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jueves, 23 de abril de 2026

¿HACIA LA III GUERRA MUNDIAL?

 


Por PHILIPPE PLONCARD D' ASSAC

Capítulo XVIII de su libro LE COMPLOT MONDIALISTE

Escrito en Noviembre de 2011.

 

Los rusos están particularmente inquietos, no solamente a causa de los preparativos estadounidense-israelíes contra Irán, sino también debido al escudo antimisiles en Polonia, en Eslovaquia, que Obama después de Bush quiere instalar con el pretexto de las amenazas iraníes.

Falso pretexto, vista la distancia entre Irán y Europa, pero intento de neutralizar a Rusia para que deje hacer.

Los medios cercanos al Estado Mayor ruso anunciaban para el 9 de abril de 2007 una operación estadounidense llamada Bite —Mordedura— sobre los sitios iraníes de producción de uranio enriquecido.

No ocurrió nada; sin embargo, además del Informe Uglanov en el semanario Argumenty nedeli (1), el general Leonid Ivachov, consejero de Vladimir Putin, confirmaba en RIA-Novosti:

“No tengo ninguna duda de que una operación violenta será llevada a cabo contra Irán”.

“El hecho de que la Cámara de Representantes en Estados Unidos haya omitido un texto que obligaba a Bush a presentarse ante el Congreso antes de cualquier ataque contra Irán es capital”, estimaba.

Ivachov, vicepresidente de la Academia de Ciencias de Geopolítica, subraya que esta supresión se hizo bajo la presión del lobby israelí del American-Israel Political Action Committee (AIPAC), estructura dependiente del B’nai B’rith.

Así, como durante la Segunda Guerra Mundial, corremos el riesgo de ser comprometidos por intereses no solamente judíos sino también petroleros, que no son los nuestros.

Se sabe que desde la llegada al poder de George W. Bush, su clan, llamado erróneamente “neoconservador”, pues está compuesto por antiguos trotskistas, judíos sionistas, apunta a la desestabilización y a la ocupación de Oriente Medio por las dos razones que hemos visto:

·      Preservación de Israel y de su proyecto de Gran Israel

·      Control de las reservas de petróleo, para mantener bajo control a todos aquellos que no disponen de recursos petroleros

A estas dos razones se añadía una tercera, cargada de consecuencias para el poder financiero cosmopolita:

El proyecto de Irán revelado por el estudio de Krassimir Petrov, citado por el Wayne Madsen Report del 9 de febrero de 2006, “de abrir en marzo de 2006 una ‘bolsa iraní del petróleo basada en el euro’”.

Si esto aún no se ha verificado, es sin duda porque los iraníes lo agitan como una “espada de Damocles” para bloquear toda intervención estadounidense-israelí.

No deja de ser una verdadera “bomba atómica” potencial sobre las altas finanzas cosmopolitas de Wall Street.

domingo, 3 de agosto de 2025

EL COMPLOT MUNDIALISTA – PHILIPPE PLONCARD D’ASSAC

 


EL COMPLOT MUNDIALISTA, por Philippe Ploncard d’Assac, Éditions de la Société de Philosophie Politique, 2011.

 

Capítulo VI - El Complot Mundialista

 

La declaración de Roger Leray, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia durante el Convento de 1968 (1), demuestra la persistencia y el empeño incansable del complot mundialista: “Hace doscientos años, el caballero de Ramsay anunció la República universal. Desde entonces, incansablemente, los masones del mundo entero participan en su edificación”, recordaba. Hoy en día, los conjurados del mundialismo lo proclaman abiertamente, como lo hizo el financiero judío estadounidense Paul Warburg, quien afirmaba ante el Senado de los Estados Unidos, el 17 de febrero de 1950:

Tendremos un gobierno mundial, lo quiera o no usted. La única cuestión es saber si será creado por conquista o por consentimiento”.

Este tema fue retomado veinte años más tarde por otro grande de las finanzas cosmopolitas, el barón Edmond de Rothschild (2), declarando:

“El cerrojo que debe saltar es la nación”.

He aquí lo que se pretende imponernos con la Europa comunitaria supranacional, para destruir las naciones europeas.

Esto bajo el pretexto de constituir una fuerza capaz de oponerse a los intereses estadounidenses, cuando en realidad ocurre todo lo contrario. Cuanto más se destruyen las soberanías nacionales, menos resiste Europa comunitaria —que se suponía debía tomar el relevo— a las órdenes de Washington, y más se compromete en las guerras deseadas por el mundialismo cosmopolita, del cual los Estados Unidos son el brazo armado.

Es lamentable, en este contexto, que hombres que pretenden combatir el cosmopolitismo, sueñen con una Europa-Nación basada en un regionalismo folclórico.

No hacen sino el juego del mundialismo y se comportan como “compañeros de ruta” del mismo (3).

Esta Europa supranacional no es más que un pretexto para hacer aceptar a los pueblos de Europa su abandono de la soberanía.

Ya en 1976, el mundialista Jean Monnet, hombre de los estadounidenses, revelaba en sus Memorias el objetivo perseguido:

“La Comunidad misma —escribía— no es más que una etapa hacia las formas de organización del mañana”.

Esta declaración cobraba todo su sentido cuando la revista de la Gran Logia de Francia (4) proclamaba:

“Los masones del Gran Oriente no son los únicos que promueven la destrucción de las naciones; los de la Gran Logia de Francia sostienen el mismo discurso”.

“La construcción de un espacio europeo no es, para los masones, más que el precursor de un espacio universal, de una Patria Tierra”.

Se ve así que la utopía mundialista de la República universal no ha cesado de avanzar desde los inicios de la llamada Revolución francesa.

De Ramsay a Weishaupt, a Kloots, se llega a Monnet, a Rothschild, a Warburg, anunciando un “gobierno mundial”, impuesto si es necesario “por la fuerza”.

Hoy, la connivencia de un Nicolas Sarkozy con el mundialismo se revela en su discurso ante la Asamblea General de la ONU en octubre de 2007:

“En nombre de Francia, llamo a todos los Estados a reunirse para fundar un nuevo orden mundial del siglo XXI” (5).

Y en la carta de misión enviada el 27 de agosto de 2007 a su ministro de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, de origen judío como él, Nicolas Sarkozy escribía:

“Es en definitiva hacia un ‘ministerio de la Mundialización’ que les pedimos hacer evolucionar nuestra herramienta diplomática” (6).

Y en su discurso del 16 de enero de 2009, Nicolas Sarkozy advertía amenazante:

“Avanzaremos juntos hacia ese Nuevo Orden Mundial.

Y nadie, digo bien nadie, podrá oponérsele”.

¿Qué es esto, sino la invocación a la mítica y mesiánica República universal? ¡Simplemente olvida que lo propio de las utopías es derrumbarse, pues llevan en sí mismas los gérmenes de su autodestrucción!

 

 

1) Humanisme, juillet 1969

(2) Entreprise, 18.7.1970

(3) P. P. d'Assac. Enquête sur la Nouvelle-Droite et ses " Compagnons de route". Édit. Société de Philosophie Politique.

(4), Points de Vue Initiatiques, N°72, 1989.

(5) Id. Ant.

(6) La Politique N° 77. Novembre 2007.

 

NOTA AGENDA FÁTIMA: Si “lo que debe saltar es la nación”, para que haya un gobierno mundial, se entiende perfectamente la guerra contra Rusia, estado-nación que promueve un orden multipolar de naciones, contra un orden mundial cosmopolita judío de una “República universal”. Entonces es muy cierta la conclusión de Ploncard: ¿Qué es esto, sino la invocación a la mítica y mesiánica República universal? ¡Simplemente olvida que lo propio de las utopías es derrumbarse, pues llevan en sí mismas los gérmenes de su autodestrucción!”. Simplemente, la utopía globalista no quiere desaparecer y por ello quiere llevar a todo el mundo a la guerra.


sábado, 18 de noviembre de 2023

DEFINICIÓN DE NACIONALISMO

 



NOTA AGENDA FÁTIMA: Cambiando lo que haya que cambiar, los principios son los mismos para el Nacionalismo Argentino o Nacionalismo Católico.

 

Por PHILIPPE PLONCARD D’ASSAC 

 

El nacionalismo  se define como  el conjunto de principios que históricamente han constituido a la nación y le permiten permanecer incorrupta en sus características nacionales que la hacen lo que es. Por lo tanto, el nacionalismo se opone a cualquier cosa que tienda a deshacer la nación.

Se opone así a ideologías que la niegan, como la demoplutocracia que, bajo la influencia de lobbys filosóficos y bíblicos, tienden a cuestionarla en cada elección, defendiendo a la vez un separatismo y un globalismo que no puede construirse sólo sobre las ruinas de la naciones.

Esto es lo que Adam Weishaupt, judío asquenazí, nacido el 6 de febrero de 1748 en Ingolstadt (Alemania), convertido al catolicismo y luego convertido a la masonería, fundador de los Illuminati  de Baviera,  había comprendido perfectamente mientras luchaba contra el surgimiento del nacionalismo.

Designó como oponentes de su  internacionalismo masónico  –la  República Universal–  que ellos anunciaban, a aquellos a quienes llamó en sus términos, los  nacionalistas  o  “partidarios del amor nacional”.

Los opuso a los partidarios del “Amor General”, los antepasados ​​de nuestros globalistas de hoy, de los cuales él era uno.

¡No es porque los jacobinos pidieran “defender la nación en peligro” que debemos tomarlos por “nacionalistas”!

La Nación que defendían no era la misma, sino una Nación abstracta resultante de la visión ideológica internacionalista de la  Ilustración, que desembocó en la  República Universal.

Hasta el punto de que Anacharsis Kloots, nacido en una rica familia judía holandesa, se convirtió en prusiano, uno de los principales agitadores revolucionarios extranjeros en Francia, fue nombrado ciudadano francés por la Convención tras la publicación de su libro ¡La República  Universal! La lógica revolucionaria ya se volvió hacia los partidarios extranjeros del internacionalismo opuestos a la Nación.

Así, la  Nación ideológica  de los  jacobinos  no sólo ya no tiene nada que ver con la defensa de la  Nación Patrimonio,  sino que se opone a ella y tiende a destruirla.

 

 -*-

 

A diferencia  del Patriotismo, que se centra en defender la integridad del suelo nacional en caso de invasión durante una guerra, el Nacionalismo se centra en defender el patrimonio intelectual, moral, político, religioso y artístico, que define el genio nacional y hace que una nación sea diferente de cualquier otra, así como un individuo es diferente de cualquier otro, con personalidad propia.

 Estos dos conceptos deberían ser complementarios pero pueden conducir a actitudes opuestas en caso de  guerra ideológica  como durante la  Segunda  Guerra Mundial:

-Quienes sólo vieron la invasión física del territorio se unieron a De Gaulle bajo el control de las democracias anglosajonas y de los lobbies que habían empujado a la Tercera República a declarar la guerra a Alemania, sin estar preparada para ello.

– Los que entendieron que, si Francia había sido invadida físicamente, era porque otra invasión, esta intelectual, la había desarmado y que antes de cualquier reconquista era necesario eliminar los falsos principios que habían debilitado a los responsables de la declaración de guerra.

Éste fue el origen de la guerra civil franco-francesa de 1940-1945, que las grandes democracias anglosajonas que trabajaban en nombre de la plutocracia cosmopolita globalista utilizaron para debilitarnos utilizando como señuelo el patriotismo fachada de un De Gaulle. Cf.  Capítulo VII  –  Documentos para la Historia, sobre la mentira gaullista.

Este drama franco-francés culminaría con la carnicería de la  Liberación-Depuración  organizada por los gaullocomunistas que, bajo una fachada de " patriotismo ", liquidarían a los cuadros nacionalistas de la  Revolución Nacional  y los devolverían al poder en las furgonetas de los extranjeros, los responsables de la debacle de 1940, los comunistas y los lobbies que habían desarmado a Francia.

Hoy estamos sufriendo todas las consecuencias.

El nacionalismo  tampoco  debe confundirse con  el separatismo.

Demasiado a menudo denominados con el mismo nombre por el mundo político-mediático, los separatismos de los países de nuestro antiguo imperio, así como de Córcega, Bretaña, el País Vasco, etc., son alimentados por el globalismo para debilitarnos e imponernos mejor sus  “diktats”  políticos y económicos.

El pseudo “derecho de los pueblos a la autodeterminación” es sólo una máquina de guerra destinada a generar ambiciones separatistas en beneficio del globalismo para debilitar a la nación.

Éste es el objetivo de  la Regionalización, preludio a la creación de una Europa supranacional de las  regiones, impuesta por los distintos gobiernos franceses, tanto de izquierda como de derecha gaulloliberal, al servicio de un mundialismo apátrida.

El resultado de este enfoque es que una nación dividida en regiones será significativamente menos poderosa para oponerse a las actividades globalistas, ya que la parte será menos fuerte que el todo.

En otras palabras: “La unión hace la fuerza”.

Incapaz de gestionar el dinero de los franceses, el Poder, a través del regionalismo, alivia su carga financiera transfiriéndola a las regiones sin reducir los impuestos nacionales.

El ciudadano vuelve a ser engañado, pagando dos veces por unos servicios cada vez más deteriorados.

Para comprender plenamente lo que  representa el nacionalismo francés y comprender las razones de su surgimiento en su deseo de defender el patrimonio nacional, es necesario conocer:

– Las condiciones históricas de la aparición de Francia como nación,
– Los principios que la constituyeron y en los que se basa,
– Las razones del surgimiento del nacionalismo francés a finales del siglo XVIII.

 

Fuente:

https://nationalisme-francais.com/definition-du-nationalisme.html

 



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