Durante
décadas se ha inculcado en las escuelas, universidades y ámbitos académicos la
falsa idea de que el proceso de independencia fue logrado gracias al apoyo de
la Corona Británica. Se ha llegado al extremo de sugerir o afirmar directamente
que el general J. de San Martín fue funcional a los intereses de los
británicos. Hemos demostrado que ocurrió justamente todo lo contrario. Nada
debemos los americanos, menos los argentinos, a esta nación, enemiga histórica,
que sigue usurpando una parte de nuestro territorio y saqueando sus recursos
naturales con impunidad. La violación de la soberanía, el robo y el desprecio
de las libertades han sido y son las constantes de la política británica en el mundo.
En la medida en que esta mentalidad colonial no se destierre es difícil que
recuperemos la confianza en nosotros mismos como nación y que desarrollemos los
anticuerpos necesarios para defender a la Patria de esta plutocracia de
mercaderes y saqueadores enemiga de las libertades de los pueblos.
A través
de estas líneas hemos analizado la documentación que suma un nuevo aporte a la
historia del Libertador que supo batirse contra los británicos y sus aliados
portugueses, contra los absolutistas y sus aliados ingleses y, ya exiliado,
apoyó el gobierno de J. M. de Rosas y su gesta contra las potencias
extranjeras. Sirvan estas líneas como un justo homenaje al Padre de la Patria y
como una herramienta más para llevar a la Argentina al destino de gloria que se
merece.
Sebastián Miranda, en la conclusión de su
libro “José de San Martín contra el
Imperio británico. El mito del agente inglés. Gran Bretaña contra la libertad
de Hispanoamerica”, Ed. Gladius – Elevan.
