por DON CURZIO NITOGLIA
LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL” CON ROSTRO HUMANO
(Elon Musk) Y LA DESHUMANA (Bill Gates/Sam Altman)
Prólogo
En la entrega anterior (primera sección de la sexta parte) vimos cómo
existían en la dirección de la Inteligencia Artificial dos corrientes: una más
radical y menos humana; la otra más filantrópica; finalmente, después de varias
peripecias, llegaron a cierto entendimiento.
Primeros
desacuerdos entre Musk y Altman
Ahora, (segunda sección de la sexta parte) veamos cómo en 2018 comenzaron
los primeros desacuerdos entre Elon Musk y Sam Altman (Cf. Tiziana Alterio, Padroni
nell’ombra. La nuova élite ebraica che governa il mondo. Chi sono e come
operano, autoeditado, 2025, p. 134). En efecto, mientras 1°) Altman tenía
la intención de transformar Open AI de organización “sin fines de lucro” a
sociedad también “con fines lucrativos” (p. 134); por otra parte, en cambio,
2°) Musk no estaba de acuerdo con esta línea de “pensamiento”. Imposible, pero
parecería que existía entonces también una IA con “rostro humano”... el de Elon
Musk.
Entonces, Musk se movilizó para tomar el control total de la sociedad;
según The New York, habría propuesto a los otros fundadores de Open AI
financiar él mismo la mayor parte de los costos futuros de la sociedad, pero
con la condición de que le entregaran el control exclusivo de ella. En resumen,
bajo apariencia de filantropía, él no hacía una simple oferta de compra, sino
un verdadero intento de absorber la organización (no exactamente desinteresado)
bajo su sola dirección, lo cual es típicamente y americanamente filantrópico,
al estilo de la Masonería conservadora, Rotary y Lions.
Sam Altman e Ilya Sutskeyer rechazaron su propuesta y Musk dimitió, al
no haber obtenido el control total y exclusivo de la sociedad. Se decía que él
no estaba dispuesto a compartirla con otros, porque no quería convertirla en
una entidad con fines de lucro y, como verdadero “filántropo”, habría deseado
una organización de IA al servicio de la humanidad, de la colectividad y no del
lucro o la ganancia (p. 135), lo cual no le impidió convertirse en el hombre
más rico del mundo...
Primera
parte de la ruptura
Altman siguió adelante y a comienzos de 2019 se formalizó el giro: Open
AI se convirtió en una sociedad con fines de lucro o de “beneficio limitado /
capped-profit”, una especie de híbrido; en parte “sin fines de lucro” y en
parte controladora de una estructura subsidiaria y dependiente “de beneficio
limitado”. En resumen, una “no-profit” (Open AI Inc.), que aun manteniendo el
ideal originario (ningún lucro); sin embargo, lo “replanteaba” y controlaba una
estructura subsidiaria “for-profit / con fines de lucro”, pero... “limitado /
capped” (Open AI LP); en resumen, puede lucrar, pero sin exagerar ni sobrepasar
un techo máximo; en breve: “La usura moderada y con rostro humano”.
Segundo acto
de la partida
Hacia finales de 2019 concluyó el segundo acto de la partida final: la
asociación de Open AI junto con Microsoft (fundada por Bill Gates en 1975), que
invirtió mil millones de dólares en Open AI (de Sam Altman, pues Musk ya había
dimitido), convirtiéndose así en el socio exclusivo de Open AI para su
comercialización.
En resumen, Microsoft permitía, sí, que Open AI ampliara su
investigación, pero convirtiéndose, al mismo tiempo, en su socio único para
vender sus productos. En definitiva, una especie de soga al cuello
(“filantrópica”, ciertamente...) de Open AI por parte de Microsoft... al estilo
camorrista: yo te permito seguir gestionando tu negocio, si tú me garantizas
gestionar al menos el 60 % de las ganancias.
Musk criticó la operación de Open AI, tanto en su primera etapa
(“for-profit”), como en la segunda (con y bajo Microsoft de Bill Gates).
La nueva era
de la Inteligencia Artificial
Fue el inicio de la nueva era de la Inteligencia Artificial generativa
utilizable por todos (GPT 3.5). A esas alturas, Altman y Gates estaban en
sintonía respecto al objetivo lucrativo de la IA.
Noviembre de
2023: ¿último acto? Altman es despedido...
Sin embargo, asistimos a otro golpe de escena: en noviembre de 2023 el
Consejo de Administración de Open AI (dirigido por unos pocos científicos,
entre los cuales sobresalía Ilya Sutskeyer) anunció públicamente que su
cofundador Sam Altman había sido removido de su cargo (p. 137). También Greg
Brockman (cofundador y presidente de Open AI), siendo solidario con Altman,
dejó la empresa.
Parecería que el principal autor de la maniobra fue Ilya Sutskeyer, de
quien se decía que estaba preocupado por la rapidez con la que Altman
“aceleraba” sobre los productos comerciales.
Sin embargo, el shock por el “golpe de Estado o de... Empresa” fue fuerte tanto para los empleados de Open AI como para los de Microsoft (p. 138).


