Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

jueves, 10 de noviembre de 2022

9 DE NOVIEMBRE: UNA FECHA Y DOS HECHOS SIGNIFICATIVOS EN CONCORDANCIA

 


Dos hechos de especialísima importancia coinciden en su fecha y deben destacarse. Uno ocurrió el 9 de noviembre de 324, y el otro el 9 de noviembre de 1989.

Vayamos con el primero, así lo relata el Martirologio romano:

“En Roma, en Letrán, la Dedicación de la Basílica del Santísimo Salvador (San Juan de Letrán) que es madre y cabeza de todas las iglesias de la Ciudad y del Orbe.

Constantino el Grande, después de su victoria sobre Majencio, se declaró protector de los cristianos e hizo edificar un gran número de iglesias. La más célebre es la Basílica del Santísimo Salvador, edificada sobre el emplazamiento del antiguo palacio de Letrán. Hizo levantar, en ella, para que sirviese de baptisterio, una capilla dedicada a San Juan Bautista. La gran devoción que se tenía a esta capilla hizo perder a la iglesia, insensiblemente, su primer nombre, y no se la conoció después sino con el nombre de San Juan de Letrán. Allí fue donde residieron los Papas hasta Gregorio IX, muerto en 1241, y esta iglesia ha conservado siempre la preeminencia sobre todos los santuarios de la Cristiandad. La fiesta de hoy ha sido establecida en memoria de esta consagración.”

A su vez, Dom Guéranger dice en su obra “El año litúrgico”:

LA BASÍLICA DE LETRÁN. — El 9 de noviembre del año 324 fué el natalicio o la Dedicación de la Basílica de Letrán. El Emperador Constantino había mandado construirla en 315. El Papa Silvestre la dedicó al Salvador, cuya imagen dada a conocer a los fieles después de los siglos de las persecuciones, les pareció a ellos una visión divina. Los Papas fijaron su residencia en el Palacio próximo a la Basílica, la cual se convirtió en su catedral y, por eso, "en madre y cabeza de todas las iglesias de la Ciudad y del mundo". Dos incendios ocurridos en el siglo XIV y la incuria que se tuvo con ella mientras los Papas estuvieron en Aviñón, hicieron necesaria una reconstrucción casi total. La Basílica fué nuevamente consagrada, pero esta vez, en honor de San Juan Bautista y San Juan Evangelista. LA FIESTA DE ESTE DÍA. — Si celebramos la Dedicación de nuestras iglesias particulares; si festejamos con alegría y satisfacción la de nuestras catedrales, parece justo y natural que celebremos todos los años en el mundo entero la Dedicación de "la Iglesia madre", de la catedral del Papa. Precisamente en ella se verifica todavía hoy la toma de posesión oficial de los Pontífices romanos; en ella, desde el siglo IV, se celebran las solemnes funciones de la bendición de los Santos Oleos en el Jueves Santo, y dos días después la bendición de la pila bautismal; en ella fueron bautizados durante siglos, millares de catecúmenos, y ordenados miles de sacerdotes que pertenecían a todas las diócesis de la cristiandad; en ella se veneró siempre y se venera también hoy la antigua imagen del Salvador. Esta misma imagen es la que miraron y veneraron millares de cristianos en el curso de sus visitas jubilares al ir a Roma en demanda del perdón de sus pecados. Dirijamos a Cristo las aclamaciones que se leen en los mosaicos del ábside: "Te esperamos a ti, Salvador y Señor, Jesucristo. ¡Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo! ¡Tú eres nuestro Maestro, Cristo!"

Por su parte, el 9 de noviembre de 1989 fue la Caída del Muro de Berlín, acaso el icono más significativo del Comunismo anticristiano.

Como dándonos a conocer el significado cabal de la victoria del Cristianismo por sobre el Comunismo, podemos agregar otras concordancias de fechas llamativas: fue el 25 de diciembre de 1991 cuando se disolvió la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, es decir, en la fecha de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo cayó oficialmente el comunismo en la tierra donde había comenzado a apoderarse del mundo entero.

Agreguemos además que el famoso Edicto de Milán de Constantino, emperador pagano convertido al cristianismo, tiene fecha del 13 de junio del 313. Pues bien, el pedido de la Virgen de Fátima de consagrar a Rusia a su Corazón Inmaculado se produjo el 13 de junio de 1929. Y el 13 de junio de 2019 se firmó el acuerdo entre la ONU y el Foro de Davos con el fin de acelerar su agenda comunista (“Agenda 2030”).

Es necesario comprender que el Comunismo es la Revolución llevada a su paroxismo, a su cumbre, a su quintaesencia. No es un sistema político o una ideología, todo eso es accidental, el Comunismo es el combate a muerte contra Dios, contra Jesucristo y contra la Iglesia, contra todo orden que no salga del orgullo humano. En definitiva, es satanismo. De allí que sólo el Cristianismo puede vencerlo. Entonces, ha venido a coincidir la caída y derrumbe de su símbolo con el aniversario de la dedicación de la Iglesia más importante de la Cristiandad, aquella donde en más de la mitad de su historia los Papas han residido.

No hay pues, otra confrontación que la observada y no hay otra victoria sino la de Cristo. En este caso, con el protagonismo de Rusia, que de perseguidora en el pasado, terminará jugando –como ocurrió con San Pablo, un papel apostólico fundamental por el Reinado del Corazón de María.

 


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