Por CORNELIA R. FERREIRA
Revisión del
libro “Blood on the Altar” (Sangre Sobre el Altar)
Publicado en
el periódico Catholic Family News, agosto de 2005: Niagara
Falls; New York; EE.UU. y Periódico Patria Argentina Nº 220,
Buenos Aires, marzo 2006.
En el momento en que se daba comienzo al Concilio
Vaticano II (Octubre de
1962), una sociedad secreta muy poco conocida, la Ordo Templis
Orientis (Orden del Templo de Oriente) (OTO), realizó
una ceremonia a fin de celebrar la apertura del Concilio. El icono oculto
de la OTO, el “Stele of Revealing” (Estela de Revelación)[1], fue llevado
desde Hamburgo a través de Alemania hasta Zurich y luego hacia Stein, donde se
lo guardó en la capilla de la OTO, mientras resonaban las campanas, llamando a
un ritual gnóstico (Pág. 103).
Simplemente, ¿qué es esta Orden de los Templarios Orientales? Y ¿qué
conocimiento previo tenía de los planes del Concilio que los llevó a celebrar
su apertura? Estas preguntas están contestadas en el libro Blood on
the Altar, ya que Craig Heimbichner desenmaraña la historia y el
funcionamiento de lo que él denomina la sociedad secreta más peligrosa del
mundo, el poder detrás del Gobierno Invisible o Criptocracia
(Crypto-cracy).
La Criptocracia está involucrada en la
transformación o “el procesamiento alquímico” de la conciencias de las masas,
mediante la manipulación psicológica de la mente. Con la ayuda de las
sociedades secretas, se
realizan pruebas, se miden los resultados y se
“diseñan” los acontecimientos mundiales (Págs. 5-6, 15, 137). El objeto es que
las masas vivan de manera controlada, como si fueran títeres del Nuevo Orden Mundial
Masónico. La OTO, instituida hace un siglo, conforma el “colegio de graduados”
de la masonería, y se autodenomina la “Academia de la Masonería”. Contiene a
todos los grados de la masonería y del iluminismo y es la más alta sociedad
secreta para la elite de la masonería. Como organización internacional, la OTO
es una organización religiosa que, en EE. UU., se encuentra exenta de
impuestos (Págs. 13-14, 25, 76,
87, 91-92). Los escritos de quien por mucho tiempo
fue su cabeza, el agente de inteligencia británico y satanista Aleister
Crowley (fallecido en 1947), quien se hacía llamar la Gran
Bestia 666, reveló que la OTO se funda en el satanismo [2].
Crowley llamaba a Satán “mi señor” y decía, refiriéndose a la OTO: “No tenemos escrúpulos en restaurar la "adoración al diablo" (Pág. 28). Sin embargo, en la OTO, la adoración al diablo no se realiza abiertamente bajo el nombre de Satán, sino subrepticiamente bajo el nombre del ídolo satánico con cabeza de cabra: Bafomet. También denominado León y Serpiente, Bafomet es adorado como Dios en las misas gnósticas, que es la liturgia central de la OTO (Págs. 29-30).
