por FRAY LLANEZA
Oráculo
de Yahvé a mi Señor: “Siéntate a mi diestra, hasta que Yo haga de tus enemigos
el escabel de tus pies.”
Salmo
109,1
Una
imagen simbólica nos ofrece la “obra artística” que se exhibió recientemente ante
el papa León en el Vaticano. El agua del mundo que casi sumerge del todo la Iglesia.
Continuando con su catequesis líquida, León, al igual que su predecesor, a
sabiendas o no, nos está diciendo lo que realmente ocurre con esa iglesia
conciliar y sinodal a través de los gestos. Pero aunque los vemos claramente,
no ocurre lo mismo con la mayoría silenciosa, particularmente los conservadores
que ya decidieron, por omisión e incumplimiento de sus deberes, colocarse del
otro lado de la Tradición, aunque se llamen “contrarrevolucionarios”, en
ciertos casos.
La hora
es demasiado grave.
“Hemos de rogar para que Dios padre ponga a
sus enemigos como peana de sus pies; y que apresure eso, el mundo actual sufre
mucho”.
(Padre
Castellani)
¿Y la Iglesia
copada por sus enemigos? Esos enemigos de Dios en Roma, no dejan de hablar de “paz”
y “unidad en el mundo”, ¡como si Cristo no hubiese dicho que no vino a traer la
paz sino la espada”! (Mt. 10,34)
A lo que
comenta Mons. Straubinger: “La verdad es
como una espada. No puede transigir con las conveniencias del mundo. Por eso
los verdaderos discípulos de Jesucristo serán siempre perseguidos. El Señor no
envía sus elegidos para las glorias del mundo sino para las persecuciones, tal
como Él mismo ha sido enviado por su Padre”.
Hemos de
rogar para que Dios desaloje de sus enemigos la sede de Pedro, porque el
enemigo, el peor enemigo, está adentro.
