Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

sábado, 4 de julio de 2026

APUNTES DESDE LA RESISTENTE TRINCHERA

 


Por FRAY LLANEZA

 

Modernistas y Sedevacantistas: coincidentia oppositorum

 


“¿Para qué han de tener pena,

para qué han de renegar?

Mañana llega la muerte,

todo se ha determinar”.

 

 

Ya muy cansados, pensamos en la copla popular, ante el aluvión mediático de artículos, opiniones y comentarios suscitados por las consagraciones episcopales de la FSSPX y la posterior y anunciada “excomunión” lanzada por los modernistas romanos. Demasiadas zonceras. ¿Para qué llevarles el apunte?

Por eso no nos metemos a refutar lo que una y mil veces fue refutado, contestado y rebatido. Unos y otros son impermeables a los razonamientos, estudios, análisis o doctrina que uno pueda aportarle. Nos viene a la mente aquel famoso apotegma borgeano, que definía así a los peronistas: “Los peronistas no son ni buenos ni malos: son incorregibles”. Puede decirse lo mismo sobre todo de los sedevacantistas. Y si hubo grandes y notables excepciones de algunos que salieron de esa trampa, es porque realmente no tenían ese espíritu.

Pero nos interesa aquí, pues, señalar cómo la papolatría se manifiesta en dos vertientes que parecen contradecirse, pero son las dos caras de la misma medalla. Nos referimos a la papolatría modernista (o conservadora o católico liberal) y la papolatría sedevacantista. Las dos coinciden perfectamente, y en este caso lo hacen fustigando duramente a la FSSPX y con ella, en realidad, a todos los que siguen a Mons. Lefebvre.

Ambas posturas exigen una obediencia ciega, absoluta, sin discernimiento, imbécil.

Para los modernistas no hay estado de necesidad porque el papa no puede equivocarse hasta ese punto.

Para los sedevacantistas no hay estado de necesidad porque el papa no puede equivocarse nunca.

“No existen papas malos” le escuchamos decir a un “obispo” sedevacantista. Hay que obedecer siempre.

No importa que en las Sagradas Escrituras se diga que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. Estos dirán que obedecer al papa siempre es obedecer a Dios. Para estos el papa es una especie de monigote sin libre albedrío, una marioneta cuyos hilos maneja directamente Dios. Por lo tanto, jamás errará.

No importa que el Concilio Vaticano I haya dejado claramente delimitada la infalibilidad. Estos insisten en que todo es infalible.

Y se arrogan la autoridad que no tienen, para disponer que no hay papa, o que el papa puede contradecir la Tradición y aun así hay que obedecerle. Es la hipertrofia infantil de la función papal.

Por lo tanto, unos y otros, en apariencia enemigos, aquí se dan la mano como Caifás y Herodes, para condenar a la FSSPX por “cismática”.

Nueva muestra de que detrás de todos está el diablo insuflando su rebeldía, su orgullo y la confusión en torno a los que verdaderamente resisten a todos esos errores. Es por eso mismo que a medida que pasa el tiempo la figura de Mons. Marcel Lefebvre se agiganta. Fue un predestinado para mantenernos en medio de estos dos fuegos farisaicos.  

 

 

¿Excomunión, en serio?

 

 


Frente a tantas opiniones infundadas e irresponsables, de parte de católicos liberales, modernistas y sedevacantistas, pongamos una voz sensata que aclare más aún esta cuestión. Lo dice alguien que en esto va siguiendo la enseñanza del mejor teólogo del mundo, el Padre Álvaro Calderón:

 

¿Excomunión sin doctrina?

«Para que entendamos la esfinge del Vaticano II y sus secuelas, debemos comprender, de una vez por todas, que la herejía de él derivada se fundamenta en una renuncia a la autoridad doctrinal del magisterio. Es dogma de fe eclesiástica que la Iglesia tiene dos partes: una discente, el conjunto de los fieles, y otra docente, el Papa solo o en comunión con los obispos. Es esta parte docente la que, cuando habla en la persona y en nombre de Cristo, recibe la asistencia del Espíritu Santo, la cual le impide el error y le permite enseñar a la Iglesia y hacer que, en su conjunto, sea incapaz de caer en herejía.

Pero, según la nueva doctrina herética y democratizante, quien recibe esa asistencia del Espíritu Santo es el conjunto de la Iglesia, lo que ella llama el pueblo de Dios. Si esto fuera así, el magisterio ya no tendría autoridad doctrinal y, al no ser asistido por el Espíritu Santo, podría incurrir e incurre en error.

Además, el magisterio (el Papa solo o en comunión con los obispos) tiene dos objetos: el principal es el relativo a la fe y a las costumbres; el secundario es el relativo a las canonizaciones, excomuniones, etc., objeto este que solo alcanza la infalibilidad si se fundamenta en la infalibilidad del objeto principal.

Ahora bien, si el magisterio actual depuso su autoridad y ya no es más que uno entre el Pueblo de Dios, y no su parte docente, eso quiere decir que ninguna excomunión realizada por él se fundamenta en la infalibilidad. En el caso de la FSSPX, además, desde Juan Pablo II es injusta. Por lo tanto, es nula a los ojos de Dios.»

Prof. Carlos Nougué

 

 

Operación Supervivencia 2026, ¿igual que la de 1988?

 



[Este breve texto lo escribimos antes de las consagraciones episcopales].

Se ha dicho reiteradamente, desde las filas de la FSSPX, que “La Fraternidad San Pío X no busca su propio bien, sino el bien de la Iglesia”.

No tendríamos dificultad en creerlo, sólo que no podemos dejar de hacernos, al respecto, la siguiente pregunta: si la Fraternidad San Pío X sólo busca el bien de la Iglesia, ¿por qué condenó la consagración episcopal que, en continuidad con la “Operación supervivencia” de Mons. Lefebvre, realizó Mons. Williamson de Mons. Faure, el 19 de marzo de 2015? Porque, más allá de que el obispo inglés ya no perteneciese a la Fraternidad, el mismo no hacía tal consagración con espíritu cismático, ni para “competir” con la Fraternidad, sino sosteniendo los mismos argumentos de Mons. Lefebvre y, hasta ahí, de la misma Fraternidad. Entonces, nuevamente, ¿por qué esa consagración era condenable si es que se buscaba el bien de la Iglesia? ¿O quizás era condenable porque era por fuera de la Fraternidad, que tenía el “copyright” de las consagraciones episcopales en estado de necesidad?

En cuanto a lo que Mons. Lefebvre llamó en 1988 “Operación supervivencia” de la Tradición, y por tanto de la Iglesia, la misma tuvo un segundo capítulo en 1991 cuando los obispos de la Fraternidad consagraron a Mons. Licinio Rangel en Campos, Brasil, tras el fallecimiento de Mons. Castro Mayer. En ese entonces, las autoridades de la FSSPX no demandaron ninguna permisión a las autoridades romanas: recordemos que en la carta dirigida a los futuros cuatro obispos Mons. Lefebvre había dicho que “la Sede de Pedro y los cargos de autoridad en Roma están ocupados por anticristos”. Así pues, en Roma se habían puesto claramente del lado de los enemigos de la Iglesia.

Aunque luego la Fraternidad creció mucho y estuvo en una gran necesidad de consagrar más obispos, prefirió no exponerse a la contradicción de una Roma modernista que podía volver a “excomulgarlos”, una Roma con quien habían coqueteado durante muchos años, sin llegar a concretar el romance. Esa situación insostenible motivó el tercer capítulo de la “Operación supervivencia” que fue la consagración de Mons. Faure y las dos siguientes de Mons. Tomás de Aquino y Mons. Zendejas, por parte de Mons. Williamson.

Mientras esto sucedía, la Fraternidad recibía en sus filas a un obispo modernista amigo de Francisco y judaizante, Vitus Huonder, sin realizar además la consagración bajo condición, como era norma en la Fraternidad en los años de Mons. Lefebvre.

Contrario a esto, Mons. Williamson realizó la consagración bajo condición del valiente y lúcido Mons. Carlo-Maria Vigano, siempre ignorado por la Fraternidad.

Pero entonces este dudoso obispo Huonder falleció, y también Mons. Tissier de Mallerais. Se encendió la luz roja en Menzingen y no hubo otra alternativa que suspender toda esperanza de reconciliación o tolerancia romana, disimular la política de branding comercial, y volver a sacar a relucir el espíritu combativo, que juntaba polvo en el desván de los trastos viejos, donde gracias a Francisco había sido cuidadosamente depositado.

El deseo de mantener la Tradición y a la vez ser tolerados y reconocidos por la Roma modernista, se había esfumado.

Los más disconformes respiraron, los liberales suspiraron, y el Superior general llegó a conformarlos a todos. O se hacían las consagraciones o la FSSPX se hundía. ¿Con o sin el acuerdo de Roma?

En Roma parecen ya haber perdido toda paciencia y cintura política, como tenía el astuto Bergoglio, zorro viejo, y con Prevost dando la cara parecen haber “quemado las naves” para dirigirse a toda marcha hacia la “Iglesia sinodal” sodomítica. No verían mal una pacificación con los rebeldes tradicionalistas, por lo que quizás no estén disgustados con los candidatos elegidos al episcopado. No hay allí ningún “antisemita” furibundo como Williamson, ningún destacado teólogo como Tissier, ninguna amenaza de voz altisonantemente antiliberal. Si hay diplomáticos y administradores la cosa puede volver a prestarse a un juego de ida y vuelta dialogante. Algunos tradicionalistas, con excesivo optimismo, dicen que la inminente (e inválida) excomunión pondrá a la Fraternidad en el mismo estado de abierta beligerancia ante Roma liberal y modernista de 1988. Lo creeríamos si los sacerdotes a ser consagrados fueran unos reconocidos antiliberales militantes, pero, lejos de eso, todos son del partido de Mons. Fellay o al menos han sido aprobados por éste. De todos modos, mucho lo deseamos.

Al margen de esa cuestión, sabemos que los tradicionalistas siempre son extremadamente repugnantes para los estómagos de los modernistas conciliares. Así que, la pregunta es, ¿habrá guerra abierta? ¿Roma a través de los obispos diocesanos retomará la ofensiva? ¿La Fraternidad se renovará volviendo sobre sus pasos, reconociendo su herencia? ¿Asumirá que se equivocó al expulsar a Mons. Williamson y otros que combatieron el traidor acuerdo de los liberales? ¿Habrá autocrítica o el orgullo institucional seguirá haciéndolos mirarse al espejo, con la obsesión de conservar sus portentosas iglesias infaliblemente expuestas a los drones publicitarios, como demostración de su gran preeminencia?

El futuro próximo tiene las respuestas.

 

Recordemos estos antecedentes y esperemos que la actitud de la FSSPX cambie de veras:

https://syllabus-errorum.blogspot.com/2015/04/segunda-declaracion-de-menzingen-acerca.html#more

https://syllabus-errorum.blogspot.com/2015/03/dominicos-de-avrille-miel-y-hiel-en.html#more

https://syllabus-errorum.blogspot.com/2015/03/la-neo-fsspx-se-condena-si-misma.html#more


Rothschild y el Vaticano

 


Leemos la siguiente noticia:

“El exdirector ejecutivo del banco privado de los Rothschild, François Pauly, es ahora el presidente del banco privado del Vaticano. La Iglesia Católica condenó la usura como pecado mortal; Rothschild amasó su fortuna mediante la usura a nivel global. Mientras llama a los judíos blasfemos «hermanos mayores», excomulga a los católicos tradicionales que mantienen el depósito antiguo. Algo está pasando detrás de la cortina y no augura nada bueno.

https://x.com/EniorJimenez/status/2073254113735827783?s=20

 

El que tenga ojos para ver, que vea.

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

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