Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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jueves, 22 de octubre de 2026

MIXTURA DE JUDÍOS Y DE CRISTIANOS – PADRE JULIO MEINVIELLE

 


¿Qué hay de verdad en estas pretensiones judaicas? ¿Lograrán esta dominación universal? ¿En qué medida? He aquí un problema difícil, cuya solución exigiría detenido examen. Es mejor omitir su tratado.

Lo que sí se puede decir es que hoy todas las fuerzas del mal que se han ido engendrando, consciente o inconscientemente, desde el Renacimiento hasta aquí, paganismo del Renacimiento, protestantismo, racionalismo, capitalismo, liberalismo, laicismo, socialismo, comunismo, todas ellas trabajadas por el virus del odio a Cristo y a su Iglesia, se están movilizando en un frente único…. frente compacto, arrollador… y estas fuerzas están satánicamente comandadas por la Franc-masonería y sobre todo por el Judaísmo. Los judíos, desde el Gólgota hasta aquí, no han abandonado su tarea de crucificar a Cristo. Ahora como entonces, ellos han tramado en el secreto su plan diabólico que los gentiles han de ejecutar… Y están ejecutando. La lucha se establece, entonces, terrible, decisiva, entre el Judaísmo y el Catolicismo. Muchos dicen entre Moscú y Roma. Pero Moscú no ha sido más que un simple cuartel del Judaísmo Universal. La estatua que allí se ha querido levantar a Judas es todo un símbolo.

La lucha se entabla furiosa entre Ismael e Isaac, entre Esaú y Jacob, entre Caín y Abel. Caín está por asestar el golpe mortal sobre su hermano Abel. El judío, que fue siervo de la Iglesia, está logrando la revancha absoluta sobre su antiguo amo.

¿La logrará? ¿Vencerá Goliat a David?

Dios lo sabe. Pero unos son los planes de los hombres y otros son los planes de Dios. Y Dios sabe dirigir y encaminar los aciertos y desaciertos de los hombres para realizar sus fines secretísimos.

No hay duda que la mixtura de judíos y de cristianos, que se viene operando desde el Renacimiento, es perniciosa, porque la cizaña no se debe sembrar con el trigo, y esta mixtura nos tiene ahora abocados a una colisión catastrófica, cuyo desenlace es difícil presagiar.

Pero si Dios la permitió, algo bueno se ha de poder sacar de esta mixtura.

¿Y qué bien puede sacar de ella el Señor?

En primer lugar, hacer expiar a las naciones cristianas sus impiedades de siglos, para que vuelvan contritas al Señor. Dios no llamó a los beneficios de la fe a los pueblos bárbaros para que éstos se entregaran a las idolatrías y abominaciones de los tiempos modernos. Los pueblos cristianos, con Francia, la hija primogénita de la Iglesia a la cabeza, debían ser los heraldos de la Fe y del Amor cristiano entre los pueblos de Oriente y Occidente, para que en toda la tierra fuese conocido e invocado el nombre del Señor. En cambio, han sido los heraldos del pecado.

Hay que expiar, entonces, estas culpas. Y así como el pueblo judío, que renegó de Cristo, fue entregado al cautiverio oprobioso de los otros pueblos, así ahora los gentiles conoceremos el oprobio de la esclavitud judaica.

No olvidemos que Cristo profetizó a los judíos: Vendrán días de venganza… habrá gran apretura e ira sobre la tierra para este pueblo… y caerán al filo de espada, y serán llevados en cautiverio a todas las naciones, y Jerusalén será hollada de los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de las naciones (Lc. 31, 20-24).

Y esta palabra de Cristo se cumplió y se cumple. El año 70 Jerusalén fue cercada por los ejércitos de Tito, el Templo fue incendiado y un millón 100.000 judíos fueron masacrados y otros 97.000 llevados prisioneros (Josefo, De Bello Judaico), y, desde entonces el judío anda errante, hecho oprobio y baldón de todos los pueblos, siendo un testigo inicuo de Cristo, Rey de los Siglos.

Si los judíos fueron castigados, ¿los pueblos descristianizados quedarán sin castigo?

Pero castigo éste que ha comenzado ya… porque ayer fue Rusia y mañana el mundo… castigo que sería para todos, para judíos y cristianos; para ambos, porque ambos llevan siglos de espantosas impiedades.

Castigo espantoso y saludable, en el que la Justicia purificará y la Misericordia forjará apóstoles de santidad.

Creo que sin vocación de profeta es fácil prever que la humanidad ha de caer bañada en una ola general de sangre purificadora… sangre de los cismáticos rusos para expiar sus doce siglos de apostasía de Cristo, que está allí donde está Pedro; sangre de los herejes protestantes para lavar las felonías de cuatro siglos de maquinaciones anticristianas: sangre de los pueblos católicos que como viles rameras se han prostituido vergonzosamente, y ¡qué espléndido instrumento el judío en la mano de Dios para ser el verdugo de estos pueblos que trocaron la grandeza de la Cruz por la grandeza de Babel!… ¡Ah, pero también puede Dios suscitar un nuevo Atila (si no lo suscitó ya) que a judíos y a descristianizados los oprima como a la uva en el lagar!...

Todos tienen que ser purificados… ¿y después? Después surgirán hombres de santidad, judíos y cristianos, varones llenos del cristianismo auténtico, de aquella fe y de aquella caridad cristiana de que estaban llenos los apóstoles y los mártires… No será posible el cristianismo falso y mentiroso de un siglo hipócrita; sólo después de la purificación se podrá efectuar la reconciliación de judíos y cristianos, de Esaú y de Jacob.

 

“El Judío en el misterio de la historia”, capítulo III.

 

lunes, 24 de noviembre de 2025

EL PROGRAMA MASÓNICO DENTRO DE LA IGLESIA

 


“Se marcha así rápidamente al culto de la Humanidad y del Hombre, aun dentro de la Iglesia Católica. El programa masónico, el programa sinárquico, está ya sobradamente cumplido. La Iglesia ha perdido su osamenta y se ha convertido en un molusco que ahora puede entrar en la Religión Universal de la Humanidad, junto con el budismo, el judaísmo y el ateísmo.

No hace falta insistir en que detrás de esta tarea de liquidación de la Iglesia está el Poder Oculto Mundial que ha logrado hacer efectivo su objetivo de penetración en las más altas jerarquías de los cuadros eclesiásticos. Judíos, masones y comunistas están operando desde los puestos-claves de la Iglesia”.

PADRE JULIO MEINVIELLE, El progresismo cristiano, pág. 121.

martes, 13 de mayo de 2025

DOS MODOS DE COMBATIR – PADRE JULIO MEINVIELLE

 


Hay dos modos radicalmente opuestos de combatir: el uno carnal, el otro espiritual; el uno del diablo, el otro de Dios; el uno del judío, el otro del cristiano; el uno asecha, el otro arremete con hombría.

El diablo venció a Eva con palabras seductoras, pero la Virgen vence al diablo aplastando su cabeza. El diablo tienta a Cristo con promesas fascinadoras, pero Cristo rechaza al diablo con denuedo de León. Los judíos traman contra Cristo conspiraciones en secre­to, pero Cristo en la luz denuncia y desbarata sus pérfidas maqui­naciones. Y en el cénit de la grandeza medieval, mientras los judíos conspiraban en los ghettos, los caballeros y héroes peleaban en la luz contra los enemigos de la Cruz. La Edad Media es mística y guerrera como toda grandeza espiritual. La espada está al servicio de la Cruz.

La caridad cristiana, que nos manda procurar eficazmente el bien de Dios, el bien de la Iglesia, el bien de los pueblos cristianos, nos manda por lo mismo empuñar la espada para defender eficazmente estos bienes cuando no haya otro modo de asegurarlos.

Si no ha llegado todavía, quizá no esté lejos el momento en que, si no queremos ver proscripto el nombre de Dios, incendiados los templos, vilipendiados los sacerdotes, violadas las vírgenes por la chusma desatada, sea necesario ceñirse los lomos y empuñar la espada.

Si por sentimentalismo o por cobardía nos resistimos a pelear con denuedo, tendremos que vivir esclavos de una minoría rabiosa de judíos que después de habernos vilipendiado en lo más sagrado nos sujetará a la tiranía del deshonor.

La caridad misma lo exige. Porque no pueden decir que aman verdaderamente a Dios, a la Iglesia, a su Patria, a sus hijos e hijas, aquéllos que rehúsan adoptar aquel medio único que asegure el respeto inviolable de Dios, de la Iglesia, de la Patria, de los hi­jos e hijas.

Medio único, doloroso pero indispensable, como lo es el uso del bisturí para cortar la gangrena que inficiona.

Si el uso de la espada implica una villanía cuando se usa para exterminar al inocente, en cambio cuando se emplea para restaurar los derechos de la Verdad y de la Justicia importa los honores del heroísmo.

 

Tomado de El judío en el misterio de la historia.

 

sábado, 25 de noviembre de 2023

ARGENTINA: “DE COLONIA PRÓSPERA A FACTORIA DECADENTE”

 



Por IGNACIO CABALLERO

 

 

“El inglés es el más perfecto de los hombres”.

Juan Bautista Alberdi, “Bases”.

 

 

 

Hemos recurrido a aquel gran y olvidado patriota argentino que fue el Dr. Walter Beveraggi Allende, para confeccionar el título de estas líneas, sabiendo que aún la situación es mil veces peor de cuando aquel gran economista habló de esto, allá lejos tras la derrota de Malvinas (cfr. “1982: Epitafio para la “viveza” argentina”, Editorial Artigas, 1983). La noticia más nueva no sorprende, pero muestra que el cipayismo se profundiza. La traición a la Argentina, con la complicidad de un pueblo ciego, alcanza sus grados más ostentosos y obscenos. Se ríen de nosotros, impunemente.

Una vez más, debemos también decir que el nuevo gobierno se ha encaramado con el sostén, apoyo y voto de católicos y de militares que se creen patriotas o nacionalistas. Ellos son sus cómplices.

Y como si no pudiese esperar, el nuevo gobierno muestra su infamia desde antes de asumir.

La noticia dice que la futura canciller argentina asistió a la embajada británica a festejar el cumpleaños del rey Carlos III de Inglaterra:

https://noticiasholisticas.com.ar/la-futura-canciller-argentina-asiste-al-festejo-de-cumpleanos-del-rey-carlos-iii-de-inglaterra/

Leemos un comentario, en un canal de Telegram (Humo y Espejos):

“A ver si me ayudan... ¿Eran los británicos los que ocupaban una parte del territorio argentino, no? ¿O me equivoco?
El Rey Carlos III es un rey que ocupa parte de nuestro territorio, ¿no?
¿Eso lo convertiría en un enemigo, me parece?
Si es el rey de una potencia que tomó por la fuerza un territorio como Malvinas, y que desobedece sistemáticamente los llamados a negociar que la Asamblea de la ONU, no estaría bien ir a su cumple ¿no?
Además, ya repitieron los gerentes de Su Graciosa Majestad que de la soberanía, ni hablar, ¿escucharon?
¿Por qué entonces está lleno de argentinos influyentes? ¿Por qué, en realidad, tenemos una relación a nivel de embajadores, algo que no tenemos con Irán, que es solo de encargados de negocios?
Y también tenemos al embajador de Israel, que también vota con el Rey en contra nuestro en la ONU. Algo parece que está mal”.

 

Destaquemos que entre los “argentinos” que figuran en el listado de concurrentes, figuran los siguientes:

 

-Inés Weinberg de Roca, jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires.

-Alejandro Pitashny, presidente Templo Libertad, primera sinagoga de la Ciudad de Buenos Aires.

-Isaac Sacca, Gran Rabino de la Comunidad Sefardí de Buenos Aires y presidente de Menora, Organización Judía Mundial para la Juventud.

-Gabriel Gorenstein, secretario general de AMIA.

-Ariel Bluftstein, relaciones internacionales de DAIA.

-Facundo Gómez Minujín, CEO de JP Morgan Chase & Co.

-Ezequiel Herszage, de Presidencia del Grupo IRSA.

-Gustavo Weiss, presidente de la Cámara Argentina de la Construcción.

-Adrián Werthein, director y accionista del Grupo Werthein.

 

Mientras tanto una gran masa de argentinos seguirán pendientes del fútbol.

 

Vale la pena recordar un diálogo, referido por el P. Hidalgo, entre el P. Sánchez Abelenda y el P. Meinvielle, en su lecho de muerte:

 

Meinvielle -dice Hidalgo- se encontraba en la Clínica San Camilo en los últimos momentos de vida, pero estaba lúcido y estaba bien”.

“El padre Sánchez Abelenda le preguntó entonces si entendía la situación en la que estaba, la gravedad del momento que estaba pasando, a lo que el padre dice: ‘sí, sí, perfectamente’”, cuenta Hidalgo.

“Y entonces -continúa su relato- el primero preguntó: ‘¿qué nos deja, padre, en caso de que usted se vaya, como testamento, como última palabra?’”

“El padre Julio le dice: ‘¿qué querés saber?’ Ante esta pregunta, Sánchez Abelenda responde: ‘Concretamente quiero saber si la Argentina tiene solución’. Entonces el padre le dijo: ‘humanamente no’. “Pero el primero insiste: ‘si me subraya, padre, la palabra humanamente, quiere decir que sobrenaturalmente sí”, añade Hidalgo.

“‘Sobrenaturalmente sí’, le dice Meinvielle”, siempre según esta reconstrucción.

“‘¿En qué podemos fundar esa esperanza?’, vuelve a preguntar el primero”. Y la respuesta del padre Meinvielle fue: “‘En una sola cosa que queda: la devoción del pueblo cristiano a la Virgen’”, concluye Hidalgo. (https://www.laprensa.com.ar/532714-Meinvielle-profeta-incomprendido.note.aspx)

 

Hoy cabría hacerse esta pregunta: ¿qué queda de esa devoción del pueblo argentino a la Virgen?

 

sábado, 23 de septiembre de 2023

LIBERALISMO Y SOCIALISMO, ¿SON IRREDUCTIBLES?

 



Por P. JULIO MEINVIELLE

 

¿Existe irreductibilidad entre el liberalismo y el socialismo? Ninguna. En primer lugar, porque el liberalismo conduce al bolchevismo, como hemos indicado. En segundo lugar, porque en una y otra ideología la condición humana es, en lo cualitativo, considerada del mismo modo.

Uno y otro privan de religión a los individuos: el liberalismo porque, a fuer de libertad, en él impera la idea laica; el socialismo porque, en nombre del materialismo, sólo hace posible la confesión atea. Y ambos privan de lo moral: porque el liberalismo rompe los frenos que detienen los instintos, y el socialismo impulsa todos los movimientos infrarracionales.

También destruyen la familia: el liberalismo porque la entrega a la reglamentación de los contrayentes; el socialismo, porque legisla el amor libre.

Destruyen las asociaciones y corporaciones: el liberalismo, en nombre de la libertad que desata; el socialismo en nombre del Estado que sólo ata.

La propiedad: el liberalismo, porque al proclamar la libre competencia deja a la multitud hambrienta esclavizada en manos de unos pocos capitalistas; el socialismo, porque, en nombre de la igualdad, se la quita a todos por medio de la oligarquía bolchevista.

En resumen: que el Estado inhumano que decreta el socialismo con el fin de nivelar todos los estómagos del universo, el liberalismo lo realiza por la lógica misma de la idea liberal. Uno impone el desorden en virtud de la ley; el otro, al no legislar el orden, hace que el desorden impere. Si en el liberalismo, el Estado es una caldera colmada de moléculas que hierven al calor de las propias pasiones, sin sufrir presión externa, en el socialismo hierven por la acción exclusiva de la dictadura proletaria. No es posible concebir una diferencia más accidental. Léase Rusia al desnudo de Panait Istrati y se comprobará que no hay vicio de la sociedad liberal que no lo produzca Rusia reagravado.

Liberales y socialistas son hijos de un mismo padre, el lacayo Juan Jacobo. Aquéllos quieren a los individuos libres aunque se mueran de hambre; éstos los prefieren hartos (en la práctica también los matan de hambre), aunque vivan esclavos. Hermanastros irreconciliables, se han amamantado en la trilogía revolucionaria, con la diferencia de que a uno emborracha la libertad y al otro la igualdad.

 

P. Julio Meinvielle, Concepción católica de la política, Colección “Biblioteca del Pensamiento Nacionalista Argentino”, volumen 3º, editado en Buenos Aires en el año 1974, Edición digital.

 

martes, 1 de agosto de 2023

MEINVIELLE, PROFETA INCOMPRENDIDO

 

Palabras del Padre Sánchez Abelenda.


A 50 AÑOS DE LA MUERTE DE UN SACERDOTE QUE LUCHÓ CONTRA LA DERIVA DE LA IGLESIA

 

Escritor prolífico y contrarrevolucionario, tenaz adversario del tercermundismo, fue perseguido, encarcelado y amenazado de muerte. Hoy sufre también el desprecio de la jerarquía eclesiástica, alineada ya con sus acusadores.

 

Por AGUSTÍN DE BEITIA

 

En una mañana plomiza y fría, una gran cantidad de fieles, muchos con el corazón partido, según dirían años más tarde, se congregaron el viernes 3 de agosto de 1973 en la iglesia de Nuestra Señora de la Salud, en el barrio porteño de Versalles, para asistir a una misa de cuerpo presente por el sacerdote Julio Meinvielle.

Nada menos que doce sacerdotes concurrieron a la misa exequial, que fue presidida por el arzobispo Juan Carlos Aramburu en un templo abarrotado, el mismo que había sido erigido cuatro décadas antes, sobre las bases de un pequeño oratorio, solo por el tesón del propio Meinvielle (1905-1973).

El sacerdote había sido, en las décadas del 30 y el 40, un querido párroco del lugar y los fieles no lo olvidaban. Eso explicaba la gran concurrencia de aquella jornada, tanto más inusual por ser un día laboral.

El “padre Julio”, como aún muchos lo llaman allí, había aportado su impronta y en parte también su actual fisonomía al barrio. No solo había construido la iglesia sino también el Ateneo Popular de Versalles, un par de plazas y hasta el mercado barrial. Entendía que era esta una forma concreta de ayudar a construir la civilización cristiana, en escala local.

Meinvielle desarrolló esa misión pastoral con el mismo fervor con que se volcó a una intensa actividad intelectual que lo llevó a estar en el centro de las discusiones de ese tiempo.

Apologista, teólogo, filósofo, consagró su vida a denunciar la revolución moderna de los enemigos de la Iglesia contra el orden cristiano.

Era un integrista, en una época en que el integrismo era todavía un ideal, y no un complejo, para la mayor parte del Episcopado argentino. Un contrarrevolucionario, en un tiempo de creciente convulsión. Escritor prolífico, cuando no profético, era además un polemista tenaz. Había corregido, por ejemplo, a los más publicitados pensadores modernistas católicos del momento.

Con los años también se había erigido, finalmente, como un referente obligado dentro del clero en materia de tomismo.

REFERENTE

Sus cátedras sobre el pensamiento de Santo Tomás de Aquino habían formado a más de una generación. Primero, a través de los famosos Cursos de Cultura Católica, razón por la cual hay quien lo ve como uno de los artífices del renacer de la fe en la Argentina de principios del siglo pasado. Y, después, a través de los llamados “Grupos de la Suma”, clases que daba a los jóvenes, los fines de semana, en la Santa Casa de Ejercicios Espirituales de la calle Independencia, a la cual había sido destinado en los últimos años como capellán.

PADRE JULIO MEINVIELLE, ASPECTOS DE SU VIDA.

 


Muy documentado artículo en este enlace:



miércoles, 23 de noviembre de 2022

LA ACCIÓN CONTRA-REVOLUCIONARIA

 



Editorial de Le Sel de la terre n° 58, Otoño 2006.

 


 Jean Vaquié

 

 

En un folleto titulado La Batalla preliminar (1), Jean Vaquié (1910-1992) distingue dos batallas: la inferior y la superior. Aquí lo que dice:

Nosotros debemos en principio combatir para conservar las últimas posiciones que nos quedan. Es necesario de toda evidencia y de toda necesidad, conservar nuestras capillas, nuestros monasterios, nuestras escuelas, nuestras publicaciones, nuestras asociaciones, y más generalmente nuestras esperanzas de salvación y la ortodoxia de nuestras doctrinas. Estamos así implicados en una serie de combates conservadores de pequeña amplitud a los cuales no sabríamos sustraernos (…)

Pero por encima de esos innumerables compromisos de preservación, una batalla más importante aún ha comenzado, cuyo objetivo es el cambio de poder (…) “Yo reinaré a pesar de mis enemigos” (…) Podemos estar seguros que hoy Nuestro Señor opera misteriosamente según su manera habitual, en vistas de extirpar el poder de la Bestia y de instaurar su propio reino. Este misterioso combate, del cual Él es el agente principal, constituye la batalla superior, la del objetivo principal.

Jean Vaquié explica a continuación la naturaleza de cada una de esas dos batallas. En efecto, importa no confundirlas, aun cuando ellas se libran al mismo tiempo y son realizadas por las mismas personas, porque en los dos casos la manera de actuar es bien diferente.

A propósito de la batalla inferior, retengamos esto:

La batalla de cada día consiste en mantener la luz en medio de la noche.

Es necesario que el Maestro, cuando venga, nos encuentre “velando”. Es lo que nos pide.

A.Esta batalla se libra sobre objetivos secundarios.

B.Ninguna asistencia divina excepcional le está prometida.

 

En cuanto a la batalla superior,

Se propone un doble objetivo:

-la extirpación del poder de la Bestia

-la restauración del poder del derecho divino.

Ahora bien, ese doble objetivo es radicalmente imposible de alcanzar por la minoría reaccionaria actualmente subsistente, neutralizada como está por el aparato masónico.

A. Ella es llevada por la misma minoría sobre la cual pesa ya la batalla inferior.

B. Ella se terminará por un milagro de resurrección.

Hay entonces dos batallas: llevamos la primera con nuestras propias fuerzas (ayudados por supuesto por la gracia de Dios), pero la segunda depende de la iniciativa de Dios. En el lenguaje de Santo Tomás de Aquino, uno diría que en el primer caso Dios nos da su gracia cooperante, en el segundo su gracia operante.

lunes, 1 de agosto de 2022

HOMENAJE AL PADRE MEINVIELLE

 

AGRADECIDO HOMENAJE A MEINVIELLE

 


El autor de "En torno al progresismo cristiano" fue una de las mentes más brillantes del catolicismo argentino. En obras muchas veces proféticas alertó sobre la deriva de la Iglesia y las verdaderas raíces del proceso revolucionario comunista.


Por MARIO CAPONNETTO


El próximo 2 de agosto se cumplirá un nuevo aniversario (el cuadragésimo noveno) de la muerte del Padre Julio Meinvielle, una de las mentes más brillantes del catolicismo argentino. Pese a ello, Meinvielle parece estar destinado a la constante diatriba de los enemigos de la Fe y al injusto olvido, cuando no incomprensión, de los propios, incluso de algunos que le fueron muy próximos. De los primeros no vale la pena ocuparse demasiado: por regla general o no han leído o han leído mal sus escritos y han echado a rodar un cúmulo de imposturas que no merece gastar tiempo en ellas. En cuanto a los segundos, a los propios, su actitud no deja de causar dolor al comprobar la enorme ingratitud manifestada en su silencio. Por eso he querido titular estas líneas "agradecido homenaje" pues de eso se trata: de ser agradecidos y de saldar, siquiera mínimamente, tan grande deuda de gratitud.

Meinvielle fue un cura de pueblo, como se ha dicho, y es cierto. Joven sacerdote lo vemos como párroco en una barriada de Buenos Aires, Versalles, entregado de lleno a una obra de evangelización y de progreso humano de aquellos feligreses que le habían sido confiados. Gastó su fortuna personal en obras que aún perduran. Atendía a los necesitados que acudían a su puerta cuando aún no se habían inventado la "opción preferencial por los pobres" ni la "teología del pueblo".

Aparte de su experiencia parroquial se prodigó en múltiples iniciativas apostólicas (entre ellas los Scouts católicos). Algunas de esas iniciativas le redituaban dinero que, invariablemente, destinaba a socorrer a todo aquel que acudía en busca de ayuda y, muy especialmente, a sostener los estudios europeos de numerosos sacerdotes sin recursos que, gracias a su caridad, pudieron completar su formación académica. La generosidad sin límites fue nota esencial de toda su vida. He podido recoger testimonios directos de quienes más de una vez advirtieron que el Cura dormía sin colchón pues había regalado el suyo a algún pobre.

Pero junto a este Meinvielle pastor de almas, "cura de pueblo", vivía otro Meinvielle: el lúcido intelectual, el teólogo de ortodoxia impecable y de mirada en ocasiones proféticas, el erudito discípulo del Aquinate, el escritor prolífico, el polemista temible y el patriota que, como un buen centinela, guardaba las murallas de la Ciudad asediada.

DOS ASPECTOS

Es imposible en el breve espacio de una nota reseñar siquiera el significado y el alcance de la obra teológica y filosófica de Meinvielle. Me limitaré a mencionar (y brevemente, por cierto) sólo dos aspectos: de un lado, su certera visión del grave fenómeno eclesial del progresismo del que predijo muchas de sus nefastas consecuencias que hoy están a la vista. Por otro lado, su no menos certera visión del proceso revolucionario del comunismo que sumiría a Hispanoamérica -y a la Argentina con ella- en la trágica experiencia de los años sesenta y setenta.

La preocupación por el progresismo aparece tempranamente en la obra de Meinvielle. En 1945 ve la luz su medular ensayo De Lamennais a Maritain en el que advierte la deriva modernista del ilustre filósofo francés quien había formulado por esa época su conocida tesis sobre la Nueva Cristiandad. Maritain fue, a no dudarlo, uno de los grandes filósofos cristianos del siglo XX, un hombre dotado de un singular genio metafísico y un gran renovador de la filosofía escolástica. Sin embargo, en el plano social y político sus posturas no hacían sino reactualizar los graves errores difundidos en el siglo XIX por el sacerdote francés Felicité Robert de Lamennais cuyas ideas precursoras del llamado liberalismo católico (y aún socialismo cristiano) habían merecido las más severas condenas del magisterio pontificio.

La posición crítica de Meinvielle es muy clara desde el inicio. Se trata, en primer término, de una crítica formulada desde la teología, no desde la política o la sociología. Pero es, además, una crítica que apunta directa y exclusivamente a la noción mariteneana de la Nueva Cristiandad en la medida en que ésta representa una norma práctica en el plano de la acción social católica que como tal supone una inadmisible novedad respecto de lo que la Iglesia enseña y ha enseñado siempre. Se trata, sostiene taxativamente Meinvielle, de un proyecto de sociedad humana en la que lo sobrenatural resulta por completo eliminado. En este sentido, el hilo conductor que une a Lamennais con Maritain es, para Meinvielle, una idea radicalmente falsa del progreso. Uno y otro han sucumbido al "mito del progreso" con todas las graves consecuencias que de esto se derivan.

martes, 19 de abril de 2022

LA REVOLUCIÓN MUNDIAL

 

LA REVOLUCIÓN MUNDIAL

 

 


 

Por PADRE JULIO MEINVIELLE

 

“La Revolución Mundial es el proceso de destrucción de la civilización cristiana que se inicia hace siglos con el Renacimiento. Proceso de destrucción del orden social erigido en torno de Dios y de Jesucristo y de construcción de la Ciudad del hombre, del Humanismo. Se inicia en el Renacimiento, porque sólo entonces y no antes los hombres de la Iglesia toman contacto, en cierto modo oficial, con el libro secreto inspirador del judaísmo –La Cábala-, lo cual implica la construcción de una Humanidad Cabalística en sustitución de la Humanidad Cristiana. Esto significa que el proceso del mundo moderno, o de la Revolución Mundial es al mismo tiempo el de la judaización de los pueblos. Y la erección de la Ciudad del hombre es, por lo mismo, la erección de un mundo en glorificación del judío, ya que sólo a este le corresponde en la tradición talmúdico-cabalista los atributos humanos, y al resto de los pueblos sólo los de bestias, de cosas que han de servir a aquel hombre.

Las etapas de la Revolución Mundial se caracterizan por los mismos pasos por donde se va cumpliendo el proceso de destrucción del hombre cristiano. Una etapa de destrucción de lo sobrenatural y de construcción del hombre natural, que llena los siglos XVII y XVIII; una segunda etapa de destrucción del hombre natural y de construcción con el liberalismo del hombre animal, que llena el siglo XIX; y una tercera etapa de destrucción del hombre animal y de construcción con el comunismo del hombre máquina, operación en la cual nos sorprende el siglo XX. En esta tarea de la construcción del hombre máquina se halla empeñada lo que se llama la Sinarquía o sea el grupo de fuerzas financiero-políticas que constituyen en este momento el Poder Oculto Mundial.

La Sinarquía (…) camina entonces a la confluencia y a la nivelación universal y total de todas las corrientes económicas, políticas, culturales y religiosas y, por lo mismo, al gobierno universal y totalitario de los pueblos. Un mundo unificado de corrientes socialistas bajo un gobierno totalitario universal”.

 

Julio Meinvielle, El progresismo cristiano, Cruz y Fierro Editores, 1983, págs. 105-106-107.-

martes, 7 de diciembre de 2021

MARÍA VICTORIOSA

 


  

“La Revolución Mundial, que está trabajando desde hace siglos en esta lucha contra la Iglesia y contra las nacionalidades, está a punto de lograr su objetivo, que es el de la implantación de la tiranía universal del Anticristo. Pero antes de que logre ese objetivo, me inclino a creer que veremos el Reino Universal de la Virgen. María reducirá a polvo, y bien pronto, a todos los enemigos y sólo después logrará el Anticristo su breve reinado universal”.

Padre Julio Meinvielle



LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...