Miembro
de la conferencia Amoris Laetitia dice que el evento muestra “una Iglesia que
se está moviendo hacia una plena realización de la visión del Vaticano II y el
Sínodo sobre la Sinodalidad” Es “una iglesia donde todos tienen voz” y donde
hay “un cambio de paradigma en la teología” hacia la escucha, dijo el padre
Stanislaus Chu Ilo.
“Un
paradigma teológico que cambia”: lo admiten ellos mismos. Quien declara que la Iglesia “se mueve
hacia la plena realización del Vaticano II y del Sínodo sobre la sinodalidad”
no hace más que confesar lo que nosotros denunciamos: una ruptura, no un
desarrollo homogéneo. La teología no tiene paradigmas que cambiar, porque tiene
el “Depositum Fidei” que custodiar y transmitir. El Concilio Vaticano I lo ha
definido en términos que nadie puede abrogar: del sentido de los dogmas no se
debe nunca apartar uno “altioris intelligentiæ specie et nomine”, con el
pretexto de una mejor comprensión. “¿Una Iglesia en la que todos tienen voz”?
La Iglesia no es un parlamento, y Nuestro Señor no ha convocado consultas: “Qui
vos audit, me audit”. La escucha que salva es el de la Palabra de Dios (“fides
ex auditu” Rm 10,17), no la escucha del mundo, que ha obtenido nuestra
rendición. Se escucha a Nuestro Señor, y luego se obedece. Y “Amoris lætitia”,
cuya “recepción” se celebra con tanto fervor, ha introducido en la disciplina
de los Sacramentos lo que la Escritura (Mt 19; 1 Cor 11, 27) y el Concilio de
Trento excluían. Trento ha anatematizado a quien dice que la Iglesia yerra
cuando enseña que el vínculo matrimonial no se disuelve por el adulterio, y que
se puedan contraer otras nupcias con vida del cónyuge (Sess. XXIV, can. 7); y
ha establecido que quien es consciente de pecado mortal no se acerque a la
Eucaristía sin la previa Confesión sacramental (Sess. XIII, can. 11). Los
funcionarios de la iglesia conciliar y sinodal llaman “paradigma” a lo que en
la lengua de la Iglesia se ha llamado siempre error. Y cuando el error versa
sobre una doctrina definida, la Iglesia Católica tiene un nombre aún más grave:
herejía.
MONS. CARLO MARIA VIGANO
https://x.com/CarloMVigano/status/2110657027198325162?s=20
