Por ANDREW CESANEK
Breve
historia
El 13 de
junio de 1917, en Fátima, Nuestra Señora —por primera vez en la historia—
reveló visiblemente Su Inmaculado Corazón.
La
Hermana Lucía relató:
«Delante
de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora había un Corazón rodeado de
espinas que lo traspasaban. Entendimos que era el Inmaculado Corazón de María,
ultrajado por los pecados de la humanidad y que buscaba reparación».
Al mismo
tiempo, la Santísima Virgen María anunció un gran designio de la providencia de
Dios para el mundo entero:
«Jesús quiere servirse de ti para hacerme
conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado
Corazón. A quien abrace esta devoción yo le prometo la salvación; esas almas
serán queridas por Dios, como flores colocadas por Mí para adornar Su trono. …
Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios».
El 13 de
julio de 1917, Nuestra Señora mostró a los tres pastorcitos de Fátima una
visión del infierno, diciéndoles:
«Habéis
visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para
salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado
Corazón. Si se hace lo que os digo, muchas almas se salvarán y habrá paz. La
guerra va a terminar; pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, comenzará
otra peor durante el pontificado de Pío XI. Cuando veáis una noche iluminada
por una luz desconocida, sabed que es el gran signo que Dios os da de que está
a punto de castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el
hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre».
Entonces
Nuestra Señora prometió:
«Para
impedir esto, vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y
la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se escuchan Mis pedidos,
Rusia se convertirá y habrá paz; si no, difundirá sus errores por el mundo,
provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados,
el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas».
«Al
final, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, y
ella se convertirá, y será concedido al mundo un período de paz».
El
regreso de Nuestra Señora¹
El 10 de diciembre de 1925, cuando Lucía, de 18 años, era postulante en el convento de las Doroteas en Pontevedra, España, Nuestra Señora cumplió Su promesa de volver. Fue allí, durante una aparición del Niño Jesús y de la Santísima Virgen, donde reveló la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores: la Comunión reparadora de los Primeros Sábados.


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