Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

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viernes, 25 de septiembre de 2026

¿POR QUÉ LA FRATERNIDAD SAN PIO X IGNORA A MONS. VIGANO?

 




 Por IGNACIO KILMOT

 

En lenguaje criollo diríamos que lo “ningunea”. Notoriamente. Esto es interesante porque la Fraternidad hace exactamente lo mismo que hace León XIV, exactamente la misma actitud, muy llamativa, ciertamente.

Para los sitios de noticias de la FSSPX, Mons. Viganò “no existe”. O, si existe, lo que dice no es digno de interés, no es digno de ser mencionado.

Y no es que la FSSPX no refleje o destaque las críticas de otros obispos contra Roma modernista. Por el contrario, suele destacar en su sitio web de noticias a Mons. Schneider, en primera plana, y también a Mons. Strickland a veces. Sin embargo, Viganò, quien es el más lúcido, el más punzante, el más jugado y comprobado defensor de la 0rtodoxia católica frente a la Iglesia conciliar/sinodal –y por eso fue excomulgado y repelido como si fuese un “hereje” y “cismático”, lo que no ocurrió con los otros obispos- sin embargo, la Fraternidad lo ignora olímpicamente. ¿Por qué?

Vamos a ver que se trata de una actitud farisaica, como son muchas de las actitudes de la Fraternidad, que en esto resulta coincidente con los herejes romanos. Por eso no puede decirse sino que los conciliares, dándoles la espalda a la Fraternidad, le han dado un poco de su propia medicina.

Esto no tiene nada que ver con las inválidas “excomuniones”, que repudiamos. Es algo relacionado con el orgullo religioso, que es el fermento farisaico que echa a perder lo que es verdaderamente religioso, y es por eso el mayor problema de la Tradición católica.

Recientemente, Mons. Viganò acaba de postear en la red social X acerca de su “ninguneo” por parte de León:

“Le escribí a León tres cosas simples: le pedí una audiencia; le pedí que se arrepintiera y me confirmara en la Fe, como Cristo ordenó a Pedro; y le pedí que me dijera en qué contradigo el Depositum Fidei, porque se lo habría mostrado punto por punto, y le habría dicho cómo pienso continuar. No recibí el menor indicio de respuesta. Y la razón no es la distracción ni el exceso de trabajo: es que responderle habría costado decir qué cree la iglesia sinodal, y por tanto confesar en qué difiere de lo que la Iglesia Católica ha creído siempre. El silencio le sirve para conservar la ambigüedad; la excomunión lo exime de refutar. Pero el silencio es en sí mismo una respuesta, y la más elocuente. Un papa que recibe a James Martin y no recibe a un Arzobispo que le pide ser confirmado en la Fe ya ha dicho de qué lado está”.

Va de suyo que Viganò no adoptó una posición sedevacantista, pues si lo fuera no tendría sentido pedirle una audiencia al papa León: simplemente lo ignoraría como a un impostor. Pues si bien Viganò en tiempos de Francisco cuestionó la legitimidad de éste, sin embargo, en un reciente libro que publicó toma distancia de la posición sedevacantista, y acaba de confirmar su rechazo de tal posición en una entrevista concedida a LifeSiteNews. Su postura no difiere esencialmente de la de Monseñor Lefebvre.

La actitud de Prevost hacia Viganò ha sido la misma hacia la FSSPX, que le demandó una audiencia pero fue ignorada.

Aparentemente, entonces, Mons. Viganò y la FSSPX coinciden. De hecho Mons. Viganò aplaudió la resolución de la Fraternidad de consagrar obispos y fue muy elogioso en sus términos de apoyo.

Recientemente, además, Mons. Viganò, que se mantiene muy activo, publicó un pequeño libro sumamente interesante y que se inscribe en este combate de la Tradición: “El cisma capital”, y luego brindó una extraordinaria entrevista (la mencionada al sitio LifeSiteNews, ver en este mismo blog) donde con mucha lucidez desmonta los mecanismos de acción subversiva de la secta conciliar que busca reemplazar la Iglesia católica mediante la “Iglesia sinodal”. Y finalmente hace dos días publicó un magistral análisis del último documento vaticano, celebratorio de los 60 años de Nostra Aetate.

Pero, pese a todo esto, la Fraternidad no hace la menor mención del valiente Arzobispo.

¿Qué pasa?

Creemos que hay dos motivos para esta actitud, ya dijimos farisaica, de la FSSPX.

1.-En primer lugar, hace varios años la congregación que entonces dirigía Mons. Fellay, en su campaña de acercamiento a Roma, en busca de un acuerdo práctico, y a instancias de una empresa de branding comercial, adoptó una política oficial de comunicación más light, menos dura, más simpática y amistosa, a fin de atraer más público (y donaciones). La marca de la Fraternidad pasó a ser manejada por una empresa que gestionaba distintas marcas comerciales, con el fin de hacerla más vendible (pueden verse detalles acá, acá y  acá ). Esa política institucional jamás cesó y es por eso que la FSSPX prefiere siempre usar un lenguaje más suave, diplomático, técnico o evasivo, “friendly”, y cuando hace críticas un poco más osadas lo hace a través de otras firmas y fuentes ajenas a la misma congregación. Un lenguaje acerado y viril como el del obispo Viganò no tiene cabida en ese marco lingüístico comunicacional (de paso: ¿alguien ha escuchado hablar últimamente a los nuevos obispos, desde que fueron consagrados?). Cuestiones como la religión noájida, el sionismo, el anticristo y la parusía, o la farsa pandémica no caben en la línea editorial de la FSSPX. Luego de la ignominiosa expulsión de Mons. Williamson de sus filas (debían expurgar a los “antisemitas”) muchas verdades quedaron al margen. Y eso no tiene que ver con la prudencia necesaria, sino con la imprudencia carnal de buscar agradar a Roma. ¿Acaso no pidieron el levantamiento de las “excomuniones”, cuando afirmaban que éstas eran nulas y no las reconocían?  Se nos dirá que la FSSPX terminó haciendo consagraciones episcopales contra la voluntad del Papa, pero eso obedeció a su extrema necesidad de supervivencia. Antes de ello buscaron desesperadamente (¿ingenuamente?) entenderse para obtener la aprobación romana. Y si bien la declaración de fe de la FSSPX está muy bien, se podrá observar que las críticas hacia Roma siempre han sido tímidas y nunca se dejó de remarcar el deseo de “dialogar”. Podrá verse también en este artículo un antecedente de esta actitud de la Fraternidad en relación al obispo Viganò. La Fraternidad debe tener el monopolio de la Tradición católica, así de simple.

2.-En segundo lugar, Mons. Viganò ha sido reconocido públicamente por los obispos de la “Resistencia” (ver acá), de quienes la Fraternidad condenó la consagración, por la única razón de que no pertenecían a la misma Fraternidad. Y, por si fuera poco, Mons. Viganò recibió la consagración bajo condición por parte de Mons. Williamson. Esto puso en evidencia algo que la Fraternidad dejó de hacer con el obispo Huonder, cuando lo recibió en su seno (sobre el dudoso obispo conciliar, judaizante y amigo de Francisco pueden verse estos artículos: acá, acá y acá). Por lo tanto, si Mons. Viganò tiene buenas relaciones con los obispos de la Resistencia, que salieron de la FSSPX, ésta no puede sino tratarlo de la misma manera desdeñosa. Por obvias razones no hace lo mismo con Mons. Schneider: porque éste tiene aún los pies dentro del plato y puede servirles para mantener las líneas de diálogo abiertas con Roma. Sin ir más lejos, en un artículo reciente (acá) el padre Daniele Di Sorco, superior de distrito de Italia, vuelve a insistir con el tema del diálogo, ese “mantra” que instaló el Vaticano II como muletilla para alcanzar la concordia universal. ¿La FSSPX quisiera dialogar para alcanzar la concordia con sus enemigos? Allí está el problema. La no distinción entre amigo-enemigo, una distinción que sólo tiene sentido cuando uno está en guerra. Dice Di Sorco que “a Roma no le gusta hablar de los problemas doctrinales planteados por el Concilio y el posconcilio. Esta discusión permanece siempre al margen y se busca más bien centrar la atención en los aspectos jurídicos o en aspectos de otra naturaleza, como la desobediencia, el cisma o las consagraciones episcopales”. ¡Chocolate por la noticia! Pero luego este sacerdote dice, no obstante eso: “…incluso antes de que termine esta crisis, se reanudarán las relaciones entre la Fraternidad y Roma”. ¿En qué quedamos? ¿Retomar relaciones, o sea, intercambio en un diálogo de sordos? Explica Di Sorco por qué dice eso: “Por una parte, porque la Fraternidad no se presenta como una alternativa a la Iglesia de Roma. La Fraternidad es parte de la Iglesia de Roma y busca, evidentemente, que las autoridades de la Iglesia de Roma vuelvan también a profesar la doctrina católica en su integridad”. Aquí vemos la gran confusión. La Fraternidad no es una alternativa a la Iglesia de Roma pero conserva la Tradición de la Iglesia de Roma, cosa que la Iglesia que hoy está en Roma no conserva ni quiere conservar. Eso es lo que impide el entendimiento y hace que la Roma modernista se sienta amenazada por la Tradición. Por lo tanto, hay que hacer la distinción que la Fraternidad ya no hace, pero que la Roma actual sí hace: ellos se llaman a sí mismos Iglesia sinodal, y enseñan una doctrina contraria a la doctrina católica tradicional. Allí sólo puede caber, por parte de la Tradición y de la Fraternidad, un anatema. En cambio, no se descarta reanudar las relaciones con quienes son enemigos, los peores enemigos, de la Iglesia católica.

Tal vez sea por esto, porque Mons. Viganò sí ve y señala el cisma capital que hay en Roma, que la corriente dominante en la Fraternidad no manifiesta su apoyo a este arzobispo. Y, en cambio, se mostró extrañamente obsequiosa con un obispo conciliar modernista y judaizante como Vitus Huonder, que nunca renegó de sus errores y su pasado y sin embargo fue sepultado con todos los honores junto a Mons. Lefebvre.

Es claro: el enemigo está adentro.

sábado, 19 de septiembre de 2026

SIX SEVEN

 



Por IGNACIO KILMOT

 

Uno de los gestos de esa nueva imbecilidad mundial de moda, que han dado en llamar “farmear aura”, o sea una “coreografía prescripta que supuestamente elevan su presencia” entre los jóvenes, en verdad una demencial muestra de que el diablo somete a las masas y las incita a ridiculizarse hasta más no poder, uno de esos gestos, decimos, es el de levantar y bajar la mano a la vez que se dice “six seven”. Nos informa la prensa que se trata de “mover de manera alternada las palmas hacia arriba y hacia abajo simulando sopesar o dudar entre dos opciones- ya vuelto viral en internet entre las generaciones más jóvenes y que hace el papa León XIV para identificarse con ellos”.

Ese gesto, que León hace para ser “popular” y “conectar” con los jóvenes (¿qué jóvenes, los católicos o los tarados?), podrá parecer la expresión de una duda en el postureo vanidoso de los ejecutantes “farmeadores”. Pero no nos parece que haya dudas en León.

Más allá de si el “seis siete” es algo surgido de casualidad o encierra algún oscuro significado cabalístico judaico –que no sería raro, pues el 67 va por ese lado-, lo cierto es que para nosotros, en nuestra lectura simbólica, nos confirma lo que ya sabemos. A saber: Francisco fue el papa número 6 de los papas conciliares, León es el número 7. Así, León viene a ser, y admitir, que es el papa 6 y el 7, es decir, es otro Francisco, un continuador, profundizador y acelerador de todos los desastres realizados por Jorge Mario Bergoglio.  

Si “farmear aura” viene a ser, como explica la IA, “hacer cosas que aumentan tu aura, es decir, que hacen que parezcas más impresionante, seguro, respetable o carismático ante los demás”, pues los papas conciliares, con sus giras mundiales, sus asambleas, entrevistas, JMJ, etc., etc., vienen “farmeando aura” hace mucho tiempo, de modo de hacer respetable y carismática la Iglesia conciliar. Sólo que detrás de ese “show” mediático hay una agenda anticristiana, que conduce al reinado del Anticristo.

 

miércoles, 26 de agosto de 2026

MONSEÑOR SCHNEIDER: EL BIEN A MEDIAS

 


Por IGNACIO KILMOT

 

Monseñor Athanasius Schneider parece haberse convertido en el principal publicista de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X. Es por eso que el sitio oficial de noticias de ésta lo promociona por encima de todo y en este caso con un artículo titulado: «La FSSPX presta a la Iglesia un servicio de gran valor histórico», del 17 agosto de 2026 (https://fsspx.news/es/news/monsenor-schneider-la-fsspx-presta-la-iglesia-un-servicio-gran-valor-historico-60603).

Dice en el citado texto muchas cosas interesantes y por supuesto, justas, que no desdicen de la verdad.

Pero, como en otras ocasiones, el obispo conciliar no puede dejar de mostrar su inconsistencia cuando se trata de analizar la crisis profunda que se vive dentro de la Iglesia, e identificar al enemigo. Renueva su actitud conciliadora, de vieja data, que preferiría una Fraternidad reconciliada con Roma, o una Roma reconciliada con la Fraternidad, pero sin ver por qué es que existe esta situación insoluble.  Lo vamos a ejemplificar con la analogía que da el obispo kasajastano en su artículo. Citamos:

 

“La crisis actual entre la Santa Sede y la FSSPX también puede ilustrarse con la siguiente parábola: Se declara un incendio en una gran casa. El jefe de bomberos autoriza el uso únicamente de los nuevos métodos de extinción, a pesar de que estos han demostrado ser menos eficaces que los antiguos y probados. Un grupo de bomberos desobedece esta orden, continúa utilizando los métodos tradicionales e incluso recluta a nuevos bomberos —todo ello a pesar de la prohibición del jefe de bomberos— y, en efecto, el fuego se controla en muchos lugares. Sin embargo, estos bomberos son tachados de desobedientes y cismáticos, y son castigados por ello.

Para continuar con la parábola: el jefe de bomberos ahora solo admite a aquellos bomberos que reconocen los nuevos métodos y obedecen las nuevas normas del cuartel. Pero dada la magnitud del incendio, la lucha desesperada por contenerlo y la insuficiencia de los métodos oficiales, otros voluntarios intervienen desinteresadamente —a pesar de la prohibición del jefe de bomberos— aportando habilidad, conocimiento y buenas intenciones, y al final ayudando a salvar la misma casa que el jefe de bomberos se esforzaba por proteger.

Con el tiempo, las circunstancias históricas cambian y surge un nuevo jefe de bomberos, quien reconoce los efectos negativos de los nuevos métodos de extinción. No solo autoriza el uso de los métodos tradicionales, sino que se convierte en su ferviente defensor. Asimismo, reconoce la contribución de aquellos bomberos que antes habían sido incomprendidos, castigados severamente, marginados y expulsados ​​como rebeldes, y les da la bienvenida de nuevo a sus filas. Al final, una vez superada aquella gran conmoción, lo que antes se había condenado como desobediencia y rebelión se reveló como un acto de entrega desinteresada”.

 

Mons. Schneider entrega, como el lector atento e informado podrá ver, una versión naif y hasta infantil de la crisis en la Iglesia. Y esa versión es la que difunde la Fraternidad al destacar a Mons. Schneider.

Cabe agregar que la solidaridad de Schneider no está bajo ningún riesgo: no ha estado presente de las consagraciones episcopales de la Fraternidad ni jamás ha querido unirse a la misma. Y sus críticas a Roma son siempre suaves, como en sordina.

Pero veamos al detalle lo que dice Mons. Schneider:

 

“El jefe de bomberos autoriza el uso únicamente de los nuevos métodos de extinción”.

Por el “jefe de bomberos” designa al papa, claro está. Está hablando de León XIV. Pero, ¿el papa actual reconoce que hay un incendio? ¿Reconoce una crisis profunda en la Iglesia? No. Por el contrario, apunta siempre a la crisis ambiental, migratoria o lo que fuere, pero nunca habla de lo que sucede dentro de la Iglesia. Nunca deplora ni critica la apostasía interna, la impiedad, los sacrilegios, las herejías, etc. Lejos de eso, todo lo promueve y acepta, en vistas de la formación de la “Iglesia sinodal”. No autoriza, por lo tanto, “nuevos métodos de extinción de un incendio” porque no reconoce que haya ningún incendio. ¡Es al revés, ayuda a los pirómanos a propagarlo!

 

“…el jefe de bomberos ahora solo admite a aquellos bomberos que reconocen los nuevos métodos y obedecen las nuevas normas del cuartel”.

Lo mismo. León no admite bomberos sino incendiarios, destructores, reformadores e innovadores.

 

“…, y al final ayudando a salvar la misma casa que el jefe de bomberos se esforzaba por proteger”.

¿León –y los papas anteriores- se esforzaban por proteger la casa, o más bien querían destruir la casa para sobre sus ruinas erigir una casa nueva, irreconocible? Es lo que se ha visto luego del Vaticano II. La imagen más clara está en las nuevas iglesias de arquitectura profana, moderna y horrenda de los templos nuevos en Guadalupe, Lourdes, Fátima y San Giovanni Rotondo, donde se reza la nueva misa y no la verdadera misa católica. Y se ha visto en la demolición de iglesias y catedrales para reconstruir sobre sus ruinas iglesias feas como el pecado.

 

“Con el tiempo, las circunstancias históricas cambian y surge un nuevo jefe de bomberos, quien reconoce los efectos negativos de los nuevos métodos de extinción. No solo autoriza el uso de los métodos tradicionales, sino que se convierte en su ferviente defensor. Asimismo, reconoce la contribución de aquellos bomberos que antes habían sido incomprendidos, castigados severamente, marginados y expulsados ​​como rebeldes, y les da la bienvenida de nuevo a sus filas”

Siguen las “ingenuidades” del obispo conciliar Schneider. Las cosas volverán a la normalidad en la Iglesia “con el tiempo”. Así que sólo debemos esperar. El tiempo se ocupa de arreglar las cosas, con nuevas circunstancias históricas. Nada de mártires, de combatientes fieles, de perseguidos, de intervención divina, de castigo a los impíos e invertidos que mantienen el voraz incendio.

 

Vemos también que siempre la única preocupación es que la Fraternidad sea reconocida, es el tema recurrente. Y por eso es publicado ese artículo.

Finalmente, cabe además señalar esta gran contradicción del artículo: Mons. Schneider afirma que hay un “dilema entre preservar la integridad inequívoca de la fe católica y ser reconocidos canónicamente por el Papa”. Y que para preservar la integridad de la fe, la Fraternidad ha preferido no tener el reconocimiento canónico de Roma. Pero entonces, Mons. Schneider, que sí goza del reconocimiento canónico de Roma, ¿está confesando indirectamente que él no ha preservado la integridad inequívoca de la fe?

 

jueves, 16 de julio de 2026

UNA FRATERNIDAD AMBIGUA

 


Por IGNACIO KILMOT

 

A estas alturas sólo los necios, los mal informados o los que no quieren saber, pueden insistir en que la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es cismática y que las excomuniones infligidas por “Tucho” Fernández son válidas. Ese es un tema fuera de discusión. Quien quiera saber la verdad tiene los medios de hacerlo, y un verdadero tradicionalista sabe de qué lado colocarse en la contienda.

“Je suis Charlie”, era la consigna que hace unos años se impuso desde lo políticamente correcto en Francia y en el mundo, cuando el atentado a la revista blasfematoria “Charlie Hebdo”. En sentido contrario, pero mucho más honestos, y en sentido virtuoso, podríamos decir todos nosotros los que rechazamos el conciliarismo sinodal de la Iglesia oficial: “Yo estoy excomulgado”. Lo cual no quiere sino decir que no queremos profesar la nueva religión humanista y apóstata surgida del Concilio Vaticano II.

Pero, dejando de lado eso, hay un tema del que prácticamente no se ha hablado desde que se empezó a tratar públicamente el asunto de las consagraciones episcopales de la FSSPX. Desde fuera de la FSSPX, porque no conocen la situación interna de la misma, y por lo tanto la idealizan. Desde dentro de la Fraternidad, porque es un tema incómodo, y muchos no lo perciben. Pero es un tema de suma importancia.

La imagen que reproducimos arriba muestra un breve escrito de puño y letra de Mons. Lefebvre. En octubre de 1988, ya se habían realizado las polémicas consagraciones episcopales. Mons. Lefebvre dice allí lo que piensa sin subterfugios. Eso mismo es lo que la Fraternidad enseñaba hasta hace unos años atrás. No es una mera opinión del Arzobispo, se funda en profundos estudios realizados por los teólogos de la Fraternidad.

Así dice el texto, traducido:


“S. E. Monseñor Marcel Lefebvre + Écône, 28 de diciembre de 1988

Muy querido Sr. E. O. Wilson:

Muchas gracias por su carta. Estoy de acuerdo con su deseo de reordenar condicionalmente a estos sacerdotes y he hecho esta reordenación muchas veces.

Todos los sacramentos provenientes de los obispos o sacerdotes modernistas son ahora dudosos; los cambios aumentan y sus intenciones ya no son católicas.

Estamos en el tiempo de la gran apostasía.”


Destaquemos este párrafo: “Todos los sacramentos provenientes de los obispos o sacerdotes modernistas son ahora dudosos; los cambios aumentan y sus intenciones ya no son católicas”.

 

El inicio del cambio

 

miércoles, 20 de mayo de 2026

LINEA MEDIA, VERDAD A MEDIAS

 


Por IGNACIO KILMOT

 

Por línea media nos referimos a ciertos publicitados conservadores en la Iglesia que, lejos de reclamar ni siquiera la permisión de la misa tradicional, son bi-ritualistas sin complejos y aceptan sin aversión las demoledoras reformas salidas del revolucionario Concilio Vaticano II. Suelen clamar contra lo que llaman “abusos”, y sólo contra éstos, sin ser capaces de identificar la causa de estos “abusos” en la estructura y la ideología montada por los modernistas para hacerlos posibles. Y a pesar de todo esto, a pesar de su aceptación de la revolución litúrgica y doctrinal neo-modernistas, se suelen presentar mediáticamente como contrarrevolucionarios y antiliberales. Así nomás. Luego, consecuencia lógica de su adscripción a la estructura oficial bajo el poder de los liberales, ellos se muestran furibundos anti-lefebvristas. Señal impecable de que están cooptados por el amor a la legalidad por encima del amor a la fe y la verdad.

Sobran ejemplos de su conducta incoherente. Para ellos siempre se trata de ver los errores en determinados personajes subalternos, pero jamás en las más altas instancias de la Iglesia. Por, ejemplo, uno de estos sacerdotes (“Que no te la cuenten”) verá claramente la estafa de una falsa vidente que montó un negocio mediático con las supuestas revelaciones que recibiría de Dios y la Virgen (“Luz de María”). Y clama contra la mujer que afirma, sin sonrojarse, que la Virgen le dijo que debíamos estar todos unidos y ser fieles más allá de una Iglesia o denominaciones religiosas determinadas. Aberrante, por supuesto. Pero, ¿no es este el mensaje que, indirectamente y no tanto, se nos viene dando desde que se instaló el ecumenismo y el diálogo interreligioso del Concilio? ¿No es la de esa mujer una posición coherente con la adoptada por los papas conciliares a través de los encuentros interreligiosos de Asís, o el último que hubo en Roma con León XIV? Claro está, es más fácil criticar a esa mujer desdichada que a las altas autoridades eclesiásticas, sobre todo si fueron “canonizados” como Juan Pablo II… “Parresía”, le llaman.

Otro ejemplo, sobre el que vamos a extendernos, de esta verdad a medias, lo tenemos en una entrevista realizada por el P. Javier Olivera Ravasi  (https://www.youtube.com/watch?v=rqnkR6_iolw)   a un joven argentino que es monje y sacerdote benedictino de la abadía de Le Barroux, Francia. Esta abadía es presentada erróneamente en los medios conservadores como enteramente tradicional, pero, como sabemos, es parte del movimiento de los “ralliés” que pactaron con Roma seguir siendo tolerados en ciertas prácticas tradicionales a cambio de no criticar el Vaticano II ni los errores doctrinales de las autoridades modernistas. Una prueba de eso la tenemos cuando el joven religioso menciona la crisis que atravesó en su momento el monasterio, diciendo: “los cambios, empezaron cuando el prior de esta fundación empezó a introducir cambios a partir de las interpretaciones de… siguiendo el Concilio Vaticano Segundo, o una falsa interpretación, como cada uno lo quiera entender”. El Concilio es intocable: el problema es la interpretación desviada de algunos…Pero, como sabemos, esto está completamente desmentido por todos los que seriamente se han dedicado a estudiar los documentos del Concilio.

jueves, 5 de marzo de 2026

COMENTARIO SOBRE LA CARTA DEL P. PAGLIARANI AL CARD. "TUCHO" FERNANDEZ

 


Por IGNACIO KILMOT

Pretendemos hacer una evaluación lo más justa y objetiva posible de la respuesta de la FSSPX a la Roma modernista. Esta evaluación no puede ser debidamente justa si no se tiene en cuenta todo lo que ha ocurrido en la Fraternidad desde el estallido de la crisis en 2012, y precedentemente la manera en que Monseñor Lefebvre manejó sus relaciones con Roma. Queremos mantenernos distantes tanto de la postura de los conservadores histéricos que deploran las consagraciones, como de los ultra-sedevacantistas que siguen sin comprender el problema de la crisis de la Iglesia. Unos y otros se equivocan, más allá de que sin dudas puedan tener algunas críticas acertadas sobre la Fraternidad, en temas colaterales. Nosotros hemos comprendido -a Dios gracias- ese problema mediante Monseñor Lefebvre y los Padres de la Fraternidad, pero no cerramos los ojos ante la crisis interna que se vive desde poco después de la muerte de su Fundador.

Alguno hablará de la “fina diplomacia” del Superior General, lo cual haría que Mons. Lefebvre fuera un maleducado, rústico y desconsiderado al llamar a las autoridades romanas de “anticristos”. Pero quien así elogiase al Superior General estaría hablando muy desde afuera y sin conocer la situación interna de la Fraternidad: dividida, permeada por liberales, con muchas fugas de sacerdotes y hasta con graves casos de pecados en altas autoridades que no queremos nombrar y motivaron acciones legales contra los mismos. El hecho de que vayan a realizar consagraciones episcopales sin permiso del Papa no cambiará esta situación: simplemente es una salida desesperada tras el fracaso de los acuerdos o ralliement (“prelatura personal) buscado a lo largo de las últimas décadas, pues sin estas consagraciones la congregación terminará por extinguirse. Se nos dirá que podrían hacer las consagraciones previo un acuerdo de regularización con Roma y no lo hacen: perfecto, eso simplemente muestra que hay muchos elementos sanos en la Fraternidad que siguen resistiendo a los liberales, pero no significa que la Fraternidad no esté en crisis ni que no haya ralliés dentro mismo trabajando para volver a estar bajo las garras de los modernistas romanos. Por lo tanto, el combate por la fe, la resistencia, continúa.

El estado de división y confusión dentro de la Fraternidad puede verse sutilmente influyendo en la carta escrita por Pagliarani, que comentamos a continuación.

Nuestros comentarios dentro del texto en mayúsculas. Los destacados en negritas y rojo nos pertenecen.

 

Carta del Padre Pagliarani al Cardenal Fernández

19 Febrero 2026

Fuente: FSSPX Actualidad

 

Respuesta del Consejo General de la Fraternidad San Pío X al Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe.

Menzingen, 18 de febrero de 2026

Miércoles de Ceniza

Eminencia Reverendísima,

Ante todo, le agradezco haberme recibido el pasado 12 de febrero, así como haber hecho público el contenido de nuestro encuentro, lo cual favorece una perfecta transparencia en la comunicación.

No puedo sino acoger favorablemente la apertura a una discusión doctrinal, manifestada hoy por la Santa Sede, por la sencilla razón de que fui yo mismo quien la propuso hace exactamente siete años, en una carta fechada el 17 de enero de 20191. En aquel momento, el Dicasterio no mostró realmente interés por tal discusión, aduciendo —de forma oral— que era imposible llegar a un acuerdo doctrinal entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X.

viernes, 30 de mayo de 2025

CON LEÓN XIV LA “AMERICANIZACIÓN” DE LA IGLESIA LLEGA A SU CÚSPIDE

 


Made it to the top.

 

 

Por IGNACIO KILMOT

 

Dicen que León XIV tomó el nombre de León debido a la doctrina social de León XIII. Cabe dudar si no habrá sido por el “Ralliement” o acomodo que tantos perjuicios le trajo a Francia y Europa entera. ¿Puede tenerse la esperanza de que en tanta ambivalencia, el nuevo papa termine cerrando el ciclo malvado del Vaticano II, iniciado por aquellos demonios que vio su predecesor el 13 de octubre –fecha de Fátima- de 1884?

“A partir del Concilio Vaticano II la penetración americanista en el seno de la Iglesia aceleró su ritmo y destru­yendo las viejas estructuras teológicas de la Iglesia la prepara para una útil conversación con el mundo moder­no”. Esto es lo que muy bien decía el maestro Calderón Bouchet, en el escrito que incluimos en entrada aparte de nuestro blog (LA AMERICANIZACIÓN DE LA IGLESIA).

Y continúa nuestro autor: “En los EE.UU. esto corría de suyo y no traía, como inmediata consecuen­cia, actitudes subversivas en el seno de la cristiandad. Muchos creyeron, no estoy seguro de la sinceridad pues­ta en esa fe, que en Europa ocurriría algo semejante. Muerto el fascismo, la democracia podría discurrir sobre un cauce limpio y cristalino. La ayuda norteamericana levantaría el nivel económico de los pueblos puestos bajo su protección, como efectiva­mente ocurrió, y esto haría entender a Rusia los errores de su planteo colectivista y las bases falsas sobre las que asentaba su política. Con un poco de buena voluntad y la colaboración de- las Iglesias, habría democracia para exportar hasta la Siberia”.

En efecto, ese americanismo, incluso de manera simbólica, queda patente ante nuestros ojos. Allí mismo en un museo de Washington, la capital mundial de la Democracia, se exhibe como una antigualla la tiara papal que Pablo VI depuso y mediante la cual oficialmente descoronó a Nuestro Señor Jesucristo, para adoptar la democracia en la Iglesia (conciliar). El papa Juan Pablo II, por su parte, visitó los EE.UU. nada menos que siete veces. Benedicto XVI también visitó Washington y propició a través de un documento la necesidad de un gobierno mundial. Y allí en Washington, Francisco fue el primer papa recibido en el Capitolio, entre vítores y aplausos. No podía terminar esto sino directamente con un papa (norte)americano. Aspiración a que el “orden” instaurado tras el fin de la Segunda Guerra Mundial –bipolar- sea hegemónico en cuanto a la idea ecumenista global. A pesar de lo cual la insistencia de tal proyecto sigue estrellándose contra un muro (que no el de los “Lamentos” de Jerusalén).

Ayer como hoy, pero hoy con mayor éxito, el copamiento del Vaticano por parte de los yanquis es indudable. Ahora que han llegado a colocar un papa de los suyos, parecen tocar el cielo –o la luna- con las manos. El reciente encuentro entre el vicepresidente estadounidense y el papa, dejó en claro que la indeleble marca liberal a los yanquis no se les borra con nada (ver el ejemplo de Vance explicado por él mismo: https://x.com/i/status/1925403500139438192).

Se dice que Vance ha sentenciado la multipolaridad y los expertos en geopolítica –que de religión no entienden nada- vaticinan contentos que estamos ante “el regreso de las grandes civilizaciones frente a la barbarie que prohijó la decadente y derrotada globalización financierista que sólo dejó ruinas a su alrededor y que para conservar su nefario modelo estaba dispuesta a desencadenar una tercera guerra mundial nuclear” (como sentencia Jalife Rahme). Si la China ultramaterialista que adora la tecnología es una gran civilización, estamos fregados. Nos dice este analista: “Hoy el renacimiento de facto del nacionalismo cristiano que prosigue Trump 2.0, se percibe como una gran coalición que engloba al proyectado renacimiento del nuevo catolicismo del papa León XIV agustino/estadunidense/peruano, al unísono de los católicos anti-globalistas, el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio, cuando el catolicismo, quizá hereje (ya lo decretarán los exegetas teólogos de siempre) de Biden/John Kerry (agenda verde) /Nancy Pelosi fue secuestrado por la nefaria soroscracia (Alexander Dugin dixit). No hay nada más geopolítico que la estructura del catolicismo que impera desde el emperador romano Constantino desde el siglo IV d.C. ¿Viene la gran coalición del nacionalismo cristiano entre el “guadalupanismo”, eminentemente mexicano, católico, y los WASP (White AngloSaxon Protestant) con Trump 2.0?”. Lenguaje periodístico efectista pero vacuo: quien no tiene en cuenta las vistas teológicas, la conjuración anticristiana, el mensaje de Fátima y el Apocalipsis seguirá tanteando a oscuras, y de hecho los pasos rocambolescos de Trump ayudan a esa falta de definiciones respecto del futuro. El papel que se le da a la Iglesia en la historia, no es un detalle más, y la existencia o no de un “katejon” configura la situación global.

Precisamente, del otro lado, el obstáculo: Rusia, aunque, en este caso, otra Rusia de aquella. Una que le está destinada a Nuestra Señora, para cumplir su obra de apostolado con la Europa devastada y apóstata, tras la exitosa “pax americana”. Seguramente el diablo sabe esto y, al empujar a esa Europa masonizada hacia la guerra suicida contra Rusia, no columbra que en realidad está acelerando el triunfo del Corazón Inmaculado.

Otro hubiese sido el cantar de haber triunfado la maniobra de exportar esa democracy americana hasta Siberia, en los años 1990. Sin embargo, el Cielo tenía dispuesta otra cosa. La democracy allí no cuajó –los oligarcas judíos se cebaron con los pobres rusos, que no los toleraron- y el ecumenismo cato-protestante encontró un muro, no el de Berlín ya caído, sino el del Kremlin. De allí que el problema para el Occidente liberal anglosionista, es uno solo: Rusia.

Quizás León XIV, el séptimo papa, sea finalmente el papa del “Tercer secreto” de Fátima.

No hay que olvidar que con los yanquis en acción siempre tenemos garantizado un clamoroso espectáculo.


martes, 13 de mayo de 2025

¿LEÓN XIV, EL SÉPTIMO PAPA, PUEDE SER EL PAPA DEL TERCER SECRETO DE FÁTIMA?

 



Por IGNACIO KILMOT

 

Hablamos en un reciente artículo EL SEPTIMO PAPA, antes del cónclave que eligió al cardenal Prevost ahora papa León XIV, de que sería elegido el papa número 7 de los conciliares o posteriores a Pío XII, último de probada ortodoxia católica.

Hicimos referencia al sentido simbólico del 7 en las Sagradas Escrituras, y a que es el número de lo “completo” o una “totalidad”.

También referimos que el ciclo de los “Papas de Aviñón” (exilio de la Iglesia) abarcó el pontificado de 7 Papas, y que ahora la Tradición católica está exiliada.

Notamos que el cónclave para elegir al papa número 7 de los conciliares, comenzaría un día 7. Fueron 133 cardenales electores, es decir: 1+3+3=7. Y Francisco murió el 21-4: 2+1+4=7. En 2029 se cumplirán 70 años de la convocatoria del Vaticano II. Parece, dijimos, y deseamos que se cierre un oprobioso ciclo que se completa.

Recordamos además que 70 años duró el cautiverio del Pueblo de Dios en Babilonia, y casi 70 años duró el comunismo de la Unión Soviética…también el Templo de Jerusalén fue destruido en el 70 AD. La guerra de Israel contra Gaza en Medio Oriente (guerra final para construir el “Gran Israel” y reconstruir el tercer templo) comenzó un día 7 (el día del Santo Rosario).

Queremos agregar ahora que, coincidentemente con lo expuesto, el apellido del cardenal elegido, Prevost, tiene 7 letras, y el nombre que éste eligió también (en español): León XIV.

Si solo son coincidencias banales, resultan notables.

En todo caso, si nos disponemos a ver los hechos a la luz del misterio y los mensajes de Fátima, donde el número clave es el 13, primero podemos observar que Francisco, que fue quien más cerca estuvo de realizar lo pedido por la Virgen –pero que como hemos explicado largamente no hizo la consagración de Rusia esperada-, se mantuvo bajo el signo del 13: fue elegido un día 13 (del año 13), y fue enterrado un día 26 (13 x 2). Un día 26 se dio a conocer el “tercer secreto” (aparentemente incompleto), donde Lucía habla de “algo parecido a como la gente se ve en un espejo cuando pasa", un obispo vestido de blanco, "tuvimos el presentimiento de que era el Santo Padre". Es un papa pasando ante un espejo, puede ser imagen de la vanagloria, de la doblez liberal, de un anti-papa que parece el papa, o algo más. Lo cierto es que el espejo duplica la imagen, y el 26 duplica el 13. Es curioso cómo Francisco ha sido el anti-Fátima cabal (hasta un 13 de octubre llevó la estatua de Lutero al Vaticano).

Ahora, el nuevo papa ha sido elegido el 8 del mes 5, números que sumados dan 13. Y la fumata blanca hizo su aparición a las 6 y 7 de la tarde, lo cual sumado resulta en 13. Dos veces 13.

Otras circunstancias interesantes rodean esta elección: ya se ha notado que fue en una doble fecha mariana (en el mes de María), particularmente Ntra. Señora de Luján [como curiosidad personal nuestra, muy curiosa, daremos la siguiente circunstancia: 30 de abril visitamos un cementerio en Argentina, y al poco rato de andar por allí nos encontramos con una gran imagen de Ntra. Sra. de Luján, a la cual le faltaba la cabeza. ¡Horrible sacrilegio! Lo curioso es que 7 días después, en la fiesta de Ntra. Sra. de Luján, fue elegido el nuevo papa, para una Iglesia que entonces estaba sin cabeza]. También se destacó a Ntra. Sra. del Rosario de Pompeya, y la aparición de San Miguel Arcángel, cuya oración impuso el papa León XIII al final de la misa: coincidentemente el nuevo papa se llama León.

Lo que no se observó, es que hay un suceso crucial ocurrido el jueves 8 de mayo de 1884 (jueves 8 de mayo fue la elección del nuevo papa): en aquella fecha fue la primera comunión de Santa Teresa del Niño Jesús. Desde entonces reafirmó su imparable caminito hacia la santidad, que ha iluminado la Iglesia en todo el siglo XX y nos guía en este siglo. No olvidemos que es “la santa más grande de los tiempos modernos” (según S. Pío X) y que además está muy vinculada tanto a Fátima como a Rusia. Pero de ese tema nos ocuparemos en otro artículo, si Dios quiere.

En todo caso, si vamos a los antecedentes del cardenal Prevost, no son los mejores precisamente, puesto que es un cabal representante de la neo-iglesia conciliar. Se han señalado al menos 5 cosas inquietantes:

-Durante el confinamiento COVID, Mons. Prevost impuso la aberrante comunión en la mano y la confesión por teléfono.

-También volvió a publicar un llamamiento para que las vacunas de la COVID-19 estuvieran «disponibles para todos» y un mensaje de la USCCB que calificaba la vacunación de «acto de amor».

-Dio su apoyo a la sinodalidad y a la “iglesia sinodal”.

-Como jefe de la Congregación para los Obispos, el arzobispo Prevost contribuyó decisivamente a destituir al obispo Strickland de Tyler, Texas, y al obispo Rey de su diócesis de Fréjus-Toulon, dos obispos conservadores –y débiles- que desagradaban a Francisco.

-Ha colocado a obispos abiertamente heterodoxos en sedes episcopales de todo el mundo. El más famoso es el cardenal McElroy, instalado como arzobispo de Washington a pesar de su implicación en el encubrimiento de los abusos sexuales cometidos por el ex cardenal McCarrick.

Es obvio, pues, que Prevost es un producto de la nueva teología surgida del Vaticano II, por lo que ha de creer a pie juntillas estar en lo correcto. Repite lo que le han enseñado desde su primera juventud. Dios sabe qué clase de responsabilidad personal pueda tener en todo ello. No podemos meternos en su fuero interno. ¿Sirve a alguna logia, o lo han colocado allí para evitar males mayores? ¿Lo usarán para avanzar la Revolución más discretamente que Francisco, o significa un retroceso de la misma?

En todo caso, como papa tiene una autoridad que no tenía antes. ¿Podrían unas circunstancias extremas, peligrosas y un teatro de guerra mundial, disponerlo a abrir los ojos ante la realidad de la Iglesia y del mundo?

No es infrecuente que alguien que parece –y es- un liberal y un personaje aparentemente anodino y nada peligroso para las élites gobernantes, termina cambiando de parecer y actuando diestramente. Se señala en la Iglesia a Pío IX y León XIII. Si vamos a la política, el caso de Putin es paradigmático: lo eligieron de compromiso ante la debacle del derrumbado borrachín Yeltsin, pensando así los oligarcas judíos que seguirían desangrando Rusia a piacere. Pero “el tiro les salió por la culata”. Cuando Dios dispone algo, ni toda la conspiración del mundo puede impedirlo. No afirmamos por ello que sea eso lo que va a ocurrir, mas permanecemos abiertos a lo que Dios quiera. Por lo pronto, Prevost no tiene el perfil inicuo de Jorge Mario Bergoglio (una visión apenas superficial podría haber calibrado que se pasaba de un chabacano papa de la TV argentina a un bien producido papa de Netflix, pero, desde luego, el trasfondo es mucho más profundo y misterioso, en todo caso no olvidamos que estamos atravesando el misterio de iniquidad).

Por supuesto que enseguida han salido a las pantallas de internet muchos comentaristas, blogueros e incluso sacerdotes a explicar al detalle todo lo que va a hacer el nuevo papa, aunque este lleve pocas horas con la sotana blanca. Nadie se quedó sin decir su veredicto. Ellos, como grandes intelectuales que son, nunca tienen dudas. El poder en las sombras lo abarca todo así que Dios no puede obrar con “materiales de desecho”. ¡Qué va!

Normalmente todo debería seguir siendo un desastre (o sea anormal), de acuerdo, pero ¿y si mejor dejamos que las cosas pasen primero, para luego “condenar”? ¿Y si mejor rezamos para que vayan como deben ser? Lejos de ser esta una actitud ingenua, es la actitud realista de quien cree que es la Providencia quien al fin y por detrás de los poderes de este mundo, gobierna las cosas. Esto no nos lleva a cerrar los ojos y dejar de examinar críticamente lo que va ocurriendo. Pero hay que hacerlo tratando de no caer en el típico celo amargo que es una de las “especialidades de la casa” en las huestes tradicionalistas.

De los papólatras conservadores, que ahora aparecen exultantes, nos sería muy penoso decir alguna cosa. Su resobado “antilefebvrismo” los condena. Y de la estulticia, soberbia y desesperación de la postura sedevacantista,, ya se ha dicho suficiente. Basta considerar que Mons. Lefebvre la consideraba un error al que combatir.

Más allá de eso, y yendo al tema que más nos interesa, Fátima: por lo pronto Prevost no ha visitado nunca el santuario de Fátima, lo cual no es auspicioso, pero ya afirman desde allí que podría hacerlo en octubre próximo. ¿Ha de continuar la malandanza bergogliana, o dejará que la gracia toque su corazón? ¿Habrá escuchado en Genazzano el consejo que Ntra. Señora del Buen Consejo le habrá dado?

Hoy sigue siendo imperioso que Rusia se convierta. Más allá de los buenos oficios de Putin en la crisis mundial, Rusia está cerca pero al margen del Arca de salvación. Leímos en un sitio informativo que “el presidente de Rusia, Vladimir Putin, ha destacado que las relaciones con la Santa Sede siempre se han basado «en los valores cristianos que nos unen a todos» y confía en que el nombramiento del estadounidense Robert Prevost como nuevo Papa León XIV continúe esa estela de «diálogo respetuoso» y «entre iguales». Es claro que no puede haber igualdad entre un mandatario –aunque tenga los misiles más poderosos del mundo- y el Sumo Pontífice Romano. Sólo la consagración bien hecha, al Corazón Inmaculado de María, podría poner las cosas en orden.

Que el nuevo papa, lo imploramos rosario en mano, escuche la voz de Dios, ya fuere un susurro que pasa en su despacho solitario, o una señal ante el bramido de los misiles y los tanques asediando Roma. Entonces devendrá el papa mártir, que la Iglesia necesita para resurgir de su pasión, al fin erguida, luminosa y rozagante.

Lo pedimos también, en este 13 de mayo, a quien se llama como el nuevo papa Roberto: san Roberto Belarmino, en la excelente oración colecta de su misa:

Oh Dios, que para repeler las insidias de los errores y para defender los derechos de la Sede Apostólica, decoraste con admirable sabiduría y fortaleza a tu santo Pontífice y Doctor Roberto; por sus méritos e intercesión concédenos crecer en el amor a la verdad, y que los corazones de los extraviados vuelvan a la unidad de tu Iglesia.

 

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