Por LUIS
ALVAREZ PRIMO
16 de
marzo de 2026
El pueblo persa ocupa un lugar destacado
en la Historia de la Salvación desde que la divina Providencia se valió del rey
Ciro, el Grande (c. 600– 530 a. C) para liberar al pueblo judío de su
esclavitud en Babilonia en el año 600 antes de Cristo, y luego, cuando permitió
que los Tres Reyes Magos, u hombres sabios persas, discernieran en el
firmamento de Medio Oriente la estrella que los guiara para acudir a adorar al
Salvador del Mundo nacido en Belén. Hoy, todo parece indicarlo, el pueblo persa
asume por predilección divina, por un lado, la misión de liberar a la humanidad
del azote del imperialismo judeo-masónico sionista, y por otro, la tarea de
infligir al colectivo occidental un castigo por sus muchos pecados que ofenden
al Creador (el crimen del aborto y la contracepción, el homosexualismo, la
pedofilia, la pederastia, y un largo etc.).
Las falsas expectativas mesiánicas de
dominación mundial y de reconstrucción del templo de los fanáticos judíos
sionista del Estado de Israel, al igual que en tiempos de Juliano el apóstata,
se frustrarán nuevamente.
Donald J. Trump, el estúpido tirano narcisista estadounidense y Benjamín Netanyahu, el carnicero genocida israelí que lo controla, se hayan empantanados y desesperados en medio de la inicua guerra no-provocada que lanzaron cínicamente contra el noble pueblo persa. Lo que les parecía iba a ser una operación militar de pocos días, un paseo castrense análogo al infame atropello a Venezuela en enero pasado, se está convirtiendo en una guerra prolongada en las proximidades del Golfo Pérsico y del Estrecho de Ormuz, en los que el imperio sionista tiene todas las de perder, tal como ya han experimentado los ricos países del Golfo, perplejos y aterrados por la implacable respuesta de la Guardia Revolucionaria Islámica, que ha hecho volar por los aires los sofisticados radares de las bases estadounidenses albergadas en sus respectivos territorios. Hace dos días, drones iraníes destruyeron las oficinas del City Bank ubicadas en uno de los tantos soberbios rascacielos, típicos del paisaje de los Emiratos Árabes Unidos y de Bahrein.
Los gobiernos de EE.UU. e Israel son
responsables de la muerte de miles de civiles en Irán, en el sur del Líbano y
en la martirizada Franja de Gaza. La administración Trump pronto llevará
gastados en un lapso de seis días de guerra más de 12.000 millones de dólares
para producir – tal como dijera alguien-- el cambio de un Khamenei por otro
Khamenei. Sin embargo, Mojtaba Khamenei, el hijo del asesinado Alí, y nuevo
Líder Supremo de la República Islámica de Irán, vengará a su padre y a su
familia asesinada por la barbarie sionista. La sangre de las niñas iraníes
asesinadas por Trump al bombardear la escuela en Minab al sur de Teherán,
también clamará al cielo hasta que los asesinos paguen. No tendrán perdón. De esto no cabe la menor
duda. (*)
Persia tiene una cultura infinitamente
superior al materialismo consumista estadounidense. La corrompida cultura
protestante estadounidense no supo ni pudo rescatarse a sí misma de su pecado y
fue tomada por el espíritu revolucionario judío. Tal como dijo el genial
nacionalista católico estadounidense E. Michael Jones, estamos en los albores
del fin de la tercera república estadounidense, inaugurada después de la
segunda guerra mundial a la sombra del mito de la “narrativa del Holocausto”.
(**). La codiciosa judería satanista estadounidense, abusando de la
hospitalidad del pueblo norteamericano, lo ha arrastrado a todas las guerras,
para lo cual se ha servido, por cierto, del repugnante “cristiano-sionismo” en
todas sus variantes en lo que va del siglo.
Hace unos años atrás, Jones visitó Irán para
dar conferencias en Mashhad, la segunda ciudad más importante de Irán, y
participar de un diálogo entre mullahs, intelectuales iraníes y occidentales.
Aprovechando la ocasión, Jones dijo entonces una frase que escandalizó: “Irán
será el líder del mundo libre”. Hoy día Irán, apoyado por Rusia y China,
representa a todas las naciones que aspiran a defender su dignidad y soberanía
frente al bárbaro, cruel, cínico y decadente imperialismo judeo-masónico
anglo-estadounidense y sus esbirros de la Unión Europea. Estos últimos,
derrotados como están en Ucrania, se niegan a acompañar a Trump en su aventura
de pretender atravesar con sus barcos el estrecho de Ormuz. No quieren quedar a
tiro de los drones y misiles hipersónicos de Irán. Mientras tanto, los precios
del petróleo se disparan por las nubes anunciando una recesión occidental en
lontananza.
A este caos y a estas sangrientas
tempestades ha llevado la codicia, la jactancia y la necedad de los depravados
payasos políticos de la perversa democracia liberal del Occidente secularizado.
Incluido el grotesco desquiciado, sicofante del sionismo y la Jabad Lubavitch,
mequetrefe de la Argentina, llamado Javier Milei.
Quienes los han apoyado deberán hacer un
“mea culpa”. Condición “sine qua non” para aprender las lecciones de la
historia. Nobleza obliga.
(*) ¡Ojo Argentina, que también te aprestas a
pagar un alto precio, aún más alto que la usura que te tiene de rodillas, pues
tu clase dirigente, corrompida por el liberalismo y la judeo-masonería, no ha
sabido ser fiel ni defender su auténtica tradición fundacional hispano
católica!
Expresión simbólica de lo que decimos es el
vandalizado “Monumento a España” inaugurado en 1936, que se halla al fondo de
Costanera Sur en Buenos Aires, y que vale la pena visitar.
(**)
Sugerimos al respecto la lectura de “La Narrativa del Holocausto”, Buenos
Aires, 2025, Ediciones Fidelidad, un libro “imprescindible, oportuno y
necesario” al decir del Dr Mario Caponnetto en su Presentación.
