Arzobispo Carlo Maria Viganò
@CarloMVigano
«La FSSPX (Fraternidad Sacerdotal
San Pío X) afirma que la Tradición contiene los remedios para los males más
profundos de la Iglesia.
León XIV afirma que el Vaticano
II no es negociable. Esas dos afirmaciones no pueden reconciliarse mediante
otro grupo de estudio.
Si la Tradición es la norma, el
Vaticano II debe ser juzgado a la luz de lo que vino antes de él. Si el
Vaticano II es la norma, la Tradición debe ser reinterpretada, recortada,
excusada y administrada hasta que encaje en el nuevo orden.
Esa es toda la guerra.
La profesión de fe de la FSSPX ha
planteado la cuestión con una claridad inusual. No le pide a León que sea más
amable ni que ofrezca un mejor compromiso litúrgico. No pide ser una opción
aprobada más dentro de un menú conciliar pluralista.
Afirma que la fe es una, la
Iglesia es una, la verdad es inmutable, la Misa es sacrificial, Cristo es Rey,
las falsas religiones no salvan, el desorden moral no puede ser bendecido y el
Espíritu Santo no inspira hoy aquello que condenó ayer.
La Roma de León puede aceptar eso
como católico o condenarlo como cismático. Si lo condena, los católicos
deberían prestar atención.
La condena diría menos sobre la
FSSPX que sobre los hombres que la emiten. Los sistemas apóstatas siempre se
revelan por aquello que no pueden tolerar.
Este puede tolerar casi cualquier
cosa, excepto la antigua fe católica expresada sin disculpas.»
