta, no tiene autoridad y por ende no gobierna en el sentido preciso del término”. Es innegable la autoridad con que Putin, un verdadero estadista, sin dudas con sus contradicciones y deficiencias (no es Franco ni Oliveira, aunque está más cerca de ellos que de un personaje impresentable como Maduro) ha sabido hacer resurgir a Rusia de sus cenizas, convirtiéndola en una amenaza real –un obstáculo- a la alianza pedo-sodomita internacional que se ha impuesto en Occidente con su ideología de género y demás putrefacciones. Uno de los documentales se llama “Revolución conservadora”, lo cual es un contrasentido: Putin mismo se ha calificado de conservador moderado y esto se ha podido ver en la parsimonia con que en sus veinte años de gobierno ha ido realizando cambios lentamente, con el mayor de los cuidados, todo lo contrario de una revolución.

No decimos más, sino simplemente que si Rusia no se convierte, no podrá finalmente sobrevivir, y por eso mismo es que la Sma. Virgen de Fátima ha pedido la consagración a su Corazón Inmaculado, la cual se hará. Entonces Rusia será católica.

F.M.


PERO, ¿DÓNDE ESTÁN LOS ROSARIOS?

 

PERO, ¿DÓNDE ESTÁN LOS ROSARIOS?

  


 El Señor te ha bendecido, dándote su poder; pues por medio de ti

ha aniquilado a nuestros enemigos.”

Judith XIII, 22

 

Por FLAVIO MATEOS

 

El texto de la Escritura referido a Judith, vencedora de Holofernes, jefe del ejército asirio, es aplicado por la Iglesia a la Sma. Virgen María, en la fiesta de sus siete dolores. A continuación del texto citado, Ocías, príncipe del pueblo de Israel, le dice: “Bendita eres del Señor, Dios Altísimo, oh hija, sobre todas las mujeres de la tierra. Bendito sea el Señor, creador del cielo y de la tierra, que ha dirigido tu mano para cortar la cabeza del caudillo de nuestros enemigos” (Jud. XIII, 23-24). Nuevamente, tenemos la figura de Nuestra Señora, a quien los cristianos siempre han recurrido…en tiempos de la Cristiandad. Pero, como podemos observar en la fotografía, la otrora Francia católica, fille aînée de l'Église, ahora pretende ser liberada por el simple concurso de una mayoría o una multitud de personas, que reclaman una liberación de no se sabe qué ni cómo. Pero no carguemos las tintas en una multitud laicizada por una república francesa masónica que ha educado sus mentes cuidadosamente desde hace más de un siglo para ello, es decir, para extirparles el sentido religioso, la fe católica y hasta toda sospecha de un orden sobrenatural. El gran problema una vez más ha sido el Concilio Vaticano II más los errores en materia política de los papas anteriores al concilio –sacando a San Pío X-, donde una secuencia de errores garrafales –sin duda incitados por los quintacolumnistas de las logias- llevaron a desmantelar o debilitar mediante “vacunas laicistas y republicanas” a la hasta entonces fuerte y católica Francia, luchadora de los derechos de Cristo Rey. Es claro también que las secuelas de la revolución, que había inoculado su veneno en los seminarios, había creado el caldo de cultivo de todo lo que haría eclosión en el siglo XX. De modo tal que hoy, en que más urgente y desesperado se hace el recurso a la milagrosa intervención del Cielo, por intercesión de la Santísima Virgen, que tanto ha hecho por su querida Francia (probablemente sea el país donde mayores apariciones de la Virgen ha habido), es cuando menos advierten los franceses dónde se esconden su único y último recurso de sobrevivencia. Motivo de más para rezar por aquel país que tanto necesita la Iglesia para volver a combatir contra los enemigos de la Sinagoga de Satanás, que parecen haberse cebado tanto contra Francia como contra España, la otra tierra donde la Iglesia tuvo su baluarte, y hoy cae irreconocible, por manos de sus peores enemigos, vengativos sin piedad.

Creemos oportuno entonces recordar estas palabras del papa San Pío X:

“Los pecados no quedarán sin castigo, pero la hija de tantos méritos, de tantos suspiros y lágrimas, no morirá jamás. (…)

Llegará un día, y Nos esperamos que no esté muy lejano, en que Francia, como Saulo en el camino de Damasco, será envuelta por una luz celeste y escuchará una voz que le repetirá: “Hija mía, ¿por qué me persigues?” Y respondiendo: “¿Quién eres, Señor?” la voz replicará: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Dura cosa es para ti cocear contra el aguijón, porque en tu obstinación te arruinas a ti misma”. Y ella, temblorosa y atónita dirá: “Señor, ¿qué quieres que haga?” Y Él dirá: “Levántate, lávate de tus manchas que te han desfigurado, despierta en tu seno los sentimientos adormecidos y el pacto de nuestra alianza, y ve, hija primogénita de la Iglesia, nación predestinada, vaso de elección, ve a llevar mi nombre, como en el pasado, a todos los pueblos y los reyes de la tierra” (Alocución consistorial Vi ringazio, del 29 de noviembre de 1911). 

Recemos por esto y sobre todo por la conversión de Rusia, que es la nueva tierra que parece ser llamada, como antes Francia o España, para cumplir un papel liminar en favor de la Santa Iglesia Católica Apostólica Romana, y quizás sea esa luz que haga abrir los ojos, en medio de las tinieblas de la persecución, a la tierra que vio nacer a tantos santos, la tierra del Sagrado Corazón.

 

¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María!

  

sábado, 8 de enero de 2022

VICTORIAS DEL SANTO ROSARIO - I

  

VICTORIAS DEL SANTO ROSARIO - I

  

 

Por FLAVIO MATEOS

 

Muchos santos y personas piadosas destacadas en la Iglesia han recibido visiones de un triunfo de la Iglesia, cuando todo parezca perdido. Ana María Taigi, por ejemplo, la admirable visionaria y ama de casa que tuvo un gran protagonismo en la Iglesia en los tiempos de la hegemonía de Napoleón sobre Europa y cuando Roma vivía tiempos turbulentos, y que era incluso consultada por el Papa, dejó esta profecía: “Naciones enteras volverán a la unidad de la fe y la faz de la tierra será renovada…En ese tiempo, la religión cristiana se difundirá por todas partes y no habrá más que un Pastor. Rusia e Inglaterra se someterán, China se convertirá”. No habla del tiempo de la Parusía, sino antes de esta. Coincide, pues, con numerosas otras profecías. Pensamos que se trata del triunfo del Corazón Inmaculado de María.

El triunfo del Corazón Inmaculado tiene que ser deseado, buscado, pedido y preparado, especialmente por los dos últimos remedios que nos ha dado el Cielo: el santo Rosario y la devoción al Corazón Inmaculado.

A lo largo de los últimos siglos la Iglesia ha confiado especialmente en el santo Rosario como arma poderosísima para vencer a sus enemigos. Desde la predicación de Santo Domingo de Guzmán y del Beato Alano de la Roche, hasta el fervor de San Luis María Grignion de Montfort, la expansión del rosario –así como la devoción al Sagrado Corazón- ha prendido fuego, como quería Nuestro Señor, al mundo entero, allí donde ha sido abrazado con sincero corazón y respaldado por las autoridades de la Iglesia, obteniendo resonantes victorias y sorprendentes e “imposibles” conversiones.

La causa católica tiene un arma poderosísima, verdaderamente invencible, mediante la cual se une en intenciones a Jesús y María en los misterios que nos han obtenido la Redención y el triunfo sobre el diablo y la muerte.

Respecto del último santo mencionado, es interesante observar que San Luis María escribió su librito El secreto admirable del Santísimo Rosario hacia el año 1710, pero el mismo permaneció en manuscrito y sin publicar hasta 1911 en francés, y hasta 1928 en español. Quizás Dios, que sabe mejor que nosotros el mejor momento para cada cosa, haya querido, a falta de apóstoles como aquellos, hacer que este tipo de obras apareciesen en los tiempos de Fátima, donde la ofensiva del enemigo recrudecía, y por lo tanto había que hacer más fuerte, más consciente y más eficaz nuestra contraofensiva, disponiendo de tales obras, en reemplazo de tales apóstoles. Lo mismo había ocurrido con su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen que, escrito c. 1712, fue descubierto en 1842 y publicado en 1843. Desde entonces se sucederían una serie impresionante de apariciones marianas, que jalonaban el bravo combate de la Iglesia católica contra sus enemigos: 1846, La Salette; 1858, Lourdes; 1871, Pontmain; 1876, Pellevoisin; 1879, Knock; 1917, Fátima. La gran obra de San Luis María contribuiría como pocas para dar a la devoción mariana todo el relieve que merecía, luego vendrían las entusiastas recomendaciones papales, particularmente de León XIII con sus doce encíclicas sobre el Rosario.

Hay que decirlo y convencerse de ello: tenemos armas poderosísimas en nuestras manos, para llevar este combate contra las fuerzas del Infierno: “Ella ha dicho […] que Dios daba los dos últimos remedios al Mundo: el santo Rosario y la devoción al Corazón Inmaculado de María, y siendo los dos últimos remedios, eso significa que no habrá otros” (La Hna. Lucía de Fátima al Padre Fuentes).

Ya hemos visto la insistencia de la vidente de Fátima sobre el Rosario y que la Sma. Virgen lo ha recomendado en cada aparición. Veamos en breve el poder victorioso del santo Rosario contra todos los enemigos de la Iglesia: musulmanes, protestantes, liberales, masones y comunistas, en algunos hechos históricos. Entiéndase que cuando se habla de vencer a los enemigos, no se trata de la hoy muy de moda práctica de desear aplastarlos para humillarlos y mediante esto, enancarse uno mismo sobre su propia vanagloria (cosa que buscan hoy muchos “derechistas” contra los “izquierdistas”, que hacen lo mismo), sino que se trata de una victoria del honor de Dios mancillado, si es posible mediante la conversión de los enemigos, en todo caso siempre para que brille la Verdad y así manifiesta, todo el mundo sepa quién es Dios y que de Éste, nadie se burla.

Se comprenderá así mejor porqué la Sma. Virgen ha insistido tanto en que lo recemos. Como decía Santa Juana de Arco, los hombres pelearán y Dios obtendrá la victoria, es parte primordial de la pelea la oración confiada a María Santísima:

-A comienzos del siglo XIII, el rosario salvó el sur de Francia de la herejía de los Cátaros (puros) también llamados Albigenses, nueva versión de los antiguos maniqueos, que habían puesto en serio riesgo toda la sociedad civil, ya que había cobrado muchos adeptos. El papa Inocencio XIII publicó contra los Albigenses una Cruzada a la cual Santo Domingo contribuyó con su predicación. El 12 de septiembre de 1213 fue manifiesta la virtud del rosario para obtener la victoria de los cristianos sobre los enemigos de la Iglesia, en inferioridad numérica, en la imponente Batalla de Muret, al sur de Toulouse, Francia.

-El 7 de octubre de 1571, en la gloriosísima Batalla de Lepanto, “la más memorable y alta ocasión que vieron los siglos, ni esperan ver los venideros” según palabras de Miguel de Cervantes, que combatió en ella,  la Cristiandad triunfa contra la dominación musulmana, que hasta entonces parecía volverse imbatible (y que contaba además ¡con el apoyo de Francia, junto a los protestantes!, una ignominia que aún está pagando la “hija mayor” de la Iglesia, con la invasión musulmana a sus tierras, por vías masónico-democráticas), triunfo obtenido en condiciones desventajosas, merced a la intervención divina. La Liga Santa, compuesta por el Imperio español, la República de Venecia, los Estados Pontificios, la República de Génova, la Orden de Malta, el Gran Ducado de Toscana, el Gran Ducado de Saboya, los Caballeros de San Lázaro y la Orden Militar de San Esteban, venció gracias a la intervención de la Sma. Virgen María a través del Santo Rosario, que había encarecido rezar el papa San Pío V, en su convocatoria a la Cruzada. A raíz de esta extraordinaria victoria fue instituida la fiesta de Ntra. Sra. de las Victorias, luego transformada en la fiesta de Ntra. Sra. del Santo Rosario, celebrada el 7 de octubre. Asimismo se agregó a las Letanías lauretanas la invocación “Auxilio de los cristianos”. Hombres valientes como don Juan de Austria, el comandante supremo de las fuerzas cristianas, que arengó a sus soldados, crucifijo en mano, del siguiente modo: «Este es el día en que la Cristiandad debe mostrar su poder, para aniquilar esta secta maldita y obtener una victoria sin precedentes… Estáis aquí por voluntad de Dios, para castigar el furor y la maldad de esos perros bárbaros; poned vuestra esperanza únicamente en el Dios de los ejércitos, que reina y gobierna el universo… Recordad que vais a combatir por la Fe; ningún cobarde ganará el Cielo» (palabras estas últimas que hoy repiten insensatamente algunos sedevacantistas insanos que ya dieron por vencida la Iglesia…excepto en su reducido círculo de “valientes” e “iluminados”), aquellos hombres, decimos, fueron la expresión de las anónimas plegarias tanto del clero celoso como del pueblo sencillo y fiel que sostuvo con sus rosarios el poder victorioso de la batalla. Por eso el Senado veneciano hizo inscribir en una pintura alusiva, encargada para el salón de sesiones, esta leyenda: “No fue el valor, ni las armas, ni los jefes, sino María del Rosario quien nos hizo victoriosos”. Entendamos hoy más que nunca, en que la humanidad se encuentra siendo objetivo de una diabólica Revolución comunista a nivel mundial, dónde reside nuestra esperanza, nuestra fuerza y nuestra victoria.

-1 de noviembre de 1628, la ciudad francesa de Rochelle, sostenida por Inglaterra, amenazaba extender el protestantismo a toda Francia. Por orden del rey Luis XIII, el Rosario fue rezado solemnemente en el convento dominico de Faubourg Saint-Honoré en Paris, en presencia de toda la corte. El rey asimismo demandó a un célebre predicador dominico, predicar una misión a las fuerzas armadas. Se distribuyeron 15.000 rosarios entre las tropas, las cuales cada noche llevaron en triunfo una estatua de la Virgen alrededor de la ciudad, portando antorchas, mientras rezaban el rosario (cual si fuese un nuevo Josué con el Arca de la Alianza, alrededor de los muros de Jericó). La ciudad fue finalmente tomada, entrando los dominicos en primer lugar. En acción de gracias el rey hizo construir la iglesia Nuestra Señora de las Victorias en Paris.

 

¡Viva el Sagrado Corazón de Jesús y el Corazón Inmaculado de María!

ACERCA DE LA CONSAGRACIÓN DE RUSIA AL CORAZÓN INMACULADO - I

 


Cronología de cuatro campañas de ocultamiento: La desinformación sobre la Consagración de Rusia

 

 

Fuente: NON POSSUMUS

Fuente (extracto): FATIMA.ORG

 


Consagración y conversión

 

En la tercera de Sus seis apariciones en Fátima, el 13 de julio de 1917, la Santísima Virgen dijo a los tres niños pastores que volvería para pedir la Consagración de Rusia a Su Inmaculado Corazón. Nuestra Señora enfatizó la importancia de ese pedido, que fue acompañado por una terrible advertencia:

‘Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas. Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre Me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz.’

Estas son las palabras de la Madre de Dios, como las relató la Hermana Lucía en sus memorias sobre las apariciones, publicadas por primera vez en los 1940’s.

 

El pedido se hace

 

En junio de 1929, Nuestra Señora se apareció a la Hermana Lucía en su convento en Tuy, España. Como lo había prometido, la Santísima Virgen pidió la consagración que Ella había mencionado 12 años antes en Fátima. Las palabras de Nuestra Señora quedaron registradas en las memorias de la Hermana Lucía:

Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio. Son tantas las almas que la justicia de Dios condena por pecados cometidos contra Mí, que vengo a pedir reparación; sacrifícate por esta intención y reza.

 

Nuestro Señor agrega una advertencia

 

Dos años más tarde, en el verano de 1931, la urgencia del pedido quedó resaltada por otra visita. Esta vez, Nuestro Señor mismo habló a la Hermana Lucía, y le transmitió una advertencia sobre la consagración de Rusia:

Participa a Mis ministros que, en vista de que siguen el ejemplo del Rey de Francia, en la dilación de la ejecución de mi petición, también lo han de seguir en la aflicción.

Esa fue una referencia a Luis XVI, quien faltó a la consagración de Francia al Sagrado Corazón de Jesús, y más tarde fue destronado por la Revolución Francesa y decapitado en 1793.

 

“DESORIENTACIÓN DIABÓLICA”

  “DESORIENTACIÓN DIABÓLICA”       “ Padre, la Santísima Virgen está muy triste porque nadie ha prestado ninguna atención a Su Mensaje, ...