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martes, 12 de mayo de 2026

LA VIRGEN DE FÁTIMA Y EL DEMONIO

 



Por P. ALEJANDRO DÍAZ 

25/07/17

 

Las operaciones satánicas están dirigidas al intento de destruir toda la obra de Dios. Particularmente al ser humano. Ahora bien, como todo lo que hace el ser humano no queda en la pura individualidad, porque somos seres “sociales”, tenemos que las acciones individuales tienen efectos sociales y políticos.

La historia es el lugar en el cual se desarrolla la rebelión del demonio contra el Reino de Cristo. Por lo tanto, toda manifestación social o política debemos analizarla teniendo en cuenta este principio.

La aparición de la Virgen Santísima en Fátima, teniendo en cuenta lo antedicho, se inscribe dentro de las intervenciones divinas en la historia humana, intervenciones que se dirigen hacia un fin sobrenatural, en primer término, pero con incidencias en lo social y político, como efecto buscado y querido.

La Virgen nos invita a la conversión personal, al rezo del Rosario, a la devoción a su Corazón Inmaculado… pero advierte que si esas “obras” no se realizan, acontecerán guerras, habrá persecuciones, y hace especial mención a un país: Rusia.

Una prueba más de la incidencia social y política de las intervenciones divinas y de las acciones religiosas individuales. Con respecto a la historia humana tres aniversarios tienen lugar este año 2017:

1º) la Revolución Protestante, con la publicación en el año 1517 de las 95 Tesis en la Puerta de la Catedral de Wittenberg, Alemania, por Martín Lutero; con sus ideas y sus acciones, esta Revolución busca negar –por primera vez en mil quinientos años de Cristianismo– la necesidad de la Iglesia Católica para la Salvación.

2º) La fundación de la Gran Logia de Londres, en el año 1717, (la masonería tuvo fuerte intervención en la independencia de Estados Unidos y, luego, a instancias del embajador “americano” en Francia, Benjamín Franklin, en la Revolución Francesa); con sus ideas y sus acciones, esta Revolución busca negar ya no sólo la Iglesia sino también la Divinidad de Cristo, apenas refiriendo la existencia de una “deidad” impersonal o “gran Arquitecto universal”.

3º) y, por último, la Revolución Soviética del año 1917, que, con sus ideas y sus acciones, buscó negar directamente a Dios y borrar su nombre de la faz de la tierra.

Pío XII, en su discurso a los hombres de la Acción Católica el 12 de octubre de 1952, resumió así:

«Cristo sí, la Iglesia no (la Revolución Protestante contra la Iglesia); después: Dios sí, Cristo no (la Revolución Masónica); finalmente, el grito impío: Dios ha muerto; mejor dicho: Dios jamás ha existido (la Atea Revolución Comunista). Y aquí –concluye Pío XII– tenemos el intento de construir la estructura del mundo sobre fundamentos que no vacilamos en señalar como los principales responsables del peligro que amenaza a la humanidad».

Sin embargo, este año hay un cuarto aniversario: 2017 es también el primer centenario de las apariciones de Fátima.

 

El secreto de Fátima: Rusia dispersará sus errores en todo el mundo

 

El término “errores” es preciso: el error es la negación de la verdad. La verdad entonces existe y sólo hay una verdad: aquella que hemos recibido de los Apóstoles. Los errores de Rusia son los de una ideología que se opone al Orden Natural y cristiano.

Este complejo de errores tiene un nombre: Marxismo. Y tuvo en la Rusia soviética (no así en la actual) su centro universal de difusión.

El anticomunismo del siglo XX ha luchado contra el Marxismo con las armas de la política y de la guerra. Y por eso ha fracasado: un mal espiritual debe ser enfrentado con armas espirituales.

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

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