Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

miércoles, 19 de enero de 2022

NUESTRO SEÑOR INSISTE: ¡CONSAGREN RUSIA YA!

 

«Nuestro Señor insiste: ¡Consagren Rusia ya!»

 R.P. Nicholas Gruner

  

 

“Es todo o nada. O tenemos la Consagración de Rusia o tenemos la aniquilación de naciones y la esclavización del mundo. Es tan simple como esto.”

 

 

Fuente:https://bibliaytradicion.wordpress.com/2016/09/15/nuestro-senor-insiste-consagren-rusia-ya-por-el-r-p-nicholas-gruner/?customize_changeset_uuid=4752932f-fed2-4fd1-87fc-18f3c807e8f2&customize_autosaved=on

 

El presente texto es una transcripción de la primera alocución proferida por el Padre Nicholas Gruner en la Conferencia ¡‘Consagración Ya’!, realizada por el Centro de Fátima en Roma, del 9 a 13 de mayo de 2011.

Por el Padre Nicholas Gruner, S.T.L., S.T.D.

 

 

¡Buenos días! Comencemos por rezar un Avemaría, pidiendo a Nuestra Señora que nos ayude a comprender Su Mensaje en toda su gravedad. (Todos rezan el Avemaría.).

Mi alocución de hoy es sobre el título ¡Consagración Ya! En primer lugar, debemos preguntarnos por qué esta Conferencia e, inmediatamente después, por qué Consagración y por qué ¡Ya!

Estoy seguro de que todos sabemos la razón, pero quiero apenas rever el asunto brevemente.

Todo empieza con una historia. Es una historia sobre cada uno de nosotros, una historia sobre todos nosotros. Es una historia sobre todo el mundo.

Pero no es sólo una historia; es una historia verdadera, es una historia que estamos viviendo ahora. Y no es una historia infantil, es muy seria.

Esta historia no es sólo para pasar el tiempo; es, en última instancia, sobre nuestra salvación personal, sobre la paz en el mundo, y sobre si tenemos que vivir en el medio de la guerra en los próximos años, o si vamos a vivir en el medio de un período de paz, o sea, sin guerra.

En última instancia, esto depende de nosotros y es nuestra responsabilidad. San Tomás de Aquino nos dice que “contra hechos no hay argumentos”.

Comencemos, pues, con los hechos. En 1917, el Papa Benedicto XV, que antes de ser Papa era un diplomático del Vaticano, reconoció, después de tres años de arduos esfuerzos, que no había modo de poner fin a la Primera Guerra Mundial, que ella era obra del demonio y nada la haría parar, a excepción de una intervención del Cielo.

Y así, el 5 de mayo de 1917, él suplicó a la Virgen Santísima de un modo público, en una carta dirigida al Cardenal Vicario de Roma. El Papa suplicó a la Virgen Santísima de un modo público, pidiéndole que le mostrase, a él y a toda la humanidad, el camino a la paz.

 

Nuestra Señora responde al Papa Benedicto XV

 

La Virgen Santísima vino, por decirlo así, porque el Papa Le pidió que viniese. Así, ocho días más tarde, la Señora apareció. Y durante seis meses consecutivos, la Señora explicó cuál era el único camino a la paz en el mundo.

El 13 de mayo, la Señora apareció a los tres Pastorcitos – Jacinta, Francisco y Lucía – y les dijo que quería que ellos volviesen allí el día 13 de los cinco meses siguientes, hasta el 13 de octubre.

La Señora les decía siempre, por supuesto, que rezasen el Rosario. Ella les dijo que volvería en el mes siguiente para decirles lo demás que quería de ellos.

El 13 de junio, tal como el 13 de mayo, la Señora abrió las manos y de las palmas de las manos salió una luz.

El 13 de mayo, la luz cayó sobre los corazones de los Pastorcitos, dándoles una idea anticipada del Cielo.

El 13 de junio, la luz que salía de las palmas de sus manos incidió sobre los Pastorcitos y, cuando la Señora abrió las manos, los Pastorcitos pudieron ver el Inmaculado Corazón de María cercado de espinas. Ellos comprendieron que esas espinas representaban los pecados de los hombres, que ellos ofendían mucho a Nuestra Señora, y que Nuestra Señora esperaba Reparación para ser consolada.

La luz también incidió sobre los Pastorcitos de maneras diferentes; la luz que vino de una de las manos caía sobre Jacinta y Francisco y se elevaba al Cielo. Los Pastorcitos comprendieron por esta luz que en breve fuesen a morir e ir al Cielo. La luz que venía de la otra mano caía sobre Lucía y fue abajo, sobre la tierra. Lucía comprendió, por esta luz, que ella fuese a quedar más tiempo en la tierra.

Y Nuestra Señora no les dio este entendimiento sólo interiormente; sino también se lo expresó por palabras.

 

Es mostrada a los Pastorcitos la visión del infierno

 

Hemos visto que Nuestra Señora explica siempre todo. El 13 de julio, Nuestra Señora abrió las manos y, esta vez, cuando los Pastorcitos miraron a aquella luz, ella no cayó sobre ellos, pero en el suelo ante Nuestra Señora, entre Ella y los Pastorcitos.

Ellos miraron abajo para ver lo que la luz mostraba, y fue entonces que pudieron ver el fuego del Infierno. Cuenta Lucía en sus memorias:

“Vimos como un mar de fuego. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana que fluctuaban en el incendio, llevadas de las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo cayendo por todos lados, semejantes al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin peso ni equilibrio, entre gritos y gemidos de dolor y desesperación, que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. (Debe haber sido a la vista de esto cuando di aquel ‘(¡Ay!’, que dicen haberme oído.) Los demonios se distinguían por formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes como negros carbones en brasa. Esa visión fue durante un momento, y gracias a nuestra Buena Madre del Cielo, que antes nos había prevenido con la promesa de llevarnos al Cielo. De no haber sido así, creo que hubiésemos muerto de susto y pavor”.

Entonces Nuestra Señora habló, y nos dio la clave de todo el Mensaje de Fátima:

“Habéis visto el infierno, a donde van las almas de los pobres pecadores; para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón”.

La clave es ésta:

 

Dios quiere establecer en el Mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María

 

Dios tiene un gran objetivo: salvar los pecadores de ir al Infierno. Para esto, Dios quiere establecer la devoción al Inmaculado Corazón de María en todo el mundo. Para conseguirlo, Dios tiene un plan. Y Nuestra Señora nos dice que el plan es ese. Es en dos partes. Una parte es la Consagración de Rusia, y la otra es la Comunión de Reparación en los Primeros Sábados del mes.

En esta conferencia hablaremos principalmente sobre la Consagración de Rusia, pues parece ser lo más difícil de realizar. Nuestra Señora en Su Mensaje del 13 de Julio dijo, “Por fin, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre Me consagrará Rusia que se convertirá y será concedido al mundo algún tiempo de paz”.

Pero fíjense, antes de todo, que la Señora dice “Por fin”, es decir, después de alguna dificultad. Han pasado ahora 94 años este 13 de mayo [2011], desde la primera aparición de Nuestra Señora. Y hay un plazo marcado para realizar eso. Parece ser de 100 años, por aquello que Nuestro Señor nos dijo más tarde, como veremos. Y ese límite temporal está a aproximarse rápidamente [en 2017 se cumplirán 100 años de la aparición de Ntra. Sra. de Fátima]. (*)

 

Estamos obligados a difundir el Mensaje

 

Hablaremos sobre por qué es que debe hacerse ahora la Consagración, y por qué Rusia. Pero primero acabemos el breve sumario de la Historia de las apariciones de Nuestra Señora en Fátima, para que cada uno de nosotros la tengamos presente.

El 13 de agosto, ya allá había 15 mil personas. Vinieron a causa de las 5 mil que habían venido en julio. Y estas 5 mil, a causa de 50 personas que habían aparecido en junio.

Esto es porque ellos contaron a los amigos y a los vecinos, pasaron la palabra, a pesar de la oposición del gobierno, a pesar del miedo que sentía el clero de Portugal de aquel tiempo, y a pesar también de la oposición de los periódicos de aquel tiempo. Vimos, entonces, cómo es importante contar a los amigos y a los vecinos.

Los Pastorcitos contaron a sus padres, y ellos contaron a los amigos; y fue así que la noticia se esparció.

Vinieron 15 mil personas el 13 de agosto de 1917, pero los Pastorcitos habían sido secuestrados. Los Pastorcitos fueron puestos en la prisión, fueron amenazados con la muerte. Y aquí tenemos nosotros tres niños, que ni siquiera sabían cómo manejar un arma ni amenazar alguien; tres niños que son encarcelados como enemigos del Estado, que son un peligro para el Estado, o, más exactamente, para el Estado masónico en que Portugal se había hecho.

 

Los Pastorcitos rehusaron negar a Nuestra Señora

 

Los Pastorcitos fueron encarcelados y les mandaron que negasen haber visto a Nuestra Señora. Ellos no quisieron hacerlo. Les dijeron que deben negar que Nuestra Señora les hubiese dado un Secreto. Ellos no querían hacerlo. Después les dijeron: “Entonces decidnos el Secreto”. Y tampoco se lo contaron.

Es que ellos necesitaban autorización de Nuestra Señora para contarlo a alguien. Por eso, como los tres Pastorcitos no cooperaron, el Administrador de Ourém (el pueblo próximo de Fátima) les dijeron que fuese a fritarlos vivos en aceite hirviendo y que así morirían.

Pero ni con eso los Pastorcitos alteraron su historia. Ellos no fueron a obedecer las malas órdenes del Administrador.

Cuando Nuestra Señora les decía que hiciesen alguna cosa, ellos lo harían. Cuando Ella les decía que no hiciesen cualquier cosa, ellos no lo harían.

 

Oposición a Fátima

 

Vemos, por lo tanto, que la oposición a Fátima comienza ya durante las apariciones mismas, y es una oposición feroz. El gobierno de Portugal más tarde envió el ejército a impedir las personas de ir a ver el Milagro del Sol. Pero Nuestra Señora es más poderosa que un ejército. Ella convirtió allí los soldados y permitió que las personas viniesen a Fátima.

Ya vimos que el 13 de agosto los Pastorcitos no estaban en la Cova da Iria, aunque hubiesen prometido estar allá. Fue por eso que, en agosto, Nuestra Señora les apareció el día 19; y de nuevo reiteró Su promesa de realizar un gran Milagro el 13 de octubre, para que todos pudiesen creer. La Señora dijo además que muchas almas irían al Infierno, por no tener quien rezase y se sacrificase por ellos.

El 13 de agosto, Nuestra Señora apareció. Tal como siempre había hecho, apareció sobre una pequeña nube. La muchedumbre vio la nube aproximarse y parar sobre una encina, y vieron el árbol doblar, como sucedería si alguien estuviese de pie sobre ella; pero la gente, claro, no vio a Nuestra Señora.

Pasados uno o dos minutos mientras Nuestra Señora esperaba por los Pastorcitos, Ella salió. Y la gente pudo ver la nube ascender del árbol y los ramos donde la nube se había posado, volver a la posición normal. Era evidente que Nuestra Señora se había ido.

El 13 de septiembre aparecieron 30.000 personas. Y los que aparecieron el 13 de septiembre, tal como en julio y agosto, ya vieron grandes señales. El 13 de septiembre no había nubes, no hubo un eclipse, pero la luz del sol disminuyó tanto que se podrían ver las estrellas al mediodía.

La gente vio nuevamente las estrellas al mediodía, como ya las habían visto el 13 de julio, pero pudieron también ver pétalos cayendo del cielo. Parecían pétalos de rosa, pero cuando querían tocarlos, desaparecieron. Y cuando cayeron en el suelo, también desaparecieron.

El 13 de octubre había 70 mil personas, a pesar de la lluvia. Llovía tanto que había lodo hasta los tobillos. Esperaron y al mediodía, hora solar, que equivalía a cerca de las 13:30, en la hora legal, la Virgen Santísima apareció.

 

Un milagro histórico: el sol bailó

 

Cuando acabó de hablar con Nuestra Señora, Lucía apuntó al sol, y en ese momento la gente miró al cielo, las nubes se abrieron, y se podía mirar al sol sin dañar los ojos. El sol comenzó a girar, comenzó a rodar. Parecía un disco de plata en el cielo.

En cierto momento, a la medida que giraba, comenzó a lanzar colores – primero rojo, después verde, después azul – de tal manera que, si una persona usase una camisa blanca, quedaría roja y verde y azul, mientras que el sol giraba. Pasados cuatro minutos, el sol paró y en seguida comenzó otra vez a girar, pero más rápidamente, con colores más hermosos. Después de otros cuatro minutos, paró una vez más, y al fin comenzó a girar por la tercera vez; pero esta vez parecía no sólo girar como también caer.

Al principio, empezó a hacer zig-zag en el cielo, y después comenzó a caer y a caer y a caer. El sol parecía muy grande en el cielo, se hizo muy caliente y toda la gente pensó que el sol fuese a caer encima de ellos.

Pensaron que era el fin del mundo. La gente cayó de rodillas en el lodo y pedía misericordia a Dios, pedía a Dios que les perdonase los pecados, pedía la intercesión de Nuestra Señora. En cierto momento, el sol dejó de caer y volvió a su lugar normal en el cielo. Cuando las personas de rodillas se levantaron, dieron cuenta que la ropa había secado; y donde se habían arrodillado en el lodo, la ropa también estaba limpia.

Esto sucedió para que todos creyesen. Aún más importante que esto, por supuesto, fueron las curaciones. Personas que no podían andar y no podían ver fueron curadas instantáneamente en aquel momento. Y encima de todo, hubo conversiones.

 

La conversión de los pecadores es el mayor milagro

 

Como San Agustín nos dice, es un milagro mayor para Dios convertir un pecador que crear el mundo, porque cuando Dios creó el mundo, lo creó a partir de la nada y, como es evidente, la nada no resistió a Dios. Pero cuando Dios convierte un pecador, lo convierte después que él haya comenzado a resistir Su voluntad. Así, la conversión de un pecador es un milagro mayor que la creación del mundo.

Sucedieron estos milagros el 13 de octubre, y continuaron a suceder en Fátima para dar testimonio de cómo este Mensaje viene de Dios; que tiene que ver con nuestro tiempo, que tiene que ver con la paz mundial, que tiene que ver con la salvación de las almas.

 

El grandioso plan de Dios para nuestro tiempo

 

Queremos hablar de este plan que Dios nos reveló en Fátima, el plan para establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón.

Nuestra Señora dijo el 13 de julio que iba a volver, para pedir las Comuniones de Reparación en los Primeros Sábados, y que volvería también para pedir la Consagración de Rusia.

Hablaremos ahora de la Consagración de Rusia. En 1929, el 13 de junio, Lucía estaba en su capilla de once a media noche; la capilla estaba completamente oscura a excepción de la lámpara del tabernáculo. Lucía yacía postrada en el suelo, diciendo la oración que el Ángel de Fátima les había enseñado:

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo Os adoro profundamente y Os ofrezco el preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los sagrarios de la tierra, en reparación de los ultrajes, sacrilegios, e indiferencias con que Él mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de Su Santísimo Corazón y del Inmaculado Corazón de María, Os pido la conversión de los pobres pecadores”.

 

La visión de la Santísima Trinidad

 

Cuando Lucía estaba diciendo esta oración, toda la capilla se iluminó; y, cuando miró encima, vio ante ella una visión de la Santísima Trinidad. En todas las apariciones de la Virgen Santísima, y en toda la historia de las apariciones durante 2.000 años, no tengo conocimiento que la Santísima Trinidad hubiese aparecido en cualquier otra ocasión.

Tenemos la teofanía de Nuestro Señor cuando Él fue bautizado en el Rio Jordán, y también en el Monte Tabor, en la Transfiguración. Pero, que yo sepa, ésta es la primera manifestación de la Santísima Trinidad, visible y audiblemente presente, desde ese entonces.

Sor Lucía vio a Dios Padre en forma de hombre anciano; entre el Padre y el Hijo estaba el Espíritu Santo, simbolizado como una paloma, y Dios Hijo estaba en la Cruz. Debajo de Su brazo derecho, en la Cruz, estaba Nuestra Señora de Fátima, de pie encima de una nube sobre el altar. Corría sangre de las llagas de Dios Hijo. De la herida en Su lado provenía la Eucaristía. Un cáliz recogía la Sangre que goteaba de Sus heridas y de la Hostia. Bajo Su brazo izquierdo en la Cruz, se veían las palabras “Gracia y Misericordia”, que eran escritas con letras hechas de agua, por decirlo así, que corrían sobre el altar.

 

“Por este medio”

 

Es en esta aparición, la más solemne, que Nuestra Señora habla, aunque todo lo que dice sea porque Dios quiere que Ella lo diga. Y dijo explícitamente:

“Ha llegado el momento en que Dios pide al Santo Padre que haga, en unión con todos los Obispos del mundo, la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón; prometiendo salvarla por este medio”.

Cada palabra es importante. Voy a comentar por unos momentos las palabras “por este medio”. Santo Tomás de Aquino, en su Teología Sacramental, nos dice que son las palabras del sacerdote que son el medio por el cual el Sacramento se realiza. Sin las palabras siendo pronunciadas, el Sacramento no se realiza. De la misma manera, sin el Papa y los Obispos consagrando a Rusia, no podremos alcanzar la salvación de Rusia ni la paz en el mundo. Es por este medio.

Tal como yo no podría escribir mis apuntes sin un bolígrafo, sin un instrumento, no podemos alcanzar la paz en el mundo sin este medio, sin el instrumento del Papa y los Obispos haciendo la Consagración de Rusia. Podemos pensar que tenemos mejores ideas, pero eso es irrelevante. Fue esto que Dios dictó y decretó, y no cambiará de ideas.

Sor Lucía y su confesor pasaron los siete años siguientes intentando convencer el Papa – en este caso, el Papa Pio XI – de consagrar a Rusia. El Papa, evidentemente, fue muy delicado, pero básicamente nada hizo.

 

Debemos insistir en la Consagración de Rusia

 

En 1935, Lucía y su confesor estaban un poco desanimados. El confesor escribió a Lucía, preguntándole: ¿“Le parece bien que insista”? Lucía respondió: “Sí”. ¿“Debo modificar alguna cosa”? “No”.

En 1936, el confesor escribió nuevamente e hizo la misma pregunta. Esta vez, Lucía respondió de una manera diferente. ¿“Si es conveniente insistir? No sé… Interiormente he hablado al Señor de este asunto. Y hace poco le preguntaba por qué no convertía a Rusia sin que Su Santidad hiciese esta consagración. Jesús respondió y dijo: ‘Porque quiero que toda Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Inmaculado Corazón de María, para después extender su culto y poner, al lado de la devoción de Mi Corazón divino, la devoción a este Corazón Inmaculado’”.

En otros términos, Nuestro Señor estaba diciendo que no había nada que hacer, de otra manera que insistir en la Consagración; no podría hacerse de otro modo. “Quiero que toda Mi Iglesia reconozca esa consagración como un triunfo del Inmaculado Corazón”. Por lo tanto, se puede proponer la consagración del mundo; se puede proponer esto, se puede proponer aquello; pero nada dará resultado, a no ser la Consagración de Rusia.

Esto fue nuevamente confirmado por Nuestra Señora, al hablar a Lucía en mayo de 1952. La Conferencia Episcopal de Italia divulgó este acontecimiento en el libro Il Pellegrinaggio della Meraviglie que fue publicado en 1960, pero el acontecimiento tuvo lugar en mayo de 1952.

Nuestra Señora dijo a Lucía:

“Participa al Santo Padre que continúo esperando por la Consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón. Sin esa Consagración, Rusia no podrá convertirse ni podrá el mundo tener paz”.

 

¿Podría ser aún más simple?

 

Es todo o nada. O tenemos la Consagración de Rusia o tenemos la aniquilación de naciones y la esclavización del mundo. Es tan simple como esto. Yo sé que me he dedicado a estudiar, a publicar y a promover esto durante 34 años. Algunas personas que conocen Fátima desde hace poco, o que nunca estudiaron realmente este asunto, dicen que no puede ser así tan simple, que no puede ser tan fácil. Pero es tan simple y es tan fácil, y nada más dará resultado.

¿Por qué es que Dios insiste en esto? Tomemos un ejemplo de la Sagrada Escritura (4 Libro de Reyes 5:1-15), cuando fue dicho a Naamán, un General sirio que sufría de lepra, que él podría ser curado si fuese a Israel y pedir al profeta su cura.

Así, Naamán fue al Rey de Israel y le pidió que lo curase. El Rey, pensando que Naamán buscaba sólo un motivo para provocar una guerra, rasgó sus vestidos y dijo: ¿“Acaso soy Dios, para poder curar la lepra”?

El profeta, oyendo de este asunto, envió un mensaje a la corte del Rey, diciendo: “Diga a Naamán que venga a mí y deje que Israel sepa que hay un profeta en la tierra”. Y Naamán fue al profeta, pero el profeta no se encontró con él personalmente. En vez de esto, envió un mensajero a Naamán, diciendo: “Si quieres ser curado, desciende al Rio Jordán, báñate allí siete veces, y serás curado”.

Naamán, enfadándose, dijo: “En Siria tenemos ríos mucho mejores que este insignificante Rio Jordán”, pero sus consejeros, al contrario de los consejeros del Papa, eran mucho más sensatos. Los consejeros de Naamán le dijeron: ¿“Si el profeta hubiese exigido de ti que realizase algo difícil, lo habrías hecho”? Él respondió: “Claro que sí”. Entonces, los consejeros de Naamán continuaron: “En ese caso, ¿por qué no lo intentas y ves lo que sucede”? Y así Naamán hizo lo que los consejeros le habían dicho, como la Sagrada Escritura cuenta en el Cuarto Libro de los Reyes, Capítulo V. Después de haberse bañado en el río por la séptima vez, vio, al salir, que su lepra había desaparecido y, como leemos en la Sagrada Escritura, tenía la piel tan suave como un bebé.

 

¡Una oración de sólo 5 minutos para evitar la guerra y la aniquilación!

 

Dios pide cosas simples para mostrar, en primer lugar, que no es por nuestros esfuerzos, no es por nuestros merecimientos, es sólo por obra de Dios que esto puede suceder. Y tal como la relación entre bañarse en un río y curarse de la lepra es casi nula, también será la relación entre una simple oración de cinco minutos, dicha por el Papa y 5 mil Obispos y la paz en todo el mundo que de esta oración resultará. Compárese esto con los miles de millones – si no trillones – de dólares que se gastan en la guerra.

Piensen bien en todo el esfuerzo que las personas ponen en la guerra. En el Afganistán, por ejemplo, cuesta 113 MIL MILLONES de dólares por año. Esto representa la economía anual de la mayor parte de los países, y el producto del trabajo de millones de personas, sólo para tener un ejército de 100 mil hombres en otro país.

Esto representa 300 millones de dólares por día, o más de un millón de dólares cada 15 segundos. Todo esto acabará porque las Sagradas Escrituras nos dicen que vendrá un tiempo en que los hombres transformarán sus espadas en rejas del arado. Isaías nos dice que los instrumentos de guerra serán convertidos en instrumentos de paz.

Ese tiempo sólo llegará después de que el Papa y los Obispos hayan obedecido la orden de consagrar a Rusia al Inmaculado Corazón de María.

Con todas las guerras, muerte, destrucción y asesinatos que están actualmente sucediendo, no parece posible. Pero el hecho es que se lee en las Sagradas Escrituras que esto sucederá, que nuestros instrumentos de guerra se transformarán en instrumentos de paz, que la gente será alimentada en vez de ser muerta.

La gente y sus sumos sacerdotes de nuestro tiempo son parecidos con las personas del tiempo de Jesucristo. No reconocieron el momento de la Historia en que estaban, aunque el profeta Daniel les hubiese dicho que Cristo vendría en su tiempo.

Así, tenemos muchos profetas que nos dicen que este tiempo es un tiempo de cambio para el mundo. Creo que es un tiempo predicho en las Sagradas Escrituras, y que muchos de nosotros no lo reconocemos.

Isaías nos dice:

“…de sus espadas forjarán rejas de arados, y hoces de sus lanzas; no desenvainará la espada, un pueblo contra otro, ni se adiestrarán más en el arte de la guerra”. (Isaías 2:4)

Todas las naciones de la tierra tienen una escuela de guerra. La guerra se enseña de generación a generación. Cuando la promesa de paz de Nuestra Señora se realizará en un futuro no muy distante, también se realizará la promesa de paz que fue hecha a la humanidad en el Antiguo Testamento. Y entonces, todas las naciones dejarán de aprender el arte de la guerra, porque Dios también lo prometió a través de los profetas del Antiguo Testamento (Isaías 2:4; Miqueas 4:3).

 

14.000 guerras en 6.000 años

 

En 6 mil años de registros históricos, encontramos más de 14.000 guerras. Estamos cerca de un cambio completo en el curso de la Historia, una vez que los pedidos de Nuestra Señora sean oídos y obedecidos.

En este tiempo, debemos, todos y cada uno de nosotros, rehusar a quedar sin hacer nada ante esta tremenda intervención de Dios y de Nuestra Señora en los acontecimientos de Fátima.

Y hay consecuencias terribles para nosotros, si no obedecemos. El Mensaje de Fátima toca cada uno de nosotros, y nuestra negativa colectiva en hacer lo que sea necesario para que se realice la Consagración de Rusia, tiene un precio.

Nuestra Señora dijo:

“Si atendieran mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz; si no esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá que sufrir mucho, varias naciones serán aniquiladas”.

Esto no es todo, respecto de las cosas terribles que sucederán – si nosotros, el Papa, los Obispos, los padres y los laicos no obedecen a tiempo – pero debería ser lo suficientemente fuerte para que todos nosotros hagamos lo que podemos para obedecer y animar a todos los otros, en especial el Papa y los Obispos, para que obedezcan muy rápidamente.

 

Oración y penitencia pueden cambiar la Historia

 

Personas como el Cardenal Bertone y otros piensan que la oración y la penitencia no pueden cambiar el curso de la Historia. Si yo no creyese en esto, no habría pasado 34 años de mi vida promoviendo el Mensaje de Fátima.

Pero no bastan las oraciones y las penitencias que elegimos hacer; son las oraciones y las penitencias que Dios determina que hagamos las que conseguirán cambiar el curso de la Historia. Esta oración es, evidentemente, el Rosario; y en el año pasado nosotros, juntamente con otros, rezamos más de 22 millones de Rosarios para que el Papa hiciese la Consagración de Rusia. Hicimos hace años una campaña de Rosarios, que alcanzó 10 millones de Rosarios. Y estoy contento por saber que el Obispo Fellay lanzó una Cruzada de más de 12 millones de Rosarios para el próximo año – entre la Pascua de 2011 y el Pentecostés de 2012. (**)

Debemos rezar el Rosario, pero también debemos hacer penitencia. La primera penitencia, como Nuestro Señor explicó a Lucía en la década de 1940, es cumplir nuestros deberes cotidianos. Algunas personas, tales como muchos en el Ejército Azul, piensan que la penitencia es simplemente tratar de hacer lo que hacemos día a día en nuestras vidas personales. Esto es verdad hasta cierto punto, pero hay más que esto. También tenemos el deber de promover el Mensaje de Fátima EN SU TOTALIDAD, tal como cuando, en Fátima, aquellas 50 personas en junio contaron a los vecinos y a los amigos, y aquellas 5 mil personas en julio contaron a los amigos y a los vecinos, y así en adelante, de modo que, por su acción de pasar la palabra, vinieron 70 mil personas en octubre.

 

Tenemos que esparcir el Mensaje, porque hay quien se opone a Fátima

 

Hay oposición por parte del Secretario de Estado, no sólo el Cardenal Bertone, sino por el Cardenal Sodano antes de él, y por el Cardenal Casaroli antes de él, y así en adelante.

El Secretario de Estado del Vaticano hizo un acuerdo, un mal acuerdo, para no criticar los errores de Rusia. El acuerdo fue hecho en 1962. Pero Nuestra Señora de Fátima vino en 1917 para avisarnos contra los errores de Rusia. El resultado de este acuerdo inmoral Vaticano-Moscú es que hoy la mayor parte de los sacerdotes no saben que debemos resistir, y resistir abiertamente, contra el Comunismo – y los otros errores de Rusia, que ya se esparcieron por todo el mundo.

El error del aborto legalizado fue promovido con éxito por primera vez en Rusia. Hoy, ese error está en todo el mundo. Karl Marx propuso un impuesto gradual de rendimiento, y hoy casi todos los países tienen un impuesto gradual de rendimiento. La mayor parte de las personas no reconocen esto como un error de Marx y del Comunismo. Así, si Ustedes piensan aquello que los periódicos le mandan pensar, o sea, que el Comunismo está muerto, no lo crean. Los errores, bajo diferentes títulos, bajo diferentes nombres, todavía existen.

Pero esto no es nada, comparado con lo que nos sucederá. Las preparaciones para la guerra son muy reales. Si Ustedes las buscan, podrán verlas. Pero si esperan que los titulares de los periódicos les digan que están allí, no esperen encontrarlas. Los periódicos no quieren decirles estas cosas, pero allá están las noticias, si se observan con cuidado. Tanto los Estados Unidos como Rusia están preparándose para una guerra de grandes proporciones, ahora, en este momento. Y algunas de las escaramuzas están tomando lugar ahora. Sólo para darles algunos hechos y números, 70 mil oficiales fueron reclutados recientemente por Rusia. ¡70 mil! ¿De cuántos soldados serán cargados estos oficiales? Están comprando 600 nuevos aviones de caza y 100 nuevos buques.

Esto sólo del lado ruso. Mientras tanto, el lado americano se está también preparando para la guerra. Hay una doctrina del involucramiento de Rusia en la propuesta del Proyecto para el Nuevo Siglo Americano, conocido por la abreviatura PNAC, en que se ve que los Estados Unidos, con el pretexto de combatir el terrorismo o esto o aquello, están estableciendo bases militares en torno de Rusia.

Los rusos fueron sorprendidos por los alemanes en la Segunda Guerra Mundial. Aunque hubiesen planeado atacar a Alemania, Alemania atacó primero en la Segunda Guerra Mundial. Pero los rusos esta vez no serán tomados de sorpresa. No están durmiendo, pero somos nosotros los que estamos durmiendo.

 

El plazo que Dios nos concede está próximo su fin

 

Puede estar de acuerdo o no con este análisis geopolítico de los acontecimientos que están actualmente tomando lugar. Incluso si Usted no está de acuerdo, deberá reconocer que nuestro plazo de tomar una decisión es muy corto.

Veamos el horario que Dios nos dio. En 1931, Lucía estaba en Rianjo, un pequeño pueblo en el norte de España, donde fue a descansar. Era en agosto. Fue a rezar en la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe por la conversión de Rusia, de España, de Portugal y de Europa. Nuestro Señor le habló, y dijo: “Me consuelas mucho al pedir la conversión de estas pobres naciones. Pídelo también a Mi Madre”. Y después le enseñó dos oraciones a ella.

Dijo a Lucía que rezara muchas veces esta oración:

Dulce Corazón de María, sed la salvación de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero”.

En otras ocasiones, reza así:

Por vuestra pura e Inmaculada Concepción, oh María, alcanzadme la conversión de Rusia, de España, de Portugal, de Europa y del mundo entero”.

Nuestro Señor habló después del Papa y de los Obispos, y muy posiblemente también de los sacerdotes. Y dijo:

“Participa a Mis ministros que, en vista de seguir el ejemplo del Rey de Francia en la dilación de la ejecución de Mi petición (de consagrar a Rusia) también lo han de seguir en la aflicción”.

¿Qué referencia es ésta al Rey de Francia? La orden es, evidentemente, la orden para la consagración de Rusia.

El Rey de Francia recibió el 17 de junio de 1689 la orden del Sagrado Corazón de Jesús de que Francia sea consagrada al Sagrado Corazón, que la Corte Real francesa participase en una ceremonia especial en que Francia fuese consagrada al Sagrado Corazón, y que se pusiese el emblema del Sagrado Corazón en la bandera francesa. El Rey no obedeció. Era el gran Luis XIV, a quien llamaban el Rey-Sol; tenía toda la pompa y poder, pero a los finales de su reinado su monarquía ya estaba deshaciéndose.

Y su sucesor, Luís XV, tampoco obedeció esa orden. Exactamente cien años después, el 17 de junio de 1789, el Tercer Estado se declaró en la Asamblea Nacional y excluyó el Rey de tener cosa cualquiera a decir sobre la legislación. Al Rey, que entonces era Luis XVI, le fue arrancado su poder precisamente 100 años después de aquel día, y cuatro años después le era cortada la cabeza en la guillotina.

Nuestro Señor dijo que debiese ser comunicado a Sus ministros – al Papa, a los Cardenales y a los Obispos – que siguen el Rey de Francia (a quien ellos cortaron la cabeza) en su aflicción y castigo. El Rey de Francia fue ejecutado como un criminal – no era un criminal, pero se ejecutó como si fuese un criminal.

Es esto lo que vemos en la visión que el Vaticano nos reveló en junio de 2000. Vemos el Papa siendo ejecutado, no sólo muerto, antes ejecutado, por un grupo de soldados, por un pelotón de ejecución. Es esto lo que sucederá al Papa y a los Obispos; no sólo ellos, pero también a los sacerdotes, religiosos y laicos católicos.

 

Estamos todos juntos en esto

 

Estamos todos juntos en esto, pero es porque la Consagración de Rusia no ha sido hecha a tiempo.

San Alfonso María de Ligorio nos dice que con Dios, todo es medido. Se basa en un pasaje del Libro de la Sabiduría. Todas las cosas son medidas como por un cuentagotas. Vemos esto en el caso del Rey de Francia, 100 años exactamente.

Y fue Nuestro Señor Mismo Quien nos llamó la atención de este hecho, cuando dijo a Lucía: “Participa a Mis ministros… como el Rey de Francia”. No lo dijo precisamente, pero parece que nos está diciendo que, tal como el Rey de Francia tuvo 100 años, así también el Papa tiene 100 años.

Estamos ahora en el 94º año. 13 de mayo de 2011 es el 94º aniversario de la primera aparición de Nuestra Señora en Fátima. Ya no tenemos mucho tiempo.

Habría sido más fácil hacer la Consagración de Rusia anteriormente, pero, a la medida que pasa el tiempo, se hace cada vez más difícil hacerla.

Hay quien piense que es demasiado difícil de hacer. ¡No es! Todavía es posible hacerla. La manera cómo hoy se puede hacer es explicada en el libro Russian Sunrise. Pero no hay duda que hay algún impedimento.

 

El Papa NO necesita autorización para consagrar a Rusia

 

El año pasado, uno de los oradores, Catherine Pearson, nos dijo que hay seis razones posibles de por qué el Papa no haga la Consagración de Rusia. En primer lugar, no debemos pensar que el Papa no sabe de esto, porque lo sabe. No sólo sabe sino también quiere hacerla. Sé de esto a través de un diplomático del Vaticano, un Arzobispo, que fue personalmente a Rusia a petición del Papa Benedicto XVI. Este Arzobispo me dijo que el Papa envió un mensaje al Patriarca de Moscú, a pedirle permiso para hacer la Consagración, y a preguntarle si a él le importaba. A lo que parece, nadie jamás explicó debidamente el asunto al Patriarca. No es un insulto a los Rusos, ni es una maldición, por el contrario, es una bendición. Sin embargo, el Patriarca Ortodoxo Ruso consideró esto como una especie de insulto y dijo que sí, le importaba.

Pues bien, el Papa no necesita pedir permiso al Patriarca para hacer esta Consagración. Pero como el Papa hizo esta pregunta, era necesario que alguien explicase al Patriarca que no era un insulto al pueblo ruso, pero, en verdad, era una gracia especial. Es una gracia que yo desearía para mi propio país. Es una gracia que cualquier persona que ama a su país desearía. Pero la elección es de Dios, la elección es de Nuestra Señora.

 

Después que David se consagró es cuando consiguió ser victorioso

 

Debemos ver la historia de David en el Antiguo Testamento. David era uno de ocho hermanos, y el profeta fue al padre de David y dijo: “Tengo que consagrar uno de tus hijos como Rey”. Y entonces el padre de David, Isaí, trajo sus siete primeros hijos; y el profeta vio al primero y entonces dijo: “No, este no”. El segundo: “No”. El tercero, el cuatro, el quinto, todos ellos: “No”.

El profeta entonces preguntó: ¿“No tienes más hijos”? Isaí dijo: “Sí, tengo uno más, está en casa cuidando de los ovejas”. Entonces él le dijo: “Tráigamelo”. Y el profeta reconoció a David como aquel que debía consagrar. Así, David fue consagrado, y después volvió a cuidar de las ovejas.

Nada parecía haber cambiado. Pero después de que David había sido consagrado por el profeta ungido por Dios, algunos días más tarde las ovejas fueron atacadas por un oso y David respondió al ataque del oso matándolo, armado sólo con un cuchillo. En otra ocasión, un cordero de David fue atacado por un león, y David también mató el león sin ayuda.

Poco tiempo después, el gigante Goliat se puso al lado del monte durante 40 días, desafiando los hombres de armas de Israel para que luchen con él. Si uno de los hombres del Rey Saúl luchase contra Goliat y lo matase, los Filisteos serían sus esclavos; pero si Goliat matase el guerrero que fuese elegido, entonces los Israelitas serían esclavos de los Filisteos.

Durante 40 días, el gigante dijo: ¿“No tenéis el Dios vivo de vuestro lado? ¿Entonces, de que tenéis miedo”? Goliat blasfemó contra Dios y desafió a los hombres de Israel a defender el honor de Dios. Y nadie se presentó; nadie excepto David.

Pasados unos días, dando tiempo a los otros hombres de armas, los grandes y sus fuertes, para aceptar el desafío, ninguno de ellos lo haría. Y por lo tanto David se presentó y dijo: “Yo lo haré”. Tengan en cuenta que David sólo tenía 18 años de edad. No era muy fuerte, no era muy grande. Y el Rey Saúl le dijo: “No puedes hacer esto. No eres fuerte, no tienes experiencia de combate, y él es muy grande para ti, muy fuerte”. David respondió: “Tu siervo, sólo, mató un oso y mató un león. También soy capaz de matar este hombre, Goliat”.

Y fue así que Dios eligió a David y lo consagró; y una vez que él fue consagrado, quedó con esa protección especial, adquirió ese poder especial que él no tenía antes. Fue por eso que él, solo, pudo matar el león y pudo matar el oso. Y fue por eso que él también salió victorioso de la lucha contra Goliat y fue capaz de matarlo en combate singular.

 

Los Papas han sido amenazados

 

Hay una gran oposición en el mundo a la Madre de Dios y a Dios Mismo. Es tan poderosa esta oposición que ni siquiera los Papas han osado hablar contra ella. Tenemos el testimonio del Papa Pio XI que nos dice esto. Ustedes pueden encontrarlo en su Encíclica escrita en 1930.

Hoy, los Papas ni siquiera dicen que tienen miedo de hablar; ellos simplemente no hablan de ciertas cosas. En 1930, el Papa Pio XI se opuso públicamente a Mussolini, publicando una Encíclica Non abbiamo bisogno, y continuó, publicando aún otra Encíclica contra Hitler. No le importaba oponerse a los que el mundo consideraba poderosos; pero, cuanto a aquellas personas que eran aún más poderosas que estas, afirmó que ni osaba hablar contra ellos.

Y hoy son estos mismos individuos poderosos – pueden saberles el nombre, pero no les conocen el poder – son estos mismos individuos y sus amenazas que cuelgan sobre la cabeza del Papa que le impiden hacer la Consagración.

Como Catherine Pearson señaló, hay sólo seis razones posibles de por qué el Papa no ha hecho la Consagración de Rusia, pero se eliminan efectivamente las cinco primeras. Les recomiendo que lean el texto de su alocución en la edición 96ª de The Fátima Crusader.

Pero la sexta razón que da es que el Papa ha sido gravemente amenazado. No se trata de una amenaza personal, no se trata de chantaje, es mucho peor que eso. Es el género de amenaza a que Josyp Terelya se refirió. Josyp Terelya fue prisionero de conciencia de 1963 a 1987 en el Gulag soviético.

Vino una orden para ejecutarlo, y el Coronel del KGB que tomó conocimiento de esta orden no le importó contar a Josyp una cosa que era secreta. Pero Terelya sobrevivió para contar la historia.

 

Chernóbil no fue un accidente

 

El gran accidente de Chernóbil tuvo lugar en 1986. En 1987, antes de ser liberado, el Coronel del KGB le dijo:

“Chernóbil no fue un accidente, fue desencadenado deliberadamente. En verdad, tenemos todos nuestros reactores en áreas pobladas para mantener las poblaciones controladas. Si no obedecen, podemos siempre utilizar estos reactores en cualquier momento que quisiéramos”.

Fue un Coronel del KGB que dijo esto a Terelya. Terelya se refirió a esto en su libro Witness, y, además, habló de esto en una de nuestras Conferencias. Es este tipo de amenaza que colgaba sobre Juan Pablo II, el miedo de que Polonia fuese destruida por estos reactores nucleares. No tengo idea de la naturaleza exacta de la amenaza que cuelga sobre la cabeza del Papa Benedicto XVI, pero el género y el grado de la amenaza a que él está sujeto es como la amenaza de que Josyp Terelya habló [el Padre Gruner relata esto dos años antes de la «renuncia» de Benedicto XVI].

 

El poder de Nuestra Señora

 

Pero no necesitamos preocuparnos con esta amenaza, como Coralie Graham señaló en la apertura de nuestra Conferencia. Nuestra Señora es mucho más poderosa que todos esos enemigos de Dios.

El Padre Pio, que era muy devoto de Nuestra Señora y del Rosario, prometió al pueblo de San Giovanni Rotondo que, durante la Segunda Guerra Mundial, no habría actos militares de violencia, y que el pueblo no sería bombardeado.

Sucedió que los americanos habían ocupado la base aérea en las cercanías de la ciudad de Foggia (cerca de 40 kilómetros del pueblo de Padre Pio), y la usaron para misiones sobre la Yugoslavia.

Un día, de regreso de 16 horas de vuelo, un piloto americano vio que tenía aún una bomba a bordo y que le restaba muy poco combustible, sólo lo suficiente para regresar a la base. Él tenía órdenes estrictas, bajo amenaza de tribunal marcial, si no los siguiese, para largar todas las bombas antes de aterrizar. En su modo de pensar, no tenía alternativa, tenía que largar la última bomba. Como estaba encima de las nubes, no sabía lo que estaba debajo de él; sabía, sí, que tenía que seguir órdenes y lanzar la bomba antes de aterrizar.

 

El Santo Padre Pio salva su ciudad de ser bombardeada

 

El piloto inició los procedimientos para largar la bomba, pero él vio entonces un hombre en las nubes que venía en dirección a él. El hombre habló, diciendo: ¡“No lo hagas”! El piloto vaciló, estando muy impresionado. Pero a pesar de eso, órdenes eran órdenes, y él no quería poner en riesgo el campo de aviación ni ser llevado a tribunal marcial. Ni sabía que había un pueblo por debajo de él. Pensó que era un campo o el agua. Así, pulsó el botón para largar la bomba, pero se trabó. No funcionó. Y no tuvo otra opción que aterrizar con aquella bomba a bordo. El Comandante de la Base, que estaba feliz por ver que él había vuelto ileso, se enojó al ver que el piloto tenía todavía una bomba a bordo. Lo amenazó entonces con un tribunal marcial por no cumplir órdenes y por poner la base en peligro.

Pero el piloto dijo, en su defensa: “Vi este hombre en las nubes, vino a decirme que no hiciese eso”. El Comandante de la Base respondió: “Veo que está cansado de tantas horas de vuelo; necesita descansar”. Y decidió no llevarlo al tribunal marcial.

Cuando el piloto volvió al caserón, fue a ver su amigo Alphonse D’Artega (un conocido mío), que vivió muchos años aquí en Roma, en Parioli. En ese entonces, él estaba trabajando en la base, pero no era aviador. Su amigo piloto le dijo lo que había acontecido, y estuvieron conversando sobre esto en el comedor. Un muchacho italiano, de cerca de 10 años, ayudaba a servir las mesas en el comedor. Como él comprendía el inglés, oyó y exclamó: “Oh, parece que es el Padre Pio”. El piloto y el amigo dijeron: ¿“Quién es él”? Respondió el muchacho: “Vive por encima de aquella colina, a unos 40 kilómetros, y celebra Misa todos los días a las 5 de la mañana”. D’Artega preguntó a su amigo piloto: ¿“Quieres ir allá y verlo”? Y él respondió: ¡“Claro”! Y el otro replicó: “Tomaré prestado un jeep”.

La mañana siguiente fueron allá, y, como D’Artega me contó, la vieja iglesia del Padre Pio era muy pequeña. Fueron los dos los últimos en entrar, y quedaron de espaldas a la pared. El piloto era protestante, y nunca antes había estado en una iglesia católica. D’Artega miraba alrededor, y el piloto también, y salieron varias personas de la sacristía preparando el altar. No había nada digno de nota. Pero cuando D’Artega estaba distraído mirando cualquier cosa antes del comienzo de la Misa, su amigo piloto le llamó su atención con un codazo en las costillas, y dijo: ¡“Allá está él! Es ese el hombre que yo vi en las nubes”, e identificó positivamente al Santo Padre Pio.

Por lo tanto, el Padre Pio había prometido al pueblo de San Giovanni que ellos nunca serían atacados durante la Guerra, y cumplió su promesa, llegando al punto de obrar bilocación en las nubes e impedir a un piloto largar una bomba sobre su ciudad. Y ciertamente el poder de Nuestra Señora es mayor que el poder del Padre Pio.

 

Confiemos en Nuestra Señora

 

Nuestra Señora puede detener cualesquier amenazas que cuelgan sobre la cabeza del Papa; puede detener cualquier peligro antes de alcanzar la Iglesia o la gente, por el Poder de Dios. Lo que nosotros necesitamos hacer es rezar más por el Santo Padre. Nuestro Señor se refirió en Rianjo a lo que sucedería al Papa, que él seguiría el Rey de Francia en la aflicción, si continuase en su rechazo de obedecer la orden para consagrar a Rusia de la manera especificada. No sé si Lucía preguntó a Jesús lo que deberíamos hacer, a la luz del rechazo del Papa. Pero la última observación que Nuestro Señor le dijo era: “Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María”.

Nunca será tarde para rezar, nunca será demasiado tarde para pedir a Nuestra Señora y a Nuestro Señor que intervengan.

Dijo Sor Lucía que no hay ningún problema en el mundo, sea nacional o internacional, sea físico o moral, que no pueda ser resuelto por el Santo Rosario. No hay problema ninguno, ni el problema del Papa y los Obispos no haciendo la Consagración. Hasta este problema puede ser resuelto. Sólo tenemos que rezar, y, como dijo el Padre Pio, hacer que las otras personas recen el Rosario.

Recemos el Rosario por la intención de que el Santo Padre haga la Consagración. Si un pequeño grupo de personas (hay cerca de 500 sacerdotes en la Fraternidad San Pio X) puede obtener 12 millones de Rosarios en un solo año, ciertamente los Obispos y los sacerdotes aquí presentes pueden hacer esto y más, haciendo que su diócesis y sus amigos promuevan el Rosario, y recen el Rosario por esa intención. Por eso, recemos muchos Rosarios por el Santo Padre. Nunca será tarde para recurrir a Jesús y a María.

 

¿POR QUÉ RUSIA?

 

Hay tal vez quien piense, ¿por qué Rusia, por qué consagrar a Rusia? Claro que es suficiente decir que Dios la eligió, y esto basta. Rusia es una nación muy importante; se ubica al mismo tiempo en Europa y en Asia. Rusia también es la nación más poderosa del mundo. A pesar de la propaganda que dice que los Estados Unidos es lo más poderoso, por el contrario Rusia es mucho más poderosa.

En 1984, publicamos los hechos de cómo Rusia era seis veces más poderosa que los Estados Unidos en varias áreas de ojivas nucleares. Dios empleará este poder de Rusia para oponerse al misterio de iniquidad que está amenazando al Papa y amenazando la Iglesia. Les será dada la oportunidad de convertirse, o serán forzados a conformarse con la voluntad de Dios. Rusia ha sufrido tantos años a las manos de este mismo poder del misterio de iniquidad. Ellos comprenden esto más íntimamente que la mayoría de nosotros, pero no se pueden convertir sin este Acto de Consagración. Como Lucía dijo: “la Santísima Virgen, repetidas veces, tanto a mis primos Francisco y Jacinta, como a mí, nos dijo…que Rusia sería el instrumento del castigo del Cielo para todo el mundo, si antes no alcanzábamos la conversión de esa pobrecita Nación”.

Así, Rusia tiene un papel crucial, si sea de justicia o sea de misericordia. Si realizamos la Consagración de Rusia, Rusia será el instrumento de misericordia y nos abrirá una era de paz para toda la humanidad. Si no se hace la Consagración de Rusia a tiempo, Rusia será el instrumento de castigo por los pecados de todo el mundo.

¿Merecemos ser castigados en este momento? Bueno, se calcula que más de mil millones de bebés fueron muertos en abortos en los últimos 20 años. ¡MIL MILLONES! Es un séptimo de la población mundial. Sabemos, por las Sagradas Escrituras, que hay cuatro pecados que claman al Cielo por venganza. Uno de ellos es el asesinato de personas inocentes. La sangre inocente de MIL MILLONES de bebés clama al Cielo por venganza.

 

El mundo tomó una dirección diferente de la que fue indicada por Nuestra Señora

 

Esto es un pecado tremendo, pero no es el único pecado. Como el Papa Juan Pablo II dijo cuando fue a Fátima, el mundo avanzó en la dirección opuesta a la que Nuestra Señora indicó en 1917. Dijo que el pecado se había institucionalizado en nuestro mundo. Nos habituamos a esto porque, claro, vivimos aquí, y pasado algún tiempo ni siempre podemos estar alerta y siempre enojados o desconfiados de alguna cosa. A partir de un cierto tiempo, decimos: “Oh, sí, y ¿qué hay de nuevo”? Y nos olvidamos que esto es muy serio.

El mundo está acumulando una deuda terrible – no sólo una deuda económica, sino sobre todo una deuda moral – y llegará un día en que tendrá que ser pagada.

Podemos hablar de la apostasía actual. El Papa Juan Pablo II habló, más de una vez, de la apostasía silenciosa en Europa; pero no es sólo en Europa, es en todo el mundo. Hemos visto esto en las guerras que hay. Aunque no parezca afectarnos muy directamente en el Occidente, se calcula que más de un millón de personas fueron muertas en Afganistán y en Irak, y eso sólo en los años recientes. ¿Cuántas de estas personas fueron muertas inocentemente – o sea, cuántas personas inocentes fueron muertas?

¿Por qué es que la Consagración de Rusia marcará una diferencia? La misericordia de Dios es mayor que cualquier mal que hagamos. Y Dios, por Su misericordia, quiere obrar con esta generación un gran acto misericordioso. Pero sabe que no lo puede dar, porque sabe que podemos pensar que lo merecemos. Y no lo merecemos. San Agustín dice que Dios, en Su gran misericordia y gran amor, quiere concedernos grandes bienes, pero no los puede dar porque esto nos hará orgullosos. Pensaríamos que esto se debería a nuestros esfuerzos, a nuestros merecimientos, a nuestra bondad, y esto no es verdad.

 

Dios tiene un dilema

 

¿Cómo es que Él puede darnos estos grandes dones de la paz mundial si nosotros haciéndonos orgullosos, pensamos que los merecemos? Pero Dios, nos dice San Agustín, encontró un camino. Y ese camino es a través de los merecimientos e intercesión de los santos.

Dios concede Sus favores especiales sólo por la intercesión y merecimientos de los santos. Así, si nosotros vimos a los santos y pedimos su intercesión para cosas que no podemos obtener por nuestras propias oraciones y merecimientos, Dios concederá esas gracias especiales, esos dones especiales, a causa de los merecimientos y oraciones de los santos, que son los amigos especiales de Dios.

San Alfonso María de Ligorio nos dice que es gran cosa un hombre o una mujer haber obtenido mérito suficiente para salvar su propia alma. Pero dice que es cosa mayor aún, una persona habiendo obtenido mérito que llegue para salvar su alma y las almas de otras personas alrededor de él. Y esto, nos dice él, fue lo que hicieron los santos canonizados.

 

Dios quiere que todos nosotros utilicemos las oraciones y merecimientos de Nuestra Señora

 

San Alfonso María de Ligorio dijo también que la mayor cosa para una persona es ser tan santa que haya obtenido mérito suficiente para salvar las almas de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos. Y eso, sólo la Santísima Virgen María hizo. Y Dios quiere que lo reconozcamos y sepamos. Dios quiere que nosotros volvamos al Inmaculado Corazón de María para que, por Sus merecimientos e intercesión, salvemos nuestras almas. Y Dios quiere establecer en el mundo la devoción al Inmaculado Corazón de María. Fue por eso que Él reservó la gracia de la paz en el mundo, la gracia de la conversión de Rusia y la conversión del mundo al Inmaculado Corazón de María.

Es por eso que pide específicamente este Acto de Consagración, este acto especifico de dedicar, de separar para el servicio de la Virgen Santísima, los pueblos y el país de Rusia. Cuando esto se hace, Nuestra Señora podrá cuidar y controlar Su posesión, primero, convirtiendo Rusia a Dios y a Su Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica, y después utilizándola para evangelizar el mundo.

 

Un vaso elegido

 

San Pablo fue el instrumento de persecución contra los primeros cristianos, pero era un vaso elegido. Primero Dios lo hizo caer del caballo. Entonces, lo convirtió; y después Dios lo consagró como Obispo, y después él se hizo el mayor de todos los Apóstoles. Él mismo dice, en las Sagradas Escrituras, que convirtió más almas e hizo más que los otros Apóstoles, todos juntos.

Rusia es como San Pablo. Es un vaso elegido para evangelizar y convertir el mundo, lo que sucederá después de que Rusia sea consagrada al Inmaculado Corazón de María. No sabemos cuándo esto sucederá, pero sabemos que sucederá. La pregunta que tenemos ante nosotros es: ¿Haremos lo que podemos y lo que debemos hacer para alcanzar la Consagración de Rusia antes de la aniquilación de naciones, antes que los enemigos de Dios se apoderen de todas las naciones, para mandar sobre nosotros como si fuésemos sus esclavos, para mandar sobre nosotros de una manera que será muy dolorosa para nosotros?

En el mensaje de Akita, se dice que “los vivos tendrán envidia de los muertos”. Después de este castigo y de la aniquilación de naciones, los vivos envidiarán los muertos. ¿Y por qué? Porque las condiciones de vida serán peores de que podamos imaginar, bajo el reino de personas que trabajan para el demonio, que preparan para nosotros esta guerra y la esclavización de todos los sobrevivientes en su campo de prisioneros a la escala mundial anti-Dios, anti-Cristo y anti-humano. Y sucederá así, a menos que consigamos que se haga a tiempo la Consagración de Rusia.

 

El Mensaje de Fátima nos envuelve a TODOS nosotros

 

Comprendemos que esto nos implica todos nosotros. Tal como aquella gente simple habló a sus amigos y vecinos sobre las apariciones de Nuestra Señora de Fátima, también nosotros, todos y cada uno, en cualquier situación de vida que estemos, tenemos este papel a desempañar – hablar personalmente a nuestros amigos y vecinos y transmitirles el Mensaje.

 

¡Tienen ese derecho!

 

No tengan dudas, Ustedes tienen este derecho, porque fue definido por el Segundo Concilio de León y por el Concilio Vaticano I. Tienen el derecho de suplicar al Papa. Hay personas que les dirán que no envíen peticiones al Papa. Los que dicen que no se hagan peticiones al Papa están totalmente equivocados. ¿Por qué es que están equivocados? Porque el Papa, al aceptar el cargo de Papa, acepta la responsabilidad de recibir peticiones de los Fieles que procuran una decisión en cosas relativas a asuntos eclesiásticos.

Esto fue definido por la Iglesia, no una vez sino dos veces. Es una definición solemne que todos nosotros, como católicos bautizados, tenemos el derecho de recurrir al Papa en este asunto. Tenemos el derecho de pedir al Papa que ejerza su autoridad.

Se puede pedir al Papa que enseñe y decida oficialmente, con toda su autoridad papal, que el Mensaje de Fátima es un verdadero Mensaje profético, proviniendo de Dios, y que parte del Mensaje de Fátima ordena al Papa y a los Obispos que consagren a Rusia al Inmaculado Corazón de María; es una orden solemne de Dios que obliga el Papa a obedecer, bajo pena de pecado mortal. Hasta podría pedirse al Papa que tomase una resolución obligatoria en sentido contrario, si estuviera preparado para ser parado por Dios por intentar decidir contra el Mensaje de Fátima.

Tal vez haya quien diga que el Papa no puede ser mandado por el Mensaje de Fátima. Están ciegos. Voy a tratar de esto en mi próxima alocución en esta Conferencia, sobre por qué el Papa tiene que obedecer. Él tiene una obligación solemne, está solemnemente obligado ante Dios. Hacer la Consagración es un asunto grave. Esto no es juzgar el Papa, es simplemente decir cuál es el orden moral objetivo.

 

Debemos rezar por el Santo Padre

 

He aquí por qué debemos rezar por el Santo Padre. Él tiene una pesada responsabilidad, tal como los Obispos, por quienes debemos rezar también. Pero al mismo tiempo, tengamos ideas claras y una comprensión clara. Como Santo Tomás de Aquino nos enseña, el primer fruto del error es la injusticia. Si promovemos mentiras sobre Fátima para parecer leales, o porque tenemos una noción equivocada de lealtad para con el Papa, no lo estamos ayudando, no estamos ayudando a la Iglesia, no estamos ayudando a los Obispos. Sólo estamos mandándolos a su condenación a la pena de muerte.

 

¡Hay UN solo camino!

 

Debemos decir la verdad clara y simplemente, y explicarla de modo que las personas sepan que hay un camino, y un solo camino para librarnos del estado en que la Iglesia se encuentra, del estado en que el mundo se encuentra. Hay un solo camino para parar la matanza sin sentido de millones de personas en guerras, en abortos, en disturbios a causa de la falta de comida, en el terrorismo financiero, etc., y el camino, el único camino, es la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María.

¡Qué Dios los bendiga!

 

 

 

Notas del blog:

(*) Nosotros pensamos en los cien años desde el pedido de hacer la consagración, que se cumplirán en 2029. Nos queda poco tiempo.

(**) Puesto que el Padre Gruner no estaba al tanto de la situación real interna de la FSSPX y es poco probable que el lector lo sepa o recuerde, es necesario aclararlo. Las diversas Cruzadas de rosarios convocadas por el entonces Superior general de la FSSPX, Mons. Fellay, fueron manipuladas para los fines diplomáticos acuerdistas en que estaba embarcada por entonces la congregación. Dado que Mons. Fellay nunca tomó muy en serio o comprendió el mensaje de Fátima –e incluso cierta vez así lo confesó-, en general las cruzadas dieron como resultado el fracaso. Hubo por lo menos cinco cruzadas, seguidas al principio fervorosamente por los fieles, pero a medida que la crisis interna de la FSSPX se hacía más grave, el entusiasmo por participar en ellas fue disminuyendo. Hubo una multiplicidad de propósitos o intenciones redundantes. Pedidos de la libertad de la misa, de la anulación del decreto de excomunión sobre los obispos -pero el Vaticano respondió con otra cosa: no suprimió o anuló el injusto e ilícito decreto de excomunión, sino que “levantó las excomuniones”, es decir, lo dio por válido, simplemente anulando a partir de ahí sus efectos. En 2014 se anunció una cruzada “1) Para implorar una protección especial del Corazón Inmaculado de María en las obras de la Tradición; 2) Por el regreso de la Tradición en la Iglesia; 3) Por el triunfo del Corazón Inmaculado de María mediante la consagración de Rusia”, a la que luego le hicieron un cambio, pero sin embargo como puede verse el tema capital de la consagración de Rusia estaba en tercer lugar en el listado, como algo subalterno, cuando era un pedido expreso de la Virgen. Luego ya se dejó de lado y se pidió que la “Tradición fuese reconocida en Roma”. Pero esto no es todo. Para más detalles acerca de una “historia interna” de estas cruzadas del rosario, vale la pena leer los siguientes artículos de Mons. Williamson:

https://stmarcelinitiative.com/historia-interna-i/?lang=es

https://stmarcelinitiative.com/historia-interna-ii/?lang=es

https://stmarcelinitiative.com/historia-interna-iii-2/?lang=es

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2014/11/comentario-eleison-numero-ccclxxxii-382.html

http://nonpossumus-vcr.blogspot.com/2014/11/comentario-eleison-numero-ccclxxxiii.html

 

 

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