Por LUIS ÁLVAREZ PRIMO
15 de junio de 2026
Ayer el
colosal payaso asesino de la Casa Blanca, celebró, a disgusto –como la mayoría
de los liberales estadounidenses que se creen eternamente jóvenes--sus 80 años.
Cuando se aprestaba a cortar la torta blanca de varios pisos, se acerca un niño
iraní, lo mira y le recuerda que él dio la orden de bombardear la escuela de
Minab, en la que asesinó a sus 168 compañeritas, cuyas fotografías aparecieron
lentamente una tras otra. Inmediatamente, para horror y espanto de los
invitados, de la torta empieza chorrear sangre.
El video
de marras es uno de tantos que muestra que Irán no olvidará los innumerables
crímenes que la entente judeo-sionista estadounidense-israelí ha cometido
contra los inocentes de su pueblo, y de tantos otros pueblos del orbe.
E. Michael
Jones no se equivocó cuando dijo que el amoral sicópata Donald J. Trump sería
el enterrador del imperio estadounidense. Traicionando todas sus promesas y
declaraciones electorales a favor de la paz, Trump se embarcó en unas de las
guerras más perversas de las que se tenga memoria, llevando a la humanidad
peligrosamente al borde de una tercera guerra mundial.
Trump ha
mentido hasta el ridículo. Desde marzo 2026, 39 veces prometió a la opinión
pública norteamericana estar al borde de firmar un acuerdo de entendimiento, y
otras tantas veces siguió apoyando con armas, bombardeos, aprestos bélicos,
sanciones, recursos financieros y el despliegue de una gigantesca armada en el
Golfo Pérsico, al estado sociópata genocida de Israel, es decir, a todos los
fanáticos psicópatas judíos que rodean al criminal y corrupto Benjamín
Netanyahu.
Trump
prometía e insinuaba decisiones para desescalar el conflicto, pero, en
realidad, como se sabe, no buscaba la paz sino ganancias manipulando el mercado
del petróleo con información privilegiada que él mismo generaba. Y,
contrariamente a lo que declaraba a cada paso, no le importó ni la muerte ni el
dolor y el sufrimiento causado por sus decisiones genocidas. Trump, con sus
manos manchadas de sangre inocente pasará a la historia—junto con Harry
Truman—como el rostro más repugnante del “gran Satán”.
Y, por
cierto, el endemoniado Benjamín Netanyahu, otro tanto. Ambos son la caricatura
más grotesca del buen gobernante. Monstruosas gárgolas devoradoras de niños,
monstruos devotos del culto a Moloch.
Tras el
último bombardeo israelí en medio de negociaciones diplomáticas, Irán advirtió
a Trump que, si no acordaba el memorando de entendimiento de 14 puntos
presentado al mediador pakistaní, sin pérdida de tiempo bombardearía a Israel.
Trump se asustó y acordó hacerlo.
Presuntamente
el acuerdo se firmará el viernes 19 de junio en Ginebra. Si Estados Unidos lo hace, pero Israel se
rehúsa a aceptarlo (es decir, si no se retira del Líbano), Netanyahu quedará
solo y de él se ocupará Irán. Veremos qué pasa. ¿Lo permitirá el extorsionador
“lobby de Israel” que lo controla?
Pakistán
ha mediado con eficacia gracias al respaldo de China. Los estados del Golfo
están aterrorizados y desesperados esperando el fin de una guerra que les ha
costado carísimo.
Irán
siempre ha querido y buscado la paz, por eso, con una mayor comprensión de la
realidad última y del logos de la guerra, se preparó. Y ha vencido al imperio sionista
estadounidense infligiéndole una humillante derrota en Medio Oriente. Hoy la República Islámica de Irán emerge no
sólo como el ganador estratégico de esta guerra en Asia Occidental, sino,
además, con una gran potencia en el nuevo orden mundial multipolar que ha
contribuido a gestar, junto con la Federación de Rusia y la República Popular
de China.
Para
todas las naciones sometidas al colonialismo usurero del imperio judeo-sionista
estadounidense (la Argentina en primer lugar), este gigantesco cambio
histórico, tanto por su alcance, como por su amplitud y profundidad, comporta
una gran oportunidad de liberación si se atreven a seguir el ejemplo del digno
y sufrido pueblo iraní.
Mientras
tanto Rusia avanza en su desarrollo económico, social, cultural, diplomático,
científico-tecnológico y militar. Entre el 3 y el 6 de junio se realizó el
extraordinario Foro Económico Internacional de San Petersburgo bajo el lema
“Diálogo pragmático: camino hacia un futuro estable” en el cual participaron
24.500 representantes de 142 países, generando inmensas oportunidades de
negocios. Y Putin ha reasumido con gran
firmeza la conducción de la guerra en Ucrania para alcanzar una pronta
finalización de la misma.
Desafortunadamente,
en Europa, los delirantes y desvergonzados ladradores de Bruselas aturden con
discursos belicistas ruso fóbicos, en especial en los países bálticos
(chihuahuas) y en Alemania. Esperemos que los europeos expulsen a la bruja
Úrsula von der Leyen, que los lleva por mal camino.
