+Schneider proporciona el pretexto
Por SEAN JOHNSON
Introducción
La semana pasada ofrecí algunos comentarios sobre la reciente carta del P.
Pagliarani al cardenal Fernández, en la cual el primero rechaza la oferta de
volver a entablar discusiones doctrinales inútiles en lugar de seguir adelante
con las consagraciones episcopales anunciadas por la FSSPX, previstas para el 1
de julio.
En el
curso de ese comentario, expresé tanto sorpresa como aprobación ante esta
respuesta del P. Pagliarani, señalando que parecía sonar muy similar al
Lefebvre posterior a 1988, pues tanto el tono como el contenido parecían
representar un cambio abrupto respecto de lo que ha emanado de Menzingen
durante los últimos 15 años, y contrastaban marcadamente con la actitud “no combativa”
de marca que ha caracterizado a la FSSPX durante el largo ralliement en busca de un acuerdo práctico con la Roma modernista.
Pero, aun
así, también hice una advertencia: la posibilidad de que todo esto pudiera ser
un “teatro Kabuki” calculado y preescrito (es decir, comunicados, cartas e
intervenciones poco sinceros, diseñados y difundidos para crear la impresión de
una oposición auténtica entre las dos partes, cuando en realidad y a puertas
cerradas ya se habría forjado un acuerdo con mucha antelación).
En este
artículo voy a explicar mi creciente aprensión respecto de esa posibilidad,
aunque manteniendo todavía la esperanza de que el contenido de la carta del P.
Pagliarani sea sincero y deba tomarse al pie de la letra.
Rechazo
de antemano la idea de que sea paranoico o poco caritativo explorar la
posibilidad de que las cosas no sean como parecen, especialmente a la luz de
los compromisos, cambios y contradicciones documentados que han caracterizado
el largo ralliement de la FSSPX hacia
la Roma modernista, tanto en mi libro como en la sección Resistance Writings
de The Seraphim.
El esposo
de una esposa conocida por su adulterio no es paranoico ni poco caritativo por
cuestionar sus intenciones, motivos y acciones a la luz de infidelidades
pasadas; más bien está alerta, con una conciencia agudizada que otros, no
conocedores de los hechos, consideran exagerada (pero solo por ignorancia). Lo
mismo puede decirse de quienes no han seguido de cerca el largo proceso de ralliement de la FSSPX durante las
últimas décadas. Tampoco una declaración repentina de fidelidad —como podría
interpretarse la carta del P. Pagliarani— restaura la confianza después de 25
años de infidelidad. Se necesita tiempo para observar, sanar y probarse
nuevamente.
Repito lo
que dije anteriormente: cualquier cosa que no sean excomuniones declaradas
después de las consagraciones del 1 de julio sugerirá un acuerdo preestablecido
entre Roma y Menzingen, con esta última ya aprobada, subordinada y bajo control
de la primera. Expondré algunas observaciones que podrían reforzar esta
sospecha, reiterando al mismo tiempo mi esperanza de estar equivocado.
Preocupaciones
ante un giro abrupto
Desde al menos 1997 (con el inicio de las reuniones secretas del GREC), la FSSPX ha buscado un acuerdo práctico con la Roma modernista, pese a las diferencias doctrinales.

