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jueves, 16 de julio de 2026

LA VIEJA LEYENDA (DIFUNDIDA POR UN «MIEMBRO DE LA P2») DE LA PROFECÍA DEL PADRE PÍO CONTRA MONS. LEFEBVRE ES RESCATADA OPORTUNAMENTE PARA LA OCASIÓN.

 


El mundo conservador-moderado —ni turbo-modernista ni fiel a la Tradición, y por ello arrastrado por el conflicto— está en el más completo desconcierto después de las consagraciones episcopales del 1 de julio. Y cuando se está falto de argumentos se llega a rescatar leyendas que una simple búsqueda en línea derribaría en pocos instantes. Cabe esperar que esta enésima operación bumerán se deba a la mediocridad, la falta de preparación y la prisa, pero más allá de cierto límite incluso estas dejan de ser inculpables.

Vayamos por orden. Entre los episodios más citados en la literatura religiosa contemporánea figura el presunto coloquio entre el Padre Pío y Mons. Marcel Lefebvre, durante el cual el fraile capuchino habría predicho al arzobispo francés la «rebelión» y las consecuencias de su actuación.¹ El episodio es frecuentemente referido en obras divulgativas y devocionales, pero, sometido a un examen histórico, presenta —por emplear un eufemismo— graves problemas de fiabilidad.

El encuentro entre el Padre Pío y Lefebvre tuvo lugar realmente en San Giovanni Rotondo durante el período pascual de 1967, cuando el arzobispo francés ya era reconocido como uno de los protagonistas de la resistencia a las innovaciones del Vaticano II: es célebre la fotografía del beso de la mano. Lo que falta, en cambio, es cualquier testimonio contemporáneo y válido que documente el diálogo profético.

La narración aparece, de hecho, solo muchos años después, cuando el contraste entre Mons. Lefebvre y la Santa Sede ya se había hecho público y el Padre Pío había muerto. Una de las primeras difusiones conocidas se remonta a 1983, cuando el escritor Pier Carpi publicó en La Domenica del Corriere un relato atribuido al profesor Bruno Rabajotti, presentado como testigo directo del encuentro.²

La figura de Pier Carpi merece algunas precisiones. No se trataba de un historiador de la Iglesia ni de un biógrafo académico del Padre Pío, sino de un escritor conocido sobre todo por sus obras dedicadas al esoterismo, al ocultismo, a la teosofía, a las sociedades secretas y a las supuestas profecías. Su nombre aparece en las listas de los miembros de la logia P2 (aunque él afirmó que estaba en la lista sin formar parte de la logia).³ Estos elementos no demuestran, por sí mismos, que el episodio sea inventado, pero explican por qué la historiografía utiliza sus testimonios con particular prudencia, especialmente cuando no están respaldados por comprobaciones independientes.

Aún más problemática es la figura del supuesto testigo Bruno Rabajotti. Fuera de la tradición que transmite este episodio, no existen documentos independientes que confirmen su papel de testigo privilegiado del encuentro.⁴ Un elemento adicional de cautela surge del propio contenido del extenso testimonio atribuido a Rabajotti, publicado por primera vez en forma completa en 1987.⁵ En ese texto él atribuye al Padre Pío afirmaciones doctrinalmente anómalas —entre ellas la idea de que la glosolalia era una facultad natural accesible a cualquiera, y no un carisma sobrenatural— completamente extrañas al pensamiento del fraile tal como está documentado por fuentes fiables. No consta que entre los hijos espirituales reconocidos del Padre Pío haya alguien que haya confirmado la existencia de este supuesto «predilecto».

El mismo Mons. Lefebvre, en una carta del 8 de agosto de 1990, escrita para responder a un sacerdote de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X que le pedía aclaraciones sobre el asunto, definió el relato como una «difamación» carente de fundamento. Según su testimonio, el encuentro con el Padre Pío duró solo unos pocos minutos: pidió una bendición para el Capítulo General de los Padres del Espíritu Santo y la recibió, sin ningún diálogo relativo al Papa, a la obediencia o al futuro de la Iglesia.⁶

Desde el punto de vista de la metodología histórica, la situación es, por tanto, bastante clara. Por un lado, existe un encuentro que realmente tuvo lugar; por otro, el largo diálogo profético aparece solo dieciséis años después, carece de documentación contemporánea, no encuentra confirmaciones independientes y es explícitamente desmentido por el principal protagonista.

Por estas razones, la mayoría de los estudiosos considera la llamada «profecía del Padre Pío a Lefebvre» no como un hecho históricamente demostrado, sino como una tradición tardía o una leyenda devocional desarrollada cuando los acontecimientos que habría anunciado ya eran en gran medida conocidos.

La desmentida de Lefebvre, aunque categórica, no detuvo la circulación del relato. El texto continuó difundiéndose sobre todo en ambientes anglófonos —un volumen estadounidense titulado Padre Pio Gleanings lo presenta como auténtico— y conoció una nueva oleada de atención mediática con ocasión de la canonización del Padre Pío, en junio de 2002.⁷ El episodio constituye, por tanto, un caso paradigmático de cómo una tradición tardía, carente de testimonios contemporáneos y originada en un contexto dudoso, puede adquirir con el tiempo el estatus de «hecho conocido» por simple repetición, independientemente de su fundamento histórico.

Notas

¹ El texto de la supuesta profecía aparece en numerosas obras divulgativas dedicadas al Padre Pío, entre ellas algunos volúmenes de Saverio Gaeta, aunque sin aportar fuentes contemporáneas a 1967.

² La primera amplia difusión pública conocida del relato se remonta al artículo publicado por Pier Carpi en La Domenica del Corriere (23 de abril de 1983), que atribuye el testimonio al profesor Bruno Rabajotti.

³ Sobre la biografía de Pier Carpi, véanse las informaciones relativas a su pertenencia a la Masonería, a la Sociedad Teosófica, a sus relaciones con Licio Gelli y a su vasta producción editorial dedicada al ocultismo, la magia, las sociedades secretas y las supuestas profecías.

⁴ Para mayores detalles, véase Il Giornale, en la edición del 14 de junio de 2002.

⁵ El texto completo del testimonio atribuido a Rabajotti fue publicado en Franco Fede, Il segreto di Padre Pio, Edizioni Albero, Milán, 1987, pp. 8-38, con el título «El excepcional testimonio del hijo espiritual predilecto».

⁶ Carta de Marcel Lefebvre del 8 de agosto de 1990, publicada por la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, en la que el arzobispo desmiente íntegramente el supuesto diálogo con el Padre Pío y describe un encuentro limitado a la petición de una bendición.

⁷ Sobre la repercusión mediática del relato con ocasión de la canonización (16 de junio de 2002) y sobre su persistencia en ambientes tradicionalistas anglófonos, véase el volumen Padre Pio Gleanings, que presenta el episodio como auténtico sin confrontarlo críticamente con la carta de Lefebvre.

https://www.radiospada.org/2026/07/la-vecchia-leggenda-divulgata-da-un-piduista-della-profezia-di-padre-pio-contro-mons-lefebvre-viene-ripescata-alloccasione/



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