Por ENIOR JIMENEZ
Acabo de terminar de leer la última Nota aprobada por
León XIV titulada «Un camino de
esperanza», publicada ayer, 16 de septiembre:
• Admite que fue "el judío Jules Isaac" quién
desencadenó la eventual redacción de un "texto conciliar" que
cambiaría drásticamente la relación entre "la Iglesia y el pueblo
judío". Este documento vendría a ser conocido como Nostra Aetate (1965), producido en la última etapa del Concilio
Vaticano II. [párr. 4]. Ahora bien, punto histórico aparte: fue Jules Isaac
quién pidió a Pío XII revisar la oración del Viernes Santo llamando por la
conversión de los "pérfidos judíos" y a Juan XXIII "rectificar"
la enseñanza cristiana histórica sobre Israel. Juan XXIII, impresionado por ese encuentro y amigo de Jules,
impulsó el tema en el Concilio Vaticano II que él mismo convocó; Nostra Aetate fue el producto de esa
"rectificación" (más revocación) de la doctrina milenaria de la
Iglesia.
• La Nota admite que Nostra Aetate es "la primera expresión magisterial que
reconoce claramente las raíces judías del cristianismo". [párr. 5].
• La Nota afirma que Pablo
VI (1963-1978) "subrayó con firmeza que las religiones no cristianas
ya no debían percibirse como adversarias, sino como compañeras de camino".
[párr. 18].
• La Nota afirma que fue Juan Pablo II (1978-2005) que afirmó que los judíos son
"nuestros hermanos predilectos" y "hermanos mayores".
[párr. 20].
• La Nota afirma que Benedicto XVI (2005-2013) creía que el dialogo entre el judaísmo y
el cristianismo "debe comenzar por la gratitud de los cristianos hacia los
judíos" ya que ellos son nuestros "padres en la fe". [párr. 12].
• La Nota afirma que Francisco
(2013-2025) enseñó que "la religiosidad de los judíos actuales es
relevante para los cristianos", y que el "diálogo
judeocristiano" es un "fundamento teológico". [párrs. 13 y 28].
• La Nota afirma que León
XIV (2025- ) reconoce Nostra Aetate
como un "luminoso documento" que nos "enseña a tratar a los
seguidores de otras religiones no como extraños, sino compañeros de
viajes" y que "debido a las raíces judías del cristianismo, todos los
cristianos tienen una relación particular con el judaísmo". [parrs. 33 y
34].
En fin: La Nota no condena la crucifixión de nuestro
Señor Jesucristo a manos de los judíos.
La Nota no condena la incredulidad del pueblo judío y su
rechazo obstinado hasta el día de hoy de Jesucristo.
La Nota no condena las enseñanzas blasfemas del judaísmo
sobre nuestro Señor Jesucristo, la Virgen María y los cristianos.
¿Qué sí condena la Nota?
Dos cosas de manera clara y extendida: el
"antisemitismo" y el "proselitismo" cristiano. Según León
XIV, "la defensa intransigente de la propia posición y el proselitismo ...
no tienen sentido en un mundo que se asemeja cada vez más a una aldea global
interconectada y en continuo fermento".
En lugar de evangelizar y buscar la conversión de los
incrédulos, el llamado es a "la fraternidad entre creyentes de diferentes
tradiciones religiosas", lo cual "no es un simple ideal, sino una
exigencia moral, espiritual y social". [párrs. 54 y 58]
En pocas palabras:
dejen de predicar a Cristo Crucificado, que eso es ofensivo para los judíos. Y
bueno, ¿quién ya nos lo había dicho que les es ofensivo? Un verdadero Apóstol,
San Pablo: — "Mas nosotros
predicamos a un Cristo Crucificado, piedra de tropiezo para los judíos, y
necedad para los gentiles; mas para los llamados, tanto judíos como
griegos, Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios" (1 Corintios
1:23–24).
La Iglesia no le debe absolutamente ninguna disculpa a la
sinagoga por el supuesto pecado de «antisemitismo»; es la sinagoga la que le debe a Dios un verdadero arrepentimiento por
haber crucificado a su Hijo y por escupir, hasta el día de hoy, sobre su santa
cruz.
Que Dios convierta los corazones de los judíos pérfidos.
Amén.
https://x.com/EniorJimenez/status/2100590739809804296?s=20
