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sábado, 5 de julio de 2025

LOS PELIGROS ACTUALES – WILLIAM GUY CARR

 


Capítulo XVIII del libro PAWNS IN THE GAME, del Comodoro William Guy Carr, 1958.

 

Quien conoce y ha estudiado la Historia puede predecir con cierta seguridad las orientaciones futuras de los gobiernos. La Historia se repite porque los dirigentes del M.R.M. (Movimiento Revolucionario Mundial) no cambian sus Planes a Largo Plazo; solo adaptan sus políticas a las situaciones presentes y ajustan sus planes para sacar el máximo provecho de los avances de la ciencia moderna.

Recordemos los acontecimientos ocurridos desde que Lenin estableció, en 1918, una dictadura totalitaria en Rusia, y comprenderemos la situación internacional contemporánea. Hemos demostrado que esta dictadura fue implantada para proporcionar a los Internacionalistas Occidentales la oportunidad de poner en práctica sus ideas y teorías totalitarias, como primer paso hacia una Dictadura Universal. Procediendo así, por tanteos sucesivos, pretendían allanar toda clase de dificultades imprevistas.

Cuando Lenin murió, Stalin tomó el relevo. Al principio obedeció escrupulosamente los dictados de los Banqueros Internacionales. Encargó a Béla Kun que pusiera en práctica sus ideas de colectivización de las granjas en Ucrania. Cuando los campesinos se negaron a obedecer los decretos, cinco millones de ellos fueron automáticamente condenados a morir de hambre mientras se les arrebataba por la fuerza su trigo. Ese trigo fue vendido a pérdida en los mercados mundiales para agravar aún más la depresión que se había creado artificialmente. Otros cinco millones de campesinos fueron enviados a campos de trabajos forzados para demostrar al resto de la población esclavizada que el Estado era soberano y que el jefe del Estado era su dios. Había que obedecer sus órdenes.

Solo cuando Stalin comenzó a eliminar a un gran número de dirigentes comunistas judíos, sin duda marxistas, Trotsky y otros líderes revolucionarios tuvieron la certeza de que se había separado de los Illuminati y que abrigaba ambiciones imperialistas. El comportamiento del dictador soviético durante la Revolución Española perturbó aún más a los Internacionalistas Occidentales, especialmente cuando Serges y Maurin demostraron que Stalin utilizaba el Comunismo Internacional para favorecer sus propios planes secretos y aspiraciones imperialistas.

Cuando Franco ganó la Guerra Civil, el comportamiento de Stalin fue muy difícil de comprender. Algunos dirigentes revolucionarios de Canadá y América no pudieron aceptar los cambios drásticos decididos por el Partido, muy diferentes de lo que se les había enseñado en las escuelas de adoctrinamiento marxista. Cuando Stalin firmó el pacto de no agresión con Hitler (23 de agosto de 1939), los imperios Británico y Alemán ya habían sido empujados lógicamente al desencadenamiento de la Segunda Guerra Mundial (1 de septiembre de 1939): con ello dio la impresión de hacer todo lo posible por ayudar a Hitler a devastar Europa Occidental y destruir el poder de los Banqueros Internacionales.

Estos consideraron entonces que la situación era crítica y decidieron que lo mejor para ellos era intentar persuadir a Stalin de abandonar sus ambiciones imperialistas: había que avanzar juntos en un espíritu de coexistencia pacífica. Tenían que convencer a Stalin de que podía perfectamente gobernar el mundo oriental mediante el comunismo mientras ellos dirigirían el mundo occidental con un Súper-Gobierno.

Stalin exigió pruebas de su sinceridad. Así comenzó lo que ahora se llama la teoría de la coexistencia pacífica. Pero la coexistencia pacífica entre dos grupos internacionalistas es imposible, al igual que entre pueblos que creen en Dios y otros que creen en el diablo.

El reemplazo de Chamberlain como Primer Ministro fue decidido mediante comunicaciones secretas entre Churchill y Roosevelt, reveladas por Tyler Kent al capitán Ramsay. Churchill debía asumir esas funciones y convertir la “Guerra Extraña” en una Guerra de Combates. Consideraron que esta acción convencería a Stalin de la sinceridad de sus intenciones.

La Historia revela que se apartó a Chamberlain del cargo de Primer Ministro en mayo de 1940, al igual que Asquith en 1915. Churchill asumió el cargo el 11 de mayo de 1940 y dio la orden a la RAF de comenzar esa misma noche el bombardeo de las ciudades alemanas.

El Sr. J.-M. Spaight (C.B.; C.B.E.) era entonces secretario principal adjunto del Ministerio del Aire. Después de la guerra, publicó un libro titulado El bombardeo justificado. En esta obra, defiende la política de Churchill de bombardear las ciudades alemanas, alegando que se hizo para “salvar la Civilización”. No obstante, el autor reconoce que la orden de Churchill fue una violación del acuerdo firmado entre Gran Bretaña y Francia el 2 de septiembre de 1939.

Ese día, el Primer Ministro británico y el Presidente de la República Francesa acordaron declarar la guerra a Alemania debido a la invasión de Polonia por Hitler. Se comprometieron a no bombardear las ciudades alemanas ni hacer sufrir al pueblo alemán por los errores de un solo hombre. Los dirigentes de ambos gobiernos aceptaron solemnemente limitar los bombardeos a objetivos estrictamente militares, en el sentido más estricto del término.

Desde la guerra, se ha demostrado que la verdadera razón por la que Churchill ordenó el bombardeo de las ciudades alemanas, violando el acuerdo, fue que los Banqueros Internacionales de Occidente deseaban dar a Stalin una garantía firme de su sinceridad y de su deseo de aplicar su política de coexistencia pacífica entre el Comunismo Oriental y el Illuminismo Occidental. El bombardeo de Alemania provocó represalias inmediatas y el pueblo británico fue sometido a una prueba como nunca antes había conocido “desde el amanecer de la Creación”.

El ciudadano medio no tiene generalmente idea alguna de los sórdidos bajos fondos en los que pueden caer aquellos que están implicados en la intriga internacional.

Demostraremos que los Illuminati no tenían intención de cumplir su palabra con respecto a Stalin, y que Stalin tampoco tenía intención de cumplir la suya hacia ellos. Demostraremos también que los Señores de la Guerra nazis intentaban, en realidad, engañar a Churchill, haciéndole creer que no tenían planes secretos de destrucción tanto del Comunismo Internacional como del Capitalismo Internacional, ni planes de dominación mundial por medio de la conquista militar.

martes, 19 de septiembre de 2023

EL FIN DE LOS PERSEGUIDORES

 




EL FIN DE LOS PERSEGUIDORES

Buenos Aires, 6 de junio.

 

Por GIOVANNI PAPINI

(De su obra “El libro negro”)


En una pequeña revista católica que cayó por casualidad entre mis manos, hallé un curioso artículo, sin firma, que quiero copiar aquí para hacerlo leer a un amigo norteamericano que halla sus deleites en investigar las leyes y los misterios de la historia. El artículo se titula: El Fin de los Perseguidores.

»Con ese título escribió el famoso Lactancio, en el siglo IV después de Cristo, un pequeño tratado que es considerado por los modernos racionalistas como una simple fantasía apologética. Pero, en nuestros tiempos, la verdad demostrada por Lactancio en esa obra, o sea, que los enemigos del Cristianismo son castigados casi siempre con un fin desdichado, es confirmada con numerosos casos y ejemplos. Nos limitaremos a recordar cómo concluyeron, durante el siglo XIX y en lo que va del nuestro, los más famosos adversarios de la religión y especialmente del Cristianismo.

»El Marqués de Sade, quien no fue únicamente un novelista obsceno y perverso, sino también un ateo declarado, como lo demuestra su obra Dialogue entre un Prétre et un moribond, murió loco, en Charenton, en el año 1814.

»El célebre poeta Shelley, que en su juventud escribió una llameante Necesidad del Ateísmo, murió ahogado en el mar Tirreno, en el año 1822, a la temprana edad de treinta años.

»El celebérrimo filósofo alemán Hegel, quien se jactaba de haber “superado” a la religión con su sistema idealista, murió atacado de cólera en el año 1831, en la plenitud de sus fuerzas, teniendo poco más de cincuenta años de edad.

»El renombrado crítico ruso Belinski, enemigo acérrimo del Cristianismo, murió tísico en el año 1848 y a los treinta, y ocho de edad.

»El fundador del positivismo, también el “superador” y negador de las religiones reveladas, se volvió loco delirante en los últimos años de su vida falleciendo en el año 1857 a los cincuenta y nueve de edad.

»Isidoro Ducasse, escritor famoso bajo el seudónimo de Conde de Lautreámont, autor de los blasfemos Chants de Maldoror, una de las más alocadas acusaciones lanzadas contra el Creador, murió miserablemente, tal vez asesinado, a la temprana edad de treinta años, en 1870.

»El profeta del superhombre, Federico Nietzsche, autor del Anticristo, se volvió loco en 1888 y loco murió en 1900.

»El popularísimo novelista francés Emilio Zola, que en sus obras hizo gala de un bajo materialismo y denigró al Catolicismo en Lourdes y en Roma, murió asfixiado mientras dormía en el año 1902.

»Roberto Ardigó, el sacerdote que colgó los hábitos y abjuró de su fe para consagrarse a la filosofía positivista, murió quitándose la vida con sus propias manos, en 1920.

»Lenin, que aprobó y fomentó la asociación de los Sin— Dios, fue herido por la parálisis progresiva en 1920 y murió en 1924.

»Su amigo y compañero Trotzski, también el enemigo y perseguidor de la Iglesia Cristiana, fue asesinado por sus enemigos políticos en 1940.

»Adolfo Hitler, que pretendió restaurar en Alemania el viejo paganismo anticristiano, concluyó suicidándose en el año 1945 en el momento de su derrota final.

»Alfredo Rosemberg, amigo y colaborador del anterior, el teórico del racismo antisemita y anticristiano, fue ahorcado en Nuremberg en el año 1946.

»Buscando en la historia de estos últimos siglos y también de los precedentes, fácil sería hallar otros ejemplos del triste fin reservado a los que, con sus escritos o sus acciones, se propusieron abatir la fe cristiana. Como se ve por nuestra enumeración, no se trata de hombres oscuros, de poca o ninguna importancia, sino de hombres que tuvieron y tienen grandísima fama, que han dejado sus nombres en la historia de la literatura, de la filosofía o de la política. Nos parece que vale la pena meditar sobre tan pavorosa nómina, que además es una inesperada prueba de la tesis sostenida ya en el año 317 por el doctísimo escritor que se llamó Firmiano Lactancio.»



Del Diario de Giovanni Papini.

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

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