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miércoles, 29 de abril de 2026

SÍNTESIS SOBRE EL “COMPLOT AMERICANISTA CONTRA LA IGLESIA ROMANA”

 SÍNTESIS SOBRE EL “COMPLOT AMERICANISTA CONTRA LA IGLESIA ROMANA”


por DON CURZIO NITOGLIA

 

“Los filántropos anticristianos parecen estar dispuestos a conceder a la Tradición apostólica dogmático-litúrgica al menos una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el compromiso “meta-histórico” y “meta-físico”; puesto que está proyectado hacia un Nuevo Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia artificial, en el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus propias fuerzas y las de las máquinas o los microchips de varios Noah Harari, Peter Thiel, Sam Altman y Elon Musk”.

 

 

PETER THIEL & SAM ALTMAN

 

PRÓLOGO

Después de haber estudiado las figuras de Peter Thiel y Samuel Altman y el papel que el primero ha desempeñado en Roma, en marzo de 2026, especialmente:
1°) en el ambiente católico conservador, ligado a la Misa tradicional (solo si está normalizada mediante la plena aceptación del Concilio Vaticano II y de la perfecta ortodoxia del Novus Ordo Missae de 1969, en los Institutos “Ecclesia Dei”);
2°) … la Misa tradicional, que ha sido colocada por Thiel en el marco del “Katèkon” (que según él sería… él mismo…) frente al Anticristo; es decir,
3°) en una extraña mezcla (al estilo de la “hermenéutica de la continuidad” de Benedicto XVI) de Tradición apostólica (Misa romana, llamada impropiamente de san Pío V), unida no solo al modernismo del Vaticano II y de la nueva Misa montiniana de 1969 (en “Ecclesia Dei adflicta”), sino incluso también a la tecnología altamente avanzada de la Inteligencia Artificial, de Palantir y a la filosofía panteísta del Transhumanismo de Yuval Noah Harari.

Pues bien, esto me parece ser el “problema de la hora presente”.

En efecto, Thiel querría llegar (como todos los alquimistas, hechiceros, esoteristas y luciferinos) a obtener la inmortalidad gracias a sus descubrimientos tecnológicos, que superarían (hipotéticamente, según él) lo humano; en cierto sentido como la gracia (realmente, según la sana teología) supera y sobrepasa la naturaleza.

De hecho, Thiel considera la IA superior a la humana y, por tanto, la venera o “adora” como algo mágico, sobrehumano o “divino” en sentido panteísta y luciferino, reuniendo la tecnología científica con el Transhumanismo filosófico de Noah Harari.

 

¿POR QUÉ ESTE ARTÍCULO RECAPITULATIVO?

 

Por este motivo, reúno, en este artículo de síntesis, lo que he escrito más detalladamente recientemente sobre algunos de estos temas, para extraer la lección moral, que es la cuestión más importante del momento presente. Es decir, ¿qué representa todo lo que ha sucedido ahora mismo ante nuestros ojos?

En resumen, ¿cómo debemos reaccionar ante este desencadenamiento de las fuerzas del mal, que querrían destruir el último “Alcázar”, que todavía se obstina en no dejarse normalizar por el untuoso entrismo del Anticristo filantrópico americanista, que quiere “conciliar lo inconciliable, en nombre del último Concilio”?

 

I – PETER THIEL

 

Peter Thiel es un ferviente partidario de Donald Trump (al menos durante su segundo mandato); es un representante de la “tecno/derecha”; es decir, del conservadurismo estadounidense que querría redimir a la humanidad mediante la tecnología conservadora y elitista (hemos pasado de la «élite del café» brasileño a la «élite de la técnica» estadounidense), puesta sobre todo al servicio de los ejércitos (estadounidense e israelí, los únicos verdaderamente occidentales, atlánticos y democráticos), que la han empleado para masacrar (democráticamente y con buenas intenciones) al menos a 70 mil palestinos, de los cuales más de 20 mil niños menores de 12 años (sin olvidar los millones de muertos provocados entre los años ochenta y 2010 —también por la OTAN, Italia incluida— en Líbano, Irak, Yugoslavia, Libia y Siria…). Según él, todo lo que se opone a la tecnología y a la tecnocracia debe ser ilegalizado.

En efecto, invita al «congreso sobre el Anticristo y el “Katèkon”» al viejo radical/pannelliano (un verdadero “peso pesado” para contener al Anticristo… de la risa…) Daniele Capezzone, Antonio Zanardi Landi: embajador ante la Santa Sede de los “Caballeros de Malta” y al norteño Lorenzo Fontana; luego envía a los invitados a la Misa tradicional, aun no siendo católico y conviviendo con un hombre (= Matt Danzeisen, financiero estadounidense, vicepresidente de “BlackRock” desde 2017, del cual ha tenido un hijo mediante vientre de alquiler…).

Según Thiel, la democracia ya está superada y debe ser reemplazada por la tecnocracia; por ello, predica la llegada de la nueva era de salvación tecnocrática mediante la disolución o la antinomia (“anti” = contra; “nomé” = Ley; es decir, la violación de la Ley natural como medio de santificación); en resumen, los mismos temas predicados por los cabalistas y especialmente por los polacos y ucranianos del siglo XVIII: por ejemplo, entre los más famosos, Jacob Frank e Isaac Zevi y, finalmente, por Julius Evola (La metafísica del sexo, Roma, Atanòr, 1958; Cabalgar el tigre, Milán, Scheiwiller, 1961).

La sociedad del futuro, según Thiel, debe ser dirigida por los tecnócratas, por la tecnología altamente avanzada (Inteligencia Artificial, con mayúscula) para llegar al “Transhumanismo” (anunciado por Yuval Noah Harari) o “endiosamiento”; es decir, hacerse “Dios” con la propia gnosis o conocimiento tecnológico y ya no solamente metafísico (como habría querido el viejo René Guénon, La crisis del mundo moderno, 1927; El rey del mundo, 1927; La metafísica oriental, 1939).

Según Thiel, hemos llegado a la víspera del «apocalipsis» (que no es el de san Juan Apóstol); vivimos ahora una época crepuscular, una especie de interregno que precede al del Mesías: Trump/Netanyahu/Thiel (una verdadera “anti-trinidad infernal”), que derrotará al Anticristo, quizá del mismo modo en que Estados Unidos está (4 de abril de 2026) derrotando… a Irán…

Naturalmente, el “Mesías” sería precisamente él (¿quién si no?)… pero no nos salvará con la ascesis, el arrepentimiento y la conversión; sino con la disolución (moral, lógica y metafísica) y, por tanto, trabaja para acelerarla nihilísticamente. “Cuanto peor, mejor”, “peca fuertemente pero espera aún más fuertemente”.

La “Palantir” de Thiel, últimamente y “extrañamente”, está implicada en todas las operaciones de espionaje y especialmente en las bélicas y, sobre todo, en aquellas que tienen lugar en los actuales teatros de guerras sangrientas (Gaza, Cisjordania, Ucrania, Rusia, Irán, Israel y EE. UU.…).

“Palantir” nació con el 11 de septiembre de 2001 y, gracias a la “Patriot Act”, comenzó a registrar a todos nosotros con el noble objetivo de impedir que los Boeing se estrellaran contra los rascacielos estadounidenses, que al ser demasiado altos corren el riesgo de causar numerosos “accidentes”, especialmente si están pilotados por árabes ultra/integristas pero borrachos (“hermenéutica de la continuidad [entre islam y alcoholímetro]” de Ratzinger o “coincidentia oppositorum” de Spinoza), aunque posteriormente (2003) hacen posible que América invada Irak para robar o mejor “exportar” el petróleo, con la excusa de “importar” la democracia.

Thiel ha estado en contacto con Jeffrey Epstein…, el Mossad, diversos aparatos de los servicios secretos mundiales, sobre todo estadounidenses (naturalmente democrático/conservadores).

 

II – SAM ALTMAN

 

El segundo personaje que ahora entra en escena es Sam Altman, quien, al igual que su socio Peter Thiel, se ha “casado” civilmente —en Hawái, ça va sans dire— con un hombre, ídem ut supra (= Oliver Mulherin), en enero de 2024 (cf. Corriere della Sera, 12 de enero de 2024) y el 23 de enero de 2025 anunció en redes sociales la adopción de un hijo, ya prevista un año antes (cf. La Repubblica, 12 de noviembre de 2024); ahora, el hijo “de Thiel” nació mediante vientre de alquiler; sin embargo, no sabría cómo nació el de Altman, quien, a pesar de la Inteligencia Artificial, aún no es omnipotente y tiene —al menos por el momento— alguna dificultad para embarazar a un hombre… Por ello, es probable que el pequeño también haya sido concebido en laboratorio o (de manera más casera) mediante vientre de alquiler.

Sin embargo, hay que admitir al menos que Sam Altman (a diferencia de Peter Thiel) no presume de ser el “Katèkon” del Anticristo y no organiza “fiestas-misa de san Pío V” en Roma (cf. Il Sole 24 ORE, 19 de enero de 2023, He aquí quién es Sam Altman, el inventor de ChatGPT), en función de la “Opción Benedicto”, como reza el título del libro de su amigo Rod Dreher (trad. it., Cinisello Balsamo, San Paolo, 2018).

 

III – ROD DREHER

 

Y he aquí que hemos llegado al “tercer personaje en busca de autor”: Rod Dreher. En efecto, también la asociación Thiel/Dreher es preocupante; pues Dreher ha lanzado el plan de “recristianizar” Europa, pero de manera americanizada, bajo la égida de la “nueva teología” (aunque moderadamente conservadora) de Benedicto XVI y ya no bajo la patrística y tradicional de san Benito de Nursia (demasiado íntegramente “católico-romana”), que sirve solo como pantalla para Ratzinger/Benedicto XVI.

He aquí la ambigüedad de Dreher: la de usar el nombre “Benedicto” de dos maneras diametralmente distintas; exactamente como Ratzinger había utilizado de forma equívoca el mismo término “Tradición” de manera a la vez tradicional y modernista; queriendo hacer pasar la idea de una continuidad entre dos entidades en contradicción: Benito de Nursia y Benedicto de Marktl en Baviera, es decir, XVI / Vaticano II y Tradición apostólica (cf. Francesco Spadafora, La Tradición contra el Concilio, Roma, Volpe, 1989).

En resumen, habría que refundar «una Europa joven, con Misa antigua», preferiblemente vestida con “look Cucinelli”, en perspectiva neocon, ultraliberalista, calvinista/fundamentalista, filosionista, también moderadamente abierta al Rotary y a la Masonería, naturalmente conservadora o angloamericana… algo muy distinto de la latina y progresista…

La venida de Thiel a Roma debe leerse en esta óptica, que huele a CIA, la cual quiere americanizar Roma —ya no con bombas, como en 1943/44— sino mediante la infiltración liberal-conservadora en el seno del catolicismo tradicional, habiendo ya infiltrado el Vaticano durante el Concilio (1962-65) y los Institutos “Ecclesia Dei” (1983/84), durante la “Restauración teológica” ocurrida en los pontificados de Wojtyla (1978-2005) y Ratzinger (2005-2013); restauración que conoció un freno durante el reinado de Bergoglio (2013-2025) y que quizás debería ser relanzada (con la ayuda de Thiel) bajo el actual pontificado americanista de Prevost, financiado y patrocinado por Trump.

 

IV – CIA & “NOM” PASANDO POR LA “MISA-BEAT”

 

El 3 de abril de 1969 fue promulgada la Nueva Misa de Pablo VI; mientras que las llamadas misas-beat se remontan ya a 1966 (tres años antes de la promulgación del NOM).

La liturgia-beat reproducía cancioncillas vagamente religiosas con un ritmo fuertemente y desenfrenadamente beat; además, su contenido estaba lleno de un sentimentalismo empalagoso y pegajoso, que molestaba a todo intelecto bien ordenado, preparándolo para aceptar el horror —inicialmente menos beat— de la nueva Misa montiniana de 1969 (véase el bellísimo sketch de Aldo Fabrizi sobre “La misa-beat, la noche de Navidad”).

He aquí que, el 27 de abril de 1966, en Roma, en la iglesia de Santa María in Vallicella, fue cantada y presentada al gran público, con televisión y prensa incluidas, la primera misa-beat… había miles de personas. (https://www.youtube.com/watch?v=EHyPQKJBmtQ)

¡Atención! La misa-beat no es un accidente de algún sacerdote descarriado; al contrario, la misa-beat fue querida (en pleno estilo de la “Escuela de Frankfurt”) por las altas esferas vaticanas pasadas al modernismo y también por la inteligencia estadounidense para arruinar la Iglesia romana.

Ahora, en esta coyuntura post-pandémica y bélica (Palestina, Ucrania, Irán…), que va de 2019 a 2026, Thiel/Altman/Dreher están tratando de llevar a término el proyecto CIA/Morlion (1943/1966-69) para completar totalmente la subversión y la disolución de la humanidad.

En efecto, en esta concatenación de acontecimientos no es posible no ver la mano de la Inteligencia, como en el Vaticano II trabajó en gran secreto el B’nai B’rith, es decir, la masonería judía.

 

PADRE FÉLIX MORLION

 

Muy importante es un personaje que conviene estudiar bien: Félix Morlion; … ahora veremos quién es.

La Universidad “Pro Deo” fue un proyecto de la CIA y de la O.S.S., es decir, los servicios secretos militares estadounidenses.

El padre Morlion llegó a Sicilia con el ejército estadounidense en el ‘43, desembarcó en Trinacria, destruyeron el espíritu de Europa y lo mejor aún estaba por venir.

Él llega con el ejército estadounidense en el ‘43; luego, del ‘43 al ‘44, recorre media Italia en dirección a Roma; el 4 de junio del ‘44 los estadounidenses entran en Roma; Morlion llegó allí con una carta de presentación de Alcide De Gasperi y de Don Sturzo.

Morlion era una persona muy importante, experto en técnicas de guerra psicológica y de propaganda de masas; era un agente operativo de los servicios secretos militares estadounidenses O.S.S.; con el placet de Monseñor Montini fundó en Roma en el ‘46 la “Universidad Internacional de Estudios Especiales” (LUISS), no todavía la “Luis”, era la “LUISS”, que luego se convertirá en la “Luis-Luigi Carli” de la Confindustria; por tanto, se pasa del Clero a la Confindustria. La LUISS era llamada también “Pro Deo”; Morlion la fundó junto con Vittorio Valletta, que llegó a ser director de la Fiat en tiempos de Giovanni Agnelli. Valletta era un célebre masón.

Hoy, la LUISS se llama “Luis-Guido Carli” y es la Universidad de la Confindustria, que concilia (contra el Evangelio y según el Vaticano II) a Dios y a Mammón.

 

V – EL ÚLTIMO ASALTO AMERICANISTA

 

Asistimos, sobre todo con el “congreso Thiel sobre el Anticristo” y la participación de sus seguidores en la Misa tradicional en la “Trinità dei Pellegrini”, a un trasbordo teológico inadvertido del mundo tradicional/conservador hacia el Americanismo tecnológicamente transhumanista, que va más allá del Vaticano II y del “NOM” montiniano. En resumen, a algo tremendamente actual, peligroso y diabólicamente engañoso.

En efecto, especialmente después del “tornado Trump”, que también es visto por los “conservadores extremos” como el “nuevo Carlomagno o san Benito (post-Ratzinger, Benedicto XVI)”, restaurador de la neo-cristiandad, que iría del Atlántico a Israel, naturalmente en la óptica del judeocristianismo y de los “Hermanos Mayores” (desde Nostra aetate, 1965, hasta Juan Pablo II/Benedicto XVI, 2005/13).

Lamentablemente, la intención de encontrar una salida a las circunstancias de los tristísimos tiempos actuales refleja la del ingenuo que acepta una insidiosa “mano tendida” (de Trump/Thiel/Prevost), sin darse cuenta de que esa mano luego lo llevará a cruzar el Rubicón hacia el error y la injusticia (card. Alfredo Ottaviani, Deberes del Estado hacia la Iglesia, Roma, 1952).

Hoy, en efecto, la mano se tiende a aquella parte del catolicismo romano tradicional que ha escapado al tsunami del Vaticano II, por parte del Americanismo actualizado con un toque de teoconservadurismo (ya condenado por León XIII en Testem benevolentiae nostrae, 1899) y que ahora (2026) habla abiertamente de sí mismo (Thiel) como si fuera el “Katèkon” o “el obstáculo” que detendrá “la Bestia que sube del mar”, cuyo nombre es “666”, es decir, el Anticristo final.

La actual mano tendida, en definitiva, es aquella que parece haber abandonado aparentemente el odio hacia la Tradición apostólica; más aún, ahora está revestida con el guante de un filantropismo empalagoso y pacifista en palabras.

Los filántropos anticristianos parecen estar dispuestos a conceder a la Tradición (con tal de que permanezca en la sacristía) al menos una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el compromiso “meta-histórico” o “meta-físico”; ya que está proyectado hacia un Nuevo Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia artificial, en el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus propias fuerzas y las de las máquinas o los microchips de varios Noah Harari, Peter Thiel y Elon Musk.

Desgraciadamente, el mismo estribillo que estaba en boca de los católicos socialistas y progresistas de ayer se encuentra ahora en boca de los “conservadores” de hoy: «Por fin un poder político/religioso con “rostro humano”: ¡Trump/Thiel! ¿Cómo rechazar su “mano tendida” a la Tradición/conservadora y su “compromiso meta-histórico” con el conservadurismo/neo-tradicional, que incluso invita a asistir a la Misa tradicional con credencial colgada al cuello a quienes escuchan las palabras de Thiel sobre el Anticristo?».

Pío XII nos había advertido poco antes de morir: “Que ninguno de vosotros se convierta en desertor”. En efecto, por temor a ser acusados de querer volver a la Edad Media o de querer permanecer en el “gueto”, algunos de los nuestros ya no se sienten capaces de mantener las posiciones doctrinales que hoy son políticamente y teológicamente incorrectas.

Atengámonos, en cambio, a la advertencia de León XIII, quien, recomendando la concordia y la unidad en combatir el error, añadía: “…y aquí hay que estar en guardia para no dejarse llevar a ser conniventes con el error, o a oponerle una resistencia más débil de la que la verdad exige”.

En resumen, los verdaderos católicos íntegramente ligados a la Tradición divino/apostólica, que saben estar en posesión segura de la verdad y de la justicia revelada por Dios y transmitida por los Apóstoles de Cristo, no entran en transacciones ni buscan diluir el cristianismo. Exigen el pleno respeto de sus derechos, que son los de Dios.

En cambio, aquellos que no se sienten seguros en la posesión de la verdad (por cansancio o ingenuidad) no logran sostener por sí solos el terreno. He aquí la trampa del “compromiso histórico/teológico” o “meta-histórico”, que es la aceptación del diálogo con la modernidad americanista (presentada a nosotros —a pesar de las guerras desencadenadas casi ininterrumpidamente por EE. UU. durante más de doscientos años en todas las partes del mundo— como el único baluarte democrático junto con Israel —a pesar de las masacres y el genocidio final del sionismo que van de 1948 a 2026— que se erigiría contra la “barbarie antidemocrática” palestina, rusa y persa, que sería el “mal absoluto de hoy”), iniciado por Juan XXIII, realizado solo con misericordia o mejor con complacencia, y sin justicia, es decir, sin refutar los errores y horrores del mundo moderno y contemporáneo.Principio del formulario

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En cambio, «La Iglesia católica insiste en el principio de que la verdad debe prevalecer sobre el error y que la verdadera religión, cuando es conocida, debe ser ayudada en su misión espiritual en preferencia a las religiones cuyo mensaje es más o menos deficiente y en las que el error se mezcla con la verdad».

Un acuerdo práctico con el Americanismo (especialmente si es “conservador” y de “derecha”, como sería el trumpiano de Thiel, aparentemente mucho más “conservador” que los de Reagan y Bush) llevaría inevitablemente poco a poco:
1°) no solo a encerrar la Tradición en la sacristía —con el reconocimiento oficial del modernismo ascético/político (condenados por Testem benevolentiae, 1899; Graves de communi re, 1903; Notre charge apostolique, 1910), como ha ocurrido con los indígenas de América confinados en reservas y oficialmente reconocidos, siempre que se limiten a hacer de figurantes de un pasado que fue vivo y hoy solo hace folklore— sino también 2°) a caer en las garras del Nuevo Orden Mundial, que no se resigna a perder su primacía político-económica mundial y quiere abatir a la Rusia cristiana (aunque ortodoxa) pasando primero por Irán, después de haberse apoderado de su petróleo inmediatamente después del venezolano y del agua de Groenlandia, tan necesaria para la «informática» y para la Inteligencia artificial.

 

VI – ¿QUÉ LECCIÓN SACAR DE TODO ESTO?

 

Asistimos, especialmente con el “congreso Thiel sobre el Anticristo” junto con la participación de sus seguidores en la Misa tradicional en la “Trinità dei Pellegrini”, a un trasbordo teológico inadvertido hacia el Americanismo tecnológicamente transhumanista y, de modo implícito, hacia el Reino del Anticristo final.

En resumen, se está intentando nuevamente conciliar el neo-modernismo con la Tradición, a la luz de Benedicto XVI y de su «“hermenéutica de la continuidad” siempre afirmada, pero nunca probada» (como en cambio ha demostrado monseñor Brunero Gherardini).

En efecto, algunos (“neoconservadores extremos”) intentan confundir sus deseos con la realidad y ver en Trump y en el espíritu de Benedicto XVI al restaurador de la neo-cristiandad, que se extendería del Atlántico a Israel.

Los filántropos anticristianos parecen estar dispuestos a conceder a la Tradición apostólica dogmático-litúrgica al menos una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el compromiso “meta-histórico” y “meta-físico”; puesto que está proyectado hacia un Nuevo Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia artificial, en el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus propias fuerzas y las de las máquinas o los microchips de los Noah Harari, Peter Thiel, Sam Altman y Elon Musk.

 

VII – CONCLUSIÓN

 

Para concluir, cabe preguntarse si de este orden de cosas, propio del Americanismo, puede nacer algo bueno, incluso si fuera corregido “por la derecha”, es decir, por la “filosofía Trump” y la “tecnología de Thiel”.

Ciertamente, «Dios puede sacar hijos de Abraham incluso de las piedras» (Lc 3,8; Mt 3,9), siendo omnipotente; pero normalmente Él deja actuar a las causas segundas, es decir, al ser humano, y luego interviene con su «Gracia, que presupone la naturaleza, no la destruye sino que la perfecciona» (Suma Teológica, I, q. 1, a. 8, ad 2).

Tras haber examinado la doctrina de Thiel, uno de los principales líderes del movimiento de la “derecha” estadounidense pro-trumpista, que se define como “neoconservadurismo nacional americano/post-liberal”, me parece muy difícil ver en el trumpismo/thielismo o paleo-conservadurismo americanista una balsa de salvación para el pobre mundo que se está hundiendo como el “Titanic” y que solo podrá ser restaurado por la Omnipotencia divina, que sin embargo quiere servirse también de las causas segundas, en la medida en que estas estén dispuestas a cooperar con la gracia de Dios, ciertamente no con “uniones contra natura”, que niegan tanto: 1°) el «principio especulativo de identidad y la sindéresis moral»: «el bien es el bien, el mal es el mal, el mal no es el bien» (principio de no contradicción: hermenéutica de la continuidad entre Tradición y Vaticano II); como 2°) la sindéresis: «el bien es el mal, el mal es el bien, hay que hacer el mal y huir del bien» (la unión homosexualista querida y propagada por Thiel y Altman).

En efecto, ¿qué estabilidad podría tener un movimiento político que no esté anclado en sólidos principios filosóficos (político-económicos) y teológicos (dogmáticos y morales)? Parecería más bien una casa construida sobre la arena o sobre las olas agitadas del mar y no sobre la roca.

Bastaría estudiar el plan de Trump/Thiel para Gaza; además, Trump incluso se ha jactado de que su yerno Jared Kushner haya convertido a su hija al judaísmo lubavitcher.

La principal benefactora o financiadora de Trump es Miriam Adelson, ultramillonaria dueña de un imperio de 60 mil millones de dólares, sionista convencida. Ella ha donado a Trump para su última campaña electoral más de cien millones de dólares (cf. The Times of Israel, 17 de octubre de 2024). También J. D. Vance y Marco Rubio han sido financiados por los lobbies judíos estadounidenses.

Ciertamente, con estos principios (y con la procedencia de esos dólares: «si yo te doy algo, tú luego me das algo») no se llega lejos, incluso si se está acompañado o teledirigido por “Palantir”, que —si ve todo— todavía no puede todo y depende de los donantes de dólares como el drogodependiente del traficante (do ut des).

No se puede construir un edificio duradero sobre la ola móvil en perpetuo devenir de la contradicción por principio; sino que es necesario hacerlo solo sobre la roca estable y permanente del ser en acto («Ego sum qui sum»).

 

d. Curzio Nitoglia

1  Cf. Maurizio Blondet, Gli Adelphi della dissoluzione, Milán, Ares, 1994; Gershom Scholem, Sabbetai Sevi. El Mesías místico, 1973, trad. it., Turín, Einaudi, 2001; Arthur Mandel, El Mesías militante. La historia de Jacob Frank y de los frankistas, 1979, trad. it., Milán, Arké, 1989.

2  Cf. Léon de Poncins, El problema de los judíos en el Concilio Vaticano II, Roma, 1962, autoeditado; Emanuel Ratier, Misterios y secretos del B’nai B’rith, Verrua Savoia, CLS, 1994; Maurice Pinay, Complot contra la Iglesia, Roma, 1962, autoeditado, reimp. Proceno, Effedieffe, 2015.

3  León XIII, Encíclica Immortale Dei, del 1-11-1885.

4  Jacques Maritain, Los derechos del hombre y la ley natural, trad. it., Vita e Pensiero, Milán 1977, p. 24.

5  Brunero Gherardini, Concilio Ecuménico Vaticano II. Un discurso por hacer, Frigento, Casa Mariana Editrice, 2009; Tradidi quod et accepi. La Tradición, vida y juventud de la Iglesia, Frigento, Casa Mariana Editrice, 2010; Concilio Vaticano II. El discurso perdido, Turín, Lindau, 2011; Quaecumque dixero vobis. Palabra de Dios y Tradición en comparación con la historia y la teología, Turín, Lindau, 2011; La Católica. Lineamientos de eclesiología agustiniana, Turín, Lindau, 2011.

6  Miriam Adelson nació en Tel Aviv en 1945; es una médica y filántropa (naturalmente, no podía no ser así… la filantropía está de moda; si no la tienes, serás repudiado) israelí/estadounidense, heredera de una enorme fortuna por parte de su esposo y magnate de los casinos Sheldon Adelson († 2021). Es una de las mujeres más ricas del mundo y una ferviente partidaria de Israel y de Trump, en la medida en que este también apoya al Estado sionista. Miriam es considerada una de las figuras más influyentes en las relaciones entre EE. UU. e Israel.

https://doncurzionitoglia.wordpress.com/2026/04/08/sintesi-sul-complotto-americanista-contro-la-chiesa-romana/

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