Por el triunfo del Inmaculado Corazón de María

lunes, 15 de diciembre de 2025

GUÍA PARA PRINCIPIANTES SOBRE LOS PROBLEMAS DEL “NOVUS ORDO MISSAE”

 



por ALDO MARIA VALLI

 

Tanto si se posee como si no una comprensión intelectual de cada rúbrica, de cada gesto y de cada oración de la liturgia tradicional, es evidente que la santa misa vetus ordo actúa en un nivel profundo. Estamos en el ámbito de la adoración, no del análisis. Por ello, es imposible acercarse a este tesoro de nuestra Fe sin la inequívoca conciencia de participar en algo verdaderamente distinto del tiempo y del espacio profanos, algo grandioso y auténticamente trascendente. En la santa misa tradicional sabemos que nos encontramos, aunque indignos, ante el trono de Dios, y sabemos que un encuentro así no exige otra cosa que total reverencia, humildad y temor reverencial.

Mi intención es examinar el marcado contraste entre esta sagrada herencia y aquello que vino a sustituirla, es decir, esa construcción neoprotestante conocida como novus ordo missae.

La sustitución se produjo a pesar del solemne decreto del papa san Pío V, Quo primum tempore (14 de julio de 1570), que promulgó el Misal Romano de la liturgia tridentina e impuso su uso exclusivo en toda la Iglesia latina. La bula papal —lo recuerdo— prohibía explícitamente cualquier adición, supresión o alteración de la misa, invocando la ira de Dios Omnipotente sobre quienes se atrevieran a manipularla; pero tales advertencias, evidentemente, tienen poco peso para los modernistas, que de hecho han sustituido al Dios verdaderamente exigente y justo por una divinidad de su propia creación, acomodaticia y domesticada.

Estoy convencido de que gran parte de los lectores comprende bien por qué la santa misa tradicional es la más agradable a Dios y reconoce los graves defectos del novus ordo. Sin embargo, puesto que sé que un número considerable de fieles católicos se pregunta sinceramente qué es lo que está mal en la misa reformada, he aquí algunas indicaciones cuyo objetivo es ofrecer explicaciones claras y accesibles de los problemas teológicos, litúrgicos y espirituales planteados por un rito que considero pseudocatólico.

Les pido que compartan estos artículos con quienes buscan, se preguntan o están inquietos. La verdad, una vez encontrada, se niega a permanecer en silencio.

 

Ruptura teológica, litúrgica y ritual

 

Durante gran parte de su historia, la Iglesia rezó como creía y creyó como rezaba. El Rito Romano no nació de una teoría ni de un comité, sino de siglos y siglos de práctica, sacrificio y santificación. Cada gesto, cada oración, cada silencio llevaba las huellas de generaciones que se habían arrodillado, habían susurrado y habían ofrecido el Santo Sacrificio en toda circunstancia, incluso en medio de persecuciones, pestes, revoluciones y guerras. La liturgia nunca fue un texto que revisar, sino una herencia que acoger y transmitir.

La promulgación del novus ordo missae en 1969 marcó una ruptura decisiva: una reforma sin precedentes por su alcance, rapidez y método. Desde el principio, los observadores católicos vinculados a la tradición vieron en ella no solo un cambio estético, sino un desplazamiento teológico.

Partamos del núcleo de la cuestión: el sacrificio.

LA ESTRATEGIA DE NEUTRALIZACIÓN DE LEÓN FRENTE A LA TRADICIÓN

 



Cómo Roma encierra la Misa antigua en reservas, halaga a la FSSPX con pergaminos y utiliza a una clase mediática tradicional domesticada para mantener a todos tranquilos mientras León termina silenciosamente la revolución

Por CHRIS JACKSON

08 de diciembre de 2025

Si quieres saber cómo funciona realmente la Iglesia posconciliar, deja de leer consignas piadosas y mira el mapa.

De un lado tienes la Iglesia conciliar oficial: diócesis territoriales, conferencias episcopales, sínodos, dicasterios, todo el edificio burocrático zumbando al ritmo de la sinodalidad, la libertad religiosa, el ecumenismo y la liturgia antropocéntrica.

Del otro, tienes enclaves cercados donde se permite que sobreviva la fe preconciliar como una especie de cultura minoritaria étnica: el sótano de una parroquia aquí, un gimnasio alquilado allá, una capilla rural, un monasterio independiente, una dispersión de prioratos de la FSSPX. Ornamentos antiguos, devociones antiguas, familias jóvenes, mucho encaje e incienso. Espiritualmente serios, políticamente inofensivos.

Eso no es un accidente. Es una política.

Y los dos instrumentos clave de esa política son, ahora mismo, la FSSPX y lo que podría llamarse Trad Inc: la clase mediática profesional que se gana la vida narrando “la crisis” sin llegar nunca a sacar las conclusiones que pondrían en peligro el sistema del que depende.

El pontificado actual ha comprendido perfectamente ambas herramientas.

 

Las reservas

 

Empieza por el mapa.

En diócesis tras diócesis, el patrón es el mismo. Las misas latinas parroquiales son estranguladas, trasladadas a horarios inconvenientes o cerradas por completo. Las comunidades tradicionales son expulsadas de las propiedades parroquiales hacia un estatus “no parroquial”. Se disuade a los sacerdotes jóvenes de aprender el rito antiguo. La catequesis, la preparación matrimonial y la vida sacramental en la parroquia territorial típica siguen siendo íntegramente Novus Ordo e íntegramente conciliares.

Al mismo tiempo, el régimen se esfuerza al máximo por no parecer “anti-trad”.

Hay indulgencias para peregrinaciones. Hay palabras simpáticas sobre “la riqueza de la tradición latina”. Hay imágenes cuidadosamente escenificadas de grandes misas al aire libre con jóvenes de aspecto solemne y estandartes. Y ahora, incluso, una bendición papal oficial para una capilla de la Sociedad en una diócesis que se dedica a estrangular las TLM diocesanas.

IGLESIA CONCILIAR Y SINODAL: LA ‘PAREJA’ GAY, MODELO DE FAMILIA

 


La presión de la Gaystapo sobre la Iglesia conciliar y sinodal no deja de intensificarse. En una diócesis italiana, las ‘parejas’ gay son un modelo de amor y de vida familiar.

La Iglesia conciliar y sinodal se convierte en promotora de la destrucción de la familia tradicional.

La destrucción de la familia tradicional, el empeño en ‘reescribir’ la creación divina, la promoción de lo contranatural: de todas estas batallas anticatólicas, la Iglesia conciliar y sinodal se hace promotora, dejando que las diócesis experimenten estas novedades, tan viejas como Satanás y su odio a la ley divina y a la obra de Dios.

En Italia, la diócesis de Chiavari ha decidido considerar también a las parejas homosexuales como modelos de amor y de vida familiar. En un folleto que ha publicado, la ‘pareja’ gay creyente, la ‘pareja’ gay en la que uno de los dos no cree, la pareja de personas divorciadas y unidas civilmente, son todas experiencias de amor y, por tanto, de familia, al igual que quienes se han casado y han permanecido fieles a su cónyuge durante años.

El folleto arcoíris se titula No hay amor más grande y está editado por el Servicio diocesano de pastoral familiar, realizado por don Marco Torre, cuyo objetivo es «recoger historias de amor de nuestra diócesis». Olvídense de los testimonios destinados a suscitar el deseo de santidad entre los esposos. No: en realidad, cuanto más “imperfecto”, mejor. Pero lo que la diócesis llama imperfección es, en realidad, una vida que contradice totalmente la enseñanza de la Iglesia y de Jesús sobre la moral, la familia y el matrimonio. Es una vida de pecado grave y público.

Un folleto arcoíris publicado por el Servicio diocesano de pastoral familiar

Un diario italiano, LNBQ, que relata la historia, comenta:

«Pero ya se sabe que la deriva homo-herética ha encontrado desde hace tiempo un hogar estable en las oficinas pastorales de las diócesis, donde sacerdotes confusos e ideológicamente orientados reciben carta blanca de sus obispos para trastocar químicamente el ADN de la familia. Esta familia fundada en el matrimonio que, desde los tiempos de Jesús —“por esta razón el hombre se unirá a su mujer”—, hoy se vuelve mucho más variada en nombre del “todo vale”. Todo ello no es, en realidad, más que un río de amor aquí y de amor allá, en un argumento verboso al estilo de los Baci Perugina. Se llega incluso a decir que “el amor es algo que se mueve, que informa la acción y la modela”. ¿Y entonces? Pero, sobre todo: ¿qué amor?».

La NBQ continúa:

«Junto a historias de verdaderos dones entre cónyuges que se aman en la enfermedad, por ejemplo, el librito nos muestra también la vida de Marco y Michele, dos homosexuales que viven juntos y hablan de lo hermoso que es “vivir nuestro amor aún más libremente incluso dentro de nuestra comunidad”.

Pero además de cantar en la iglesia y formar parte del grupo “Amore in cammino”, el espacio que se les concede tiene un objetivo muy preciso. He aquí cuál: “El objetivo último de nuestro trabajo, creo, es derribar esos muros de división que siempre han obstaculizado la participación activa de las personas pertenecientes a la vasta esfera de la homoafectividad en la vida de la Iglesia, bajo el amor del Padre único que nos acoge en la libertad de la forma en que nos ha creado”. Lo cual constituye ya una flagrante violación de la advertencia no solo del Catecismo… La operación es, pues, la clásica que ya hemos visto en otros lugares: la Iglesia es vieja y, en materia de homosexualidad, hay que cambiarla».

Divorciados vueltos a casar y dúos gays se convierten en modelos de familias

Sigue luego la historia de Gianluca, que «llega —analiza LNBQ— para confirmar nuestra estrategia. Gianluca se presenta solo y no en pareja, porque su “compañero” —al que se nombra únicamente con un genérico “él”—, “en lo que respecta a su relación con la Iglesia, siempre ha sido muy crítico y distante”». Pero no hay problema: Gianluca también puede ser tomado como modelo por las parroquias circundantes como buen cristiano: «Contrariamente a lo que podría pensarse, esta diferencia entre nosotros nunca ha sido un obstáculo para nuestra relación, sino que ha sido para ambos una razón de mayor comprensión mutua, de mayor profundidad». Y, en cualquier caso, esta situación le da también la posibilidad de sentirse «en comunión y en camino incluso con mi Iglesia, en la que la escucha, el reconocimiento y la aceptación se viven en la reciprocidad».

El folleto presenta también como modelo la vida de los divorciados vueltos a casar Alessandra y Luca, quienes, para justificar su recorrido como pareja en una “nueva unión”, utilizan las palabras de Amoris Laetitia, n.º 297: «Se trata de integrar a cada uno; debemos ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial». Los dos divorciados y unidos civilmente ni siquiera ocultan haber violado «las reglas de Dios» para conocer mejor su rostro (!) sin abandonar «ese ideal de amor que siempre se ha deseado».

Por el momento, el obispo de Chiavari, Giampio Devasini, no solo no ha dicho nada, sino que deja hacer, pues permite la publicación del folleto. Además, la diócesis es conocida por organizar una serie de iniciativas LGBT en el seminario con La Tenda di Gionata (La Tienda de Jonatán), la asociación promotora del ‘peregrinaje’ Lgbtqi+ con ocasión del Jubileo.

En el mismo registro, LNBQ revela «que en Rapallo, que se encuentra en la misma diócesis ligur, según La Verità, se descubre que existe una asociación llamada La Nassa, con sede en la parroquia de Sant’Anna, que organiza el Sextival, el festival de la salud sexual, que ya por su nombre lo dice todo».

El librito destinado a las familias cristianas en versión gay-friendly está llamado a permanecer y a no ser considerado como un simple accidente de viaje. «Después de las vigilias anti-homofobia —concluye LNBQ—, el paso siguiente consiste en clarificar la práctica homoerótica como plenamente integrada en el corpus de la familia natural y cristiana. Con el aval de los obispos».

Así avanza, de traición en traición a la doctrina católica, la Iglesia conciliar y sinodal.

 

Francesca de Villasmundo

https://www.medias-presse.info/eglise-conciliaire-synodale-couple-gay-modele-famille-lgbt/213165/

 

 

BREVE COMENTARIO AL CORAZÓN DEL APOCALIPSIS: CAPÍTULO XX

 


Por D. CURZIO NITOGLIA

 

Primera parte (vv. 1-10)

Derrota definitiva del dragón – el dragón es encadenado por mil años y luego precipitado al infierno

 

Después de haber hablado de la ruina de Babilonia, la gran ramera, del anticristo y de su falso profeta (cap. XIX), san Juan pasa ahora a hablar de la derrota completa de Satanás, es decir, del dragón rojo, del Juicio Universal, del fin del mundo y de la entrada en la eternidad.

Landucci comenta:

«En el capítulo XVIII se ha descrito el aniquilamiento de Babilonia y en el capítulo XIX el del anticristo, del falso profeta y de todos sus seguidores, que son las manifestaciones humanas del mal diabólico y anticrístico. En este capítulo XX se presenta el derrumbe mismo de Satanás en una grandiosa recapitulación que abarca toda la historia de la Iglesia hasta el Juicio Universal. Aristóteles llamó catástrofe o explicación recapitulativa a la última escena de la tragedia griega, la que desenreda el ovillo de los hechos; en el drama del Apocalipsis, hemos llegado ahora a ese punto conclusivo: el derrumbe total del mundo del pecado, al cual seguirá la Visión beatífica del paraíso (caps. XXI-XXII)» (Comentario al Apocalipsis, cit., p. 213, nota 1).

El capítulo XX marca el epílogo del corazón del Apocalipsis (caps. XI-XIII; XIX-XX). El diablo está derrotado, Cristo ha triunfado, la Iglesia —a pesar de las múltiples persecuciones— está salva, así como también los verdaderos cristianos.

El Apocalipsis infunde, así, en nuestros espíritus un mensaje de paz y de certeza de la victoria de Dios sobre el maligno, de la Iglesia sobre la contra-iglesia o, como la define san Juan, «la sinagoga de Satanás» (Ap 2,9; 3,9), y de los mártires sobre sus verdugos. Si las escenas descritas antes de la victoria final y definitiva (caps. XI-XIX) pueden ser cruentas y parecernos aterradoras, deben leerse a la luz del capítulo XX y de la segurísima victoria final de Dios y de sus santos sobre las fuerzas del mal que los persiguieron durante su existencia terrena y los vencieron en cuanto al cuerpo, pero contribuyeron a glorificarlos en su alma.

Sin embargo, antes de anunciar y describir claramente hasta en sus detalles la derrota de Satanás, el Apóstol se remonta al pasado y habla de un cierto período de tiempo en el cual el poder del demonio habría sido limitado por Dios (XX, 1-6).

«Vi a un ángel que descendía del cielo y tenía la llave del abismo y una gran cadena en su mano» (v. 1). El padre Sales comenta que el abismo es el infierno y la cadena es el instrumento del que se servirán los ángeles al final del mundo para reducir y encerrar definitivamente al diablo en el infierno, después de que había sido precipitado a la tierra con permiso de tentar a los hombres (Ap 12,4), impidiéndole, sin embargo, con la primera venida de Jesús hacer todo el mal que quisiera (La Santa Biblia comentada, cit., p. 673, nota 1). Landucci nota que la «gran cadena» significa un poder superior al —aunque notable— del diablo.

«El ángel prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo encadenó por mil años» (v. 2). Juan no quiere dejar espacio al equívoco y usa cuatro términos («dragón», «serpiente antigua», «diablo», «Satanás») para especificar que se trata del demonio y mostrar toda su malicia.

El ángel «encadena» al diablo, que es un puro espíritu. Por lo tanto, la atadura de Satanás debe interpretarse como una «limitación de su poder» (Sales, cit., p. 673, nota 2), en sentido metafórico, como las demás palabras del versículo precedente («llave, cadena») y del siguiente («mil años»).

 

Los mil años

 

«Mil años» indican un «número lleno, redondo, para significar toda la extensión de un tiempo» (Sales, p. 673, nota 2).

Según Landucci, es un número simbólico que indica: «una duración larguísima pero finita e innumerable, es decir, que no puede ser contada en sentido matemático. Corresponde a toda la Nueva Alianza, que comenzó con la Natividad de Jesús y terminará con la Parusía. Por lo tanto, los mil años simbolizan la larga duración y la estabilidad de la Iglesia de Cristo. Después de la Encarnación del Verbo, en efecto, el diablo está encadenado, pero no destruido ni encerrado definitivamente en el infierno.» (cit., p. 214, nota 3).

Dom De Monléon explica que: «mediante su Pasión, Jesús ha como estrangulado al diablo, lo ha puesto en estado de no poder dañar, pero no en sentido absoluto; sin embargo, ha restringido sus capacidades infernales sin anularlas completamente, como ocurrirá sólo al final del mundo. Los mil años significan la duración del tiempo hasta la proximidad del fin del mundo, cuando el anticristo reinará durante tres años y medio, poco antes de la Parusía y del fin del mundo. Los mil años deben tomarse en sentido simbólico y representan el tiempo que va desde la Encarnación, cuando el diablo fue atado con la cadena, hasta el reino del anticristo final, cuando el diablo, desatado, podrá ejercer con máxima libertad su poder maléfico, que había sido limitado. A partir de ese momento, durante tres años y medio, el anticristo perseguirá a cada fiel en toda la tierra.» (Le sens mystique de l’Apocalypse, pp. 321-322).

martes, 9 de diciembre de 2025

10 DE DICIEMBRE 1925-2025. ¡EL GRAN SECRETO DE FÁTIMA! 100 AÑOS DE LOS PRIMEROS SÁBADOS

 

PONTEVEDRA: 100 AÑOS DE DESOBEDIENCIA A LA REINA DEL CIELO

 


Por ANDREW CESANEK

 

Breve historia

El 13 de junio de 1917, en Fátima, Nuestra Señora —por primera vez en la historia— reveló visiblemente Su Inmaculado Corazón.

La Hermana Lucía relató:

«Delante de la palma de la mano derecha de Nuestra Señora había un Corazón rodeado de espinas que lo traspasaban. Entendimos que era el Inmaculado Corazón de María, ultrajado por los pecados de la humanidad y que buscaba reparación».

Al mismo tiempo, la Santísima Virgen María anunció un gran designio de la providencia de Dios para el mundo entero:

«Jesús quiere servirse de ti para hacerme conocer y amar. Él quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. A quien abrace esta devoción yo le prometo la salvación; esas almas serán queridas por Dios, como flores colocadas por Mí para adornar Su trono. … Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios».

El 13 de julio de 1917, Nuestra Señora mostró a los tres pastorcitos de Fátima una visión del infierno, diciéndoles:

«Habéis visto el infierno, adonde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a Mi Inmaculado Corazón. Si se hace lo que os digo, muchas almas se salvarán y habrá paz. La guerra va a terminar; pero si los hombres no dejan de ofender a Dios, comenzará otra peor durante el pontificado de Pío XI. Cuando veáis una noche iluminada por una luz desconocida, sabed que es el gran signo que Dios os da de que está a punto de castigar al mundo por sus crímenes, por medio de la guerra, el hambre y las persecuciones a la Iglesia y al Santo Padre».

Entonces Nuestra Señora prometió:

«Para impedir esto, vendré a pedir la consagración de Rusia a Mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los Primeros Sábados. Si se escuchan Mis pedidos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, difundirá sus errores por el mundo, provocando guerras y persecuciones a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre tendrá mucho que sufrir, varias naciones serán aniquiladas».

«Al final, Mi Inmaculado Corazón triunfará. El Santo Padre me consagrará Rusia, y ella se convertirá, y será concedido al mundo un período de paz».

 

El regreso de Nuestra Señora¹

 

El 10 de diciembre de 1925, cuando Lucía, de 18 años, era postulante en el convento de las Doroteas en Pontevedra, España, Nuestra Señora cumplió Su promesa de volver. Fue allí, durante una aparición del Niño Jesús y de la Santísima Virgen, donde reveló la primera parte del plan de Dios para la salvación de los pecadores: la Comunión reparadora de los Primeros Sábados.

“HACE 60 AÑOS SE CERRABA EL CONCILIO VATICANO II”

 


Por PROF. MATTEO D’AMICO

 

Hace sesenta años, el 8 de diciembre de 1965, se cerraba formalmente el Concilio Vaticano II, el único Concilio “pastoral” de la historia de la Iglesia, el único que eligió renunciar a definir e instruir de manera solemne y formal, renunciando así a la infalibilidad in docendo, y produciendo de ese modo un torrente de palabras que, mediante una hábil dialéctica entre la (falsa) voluntad de mantenerse fiel a la Tradición y la (auténtica) voluntad de abrirse al mundo moderno modificando enseñanzas en sí mismas inmutables, arrojó en el caos y en una suerte de lucida locura al episcopado, al clero, a los religiosos, a todos los fieles.

Abandonando el lenguaje exacto y riguroso de la Escolástica y adoptando el lenguaje y los conceptos erróneos o equívocos del pensamiento moderno, el Concilio hizo pasar un único y claro mensaje: la Iglesia antes se equivocaba, ahora finalmente se adaptaba al mundo.

Un puñado de obispos innovadores, modernistas, masones, sin fe, con el apoyo y la cobertura de los Papas, tomó el control del Concilio y lo condujo tiránicamente hacia la insensata y ridícula “apertura al mundo”.

“Por sus frutos los conoceréis”: en sesenta años han caído en picado las vocaciones, ha desaparecido prácticamente la asistencia a la Misa, se han abandonado los sacramentos, se han cerrado conventos, monasterios, escuelas católicas; el clero está ahora compuesto en gran medida por ancianos próximos a la jubilación, los matrimonios civiles han superado a los religiosos, la natalidad se ha desplomado, la moral y la economía están en ruinas.

Solo el retorno a la santa Tradición y a la santa Misa de siempre podrá poner un freno a la ruina actual.

A nosotros nos queda la tarea más importante: santificarnos, amar a la Iglesia, rezar para que esta espantosa crisis termine cuanto antes, para la gloria de Dios y el bien de las almas.»

 

NOTAS SOBRE LA GUERRA DE LA OTAN CONTRA RUSIA EN UCRANIA Y OTROS ESCENARIOS DE LA GEOPOLÍTICA MUNDIAL.

 


Por LUIS ALVAREZ PRIMO

08 de diciembre de 2025

 

    George Keenan (1904-2005), el influyente diplomático e historiador estadounidense de la Unión Soviética de posguerra, abogó por una política de contención del expansionismo soviético. Adoptada por el gobierno de Truman, la tesis de Keenan se convirtió en la política exterior permanente de los EE.UU. durante la llamada Guerra Fría (1947-1991) y sirvió a los propios fines expansionistas del imperio angloestadounidense, que el mismo Keenan, al poco tiempo, comenzó a criticar en favor de una política de diálogo y acercamiento con la URSS.

     La cruzada anticomunista había comenzado. En 1953, cuando murió Stalin, la hegemonía militar, económica y financiera anglo estadounidense daría un salto cualitativo al poner a su servicio a la Iglesia católica mediante la operación cultural y doctrinaria judeo-masónica llamada la “Proposición Americanista” (David Wemhoff). La Guerra Fría continuó y finalmente, la URSS implosionó en 1991.

   Tal como destacó Putin en la famosa entrevista con Tucker Carlson (febrero 2024), se daba entonces una oportunidad para considerar la eventual concertación de un acuerdo que procurara estabilidad y paz al orden internacional. Conversado el asunto con Clinton, la respuesta que este dio a Putin, persuadido por la élite del “Deep State”, fue negativa. El imperio anglo estadounidense continuó su expansión en Europa incorporando a la OTAN, una tras otra, a las ex repúblicas del Pacto de Varsovia: Polonia, Checoslovaquia, Rumania, Países Bálticos, etc.  Al decir de Keenan, miembro del grupo de “los hombres sabios” (wise men) de la política exterior de los EE.UU., eso fue un “trágico error”.

    Efectivamente, la política exterior estadounidense, controlada por el Lobby de Israel (John Mearsheimer), con característico “chuzpah” judío, sobrepasó la línea roja que Vladimir Putin al frente del gobierno de la Federación de Rusia había trazado, y respecto de lo cual había advertido durante casi dos décadas: Ucrania no se debía incorporar a la OTAN porque ello comportaba una “amenaza existencial” para Rusia.

   Ensoberbecidos en su poderío hegemónico y en su dominación unipolar del mundo (se había alcanzado “el fin de la historia”), Estados Unidos promovió la guerra civil, un golpe de estado y un cambio de régimen en Ucrania. Codicioso de expansión, de los recursos de Rusia y de los dineros que da la guerra, el departamento de Estado estadounidense desoyó a Putin y subestimó a Rusia, y avanzó en la ejecución de planes trazados con antelación, entre otros, por la Rand Corporation,  para realizar su larga marcha imperialista hacia el oriente contra el enemigo en ascenso: China. La consecuencia fue la Operación Militar Especial de la Federación lanzada en febrero del 2022 que movilizó la colosal capacidad militar y tecnológica del pueblo ruso bajo el formidable liderazgo de Vladimir Putin y la brillante élite de hombres políticos, diplomáticos y militares que lo acompañan. El resultado está a la vista, malgré las estúpidas y vergonzosas campañas desinformativas de los grandes medios del colectivo globalista occidental: La operación militar quirúrgica de Putin, centrada exclusivamente en objetivos militares con el fin de preservar a la población civil de Ucrania, ha arrasado la inmensa maquinaria militar del régimen terrorista de Kiev montada por los EE.UU. y la OTAN, lo cual ha llevado progresivamente al agotamiento de sus recursos militares y financieros (guerra de desgaste). Rusia no ha dejado de aprovechar las oportunidades que toda crisis comporta, alcanzando los asombrosos logros tecnológicos, diplomáticos, socio-económicos, culturales y geopolíticos a los que nos hemos referido en notas anteriores.

lunes, 8 de diciembre de 2025

INMACULADA CONCEPCIÓN

 


EXHORTACION PASTORAL

ANIVERSARIO LXXV DE LA DEFINICIÓN DOGMÁTICA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

 

Por CARDENAL ISIDRO GOMÁ

 

Al acercarse la fecha jubilar de aquel acontecimiento, famoso en los fastos del dogma católico y en la historia de la piedad mariana, que llenó de júbilo santo al mundo cristiano y de despecho a los racionalistas e impíos, sentimos la necesidad, amados hijos nuestros, de llamaros la atención sobre el misterio de la Concepción Inmaculada de nuestra Santísima Madre y lo que debe ser para nosotros la celebración de las "bodas de diamante" de su definición dogmática. Brevemente, que otra cosa no consiente el agobio de asuntos en que estos días nos movemos, vamos a excitar vuestra devoción a la Señora en este fundamental misterio de su Concepción sin mancha y a indicaros lo que él representa en la ideología y en la vida cristiana de nuestros días.

 

EL GRAN PRIVILEGIO

 

Es la Concepción Inmaculada el singularísimo privilegio concedido por gracia de Dios omnipotente a María Santísima, en virtud del cual y en previsión de los méritos de Jesucristo, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha original en el mismo instante primero de su Concepción.

De los millares de millones de descendientes de Adán, sólo Jesucristo, nuestro divino Redentor, y su benditísima Madre han sido libres del universal naufragio en que sucumbió toda la humanidad, al sucumbir nuestros primeros padres a la sugestión del infernal enemigo. Jesucristo, porque su concepción es obra del mismo Dios santísimo, y no podía ser el Santo Hijo de Dios mancillado por el enemigo de Dios. La Virgen María, Madre de Jesucristo, porque, aun concebida según el orden natural establecido por Dios en la propagación del género humano, quiso Dios fuera librada del pecado de origen que a todos mancilla, interviniendo el mismo Dios en forma sobrenatural y excepcional en el primer momento de su vida, represando la invasión del pecado por una redención preservativa, en virtud de los futuros méritos de Jesucristo, su divino Hijo, previstos por Dios y a Ella aplicados en el primer instante de su Concepción.

Todos los hijos de Adán, excepto Jesús y la Virgen, decimos con toda verdad "He aquí que he sido concebido en iniquidad, y en el pecado me concibió mi madre" (Ps. 50, 7.): entre las puras criaturas, sólo la Virgen está exenta del peso tremendo de las consecuencias que en esta sentencia de David se encierran. Baja la Humanidad, en llenísima corriente, por el cauce de los siglos, decía el viejo poeta, y toda ella, sin una excepción, canta la elegía lúgubre del pecado universal: "¡Ay de nosotros, que hemos pecado!" En medio de esta hecatombe de la humana inocencia, solamente la Virgen puede cantar el himno del triunfo total y absoluto sobre el poder del mal. Sólo ella es la toda hermosa, más pura que el rayo de la luz primera, reproducción, con muchísima ventaja, del tipo de inocencia primitiva que saliera de las manos de Dios al crear a nuestros primeros padres. Si cuando creaba Dios a Adán pensaba en el Adán segundo, prototipo del hombre perfecto, según dice un Santo Padre, cuando creaba a Eva, tenía en su mente a esa Mujer de privilegio, bendita en todas las mujeres y prototipo de justicia, más que nuestra madre primera.

LA VICTORIA PERSONAL DE LA INMACULADA…

 


El 29 de mayo de 1996, en una catequesis mariana de miércoles, Juan Pablo II afirmó que la santísima Virgen María no aplastaba la cabeza del demonio sino únicamente por medio de su Hijo. Al hacerlo, menospreciaba la exégesis mariana tradicional del Protoevangelio (Gn 3, 15), que el Padre de Montfort ha comentado tan bien en su Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen (VD 51-54).

Pío IX, en la bula Ineffabilis Deus del 8 de diciembre de 1854, que define el dogma de la Inmaculada Concepción, y Pío XII, en la Constitución apostólica Munificentissimus Deus del 1.º de noviembre de 1950, que define el dogma de la Asunción de la Virgen María, enseñan que el Protoevangelio es el fundamento escriturístico más antiguo de la Sagrada Escritura en favor de estos dos dogmas.

La razón es muy simple. Jesús y María están indisolublemente unidos en la obra de la Salvación, y san Luis María de Montfort dice que “antes se separaría la luz del sol y el calor del fuego” (VD 63) que separar a Jesús de María.

Jesucristo obtuvo una doble victoria sobre el demonio: la primera, sobre el pecado, por su muerte en la Cruz; la segunda, sobre la muerte —que es la principal consecuencia del pecado—, por su Resurrección. Es una victoria personal de Cristo. ¿Puede decirse también que María obtuvo una doble victoria semejante? ¿No la obtiene únicamente por medio de su Hijo, como dice Juan Pablo II?

¡Pues bien!, hay que responder que la victoria de la Virgen es también una victoria personal. Esto es fácil de demostrar: la Virgen María, Madre de Dios, obtiene la victoria sobre el pecado por su Inmaculada Concepción y su impecabilidad; obtiene la victoria sobre la muerte —principal consecuencia del pecado— por su Asunción. ¡La victoria de la Virgen sobre el demonio es, pues, igualmente una victoria personal!

Esta doctrina es totalmente clásica, puesto que el Padre de Montfort, en su primer Método para decir el Rosario, en el 4.º Misterio glorioso, formuló así la ofrenda del Misterio: «Os ofrecemos, Señor Jesús, esta decimocuarta decena [entendida: del Rosario] en honor de la Concepción Inmaculada y de la Asunción en cuerpo y alma de vuestra santa Madre a los cielos…» (MR 4).

El Padre Grignion supo poner al alcance de los sencillos fieles esta verdad mariana tradicional en sus Métodos para rezar el Rosario con atención y devoción, es decir, con fruto.

Confrérie Marie Reine des Cœurs, FSSPX, N° 238, Diciembre 2025.

 

 

NOVEDAD EDITORIAL: “LA CRUZ Y LA PALABRA”

 


Ave María Purísima

Sin pecado concebida.

Informamos a los lectores de un nuevo título salido en nuestro sello editorial:

LA CRUZ Y LA PALABRA de Flavio Mateos.

Ediciones Reacción, 508 págs.

El libro se consigue ACÁ.

Índice de contenido:

sábado, 6 de diciembre de 2025

EL APOCALIPSIS – PADRE PICOT DE CLORIVIÈRE S.J.

 


Prefacio al libro EXPLICATION LITTÉRALE DU TEXTE DE L’APOCALYPSE (Explicación literal del texto del Apocalipsis), en siete tomos, Editions Saint remi 2024, del Padre Pierre-Joseph Picot de Cloriviere (1735-1820)

 

San Jerónimo, en su epístola a San Paulino, ha hecho en pocas palabras el elogio más completo del libro del Apocalipsis, cuando dijo que este libro contenía tantos misterios como palabras; que estaba por encima de todo elogio, y que incluso en cada una de sus palabras se encerraba una multitud de sentidos. Apocalypsis Joannis tot habet sacramenta, quot verba. Parum dixi, et pro merito voluminis laus omnis inferior est. In verbis singulis multiplices latent intelligentiae. [“El Apocalipsis de Juan contiene tantos misterios como palabras. He dicho poco, y todo elogio queda por debajo del mérito de este libro. En cada una de sus palabras se ocultan múltiples inteligencias]. Todos los escritores católicos suscriben unánimemente este elogio de San Jerónimo.

Me parecería poco conveniente, después de esto, extenderme en alabanzas del Apocalipsis. Nada de lo que pudiera decir añadiría algo al testimonio unánime de los santos Doctores y de los intérpretes de los Libros Sagrados, sobre todo desde que la Santa Iglesia ha colocado solemnemente este libro en el Canon de las Escrituras.

No puede dudarse de que San Juan, el Discípulo amado, sea su autor; el mismo libro lo indica expresamente, y la Iglesia siempre lo ha reconocido como tal. Pero el primero y principal autor de este libro divino es el mismo Jesucristo en su estado glorioso; es el Espíritu Santo quien, mediante signos misteriosos, nos habla en el Apocalipsis, y lo hace, me parece, de un modo tanto más inmediato cuanto más santo y más estrechamente unido a Él era el órgano del que se sirvió. Es el Discípulo amado del Salvador, el Apóstol del divino Amor, San Juan, en su extrema vejez, cuando se hallaba en el más alto grado de santidad, y cuando, después de haber salido aún más sano de la caldera de aceite hirviendo en la que había sido arrojado por la causa de Jesucristo, podía considerársele más bien como un ciudadano del Cielo que como un habitante de la tierra.

San Juan escribió su Apocalipsis en el decimocuarto y penúltimo año del imperio de Domiciano, el año 97 de Jesucristo, según San Jerónimo, Eusebio, Baronio y varios otros; veinticinco años después de la ruina total de Jerusalén por Tito, y dos años antes de escribir su Evangelio. Lo compuso en griego, lengua natural de los Obispos, a quienes el Apocalipsis está dirigido. No se puede, por lo demás, dudar de ello cuando se considera el uso que hace el Apóstol del Alfa y la Omega, la primera y la última letra del alfabeto griego.

En cuanto al objeto principal del libro del Apocalipsis, cualesquiera que hayan sido al respecto las opiniones de los comentaristas, el sentir de los Padres y de los Doctores, y el mismo de la Iglesia, es considerar este libro como la historia profética de la Iglesia de Jesucristo desde su establecimiento hasta el fin de los siglos. Son palabras mismas de San Agustín: Liber Apocalypsis totum hoc tempus complectitur, quod a primo adventu Christi usque ad finem, quo erit secundus ejus adventus, excurrit. [El libro del Apocalypsis abraza todo este período de tiempo, que va de la primera venida de Cristo hasta el fin, cuando será su segunda venida]. Este sentimiento es lo que me ha guiado en la explicación que doy de este libro; y aunque no ignoro que este libro misterioso pudo también haber tenido otros objetos en la intención del autor sagrado, me adhiero casi únicamente al sentido alegórico, que mira a la historia de la Iglesia, como al sentido literal que el autor tenía principalmente en vista. No es afirmar nada contrario a este sentir decir que el santo Apóstol se propuso al mismo tiempo corregir y perfeccionar las costumbres de los cristianos, y refutar los dogmas impíos que Ebión y Corinto sembraban entonces entre los fieles, e incluso todas las herejías que debían surgir con el correr de los siglos.

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