Por LUIS ALVAREZ PRIMO
07/04/2026
Hace
pocos días Benjamín Netanyahu declaró: “La historia prueba que Jesucristo no
tiene ninguna ventaja sobre Gengis Khan porque, si eres suficientemente fuerte
y suficientemente brutal y suficientemente poderoso, el mal supera al bien”.
Esta es la filosofía política y la satánica convicción que orienta al “espíritu
revolucionario judío” desde que los judíos decidieron rechazar al Logos
Encarnado en la Historia, con todas las catastróficas consecuencias en
desarrollo para el destino de la humanidad, que hoy, una vez más, se constatan
trágicamente en esta perversísima guerra, ilícita y criminal de la llamada
sionista Coalición Epstein, iniciada el 28 de febrero pasado contra la
República Islámica de Irán, heredera de la antigua civilización persa. En
realidad, apenas se insinúan sus más graves efectos en todo su imprevisible
alcance.
Destruido
por el imperio judeo-masónico estadounidense, el derecho internacional,
elaborado a lo largo de los siglos para defender la paz y la justicia y la
resolución pacífica de los conflictos que la mayoría de los hombres de buena
voluntad desea, sólo queda el derecho de la fuerza, exaltada en la siniestra
declaración de Netanyahu citada “ut supra” y glorificada por el neo Calígula
estadounidense, quien, el Domingo de Pascua de Resurrección declaró furioso y
fuera de sí:
“Si no llegan a un acuerdo, y rápido, estoy considerando volarlo todo por los aires y apoderarme del petróleo. Van a ver cómo se derrumban puentes y centrales eléctricas por todo el país. El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno, en Irán. No habrá nada igual. Abran el maldito estrecho, malditos locos, o vivirán en el infierno. Ya verán. Alabado sea Alá”.
Muchos señalan
que Trump está mentalmente desequilibrado. Ni sombra de la antigua “gravitas”,
el decoro y la prudencia política esperable en un gobernante seriamente
preocupado por el bien común. Enceguecido, extorsionado y manipulado por el
criminal y corrompido Netanyahu, por el senador belicista homosexual Lindsay
Graham y por la mafia del lobby judío en EE.UU., después de cinco semanas de
guerra contra Irán, el deshumanizado Trump se apresta a lo peor, según lo ha
declarado. Sólo él, en cuanto presidente y Comandante en Jefe de las Fuerzas
armadas de EE.UU., tiene la potestad de decidir el empleo de bombas nucleares.
La locura criminal estadounidense, nunca juzgada ni condenada formalmente, de
Hiroshima y Nagasaki, arrasadas por bolas huracanadas de fuego radiactivo en
Japón en 1945, podría repetirse en Irán. Es esa también la tentación
desesperada de Israel. Dios no lo permita. Que Rusia y China, leales aliados de
Irán, sean Su dócil instrumento para poner límite y fin a la “Furia épica”
sionista.
La política
exterior del imperio estadounidense está controlada por el “lobby de Israel” y
al servicio del Estado de Israel, cuyo objetivo desde hace 40 años es la
destrucción lisa y llana de Irán (población, infraestructura civil de puentes,
hospitales, escuelas y universidades, hidrocarburos, acero, etc.) hasta
convertirlo en un “estado fallido”.
Buena
parte de la sociedad estadounidense –cuya cultura también está tomada por el
espíritu revolucionario judío-- asiste abochornada e impotente a la consumación
de la barbarie sionista contra Irán. No obstante, hay un creciente disgusto
entre la población con el lobby judío que controla a Trump. El creciente
“antisemitismo” en los EE.UU. –y otros lugares--es una consecuencia de la
inagotable e insolente “chutzpah” judía y su inveterado racismo.
Hace
pocos días el ex parlamentario británico, George Galloway en una entrevista en
Moscú en el programa “East meets West”, recordó que los líderes de las bandas
terroristas judías Stern e Irgún, quienes cometieron monstruosos asesinatos y
actos de terrorismo antes de 1948 en Palestina y otros lugares, luego se
convirtieron en funcionarios del estado sionista y de sus Fuerzas de
Autodefensa. El terrorismo, concluyó
Galloway, es la segunda naturaleza del estado judío sionista, cuya fundación,
es oportuno recordarlo a los católicos obnubilados por la “narrativa del
holocausto” y el fallido diálogo católico-judío durante los últimos 60 años, el
papa San Pío X proféticamente se negó a apoyar.
Mientras
tanto, el sistema político de Irán se mantiene firme a pesar de los múltiples
asesinatos políticos de sus líderes ejecutados por el servicio de inteligencia
israelí. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica sigue defendiendo a
Irán con una estrategia clara que, indirectamente, grava seriamente la economía
occidental con peligro de una recesión global. Y replica con precisión y
sistemáticamente los ataques de la Coalición Epstein. Este fin de semana esta
sufrió un rotundo fracaso al intentar una mega operación militar destinada a
extraer el uranio enriquecido iraní oculto en Natanz. El saldo de la aventura
trumpista en el desierto y las montañas de Irán fue una importante cantidad de
aviones y helicópteros estadounidenses destruidos. No hay información sobre el
número de bajas estadounidenses.
El
Estrecho de Ormuz, cuyo flujo de 130 barcos diarios antes de la guerra se ha
reducido a una veintena, causando el inicio de una grave crisis energética y de
otros productos críticos como los fertilizantes, esenciales para la producción
de alimentos, sigue abierto, sin embargo, para los barcos de naciones
no-hostiles, las cuales pagan a Irán un peaje de un dólar por barril de
petróleo que comporta un promedio de dos millones de dólares por barco. Esos
ingresos Irán los utiliza para reconstruir los enormes daños que el desquiciado
Trump y el pérfido Netanyahu están causándole en esta guerra ilícita no
provocada, que dramáticamente no concluirá hasta que EE.UU. e Israel acepten un
cese definitivo de sus hostilidades contra Irán y el Líbano y las otras
condiciones planteadas por Irán.
Las bases
estadounidenses en los países del golfo siguen siendo destruidas por los drones
y misiles iraníes. Si EE.UU. e Israel continúan atacando la infraestructura
civil iraní, los estados del golfo y el mismo Israel se exponen a contraataques
análogos devastadores de parte de Irán. La cúpula de hierro israelí ya no puede
impedir que el 80 % de los misiles iraníes la atraviesen.
En cuanto
al desembarco de tropas estadounidenses, todos los expertos militares serios lo
consideran una operación de alto riesgo, pues podría terminar en una catástrofe
para la Coalición Epstein.
Veremos
qué hace el enfangado perro rabioso del norte para salir del callejón sin
salida en que se ha metido.
¿Asistiremos
pronto al fin del criminal imperio judeo-masónico estadounidense y su
enfurecido presidente?
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