Por ALFREDO JALIFE-RAHME
Argentina llegó a
ser en 1896 el «primer lugar mundial en economía», según los estudios clásicos
de Maddison, por lo que no fue gratuito que el periodista Theodor Herzl,
impulsor del sionismo, la haya seleccionado como sede del “hogar judío”.
Con Milei,
Argentina ha periclitado feamente. Según Afp, “la tasa de pobreza en Argentina
se eleva a uno de cada tres”: subió a 32.3 por ciento, de acuerdo con datos
oficiales de la agencia gubernamental Indec, cuando la pobreza extrema se elevó
a 7.5 por ciento. Destaca que “entre los niños menores de 14 años, 44.5 por
ciento se encuentran en situación de pobreza”, de los cuales casi 11 por ciento
es “extremadamente pobre” (https://bit.ly/4dHAI5p).
Los datos de Indec
son poco creíbles por ser “estadísticas libertarias” del grupo ideológico en el
poder que engendró al criminal argentino Cerimedo, asesor de Milei, y a su
socio español Negre, implicados en escándalos (https://bit.ly/4dYXpC6).
Es pornográfica la
santa alianza jázara ( khazar, https://bit.ly/3QqemJr) entre la secta
pediátrica Chabad Lubavitch, colmada de escándalos y la triada
Netanyahu/Zelensky/Milei (https://bit.ly/4xRslLY).
Milei recibió el
premio Lover of Israel en Nueva York (https://bit.ly/4iLRvHZ) y luego dijo
exultante: “Netanyahu es un líder extraordinario (…) Argentina es la nueva
tierra prometida” (https://bit.ly/3VgYDlV).
El mismo día del
lastimoso reporte de la pobreza en Argentina, el Mesías de las mendacidades,
Netanyahu, alabó al lubavitch Milei: “Uno de los grandes líderes de nuestro
tiempo. Lo que has hecho por la economía de Argentina es magistral” (https://bit.ly/4iQWvem). El genocida Netanyahu no está actualizado ni le conviene enterarse de
la desoladora devaluación del peso argentino. Por lo visto, ni las “leyes
internacionales” ni las “leyes económicas” son aplicables en Israel ni en
Argentina.
A propósito,
Hanoch Milwidsky, aliado de Netanyahu en el partido Likud y jefe del Comité de
Finanzas del Knéset, asentó: “No somos como los demás y por eso todas las leyes
que se aplican a los demás no se nos aplican a nosotros… El pueblo judío es un
pueblo de alta cuna” (https://bit.ly/4horuMn).
Netanyahu ya
bautizó de lubavitch a Milei: “Ten claro que, ahora que eres un lubavitch,
formas parte de la mishpacha, de nuestra familia, en el sentido más profundo de
la palabra” (https://bit.ly/46QTTWH y https://bit.ly/4xNswIc). Cabe destacar que Milei le regaló a Netanyahu un cuadro del rabino
Schneerson, venerado por ambos. Como acción de gracias, el lubavitch Milei
acudió al sepulcro en Nueva York del rabino Schneerson, figura sacralizada de
la secta pediátrica Chabad Lubavitch, ampliamente festejado por The Times of
Israel (https://bit.ly/4iVRfq1).
Los actores
implicados no se ponen de acuerdo sobre sus estadísticas demográficas muy
manoseadas y carentes de rigor científico. Así las cosas, con todas las
reservas del mundo, se maneja que entre 85 y 90 por ciento –del total de 16
millones de “judíos ” en el mundo– no son semitas, sino “askenazíes europeos”,
cuya lengua es el yidis, idioma no semítico que proviene del alemán medieval.
En su libro clásico El invento del pueblo judío (https://amzn.to/2MR0PfM), Shlomo Sand (él mismo jázaro), afirma que los askenazíes no son
semitas, sino de origen jázaro turco-mongol.
La población de
Argentina asciende a 46.5 millones –con superficie de 2.78 millones de
kilómetros cuadrados, PIB nominal de 688 mil millones de dólares–, cuyo número
de “judíos ” es de 173 mil: ¡la mayor comunidad de Latinoamérica!
El 85 por ciento
de los “judíos ” argentinos son askenazíes –jázaros no semitas–, lo cual no
obsta para que una minoría gaucha –en similitud a lo que queda de Ucrania en la
fase del jázaro Zelensky, perseguidor de la mayoría cristiana– pretenda imponer
los Acuerdos de Isaac (https://bit.ly/475OtHD): hijos putativos
de los Acuerdos de Abraham (https://bit.ly/4ydVXnB) de Netanyahu.
