SÍNTESIS SOBRE EL “COMPLOT AMERICANISTA CONTRA LA IGLESIA ROMANA”
por DON CURZIO NITOGLIA
“Los filántropos anticristianos parecen estar
dispuestos a conceder a la Tradición apostólica dogmático-litúrgica al menos
una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el compromiso
“meta-histórico” y “meta-físico”; puesto que está proyectado hacia un Nuevo
Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia artificial, en
el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus propias fuerzas y
las de las máquinas o los microchips de varios Noah Harari, Peter Thiel, Sam
Altman y Elon Musk”.
PETER THIEL & SAM ALTMAN
PRÓLOGO
Después de haber estudiado las figuras de Peter
Thiel y Samuel Altman y el papel que el primero ha desempeñado en Roma, en
marzo de 2026, especialmente:
1°) en el ambiente católico conservador, ligado a la Misa tradicional (solo si
está normalizada mediante la plena aceptación del Concilio Vaticano II y de la
perfecta ortodoxia del Novus Ordo Missae de 1969, en los Institutos
“Ecclesia Dei”);
2°) … la Misa tradicional, que ha sido colocada por Thiel en el marco del
“Katèkon” (que según él sería… él mismo…) frente al Anticristo; es decir,
3°) en una extraña mezcla (al estilo de la “hermenéutica de la continuidad” de
Benedicto XVI) de Tradición apostólica (Misa romana, llamada impropiamente de
san Pío V), unida no solo al modernismo del Vaticano II y de la nueva Misa
montiniana de 1969 (en “Ecclesia Dei adflicta”), sino incluso también a la
tecnología altamente avanzada de la Inteligencia Artificial, de Palantir y a la
filosofía panteísta del Transhumanismo de Yuval Noah Harari.
Pues bien, esto
me parece ser el “problema de la hora presente”.
En efecto, Thiel querría llegar (como todos los
alquimistas, hechiceros, esoteristas y luciferinos) a obtener la inmortalidad
gracias a sus descubrimientos tecnológicos, que superarían (hipotéticamente,
según él) lo humano; en cierto sentido como la gracia (realmente, según la sana
teología) supera y sobrepasa la naturaleza.
De hecho, Thiel considera la IA superior a la
humana y, por tanto, la venera o “adora” como algo mágico, sobrehumano o
“divino” en sentido panteísta y luciferino, reuniendo la tecnología científica
con el Transhumanismo filosófico de Noah Harari.
¿POR QUÉ ESTE ARTÍCULO
RECAPITULATIVO?
Por este motivo, reúno, en este artículo de
síntesis, lo que he escrito más detalladamente recientemente sobre algunos de
estos temas, para extraer la lección moral, que es la cuestión más importante
del momento presente. Es decir, ¿qué
representa todo lo que ha sucedido ahora mismo ante nuestros ojos?
En resumen, ¿cómo
debemos reaccionar ante este desencadenamiento de las fuerzas del mal, que
querrían destruir el último “Alcázar”, que todavía se obstina en no dejarse
normalizar por el untuoso entrismo del Anticristo filantrópico americanista,
que quiere “conciliar lo inconciliable, en nombre del último Concilio”?
I – PETER THIEL
Peter Thiel es un ferviente partidario de Donald
Trump (al menos durante su segundo mandato); es un representante de la
“tecno/derecha”; es decir, del conservadurismo estadounidense que querría
redimir a la humanidad mediante la tecnología conservadora y elitista (hemos
pasado de la «élite del café» brasileño a la «élite de la técnica»
estadounidense), puesta sobre todo al servicio de los ejércitos (estadounidense
e israelí, los únicos verdaderamente occidentales, atlánticos y democráticos),
que la han empleado para masacrar (democráticamente y con buenas intenciones)
al menos a 70 mil palestinos, de los cuales más de 20 mil niños menores de 12
años (sin olvidar los millones de muertos provocados entre los años ochenta y
2010 —también por la OTAN, Italia incluida— en Líbano, Irak, Yugoslavia, Libia
y Siria…). Según él, todo lo que se opone a la tecnología y a la tecnocracia
debe ser ilegalizado.
En efecto, invita al «congreso sobre el Anticristo y el “Katèkon”» al viejo radical/pannelliano (un verdadero “peso pesado” para contener al Anticristo… de la risa…) Daniele Capezzone, Antonio Zanardi Landi: embajador ante la Santa Sede de los “Caballeros de Malta” y al norteño Lorenzo Fontana; luego envía a los invitados a la Misa tradicional, aun no siendo católico y conviviendo con un hombre (= Matt Danzeisen, financiero estadounidense, vicepresidente de “BlackRock” desde 2017, del cual ha tenido un hijo mediante vientre de alquiler…).
Según Thiel, la democracia ya está superada y debe
ser reemplazada por la tecnocracia; por ello, predica la llegada de la nueva
era de salvación tecnocrática mediante la disolución o la antinomia (“anti” =
contra; “nomé” = Ley; es decir, la violación de la Ley natural como medio de
santificación); en resumen, los mismos temas predicados por los cabalistas y
especialmente por los polacos y ucranianos del siglo XVIII: por ejemplo, entre
los más famosos, Jacob Frank e Isaac Zevi y, finalmente, por Julius Evola (La
metafísica del sexo, Roma, Atanòr, 1958; Cabalgar el tigre, Milán,
Scheiwiller, 1961).
La sociedad del futuro, según Thiel, debe ser
dirigida por los tecnócratas, por la tecnología altamente avanzada
(Inteligencia Artificial, con mayúscula) para llegar al “Transhumanismo”
(anunciado por Yuval Noah Harari) o “endiosamiento”; es decir, hacerse “Dios”
con la propia gnosis o conocimiento tecnológico y ya no solamente metafísico
(como habría querido el viejo René Guénon, La crisis del mundo moderno,
1927; El rey del mundo, 1927; La metafísica oriental, 1939).
Según Thiel, hemos llegado a la víspera del
«apocalipsis» (que no es el de san Juan Apóstol); vivimos ahora una época
crepuscular, una especie de interregno que precede al del Mesías:
Trump/Netanyahu/Thiel (una verdadera “anti-trinidad infernal”), que derrotará
al Anticristo, quizá del mismo modo en que Estados Unidos está (4 de abril de
2026) derrotando… a Irán…
Naturalmente, el “Mesías” sería precisamente él
(¿quién si no?)… pero no nos salvará con la ascesis, el arrepentimiento y la
conversión; sino con la disolución (moral, lógica y metafísica) y, por tanto,
trabaja para acelerarla nihilísticamente. “Cuanto peor, mejor”, “peca
fuertemente pero espera aún más fuertemente”.
La “Palantir” de Thiel, últimamente y
“extrañamente”, está implicada en todas las operaciones de espionaje y
especialmente en las bélicas y, sobre todo, en aquellas que tienen lugar en los
actuales teatros de guerras sangrientas (Gaza, Cisjordania, Ucrania, Rusia,
Irán, Israel y EE. UU.…).
“Palantir” nació con el 11 de septiembre de 2001 y,
gracias a la “Patriot Act”, comenzó a registrar a todos nosotros con el noble
objetivo de impedir que los Boeing se estrellaran contra los rascacielos
estadounidenses, que al ser demasiado altos corren el riesgo de causar
numerosos “accidentes”, especialmente si están pilotados por árabes
ultra/integristas pero borrachos (“hermenéutica de la continuidad [entre islam
y alcoholímetro]” de Ratzinger o “coincidentia oppositorum” de Spinoza), aunque
posteriormente (2003) hacen posible que América invada Irak para robar o mejor
“exportar” el petróleo, con la excusa de “importar” la democracia.
Thiel ha estado en contacto con Jeffrey Epstein…,
el Mossad, diversos aparatos de los servicios secretos mundiales, sobre todo
estadounidenses (naturalmente democrático/conservadores).
II – SAM ALTMAN
El segundo personaje que ahora entra en escena es
Sam Altman, quien, al igual que su socio Peter Thiel, se ha “casado” civilmente
—en Hawái, ça va sans dire— con un hombre, ídem ut supra (=
Oliver Mulherin), en enero de 2024 (cf. Corriere della Sera, 12 de enero
de 2024) y el 23 de enero de 2025 anunció en redes sociales la adopción de un
hijo, ya prevista un año antes (cf. La Repubblica, 12 de noviembre de
2024); ahora, el hijo “de Thiel” nació mediante vientre de alquiler; sin
embargo, no sabría cómo nació el de Altman, quien, a pesar de la Inteligencia
Artificial, aún no es omnipotente y tiene —al menos por el momento— alguna
dificultad para embarazar a un hombre… Por ello, es probable que el pequeño
también haya sido concebido en laboratorio o (de manera más casera) mediante
vientre de alquiler.
Sin embargo, hay que admitir al menos que Sam
Altman (a diferencia de Peter Thiel) no presume de ser el “Katèkon” del
Anticristo y no organiza “fiestas-misa de san Pío V” en Roma (cf. Il Sole 24
ORE, 19 de enero de 2023, He aquí quién es Sam Altman, el inventor de
ChatGPT), en función de la “Opción Benedicto”, como reza el título del
libro de su amigo Rod Dreher (trad. it., Cinisello Balsamo, San Paolo, 2018).
III – ROD DREHER
Y he aquí que hemos llegado al “tercer personaje en
busca de autor”: Rod Dreher. En efecto, también la asociación Thiel/Dreher es
preocupante; pues Dreher ha lanzado el plan de “recristianizar” Europa, pero de
manera americanizada, bajo la égida de la “nueva teología” (aunque moderadamente
conservadora) de Benedicto XVI y ya no bajo la patrística y tradicional de san
Benito de Nursia (demasiado íntegramente “católico-romana”), que sirve solo
como pantalla para Ratzinger/Benedicto XVI.
He aquí la ambigüedad de Dreher: la de usar el
nombre “Benedicto” de dos maneras diametralmente distintas; exactamente como
Ratzinger había utilizado de forma equívoca el mismo término “Tradición” de
manera a la vez tradicional y modernista; queriendo hacer pasar la idea de una
continuidad entre dos entidades en contradicción: Benito de Nursia y Benedicto
de Marktl en Baviera, es decir, XVI / Vaticano II y Tradición apostólica (cf.
Francesco Spadafora, La Tradición contra el Concilio, Roma, Volpe,
1989).
En resumen, habría que refundar «una Europa joven,
con Misa antigua», preferiblemente vestida con “look Cucinelli”, en perspectiva
neocon, ultraliberalista, calvinista/fundamentalista, filosionista, también
moderadamente abierta al Rotary y a la Masonería, naturalmente conservadora o
angloamericana… algo muy distinto de la latina y progresista…
La venida de Thiel a Roma debe leerse en esta
óptica, que huele a CIA, la cual quiere americanizar Roma —ya no con bombas,
como en 1943/44— sino mediante la infiltración liberal-conservadora en el seno
del catolicismo tradicional, habiendo ya infiltrado el Vaticano durante el
Concilio (1962-65) y los Institutos “Ecclesia Dei” (1983/84), durante la
“Restauración teológica” ocurrida en los pontificados de Wojtyla (1978-2005) y
Ratzinger (2005-2013); restauración que conoció un freno durante el reinado de
Bergoglio (2013-2025) y que quizás debería ser relanzada (con la ayuda de
Thiel) bajo el actual pontificado americanista de Prevost, financiado y
patrocinado por Trump.
IV – CIA & “NOM” PASANDO POR LA “MISA-BEAT”
El 3 de abril de 1969 fue promulgada la Nueva Misa
de Pablo VI; mientras que las llamadas misas-beat se remontan ya a 1966 (tres
años antes de la promulgación del NOM).
La liturgia-beat reproducía cancioncillas vagamente
religiosas con un ritmo fuertemente y desenfrenadamente beat; además, su
contenido estaba lleno de un sentimentalismo empalagoso y pegajoso, que
molestaba a todo intelecto bien ordenado, preparándolo para aceptar el horror
—inicialmente menos beat— de la nueva Misa montiniana de 1969 (véase el bellísimo
sketch de Aldo Fabrizi sobre “La misa-beat, la noche de Navidad”).
He aquí que, el 27 de abril de 1966, en Roma, en la
iglesia de Santa María in Vallicella, fue cantada y presentada al gran público,
con televisión y prensa incluidas, la primera misa-beat… había miles de
personas. (https://www.youtube.com/watch?v=EHyPQKJBmtQ)
¡Atención! La misa-beat no es un accidente de algún
sacerdote descarriado; al contrario, la misa-beat fue querida (en pleno estilo
de la “Escuela de Frankfurt”) por las altas esferas vaticanas pasadas al
modernismo y también por la inteligencia estadounidense para arruinar la
Iglesia romana.
Ahora, en
esta coyuntura post-pandémica y bélica (Palestina, Ucrania, Irán…), que va de
2019 a 2026, Thiel/Altman/Dreher están tratando de llevar a término el proyecto
CIA/Morlion (1943/1966-69) para completar totalmente la subversión y la
disolución de la humanidad.
En efecto,
en esta concatenación de acontecimientos no es posible no ver la mano de la
Inteligencia, como en el Vaticano II trabajó en gran secreto el B’nai B’rith,
es decir, la masonería judía.
PADRE FÉLIX MORLION
Muy importante es un personaje que conviene
estudiar bien: Félix Morlion; … ahora veremos quién es.
La
Universidad “Pro Deo” fue un proyecto de la CIA y de la O.S.S., es decir, los
servicios secretos militares estadounidenses.
El padre Morlion llegó a Sicilia con el ejército
estadounidense en el ‘43, desembarcó en Trinacria, destruyeron el espíritu de
Europa y lo mejor aún estaba por venir.
Él llega con el ejército estadounidense en el ‘43;
luego, del ‘43 al ‘44, recorre media Italia en dirección a Roma; el 4 de junio
del ‘44 los estadounidenses entran en Roma; Morlion llegó allí con una carta de
presentación de Alcide De Gasperi y de Don Sturzo.
Morlion era una persona muy importante, experto en
técnicas de guerra psicológica y de propaganda de masas; era un agente
operativo de los servicios secretos militares estadounidenses O.S.S.; con el placet
de Monseñor Montini fundó en Roma en el ‘46 la “Universidad Internacional de
Estudios Especiales” (LUISS), no todavía la “Luis”, era la “LUISS”, que luego
se convertirá en la “Luis-Luigi Carli” de la Confindustria; por tanto, se pasa
del Clero a la Confindustria. La LUISS era llamada también “Pro Deo”; Morlion
la fundó junto con Vittorio Valletta, que llegó a ser director de la Fiat en
tiempos de Giovanni Agnelli. Valletta era un célebre masón.
Hoy, la LUISS se llama “Luis-Guido Carli” y es la
Universidad de la Confindustria, que concilia (contra el Evangelio y según el
Vaticano II) a Dios y a Mammón.
V – EL ÚLTIMO ASALTO AMERICANISTA
Asistimos,
sobre todo con el “congreso Thiel sobre el Anticristo” y la participación de
sus seguidores en la Misa tradicional en la “Trinità dei Pellegrini”, a un
trasbordo teológico inadvertido del mundo tradicional/conservador hacia el
Americanismo tecnológicamente transhumanista, que va más allá del Vaticano II y
del “NOM” montiniano. En resumen, a algo tremendamente actual, peligroso y
diabólicamente engañoso.
En efecto, especialmente después del “tornado
Trump”, que también es visto por los “conservadores extremos” como el “nuevo
Carlomagno o san Benito (post-Ratzinger, Benedicto XVI)”, restaurador de la
neo-cristiandad, que iría del Atlántico a Israel, naturalmente en la óptica del
judeocristianismo y de los “Hermanos Mayores” (desde Nostra aetate,
1965, hasta Juan Pablo II/Benedicto XVI, 2005/13).
Lamentablemente, la intención de encontrar una
salida a las circunstancias de los tristísimos tiempos actuales refleja la del
ingenuo que acepta una insidiosa “mano tendida” (de Trump/Thiel/Prevost), sin
darse cuenta de que esa mano luego lo llevará a cruzar el Rubicón hacia el
error y la injusticia (card. Alfredo Ottaviani, Deberes del Estado hacia la
Iglesia, Roma, 1952).
Hoy, en
efecto, la mano se tiende a aquella parte del catolicismo romano tradicional
que ha escapado al tsunami del Vaticano II, por parte del Americanismo
actualizado con un toque de teoconservadurismo (ya condenado por León XIII en Testem
benevolentiae nostrae, 1899) y que ahora (2026) habla abiertamente de sí
mismo (Thiel) como si fuera el “Katèkon” o “el obstáculo” que detendrá “la
Bestia que sube del mar”, cuyo nombre es “666”, es decir, el Anticristo final.
La actual mano tendida, en definitiva, es aquella
que parece haber abandonado aparentemente el odio hacia la Tradición
apostólica; más aún, ahora está revestida con el guante de un filantropismo
empalagoso y pacifista en palabras.
Los filántropos anticristianos parecen estar
dispuestos a conceder a la Tradición (con tal de que permanezca en la
sacristía) al menos una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el
compromiso “meta-histórico” o “meta-físico”; ya que está proyectado hacia un
Nuevo Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia
artificial, en el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus
propias fuerzas y las de las máquinas o los microchips de varios Noah Harari,
Peter Thiel y Elon Musk.
Desgraciadamente, el mismo estribillo que estaba en
boca de los católicos socialistas y progresistas de ayer se encuentra ahora en
boca de los “conservadores” de hoy: «Por fin un poder político/religioso con
“rostro humano”: ¡Trump/Thiel! ¿Cómo rechazar su “mano tendida” a la
Tradición/conservadora y su “compromiso meta-histórico” con el
conservadurismo/neo-tradicional, que incluso invita a asistir a la Misa
tradicional con credencial colgada al cuello a quienes escuchan las palabras de
Thiel sobre el Anticristo?».
Pío XII nos había advertido poco antes de morir:
“Que ninguno de vosotros se convierta en desertor”. En efecto, por temor a ser
acusados de querer volver a la Edad Media o de querer permanecer en el “gueto”,
algunos de los nuestros ya no se sienten capaces de mantener las posiciones
doctrinales que hoy son políticamente y teológicamente incorrectas.
Atengámonos, en cambio, a la advertencia de León
XIII, quien, recomendando la concordia y la unidad en combatir el error,
añadía: “…y aquí hay que estar en
guardia para no dejarse llevar a ser conniventes con el error, o a oponerle una
resistencia más débil de la que la verdad exige”.
En resumen, los
verdaderos católicos íntegramente ligados a la Tradición divino/apostólica, que
saben estar en posesión segura de la verdad y de la justicia revelada por Dios
y transmitida por los Apóstoles de Cristo, no entran en transacciones ni buscan
diluir el cristianismo. Exigen el pleno respeto de sus derechos, que son los de
Dios.
En cambio, aquellos que no se sienten seguros en la posesión de la verdad (por cansancio o ingenuidad) no logran sostener por sí solos el terreno. He aquí la trampa del “compromiso histórico/teológico” o “meta-histórico”, que es la aceptación del diálogo con la modernidad americanista (presentada a nosotros —a pesar de las guerras desencadenadas casi ininterrumpidamente por EE. UU. durante más de doscientos años en todas las partes del mundo— como el único baluarte democrático junto con Israel —a pesar de las masacres y el genocidio final del sionismo que van de 1948 a 2026— que se erigiría contra la “barbarie antidemocrática” palestina, rusa y persa, que sería el “mal absoluto de hoy”), iniciado por Juan XXIII, realizado solo con misericordia o mejor con complacencia, y sin justicia, es decir, sin refutar los errores y horrores del mundo moderno y contemporáneo.
En cambio, «La Iglesia católica insiste en el principio de que la verdad debe prevalecer sobre el error y que la verdadera religión, cuando es conocida, debe ser ayudada en su misión espiritual en preferencia a las religiones cuyo mensaje es más o menos deficiente y en las que el error se mezcla con la verdad».
Un acuerdo práctico con el Americanismo (especialmente
si es “conservador” y de “derecha”, como sería el trumpiano de Thiel,
aparentemente mucho más “conservador” que los de Reagan y Bush) llevaría
inevitablemente poco a poco:
1°) no solo a encerrar la Tradición en la sacristía —con el reconocimiento
oficial del modernismo ascético/político (condenados por Testem
benevolentiae, 1899; Graves de communi re, 1903; Notre charge
apostolique, 1910), como ha ocurrido con los indígenas de América
confinados en reservas y oficialmente reconocidos, siempre que se limiten a
hacer de figurantes de un pasado que fue vivo y hoy solo hace folklore— sino
también 2°) a caer en las garras del Nuevo Orden Mundial, que no se resigna a
perder su primacía político-económica mundial y quiere abatir a la Rusia
cristiana (aunque ortodoxa) pasando primero por Irán, después de haberse
apoderado de su petróleo inmediatamente después del venezolano y del agua de
Groenlandia, tan necesaria para la «informática» y para la Inteligencia
artificial.
VI – ¿QUÉ LECCIÓN SACAR DE TODO ESTO?
Asistimos, especialmente con el “congreso Thiel
sobre el Anticristo” junto con la participación de sus seguidores en la Misa
tradicional en la “Trinità dei Pellegrini”, a un trasbordo teológico
inadvertido hacia el Americanismo tecnológicamente transhumanista y, de modo
implícito, hacia el Reino del Anticristo final.
En resumen, se está intentando nuevamente conciliar
el neo-modernismo con la Tradición, a la luz de Benedicto XVI y de su
«“hermenéutica de la continuidad” siempre afirmada, pero nunca probada» (como
en cambio ha demostrado monseñor Brunero Gherardini).
En efecto, algunos (“neoconservadores extremos”)
intentan confundir sus deseos con la realidad y ver en Trump y en el espíritu
de Benedicto XVI al restaurador de la neo-cristiandad, que se extendería del
Atlántico a Israel.
Los filántropos anticristianos parecen estar
dispuestos a conceder a la Tradición apostólica dogmático-litúrgica al menos
una tolerancia práctica (típicamente estadounidense) o el compromiso
“meta-histórico” y “meta-físico”; puesto que está proyectado hacia un Nuevo
Orden Mundial, fundado sobre el transhumanismo y la inteligencia artificial, en
el que el hombre finalmente se hará semejante a Dios con sus propias fuerzas y
las de las máquinas o los microchips de los Noah Harari, Peter Thiel, Sam
Altman y Elon Musk.
VII – CONCLUSIÓN
Para concluir, cabe preguntarse si de este orden de
cosas, propio del Americanismo, puede nacer algo bueno, incluso si fuera
corregido “por la derecha”, es decir, por la “filosofía Trump” y la “tecnología
de Thiel”.
Ciertamente, «Dios puede sacar hijos de Abraham
incluso de las piedras» (Lc 3,8; Mt 3,9), siendo omnipotente; pero normalmente
Él deja actuar a las causas segundas, es decir, al ser humano, y luego
interviene con su «Gracia, que presupone la naturaleza, no la destruye sino que
la perfecciona» (Suma Teológica, I, q. 1, a. 8, ad 2).
Tras haber examinado la doctrina de Thiel, uno de
los principales líderes del movimiento de la “derecha” estadounidense
pro-trumpista, que se define como “neoconservadurismo nacional
americano/post-liberal”, me parece muy difícil ver en el trumpismo/thielismo o
paleo-conservadurismo americanista una balsa de salvación para el pobre mundo
que se está hundiendo como el “Titanic” y que solo podrá ser restaurado por la
Omnipotencia divina, que sin embargo quiere servirse también de las causas
segundas, en la medida en que estas estén dispuestas a cooperar con la gracia
de Dios, ciertamente no con “uniones contra natura”, que niegan tanto: 1°) el
«principio especulativo de identidad y la sindéresis moral»: «el bien es el
bien, el mal es el mal, el mal no es el bien» (principio de no contradicción:
hermenéutica de la continuidad entre Tradición y Vaticano II); como 2°) la
sindéresis: «el bien es el mal, el mal es el bien, hay que hacer el mal y huir
del bien» (la unión homosexualista querida y propagada por Thiel y Altman).
En efecto, ¿qué estabilidad podría tener un
movimiento político que no esté anclado en sólidos principios filosóficos
(político-económicos) y teológicos (dogmáticos y morales)? Parecería más bien
una casa construida sobre la arena o sobre las olas agitadas del mar y no sobre
la roca.
Bastaría estudiar el plan de Trump/Thiel para Gaza;
además, Trump incluso se ha jactado de que su yerno Jared Kushner haya
convertido a su hija al judaísmo lubavitcher.
La principal benefactora o financiadora de Trump es
Miriam Adelson, ultramillonaria dueña de un imperio de 60 mil millones de
dólares, sionista convencida. Ella ha donado a Trump para su última campaña
electoral más de cien millones de dólares (cf. The Times of Israel, 17
de octubre de 2024). También J. D. Vance y Marco Rubio han sido financiados por
los lobbies judíos estadounidenses.
Ciertamente, con estos principios (y con la
procedencia de esos dólares: «si yo te doy algo, tú luego me das algo») no se
llega lejos, incluso si se está acompañado o teledirigido por “Palantir”, que
—si ve todo— todavía no puede todo y depende de los donantes de dólares como el
drogodependiente del traficante (do ut des).
No se puede construir un edificio duradero sobre la
ola móvil en perpetuo devenir de la contradicción por principio; sino que es
necesario hacerlo solo sobre la roca estable y permanente del ser en acto («Ego
sum qui sum»).
d. Curzio Nitoglia
1 Cf. Maurizio Blondet, Gli
Adelphi della dissoluzione, Milán, Ares, 1994; Gershom Scholem, Sabbetai
Sevi. El Mesías místico, 1973, trad. it., Turín, Einaudi, 2001; Arthur
Mandel, El Mesías militante. La historia de Jacob Frank y de los frankistas,
1979, trad. it., Milán, Arké, 1989.
2 Cf. Léon de Poncins, El problema de los
judíos en el Concilio Vaticano II, Roma, 1962, autoeditado; Emanuel Ratier,
Misterios y secretos del B’nai B’rith, Verrua Savoia, CLS, 1994; Maurice
Pinay, Complot contra la Iglesia, Roma, 1962, autoeditado, reimp.
Proceno, Effedieffe, 2015.
3 León XIII, Encíclica Immortale Dei,
del 1-11-1885.
4 Jacques Maritain, Los derechos del hombre
y la ley natural, trad. it., Vita e Pensiero, Milán 1977, p. 24.
5 Brunero Gherardini, Concilio Ecuménico
Vaticano II. Un discurso por hacer, Frigento, Casa Mariana Editrice, 2009; Tradidi
quod et accepi. La Tradición, vida y juventud de la Iglesia, Frigento, Casa
Mariana Editrice, 2010; Concilio Vaticano II. El discurso perdido,
Turín, Lindau, 2011; Quaecumque dixero vobis. Palabra de Dios y Tradición en
comparación con la historia y la teología, Turín, Lindau, 2011; La
Católica. Lineamientos de eclesiología agustiniana, Turín, Lindau, 2011.
6 Miriam Adelson nació en Tel Aviv en 1945; es
una médica y filántropa (naturalmente, no podía no ser así… la filantropía está
de moda; si no la tienes, serás repudiado) israelí/estadounidense, heredera de
una enorme fortuna por parte de su esposo y magnate de los casinos Sheldon Adelson
(† 2021). Es una de las mujeres más ricas del mundo y una ferviente partidaria
de Israel y de Trump, en la medida en que este también apoya al Estado
sionista. Miriam es considerada una de las figuras más influyentes en las
relaciones entre EE. UU. e Israel.
