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¡Salve María!
Nuestro apostolado, desde su inicio, sostuvo la posición sedevacantista,
es decir, que los Papas posteriores al Concilio Vaticano II tuvieron la
intención de imponer a toda la Iglesia una nueva y falsa religión y, por ello,
se privaron de la plenitud del Papado, debiendo ser considerados como falsos
Papas.
En este artículo demostraremos algunos de los puntos fundamentales por
los cuales ya no sostenemos esta posición.
Es evidente que el Concilio Vaticano II fue el impulsor de una
nueva orientación religiosa extraña a la tradición católica, y esto es admitido
incluso por sus propios partidarios. El cardenal Suenens comparó el
Vaticano II con la Revolución Francesa, que alteró la estructura
política y social de Francia:
“El Vaticano II es el 1789 de la Iglesia.”
Es decir, fue un punto de ruptura y de transformación en la doctrina
católica.
Esta ruptura con el Magisterio generó un legítimo movimiento
tradicional, en el que se resiste a los errores modernistas sin negar la
legitimidad de los Papas posconciliares. Sin embargo, también surgieron
corrientes sedevacantistas que cometen errores fundamentales al interpretar la
doctrina católica, especialmente sobre la infalibilidad papal, la
pérdida de jurisdicción por herejía y la sucesión apostólica.
Sobre la infalibilidad
Los sedevacantistas afirman que el Papa es infalible siempre que enseña
sobre Fe y Moral. Pero el simple hecho de enseñar sobre Fe y Moral no es
suficiente para que ese acto sea infalible. Deben cumplirse además otras
condiciones.
Es necesario comprender cuándo se aplica realmente la infalibilidad,
ya sea para el Papa solo, para un concilio o para los obispos, y si el tan
controvertido Vaticano II cumple esos requisitos.
La infalibilidad papal fue definida en el Concilio Vaticano I
en los siguientes términos:
“Cuando el Romano Pontífice habla ex cathedra, es decir, cuando, en el
ejercicio de su oficio de Pastor y Doctor de todos los cristianos, define, en
virtud de su suprema autoridad apostólica, que una doctrina sobre la fe o la
moral debe ser sostenida por toda la Iglesia, goza, por la asistencia divina prometida
a él en la persona de San Pedro, de aquella infalibilidad con la que el Divino
Redentor quiso que su Iglesia estuviera dotada al definir la doctrina sobre la
fe o la moral.”
Por lo tanto, existen cuatro condiciones para la infalibilidad:
Los Papas no pueden usar su infalibilidad para proclamar novedades:
“El Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores
de Pedro para que, por su revelación, hagan conocer una nueva doctrina, sino
para que, con su asistencia, guarden santamente y expongan fielmente la
Revelación transmitida por los Apóstoles, es decir, el Depósito de la Fe.”
(Vaticano I, Constitución Pastor Aeternus)
Infalibilidad de los
obispos
Los obispos son infalibles en dos casos:
El Papa Pío IX lo define así:
“El Magisterio ordinario universal es lo que el Magisterio ordinario de
toda la Iglesia, dispersa por el mundo entero, transmite como divinamente
revelado y que, por consiguiente, es guardado por el consenso unánime de los
teólogos católicos como perteneciente a la Fe.”
Por lo tanto, la infalibilidad del Magisterio ordinario se aplica solo
cuando:
Si estas condiciones no se cumplen, no hay infalibilidad.
En otras palabras, no basta que todos los obispos adopten
simultáneamente una nueva teoría cualquiera para que esta se vuelva infalible.
“El Magisterio no fue instituido para revelar nuevas doctrinas, sino
solo para transmitir las verdades ya reveladas a los Apóstoles.”
¿Cumple el Vaticano II
estas condiciones?
El Vaticano II no impuso ninguna verdad de fe, ni tuvo la intención de obligar o definir doctrinas, es decir, no utilizó la plena autoridad magisterial de la Iglesia. Esto fue afirmado tanto en la apertura del concilio por Juan XXIII como en su clausura por Pablo VI.
TIENEN OÍDOS Y NO OYEN
Por MONS. VIGANO
«¡Escucho a todos!»
Habría
esperado que León, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor, viniera a buscar a la
oveja perdida y la devolviera al redil del que su predecesor la había
expulsado. Esto no ocurrió.
Aunque
estoy convencido de que mi «excomunión» es una acción injusta y malvada que,
por esta razón, no ha tenido efecto jurídico real, no puedo dejar de señalar
que constituye, para quienes me la impusieron, una especie de aquae et ignis
interdictio, la pena en el derecho romano antiguo equivalente a una forma
de exilio perpetuo, que obligaba al condenado a abandonar el territorio romano,
con la prohibición de que cualquiera le proporcionara agua, fuego o cualquier
forma de ayuda, incluida la hospitalidad o el refugio, bajo pena de severo
castigo. En la práctica, esto convertía al condenado en un proscrito,
privándolo de lo esencial para sobrevivir y aislándolo de la sociedad. Y así,
en desafío a las bellas palabras sobre acogida e inclusión, me veo condenado a
una «pena de muerte espiritual», privado de los Sacramentos y supuestamente
destinado a la condenación eterna. Para Bergoglio y Prevost, la pena capital,
que solo mata el cuerpo, sería inadmisible, pero la excomunión, que mata el
alma y la condena a la muerte eterna, es permisible.
Por esta razón, queriendo no dejar piedra sin remover, consideré mi deber escribir a León y solicitar una audiencia. He aquí la cronología de todo el asunto:
PRIMERA
PARTE
Introducción
La
doctora Tiziana Alterio ha escrito un libro muy interesante y bien documentado
(Padroni nell’ombra. La nuova élite ebraica che governa il mondo. Chi sono e
come operano, impreso por cuenta propia, 2025), en el cual aborda el
problema —totalmente nuevo y poco conocido— de una especie de “cambio de
guardia” en la dirección del mundo dentro de la élite judía.
De hecho,
cuando se habla de élite judía, normalmente se piensa en los Rothschild, los
Warburg, los Elkann…
Sin
embargo, la doctora Alterio demuestra —documentos en mano— que acaba de nacer
una nueva generación de “judíos tecnócratas/informáticos ambiciosos”, los
cuales se han unido a la “vieja guardia” de los “Rothschild & compañía” y
la han revitalizado mediante la informática, llegando poco a poco y
silenciosamente a ayudar a las grandes y antiguas familias judías de los siglos
XVIII/XIX en la conducción del mando del mundo de las altas finanzas (bancos,
industria bélica, farmacéutica e informática) estadounidense y, por lo tanto,
mundial (al menos por ahora), que todavía no se han actualizado
tecnológicamente.
Quizás
—pero puedo equivocarme— es difícil que las hayan reemplazado; ciertamente las
acompañan y las refuerzan tecnológicamente, como un joven ingeniero informático
puede ayudar a su padre, también ingeniero, pero acostumbrado a la vieja
escuela de los cálculos matemáticos hechos con lápiz o de memoria, mediante la
nueva tecnología altamente avanzada de las computadoras, de la cual el padre no
es plenamente dueño.
Estos jóvenes ambiciosos (suponiendo que perduren) logran ahora (en un momento tan crítico, después de la pandemia de Covid-19 y las guerras ucraniano/rusa de 2022-2026 y la de Palestina en 2024-2026) influir muy profundamente en las decisiones tanto de los Estados Unidos como de los “países satélite del Pacto Atlántico”, los cuales sin embargo están todos dirigidos desde fuera por Israel, el verdadero “Príncipe de este mundo” (Jn., XII, 31).
Por LUIS
ALVAREZ PRIMO
16 de
marzo de 2026
El pueblo persa ocupa un lugar destacado
en la Historia de la Salvación desde que la divina Providencia se valió del rey
Ciro, el Grande (c. 600– 530 a. C) para liberar al pueblo judío de su
esclavitud en Babilonia en el año 600 antes de Cristo, y luego, cuando permitió
que los Tres Reyes Magos, u hombres sabios persas, discernieran en el
firmamento de Medio Oriente la estrella que los guiara para acudir a adorar al
Salvador del Mundo nacido en Belén. Hoy, todo parece indicarlo, el pueblo persa
asume por predilección divina, por un lado, la misión de liberar a la humanidad
del azote del imperialismo judeo-masónico sionista, y por otro, la tarea de
infligir al colectivo occidental un castigo por sus muchos pecados que ofenden
al Creador (el crimen del aborto y la contracepción, el homosexualismo, la
pedofilia, la pederastia, y un largo etc.).
Las falsas expectativas mesiánicas de
dominación mundial y de reconstrucción del templo de los fanáticos judíos
sionista del Estado de Israel, al igual que en tiempos de Juliano el apóstata,
se frustrarán nuevamente.
Donald J. Trump, el estúpido tirano narcisista estadounidense y Benjamín Netanyahu, el carnicero genocida israelí que lo controla, se hayan empantanados y desesperados en medio de la inicua guerra no-provocada que lanzaron cínicamente contra el noble pueblo persa. Lo que les parecía iba a ser una operación militar de pocos días, un paseo castrense análogo al infame atropello a Venezuela en enero pasado, se está convirtiendo en una guerra prolongada en las proximidades del Golfo Pérsico y del Estrecho de Ormuz, en los que el imperio sionista tiene todas las de perder, tal como ya han experimentado los ricos países del Golfo, perplejos y aterrados por la implacable respuesta de la Guardia Revolucionaria Islámica, que ha hecho volar por los aires los sofisticados radares de las bases estadounidenses albergadas en sus respectivos territorios. Hace dos días, drones iraníes destruyeron las oficinas del City Bank ubicadas en uno de los tantos soberbios rascacielos, típicos del paisaje de los Emiratos Árabes Unidos y de Bahrein.
Tras
su dimisión, a raíz de la guerra en Irán desencadenada por el «poderoso lobby»
israelí, de su puesto de director del Centro Nacional de Lucha contra el
Terrorismo, Joe Kent fue invitado al programa de Tucker Carlson, el célebre
periodista del movimiento MAGA y otro decepcionado de Donald Trump. Ambos
hicieron algunas revelaciones impactantes, entre ellas que Israel dirige a
Estados Unidos…
Israel
detrás de la operación Epic Fury contra Irán
El exdirector del Centro Nacional de Lucha contra el Terrorismo (NCTC), Joe
Kent, explicó el miércoles al conocido periodista del ámbito MAGA Tucker
Carlson, durante una entrevista en directo en el plató del programa The Tucker
Carlson Show, un día después de su dimisión, por qué consideraba que Irán no
representaba una amenaza inminente para Estados Unidos.
Cabe
recordar que Joe Kent dimitió el martes de la Oficina del Director de
Inteligencia Nacional, declarando que no podía, en conciencia, apoyar la guerra
contra Irán. Afirmó que los israelíes influyeron en la decisión de la
administración del presidente Donald Trump de atacar Irán en la operación Epic
Fury, lo que demostraba que no existía ningún peligro inmediato para Estados
Unidos en el momento del ataque.
No hay
amenazas inminentes iraníes contra Estados Unidos
«Creo que esto es esencial. Habría sido mucho más difícil explicar esto si el
secretario de Estado, el presidente y el presidente de la Cámara de
Representantes no hubieran declarado públicamente que llevamos a cabo este
ataque en ese momento preciso porque los israelíes estaban a punto de hacerlo»,
declaró Kent.
«Esto,
por tanto, refuta el argumento de una amenaza inminente, como un ataque iraní
inmediato. Esa amenaza simplemente no existía.»
El pasado 2 de marzo, durante su comparecencia ante el Congreso, el jefe de la diplomacia estadounidense Marco Rubio había admitido que Estados Unidos atacó a Irán impulsado por Israel:
Por FRANCESCA DE VILLASMUNDO
El
multimillonario Peter Thiel ha provocado la ira del Vaticano al organizar en
Roma una serie de cuatro conferencias privadas desde el domingo 15 hasta el
miércoles 18 de marzo, titulada El Anticristo bíblico, donde advertía
que el Anticristo iba a llegar y sometería a la humanidad a un gobierno
«mundial».
Thiel, de
58 años, expresa desde hace meses sus inquietudes en cuanto a lo que considera
una amenaza inminente, según el New York Times. El magnate, que hizo
fortuna creando PayPal y Palantir, ha advertido contra las «fuerzas ocultas
[que] están constantemente en acción, decididas a destruir lo que queda de
Occidente», informó el medio. En estas conferencias, casi secretas, evoca al
Anticristo, el Armagedón, el Katejon que retiene al Anticristo, la paz justa e
injusta, la seguridad, la guerra justa e injusta. Hay que admitir, al leer los
fragmentos de sus conferencias, que, siendo él un colaborador activo de ese
mundialismo tecnocrático que viene, reconoce que podría ser la marca del
Anticristo, lo que le empuja —dice— «a reflexionar». Se puede decir que hay una
ambivalencia en Thiel, una esquizofrenia teológico-política.
El
Anticristo, descrito en el Apocalipsis de san Juan, es un «personaje» o un
grupo de personas que debe manifestarse hacia el fin de los tiempos como el
adversario supremo de Cristo y de Dios. Su venida marcará que el día del Juicio
final estará próximo.
Peter
Thiel, criado en una familia cristiana evangélica, convertido al catolicismo,
cuya visión está «alimentada tanto por el pesimismo antropológico de René
Girard sobre la violencia de las multitudes como por la profecía del fin del
Estado-nación formulada en la obra The Sovereign Individual», ha
afirmado así que el Anticristo manipularía a la humanidad prometiendo
soluciones a las amenazas existenciales contemporáneas que son la IA, las
crisis medioambientales y las armas biológicas, y por tanto otros tantos
caminos que conducen a ese objetivo.
El
Anticristo podría tomar la forma de un gobierno mundial centralizado que
suprime progresivamente los derechos y libertades individuales
Pero más
que una sola persona, Thiel sugirió que el Anticristo podría tomar la forma de
un gobierno mundial centralizado que suprime progresivamente los derechos y
libertades individuales. También abordó el futuro de la IA: «No es la solución
a todos los males», declaró, según el medio. «Pero no hay que demonizarla»,
pues la ve como un medio sin el cual, según él, el Estado nunca podrá funcionar
y por tanto resistir al gobierno mundial, preludio del Anticristo. Según él, la
humanidad moderna, aterrorizada por los riesgos tecnológicos, se volvería
entonces más vulnerable a un Anticristo que unificaría el mundo bajo una
gobernanza global, manifestándose el poder de ese Anticristo —«o se manifiesta
ya— en esos sentimientos pacifistas, universalistas, filantrópicos y
animalistas», analiza el periodista italiano Alberto Melloni.
En otro
ciclo de conferencias sobre el mismo tema, había afirmado: «Era, por tanto,
natural pensar en el Anticristo en el contexto de la arquitectura financiera
mundial». Así como:
«Puedo
dar muchas razones racionales por las cuales la idea de un Estado mundial único
es mala: eso transformaría el planeta en una prisión; creo que las tasas
impositivas serían muy elevadas. Pero pienso que si se lo saca del contexto
bíblico, nunca se lo encontrará lo suficientemente aterrador. Nunca se opondrán
realmente a él».
El «contexto bíblico» al que Thiel alude es un versículo del Apocalipsis de Juan (13, 7), en el cual todos los pueblos de la Tierra están sometidos al imperio de la Bestia de diez cuernos (figura demoníaca) y del Falso Profeta que la hace adorar (13, 12, 15), asimilado al Anticristo por la tradición.
Las
contradicciones y la pseudo-oposición de los tres cardenales Müller, Sarah y
Burke
La
intervención de Müller
El pasado 21 de febrero,
en Kath.Net, el cardenal Gerhard Ludwig Müller comentó la decisión de la
Fraternidad Sacerdotal San Pío X de proceder a las consagraciones episcopales
sin mandato pontificio, después de que el Prefecto del Dicasterio para la
Doctrina de la Fe reiterara al Superior General, el padre Davide Pagliarani, el
veto de la Santa Sede sobre la concesión del mandato y la negativa a revisar
los textos del Concilio Vaticano II que la Fraternidad considera, con razón,
heterodoxos.
En su discurso Die
Piusbruderschaft und ihre Einheit mit der Kirche, el cardenal alemán
sostiene que proceder sin mandato pontificio constituye una “herida objetiva a
la unidad visible de la Iglesia”: no una simple desobediencia administrativa,
sino un acto que socava la autoridad papal en sus fundamentos. Insiste en que
“ningún obispo puede consagrar contra el sucesor de Pedro”. Müller subraya la
necesidad de reconocer la autoridad papal no solo en teoría sino también en la
práctica, sin condiciones, afirmando que la FSSPX debe someterse al magisterio
de la Iglesia para ejercer una influencia positiva en la historia eclesial.
El antiguo Prefecto del
antiguo Santo Oficio intervino así:
“La única
solución posible ante Dios consiste en que la Fraternidad San Pío X, con sus
obispos, sacerdotes y laicos, reconozca no solo en teoría sino también en la
práctica a nuestro Santo Padre el Papa León XIV como el Papa legítimo y se
someta, sin condiciones previas, a su autoridad doctrinal y a su primacía de
jurisdicción. Entonces será también posible encontrar una solución justa a su
estatus canónico, por ejemplo dotando a su prelado de una jurisdicción
ordinaria para la Fraternidad, directamente subordinada al Papa (quizás sin la
mediación de una oficina de la Curia).”
La
intervención de Sarah
Al día siguiente, 22 de
febrero, en un artículo publicado en Le Journal du Dimanche, el cardenal
Robert Sarah reiteró el llamado a la unidad dentro de la Iglesia, expresando
profunda preocupación ante el posible cisma que podría fracturar su unidad.
Insistió en que la verdadera comunión eclesial debe estar arraigada en la
obediencia al Papa y en la adhesión al Magisterio.
Sus palabras no dejan lugar a malentendidos:
Mientras
tanto, León XIV elogia a verdaderos cismáticos como un “maravilloso mosaico”.
Por CHRIS JACKSON
La
verdadera prueba de lealtad en 2026
El
sistema posconciliar tiene una manera muy específica de manejar la disidencia.
Ignora, halaga o “acompaña” diplomáticamente los tipos de separación que sirven
al nuevo clima ecuménico, y luego se da vuelta y trata la resistencia
tradicional como el pecado imperdonable. La línea externa siempre es la
“unidad”. La exigencia interna siempre es la conformidad.
Por eso
las figuras presentadas como “conservadoras” se vuelven tan útiles. Pueden
hablar el lenguaje de la Tradición mientras vigilan los límites del
tradicionalismo aceptable. Sarah y Müller son exactamente ese tipo de figuras,
supuestos guardianes litúrgicos que aun así se alinean detrás del proyecto de
León y dirigen su peso contra la FSSPX.
La jugada
de Sarah sobre la “barca de Pedro”
La
súplica pública de Sarah insta a la FSSPX a evitar consagraciones, advirtiendo
que “abandonar la barca de Pedro y organizarnos autónomamente” es entregarse a
la tormenta. En apariencia, el argumento suena simple: Cristo fundó una sola
Iglesia, esa Iglesia tiene un centro visible, la Sede Romana, y por lo tanto la
separación de ese centro pone en riesgo las almas.
Pero observe
cómo está construido el argumento.
Comienza
anclando todo el asunto en la confesión de Pedro y la continuidad de la
sucesión apostólica, y luego vincula inmediatamente esa continuidad a “la
Iglesia de Roma” gobernada por el sucesor de Pedro como “punto obligatorio de
referencia”. Luego despliega una segunda línea clave: “la salvación es Cristo,
y Él solo se da en la Iglesia”.
Note lo
que está ocurriendo. Se supone que la cuestión es una emergencia concreta:
obispos y consagraciones, jurisdicción y las realidades prácticas de la
supervivencia de la Tradición. En cambio, el debate se traslada a un registro
moral donde la FSSPX queda como una facción que se elige a sí misma por encima
de Cristo, “desgarrando el cuerpo místico” y poniendo en peligro las almas por
división.
Así Sarah
se presenta como el hombre que defiende el orden sobrenatural contra “medios
humanos”, advirtiendo contra el “subjetivismo” e insistiendo en que la
vinculación canónica es “la única garantía” de que la lucha por la fe y la liturgia
no se convierta en ideología. La carga emocional del argumento es esta: puedes
sufrir lobos dentro, puedes sufrir cobardía dentro, incluso puedes sufrir
escándalo dentro, pero sigues dentro.
Ahí está precisamente el truco. El aparato posconciliar hace las paces con el pluralismo doctrinal y el caos litúrgico, y luego trata el acto de rechazar ese caos como “ideología”. La palabra “obediencia” se convierte en un token sacramental, independientemente de lo que se esté obedeciendo.
Por MONS. TOMÁS DE AQUINO, OSB
El
Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, Víctor Manuel Fernández,
recibió al Superior General de la Fraternidad San Pío X en el Palacio del Santo
Oficio en Roma.
¿Qué
quiere el Cardenal Fernández? Quiere que la Fraternidad suspenda su decisión de
consagrar obispos el 1 de julio, como condición para continuar el diálogo. El
término «diálogo» es del Cardenal; es típico del lenguaje y la mentalidad de
los progresistas.
Pero
¿cómo debemos calificar este diálogo? ¿Qué pretende Roma al dialogar? Este
diálogo con Roma está lleno de ambigüedades; tras él se cierne una amenaza de
excomunión. Esto nos remonta a 1988. ¿Cuál es la validez de estas excomuniones?
¡Ninguna! ¡Absolutamente ninguna! Igual que la que el obispo Pierre Cauchon
emitió contra santa Juana de Arco. Excomulgar a quienes defienden a la Iglesia
es un acto nulo ante Dios.
Las
excomuniones de 1988 fueron nulas. Las de 2026 también lo serán si la
Fraternidad mantiene su intención de consagrar el 1 de julio de este año, con
las mismas razones e intenciones que tuvo el arzobispo Marcel Lefebvre en 1988.
Pero este diálogo conlleva otras amenazas y peligros: la elección de los
candidatos, la presión de Roma, la ambigüedad de las palabras; la noción misma
de Iglesia, que no es la misma para la Iglesia conciliar que para la Iglesia
católica.
Seguimos
con interés y oraciones estas peligrosas negociaciones, esperando que la
Fraternidad no sea vencida por la astucia de los modernistas, sobre quienes
Mons. Lefebvre advirtió a Mons. Gérard Calvet con una nota que le fue entregada
en 1988, que decía: “Cuidado con la serpiente romana”.
A pesar
de los años transcurridos y de los posibles pequeños o grandes lapsus de memoria,
aún recuerdo la expresión de Monseñor Lefebvre: “la serpiente romana”.
El padre
Davide Pagliarani y su consejo deberían tener cuidado. Los modernistas no
buscan el bien de la Fraternidad ni de la Iglesia. San Pío X ya nos advirtió
sobre esto.
Que la
Fraternidad vuelva a las disposiciones y acciones de su fundador, y sabrá
vencer la serpiente romana, con la ayuda de Aquella que venció todas las
herejías.
Ipsa
conteret.
Por PADRE DAVID NIX
Al final
de mi último artículo, La reciente batalla de la FSSPX, planteé una
pregunta que concierne al movimiento tradicionalista en general: ¿Por qué los
heresiarcas modernistas honran públicamente a anglicanos, transgéneros,
estrellas de rock satánicas estadounidenses, promotores del aborto, monjes
budistas, musulmanes, judíos, católicos liberales, prisioneros e incluso
animales, antes que honrar públicamente a los católicos tradicionales?
Pero esto
es más grande que la FSSPX contra el Vaticano. Si eres un católico que asiste a
la Misa Tradicional en Latín (TLM), probablemente hayas escuchado algo como
esto de parte de un católico convencional:
“¿Rechazas el Vaticano II? Aunque no hay nada cismático en asistir a la TLM,
podrías tener un espíritu cismático si asistes a ella.”
Estas
frases autosuficientes de agresividad pasiva suelen venir de católicos
convencionales que han leído un solo libro sobre la historia reciente de la
Iglesia. Time hominem unius libri.
A veces,
incluso tu salvación puede ser puesta en duda por personas que afirman que
rechazas a los Papas modernos, ¡aunque no lo hagas! Pero esto resulta irónico,
ya que el Vaticano II insistió en que los ortodoxos orientales (antes llamados
cismáticos) y los protestantes (antes llamados herejes) están ya salvados sin necesidad
de entrar en la Iglesia católica (¡lean los documentos si no me creen!). ¿Cómo
entonces puede alguien acusar a un tradicionalista de “cisma”?
Una vez
más, esto es más grande que la FSSPX. También podríamos preguntar: ¿Cómo pueden
provenir amenazas de “cisma” de una entidad supuestamente cristiana que acaba
de felicitar a los musulmanes por el Ramadán sin llamarles a aceptar a
Jesucristo para iniciar el camino de la salvación?
O bien:
¿Cómo puede tu cancillería local negarse a “acompañar” a todos ustedes,
tradicionalistas extraviados, si realmente cree que son “cripto-cismáticos” en
peligro de perder la salvación? Sin embargo, rezarán gustosamente con luteranos
en sus propias comunidades. Recuérdenme otra vez: ¿La salvación de quién está
en peligro?
Respuesta: En realidad no creen que ninguno de
nosotros sea hereje o cismático. Solo están utilizando el lenguaje como arma
para asustarnos y evitar que abandonemos el control casi sectario que mantienen
sobre la temblorosa psique de los pocos católicos que todavía prestan atención.
Los “malos” saben que su tiempo se acerca rápidamente.
Ahora
pasemos de la psicología a la teología: el hecho es que los “católicos
liberales” no creen que nadie en el mundo esté actualmente en peligro del
infierno. ¿Por qué? Porque la herejía del indiferentismo religioso ha
convertido sus mentes en papilla que ha colapsado en el narcisismo. Si ya no se
trata de Dios, entonces se trata del hombre. Esa es precisamente la definición
de la herejía del modernismo.
En el
fondo, incluso los liberales saben que el verdadero catolicismo no puede
cambiar. Por eso no se sienten cómodos con los tradicionalistas, porque saben
que nosotros creemos eso.
Si
piensas que esto suena a autoengrandecimiento solo porque soy un “rad-trad”,
pregúntate: ¿Por qué los tradicionalistas son las únicas personas a quienes los
modernistas avergüenzan públicamente? No a los hindúes. No a los judíos. No a
los budistas. No a los góticos. No a los ateos. No a los transgéneros. No a los
metodistas. No a los musulmanes. Sí, solo
los católicos que realmente creen en las enseñanzas perennes y en la liturgia
de la Iglesia son señalados como “fuera de Roma” por los modernistas en el
poder. Debes admitir que este patrón es o poco caritativo o poco razonable,
incluso si no eres tradicionalista.
Por
supuesto, los tradicionalistas somos solo el 1% de los católicos bautizados del
mundo. Pero los izquierdistas que actualmente controlan los edificios no
deberían necesitar atacarnos si realmente creen que somos “cismáticos”.
Más bien,
incluso cismáticos y herejes fueron bienvenidos en las parroquias durante las
últimas décadas con aquella canción de 1994 de Marty Haugen, All Are Welcome
In This Place. Sí, los liberales me cantarían eso a mí también si realmente
me amaran. Pero no lo hacen. Solo los católicos apostólicos resultan no ser
bienvenidos en su falsa “iglesia sinodal”.
Para
probarlo, debería presentarme en la puerta de todas las rectorías de sacerdotes
y obispos que dicen “Nix está fuera de control” y llorar y suplicar con todas
mis fuerzas: “¿Por qué no quieren acompañarme en diálogo?”
¿Podría venir la respuesta de la Biblia? El capítulo 2 del libro de la Sabiduría del Antiguo Testamento suele aplicarse a Cristo por los Padres de la Iglesia, pero puede aplicarse a cualquier santo. De hecho, puede aplicarse a cualquier católico real que sea avergonzado por falsos católicos:
Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...