Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

jueves, 21 de noviembre de 2024

50 AÑOS DE LA DECLARACIÓN DEL AÑO 1974 DE MONSEÑOR MARCEL LEFEBVRE

 


Leída en el Seminario internacional SanPío X de Ecône,

el 21 de noviembre de 1974.

 

Nos adherimos de todo corazón, con toda nuestra alma, a la Roma católica guardiana de la fe católica y de las tradiciones necesarias al mantenimiento de esa fe, a la Roma eterna, maestra de sabiduría y de verdad.

Por el contrario, nos negamos y nos hemos negado siempre a seguir la Roma de tendencia neomodernista y neoprotestante que se manifestó claramente en el Concilio Vaticano II y después del Concilio en todas las reformas que de éste salieron.

Todas esas reformas, en efecto, contribuyeron y contribuyen todavía a la demolición de la Iglesia, a la ruina del Sacerdocio, al aniquilamiento del Sacrificio y de los Sacramentos, a la desaparición de la vida religiosa, a una enseñanza naturalista y teilhardiana en las universidades, los seminarios, la catequesis; enseñanza nacida del liberalismo y del protestantismo, condenada repetidas veces por el magisterio solemne de la Iglesia.

Ninguna autoridad, ni siquiera la más elevada en la Jerarquía, puede obligarnos a abandonar o a disminuir nuestra fe católica claramente expresada y profesada por el magisterio de la Iglesia desde hace diecinueve siglos.

“Si llegara a suceder, dice san Pablo, que nosotros mismos o un ángel venido del cielo os enseñara otra cosa distinta de lo que yo os he enseñado, que sea anatema” (Gál. 1, 8).

¿No es esto acaso lo que nos repite el Santo Padre hoy?  Y si una cierta contradicción se manifestara en sus palabras y en sus actos así como en los actos de los dicasterios, entonces elegimos lo que siempre ha sido enseñado y hacemos oídos sordos a las novedades destructoras de la Iglesia.

No es posible modificar profundamente la “lex orandi” sin modificar la “lex credendi”. A la misa nueva corresponde catecismo nuevo, sacerdocio nuevo, seminarios nuevos, universidades nuevas, Iglesia carismática, pentecostal, todas las cosas opuestas a la ortodoxia y al magisterio de siempre. Habiendo esta Reforma nacido del liberalismo, del modernismo, está totalmente envenenada; sale de la herejía y desemboca en la herejía, incluso si todos sus actos no son formalmente heréticos. Es pues imposible a todo católico consciente y fiel adoptar esta Reforma y someterse a ella de cualquier manera que sea. La única actitud de fidelidad a la Iglesia y a la doctrina católica, para nuestra salvación, es el rechazo categórico a aceptar la Reforma.

Es por ello que sin ninguna rebelión, ninguna amargura, ningún resentimiento, proseguimos nuestra obra de formación sacerdotal bajo la estrella del magisterio de siempre, persuadidos de que no podemos prestar un servicio más grande a la Santa Iglesia Católica, al Soberano Pontífice y a las generaciones futuras.

Es por ello que nos atenemos firmemente a todo lo que ha sido creído y practicado respecto a la fe, las costumbres, el culto, la enseñanza del catecismo, la formación del sacerdote, la institución de la Iglesia, por la Iglesia de siempre y codificado en los libros aparecidos antes de la influencia modernista del Concilio, esperando que la verdadera luz de la Tradición disipe las tinieblas que oscurecen el cielo de la Roma eterna.

Y haciendo esto, con la gracia de Dios, el auxilio de la Virgen María, de San José, de San Pío X, estamos convencidos de mantenernos fieles a la Iglesia Católica y Romana, a todos los sucesores de Pedro, y de ser los “fideles dispensatores mysteriorum Domini Nostri Jesu Christi in Spiritu Sancto – Fieles dispensadores de los misterios de Nuestro Señor Jesucristo en el Espíritu Santo”. Amén.

 

Ecône, 21 de noviembre de 1974.


DECLARACIÓN DEL PADRE CALMEL O.P. DEL 27 DE NOVIEMBRE DE 1969

 


Me atengo a la Misa tradicional, que fue codificada, pero no inventada, por San Pío V en el siglo XVI, conforme a una costumbre varias veces secular. Por lo tanto, me niego a aceptar el Ordo Missæ de Pablo VI. ¿Por qué? Porque, en realidad, ese Ordo Missæ no existe. Lo que existe es una Revolución litúrgica universal y permanente, querida o al menos asumida por el Papa actual, y que adopta, por un breve tiempo, la máscara del Ordo Missæ del 3 de abril de 1969. Todo sacerdote tiene derecho a negarse a llevar la máscara de esta Revolución litúrgica. Y yo pienso que es mi deber de sacerdote negarme a celebrar la Misa en un rito equívoco.

Si aceptamos este rito nuevo, que favorece la confusión entre la Misa católica y la Cena protestante –como equivalentemente lo dicen dos Cardenales y lo prueban sólidos análisis teológicos–, caeremos sin tardar en una Misa intercambiable –como ya lo reconoce un pastor protestante–, en una Misa claramente herética y por lo tanto nula. Iniciada por el Papa, y luego dejada por él a las Iglesias nacionales, la reforma revolucionaria de la Misa se proseguirá a un ritmo acelerado. ¿Podríamos aceptar hacernos cómplices de esto?

Se me preguntará tal vez: ¿Ha reflexionado ya a qué se expone por querer mantener, contra viento y marea, la Misa de siempre? Por supuesto que sí. Me expongo, por así decirlo, a perseverar en la vía de la fidelidad a mi sacerdocio, y por lo tanto, a rendir al Sumo Sacerdote, que es nuestro Juez Supremo, el humilde testimonio de mi ministerio sacerdotal. Me expongo a tranquilizar a fieles desamparados, tentados por el escepticismo o por la desesperación.

En efecto, todo sacerdote que se atenga al rito de la Misa codificada por San Pío V, el gran Papa dominico de la Contrarreforma, permite a los fieles asistir al Santo Sacrificio sin equívoco posible, y comulgar, sin ser víctima de engaño, al Verbo de Dios encarnado e inmolado, hecho realmente presente bajo las sagradas especies. En cambio, el sacerdote que se pliega al nuevo rito, totalmente forjado por Pablo VI, colabora en cuanto está de su parte en instaurar progresivamente una Misa engañosa, en la que la presencia de Cristo dejará de ser verdadera, para convertirse en un memorial hueco; en la que, por lo mismo, dejará de ofrecerse a Dios, real y sacramentalmente, el Sacrificio de la Cruz; y en la que, finalmente, la comunión pasará a ser una comida religiosa en que se comerá un poco de pan y se beberá un poco de vino, nada más, como sucede con los protestantes.

¿A qué desventuras temporales, a qué desgracias en este mundo, se verá ex- puesto quien no consienta colaborar con la instauración revolucionaria de una Misa equívoca, orientada hacia la destrucción de la Misa? Sólo el Señor, cuya gracia basta, lo sabe. En verdad la gracia del Corazón de Jesús, que llega hasta nosotros a través del Santo Sacrificio y de los sacramentos, sigue bastando. Por eso el Señor nos dice lo más tranquilamente: «Quienquiera pierda su vida en este mundo por causa de Mí, la salvará para la vida eterna».

Reconozco sin vacilar la autoridad del Santo Padre. Sin embargo, afirmo que todo Papa, en el ejercicio de su autoridad, puede cometer abusos de autoridad. Sostengo que el Papa Pablo VI comete un abuso de autoridad de una gravedad excepcional cuando fabrica un rito nuevo de la Misa en función de una definición de la Misa que ha dejado de ser católica. «La Cena del Señor, o Misa –escribe en su Ordo Missæ– es la asamblea sagrada o congregación del pueblo de Dios, reunido bajo la presidencia del sacerdote, para celebrar el memorial del Señor». Esta definición omite insidiosamente y a sabiendas lo que hace católica la Misa católica, absolutamente irreductible a la Cena protestante.

En efecto, en la Misa católica no se trata de cualquier memorial; sino que el memorial es de tal naturaleza que contiene realmente el Sacrificio de la Cruz, porque el cuerpo y la sangre de Cristo se hacen realmente presentes en virtud de la doble consagración. Eso se trasluce sin confusión posible en el rito codificado por San Pío V, pero queda flotante y equívoco en el rito fabricado por Pablo VI.

Igualmente, en la Misa católica el sacerdote no ejerce una presidencia cual- quiera; marcado con un carácter divino que lo separa de los fieles por toda la eternidad, pasa a ser el ministro de Cristo, quien por él celebra la Misa; por lo que muy lejos está el sacerdote de asimilarse a un pastor cualquiera, delegado por los fieles para el buen orden de su asamblea. Eso, que es totalmente evidente en el rito de la Misa ordenado por San Pío V, aparece disimulado, cuando no escamoteado, en el nuevo rito.

Así pues, la simple honestidad, e infinitamente más el honor sacerdotal, me exigen no tener la desvergüenza de falsificar la Misa católica, recibida en el día de la Ordenación. Puesto que se trata de ser leal, y de serlo sobre todo en un punto de gravedad divina, no hay autoridad en este mundo, ni siquiera una autoridad pontifical, que pueda detenerme. Además, la primera prueba de fidelidad y de amor que el sacerdote debe dar a Dios y a los hombres es guardar intacto el depósito infinitamente precioso que le fue confiado cuando el obispo le impuso las manos. Principalmente sobre esta prueba de fidelidad y de amor seré juzgado por el Juez Supremo.

Con entera confianza espero de la Virgen María, Madre del Sumo Sacerdote, la gracia de permanecer fiel hasta la muerte a la Misa Católica, verdadera y sin equívoco.

Tuus sum ego, salvum me fac.

 

ROGER THOMAS CALMEL O. P.

27 de noviembre de 1969

“NO INTERESA”

 


¿La gloria de Dios? “No interesa” ¿La palabra de Dios? “No interesa” ¿Los mensajes de la Virgen en Fátima? “No interesa” ¿El bien de la patria? “No interesa” ¿La pureza del corazón? “No interesa” ¿La verdad íntegra? “No interesa” ¿Llevar la cruz? “No interesa” ¿La devoción al Corazón Inmaculado? “No interesa” ¿Combatir por el Reinado social de Cristo? “No interesa” ¿Desagraviar al Sagrado Corazón? “No interesa”.

“Tengo una sed ardiente de ser amado y honrado de todos los hombres, y no encuentro casi ninguno que trate de extinguirla, correspondiéndome como deseo…tú al menos, procúrame este placer, de suplir –tanto cuanto puedas- a su ingratitud, con los méritos de mi Sagrado Corazón…”

(Nuestro Señor a Santa Margarita María Alacoque)

¿QUIÉN DEMONIOS GOBIERNA EN LA ARGENTINA?


  La respuesta a la pregunta está en la misma pregunta.

MONSEÑOR VIGANÒ: LA ACTITUD DE BERGOGLIO ANTE EL PECADO ES “ANTICRISTIANA”

 


Miércoles 13 de noviembre de 2024

 

Nota del editor: El siguiente artículo de opinión está tomado de una publicación en X (anteriormente Twitter) del arzobispo Carlo Maria Viganò luego de la noticia de que el Papa Francisco había recibido a una mujer con confusión de género que se hizo pasar por un "ermitaño" masculino en una reciente audiencia papal.

NOTA AGENDA FÁTIMA: Posteriormente Francisco agasajó con una comida a prostitutos travestis en el Vaticano (ver foto).

 

(LifeSiteNews) — Nuestro Señor se asoció con los pecadores para convertirlos: pensemos en Magdalena, que era una adúltera, o en Zaqueo, que era un recaudador de impuestos en nombre del Imperio Romano. El efecto de la sola presencia del Señor convierte a estas almas, que abandonan el camino del pecado y se convierten a Él. “Vete y no peques más”.

El Salvador no oculta la culpa, sino que, al contrario, la indica como obstáculo para la salvación y la santidad y ofrece su gracia para cambiar de vida y seguirlo. Porque es la salvación del alma lo que el Señor quiere, no la normalización del pecado. La batalla contra el mundo, la carne y el diablo se lucha y se gana en primer lugar reconociendo al enemigo y armándonos para poder derrocarlo.

Los conocidos de Bergoglio son exactamente lo contrario. No le interesa la salvación de las almas, a las que alienta al pecado y al escándalo público. Se exhibe su “simpatía” por los trabajadores de la iniquidad, así como su aversión por los que sirven fielmente a Nuestro Señor.

 

LAS CALAMIDADES PÚBLICAS

  


“Las calamidades públicas son grandes voces con que el Señor nos llama al arrepentimiento, y al mismo tiempo una amenaza de exterminio si despreciamos ese último recurso de su bondad”.

 Fray Mamerto Esquiú

EL MUNDO OCCIDENTAL HA DEGENERADO EN LA IDIOTEZ

 


Por PAUL CRAIG ROBERTS

19 de noviembre de 2024

 

La imbécil Annalena Baerbock, ministra alemana de Asuntos Exteriores, ha amenazado a China por apoyar a Rusia.

¿Por qué los políticos occidentales creen tener autoridad sobre la política exterior de países soberanos y amenazan a países poderosos que pueden borrarlos de la faz de la Tierra? ¿Por qué incitan con tanta arrogancia a enemigos poderosos que pueden aplastarlos?

Annalena Baerbock es claramente una persona estúpida. El régimen estadounidense de Biden es aún más estúpido. Los idiotas de Biden han despreciado la doctrina militar rusa y la declaración del gobierno ruso de que cualquier misil disparado hacia Rusia será considerado como disparado por los EE. UU. y la OTAN y recibirá una respuesta que incluye el posible uso de armas nucleares. El idiota del régimen de Biden se ha burlado de Rusia y, por lo tanto, al considerar la advertencia como un "farol de Putin", ha invitado a una guerra nuclear.

Es posible que Putin acepte la humillación de Rusia para salvar al mundo, pero debe saber que, tarde o temprano, deberá luchar o entregar Rusia a Washington.

¿Qué se gana con correr un riesgo tan irresponsable? Una cosa sería si se tratara de un riesgo cuyas consecuencias sólo pudieran asumir los idiotas de Biden, pero otra muy distinta sería que el riesgo recaiga sobre el mundo entero. ¿Dónde está la denuncia mundial contra los idiotas de Biden por exponer al mundo a una guerra nuclear? ¿Qué propósito justifica este riesgo extraordinario? ¿Es el mundo entero tan estúpido como Biden?

La idea de que Estados Unidos, cuyo gobierno es manifiestamente loco, es un líder mundial es más que absurda. Una amenaza a la vida como la que Washington representa no puede hacerse grande; sólo se la puede eliminar.

Si quieren entender lo estúpidos que son decenas de millones de estadounidenses, observen que aproximadamente el 45% de los estadounidenses que votaron en las elecciones votaron por los demócratas. Cuando casi la mitad de la población estadounidense es totalmente insensata y apoya con sus votos un ataque militar contra Rusia, ¿cómo puede Trump hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande? De hecho, ¿cómo puede Estados Unidos siquiera sobrevivir?

Si lo piensas, tendría más sentido que Trump deportara a los demócratas y aceptara a los hispanos. Estados Unidos estaría mejor. Para ser grande, un país necesita gente inteligente y, claramente, los hispanos son más inteligentes que los demócratas.

Debemos esperar que Trump haya estado a la altura de las circunstancias, haya pedido a Putin que se abstenga y haya prometido revertir la política una vez que asuma el cargo.

Les recuerdo que advertí que llegaríamos a este punto peligroso porque Putin se negó a usar la fuerza suficiente para poner fin al conflicto con Ucrania antes de que Washington pudiera involucrarse profundamente. En un intento por evitar una guerra mayor, Putin la provocó.

Conozca la doctrina de guerra rusa:

https://www.rt.com/russia/607857-putin-updates-nuclear-doctrine/

Cabe señalar que Estados Unidos y la OTAN ya están violando esta nueva doctrina.

Por ejemplo, en Polonia se acaba de inaugurar una instalación Aegis Ashore, casi idéntica al sistema de combate antimisiles Aegis que llevan los buques de guerra estadounidenses. Se trata de la segunda instalación de este tipo en la frontera rusa (la primera está en Rumania). Ambas instalaciones están equipadas con el sistema de lanzamiento de doble uso Mark 41, que puede lanzar misiles balísticos y de crucero Tomahawk, que pueden ir armados con armas nucleares. Los misiles llegan y se cargan en lanzadores ocultos en grandes cajas que hacen imposible que los observadores determinen qué tipo de misil se está utilizando.

Es difícil entender acciones tan provocadoras por parte de Washington, que claramente amenaza al mundo con una guerra nuclear.

Fuente:

https://www.unz.com/proberts/the-western-world-has-degenerated-into-idiocy/

RUSIA DESPUÉS DE LA VICTORIA DE TRUMP

 



por ISRAEL SHAMIR

18/11/2024

 

Los rusos se alegraron de la victoria de Trump. Siempre les cayó bien. Rusia es el único país europeo (“blanco”) que prefirió a Trump antes que a Clinton y Harris. En vano, los maestros del marketing explicaron que Trump sería peor para Rusia. A pesar de esto, el pueblo siguió notando que Estados Unidos se encontraba en la misma página histórica que Rusia: negando la ideología progresista; siendo liderado por un hombre serio; en contra de las guerras, a favor del empleo y la paz y del cristianismo. ¡Abajo los travestis y los maricones; abajo la corrección política y las microagresiones! La guerra en Ucrania todavía continúa, pero bajo el nuevo ministro de Defensa Andrey Belousov está convirtiéndose en un éxito. Cada día trae una nueva victoria modesta, y se van liberando unos cuantos pueblos más del interminable Donbass. Es una lucha lenta, ya que Rusia prevalece contra 32 estados de la OTAN, una carga increíblemente pesada para una guerra contra la secesión; en esto se ha convertido la contienda.

Repasemos cómo llegamos hasta aquí

La URSS había sido desmantelada y desposeída por la autoridad del ex presidente Gorbachov y del primer presidente de Rusia, Yeltsin. En ese momento, Ucrania declaró su neutralidad y amistad con Rusia. Con su parte de la infraestructura soviética, la industria pesada y sus 50 millones de trabajadores diligentes, Ucrania tenía recursos más que suficientes para prosperar. Sin embargo, los combativos neoconservadores estadounidenses no estaban satisfechos con esta solución. Querían sangre, dominio de espectro completo, victoria en un juego de suma cero. Transformaron deliberadamente a Ucrania en una amenaza mortal para los rusos, un cuchillo permanentemente apuntado a la garganta de Rusia. Establecieron laboratorios de armas biológicas y construyeron bases militares de la OTAN. Finalmente, comenzaron a estrangular económicamente y acosar violentamente al Donbass, la parte de Ucrania poblada por rusos. El Donbass había sido incorporado arbitrariamente a Ucrania por decisión de las autoridades soviéticas alrededor de 1920, pero siguió siendo sólidamente ruso por su población y su idioma. Tal diversidad no era un problema para una URSS fuerte, pero el débil Estado de Ucrania no podía tolerar ninguna voz disidente.

El presidente ruso, Vladimir Putin, heredó la situación y estaba dispuesto a dejar que Ucrania mantuviera su independencia. Firmó el acuerdo de Minsk, garantizado por Alemania y Francia, por el que Kiev se comprometía a permitir la autonomía del Donbass. Según su costumbre, los mismos neoconservadores incumplieron el acuerdo. Más tarde admitieron que lo habían firmado solo para tener tiempo para rearmar a Ucrania. Kiev también incumplió su propia declaración de neutralidad y amistad con Rusia, que eran parte integral del reconocimiento por parte de Rusia de la independencia de Ucrania. Ignoraron el llamado de diciembre de 2021 de Vladimir Putin para lograr una paz permanente.

En febrero de 2022, apenas unas semanas antes de la planeada invasión conjunta de Ucrania y la OTAN a Rusia, Rusia inició su Operación Militar Especial en Ucrania. Sus fuerzas se trasladaron rápidamente a Kiev, tomaron el aeropuerto y avanzaron hacia Járkov, una gran ciudad predominantemente rusa. En ese momento, Ucrania pidió la paz y rápidamente se rubricó en Estambul el nuevo tratado de paz ruso-ucraniano. Una vez más, se especificaba la autonomía para el Donbass, la neutralidad para Ucrania y el reconocimiento de la lengua rusa dondequiera que se hablara, pero entonces el primer ministro británico, Boris Johnson, llegó a Kiev y convenció a los líderes ucranianos de que incumplieran este acuerdo y reanudaran la guerra. La guerra siguió adelante con pequeños cambios en la frontera, mientras Ucrania se quedaba sin cientos de miles de combatientes. Al final (algunos podrían decir que inevitablemente) la iniciativa en la guerra pasó a manos rusas, y ahora es decididamente suya.

viernes, 15 de noviembre de 2024

EL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA Y LA PAZ DEL MUNDO

 


Por PADRE ROGER-THOMAS CALMEL, O.P. (1914-1975)*

 

Reflexionaremos aquí sobre las palabras de la santa Virgen en Fátima. Cuando se trata de comentar las palabras de Nuestro Señor, todo cristiano que presta atención a lo que dice o escribe no puede evitar cierto temor reverencial. ¿Lo que dice o escribe no se apartará de la verdad divina? ¿Hará penetrar, por el contrario, aunque sea un poquito, en el interior de una palabra que es ante todo un misterio? Esta aprensión la experimenta igualmente cuando se trata de comentar las palabras de Nuestra Señora. Y, no obstante, es tan normal comentar la palabra divina como reflexionar y meditar. Aunque el silencio del amor sea el homenaje más digno (en espera de la visión eterna del mañana), es imposible no desplegar nuestro discurso, no llevar nuestra facultad discursiva al encuentro de la verdad divina. Semejante actitud ha sido siempre alentada por la Iglesia, que es tan profundamente teóloga como mística. Que la confianza prevalezca, entonces, sobre el temor y que nuestra reflexión intente penetrar en el mensaje que la Reina del rosario hizo conocer a sus humildes privilegiados (1), a Jacinta y Francisco y, sobre todo, a Lucía.

 

* * *

 

Una de las primeras ideas que nos suscita la lectura de ese mensaje es que la paz del mundo, la paz política, es un don de Dios y del Corazón Inmaculado de Ma- ría. “Rezad el rosario para obtener el fin de la guerra”. La paz está, entonces, supeditada a la intercesión de Nuestra Señora y a la Omnipotencia de aquél a quien saludamos en los maitines de Navidad como Princeps pacis (2). No dudamos que eso sea cierto de la paz sobrenatural, aquella que reside en el secreto del corazón, que procede del amor de Dios, en el seno de la santa Iglesia que es la Beata pacis visio (3). En efecto, ¿cómo una paz de ese orden, propiamente celestial, una paz de esa calidad, propiamente divina y sobrenatural, no ha de ser un don de Dios y un fruto de la intercesión de la Virgen corredentora?

Por el contrario, cierto naturalismo político podría llevar a pensar que la paz de los imperios, de las naciones, de los pueblos y de las lenguas, puesto que es una realidad de orden natural y perecedera, es asunto de la naturaleza librada a sí misma. No es dudoso que algunos cristianos hayan resbalado por esta pendiente. Es una pendiente de error. Y ello es así por dos razones: ante todo, en virtud del principio general según el cual nada bueno puede tener principio, desarrollarse y llegar a su término sin la benevolencia del Omnipotente y si Dios no le concede su bendición; después, por una razón particular y que hace a la esencia misma de la paz política. Esta es, en efecto, un fruto de la justicia, opus iustitiae pax; ahora bien, no hay justicia sólida e integral sin una conversión del corazón y, por tanto, sin la gracia sobrenatural, es decir sin un auxilio divino. La paz es la tranquilidad del orden justo; mas este orden justo no podría quedar librado a la voluntad de los hombres; pues si los gobernantes y el pueblo se dejan llevar ordinariamente por la injusticia, ¿cómo obtener la tranquilidad del orden?

Se podría objetar: ¿pero acaso las instituciones justas no bastan para protegerse de la injusticia, cualquiera sea la forma que ésta tome, ya se trate de desconocer o de combatir la autoridad de la Iglesia, o de desarrollar un imperialismo económico desenfrenado, o de oprimir a las naciones más débiles? Ciertamente las instituciones adecuadas pueden y deben remediar esos crímenes. Pero las buenas instituciones, aunque sostienen a las personas en el bien, son en primer lugar suscitadas y sostenidas por la justicia de las personas. Ahora bien, esta justicia es muy débil y muy corta sin la gracia de Dios. De suerte que, sin la gracia, las mejores instituciones no bastan para garantizar la paz. Sin duda sería grotesco interpretar el mensaje de Fátima en un sentido sobrenaturalista y desconocer que la paz del mundo es un efecto político en parte vinculado a las causas políticas. Por el contrario, es razonable interpretar el mensaje de Fátima como un recuerdo de esta verdad fundamental, a saber, que la política no se basta a sí misma: que los efectos políticos dependen de personas humanas heridas y rescatadas; si las personas no se dejan sanar por la gracia divina, los efectos políticos no se seguirán. Porque lo sabe profundamente, la Iglesia cuenta ante todo con el Señor para obtener la paz. Pensemos en primer lugar en la explicación del Libera nos a malo que la liturgia desarrolla al terminar el Pater, poco antes de la comunión; pensemos igualmente en las plegarias del Viernes Santo y en el canto del Exsultet. La paz nos es presentada siempre como un don de la misericordia divina. Esta lección de la liturgia es también la primera lección de Fátima.

 

* * *

 

La segunda lección es complementaria: la paz del mundo es imposible sin la conversión de los cristianos. Ese don de Dios no es automático, no sólo porque exige y suscita una política justa, sino porque al mismo tiempo Dios no puede conceder su don sin que las voluntades se conviertan: “Haced penitencia –decía la santa Virgen-. Si se escuchan mis pedidos, Rusia se convertirá y habrá paz”. No seamos quiméricos, no vayamos a suponer que la paz entre las naciones y en el interior de cada nación no será obtenida si no todos los cristianos están en estado de gracia. Pero comprendamos igualmente que la paz no podrá establecerse si los pueblos cristianos persisten en la tibieza; es decir, prácticamente, si siguen poniendo el sentido de su vida en el bienestar que dispensa el progreso técnico.

OBISPO STRICKLAND: CADA OBISPO DEBERÍA DECIR QUE “FRANCISCO YA NO ENSEÑA LA FE CATÓLICA”

 


El obispo Joseph Strickland reprendió enérgicamente a los obispos estadounidenses “silenciosos” en una poderosa carta fuera de la reunión de la USCCB en Baltimore, advirtiéndoles que Dios castigará a quienes no se pronuncien contra los “mensajes falsos que fluyen constantemente desde el Vaticano” bajo el papa Francisco.

 

Miércoles 13 de noviembre de 2024

 

Nota del editor: La siguiente es una carta abierta del obispo Joseph Strickland dirigida a la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB) durante su asamblea plenaria de otoño de 2024 en Baltimore. (LIFESITENEWS)

 

Queridos obispos,

 

Ustedes se reúnen aquí hoy, apóstoles de hoy, mientras la Iglesia y, por lo tanto, el mundo se encuentran encaramados al borde de un acantilado. Y, sin embargo, ustedes, a quienes se les ha confiado la custodia de las almas, eligen no decir una palabra del peligro espiritual que abunda. Hoy nos encontramos en la cúspide de todo lo que se ha profetizado sobre la Iglesia y las abominaciones que surgirán en estos tiempos, un tiempo en el que todo el infierno ataca a la Iglesia de Jesucristo, y un tiempo en el que los ángeles caídos del infierno ya no buscan entrar en sus salones sagrados, sino que se quedan adentro, asomándose por sus ventanas y abriendo puertas para dar la bienvenida a más destrucción diabólica.

Creo que San Judas tenía en mente a hombres como muchos de ustedes cuando describió a los hombres que festejan “juntos sin temor, apacentándose a sí mismos, nubes sin agua, que son llevadas de acá para allá por los vientos, árboles de otoño, infructuosos, dos veces muertos, arrancados de raíz, olas furiosas del mar, que espuman su propia confusión; estrellas errantes…” (Judas 1:12-13).

Muchas personas han preguntado qué será necesario para que más de unos pocos obispos finalmente hablen en contra de los mensajes falsos que fluyen constantemente desde el Vaticano bajo el liderazgo del Papa Francisco, y yo me hago la misma pregunta una y otra vez:

¿QUÉ SE NECESITARÁ?

¿No saben que Nuestro Señor enviará a Sus ángeles vengadores para amontonar carbones encendidos sobre las cabezas de aquellos que fueron llamados a ser Sus apóstoles y que no han guardado lo que Él les ha dado?

Y sin embargo, casi todos ustedes, mis hermanos, permanecieron en silencio observando mientras se llevaba a cabo el Sínodo sobre la Sinodalidad, una abominación construida no para proteger el Depósito de la Fe sino para desmantelarlo, y sin embargo, pocos fueron los gritos que se escucharon de ustedes: hombres que deberían estar dispuestos a morir por Cristo y Su Iglesia.

El documento final del Sínodo ha sido publicado, pero con el juego de manos que es tan característico del Vaticano controlado por Francisco. Al llamar la atención sobre los problemas que preocupaban a muchos, se han deslizado hacia lo que siempre fue su verdadero objetivo sin que nadie se diera cuenta. Lo que buscaban en primer lugar era el desmantelamiento de la Iglesia de Cristo reemplazando la estructura de la Iglesia tal como la instituyó Nuestro Señor con una nueva estructura de “sinodalidad” de inspiración diabólica que en realidad es una nueva iglesia que no es católica en absoluto.

Ahora vemos las palabras proféticas del venerable arzobispo Fulton Sheen desplegándose ante nuestros ojos: “Porque su religión será la hermandad del hombre sin la paternidad de Dios, él establecerá una contra-iglesia que será el mono de la Iglesia, porque él, el Diablo, es el mono de Dios. Tendrá todas las notas y características de la Iglesia, pero al revés y vaciada de su contenido divino, será un cuerpo místico del Anticristo que en todo lo externo se parecerá al cuerpo místico de Cristo…” (Transmisión de radio; 26 de enero de 1947).

Con el impulso a la “sinodalidad”, vemos que los enemigos de Cristo están poniendo ante nosotros, como dice el arzobispo Sheen: “una nueva religión sin cruz, una liturgia sin un mundo por venir, una religión para destruir una religión, o una política que es una religión – una que da al César incluso las cosas que son de Dios”.

¿FRACASO DE OCCIDENTE EN UCRANIA?

 


Por GABRIEL CAMILLI

 

Más de dos años y medio después del inicio del conflicto ucraniano, aunque la guerra continúa haciendo estragos, especialmente en la parte oriental del país, oímos mucho menos sobre ella (más niebla de la Guerra 2.0, para los lectores de esta columna).

Hay una razón: las cosas no van como habían predicho la mayoría de los estrategas, comentaristas y los principales medios de comunicación occidentales.

Las fuerzas rusas continúan avanzando hacia el interior del frente de Donbass. La invasión de verano de la región rusa de Kursk por parte de Ucrania resultó en un episodio contemporáneo de aventurerismo militar.
Pero, sobre todo, el entusiasmo occidental por apoyar a Ucrania se está desvaneciendo, mientras Alemania lucha cada vez más con su crisis económica interna y los Estados Unidos absorto en una campaña presidencial, que el martes pasado ha dado paso a una etapa que incidirá en el derrotero del conflicto.

LAS RAZONES DEL FRACASO OCCIDENTAL EN UCRANIA


Aunque el conflicto está lejos de terminar y todavía presenta riesgos de escalada dependiendo de las decisiones que tomen los líderes occidentales, nos habla de un fracaso.

Lo que ha fracasado son las estrategias militares de la OTAN, las sanciones que deberían haber puesto de rodillas a una economía rusa que, en cambio, es más vital que nunca, las industrias militares estadounidenses y europeas que demostraron ser incapaces de seguir el ritmo de la producción bélica rusa.
Sin embargo, hay algunas excepciones a este panorama desolador de desinformación. Por ejemplo el libro publicado hace un año en edición italiana por Fazi Editore: ‘La derrota de Occidente’, de Emmanuel Todd, historiador, sociólogo y demógrafo francés, que ha llegado a nuestras manos recientemente. (Ya habíamos leído de este mismo autor el magnífico libro ‘Después del imperio’ donde anuncia el fin de la hegemonía atlantista en 2003.) Después de un éxito de ventas, el libro representó un caso editorial en Francia, y su autor, que se define como un disidente de la intelectualidad francesa, fue previsiblemente acusado de simpatizar con Putin.

En su libro reciente, Todd, plantea cuestiones fundamentales sobre la crisis que atraviesa Occidente, cuestiones que pocos han tenido el valor de afrontar y que son necesarias para comprender las razones del fracaso occidental contra Rusia.

El libro está escrito en el verano de 2023, con la intención de ofrecer una predicción: la derrota de Ucrania. Hoy esta predicción es una certeza, afirma Todd en el prefacio escrito para la edición italiana.

Los temas centrales del volumen son el colapso de Occidente -y sobre todo de Estados Unidos, el país que lo dirigió durante aproximadamente un siglo- y la centralidad redescubierta de Rusia.
Recuerdo que el Occidente del que habla Todd, es el referido al que en estas páginas y siguiendo a Augusto Del Noce, hemos definido como el Occidente Opulento.

Sorprendentemente, para quienes no conocen la génesis de la guerra de Ucrania, o para quienes la han seguido sólo a través de los medios occidentales, Todd describe el conflicto como una "agresión promocional de Occidente" refiriéndose a la expansión al este de la OTAN, y especialmente a su progresiva infiltración en Ucrania después de 2014.

Por tanto, plantea tres preguntas fundamentales: ¿por qué Occidente no acepta la derrota? ¿Por qué parece dispuesto a correr el riesgo de un choque directo con Rusia? ¿Por qué los líderes occidentales describen la paz “como si representara una amenaza aún más grave que una confrontación termonuclear”?

LAS SORPRESAS DEL CONFLICTO UCRANIANO


El autor también esboza un posible escenario de fin del conflicto (¿un conflicto congelado?), con la expansión forzada de los objetivos militares rusos tras la intransigencia occidental, y las incógnitas relacionadas que podrían afectar a dicho marco (en particular, el destino de Lviv, y las Repúblicas Bálticas).
Según este autor, el conflicto ucraniano, inicialmente provocado por los Estados Unidos, y el conflicto en Gaza y Oriente Medio, demuestran, según Todd, la creciente impotencia de Washington, arrastrado por aliados radicalizados (Ucrania e Israel) que en realidad debería haber controlado -tesis que se aplica más al caso israelí que al ucraniano, donde el destino del presidente Volodymyr Zelensky sigue siendo incierto.

Para Todd, la paz en términos rusos significaría la derrota atlantista y el fin de la hegemonía estadounidense. Por lo tanto dice: “Para Washington, la guerra debe continuar para mantener el control de sus buques en Europa y el Pacífico”.
En su libro, describe a la Unión Europea como totalmente subyugada, y a la OTAN como un instrumento de esclavización del viejo continente.

Además, nos aclara que Europa se enfrenta a una crisis creciente derivada de su separación de Rusia y, en particular, de su renuncia a las fuentes de energía rusas de bajo costo.

Sigue: “En tres países clave de la UE (Italia, Alemania y Francia), nos encontramos en una dinámica creciente de pueblos enfrentados contra sus gobernantes: por lo tanto, las oligarquías europeas tienen poco tiempo para convencer y arrastrar a sus poblaciones a una guerra total con Rusia”.
Todd enumera las sorpresas que produjo el conflicto ucraniano. Entre ellas se destacan la resiliencia económica rusa, la evanescencia europea, el belicismo antiruso de los países escandinavos, la insuficiencia militar de la industria bélica estadounidense, la soledad ideológica de Occidente (abandonado por el Sur global) y, como consecuencia de todo ello, la inminente derrota occidental.
Pero la mayor sorpresa, y el dato interesante que destaca este autor: es una sorpresa que incluye a las otras enumeradas hasta ahora, no es la declaración sobre Rusia como un país que (con una población en declive y un territorio grande), no amenaza a nadie, sino el hecho de que el equilibrio del planeta está en riesgo por la crisis occidental, y "más precisamente, la crisis terminal de Estados Unidos".


CRISIS DEL ESTADO NACIONAL OCCIDENTAL

 

Según Todd, los Estados Unidos y Europa sufren diferentes formas de desintegración del Estado-nación, acompañadas de la muerte del cristianismo, particularmente en su forma protestante, que siempre había apoyado y en cierta manera justificado al capitalismo.

La muerte del cristianismo, el declinar como cultura se ve reafirmada además, por la aparición de un nihilismo entendido por Todd como el impulso de destruir, en un nivel físico, y de negar la noción misma de verdad y cualquier descripción razonable del mundo, en un nivel conceptual. Según el historiador francés, se comparan así dos Weltanschauung (Cosmovisiones). Por un lado, el realismo estratégico de un estado-nación como Rusia y por el otro, la mentalidad posimperial occidental, emanación de un imperio en decadencia que, sin embargo, aspira a representar la totalidad del mundo, sin admitir ya la existencia del otro. La incapacidad occidental de concebir la diversidad del mundo.
El núcleo protestante de Occidente surgió así "a caballo entre sus componentes liberales y autoritarios", siendo uno de sus polos el mundo anglosajón y el otro Alemania. La Francia católica, escribe Todd, "por contigüidad" ha logrado mantenerse "en la esfera más desarrollada de Occidente, que es esencialmente protestante".

Algo que muy pocos señalan y es central para entender a quienes entre otras cosas aun hoy mantienen ideas coloniales (Nosotros lo sabemos muy bien por Las Malvinas), es otro elemento clave del protestantismo, a nivel social, es el siguiente: heredó de la doctrina de la predestinación la idea "según la cual unos son elegidos y otros condenados, de modo que no todos los hombres son iguales".
Señala Todd otra característica: Hoy el estado de fase final de la secularización que vive ese occidente: “las costumbres y valores heredados de la religión comienzan a debilitarse o desintegrarse, para finalmente desaparecer; y es entonces, y sólo entonces, cuando aparece lo que estamos viviendo: un vacío religioso absoluto, en el que los individuos están desprovistos de cualquier creencia colectiva sustitutiva. Un estado cero de religión."

PARA IR CERRANDO

Como lo hemos dicho en diversos artículos el ‘La Prensa’, desde Alexander Solzhenitsyn a Augusto del Noce, se multiplican los textos cuya tesis es el fin o la derrota Occidente. Pensemos en ‘La autodestrucción de Occidente’ de Eugenio Capozzi, centrada en el declive ético de nuestra civilización, o en ‘The Terminus of the West’ del periodista estadounidense Paul Craig Roberts. Entre otros. La crisis occidental es un tema extremadamente complejo, que probablemente requiera la contribución de mucho más que un solo académico para ser investigado y comprendido en todas sus facetas e implicaciones.
Emanuel Todd tiene el gran mérito de poner el tema en debate. Tema negado y rechazado durante demasiado tiempo por la hipocresía de las elites occidentales, quienes han dibujado una imagen equivocada de las razones de la decadencia de Occidente. Este tema continuará… Hasta la semana próxima.

 

Gabriel Camilli

Cnl My (R) - Director del Instituto ELEVAN.­

Fuente:https://www.laprensa.com.ar/Fracaso-de-Occidente-en-Ucrania-552562.note.aspx

  

LA OTRA CAMPANA N°17 - DE LA UNIPOLARIDAD A LA MULTIPOLARIDAD (Y SIEMPRE EL MISMO CIPAYISMO ARGENTINO)

 

A GUSTO DE ISRAEL

 


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