Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

miércoles, 24 de junio de 2026

NOTAS SOBRE LAS GUERRAS DE LA COALICIÓN EPSTEIN EN MEDIO ORIENTE Y EN UCRANIA

 


Por LUIS ALVAREZ PRIMO

23 de junio de 2026

 

La tensa situación vivida la semana pasada entre los EE.UU./ Israel e Irán alcanzó un pico de gravedad muy alto que, gracias a Dios y a la prudencia político-militar del Líder Supremo Mojtaba Khamenei y los líderes del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, se descomprimió cuando finalmente Trump aceptó un alto el fuego firmando el “Memorandum de entendimiento”

Israel intentó desconocerlo y continuó con algunos bombardeos en el sur del Líbano que fueron dura y eficazmente replicados por Hezbollah, a un alto costo de bajas para las Fuerzas de Defensa de Israel. 

La volatilidad de la tregua acordada continuó hasta la reunión en Ginebra de los representantes de Irán (Mohammad Bagher Ghalibaf – Abbas Araghchi) con la delegación estadounidense presidida por el vicepresidente J.D.Vance y los ministros mediadores de Pakistán y Qatar, donde se trazaron líneas preliminares para posteriores conversaciones sobre cada uno de los 14 puntos planteados por Irán.

Como un detalle del profesionalismo diplomático de la delegación iraní, Galibaf, el hábil y experimentado presidente del parlamento iraní, solicitó a los mediadores el desalojo de los periodistas de la sala de reunión antes de ingresar, pues no quería una foto con la contraparte estadounidense, responsable de los asesinatos de tantos inocentes de su pueblo representados por las “niñas de la escuela de Minab”. Ghalibaf tenía en su solapa un “pin” alusivo. Casi simultáneamente, en Irán tenían lugar manifestaciones populares contrarias a las negociaciones y a favor de un escarmiento militar de la Coalición Epstein.

Por momentos, Donald Trump pareció empeñado en boicotear a la distancia los esfuerzos diplomáticos de su vice presidente Vance, haciendo todo tipo de amenazas a través de los medios, típicas de su estilo matón y pendenciero. Ghalibaf puso fin a la bravuconería trumpista advirtiendo que Irán cerraría nuevamente el Estrecho de Ormuz – y se retiraría de Ginebra-- si no cesaban las amenazas verbales de Trump, pues no estaba dispuesto a tolerarlas en el marco de las negociaciones. Finalmente, el energúmeno de la Casa Blanca lo entendió, calló y la reunión continuó. También el genocida de Tel Aviv, Benjamín Netanyahu, aceptó interrumpir sus ataques en el sur del Líbano, no sin antes sufrir serias bajas.

Así las cosas, se acordó un alto el fuego por 60 días, período en el cual se tratarán los temas más críticos de la agenda: la administración del Estrecho de Ormuz, la devolución de fondos iraníes congelados, el levantamiento del bloqueo y las sanciones contra Irán, los fondos para la reconstrucción, el cese permanente del fuego y el tema nuclear (enriquecimiento de uranio, inspecciones de la OIEA). Por tanto, al momento sigue abierta la vía de la negociación.

La victoria de Irán no ha podido ser más clara. Tampoco la derrota de la perversa Coalición Epstein. Lo cual no significa que el imperio judeo-masónico sionista no reanude sus iniciativas bélicas, después del mundial de futbol.

Lo cierto es que aparece cada vez más claro que Israel es un estado fallido, una sangrienta utopía mesiánica terrorista más del espíritu revolucionario judío a lo largo de la historia.

¿Lo comprenderá la sociedad estadounidense? ¿Podrán los patriotas estadounidenses desalojar del poder a su decadente, corrupta y judaizada clase política controlada por el sionismo?

No, según las reglas del sistema que la perpetúan. La democracia liberal no lo permite. Está diseñada para conservar esos intereses judaicos de explotación, corrupción y rapiña a través de la partidocracia.  Antes bien, será necesario ganar las guerras culturales que siempre preceden a todo cambio político profundo y duradero. Para lo cual lo primero es comprender el espíritu revolucionario judío y su impacto en la historia mundial, tal como ha demostrado E. Michael Jones en su “magnum opus”.

Lo dijo San Pablo hace dos mil años: los judíos son enemigos de la humanidad. Entenderlo y obrar en consecuencia exige lucidez y coraje. Lo ha mostrado el pueblo iraní bajo el prudente liderazgo de sus ayatolas y lo muestra el pueblo ruso bajo el liderazgo de Vladimir Putin. Lo comprendieron los apóstoles de Cristo en el momento del deicidio. Lo entendieron los papas cuando descubrieron el Talmud. Lo incorporó a su magisterio la Iglesia Católica cuando el papa Gregorio I en su carta del año 598 enseñó con caridad y prudencia: “Sicut iudeis non…” (es, decir, no se debía hacer daño a los judíos, pero tampoco permitir que hicieran daño al orden social cristiano)

LA NEGACIÓN DE LA CORREDENCIÓN DE MARÍA, EL MENSAJE DE LA VIRGEN DE FÁTIMA Y “LOS ERRORES DE RUSIA”

  Los “errores de Rusia”: El mesianismo judío anticristiano y naturalista, financiado por los banqueros internacionalistas, implementado por...