Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

viernes, 10 de noviembre de 2023

SOR LUCÍA DE FÁTIMA: «NO HE DICHO TODO». MÁS INTERROGANTES SOBRE EL SECRETO DE FÁTIMA

 


Libero, Nov-07-2023, págs. 24 y 25

Este es un artículo firmado por Antonio Socci y publicado en Libero, Nov-07-2023 (en la imagen superior), en el cual adelanta unos pocos pasajes de un libro publicado hoy en Italia con el título “Los secretos de sor Lucía. Fátima, la verdad nunca dicha” (“I segreti di suor Lucia. Fatima, la verità mai detta”, original en italiano), del periodista Saverio Gaeta. Traducción, con adaptaciones, de Secretum Meum Mihi.

 

EL ANTICIPO DEL LIBRO DE SAVERIO GAETA
Sor Lucía: «No he dicho todo» Aquí está la verdad sobre el secreto de Fátima


En el ensayo del vaticanista, en las librerías desde hoy, revelaciones sensacionales e inquietantes sobre nuestro futuro: la guerra, el comunismo y la crisis de la Iglesia. La carta inédita de la religiosa a Pablo VI.
[NOTA A.F.: De acuerdo en lo leído por la reseña, el anuncio de “revelaciones sensacionales e inquietantes” parece más bien un recurso sensacionalista propagandístico que otra cosa. En todo caso, el anterior libro que hemos leído de Saverio Gaeta sobre Fátima no arroja ningún material especialmente destacado]


ANTONIO SOCCI


Con los vientos de guerra que soplan sobre el mundo, faltaba la aurora boreal del domingo por la noche, fenómeno rarísimo en nuestras latitudes, para evocar las profecías de Fátima. [A.F.: En realidad no se ha tratado de una aurora boreal: https://spaceweather.com/archive.php?view=1&day=07&month=11&year=2023]

Un sitio católico recordó inmediatamente que Nuestra Señora, el 13 de julio de 1917, predijo una guerra peor que la que estaba en curso (la Primera Guerra Mundial) si la humanidad no se convertía y afirmó que el nuevo conflicto sería anunciado por «una noche iluminada por un luz desconocida».

Efectivamente hubo una aurora boreal el 25 de enero de 1938. Y el fenómeno se repitió el 23 de agosto de 1939, la misma noche en que se firmó el pacto Ribbentrop-Molotov que de hecho allanó el camino para la guerra (que comenzó 1° de septiembre).

Hoy el Papa Francisco teme una «tercera guerra mundial a pedazos» que realmente corre el riesgo de incendiar el mundo. No es casualidad que el Pontífice haya realizado la Consagración de Rusia (y Ucrania) al Inmaculado Corazón de María el 25 de marzo de 2022, después de la invasión rusa de Ucrania, solicitada por Nuestra Señora en Fátima para protección de la humanidad. [A.F.: Francisco no hizo la “Consagración de Rusia (y Ucrania)” sino que consagró el mundo entero, la Iglesia y además Rusia y Ucrania. La Virgen no pidió eso, sino sólo la consagración de Rusia, y pidió además que se estableciera la devoción a su Corazón Inmaculado. Nada de esto hizo Francisco, como afirman ciertos cándidos conservadores en la Iglesia]


OPORTUNO

A propósito de este Mensaje profético, uno se pregunta si hay algo —como varios han especulado— que todavía no ha sido revelado.

Para arrojar luz sobre toda esta historia, llega hoy a las librerías —con providencial oportunidad— el ensayo de Saverio Gaeta Los secretos de sor Lucía. Fátima, la verdad nunca dicha (Piemme272 págs€19,90) del cual anticipamos algunos de los contenidos, entre los más sensacionales. Gaeta pudo leer documentos que habían permanecido enterrados en el Vaticano durante décadas y que contienen importantes revelaciones.

Antes de ver algunas de ellas, recordemos la historia. Las apariciones de Fátima —del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917— fueron aprobadas por la Iglesia muy pronto, probablemente debido al impresionante milagro solar público del 13 de octubre.

El mensaje de Fátima es profético. De hecho, Nuestra Señora —el 13 de julio de 1917— predijo el inminente fin de la Primera Guerra Mundial, la revolución bolchevique en Rusia y las guerras y persecuciones (contra los cristianos) que provocaría; finalmente (si la humanidad no hubiere cambiado de rumbo) la llegada de un segundo conflicto mundial peor que el primero («una guerra atea contra la fe, contra Dios, contra el pueblo de Dios. Una guerra que quería exterminar el judaísmo de donde venía Jesucristo. La Virgen y los Apóstoles», escribió sor Lucía hace cuarenta años).

Todo esto —junto con la visión del Infierno— está contenido en las dos primeras partes del secreto.

La tercera parte permaneció oculta durante mucho tiempo entre los muros vaticanos y esto alimentó mil rumores apocalípticos sobre eventos catastróficos para la humanidad y graves crisis de la fe y de la Iglesia.


LAS PREGUNTAS


Finalmente, Juan Pablo II, durante el Año Santo del 2000, decidió dar a conocer su contenido. En esa tercera parte Lucía describe la visión del 13 de julio de 1917: una ciudad devastada, con muchos cadáveres, y un viejo Pontífice que la atraviesa hasta llegar a una cruz al pie de la cual es martirizado junto con una gran cantidad de eclesiásticos y fieles cristianos.

La publicación de este texto, sin embargo, suscitó nuevas preguntas. Se publicaron libros que —basándose en diversos elementos— planteaban la hipótesis de que no se había revelado todo el tercer secreto, sino que faltaba una parte que evidentemente debía tener contenidos explosivos.

Ahora Gaeta ha podido consultar y analizar muchos documentos recopilados en el ámbito del proceso de canonización de Sor Lucía y ha encontrado confirmaciones sensacionales.

En primer lugar, la carta —hasta ahora desconocida— que sor Lucía escribió a Pablo VI, después de su fallida conversación directa en Fátima.

Esa —escribe Gaeta— «documenta de manera indiscutible lo que desde hace mucho tiempo hemos planteado como hipótesis, reuniendo indicios significativos: el contenido de la tercera parte del Secreto de Fátima, dado a conocer por la Santa Sede el 26 de junio de 2000 (...) es efectivamente lo que la Virgen del Rosario comunicó a la pastora durante la aparición del 13 de julio de 1917 en Cova da Iria».

Pero a aquella visión, explica Gaeta, «la Virgen (...) añade detalles y aclaraciones que iluminan el sentido de tan angustiosas imágenes: revelaciones sobrenaturales importantísimas, que todavía se mantienen reservadas, cuya existencia ya había aflorado con evidencia en la divulgación de la indicación de la Virgen cuando había permitido a Sor Lucía, el 3 de enero de 1944, escribir finalmente la tercera parte del Secreto, limitándose, sin embargo, a “aquello que te ordenan, pero no a aquello que te ha sido dado entender de su significado”» .

He aquí el texto de aquella carta que sor Lucía escribió el 22 de agosto de 1967 al Papa: «Una de las preguntas que me han hecho últimamente es: ¿Si todo el Mensaje ya ha sido entregado a la Iglesia? Respondí que sí. Debería haber dicho que: en cuanto a los hechos, sí, pero en cuanto a la perspectiva y a los aspectos particulares, en cambio no. Sin embargo, no he dado esta respuesta para no dar lugar a más preguntas a las cuales no sería conveniente responder. Los puntos significativos del Mensaje son: 1º - La Luz Inmensa que era Dios, y se manifestó el 13 de junio de 1917. Dije que esta Luz se mostró, pero no su desarrollo. 2º - Las palabras de Nuestra Señora: “En Portugal se conservará siempre el dogma de la Fe”, el 13 de julio de 1917. Lo dije y se publicaron estas palabras, pero no su significado. 3º - “Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará”. Dije y se publicaron estas palabras, pero no en qué consiste su realización».

Esta carta, según Gaeta, es «una lápida sobre la reconstrucción vaticana» y, en particular, sobre «ese corolario del “todo ha sido revelado” que ha caracterizado constantemente las tomas de posiciones de la Santa Sede». [A.F.: en efecto, la interpretación oficial dada por el Vaticano es insostenible. Respecto a ese tema pueden leerse tres artículos en nuestro blog, bajo la etiqueta “Tercer secreto”]


OTROS ESCRITOS


Además, que hayan otros escritos de sor Lucía está demostrado «incluso en la documentación facilitada a los teólogos que tuvieron la tarea de comprobar el carácter heroico de las virtudes de la carmelita» en quien, escribe Gaeta, «hay evidentes lagunas e incomprensibles censuras».

El ejemplo “más llamativo”, explica Gaeta, «se refiere a un acontecimiento ocurrido en el verano de 1977, después de que la religiosa escribiera a Pablo VI el 31 de mayo para animarlo a publicar un documento que rechazara con decisión la posible influencia de los movimientos de extrema izquierda en la Iglesia: «Debemos amar a nuestros hermanos comunistas y marxistas, orar a Dios por ellos y desearles el bien, porque son como nosotros, hijos de Dios. [...] Pero no podemos adherir ni aceptar sus ideologías, desde el momento que tienen como base el ateísmo, la injusticia y la violencia. [...] El pluralismo no justifica delante de Dios, la incredulidad, ni la injusticia, ni la violencia, mucho menos la falta de verdad con la cual engañan a los pueblos, prometiendo lo que luego ni dan ni hacen. El retraso en publicar este documento da ocasión al aumento de la confusión y de la incomprensión sobre la posición que debemos asumir. El silencio puede ser percibido con valor de consenso”».

Gaeta prosigue: «El 3 de septiembre (Lucía) anotó en su Diario que el obispo de Coimbra, por encargo de la Santa Sede, le había hecho dos preguntas: “¿Si la carta que dirigí al Santo Padre estaba motivada por alguna intervención sobrenatural? Segundo: ¿si fue motivada por la intervención de otras personas? Respondí diciendo que era por dos razones”. Curiosamente, sin embargo, después de esta frase aparecen corchetes con puntos suspensivos, para señalar el corte inexplicado en el texto relativo a la aclaración».

Esa aclaración, sin embargo, habría sido preciosa dada la centralidad, en el Mensaje de Fátima, del comunismo y de Rusia. Que, además, siguen siendo centrales en la historia de nuestros días.

Aún más preciosas serían las aclaraciones “inspiradas” que Sor Lucía enumeró en la carta (inédita) a Pablo VI que he citado.

Servirían especialmente para descifrar la visión del tercer secreto dada a conocer por el Vaticano en 2000 —que de las páginas de Gaeta— aparentemente no parece referirse al atentado de 1981 a Juan Pablo II.

Los puntos esbozados por Sor Lucía en esa misiva hacen intuir que lo que aún es secreto se refiere tanto a la suerte de la Iglesia como al destino del mundo. Su urgencia de comunicar ese mensaje y su preocupación son aleccionadores.

LA ANGUSTIA


El “tercer secreto” desde el inicio está acompañado de la angustia de la vidente. Escribe Gaeta: «Un interrogante que el padre [Joaquín María] Alonso ya se había planteado en 1976 referente al motivo de los problemas que la vidente había encontrado al escribir la tercera parte del Secreto, después de haberle comunicado otras cosas ya enormemente difíciles: “Si se tratara simplemente de anunciar proféticamente nuevos y grandes cataclismos, estamos seguros que Sor Lucía no habría sufrido tales dificultades, cuya superación requirió una intervención especial del Cielo. Por otra parte, si se trata de luchas intestinas dentro de la Iglesia misma y de graves negligencias pastorales por parte de los altos jerarcas, es comprensible que Lucía sintiera una repugnancia casi imposible de superar naturalmente”».

Cuál fue la “intervención del cielo” que convenció a la vidente de escribir el Tercer Secreto se descubrió hace diez años, con la biografía oficial publicada por el Carmelo de Coimbra, donde vivió y murió sor Lucía, en 2005.

De hecho, reproduce una página del diario de la vidente la cual cuenta que, mientras se detenía y oraba, se le apareció “la Madre del Cielo” diciéndole: «Queda en paz y escribe lo que te mandan, pero no aquello que te he dado a entender de su significado» (es decir, sólo la visión y no su significado que le fue explicado por la Virgen). Inmediatamente después —dice sor Lucía— «sentí el espíritu inundado por un misterio de luz que es Dios y en Él he visto y oído: Una punta de lanza, como una llama que se desprende, toca el eje de la tierra. Ésta tiembla: montañas, ciudades, villas y aldeas con sus habitantes son sepultados. El mar, los ríos y las nubes salen de sus límites, se desbordan, inundan y arrastran consigo en un torbellino casas y personas en un número que no puede contarse. Es la purificación del mundo por el pecado en el cual está inmerso. ¡El odio, la ambición, provocan una guerra destructora! Después he sentido en el palpitar acelerado del corazón y en mi espíritu el eco de una voz suave que decía: — “En el tiempo, una sola Fe, un solo Bautismo, una sola Iglesia, Santa, Católica, Apostólica. ¡En la eternidad, el Cielo!”. Esta palabra “Cielo” llenó mi alma de paz y felicidad».

Está claro que algo importante no se ha dado a conocer: es la explicación de la visión. Benedicto XVI, durante la peregrinación a Fátima el 13 de mayo de 2010, afirmó: «Se engaña quien piensa que la misión profética de Fátima está acabada». Y añadió: «Se indican realidades del futuro de la Iglesia que poco a poco se desarrollan y se muestran... y por tanto son sufrimientos de la Iglesia que se anuncian».

El sensacional libro de Gaeta hará discutir y llevará a pedir a la Santa Sede, en este punto, que haga saber todo lo que aún está oculto. Es justo que todos sepan y decidan si creer en la profecía de Nuestra Señora de Fátima y seguir el llamado.

 

Fuente:https://secretummeummihi.blogspot.com/2023/11/sor-lucia-de-fatima-no-he-dicho-todo.html

 


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