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martes, 12 de mayo de 2026

LA “NUEVA ÉLITE JUDÍA” QUE GOBIERNA EL MUNDO - LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL” CON ROSTRO HUMANO (Elon Musk) Y LA DESHUMANA (Bill Gates/Sam Altman)

 


por DON CURZIO NITOGLIA

 

LA “INTELIGENCIA ARTIFICIAL” CON ROSTRO HUMANO (Elon Musk) Y LA DESHUMANA (Bill Gates/Sam Altman)

 

Prólogo

 

En la entrega anterior (primera sección de la sexta parte) vimos cómo existían en la dirección de la Inteligencia Artificial dos corrientes: una más radical y menos humana; la otra más filantrópica; finalmente, después de varias peripecias, llegaron a cierto entendimiento.

 

Primeros desacuerdos entre Musk y Altman

 

Ahora, (segunda sección de la sexta parte) veamos cómo en 2018 comenzaron los primeros desacuerdos entre Elon Musk y Sam Altman (Cf. Tiziana Alterio, Padroni nell’ombra. La nuova élite ebraica che governa il mondo. Chi sono e come operano, autoeditado, 2025, p. 134). En efecto, mientras 1°) Altman tenía la intención de transformar Open AI de organización “sin fines de lucro” a sociedad también “con fines lucrativos” (p. 134); por otra parte, en cambio, 2°) Musk no estaba de acuerdo con esta línea de “pensamiento”. Imposible, pero parecería que existía entonces también una IA con “rostro humano”... el de Elon Musk.

Entonces, Musk se movilizó para tomar el control total de la sociedad; según The New York, habría propuesto a los otros fundadores de Open AI financiar él mismo la mayor parte de los costos futuros de la sociedad, pero con la condición de que le entregaran el control exclusivo de ella. En resumen, bajo apariencia de filantropía, él no hacía una simple oferta de compra, sino un verdadero intento de absorber la organización (no exactamente desinteresado) bajo su sola dirección, lo cual es típicamente y americanamente filantrópico, al estilo de la Masonería conservadora, Rotary y Lions.

Sam Altman e Ilya Sutskeyer rechazaron su propuesta y Musk dimitió, al no haber obtenido el control total y exclusivo de la sociedad. Se decía que él no estaba dispuesto a compartirla con otros, porque no quería convertirla en una entidad con fines de lucro y, como verdadero “filántropo”, habría deseado una organización de IA al servicio de la humanidad, de la colectividad y no del lucro o la ganancia (p. 135), lo cual no le impidió convertirse en el hombre más rico del mundo...

 

Primera parte de la ruptura

 

Altman siguió adelante y a comienzos de 2019 se formalizó el giro: Open AI se convirtió en una sociedad con fines de lucro o de “beneficio limitado / capped-profit”, una especie de híbrido; en parte “sin fines de lucro” y en parte controladora de una estructura subsidiaria y dependiente “de beneficio limitado”. En resumen, una “no-profit” (Open AI Inc.), que aun manteniendo el ideal originario (ningún lucro); sin embargo, lo “replanteaba” y controlaba una estructura subsidiaria “for-profit / con fines de lucro”, pero... “limitado / capped” (Open AI LP); en resumen, puede lucrar, pero sin exagerar ni sobrepasar un techo máximo; en breve: “La usura moderada y con rostro humano”.

 

Segundo acto de la partida

 

Hacia finales de 2019 concluyó el segundo acto de la partida final: la asociación de Open AI junto con Microsoft (fundada por Bill Gates en 1975), que invirtió mil millones de dólares en Open AI (de Sam Altman, pues Musk ya había dimitido), convirtiéndose así en el socio exclusivo de Open AI para su comercialización.

En resumen, Microsoft permitía, sí, que Open AI ampliara su investigación, pero convirtiéndose, al mismo tiempo, en su socio único para vender sus productos. En definitiva, una especie de soga al cuello (“filantrópica”, ciertamente...) de Open AI por parte de Microsoft... al estilo camorrista: yo te permito seguir gestionando tu negocio, si tú me garantizas gestionar al menos el 60 % de las ganancias.

Musk criticó la operación de Open AI, tanto en su primera etapa (“for-profit”), como en la segunda (con y bajo Microsoft de Bill Gates).

 

La nueva era de la Inteligencia Artificial

 

Fue el inicio de la nueva era de la Inteligencia Artificial generativa utilizable por todos (GPT 3.5). A esas alturas, Altman y Gates estaban en sintonía respecto al objetivo lucrativo de la IA.

 

Noviembre de 2023: ¿último acto? Altman es despedido...

 

Sin embargo, asistimos a otro golpe de escena: en noviembre de 2023 el Consejo de Administración de Open AI (dirigido por unos pocos científicos, entre los cuales sobresalía Ilya Sutskeyer) anunció públicamente que su cofundador Sam Altman había sido removido de su cargo (p. 137). También Greg Brockman (cofundador y presidente de Open AI), siendo solidario con Altman, dejó la empresa.

Parecería que el principal autor de la maniobra fue Ilya Sutskeyer, de quien se decía que estaba preocupado por la rapidez con la que Altman “aceleraba” sobre los productos comerciales.

Sin embargo, el shock por el “golpe de Estado o de... Empresa” fue fuerte tanto para los empleados de Open AI como para los de Microsoft (p. 138).

 

… El regreso de Altman

 

Altman (cuarto giro de escena) inició las negociaciones para su regreso; mientras tanto, Microsoft anunció que, si Altman no regresaba a Open AI, sería contratado por Microsoft para conducir y dirigir un nuevo laboratorio de investigación en IA; además, muchos (700 de 770, es decir el 90 %) técnicos de Open firmaron una petición en la que amenazaban con dimitir de Open AI, si Altman no era readmitido, y con seguirlo a Microsoft.

Entre los firmantes estaba también Ilya Sutskeyer, quien declaró públicamente haberse arrepentido de haber participado en el despido de Altman; en realidad, había comprendido que había perdido aproximadamente el 90 % (700 técnicos sobre 770) del apoyo interno en Open AI y por ello corrió a cubrirse, fingiendo haberse arrepentido.

Sam volvió a Open y salieron algunos miembros del Consejo de Administración que lo habían despedido; mientras tanto, entraron también algunas personas cercanas a Microsoft, para dirigir la sociedad Open de una manera más empresarial y lucrativa.

Greg Brockman volvió como presidente. Sin embargo, permanecía el carácter híbrido o “doble” de la nueva Open AI: una parte “no-profit” y una parte de beneficio limitado (“for-profit”), controlada por la primera (p. 139).

 

El “pacto de acero” entre Altman y Gates

 

Altman (con el apoyo del 90 % de los empleados) es la figura central y básica de Open AI; sin él se correría el riesgo del fracaso. De ahora en adelante el control de Altman y Microsoft (Gates) sobre Open se fortalecía cada vez más. Desde ese momento Open se volvía cada vez más diferente de su proyecto originario; cada vez menos “abierta / open”, sin investigación abierta ni transparencia total. Así, se puede decir que la sociedad se transformaba de “open” a “closed”.

En resumen, el despido del hombre de negocios Altman por parte del idealista Sutskeyer fue visto por muchos empleados de Open AI como el último intento de detener la deriva empresarial y comercial de Open para devolverla a su misión original de pura investigación científica abierta (“open”) a todos (p. 140). Fue así como, gracias a Microsoft, la situación se invirtió: Open se convirtió en “closed” (una apertura cerrada, como las “paralelas convergentes” de Aldo Moro), los idealistas “no-profit” fueron reemplazados por los pragmáticos “for-profit” y, finalmente, Open AI se convirtió en una sucursal/controlada de Microsoft (como parte dominante).

 

Alcance universal de la “IA”

 

El desarrollo de la IA ha mostrado claramente cómo ella no es solo una cuestión técnica o científica, sino sobre todo política, económica, bélica y farmacéutica; por ello, de poder mundial, quedando totalmente subordinada a Microsoft de Bill Gates (p. 141).

Elon Musk, sin embargo, no se había rendido, sino que había creado una sociedad en competencia directa con Open AI (“X” AI, “X” = “ex-Twitter”).

 

Dos interrogantes

 

La pregunta crucial que quedaba en suspenso es si la IA seguiría siendo un peligro o se convertiría en una ayuda para la humanidad. Para Bill Gates la IA debería tener un desarrollo sin límites, tanto 1°) en su “pars destruens”: por ejemplo, para exterminar un pueblo entero (los palestinos) o destruir una civilización (Irak, 1990-1991/2003-2011; Persia, 1979/2026…); como 2°) en su “pars construens”: es decir, para hacer llegar al hombre a la inmortalidad (como querría el “pobre” Thiel, al cual “nuestra hermana muerte” le hará hacer, quiera o no, un buen día, como a todos nosotros, el voto de pobreza).

En efecto, si la IA está totalmente en manos de algún plutócrata o financiero especulador y hombre de negocios, la humanidad corre un grave peligro no solo económico, sino también moral, lógico y existencial: Nihilismo ético, lógico o racional y metafísico = destrucción de la moral natural, de la lógica aristotélica y del ser creado en odio al Ser increado o Dios.

Se puede decir, en resumen, que la era actual es la conclusión última del Nihilismo filosófico o post/modernidad, iniciada —en el siglo XX— por Nietzsche y Marx, mediante un Nihilismo tecnológico (1990/Dos mil: la era internética o más bien “infernética”), que sería una especie de “turbo” en el motor del Nihilismo clásico nietzscheano o marxista para poder correr a velocidad supersónica hacia el abismo de la nada donde todo se hunde (moral, razón y ser). Basta pensar en los últimos 26 años, que en realidad (ontológicamente y no cronológicamente) representan al menos un siglo entero, en cuanto a transformación de costumbres, mentalidad, modo de pensar y de ser.

Hasta 1990/2000, los jóvenes, las personas de mediana edad y los ancianos tenían sustancialmente el mismo modo de hablar, de actuar, de pensar, aunque con modalidades accidentales diferentes: por ejemplo; yo (1957) con mi padre (1924) y mi abuelo (1894); en cambio, a partir de la “Revolución infernética”, entre una generación y otra es como si hubiera pasado al menos un siglo y no para mejor, de modo que el hijo no entiende al padre y mucho menos al abuelo, que está destinado a la residencia geriátrica.

La IA había nacido como una tecnología al servicio de la humanidad (como la energía atómica, que desembocó en Hiroshima y Nagasaki), pero se ha convertido en un arma tecnológica al servicio del transhumano (de Noah Harari), del superhombre (ya teorizado por Nietzsche en 1900) o del deseo que la criatura tiene de volverse semejante a Dios (como Lucifer, Ícaro, Prometeo, la serpiente del Edén y el Anticristo), mediante una tecnología altamente avanzada, acelerada y aceleradora de todos los hombres que la sufren desde hace un cuarto de siglo, comparable al menos a un siglo entero, si no a un milenio.

 

La “Contra/Trinidad infernal”: «Vanguard», «BlackRock» y «State Street»

 

Desgraciadamente, hoy (2026) la IA está en manos de la “Contra/Trinidad infernal: «Vanguard», «BlackRock» y «State Street»”; es decir, una entidad demoníaca que se erige contra la Trinidad divina: el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo.

 

Las tres personas de la Contra/Trinidad: Gates, Fink, Altman

 

Esta “contra/Trinidad” o “contra/Iglesia” —en concreto— pertenece a Bill Gates y a Larry Fink y a Sam Altman. El diablo, en efecto, es el “mono de Dios” (Tertuliano, De praescriptione haereticorum, cap. XL, párr. 2); él imita a la Santísima Trinidad.

Este trío diabólico ha proporcionado a la inteligencia israelí sus propios descubrimientos, que le permiten ver (como a través del “palantir” o el “globo vidente de cristal indestructible”, es decir, “aquel que vigila desde lejos”, creado por Fëanor en Valinor, de la novela El Señor de los Anillos de Tolkien), todo lo que ha sucedido, sucede y está por suceder en el universo mundo.

El proceso ocurre así: Open AI proporciona su tecnología a Microsoft, que la comercializa entregándola a la inteligencia (especialmente israelí y estadounidense); las “Tres hermanas” (“Vanguard”, “BlackRock” de Larry Fink y “State Street”) son los primeros financiadores de Microsoft (Bill Gates), que a su vez financia Open AI (Sam Altman).

 

d. Curzio Nitoglia

 

Fin de la segunda sección de la sexta parte

 

1.-Los “liberadores” estadounidenses del Irak de Saddam Hussein, después de haber depuesto al dictador, fueron a buscar a los historiadores, los arqueólogos, los médicos y especialmente los pediatras para fusilarlos y destruir así una antiquísima Civilización de la cual nació nuestra civilización. En efecto, desde Bagdad, Ur de Caldea, había partido el Patriarca Abraham, 1900 años antes de Cristo, para dirigirse a Palestina. De allí —por tanto— vinieron los Patriarcas, Moisés y los Profetas. De ellos Jesucristo. Del Cercano Oriente (Grecia antigua) vinieron Sócrates, Platón y Aristóteles, los padres de la metafísica especulativa y de estos: Séneca, Cicerón y Marco Aurelio (Roma antigua); es decir, la filosofía moral y el Derecho romano, de los cuales zarpó la Cristiandad medieval, que resplandeció con los Padres eclesiásticos, para llegar luego al cénit con Gregorio VII, Dante, Giotto, Tomás de Aquino y Buenaventura de Bagnoregio. Es esta civilización la que el judeo/americanismo no puede soportar y debe destruir, como han dicho recientemente y explícitamente Netanyahu (contra Roma) y Trump (contra Persia).

2.-Conocemos solamente el nombre del propietario de “BlackRock”: Larry Fink; mientras que los nombres de los actuales propietarios de “Vanguard”, fundada en 1975 por Jack Bogle (1929-2019), y “State Street” permanecen desconocidos para nosotros, dada la conformación (a modo de cajas chinas) de estas dos “sociedades secretas”, cada una de las cuales tiene participación y acciones en las otras, las cuales, a su vez, han sido vendidas y compradas muchas veces por numerosos otros propietarios, de los cuales hoy no se conoce el nombre. Ellas, por tanto, pueden ver todo y a todos, mediante “palantir”, pero en concreto o en el sujeto que las fundó y las dirige no son vistas por nadie, un poco como el diablo, que no se ve pero se sufre su acción malévola.

 

https://doncurzionitoglia.wordpress.com/2026/05/07/la-nuova-elite-ebraica-che-governa-il-mondo-7/

 

 

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