Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

Mostrando las entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta España. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de agosto de 2026

SAN MARTÍN Y LA TRADICIÓN MILITAR ESPAÑOLA

 


Por GABRIEL CAMILLI

 

Cuando se recuerda a José de San Martín solemos imaginar al conductor del Ejército de los Andes, al vencedor de Chacabuco y Maipú o al Protector del Perú. Sin embargo, pocas veces nos detenemos a pensar qué hombre era antes de convertirse en el Libertador y, sobre todo, cuáles fueron las ideas que moldearon su carácter durante los veintidós años que sirvió como oficial del ejército español.

Esa pregunta no es menor. Ningún gran conductor aparece de improviso. Antes de conducir hombres, San Martín fue un joven oficial que se educó en una de las instituciones militares más prestigiosas de Europa. Entre 1789 y 1811 sirvió en el ejército español, combatió en África, en Portugal y en la Guerra de la Independencia española contra Napoleón. Aquellos años no fueron solamente una escuela de armas; fueron también una escuela de pensamiento y de carácter.

La historiografía ha destacado la influencia de la experiencia napoleónica. Sin embargo, suele olvidar que el joven San Martín se formó dentro de una tradición intelectual mucho más antigua: la del ejército español heredero de los Tercios y del Siglo de Oro. Allí convivían la lectura de tratados militares con las obras de Cervantes, Calderón de la Barca y los grandes autores de la literatura española. Estrategia y cultura no eran mundos separados; ambas contribuían a formar el carácter del oficial.

Uno de los libros fundamentales de ese ambiente fue las “Reflexiones Militares” del Marqués de Santa Cruz de Marcenado. Publicada en el siglo XVIII, esta obra constituye uno de los grandes tratados de estrategia anteriores a Clausewitz. Lo llamativo es que Marcenado no comienza hablando de batallas. Su primer libro está dedicado a las "virtudes morales, políticas y militares de un generalísimo". El mensaje es claro: antes que táctico, un conductor debe ser un hombre virtuoso. La guerra no puede separarse de la política ni la política de la moral. El ejército existe para servir al bien del Estado y no a la gloria personal del caudillo. Esa concepción integral de la guerra anticipa muchas ideas que un siglo después desarrollaría Clausewitz.

Resulta difícil no advertir la semejanza con la conducta del propio San Martín. Nunca buscó batallas por prestigio personal. Preparó responsablemente un regimiento modelo, como el regimiento de granaderos a caballo, planificó y ejecutó una de las campañas más difíciles de la historia militar como fue el cruce de los Andes y finalmente logró dotar a una  flota de poderío y de unidad de mando para poder dominar el Pacífico y llegar al Perú.

EL SUEÑO FRUSTRADO DE SAN MARTÍN

 


Por SANTIAGO ROSPIDE

 

Se han cumplido 200 años de la llegada de San Martín a Buenos Aires, acaecida esta un 4 de diciembre de 1823, luego de la inconclusa campaña militar y política al Perú.

Fue una llegada tortuosa, sabemos de los inconvenientes y las tensiones que desde antaño venía teniendo el gran capitán con la administración de Buenos Aires, y que en ese momento se habían agravado, principalmente por la presencia de su gran enemigo Bernardino Rivadavia. Sabemos del consejo amical del gobernador de Santa Fe Estanislao López referido a que lo querían apresar –para enjuiciarlo– los personajes del más encumbrado liberalismo masón que tejía en las sombras la política rioplatense. En fin, sabemos muchas más cosas, pero la gente común, el pueblo llano no lo sabe, porque de San Martín se habla mucho, pero de esto poco y nada, por no decir se lo oculta.

¿Pero, qué soñó San Martín cuando vino a América en 1812, concretó todo lo que tenía en su mente, en su plan estratégico? ¿Por qué se exilió a Europa en febrero de 1824, por qué lo empujaron a irse y nunca más pudo pisar el suelo argentino? Habría que recordar el infructuoso regreso en 1829 y las palabras de condena y admonitorias que le dirigió a Lavalle y sus adláteres después del magnicidio provocado contra el gobernador de Buenos Aires, el coronel Manuel Dorrego.

 

DESCONOCIMIENTO

 

Para que recordemos bien, San Martín vino a la América, su patria, con un bagaje de sueños por cumplir, pero de todos estos sueños hubo uno que hoy a doscientos años de su llegada a Buenos Aires –ocurrida como dijimos un 4 de diciembre de 1823– vióse frustrado y sigue ahí esperando a que se cumpliese y es tarea de cada uno conocer cuál es el sueño. Por eso vino San Martín a la América, su patria.

¿Cuál era el motor que impulsaba ese sueño? ¿Quiénes estuvieron detrás de ese sueño? ¿Quiénes le impidieron concretarlo? ¿Quiénes lo apoyaron en su empresa? ¿Por qué los argentinos no conocemos más profundamente a San Martín? ¿Es que acaso era mejor presentar un San Martín que encajase en la visión liberal de la historia y por eso ha quedado distorsionada su figura?

Es importante saber –estimado lector– desde el principio que, a contrapelo de lo que nos quisieron enseñar oficialmente, la historia de San Martín nada tiene que ver con la historia ni de Inglaterra, ni de Francia, ni de los Estados Unidos, ni hubo nada en su vida que haya pretendido emular a estas naciones. La historia de San Martín –para que se entienda mejor– tiene relación directa con la historia de su familia, con su patria, con su sangre, es decir con la historia de España, de América y de la Argentina. Pero parece que –para Mitre, su gran biógrafo– la historia de nuestro héroe debía estar condicionada con lo que él admiraba. El biógrafo hubiera querido que la América hispana hubiese sido conquistada por Inglaterra, y lo dice sin ambages a lo largo de su enjundiosa obra histórica-literaria. San Martín fue silenciado por la historia oficial, fue silenciada su cosmovisión política y religiosa como se puede comprobar en la historia mitrista, que estaba en las antípodas de la cosmovisión sanmartiniana.

Y si nos ponemos en la posición de defender públicamente al gran capitán aparte del sueño frustrado que quedó inconcluso, el San Martín que menos se conoce es el San Martín católico, hispanista, monárquico y encendidamente contrarrevolucionario, porque no vende, porque da vergüenza a los timoratos, pacifistas y cobardes. Ya se lo había aconsejado el general Belgrano en carta del 6 de abril de 1814:

“La guerra, allí, no sólo la ha de hacer usted con las armas, sino con la opinión, afianzándose siempre éstas en las virtudes morales, cristianas y religiosas, porque los enemigos nos la han hecho llamándonos herejes […] no deje de implorar a Nuestra Señora de las Mercedes, nombrándola siempre nuestra Generala, y no olvide los escapularios a la tropa, deje que se rían, los efectos le resarcirán a usted de la risa de los mentecatos […] Acuérdese usted que es un general cristiano, apostólico y romano, cele usted de que en nada, ni aún en las conversaciones más triviales se falte el respeto de cuanto diga nuestra santa religión”. Sin comentarios.

 

LOS ENEMIGOS

 

Es imperioso entonces en este momento por el que atraviesa nuestra patria que las generaciones que nos siguen conozcan un poco más quién es San Martín y para qué vino a América, aunque parezca una obviedad, la mayoría de los argentinos no lo saben.

Este es un buen momento –el de los doscientos años de su exilio– para desenmascarar a los verdaderos enemigos del gran capitán, reordenar su historia y poner las cosas en su lugar. ¿Para qué? Para desagraviar su figura y porque la historia oficial ha ocultado la verdad de los hechos.

Doscientos años hemos dicho se han cumplido de su llegada a Buenos Aires y este hecho histórico, que es de una gran trascendencia para nuestra patria, pasa desapercibido para la mayoría de los historiadores y el pueblo argentino sigue ignorando la verdad en torno a la figura del gran capitán.

Aunque nos duela y nos lastime, la voz del generalísimo sigue golpeando nuestros corazones patrios y llamándonos a la reflexión, como aquellas palabras que en carta a su amigo Bernardo O’Higgins –un 1° de marzo de 1832– le escribiera lo que sigue, palabras que aún mantienen plena vigencia:

“Cuando uno piensa que tanta sangre y sacrificios no han sido empleados más que para perpetuar el desorden y la anarquía, se llena el alma del más cruel desconsuelo”.

 

https://criticarevisionista.blogspot.com/2026/08/el-sueno-frustrado-de-san-martin.html

 

lunes, 10 de agosto de 2026

ARZOBISPO VIGANÒ: LA INVASIÓN DE MIGRANTES A ESPAÑA FORMA PARTE DE UN «PLAN DIABÓLICO DE SUSTITUCIÓN ÉTNICA»

 


La invasión planificada del Occidente apóstata no es un fenómeno espontáneo, sino un plan diabólico de sustitución étnica, una destrucción deliberada del orden social y una provocación al desorden y a la guerra civil. Los pueblos sin fe, sin raíces y sin identidad son sumergidos en masas de extranjeros que no comparten ni la fe, ni la cultura, ni la ley natural, con el fin de destruir toda cohesión e impedir cualquier forma de resistencia.

Así se cumple la maldición que Dios ya había pronunciado contra Su pueblo desobediente.

«El extranjero que habita en medio de ti se elevará sobre ti cada vez más alto, mientras que tú descenderás cada vez más abajo. Él te prestará a ti, pero tú no le prestarás a él; él será cabeza, y tú serás cola.» (Dt 28, 43–44)

La jerarquía sinodal, apóstata y traidora, no solo permanece en silencio, sino que es parte activa de este plan diabólico. Con sus palabras de acogida incondicional, con sus documentos que niegan la primacía de la fe y de la civilización cristiana, con su silencio cómplice frente a la eliminación del cristianismo de las familias y de la sociedad, coopera en la destrucción de lo que queda de la cristiandad.

Eso no es caridad cristiana: es complicidad.

Eso no es misericordia: es traición.

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

Y todo aquel que quiera salvar su alma y su patria, que vuelva a Dios y a Su ley, antes de que sea demasiado tarde.

https://www.lifesitenews.com/opinion/archbishop-vigano-spain-migrant-invasion-part-of-diabolical-plan-of-ethnic-replacement/?utm_source=featured-news

 

lunes, 30 de marzo de 2026

PRIMERO TE DESTROZAMOS LA VIDA Y LUEGO TE MATAMOS COMPASIVAMENTE

 


Por JUAN MANUEL DE PRADA

 

Convendría que reparásemos en las vicisitudes de la existencia de Noelia, esa joven recientemente asesinada por el Leviatán. Según nos relatan los cronistas sistémicos, Noelia padeció una infancia horrenda, con padres endeudados o alcohólicos o ambas cosas a la vez, que no la atendieron como merecía o descuidaron su crianza. No dudo que fuese la suya una infancia sufriente y que la actitud de los padres le dejase muy hondas heridas. Pero seguramente no fueron heridas tan hondas como las que sufrió Beethoven, cuyo padre alcohólico le propinaba bestiales palizas y lo encerraba en un sótano durante días enteros. O como las que padeció Dickens, que tuvo que ponerse a trabajar con apenas 12 años en una fábrica de betún, después de que su padre fuese encarcelado por deudas, condenando a su familia a la mendicidad. O, en fin, como las heridas sufridas por Chaplin, cuyo padre alcohólico abandonó a la familia antes de morir cirrótico perdido, dejando a los hijos en manos de una madre inquilina asidua del manicomio.

Para fortuna de Beethoven, Dickens o Chaplin, no existía un Leviatán ‘protector’ que se hiciese cargo de ellos; y el sufrimiento que amasó sus días infantiles fue fecundo y los convirtió en genios. Para desgracia de Noelia, la Generalitat de Cataluña decidió «evitar sus sufrimientos», para lo cual retiró la custodia a sus padres endeudados o alcohólicos o ambas cosas a la vez y la internó en un centro de menores, erigiéndose en su «protectora». La idiotez imperante tiende a considerar que las instituciones públicas son nuestros ángeles custodios; pero se trata de una premisa por completo errónea, una distorsión cognitiva grave. Las instituciones públicas, en un régimen político inicuo como el que sufrimos, están al servicio del Leviatán; y su propósito primordial es convertir la familia en un campo de Agramante. El Leviatán moderno odia la familia porque sabe que es un bastión de resistencia contra sus injerencias (de ahí que haya adelgazado la protección del matrimonio y fomentado el divorcio, de ahí que haya alentado la competencia entre los sexos y la ruptura entre las generaciones, de ahí que haya exaltado las formas más caprichosas de convivencia y encumbrado el aborto como derecho); y odia muy especialmente la patria potestad, porque le impide ejercer una tutela completa sobre los niños (de ahí que repitan con monomanía psicopática que «los hijos no son de los padres»).

sábado, 6 de diciembre de 2025

LA RAIZ DE LA APOSTASIA – RAFAEL GAMBRA

 



LA VERDADERA Y MAS TRAGICA RAIZ DE LA APOSTASIA DE ESPAÑA: LA TRAICION DE LOS ECLESIASTICOS.

 

En estas mismas páginas he leído un excelente trabajo del Dr. Madrid Corcuera sobre esta noche triste de España. Hora de descomposición nacional, familiar y mental, hora de todos los vicios y corrupciones, hora de deshonor y de traición; hora muy bien calificada de apostasía respecto a todo lo que creímos y lo que fuimos.

Se cumplen hoy a la letra las famosas palabras de Menéndez Pelayo: "Hoy presenciamos el suicidio de un pueblo que, engañado mil veces, empobrecido, mermado y desolado, emplea en destrozarse las pocas fuerzas que le restan y, corriendo tras los vanos trampantojos de una falsa y postiza cultura, hace espantosa liquidación de su pasado, escarnece a cada momento las sombras de sus progenitores, huye de todo contacto con su pensamiento, reniega de cuanto en la historia nos hizo grandes, arroja a los cuatro vientos su riqueza artística y contempla con ojos estúpidos la destrucción de la única España que el mundo conoce, de la única cuyo solo recuerdo tiene virtud bastante para retrasar nuestra agonía”.

En ello estamos, desgraciadamente y fuerte trago es para los que alcanzamos a vivir aquella última explosión de fe y de heroísmo patrio que fue el Alzamiento Nacional. Ni aquello puede olvidarse ni esto puede disimularse. En poco airoso lugar han quedado tantos periodistas y escritores que durante años ponderaron con falta de humildad y sobra de presunción la “reciedumbre” de nuestro pueblo. La generación inmediata a aquellos que lo dieron todo por Dios y por España ha abrazado, en alta proporción, las banderas de sus enemigos, es decir, las del ejército de la impiedad.

Sin embargo, el Dr. Madrid Corcuera ha omitido en esta ocasión -que no en otras- la verdadera y más trágica raíz de esa apostasía: la traición de los eclesiásticos. No sé si la fidelidad de éstos al auténtico magisterio de la Iglesia hubiera evitado esta contaminación mental, pero, sin duda, de no haberse producido ese cambio en el clero, existiría hoy en Navarra y en toda España una reacción vigorosa y eficaz, quizá mayor que la de 1936. Es ese desarme moral el que ha dejado exánime el cuerpo de la patria.

Mal está esa apostasía en hijos de quienes murieron por la patria y por la Cristiandad, pero es incalculablemente peor el caso de quienes recibieron una formación religiosa profunda y dedicaron su vida al servicio de la Iglesia. ¿Qué les llevó a abrazar el sacerdocio? ¿Qué enseñanza recibieron? Ahí reside el misterio de iniquidad de este tiempo nuestro.

 Nadie piense que mediante la captación de adeptos o el apostolado de individuos o grupos va a conocer una resurrección de la fe y de la patria (Esa acción es válida y necesaria para la salvación de almas y para conservar el rescoldo), Ni tampoco lo espere de la mecánica electoral de los partidos. Porque la conservación de la fe -y aún más su resurgimiento- requiere de un ambiente apropiado. Y la democracia moderna es cabalmente el ambiente contrario, la anti-religión. De aquí el imperativo famoso de Maurras: Politique d'abord, política ante todo.

El cristianismo se propagó en Europa de un modo casi milagroso con una palpable intervención divina. Así se cristianizaron rápidamente los pueblos bárbaros que invadieron el Imperio de Occidente: así la victoria de Puente Milvio -victoria de la Santa Cruz- y la conversión en cristiano del Imperio de Oriente por Constantino.

Pero después de estos hechos iniciales la fe se arraigó y conservó por medios que llamaríamos naturales: las instituciones y las costumbres la abrigaban en su seno, al tiempo que ella vivificaba desde lo íntimo esas mismas costumbres e instituciones. Y la Cristiandad irradió hacia el exterior su fe religiosa a la vez que se extendía ella misma por el ámbito exterior.

A Dios no debe pedírsele milagros: menos aún para que renazca aquello que por nuestra traición o nuestra desidia hemos dejado perder. El nos ayuda siempre si ponemos los medios. En este caso, si luchamos por recuperar el ambiente apropiado.

 

Rafael GAMBRA

Siempre p´alante, 4 de diciembre de 1982.

 

jueves, 20 de noviembre de 2025

FRANCISCO FRANCO: A 50 AÑOS DE LA MUERTE DEL CAUDILLO DE ESPAÑA

 







DISCURSO EN LA INAUGURACIÓN DEL VALLE DE LOS CAÍDOS - 2 DE ABRIL DE 1959 - FRANCISCO FRANCO BAHAMONDE (1892-1975)

 


Este jueves próximo se cumplirá el quincuagésimo aniversario de la muerte del Caudillo de España, vaya en su recuerdo y como homenaje a su memoria, este discurso pronunciado al inaugurarse el espléndido y grandioso monumento erigido en honor de los que dieron su vida en la gloriosa Cruzada, y cuya destrucción, bajo el irónico eufemismo de «resignificación», pretenden hoy los enemigos de España.

 

Españoles:

Cuando los actos tienen la fuerza y la emotividad de estos momentos en que nuestras preces ascienden a los cielos impetrando la protección divina para nuestros Caídos, las palabras resultan siempre pobres. ¿Cómo podría expresar la honda emoción que nos embarga ante la presencia de las madres y las esposas de nuestros Caídos, representadas por esas mujeres ejemplares aquí presentes, que conscientes de lo que la Patria les exigía, colgaron un día las medallas del cuello de sus deudos animándoles para la batalla? ¿Qué inspiración sería precisa para contar las heroicas gestas de nuestros Caídos; para poder reflejar el entusiasmo, segado tantas veces en flor, de los que con los primeros rayos del sol de la mañana caían con la sonrisa en los labios al asaltar las posiciones enemigas; o para encomiar la firme tenacidad de los defensores de los mil pequeños «Alcázares», en que se convirtieron en la Nación las residencias de las pequeñas guarniciones o las casas cuarteles de la Guardia Civil, defendidas hasta el límite de lo inverosímil contra fuerzas superiores, sin esperanza de socorro; o para ensalzar el heroísmo y el entusiasmo derrochados en las cruentas batallas libradas contra las Brigadas Internacionales para hacerlas morder el polvo de la derrota; o para enumerar los sacrificios y los heroísmos de los que en los 2.500 kilómetros de frente mantuvieron la intangibilidad de nuestras líneas; o para narrar la tragedia, no menos meritoria, de los que sucumbieron a los rigores de los durísimos inviernos, o se vieron mutilados al helarse sus extremidades bajo los hielos de Teruel o en las divisorias de las montañas; o para destacar la serenidad estoica de los mártires que frente al fatídico paredón de ejecución morían confesando a Dios y elevándole sus preces; o para exaltar la conducta de tantos sacerdotes martirizados, que bendecían y perdonaban a sus verdugos, como Cristo hizo en el Calvario; o para presentar las virtudes heroicas de tantísimas mujeres piadosas que por sólo serlo, atrajeron las iras y la muerte de las turbas desenfrenadas; o para reflejar la zozobra de los perseguidos, arrancados del reposo de sus hogares en los amaneceres lívidos por cuadrillas de forajidos para ser fusilados; o para poder describir la epopeya sublime de aquella Comunidad de frailes de San Juan de Dios que sobre una playa solitaria de nuestro Levante cayeron segados por las ametralladoras, mientras con sus cantos litúrgicos elevaban a Dios un grandioso hosanna?

Nuestra guerra no fue, evidentemente, una contienda civil más, sino una verdadera Cruzada; como la calificó entonces nuestro Pontífice reinante; la gran epopeya de una nueva y para nosotros trascendente independencia. Jamás se dieron en nuestra Patria en menos tiempo más y mayores ejemplos de heroísmo y de santidad, sin una debilidad, sin una apostasía, sin un renunciamiento. Habría que descender a las persecuciones romanas contra los cristianos para encontrar algo parecido.

A 89 AÑOS DE SU ASESINATO. JOSE ANTONIO PRIMO DE RIVERA: ¡PRESENTE!

 

José Antonio, el mejor hombre de España. Entendió como nadie la idiosincrasia española. Creó la Falange por España y la Justicia Social. Le mataron por ello. Eterno.


domingo, 7 de septiembre de 2025

SOBRE LAS II JORNADAS DE LA HISPANIDAD EN EL RÍO DE LA PLATA

 


Ignacio Balcarce analiza las II Jornadas de la Hispanidad en el Río de la Plata

 

Por JAVIER NAVASCUÉS

 

Ignacio Balcarce tiene 36 años. Es de General Madariaga, un bellísimo pueblo ubicado en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Estudió filosofía en la Universidad Católica de la Plata. Católico recalcitrante y con vocación literaria, usa las letras para entender mejor al hombre y el mundo.

 

¿Qué supone para ustedes organizar estas II Jornadas de la Hispanidad en el Río de la Plata?

Estamos muy contentos con esta iniciativa del Instituto Elevan. Nuestras naciones desorientadas y divididas necesitan una reflexión sobre su identidad. Esa es la propuesta de las segundas Jornadas de la Hispanidad organizadas para el 11 y 12 de octubre. Juntarnos a reflexionar sobre nosotros mismos, sobre lo que somos, sobre lo que queremos ser, sobre nuestra historia, sobre nuestra situación actual, y sobre nuestros propósitos y nuestras posibilidades de futuro.

En nuestros países hay mucho desconcierto; las crisis se repiten, naufragamos en la decadencia y no hay un horizonte próximo de soluciones porque los diagnósticos más precisos no tienen lugar y difusión. Estas jornadas son un espacio de reflexión; un foro de diálogo dispuesto a pensar las causas profundas de nuestra incomodidad social. Somos un pueblo hispano-católico, con hábitos arraigados en ese acervo cultural, pero atenazados en instituciones, discursos, prácticas y gobiernos ajenos a esa identidad, lo que genera una gran tensión en las entrañas mismas de la nación. Todo esto necesita ser elaborado para plantear soluciones.

sábado, 16 de agosto de 2025

CUANDO 6.000 SACERDOTES ESPAÑOLES SE NEGARON A CELEBRAR LA NUEVA MISA

 


El siguiente artículo apareció en el n.º 140 de la revista Itinéraires[1], en febrero de 1970, pocas semanas después de que la celebración de la nueva misa se hiciera obligatoria, el 1.º de diciembre de 1969. El título del artículo, el prólogo y la conclusión son de la redacción de Itinéraires. Las notas al pie son de La Porte Latine.

 

Prólogo

 

La Asociación Sacerdotal Española de San Antonio María Claret cuenta con 6. 000 sacerdotes y religiosos.

Ha dado al mundo católico un ejemplo de fidelidad sacerdotal y de intrepidez en el deber al dar a conocer a la Santa Sede la imposibilidad moral, intelectual y espiritual en la que se encuentran sus miembros para celebrar el santo sacrificio según el nuevo Ordo Missae.

Estamos autorizados por su presidente, el abad José Bachs, y su secretario, el abad José Mariné, a reproducir las dos cartas que, el 11 de diciembre, enviaron a Pablo VI y a Mons. Bugnini[2].

 

Carta a Pablo VI

 

Santísimo Padre,

Con profundo dolor le adjuntamos fotocopia de la carta que nuestra Asociación acaba de dirigir al Secretario de la Sagrada Congregación para el Culto Divino, y que deseamos llevar personalmente al conocimiento de Vuestra Santidad.

La cuestión del nuevo Ordo comienza a ser una cuestión de conciencia de la máxima gravedad para millones de católicos, sacerdotes y laicos. No hablaremos de las razones doctrinales católicas; no sabríamos exponerlas mejor que el documento Breve Examen Crítico del Novus Ordo Missae[3], que Vuestra Santidad ha recibido recientemente acompañado de una carta firmada por los cardenales Ottaviani y Bacci, y que sería necesario refutar punto por punto según la doctrina del Concilio de Trento, si se quisiera probar la ortodoxia del Novus Ordo.

No hablaremos de ello, pero sí hablaremos de las razones protestantes. El Sr. Max Thurian afirma en La Croix del 30 de mayo de 1969 que con el nuevo Ordo «comunidades no católicas podrán celebrar la Santa Cena con las mismas oraciones que la Iglesia católica. Teológicamente, es posible». Si, pues, esta celebración por parte de un protestante es teológicamente posible, es que el nuevo Ordo ya no expresa ningún dogma con el cual los protestantes estén en desacuerdo. Ahora bien, el primero de estos dogmas es el de la Presencia Real, esencia y centro de la Misa de San Pío V. ¿Podría un pastor protestante celebrar el nuevo Ordo, si debiera hacer la consagración con la intención con la que lo hace la Iglesia católica? Lex orandi, lex credendi[4]: la liturgia es la expresión más alta de nuestra fe. ¿A dónde iremos si, en el mejor de los casos, la Misa silencia las verdades católicas?

LA POLÍTICA DE SAN MARTÍN

 


ROQUE RAÚL ARAGÓN: La Política de San Martín. Universidad Nacional de Entre Ríos, Córdoba, 1982.

Por OCTAVIO A. SEQUEIROS

 

La presentación es descorazonante: papel satinado, publicación oficial por haber ganado un premio del Comando en Jefe del Ejército. Con semejantes antecedentes era previsi­ble una apología desvergonzada de San Martín, y sólo empecé a leerlo por respeto a otras obras del autor.

Valía la pena. En el prólogo Aragón encara la relación -inmutable desde Adán al anticristo-, entre militarismo y política: ni habrá ni hubo ningún gran político que no aproveche al máximo la fuerza militar, ni gran militar sin designios políticos. San Martin no era precisamente un civilista republicano sino un militar completo, es decir político y ambicioso del poder, de todo el poder: «La política, por eso mismo, no es un agregado a su ejecutoria del que se pudiera prescindir. Política es todo lo que hizo con la espada y la palabra» (p. 12).

El primer capítulo nos enfrenta con una pregunta clave: ¿por qué vino San Martín? No por la tierra y una patria chica (esa Argentina del virreinato o de Corrientes), que desconocía; ni por ideología liberal, puesto que era monárquico recalcitrante, ni por ser agente inglés como pretendía Alberdi deseando ponerle su camiseta, la de “uno de los grandes abogados del capital británico”, ni por masón, pues la Logia Lautaro “fue una sociedad secreta con signos de reconocimiento masónicos y sin ningún tipo de iniciación”: sus propósitos fueron estrictamente políticos. San Martín profesó un catolicismo escandaloso en público y en privado, y no hay motivos para sospecharlo esquizofrénico. Aun aceptando, por hipótesis, que hubiese contraído un compromiso masónico ocasional, éste “no gravitó sobre su conducta”, ergo no vino por convicciones o mandatos masónico.

Vino, nos dice Aragón, para salvar lo que podía de un imperio en descalabro; vino pues como patriota imperial que observando la decadencia del todo, por el que había luchado en Bailén, intentaba salvar la parte: «San Martín llego a ser un héroe de América por amor a España o, como se dice hoy, a la hispanidad» (p. 12). «Aquí no tenía parientes ni amigos ni bienes materiales. Su patria era, indivisamente, el Imperio Español y en la península estaba cuanto da nobleza a su vida: las tumbas de sus abue­los; su educación familiar: escolar y militar; su carrera, sus campañas, la sangre que derramó, el renombre que supo ganarse» (p. 16). «Toda su carrera dependió de ese pun­to decisivo (la decisión del regreso), para el que hay que buscar una interpretación coherente aunque no pueda ser concluyente. Se trata de comprender a San Martín, no de inventarlo» (p. 15).

martes, 24 de junio de 2025

UN LEMA DE CABALLEROS – RAMIRO DE MAEZTU

 


Nuestro pasado nos aguarda para crear el porvenir. El porvenir perdido lo volveremos a hallar en el pasado. La historia señala el porvenir. En el pasado está la huella de los ideales que íbamos a realizar dentro de diez mil años. El pasado español es una procesión que abandonamos, los más de nosotros, para seguir con los ojos las de países extranjeros o para soñar con un orden natural de formaciones revolucionarias, en que los analfabetos y los desconocidos se pusieran a guiar a los hombres de rango y de cultura. Pero la antigua procesión no ha cesado del todo. Aún nos aguarda. Por su camino avanzan los muertos y los vivos. Llevan por estandartes las glorias nacionales. Y nuestra vida verdadera, en cuanto posible en este mundo, consiste en volver a entrar en fila. “¿Decíamos ayer?...” Precisamente. De lo que se trata es de recordar con precisión lo que decíamos ayer, cuando teníamos algo que decir. Esta precisión, en general, sólo la alcanzan los poetas. Si tenemos razón los españoles historicistas, han de venir en auxilio nuestro los poetas. Si la plenitud de la vida de los españoles y de los hispánicos está en la Hispanidad y de la Hispanidad en el recobro de su conciencia histórica, tendrán que surgir los poetas que nos orienten con sus palabras mágicas.

¿Acaso no fue un poeta el que asoció por vez primera las tres palabras de Dios, Patria y Rey? La divisa fue, sin embargo, insuperable, aunque tampoco lo era inferior la que decía: Dios, Patria, Fueros, Rey. Nuestros guerreros de la Edad Media crearon otra que fue talismán de la victoria: «¡Santiago y cierra España!». En el siglo XVI pudo crearse, como lema del esfuerzo hispánico, la de: «La fe y las obras». Era la puerta del reino de los Cielos. ¿No podría fundarse en ella el acceso a la ciudadanía, el día en que deje de creerse en los derechos políticos del hombre natural? Los caballeros de la Hispanidad tendrían que forjarse su propia divisa. Para ello pido el auxilio de los poetas. Las palabras mágicas están todavía por decir. Los conceptos, en cambio, pueden darse ya por conocidos: servicio, jerarquía y hermandad, el lema antagónico al revolucionario de libertad, igualdad, fraternidad. Hemos de proponernos una obra de servicio. Para hacerla efectiva nos hemos de insertar en alguna organización jerárquica. Y la finalidad del servicio y de la jerarquía no ha de consistir únicamente en acrecentar el valer de algunos hombres, sino que ha de aumentar la caridad, la hermandad entre los humanos.

El servicio es la virtud aristocrática por excelencia. Ich dien, yo sirvo, dice en tudesco el escudo de los reyes de Inglaterra. El de los Papas dice más: Servus servorum, siervo de los siervos. Es el lema de toda alma distinguida. Si se le contrapone al de libertad se observará que el de servicio incluye la libertad, porque libremente se adopta como lema, pero el de libertad no incluye el de servicio: “Mejor reinar en el infierno que servir en el cielo”, dice el Satán de Milton. La jerarquía es la condición de la eficacia, lo específico de la civilización, lo genérico de la vida, que parece aborrecer toda igualdad. Toda obra social implica división del trabajo: gobernantes y gobernados, caudillos y secuaces. Disciplina y jerarquía son palabras sinónimas. La jerarquía legítima es la que se funda en el servicio. Jerarquía y servicio son los lemas de toda aristocracia. Una aristocracia hispánica ha de añadir a su lema el de hermandad. Los grandes españoles fueron los paladines de la hermandad humana. Frente a los judíos, que se consideraban el pueblo elegido, frente a los pueblos nórdicos de Europa, que se juzgaban los predestinados para la salvación, San Francisco Javier estaba cierto de que podían ir al Cielo los hijos de la India, y no sólo los brahmanes orgullosos, sino también, y sobre todo, los parias intocables.

Esta es una idea que ningún otro pueblo ha sentido con tanta fuerza como el nuestro. Y como creo en la Humanidad, como abrigo la fe de que todo el género humano debe acabar por constituir una sola familia, estimo necesario que la Hispanidad crezca y florezca y persevere en su ser y en sus caracteres esenciales, porque sólo ella ha demostrado vocación para servir este ideal.

 

Defensa de la Hispanidad, Ramiro de Maeztu.

 

lunes, 16 de junio de 2025

JUNIO Y EL SAGRADO CORAZÓN

 


Por GIL DE LA PISA ANTOLÍN

08/06/2024

 

En mi adolescencia y juventud los sacerdotes y religiosos que nos formaban tenían una preocupación-, –lo recuerdo muy bien—y era convencernos a todos de la importancia de atender el deseo del Sagrado Corazón de Jesús que nos pedía comulgar los primeros viernes durante nueve meses seguidos

¿Quién no lo hizo entonces?, tras escuchar tantas veces “la gran promesa” de nuestro Señor, muy explícita como pueden ver: Yo prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi amor omnipotente concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguidos, la gracia de la penitencia final. No morirán en mi desgracia, ni sin recibir los Sacramentos, y mi Corazón será su refugio seguro en aquella última hora”?

La proximidad del mes de junio me lo ha recordado pero, también, ser testigo de la sigilosa apostasía de nuestra Patria. Además, a todo ello se ha unido el anuncio que el Padre Hoyos escuchó de labios del propio Jesús: “Reinaré en España, y con más veneración que en otras muchas partes”.

Son dos temas distintos pero ligados a nuestra doble condición de españoles y católicos. Evidentemente, hay españoles que no son católicos –cada vez más, por desgracia – pero sin duda, ellos mismos han de sentir un vacío en su naturaleza al ir perdiendo sin enterarse la “alegría propia del catolicismo incrustada en su ser”.  No es por casualidad que se le reconozca a Hispanoamérica una alegría “esencial” que no tiene Norteamérica. Una felicidad que prescinde de las consecuencias de la pobreza y pasa por encima de todo.

Debemos reconocer que, con la debilitación de la Fe, tanto España como Hispanoamérica, van evolucionando y no precisamente hacia una mayor “felicidad esencial”. Cada día nos “globalizamos más” pero perdemos luz y alegría. Ciertamente podemos empezar a gloriarnos de ser más “europeos”, “más norteamericanos”… menos filipinos, más orientales.

Créanme, quisiera de verdad alejar estos tristes pensamientos reñidos con nuestro modo de ser. Y sé que el camino a seguir es repasar nuestra historia y obrar en consecuencia. Por ella sabemos que la grandeza de muestra patria va unida a nuestra lealtad a la Fe que nos trajo Santiago Apóstol y que llegó a la cima cuando nuestros monarcas vieron el Descubrimiento de América como un regalo del Señor al que servían.

Los católicos dedicamos el mes de mayo a nuestra Reina y madre, María y, el mes de junio al amor de Dios para con su criatura predilecta, y le honramos bajo la denominación de Sagrado Corazón de Jesús.

No me es posible glosar, ni siquiera resumir, lo que esa realidad encierra, solo me permitiré este consejo: Procuremos leer lo que Jesús comunicó a Santa Margarita María de Alacoque y estudiar las promesas que hizo a quienes le escuchasen y le complaciesen obrando en consecuencia, Son doce las promesas principales y a cual mejor tanto para el individuo como para la sociedad.

Es una desgracia olvidar que todo cuanto hace el Creador es siempre, excelente e ¡infinitamente bueno para la criatura!  La indiferencia de los hombres es una prueba de su debilidad mental olvidando que Dios solo busca nuestro mayor bien. A mi edad cada vez entiendo menos a esos personajes que triunfan en la vida ya sea como científicos, como hombres de acción o como pensadores, y son clasificados en vida y después de muertos como mentes privilegiadas –incluso geniales—luego en los resúmenes biográficos aparece en el apartado que informa sobre su religión la palabra “¡ninguna!”.  ¡Genios que no logran conocer a Dios en su paso por la vida!…

Al tener más tiempo disponible hago cosas a las que antes no le prestaba mucha atención, y ahora incluso lo busco. Resulta desconsolador –para quien ama a sus hermanos los hombres– ver esa notable multitud que se precian de no tener religión y de olvidarse de Dios. Se cae el alma a los pies cuando se comprueba y piensa uno: “¡Parecía tan inteligente, tan fuera de serie…! e ignoran al Creador. Así se entiende fácilmente la queja del Señor a Santa Margarita cuando le muestra su tristeza por ver cómo “el Hombre le corresponde con desprecio, indiferencia e ingratitud”.

El Corazón de Jesús resume su desilusión con esas tres palabras que todo hombre inteligente entenderá a la primera. Por eso mi escrito de hoy lo reduzco al simple consejo de leer la vida de Santa Margarita María de Alacoque. 

Y remato los propósitos de este artículo pidiendo a quienes pueden hacer algo al respecto que desempolven todo lo relacionado con la “Gran Promesa” y con “el P. Hoyos” y se olviden de la globalización, de la agenda 2030 y del arco iris.

Po suerte, no todo el monte es orégano y aunque hay muchos católicos que sin ruido siguen fieles al Magisterio perenne de la Iglesia y a sus dos mil años anunciando el Evangelio. Gente enamorada de su fe y del Reinado de Cristo en la sociedad. Apenas un mes nos separa de las JORNADAS POR LA UNIDAD CATOLICA DE ESPAÑA que se repiten desde 1989 para no olvidar el Concilio de Toledo y la conversión de Recaredo. Y así hay movimientos que todos tenemos obligación de potenciar para que siga siendo verdad la promesa del Corazón de Jesús al P. Hoyos y vuelva a Reinar en España e Hispanoamérica y Filipinas.

 

https://ntvespana.com/08/06/2024/junio-y-el-sagrado-corazon-por-gil-de-la-pisa-antolin/

 

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...