“La intransigencia es a la virtud lo que el instinto de conservación es
a la vida. Una virtud sin intransigencia o que odia la intransigencia, no
existe, o conserva apenas la exterioridad. Una fe sin intransigencia, o está
muerta, o sólo vive exteriormente, porque perdió el espíritu. Siendo la fe el
fundamento de la vida sobrenatural, la tolerancia en materia de fe es el punto
de partida para todos los males, especialmente para las herejías.”
Mons. Antonio de Castro
Mayer
“La Iglesia Católica es una institución que
estoy obligado a considerar divina; pero para los no creyentes, una prueba de
su divinidad podría encontrarse en el hecho de que ninguna institución
meramente humana, conducida con tan bribona imbecilidad, habría durado ni una
quincena.”
Hilaire Belloc
El
connotado intelectual E. Michael Jones, había hasta ahora demostrado con creces
su lucidez en algunos temas concernientes a lo que él llama “guerras
culturales”. Sus libros son muy destacables y nos resultan del mayor interés. Sin
embargo, no se caracteriza, por lo que comprobamos mejor ahora, por su lucidez
ni probidad en materia religiosa. Por el contrario, y lo decimos
sorprendidísimos, ha cometido recientemente un artículo que es una fenomenal burrada, para decirlo en un lenguaje
llano y muy gráfico. No merece ser descripto de forma más elegante, lo que no
es sino un brulote impertinente, carente de fundamentación. Una grosería
disfrazada de piadosa reconvención. Un improperio irresponsable.
Hasta
ahora habíamos visto, leído, escuchado, muchas tonterías y algunas incluso con notoria
mala intención, contra las consagraciones de la FSSPX (y dejamos constancia que
no pertenecemos a esta organización de la cual somos muy críticos, no sin
razón). Ninguno de esos artículos, salidos generalmente de conservadores o
pseudo-tradicionalistas, tiene un serio sostén como para impugnar las
consagraciones. El problema del Dr. Jones es que supera la torpeza de todo l0
anterior, haciendo uso de un sentimentalismo pueril para anunciar a los miembros
de la Fraternidad su ineluctable caída en el averno, luego de las
consagraciones episcopales. ¿Éste hombre le habría lanzado la misma diatriba a
San Atanasio?
Copiamos el artículo, con nuestros comentarios entre corchetes:
EXTRA ECCLESIAM NULLA SALUS
El
obispo Fellay le dice a la FSSPX que van camino al infierno
E. Michael Jones • 1 de mayo de 2026
En febrero, el reverendo Davide Pagliarani,
superior general de la FSSPX, dijo que la decisión de consagrar nuevos obispos
se tomó después de que solicitara una audiencia con el papa León XIV en agosto
de 2025, y el papa rechazara su petición. En lugar de una reunión, el padre
Pagliarani recibió una carta del Vaticano “que de ninguna manera responde a
nuestras solicitudes”. Una vez más, la FSSPX le dio vuelta a la situación
frente al Vaticano, lo que me hizo preguntarme si los judíos están moviendo los
hilos en la FSSPX. Desde hace casi 40 años, la FSSPX ha sido el agresor en una
guerra contra la autoridad legítima de la Iglesia, comenzando con las
consagraciones ilícitas del arzobispo Lefebvre en 1988, lo cual guarda una
extraña semejanza con la guerra que los israelíes han estado librando contra
los palestinos durante el mismo período. [Increíble
asociación, absurda, ridícula] Ed Condon, escribiendo para The Pillar, notó el mismo
patrón, señalando que “la dirigencia de la sociedad ha parecido adoptar el tono
de buscadores agraviados de compromiso, mientras insiste en que sus
consagraciones ilícitas seguirán adelante sin mandato papal”. [E.M. Jones ve a los judíos por todas
partes, menos en el Vaticano, que es donde se aposentaron a partir de 1960]
Durante más de 40 años, la FSSPX ha
afirmado que existe “un estado de emergencia” [estado de necesidad, le llaman] en la Iglesia como justificación
de su desafío a la autoridad eclesiástica. La afirmación nunca tuvo sentido
porque siempre iba acompañada de aclaraciones admitiendo la autoridad del papa [eso no demuestra que la afirmación del estado
de necesidad sea falsa, sino que ellos no son sedevacantistas. Jones se pone al
mismo nivel que estos últimos: si hay Papa entonces no pude haber estado de
necesidad…pero la realidad muestra que sí lo hay] y la validez de la misa
en lengua vernácula [FALSO]. El
último ultimátum de Pagliarani ha cambiado los términos del enfrentamiento.
Llevando su afirmación de “estado de emergencia” a su conclusión lógica,
Pagliarani ahora está diciendo que las puertas del infierno han prevalecido contra
la Iglesia fundada por Cristo [FALSO],
porque, según sus palabras, “en una parroquia ordinaria, los fieles ya no
encuentran los medios necesarios para asegurar su salvación eterna” [Lo cual es cierto para todo aquel que no
esté ciego. La cita original y completa es esta: Il est triste de le constater,
mais c’est un fait : dans une paroisse moyenne, les fidèles ne trouvent plus
les ressources nécessaires pour assurer leur salut éternel. En particulier en
ce qui concerne la prédication intégrale de la vérité et de la morale
catholiques, ainsi que l’administration des Sacrements tels que l’Église les a
toujours conçus. Voilà le résumé de l’état de nécessité.].
Mi reacción inicial ante esta declaración
absurda fue un silencio atónito, pero después de reflexionar, eso cambió a una
sensación de alivio. La FSSPX finalmente está siendo honesta respecto a su
posición, que es: Extra SSPX
nulla salus (“fuera de la FSSPX no hay salvación”) [FALSO, no es declaración de la congregación,
aunque haya dentro fariseos que puedan pensar así, que los hay. Pero contra
eso, la FSSPX recibió en su seno a un obispo de la Iglesia oficial o Conciliar
como Mons. Huonder, sin ser éste miembro de la misma ni adherir a todas sus
premisas, y tiene además buenas relaciones con obispos como Mons. Schneider que
no es precisamente un tradicionalista]. Esto no me sorprendió porque una
vez pasé una larga y frustrante tarde hablando con el obispo Richard Williamson
en la sede de la FSSPX en Wimbledon [el
pobre Jones no aprendió nada de nada. Si hay alguien que jamás pensaría o diría
que “Fuera de la FSSPX no hay salvación” ese es precisamente Williamson, que
por falta de obsecuencia con el sector liberal terminó siendo expulsado].
“Entonces, corríjame si me equivoco”, le
dije entonces a su excelencia, “pero parece que usted está diciendo que Roma
tendrá que venir a Wimbledon para pedir su readmisión en la Iglesia Católica”.
El silencio incómodo que siguió a mi pregunta fue una admisión tácita por parte
de Williamson de que yo había formulado correctamente su posición, aunque no le
gustara la franqueza de mi formulación [Lo
que le molestó a Williamson, seguramente, fue la estupidez de Jones, ya que lo habría
imaginado más inteligente].
En respuesta a las consagraciones que
convirtieron a Williamson en obispo en 1988, el papa Juan Pablo II escribió su motu proprio Ecclesia Dei, en el cual dijo
que “este acto fue uno de desobediencia al Romano Pontífice en una materia gravísima
y de suma importancia para la unidad de la Iglesia, como es la ordenación de
obispos mediante la cual se perpetúa sacramentalmente la sucesión apostólica.
Por tanto, tal desobediencia —que implica en la práctica el rechazo de la
primacía romana— constituye un acto cismático”. [FALSO. Sobran los estudios que lo prueban. ¿Jones alguna vez habrá
leído algo sensato sobre este tema? ¿Se detuvo a estudiar el asunto? ¿O en su
papolatría repite sin examinar lo que dice?]
En una declaración que tanto reafirmaba la
autoridad papal como negaba la gravedad de la situación actual, el obispo
Fellay anunció el domingo 26 de abril que “existe una enorme probabilidad de
que todos ustedes, nosotros incluidos, podamos ser excomulgados, declarados
cismáticos” por el Vaticano si las consagraciones continúan según lo previsto.
Pagliarani luego redobló la apuesta en el estilo pasivo-agresivo que ya
esperamos de la FSSPX, reafirmando su desafío en palabras que simultáneamente
sugerían reconciliación —en sus propios términos, por supuesto—: “En el
reconocimiento compartido de que no podemos encontrar acuerdo doctrinal”,
escribió Pagliarani, “me parece que el único punto en el que podemos estar de
acuerdo es el de la caridad hacia las almas y hacia la Iglesia”. [Intento negociador de Pagliarani, que no
puede encontrar contrapartida en aquellos que no tienen la verdadera fe, sin la
cual no puede haber verdadera caridad]
Por una vez me encontré completamente de
acuerdo con la FSSPX. El tema principal aquí es la caridad, no la doctrina. [Errado] En el tratado de san Agustín Sobre el bautismo, contra los donatistas
(De Baptismo contra Donatistas,
ca. 400–401 d.C.), particularmente en los Libros I–IV, él atribuye
repetidamente el daño del cisma a una falta de caridad (caritas), apoyándose
fuertemente en lo que san Pablo dijo en 1 Corintios 13:1–3 sobre la naturaleza
esencial de la caridad: [Pero la FSSPX
no comete ningún cisma. Decir eso es una burrada]
Aunque yo hablara lenguas humanas y
angélicas, y no tengo caridad, vengo a ser como bronce que resuena o címbalo
que retiñe. … Y aunque tuviera toda la fe, de tal manera que trasladara los
montes, y no tengo caridad, nada soy. Y aunque repartiera todos mis bienes para
dar de comer a los pobres, y aunque entregara mi cuerpo para ser quemado, y no
tengo caridad, de nada me aprovecha.
En el Libro I y el Libro IV, Agustín
explica que incluso los sacramentos válidos (como el bautismo) fuera de la
unidad de la Iglesia Católica no aprovechan para la salvación sin caridad, que
es el vínculo de unidad en el Espíritu Santo. El cisma rompe ese vínculo,
convirtiendo la separación en una “herida mortal” que anula los beneficios
espirituales. Los sacramentos conferidos y recibidos en cisma permanecen
válidos en su forma, pero carecen de efecto salvífico hasta que la unidad y la
caridad sean restauradas: [¿Quiénes
rompen la unidad, sino quienes no adhieren a la fe católica, los modernistas
romanos? Véase en nuestro blog al respecto el art. sobre la Iglesia conciliar]
“¿De qué le aprovechará entonces al hombre
tener una fe sana, o quizá solamente la integridad en el sacramento de la fe,
cuando la integridad de su caridad ha sido destruida por la herida mortal del
cisma, de modo que por el derrumbe de ésta, los otros puntos, que en sí mismos
eran sanos, quedan infectados por la muerte?”
Agustín basó su afirmación de que los
donatistas estaban fuera de la Iglesia en la famosa frase de san Cipriano: Extra Ecclesiam nulla salus
(“Fuera de la Iglesia no hay salvación”). Incluso aquellos que celebran
sacramentos válidos no pueden alcanzar la salvación eterna si carecen de
caridad fraterna, porque es la caridad —y no la mera corrección doctrinal o
sacramental— la que mantiene unida a la Iglesia. [Jones se vale de argumentos sentimentales, nada doctrinales, pues
parece desconocer la nueva doctrina enseñada desde el Vaticano II por las
autoridades romanas]
Las excomuniones inminentes deberían verse
como un acto de misericordia por parte del papa León XIV [Risum teneatis. Si el Papa es misericordioso, ¿por qué se negó a
recibir a Pagliarani, recibiendo en cambio a cuanto judío, homosexual, hereje o
cismático se presenta en Roma, sin propósito de convertirse, antes bien, para
profundizar en la Agenda 2030 y la Iglesia sinodal?]. La caridad no tiene
sentido separada de la verdad. [¿Quién
se separa de la verdad sino los liberales y modernistas que ocupan la Iglesia
de Roma?] Si el papa León ignorara la gravedad de las consagraciones
ilícitas de la FSSPX, estaría facilitando la condenación de quienes rompen la
comunión con el vehículo de salvación que Cristo creó cuando hizo a Pedro el
primer papa y le dio el poder de perdonar y retener pecados (énfasis mío). [¿Dónde está la misericordiosa excomunión a los
apóstatas herejes y escandalosos prelados alemanes, a James Martin, etc.? El Papa misericordioso es el que niega la
corredención de la Santísima Virgen…]
La caridad hacia las almas exige que la
Iglesia trace una línea clara entre quienes están dentro de la Iglesia y
quienes permanecen obstinadamente fuera de su comunión por miedo a la
contaminación. Tanto el obispo Fellay como el difunto obispo Williamson
expresaron claramente esta posición cuando Fellay afirmó que “la Iglesia tiene
cáncer” (Williamson dijo “tuberculosis”) [La
Iglesia es indefectible, pero Cristo no prometió que no pasaría dificultades,
al contrario, anunció una gran apostasía hacia el fin de los tiempos, Jones
parece opinar como un sedevacantista, en cuanto a olvidar que la Iglesia es
divina pero compuesta por seres humanos corruptibles], y que “si
permanecemos en la Iglesia, nosotros también contraeremos cáncer” [Falso. Nunca han dicho eso. Salvo en los
últimos tiempos, siempre se ha hecho la distinción –es de sabios distinguir-
entre la Iglesia católica y la Iglesia conciliar, ver el referido art. en
nuestro blog]. Cristo refutó la versión teológica de la “culpabilidad por
asociación” cuando comió con recaudadores de impuestos y prostitutas. [Esto no tiene nada que ver con
“culpabilidad por asociación” sino con no poner en riesgo la propia fe, primero
de los bienes gratuitos de Dios a salvaguardar. Y para eso no se puede estar
bajo el poder de quien tiene una doctrina distinta y niega la anterior doctrina
católica, previa al Concilio Vaticano II. ¿Deberíamos estar bajo el poder de nuestros
enemigos, de alguien que no tiene fe como Tucho Fernández y obedecerle? Son
ellos quienes persiguen a la Tradición católica. Entonces se tiene derecho a defenderse.
El Papa no está por sobre la fe y la enseñanza bimilenaria de la Iglesia. La autoridad
está para la verdad. “Huid
de los herejes, ellos son los sucesores del diablo que logró seducir a la
primera mujer” (San Ignacio de Antioquía); “¡Huid de todos los herejes!” (San Irineo); “¡Huid del veneno de los herejes!” (San Antonio del desierto); “¡No te sientes con los herejes!” (San
Efrén). “He sabido que no sólo
os entristece mi exilio, sino sobre todo el hecho de que los otros, es decir
los arrianos, se han apoderado de los templos por la violencia y entre tanto
vosotros habéis sido expulsados de esos lugares. Ellos, entonces, poseen los
templos. Vosotros, en cambio, la tradición de la Fe apostólica. Ellos,
consolidados en esos lugares, están en realidad al margen de la verdadera Fe, en
cambio vosotros, que estáis excluidos de los templos, permanecéis dentro de esa
Fe. Confrontemos pues qué cosa sea más importante, el templo o la Fe, y
resultará evidente desde luego, que es más importante la verdadera Fe” (San
Atanasio); “El Apóstol ordena esta
intransigencia a todas las generaciones: siempre habrá que anatemizar a
aquéllos que tienen una doctrina contraria a la recibida” (San Vicente de
Lerins); "Antiguamente la táctica de
Lucifer era desunir a los católicos, envidiando que fueran una sola alma para
servir a Dios, y tuvieran ellos un solo corazón para amarle; pero hoy ha mudado
de táctica, y trata de unir a los que deben estar separados, porque conoce
perfectamente que cada paso que avance el liberalismo en el campo católico, es
nueva conquista para él...Cuanto más lejos nos coloquemos del error, menos
peligros tendremos de caer en él". “Creo que uno de los venenos más activos y eficaces con que cuenta el
infierno es la mezcla de la verdad y el error, de lo bueno y de lo malo… Yo he gritado contra ese mal, y
aún he sufrido por gritar; no me arrepiento de haber gritado: si en este punto
tengo que arrepentirme, será de no haber gritado más. La fe se va perdiendo: el
liberalismo ha ganado lo indecible y esta espantosa realidad proclama con
tristísima evidencia el más completo fracaso de la pretendida concordia entre
católicos y liberales. No cabe la tal concordia sin perjuicio del catolicismo”
(San Ezequiel Moreno Díaz).
No hay salvación fuera de la Iglesia, sin
importar cuántos pecadores encuentren refugio allí. [La FSSPX y los tradicionalistas no se colocan fuera de la Iglesia, sino
fuera del alcance de los enemigos que ocupan la Iglesia, en una guerra donde
ellos, los liberales y modernistas quieren acabar con la Tradición católica a
como dé lugar, para crear una nueva “Iglesia sinodal”, ecuménica, democrática,
que prepare el camino del Anticristo. Ponerse en manos de quienes tienen
diferentes doctrina y objetivos, ponerse en manos de los enemigos de la Corredentrora,
es sencillamente imbécil. Estamos fuera de la Iglesia conciliar pero dentro de
la Iglesia católica] Eso significa que los fieles deberían abandonar
inmediatamente la FSSPX para no condenarse, un estado que la FSSPX trivializa
con su desafío ligero y engañoso. [SIN
COMENTARIOS ANTE TAMAÑA ESTUPIDEZ]
El desafío insolente a Dios es un rasgo que
los padres fundadores estadounidenses aprendieron leyendo El paraíso perdido de John
Milton. En su discurso a los demonios caídos, Satanás dijo que era “mejor
reinar en el infierno que servir en el cielo”. Huck Finn continuó esa tradición
de desafío insolente cuando, lleno de remordimiento por haber revelado la
ubicación de Jim a la señorita Watson, asegurando así que fuera capturado y
devuelto a la esclavitud, dijo:
“Era una situación muy difícil. Tomé [la
carta] y la sostuve en mi mano. Estaba temblando, porque tenía que decidir para
siempre entre dos cosas, y lo sabía. Pensé un minuto, casi conteniendo la
respiración, y entonces me dije: ‘Muy bien, entonces, me iré al infierno’ —y la
rompí.” [¿Quiénes son los insolentes,
los que desean conservar y transmitir todo lo enseñado por la Iglesia hasta el revolucionario
Concilio, o los que promueven una Iglesia sinodal, sincretista, a gusto de los judíos
y masones?]
Antes de que la FSSPX se diga a sí misma
“Muy bien, entonces, me iré al infierno”, harían bien en leer el capítulo III
de la novela de James Joyce Retrato
del artista adolescente, en el cual el padre Arnall, director
espiritual jesuita, ofrece una vívida descripción en varias partes de los
tormentos físicos del infierno:
¡Oh, cuán terrible es la suerte de esos
seres miserables! La sangre hierve y se cuece en las venas, los sesos hierven
en el cráneo, el corazón en el pecho arde y estalla, las entrañas son una masa
candente de pulpa ardiente, los delicados ojos arden como bolas fundidas… El
infierno es una prisión estrecha, oscura y pestilente, morada de demonios y
almas perdidas, llena de fuego y humo… Es una tormenta interminable de
oscuridad, llamas oscuras y humo oscuro de azufre ardiente, en medio de la cual
los cuerpos están amontonados unos sobre otros sin siquiera un soplo de aire…
Cada sentido de la carne es torturado y también cada facultad del alma: los
ojos con oscuridad impenetrable, la nariz con olores nauseabundos, los oídos
con gritos, alaridos y maldiciones, el gusto con materia repugnante, corrupción
leprosa, suciedad sofocante innombrable, el tacto con aguijones y púas al rojo
vivo, con crueles lenguas de fuego. [Mejor
que E. M. Jones se preocupe de su alma pues al atacar la Tradición católica
está apoyando los planes de la Contra-Iglesia, por tanto de la Sinagoga de
Satanás]
Este sermón fue tomado de la novela de
James Joyce Retrato del artista
adolescente, pero estaba basado en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio de Loyola,
que inspiraron a los jesuitas que enseñaron a Joyce, quien probablemente solo
estaba relatando lo que escuchó en sus retiros. El padre Arnall comenzó su
homilía diciendo a los participantes del retiro:
Coloquen su dedo por un momento en la llama
de una vela y sentirán el dolor del fuego. Pero nuestro fuego terrenal fue
creado por Dios para beneficio del hombre, para mantener en él la chispa de la
vida y ayudarlo en las artes útiles, mientras que el fuego del infierno es de
otra naturaleza y fue creado por Dios para torturar y castigar al pecador
impenitente.
Antes de seguir adelante con las
consagraciones, le pediría respetuosamente al obispo Fellay: “Coloque su dedo
por un momento en la llama de una vela” y suspenda las consagraciones antes de
que los demonios lo arrastren a usted y a su congregación hacia los fuegos
eternos del infierno. [Idem anterior]
Fuente:
https://www.unz.com/ejones/extra-ecclesiam-nulla-salus/
En definitiva, el artículo de Jones es ofensivo, su contenido calumnioso y sus argumentos falaces. Ataca a la FSSPX por incurrir en “cisma” sin demostrar por qué (sólo aduce la declaración de Juan Pablo II como argumento “infalible”). El que acusa tiene la carga de la prueba. En cambio, sobre abundan las pruebas de que no hubo cisma en 1988 ni lo habrá ahora, hay voluminosos estudios realizados por autoridades en la materia desde 1988 en adelante, y hasta prelados por fuera de la FSSPX lo admiten, entre ellos el más destacado Mons. Schneider (aquí uno solo de esos artículos publicados: https://fsspx.news/fr/news/ordre-et-juridiction-inanite-laccusation-schisme-57305).
Nos
preguntamos cómo el autor de la notable obra “El espíritu revolucionario de los judíos” no se da cuenta que ese
mismo espíritu revolucionario copó el Vaticano a partir de 1960.
Nos
quedamos con esa incógnita.
Algunos
comentarios interesantes al pie del artículo:
“Otro despliegue pseudoerudito de
“explicaciones papólatras” (“popesplainery”). EMJ habla de caridad, pero no
tiene ni idea de lo que significa. La caridad no significa tolerar y participar
en el pecado de los herejes dentro de la Iglesia. Jesús cenó con pecadores,
pero no cometió sus pecados como forma de convertirlos. Eso es lo que EMJ le
está pidiendo a la FSSPX. Les está pidiendo que abandonen la verdadera Fe de
los Santos, practicada desde el inicio de la Iglesia, por una que pretende
convertir la homosexualidad y el indiferentismo religioso en eclesiología
católica”.
“Jones,
aparentemente, seguiría al papa hasta el infierno. Los papas son hombres, tan
tentados y débiles como el resto. Donde el Papa sigue a Cristo, debe ser
escuchado; cuando se equivoca, no debería serlo. Los papas recientes no han
actuado contra los obispos europeos que intentan santificar la sodomía y otros
comportamientos degenerados. Un papa caritativo sería caritativo con los
miembros de la FSSPX que sólo quieren adorar a Cristo de la manera en que lo
hicieron sus antepasados y todos los papas anteriores a 1964.”
